Suaves besos recorrían su cuerpo bajando lentamente por su cuello, poco a poco aquellos suaves labios se iban acercando a sus sensibles pechos, gimió al sentir la humedad y calidez de su lengua sobre su piel, jugueteando, lamiendo y besando la zona rosada de uno de sus pechos al tiempo que una mano traviesa acariciaba y apretaba la redondeada y suave figura del otro.
- Korra. – Gimió, la figura de la morena se acomodaba con suavidad entre sus piernas obligándola a mantenerlas abiertas, un mes de distanciamiento había bastado, la joven Avatar se mostraba sumamente ansiosa, era increíble la facilidad con la que la hacía perder el control de la situación, nunca antes había experimentado tal cosa, los vivaces ojos de la morena bastaban para hacer temblar sus rodillas, era indiscutible, no podía estar sin ella, el afecto que aquella chica hacía despertar en su interior era único, la amaba, ahora era ella toda su familia, a ella no la podía perder, no como se pierde a los padres o a cualquier otro familiar, ella representaba aquella persona con la que planeaba compartir su vida entera, su compañera para el resto de su existencia, nada más importaba, ni su empresa, que con tanto esfuerzo había vuelto a levantar, sabía que nada de eso tendría el mismo valor y significado si volvía a Ciudad República sin la morena.
- ¡Ah…! - Volvió a gemir con fuerza al sentir uno de los dedos de la ojiazul acariciar suavemente su zona íntima, poco a poco aquella atrevida caricia se iba volviendo más profunda, más invasiva, sus suaves jadeos y gemidos fueron silenciados por un beso apasionado, sus lenguas rozaban, le faltaba el aliento, el calor de la morena la envolvía por completo, haciendo una breve pausa se apartó del beso en busca de aíre, suspiraba y jadeaba, volvió a gemir, la morena había introducido otro dedo a su cuerpo y continuaba moviéndolos en su interior, de adelante hacia atrás, el calor aumentaba, el placentero cosquilleo la invadía. – Te ves tan linda así. – Escuchó su seductora voz, al alzar la mirada se encontró con aquella profunda mirada y una sonrisa traviesa.
- Cállate. – Sonrió volviendo a tomar sus labios para silenciar aquella dulce boca que con facilidad la hacía sonrojar. – Asami… - Pronunció agitada. – Dime. – Respondió sin dejar de contemplar aquellos azules orbes.
- Te amo…
- Y yo a ti. – Murmuró a su oído repartiendo varios besos sobre su cuello, sus manos recorrían la fuerte espalda de la morena.
- No… espera, quiero decir que es algo serio, yo…
- Shhh… - La obligó a callar posando suavemente su dedo índice sobre los labios de la morena. – Si vas a decir algo importante, dilo en otro momento, cuando no estés tan… perdida. – Concluyo sonriendo, una traviesa sonrisa le fue devuelta de la misma manera.
- ¿Perdida? Creo que en estos momentos se bien lo que quiero. – Respondió pegando su frente a la de ella.
- Bueno, dilo cuando no estemos metidas en la cama, o la regadera o en ninguna situación en la que exista ausencia de ropa y exceso de contacto entre las dos.
La suave risa que escapó de los labios de la morena la hacía desear fundirse entre sus brazos. – Por el momento… ni se te valla a ocurrir dejar de hacer lo que haces amor. – Amenazó afilando la mirada, estaba ya acostumbrada a su figura, a su calor, a la excitante sensación que producían sus suaves pechos al presionarse contra su cuerpo desnudo, suspiros y jadeos, su corazón palpitaba con fuerza al imaginarse lo que la morena tenía que decir, no quería perderse demasiado en eso, tal vez se trataba de algo simple, su mente se nublaba, los traviesos dedos de la morena presionaban puntos exactos en su cuerpo que la hacían enloquecer.
Sentadas en el comedor observaban a varias personas ir y venir, todos uniformados, todos como robots, ni los niños parecían tener un espíritu alegre.
- No puedo creer que el Avatar esté obligado a vivir aquí toda la vida. – Comentó alzando las cejas.
- Ni yo. – Sonrió la morena. – Reforzaron la seguridad, supongo que mi último escape los puso a reflexionar un poco sobre algunas fallas.
- Veo que se levantaron algo tarde. – Se escuchó una voz familiar.
- Kya. – Sonrió Korra al ver a su vieja amiga. – Hola Korra, cuanto tiempo. – La abrazó la mujer de cabellos plateados.
- Kya, ella es Asami, mi novia, Asami ella es Kya, una vieja amiga, es hermana de Tenzin.
- Mucho gusto. – Saludó la ojiverde. – Mucho gusto. – Respondió, la mirada de la mujer mayor parecía preocupada. – Me enteré de lo que ocurrió. – Pronunció en voz baja. – Nada de lo que han hecho es correcto… Korra desearía poder ayudarte, pero me vigilan, no confían en nosotros.
- Tranquila Kya, lo se, me imagino que tiene que ver con que sean hijos de Ang.
- ¿Cómo sabes eso?
- Katara habló conmigo. – Sonrió. – Tenzin me estuvo ayudando en Ciudad República, pero igual que contigo, no le cuentan todos los planes… así que aquí estoy de vuelta.
- Esto no se quedará así Korra, ya veremos la manera de hacer justicia, hay muchas cosas de la orden que no tolero, y lo que hicieron en Ciudad República es imperdonable, Kuvira nunca me agradó y Amon tampoco es un buen hombre, debes cuidarte de ellos, presiento que sus planes van más allá de contener al Avatar en este lugar.
- ¿A que te refieres? – Ciño el entrecejo.
- Hacen cosas que no tienen que ver con las actividades de la orden, tratados y documentos que ves llegar a sus manos pero que luego desaparecen sin dejar rastro, permanece atenta Korra.
- Lo haré, gracias Kya. – Respondió con firmeza. – Por el momento debo irme, nos vemos luego, fue un gusto conocerte Asami Sato. – La observaron despedirse y desaparecer detrás de las puertas del comedor.
- Korra... ¿Varrick está en control de Industrias Futuro?
- No… Varrick fue herido durante el evento de Pro Control, se encuentra en el hospital, no ha despertado desde entonces. – Los ojos de la pelinegra se abrieron ampliamente.
- Ya veo… es algo lamentable. – Pronunció por lo bajo – Escucha, todo estará bien, no quiero que te preocupes por mi ¿Está bien? Mientras pueda estar contigo no importa nada más, ya veremos la manera de solucionar esto.
- Asami… - No podía creer la seguridad que tenía la ingeniera, aquella era una cualidad que siempre admiraba de ella. – Está bien. – Respondió si mucha convicción en sus palabras.
- ¿Escuchan lo que están diciendo? Es una locura. – Reclamo Tenzin.
- No lo es, la información que se me ha dado es algo importante, las personas deben saber de esto, Kuvira llego de la nada y se auto proclamo la salvadora de mi ciudad, no puedo creer que ella misma haya sido la responsable de aquel atentado, necesitamos las pruebas Tenzin, del Avatar y de la Orden de Loto Blanco para poder hacerla pagar por sus crímenes, esto no se va a quedar así, no mientras sea yo la jefa de policía.
- Lin, debes entender, lo que me están pidiendo es algo imposible, la ciudad es una fortaleza, está rodeada por muchos agentes de la orden y muchos soldados de las naciones unidas.
- Tenzin, solo necesitamos un punto ciego, un solo lugar por el cual entrar y salir, debemos traer a Korra y a Asami de vuelta. – Objeto el joven maestro fuego.
- Yo también las quiero de vuelta, pero entiendan, es una tarea imposible.
- Mi hermana es líder de la ciudad de Zaofu, si le transmito esta información estoy segura de que estará dispuesta a ayudarnos con algunos de sus hombres, yo no puedo mover ni un dedo en este lugar sin que la información llegue a Kuvira, así que no puedo llevarme a ningún agente. ¿Aún así te parece una idea descabellada?
El maestro aire meditó por un momento la situación, suspiró pesadamente al llegar a una conclusión, estaba seguro de que la misma Korra no viviría en paz dentro de la ciudad de la Orden, las cosas apuntaban directo hacia una revolución y solo podrían ganar si el mundo entero los apoyaba, la noticia debía ser pública, su padre había luchado por años sin obtener resultados, el Avatar debía volver a tomar su lugar en el mundo. – Está bien… hay que ir a Zaofu.
- Bien, está decidido, partiremos esta noche a Zaofu, iré a pedir un par de días a la comandancia para visitar a mi hermana, ustedes preparen todo lo que necesiten, nos vemos en la estación de trenes a las ocho. – Ordenó Beifong con tono autoritario.
El viaje a Zaofu duró poco, los trenes impulsados velozmente encima de las vías magnetizadas hacían el transporte por tierra una manera eficaz y rápida de viajar, llegaron a Zaofu a media noche, Suyin los recibió gratamente en su ciudad, sin embargo no había tiempo que perder así que todos llegaron directo a la oficina.
- El Avatar… si, tenía conocimiento de su existencia, y también de la Orden del Loto Blanco, ya que mi ciudad cuenta con un ejército fuerte no paso mucho antes de que un par de hombres de esa organización me advirtieran sobre los movimientos que puedo y no puedo hacer con mis tropas, otros líderes me habían hablado de ellos antes, de ellos y del Avatar, la orden cuenta con el apoyo de las naciones unidas, con un basto ejército y con el poder del Avatar, son ellos quienes regulan todas las actividades de las naciones y ustedes planean infiltrarse y llevarse a su arma secreta… - Sonrió Suyin. – Por suerte para ustedes no me agrada que exista una organización capaz de asesinar a personas inocentes sin pagar las consecuencias de ello, lo ocurrido en su ciudad es algo que no se puede pasar por alto, si ocurriera en mi lugar no descansaría hasta obtener justicia, llevaré conmigo a ocho hombres, no puedo mover a mucha gente sin que se note como una actividad inusual, hay que acercarnos al terreno de día pero la infiltración deberá ser nocturna, Tenzin necesitamos un mapa del lugar y un buen plan.
La noche entera fue dedicada a la planificación de la estrategia que usarían para infiltrarse, Tenzin y Suyin entrarían a la organización por la puerta principal, el maestro aire no debía dar motivos, en Ciudad República ya no se encontraba el Avatar, Kuvira resultaba más que suficiente para vigilar a Raiko , Suyin diría que su visita se debía a un descontento que tenía con una ciudad vecina, así desde adentro Tenzin pediría la ayuda de Kya y Boomi para abrir una escotilla en las alcantarillas por donde los hurones y los hombres de Suyin entrarían mientras Suyin distraía a unos cuantos agentes.
El plan iba a la perfección, a pesar de la hora los hombres de la Orden no se negaron a recibir a la líder de Zaofu, 8PM, Tenzin informó a sus hermanos del plan, Boomi se apresuró a ir por Korra al tiempo que sus hermanos se apresuraban a dirigirse a una de las calles de la ciudad donde debían abrir las alcantarillas que estaban hechas de platino para evitar que cualquier maestro metal pudiera abrirlas desde el exterior.
- Me temo que la ciudad vecina no respeta nuestros tratados con los límites de los cuales puede sustraer recursos, hay minas que nos pertenecen en su totalidad y ellos se niegan a dejar de extraer los minerales de ellas, no solo eso, estoy segura de que también tienen un depósito de deshechos de nuestro lado del territorio, es inaudito… pero de nuevo, no puedo ejercer ninguna acción sin que ustedes me lo permitan, advertencias ha habido suficientes e incluso demasiadas, les suplico tomen acción sobre el asunto antes de que yo me vea forzada a hacerlo, no quiero romper el tratado de paz.
Los altos oficiales observaban a la maestra metal con detenimiento, había un maestro tierra capaz de detectar las mentiras en la sala de juntas, lo tenía bien distinguido entre los demás, sonrió, lo que decía no era una mentira, llevaba un par de meses batallando con su ciudad vecina, los habían atrapado invadiendo su territorio y saqueando sus minas en más de una ocasión, era el momento perfecto para dejarlos en evidencia.
Llamaban a la puerta, Asami y ella yacían cómodamente recostadas en su cama, la ingeniera descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. - ¿Quién demonios será a esta hora? – Preguntó adormilada la de ojos verdes.
- No lo se. – Respondió ciñendo el entrecejo. – Me temo que la molestaré al pedirle que se mueva un poco señorita Sato. – Sonrió.
- Eres demasiado molesta Avatar. – Respondió siguiendo el juego.
La morena se sorprendió al ver a Boomi parado frente a la puerta. – Korra, se que es algo tarde para visitas pero no tenía ganas de dormir aún ¿Puedo pasar? – Preguntó apuntando con los ojos hacia el par de guardias que había afuera de la habitación.
- Claro, adelante. – Respondió algo confundida, cuando la puerta se cerró Boomi se apresuro alejarse lo más posible que se pudiera de la entrada.
- Escuchen, Tenzin planea sacarlas de aquí, al parecer hay un grupo de personas que vienen con él, se infiltraron por las alcantarillas, no tenemos mucho tiempo, los guardias son muy precisos en su recorrido por las calles, hay muy pocos puntos ciegos desde que escapaste la última vez, primero hay que burlar a los guardias de su habitación, luego de eso debemos ser rápidos.
La noticia le había caído de golpe, Tenzin y otras personas. – Mako. – Pronunciaron las dos al verse de frente. – Seguro Bolin y Opal también vienen. – Concluyó la morena. – Les dije que no hicieran nada estúpido. – Renegó.
- Bien, ahora sabes como se siente Tenzin cada vez que lo desobedeces. – Rió Boomi, Korra suspiró.
- Es una buena oportunidad Korra, además ya están aquí, hay que ir. – La alentó la ingeniera.
Zhu Li presenciaba la calma expresión que había en el rostro de su esposo, llevaba poco más de un mes contemplándolo de esa manera, quieto, completamente inmóvil, extrañaba aquella enérgica voz que siempre escuchaba cuando él estaba cerca, ya no había rastros de los rasguños y golpes que había dejado la explosión en su cuerpo, se encontraba completamente recuperado, pero no despertaba, los doctores habían dicho que se encontraba fuera de peligro, que podría despertar en cualquier momento, pero cada día que pasaba se volvía una eternidad.
- Varrick. – Murmuró al acariciar su rostro, una lágrima corrió por su mejilla, suspiró y cerró los ojos atrapando entre sus manos la mano de su esposo, que aunque lucía más grande y fuerte que las de ella sabía que no servía para trabajos pesados, sonrió, lo extrañaba demasiado.
- Zhu Li… - Se escuchó su áspera voz, sorprendida enderezo la mirada para ver como el mayor comenzaba a abrir sus ojos lentamente. – Dime. – Respondió de inmediato.
- ¿En que mes estamos?
- Diciembre. – Los ojos del moreno se abrieron como platos. - ¡¿Diciembre?! ¿Y porque estoy en una cama?
- Tranquilo ¿Recuerdas que estábamos en el evento de Pro Control?
- No… esta todo borroso.
- Ocurrió un atentado y resultaste herido.
- ¡Espera! ¿Un atentado?
- Si.
- Sato ¿Dónde está? – Se apresuró a preguntar.
- No lo sabemos señor, se la llevaron ese día.
- ¿Entonces quien ha estado llevando a cabo el trabajo de las compañías?
- Los hombres siguientes al mando en cada compañía.
- ¡Esto es una locura! ¿Dónde está Korra?
- Partió mi señor, se fue hace un par de días, renunció a la búsqueda luego de un mes, se retiró a su ciudad natal en el sur…
- ¿Se fue? ¿No te parece extraño? No se necesita mucho para darte cuenta de que ella no es de las que se rinde con facilidad.
- Si… pero al parecer esto fue más de lo que pudo soportar.
- Tonterías… ¡Zhu Li! Has la cosa.
- ¿Qué cosa mi señor?
- ¡Sacarme de aquí por supuesto! Mi compañía lleva un mes entero en manos de un completo desconocido.
- Si lo conocemos mi señor, es un empleado suyo.
- ¡Ja! Pero Indutrias Varrick son Industrias Varrick, solo Varrick puede llevar a cabo bien sus tareas, el resto son desconocidos. – Sentenció.
- ¿No sería mejor esperar a mañana? Son las nueve de la noche.
- Mi compañía ha esperado mucho ¿No te parece? Hay que arreglar los nuevos comerciales para la TV, nuevos productos, más propaganda ¿Y quien puede hacer eso mejor que yo? – Estaba de vuelta, tan enérgico y loco como siempre, un profundo suspiro y una sonrisa dejaron en evidencia el alivio que sentía, de pronto el hombre que se encontraba sentado en la cama perdió el equilibrio.
- Esto va a ser un problema, aún me siento un poco mareado.
- Descansa… - Insistió.
- No hay tiempo. – Pronunció con tono serio. - ¡La propaganda espera! – Continuó, parecía decidido en salir de esa cama lo antes posible, pero sus piernas que llevaban días en desuso se tambaleaban. – Lo llevaré en mi espalda señor, pero aún no tiene autorizado salir del hospital.
- Tonterías, Zhu Li, has la cosa. – Pronunció ofreciendo un gesto triunfante.
- ¡Si señor! – Respondió entusiasta y con una gran sonrisa en el rostro.
Avanzaban a toda prisa por los pasillos, los guardias de su habitación habían sido emboscados y amordazados, tomaron el elevador para evitar el conjunto de guardias que había en cada piso y en cada escalera, debían ir directo al primer piso, sus ojos contemplaban el avance que iban llevando lentamente hacia abajo, el timbre sonó, las puertas se abrieron, un par de guardias los observaron, antes de si quiera poder reaccionar Asami se lanzó al ataque dejando a ambos hombres inconscientes con ayuda de los guantes eléctricos que le había robado a uno de los guardias de su habitación.
- ¡Sigamos! – Ordenó la ingeniera, una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la morena, amaba a esa mujer, Boomi revisó su reloj para coordinarse con los horarios de los guardias, mientras permanecieron ocultos tras unos botes de basura. – Bien chicas, en cinco minutos comenzaremos a correr, estén atentas a mis movimientos, si me detengo deben detenerse, si corro deberán correr ¿Entendido? Es simple.
- Entendido. – Murmuraron.
- El problema parece ser grave, sin embargo ¿Por qué no lo reportaste antes? Pudiste decirle a uno de nuestros agentes para así tomar las medidas preventivas necesarias. – Cuestionó el hombre que lideraba la junta.
- No lo hice porque yo misma les advertí en más de una ocasión.
- Debes entender que no es lo mismo una amenaza tuya a una amenaza nuestra. – Respondió afilando la mirada. – Tú y tu madre han sido un par de líderes excelentes, sin embargo, también suelen ser difíciles de convencer a la hora de los tratados con el Loto Blanco.
- Es mi ciudad, y no he violado ninguna de las leyes que se me fueron impuestas, incluso ahora me encuentro frente a ustedes siendo que para mi sería más fácil mandar una amenaza directa de guerra.
- Beifong, me permito recordarle las consecuencias que eso podría traerle a su ciudad.
- Y yo me permito recordarle que es debido a eso que estoy aquí, vengo a buscar una solución legal para ese problema.
- ¿Es esa la verdadera razón por la que se encuentra aquí? – Cuestionó el hombre moreno que se encontraba en una esquina de la sala, afilando la mirada se negó a verle, suspiró. – Si. – Pronunció con tono firme.
- Miente. – Sonrió el moreno.
- Suyin ¿Su visita tiene que ver con el regreso de Tenzin a esta ciudad?
- Si, pero es muy probable que a estas alturas ya sea demasiado tarde, Korra ya debe estar camino a Ciudad República.
El silencio prevaleció por un momento, la tensión era obvia, un movimiento, el más ligero sería su señal para escapar, un fuerte estallido se escuchó, un maestro fuego la había atacado con un rayo, lo esquivo y haciendo uso del metal control sacó unos hilos de metal que guardaba bajo su ropa, sin dudarlo saltó por la ventana, un par de hombres la siguieron, hábilmente esquivo sus ataques, debía dirigirse a la calle que Tenzin le había indicado, al mirar hacia atrás notó a un grupo de guardias y soldados corriendo tras de ella, se encontraba en problemas, sonrió, aquello de alguna manera le recordaba mucho a su juventud, giró a la izquierda, luego a la derecha, estaba cerca de su objetivo, a lo lejos pudo ver la tapadera de la alcantarilla abierta pero justo antes de eso sintió como un firme bloque de hielo se formaba rodeando su pierna derecha, sorprendida miro hacia atrás, un fuerte latigazo y el hielo se había roto.
- ¡Su! ¡Apresúrate!
- Lin. – Mormuro sonriendo, ambas corrieron introduciéndose a alcantarilla cerrándola y bloqueando la entrada con los escombros que hicieron caer de los edificios circundantes.
- ¿Y Korra?
- Adelante junto con Tenzin y los otros. – Respondió su hermana mayor sin dejar de avanzar, poco más adelante comenzaron a escuchar n fuerte disturbio.
- ¡Lin! – Gritó Tenzin. – ¡Retrocedan es una emboscada!
Llamaradas iban y venían, las paredes eran de platino, no podían usar ese material para defenderse o atacar.
- ¡Todos detrás de mi! – Ordenó Korra antes de entrar en estado Avatar, una fuerte ráfaga de viendo arrojó hacia atrás al ejército que los acorralaba, no podía dejar que capturaran a sus amigos, sabía el destino que les depararía si eso ocurría.
- ¡Korra! – Gritó Asami, al girar su mirada hacia atrás pudo ver como una escotilla se abría de una de las paredes de la alcantarilla y detrás de ella se encontraba Amon, de nuevo el hombre sostenía en alto a todos sus amigos haciendo uso de la sangre control.
- Parece que tú no aprendes Avatar, intentamos ser condescendientes contigo y con tus amigos ¿Creíste que no supimos del conocimiento que tenían sobre ti? Aún así intentamos mantener a todos contentos, tu en tu lugar, donde perteneces y ellos en sus casas.
- Amon… - Murmuró. - ¡Déjalos ir!
- Parece que nunca se rendirán, deja el estado Avatar y consideraré perdonar la vida de tu amada Asami.
- ¡No Korra! – Objetó la ingeniera. – Ellos no deben controlarte.
- ¡Silencio! – Ordenó Amon al dejar inconscientes a sus víctimas.
- ¡Está bien! – Accedió la morena. – Solo no los lastimes más. – Se rindió, una fuerte descarga toco su espalda y de nuevo yacía inconsciente sobre el suelo.
Abriendo los ojos lentamente se percató de que se encontraba en una prisión, sus manos y piernas firmemente atadas detrás de su espalda, a su lado se encontraba Asami recostada sobre el suelo con las manos atadas, y en la celda que quedaba frente a ellas se encontraba el resto de sus amigos.
- Serán ejecutados mañana a medio día, Tenzin, Kya y Boomi por traidores, Su y Lin Beifong por apoyar un movimiento ilegal, y el resto por rebeldes. – Se escuchó la voz de Kuvira. – Mientras tanto Avatar, tú y tu novia no tendrán tantas libertades como de las que habían disfrutado hasta ahora, parece que solo en una celda estarán dispuestas a cooperar.
- ¡Déjalos ir! ¡Kuvira! – Gruñó enfurecida lanzando fuego por la boca. – No… ellos se lo buscaron, mientras tanto, disfruta el resto de tu noche Avatar.
Todo aquello era una pesadilla, alzando la mirada notó que todos se encontraban encadenados para evitar cualquier ataque, todos menos Boomi.
- Lo siento Korra… debieron habernos seguido. – Se disculpó Tenzin.
- No. – Lo interrumpió Suyin. – Fue uno de mis hombres, al parecer la Orden no confía en nadie, tenían a un infiltrado entre mis soldados más internos, jamás lo hubiera sospechado.
- Korra… valió la pena el intento. – Sonrió Mako.
- Si, no te preocupes por nosotros. – Suspiró Bolin quien claramente reflejaba el miedo en su rostro.
Varias lágrimas rodaron por sus mejillas. - ¡No! No dejaré que les hagan daño. – Sollozó impotente.
- Oye, esta guerra no termina aquí, debes seguir buscando la manera de salir.
- Lin… - Murmuró al ver una cálida sonrisa en el rostro de la jefa de policía.
- No entiendo porque a mi no me ataron… - Murmuró Boomi causando que todos los presentes rieran un poco.
Los ágiles dedos del empresario se movían a toda velocidad encima de las teclas, parecía especialmente emocionado, era media noche y Varrick había abierto las puertas de su empresa dirigiéndose a las oficinas de edición. - ¡Te lo digo Zhu Li! Mantener una buena propaganda es mantener la empresa viva, los viejos comerciales que rondan por ahí son cosa del pasado, este nuevo comercial para un nuevo Satomóvil dejará huella.
- El plano lo tomamos del taller de la señorita Sato… ¿En verdad cree que sea buena idea?
- Esa mujer piensa demasiado las cosas, el prototipo está listo y ya tiene un modelo listo en ese taller, la gente morirá por tener una de estas bellezas, te lo digo Zhu Li ¡Esto será un éxito!
El inquieto hombre se movía de una computadora a otra, jamás lo había visto tan inquieto por la idea de una simple propaganda. – Esta será mi obra maestra, me aseguraré de que mañana esté listo para su emisión, que todos sepan que Varrick está de vuelta.
La noche le había parecido eterna, la mañana había llegado, rayos de sol entraban por la ventana en la parte superior de su prisión. – Korra… - Murmuró Asami, la morena no había dicho nada en un largo tiempo, verla encadenada y deprimida en la manera en que lo estaba le partía el alma, no podía tocarla, no podía reconfortarla.
El sonido de pasos alertó a todos, un grupo de hombres se acercaba, la puerta se abrió, era Amon. - ¿Listos para el gran día? – Comentó con tono burlón. – En un par de horas más todo terminará para ustedes ¡De pie! – Ordenó antes de que varios de sus hombres entraran a la celda, uno a uno comenzaron a sacarlos del lugar.
- ¡Amon! – Gruño Korra.
- Lo lamento Avatar, deben pagar por sus faltas, pero no te preocupes, serás testigo de su ejecución, tal vez así entiendas de una vez que tu lugar está aquí.
Un choque eléctrico volvió a nublar su mirada, antes de caer pudo escuchar los reclamos de Asami y luego un grito, no podía hacer nada, su cuerpo cayó tendido sobre el suelo.
- ¡Buenos días buen hombre! – Saludó Varrick al encargado de las emisiones televisivas de su empresa. – Tengo una petición especial para hoy, un nuevo producto de Industrias Varrick e Industrias Futuro.
- Lo lamento Varrick, no tenía informado de la entrada de ese producto.
- Oh vamos, a penas desperté ayer de mi larga siesta rejuvenecedora, al despertar me di cuenta de que perdí mucho tiempo en esa cama, necesito renovar mis comerciales.
- Necesito un permiso para eso… - Dudó el encargado.
- No hay necesidad de tal permiso, trabajas para mí y para Sato, claro la señorita Sato se encuentra ausente pero ¡Oye! Ahora soy yo quien dirige ambas compañías, escucha, no solo quiero que transmitas esto en Ciudad República, mi imperio se ha expandido con la ausencia de Asami, necesito que anuncies esto de forma general en todas las televisoras.
- ¡¿Qué?! Es imposible, se necesita un permiso especial para interrumpir las transmisiones solo por un comercial.
- Muchacho, yo soy tu permiso especial ¡Zhu Li! Has la cosa.
- Si señor. – Un fuerte shock eléctrico aturdió al joven dejándolo inconsciente y la chica de inmediato tomo su lugar, presionando botones y activando palancas preparó todo para lo que seguía.
- Conecta el sistema que impedirá que interrumpan nuestra señal, esto lo deben ver todos, y estoy seguro de que varios lo querrán fuera en cuanto lo vean.
- Si señor.
- Todo listo. – Sonrió de lado, mirando el reloj se preparó. – 11:44, al aire en un minuto. - Advirtió su esposa.
- ¿El generador de emergencia está listo?
- Si señor.
- ¿Las puertas aseguradas?
- Aseguradas y reforzadas.
- ¡Perfecto! – Exclamo emocionado. – Al aire en 3…
- Korra, intentamos ser flexibles, intentamos ser comprensivos, intentamos todo para que estuvieras conforme con nosotros, pero nada pareció bastarte, ahora observa las consecuencias de tus descuidos, más vidas inocentes serán sacrificadas por causa tuya.
- No los escuches. – Bufó Asami que se encontraba atada a su lado, frente a ellas se encontraban Amon y Kuvira, sus amigos habían sido arrodillados en hilera, uno al lado del otro con el rostro de frente a ellas y alrededor de la explanada todos los ojos de los miembros de la Orden observaban con atención la ejecución.
-2…
- No te preocupes por nosotros Korra, no los dejes ganar. – Se escuchó la voz de Mako.
- No es tu culpa. – Afirmo Opal.
- ¡Silencio! – Renegó Kuvira abofeteando al maestro fuego. – No puedo creer que su descaro llegue hasta tal punto, ustedes serán culpados por el atentado que ocurrió en el torneo, así la gente de Ciudad República se sentirá tranquila.
- 1…
- ¡No! ¡Déjalos! ¡Haré lo que sea! – Suplicó la morena al ver a Amon levantar a Tenzin en el aíre haciendo uso de su sangre control.
- Demasiado tarde para intentar entrar en razón Avatar. – Rió el maestro sangre.
- ¡Señor! ¡Tiene que ver esto! – Interrumpió la voz de un joven guardia.
- ¿De que se trata? – Cuestionó Amon demostrando poca tolerancia hacia aquella interrupción.
- Observe. – Respondió el joven activando el proyector que daba hacia la pantalla blanca que había en el templete de la explanada, aquel era utilizado durante las juntas, durante las exposiciones de los planes.
"Agua, Tierra, Fuego, Aire, el Avatar, ¿Alguna vez se han preguntado porque aquella leyenda es la más conocida alrededor del mundo? No hay rincón de este planeta donde no se haya hablado al respecto, nuestros ancestros aseguran su existencia, nuestros textos hablan sobre aquella increíble persona capaz de controlar no solo los cuatro elementos, si no también capaz de conectarnos con el mundo de los espíritus ¿Entonces a donde fue el Avatar? ¿Por qué dejamos de verlo? Bueno ¿Recuerdan esto?"
En la pantalla se mostraban las imágenes que habían sido tomadas desde un helicóptero el día del atentado en el estadio de Pro Control.
"Así es ¿Cómo podríamos olvidarlo? Ese evento fue causado por los responsables de la desaparición de nuestro Avatar, no fue organizado por ninguna organización terrorista, fue causado por la organización que se encarga de mantener el equilibrio entre las naciones, una organización fantasma conocida como –La orden del Loto Blanco – Uno pensaría que al tratarse de una poderosa organización reguladora de la paz se trata de una organización buena, bien, las vidas que se perdieron en el estadio de Pro Control son a causa de las actividades de esta organización, abusan de su poder para realizar todas las actividades que creen necesarias y sacrifican vidas inocentes a su paso, como si esto no fuera suficiente, el Avatar, nuestro Avatar es su prisionero, lo utilizan como el arma clave para intimidar a cualquier ejército, y es por eso que su existencia desapareció de la faz de la tierra, la comunidad no debía saber de su existencia pues era más fácil controlar a los líderes y a través de estos al mundo entero, nuestro Avatar es entrenado en secreto y obligado a vivir en una ciudad militar oculta en las bastas tierras del territorio de los maestros tierra, aquí"
Un mapa fue desplegado señalando la ubicación exacta de la ciudad oculta.
"Kuvira fue la responsable directa de dicho atentado, y el afamado y querido político Noataq fue el ejecutor de tan sucia tarea, ambos pertenecen a esta organización, son miembros de la orden del loto blanco, el objetivo del atentado en efecto era la señorita Asami Sato, pero no lo fue por las razones expuestas, todos conocemos al Avatar, o al menos hemos visto su rostro en algún comercial, o en productos deportivos, así es. ¿Reconocen a esta chica?"
Las imágenes de la última declaración de Korra se mostraban en la pantalla, de la declaración donde se despedía de Ciudad República.
"¿En verdad creen que esta enérgica mujer se rendiría en la búsqueda de su amada Asami Sato? Primero habría partido la ciudad entera en dos antes de moverse a otra a seguir buscando ¿No suena eso más afín con su personalidad? Korra ¿Alguien se tomo la molestia de investigar si en verdad llegó a su ciudad natal? No lo hizo, corrieron noticias afirmativas al respecto y nos mostraron un vídeo donde la chica baja del barco, pero en ningún momento se muestra su rostro, el Avatar, nuestro Avatar, no es ni más ni menos que nuestra querida y afamada estrella de Pro Control, Korra, si aún así les parece difícil creer todo lo que estoy diciendo, limítense a opinar luego de estas imágenes, les presento a su Avatar."
Todos observaron perplejos como corría el vídeo de lo ocurrido durante el torneo, varias tomas del momento en que Asami había sido llevada, de los hombres que liberaron el gas que había dormido a todos los presentes, luego el extraordinario momento en que Korra comenzaba a usar aire control para lanzar a todos sus atacantes fuera del ring, se podía apreciar la manera en que sus ojos brillaban, la pelea que sostuvo contra varios hombres mostraba su dominio sobre los cuatro elementos, y al final el momento en que Amon apareció.
"La razón por la que durmieron a los presentes fue solo una, sabían que el Avatar se molestaría al momento de llevarse a Sato ¿Y para que querían a Sato? Simple, nuestra querida Avatar había escapado de sus instalaciones y llevaba tiempo viviendo aquí en nuestra ciudad al lado de Asami Sato, no podían recuperarla pues Sato los tenía bajo la amenaza de hacer pública la historia del Avatar, cuando Korra se volvió una figura pública concluyeron que la única manera de sacarla de la vista de todos debía ser de la misma manera, de forma pública, silenciaron a Sato y obligaron al Avatar a volver, solo hay una manera de librarnos de esta organización y es abrir los ojos de todo el mundo, volviendo pública la existencia del Avatar, sin el Avatar la orden del loto blanco pierde su poder, exijamos el regreso de los tiempos del Avatar, hay muchos líderes ahí afuera que están siendo oprimidos por esta organización, solo deben unirse a la causa, difundan este vídeo… Industrias Varrick e Industrias Futuro trajo para ustedes este comercial."
- ¡¿De donde está siendo difundido ese maldito video?!
- De una de las torres de Industrias Varrick señor.
- ¡Corten la transmisión!
- Nuestros hombres en ciudad república ya lo intentaron, cortaron la energía de toda la manzana donde se encuentra el edificio pero su generador de emergencia ya estaba encendido, no podemos ingresar a las instalaciones, no podemos cortar la señal, colocaron un bloqueo en el sistema, y el vídeo también está siendo transmitido por Internet, se descarga por millones.
La mirada de Amon se dirigió hacia la ingeniera quien lo observaba con una amplia sonrisa dibujada en el rostro.
- Pensé que habían investigado meticulosamente, de verdad esperaba que dieran más batalla. – Pronunció la ojiverde con tono retador.
YYYYY pues aquí les dejo el penúltimo capítulo :D admitiré que disfrute bastaaaante escribirlo, espero les haya gustado, gracias a todos aquellos que han seguido la historia hasta este punto 3 un capítulo más y termino este fic :3 saludos a tooodos! Pasenla bien, nos leemos en el siguiente capi, chauuu!
