Capítulo 5: El misterioso grupo de asesinos.
((Tachán, tachán... las hipótesis más cercanas a la verdad van por ahí.
- Efectivamente, Selene y el resto son los presos que se escaparon, que les ayudaron a escapar. 'X' sí que tiene alguna relación con Alex, y recordemos que vio una foto de alguien más o menos actual, de cuando se montó la guerra que derrocó a los Vulturis, y nombra a una antepasada Valerius... démosle un poco más de vueltas a ese alguien y en el próximo capítulo, el 6, ya sale descubierto quién es el misterioso líder del grupo de asesinos fugados que también ellos... Vaya, que tienen tela.
- Lo de Selene a sido coincidencia, no me acordaba de que la de Underwold se llamaba así también *suda abochornada*, y lo de los motivos... aún creo que no se ha mencionado los dones de cada uno, como mucho el de dos: el de pelo blanco y el de Zulema, pero enseguidita saldrán los de los dos negros también y el de Selene, jeje.
- En cuanto a Edward... digamos que para él su punto de vista era el mejor, pero ya le vimos dudar un poco aunque el golpe final que le ha hecho darse cuenta ha sido el hecho de darse cuenta que para Sorien su caso y el de Bella era lo mismo, que para él es amoral ambos casos: Sorien = racista pero a lo vampiro. XD
- Lo de Lucien... bueno, eso es otro que no tiene nombre. Ese está del lado de Alex porque es familia y es la líder de la familia, así que como es bastante vago el tío pues no hace nada hasta que las cosas no se ponen feas. Y la verdad es que me inclino más a pensar que dice lo de los humanos porque de verdad le fastidiaría tener que moverse para ir a cazar ya que por lo que se ve, le encanta su castillito. ¿Os imagináis que os tenéis que trasladar y buscar casa nueva que se ajuste a vuestros gustos, amueblarla, labrarte una identidad que no sea cantosa...?. ¡Demasiado trabajo para un vago como él! Eso sí, el tío tiene corazón. Jeje.))
(Voz de Edward)
"Edward, tú ocúpate de aquellos dos de allí." Me dijo Sorien. "Yo me ocupo de los otros cuatro que van con los tuyos."
Había sido más fácil de decir que de hacer, la verdad es que habían puesto una trampa y habíamos caído todos como tontos. Nuestras presas de la noche resultaron ser soldados, una trampa que nos habían puesto los 'infieles' para hacernos caer y poder atacarnos mejor. Lástima que no sabían que teníamos un as en la manga.
Uno a uno fuimos derribándolos hasta que acabé encontrándome con una cara conocida mientras ambos cruzábamos nuestras armas.
"¡Ahhh!" Gritó Bella.
"¡Muérete de una vez, maldita zorra!" Le dijo Sorien mientras le apretaba el cuello. "¡No haces más que estorbar maldita basura convertida!"
Aquello me abrió los ojos. Sorien no era el aliado, para él no había distinción entre el caso de Isabella y Jacob y el de Bella y mío. Y la verdad es que tampoco había tanta diferencia, tanto Isabella como yo habíamos tenido opción a no hacerlo, pero por amor a nuestras respectivas parejas, habíamos acabado bajándonos del burro y siendo nosotros mismos los que habíamos hecho el proceso.
"¡Sorien, no!" Grité para ir a ponerme entre ambos y parar el proyectil que iba dirigido a ella.
Esperé sentir la punzada mientras la abrazaba, que la bala me perforase el corazón tal y como estaba dirigida a Bella; sin embargo ese dolor no llegó.
Plic, plic, plic...
Podía oír las gotas golpeando una contra otra y formando un charquito, podía oler la sangre... pero no podía sentir el dolor.
Abrí los ojos; no estaba muerto. Bella estaba allí, con los ojos abriéndose tras esperar el golpe que yo había parado.
Plic, plic, plic...
Silencio solo roto por el ruido de las gotas de sangre goteando contra el charco que se había formado ya.
"¿Estáis bien?" Nos preguntó una de las mujeres.
"¿Hemos muerto todos?" Preguntó Bella.
Yo entonces me asusté y moví la cabeza para mirar qué había sido del disparo. Todos estaban ojo-pláticos mirando a algo, en silencio de asombro.
Y entonces la vi. Allí había alguien, haciéndonos de escudo humano. Incluso Sorien estaba con los ojos como platos y se alejó tres pasos.
Aquello fue alucinante. Una persona con la cabeza cubierta, gafas de sol y quieta como una estatua.
Dio un paso adelante y entonces Sorien dio dos más hacia atrás. Ahora que caía en la cuenta, no estaba sola; alrededor de todos habían ido surgiendo varias figuras, figuras que parecían guardias de piedra de esos que salen en las películas de terror.
"Vampiros..." Murmuró Jasper susurrando.
"¿Pero quiénes son?" Dijo uno de los otros de ese bando.
"No sé, no los he visto nunca." Afirmaron algunos uno tras otro.
"¡Aléjate de mí!" Dijo Sorien mientras la figura que tenía dándome la espalda frente a nosotros avanzaba otro paso más.
Me fijé en que había parado el golpe destinado a Bella que fue para mí cuando me interpuse, me di cuenta cuando tras ayudar a levantar a Bella me puse en un lateral para verle.
"¡¿Qué quieres, aléjate de mí?!" Le dijo Sorien disparándole más balas.
Entonces me di cuenta, las balas frenaron antes de tocarle y las pocas que se clavaron, se cayeron tras hundirse un poco.
Cling, cling, cling...
Una tras otra las balas que apenas le habían hundido en la carne fueron cayendo al suelo mientras todos observábamos aquello como si fuese una especie rara de sueño.
Entonces Sorien se asustó más aún.
Intentó huir pero le cortaron el paso, los centinelas habían descendido de sus puestos y estaban bloqueándole la huída mientras la chica negra se puso de espaldas al resto enfrentando a todos con las manos hacia el frente.
"Eh, seas quien seas..." Comencé yo para encontrarme con el peliblanco frente a mí bloqueándome el paso.
"Нет (No), спокойный (Quieto)" Le dijo la figura frente a Sorien.
"Я не могу? (¿No puedo?)" Dijo el tío. "Единой капельки... (Una gotita solo...)"
"¿Quieres volver a la prisión?" Le dijo la chica del peinado en punta.
"No, clarro que no." Dijo el tipo con acento ruso.
Oímos cómo los dos negros que había descamisados decían algo primero uno y luego el otro y al otro tipo embozado gruñirles, pero gruñirles como lo haría un animal, no gruñirles de hablarles de malas maneras.
De pronto, Sorien comenzó a quejarse y retorcerse, y tan pronto como comenzó paró.
"¡No es justo!" Afirmó Sorien desde el suelo. "¡Eso es mentira!"
"Esto... está loco o me lo parece a mí." Afirmó Emmet.
"Estarrr hablando con ella." Me dijo el que tenía frente a mí. "Mente." Afirmó tocándose la cabeza. "Ahhh, no probarrrr, ella ¡pum!" Afirmó dándome un toque en la cabeza. "Dolorr cabeza. No rrrecomiendo."
"¡Te lo juro!" Afirmó Sorien. "¡Yo no les mandé atacarles... Te lo juro!"
"Te lo avisé." Afirmó la sombra levantando una mano. "Te dije que si te metías con mi familia te mataría."
Fue curioso porque de pronto Sorien estalló en mil pedazos.
"Desde que nos copió los poderes hay que ver que peligrosos." Afirmó el tío con el pelo negro y rojo murmurando con un acento americano.
"Chicos, podéis acabar con el resto de tíos." Afirmó la sombra girándose.
Fue un segundo, un par de enemigos iban a atacarle y antes de que pudiese hacer nada, había otro encapuchado agarrándole el brazo y reventándoselo al apretar haciendo que el hueso se le quebrase en muchos trozos y le perforase la carne.
"¿Quién es ese?" Preguntó Bella.
"Sea quien sea es muy fuerte." Afirmó Emmet. "Cuesta cascar un hueso de vampiro como si fuese una pajita."
"Oh, îmi pare rău. (Oh, lo siento.) Sotul meu nu-i place de mine de a pune un deget pe ea. (A mi marido no le gusta que me pongan un dedo encima.)" Le dijo la mujer girándose suavemente. "Aceasta devine foarte nervos ... (Se pone muy furioso...) Si apoi, nu pot controla. (Y luego no puedo controlarle.)"
La segunda sombra entonces movió un momento la mano, la puso de canto y con un solo golpe rápido tajó la cabeza separándola del cuerpo.
"Ancora, ancora l'amore di me. (Quieto, quieto amor mío.)" Le dijo la mujer metiendo la mano en la capucha del segundo y haciendo algo que parecía una caricia suave en la cara. "Shhhh... facile... (Shhhh... tranquilízate...)"
"¿Quiénes sois?" Dije intentando pasar y de nuevo siendo repelido por los otros.
La primera sombra se giró y nos miró mientras la segunda se dedicaba a susurrar algo.
"Dejarles." Les dijo a los que nos retenían. "Vámonos... Aún no está del todo bien como para esto." Afirmó cogiendo a la segunda sombra de la manga y tirando suavemente de él.
"¡Esperad!" Les llamó Bella. "¡Por favor, estamos buscando a unos amigos!"
Eso hizo que la sombra se girase.
"¿A amigos?" Nos preguntó.
"Bella, no creo que sea sabio decir nada..." Le susurré yo.
"¡Sí, una mujer y un hombre!" Les dijo. "¡Él es más o menos así de alto, es moreno, fuerte y tiene el pelo largo y negro!"
"Bella..." Le dije comprobando que ahora todos nos miraban mientras entre Emmet y yo la protegíamos. "Creo que deberías callar..."
"¡Y ella es más o menos de esta estatura, pelo largo, rojo... suele llevar lentillas verdes y tiene los ojos amarillos!. ¡Se llama Isabella!" Afirmó Alice. "¡Y él es su marido Jacob!"
Fue curioso porque entonces el segundo tipo, al que no se le veía la cara dio un par de pasos y se agachó un poco como mirando a Bella para que la otra persona con la cara cubierta (Por cierto, EMBOZADO significa OCULTO CON UNA CAPA O ROPA, vamos que no se les ve la cara porque llevan la capucha ocultándoles media cara o así.)
"¿Buscáis sus cuerpos?" Nos preguntó el loco de pelo blanco sonriendo diabólicamente y haciendo que se congelase la sangre en las venas.
"No los vais a encontrar." Afirmó la negra antes de que uno de los negros se pusiese a decir algo y entonces los dos se tocaron las tripas.
"Sí, Kimpei llevarr rrrazón." Afirmó el ruso con sonrisa irónica. "Nostrrros comerrr, no saberrr mal."
De pronto, los dos encapuchados se incorporaron.
"Vamos." Dijo el que parecía ser una mujer.
"Hum." Dijeron todos.
"Kan vi ikke gi enda en matbit? (¿No podemos dar ni un mordisco?)" Preguntó el rubio con mechas grises. "En liten en? (¿Uno pequeñito?)"
"Nei. (No)" Dijo el encapuchado que estaba claro que era el líder.
"Apuntar a ese, parece el líder..." Afirmó Jasper.
"¡Emmet, no!" Le gritamos cuando se fue a tirar a por él.
Fue alucinante, el otro encapuchado se tiró y se puso en medio mientras el que parecía el líder estiraba el brazo para haberle cogido.
"Amore, no, fermarlo. (Amor, no, para ya.)" Le dijo el líder. "Per prima abbiamo qualcosa da piangere. (Para antes de que tengamos algo que lamentar.)"
"Si voleva uccidere voi... (Este quería matarte...)" Dijo el otro.
"Certo, certo amore. (Claro, claro amor.)" Le dijo el líder al otro. "Sia lui, ma... (Pero déjale...) Vamos chicos, nos vamos." Añadió en inglés para el resto.
El tipo entonces se levantó y soltó a Emmet tras darle un golpe. Iba a volver a darle otro golpe pero el líder le sujetó el puño.
"Amore, sia lui. (Amor, déjale.)" Afirmó suavemente.
"Sei italiano? (¿Eres italiana?)" Le pregunté confuso.
"Qualcosa di simile. (Algo así.)" Me contestó. "Adiós."
Fue solo un parpadeo, en un parpadeo se habían perdido de vista.
"Esto... ¿Impresión mía o esto es muy raro?" Afirmó Alice.
"¡Ostas, esto duele!" Se quejó Emmet. "¿Quién coño eran esos?"
"No sé, pero tenemos un problema." Afirmó Jasper. "Tenemos un montón de cadáveres aquí."
"Pues creo que no eran los únicos nuevos por aquí." Afirmó alguien señalando a alguien en un tejado, unas cuantas figuras encapuchadas que desaparecieron con un salto tras girarse.
"Esto huele fatal." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de "X"?)
"Se les ha visto cerca de una aldea suiza de los Alpes." Nos dijo un hombre. "Dejaron supervivientes."
"¿Quiénes?" Pregunté.
Uno a uno comenzaron a enumerarme a los supervivientes.
"Es curioso que sean precisamente parte de los cabecillas de la revolución de hace unos años." Afirmó uno de los ayudantes.
"No es curioso." Afirmé. "Creo que ya va siendo hora de que salga a dar una vuelta."
"No estará insinuando que..." Dijo una mujer.
"Que me preparen un medio de transporte." Pedí.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Kimpei)
((Por cierto, es uno de los dos negros que han aparecido nuevos; el que no les entiendan cuando hablan Kimpei y Soldar que es el otro negro es porque son africanos, Kimpei es Zulú y Soldar vivía en la sabana solo, como un predador más. Así que cuando hablan lo hacen en Swahili.))
"Jefa." Llamé a la mujer que nos había sacado. "¿Seguro que es seguro dejar a toda esa gente con vida?"
"Sí." Afirmó ella mientras seguía manteniendo a su marido en un estado algo raro mientras le dejaba morder a un oso enorme que habíamos cazado y que manteníamos sujeto.
Era curioso, pero casi nadie nos entendía cuando hablábamos en Swahili. Al final Soldar y yo lo habíamos optado por hablar en esta lengua puesto que yo hablaba Zulú y él hablaba en algo un poco raro, cuando descubrimos que ambos sabíamos Swahili habíamos decidido que dos hablando en algo que no entendía nadie era mejor que uno y otro hablando diferentes idiomas.
La sorpresa había venido cuando esa mujer y el hombre que era su marido por lo que sabíamos. Había aparecido después de siglo y 78 días allí dentro.
"Tío... ¿por qué no te largas de una vez?" Afirmó el tío. "Molestas."
"Eh, ten cuidado, animal; me estás mordiendo." Afirmó la jefa en inglés antes de dirigirse a mí en Swahili. "Perdona Kimpei. Sí creo que es seguro. Conozco a esa gente. Son legales, amigos míos."
"¿Y el tío al que has matado?" Me dijo.
"Creo que era un familiar." Afirmó la jefa. "Pero estaba loco y al final..."
"Sí, sí." Dijo el hombre. "¿Estás mirando a mi mujer?" Me dijo levantándose con un chorretón de sangre en la boca.
"Miele ... (Cariño...) Calmati. (Cálmate.)" Le dijo ella al tipo cogiéndole de la muñeca con suavidad. "Kimpei ero solo parlare a me. (Kimpei solo estaba hablando conmigo.)"
La verdad es que el tío llevaba un tiempo así de agresivo; antes cuando parecía ser neófito era peor porque tenía mucha más fuerza y necesitaba sangre a diario; al menos ahora su sed parecía haberse calmado un poco aunque la fuerza seguía siendo bastante.
Sobre él había varios rumores entre nosotros, pero claro, todos teníamos nuestro pasado y nuestras cositas.
Encajaba con nosotros, salvo cuando se ponía en plan agresivo con motivo de su mujer, o lo que fuese la jefa de él.
"Dile que sigues sin interesarme." Le pedí a ella.
"Mejor no, comenzaría con el royo de que si insinúas que no soy atrayente o algo por el estilo." Afirmó ella para mover la mano. "Luego hablamos."
"Sí." Asentí.
La verdad es que no podía negar que la explicación de que el tío era su marido parecía verdad. Cuando él se ponía furioso solo ella era capaz de calmarle, él obedecía todo lo que ella decía, y bueno, algunas noches no podía negarse que algo había porque los ruidos de pelea entre ellos y los gemidos dejaban bastante claro lo que pasaba.
Ambos tenían periodos de locura, sobre todo en esta época del año. Thristan decía que eran híbridos changos de algo, pero la verdad es que eran vampiros, como los que más. Igual ella era un poco... blandita con según que personas pero implacable con la mayoría de gente a la que nos presentaba.
No es que fuese nuestra diosa pero... al menos nos daba trabajo y nos cuidaba de forma legal. Éramos asesinos, nueve asesinos a los que había sacado de sus prisiones tras una temporada extremadamente larga de presidio, oscuridad y dolor.
Al principio nos rebelábamos, pero luego decidíamos a intentar soportarlo de la manera más agradable posible.
Soldar y yo incluso habíamos podido hablar alguna vez; ambos estábamos en el mismo ala de la prisión. Todos éramos peligrosos, teníamos dones peligrosos o bien éramos peligrosos para los que nos encerraron. Todos teníamos un gusto por la sangre, pero en casos como el de Selene era injusto. Vale, la mayoría éramos cazadores, los tres que éramos africanos, Vladimir que era ruso, de las estepas... todos habíamos tenido problemas para conseguirnos la comida. Elphias se rumoreaba que era más un sentido de... territorialidad.
Todos amábamos la sangre, pero no estábamos locos. Nunca matábamos más que lo que necesitábamos para calmar nuestras diferentes necesidades, no solo la sed.
"Kimpei." Me llamó antes de salir. "Soldar y Cassius van a tener un ligero problemilla. Conseguirles algo más de comida fresca."
"¿Humanos?" Le dije.
"No." Afirmó. "Animales. Mira a ver si puedes coger algún caballo, pero que no cante mucho, por favor. Ah, y dile a Thristan que pronto comenzarán a buscarle por lo del mono, así que convendría que dejase algún rastro falso, con un sub-rastro que muestre que ha sido él para los cazadores de nuestra especie."
"Vale." Afirmó.
"Jefa." Dijo Zulema moviendo la mano para hacer al compañero de esta estrellarse contra la pared tantas veces como veces intentó él atacarla. "Selene dice que nos vienen siguiendo. Si no salimos pronto de aquí nos encontrarán un rastro."
Era raro, yo aún no había visto nada. Claro que ella era la de los ataques y yo el que veía el resto más claramente.
"Tú, deja de intentar atacarla, te va a romper algo estampándote contra las paredes." Le dijo la jefa a su compañero. "Y vosotros, recoger todo, nos vamos ya. Hay que volver a ponerse en marcha."
"¿Nos quitas de una vez estos cacharros?" Le dijo ella mostrándole la cadena que teníamos todos y que parecía servir para controlarnos incluso en la otra punta del globo.
"No." Afirmó ella. "Tenéis que llevarlos."
"Al menos nos quitarás los 'bozales'." Le dijo. "Son muy incómodos."
"¿Por qué no los llamas por su nombre?" Le dijo la jefa mientras recogía a su compañero al que palmeó en el pecho para calmarlo. "Se llaman chips limitadores."
"Chips, bozales... ambos no nos permiten desarrollar nuestras habilidades al máximo de capacidad." Le contestó ella.
"Si no te gustan siempre podrías volver a la cárcel." Le dijo ella. "Merda... Il calore non va lontano... Kimpei, prepararos, vamos a ir a un sitio seguro."
"Sí." Afirmé antes de salir corriendo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sari)
"¡Tío Chad, necesitamos ayuda!" Afirmé entrando con Seth en brazos mientras Qaletaqa llevaba a Quckunniwi en brazos. "¡Chad, por favor!"
Chad debería estar en aquel lugar, era el hospital al que iban los vampiros en Europa... Sin embargo aquello parecía estar vacío.
"No deis ni un paso más." Afirmó una de las mujeres con ojos rojos que últimamente hacía un tiempo que llevábamos viendo más que de costumbre.
"Selene." Le dijo una voz. "Déjales pasar... huelo sangre..."
Entonces le sentí, era algo increíble, di dos pasos y me cortaron el paso los tíos de pelo blanco, gemelos múltiples.
"Dimitri..." Le dijo la otra voz. "Hay heridos, dejarles pasar."
"Son chuchos." Afirmó el hombre.
"Ahora mismo." Dijo la otra persona.
Esa voz... esa voz era...
(Salto espacio-temporal)
(Voz de "X"?)
"Hace horas que se han ido." Me informaron nada más llegar a la cueva donde aún había un oso encadenado a la pared. "Podrían ser incluso un día a día y medio. Estamos buscando un rastro pero hay varios y no sabemos cual seguir."
"Son falsos." Afirme comprobando uno tras otro los comienzos de los dos rastros que había allí.
"¿Falsos?" Me dijo el hombre.
"Hizo salir a varios presos en diferentes direcciones, pero ellos siguieron otro camino que no podemos seguir, borraron todos los rastros verdaderos tras ellos." Afirmé observando un pelo en el suelo. "Muda de licántropo..." Susurré sin voz y en mi idioma natal.
"¿Disculpe?" Me preguntó él.
"Llevan a un vampiro reciente." Afirmé tocando unas manchas de sangre en una especie de camastro. "Son dos, una mujer, sangre antigua, y un varón, debería estar en los... 40 o así. Él es joven aún, tendrá problemas de control."
Había varias sangres diferentes, las únicas que no eran de animales eran de las dos personas que había descrito. Volví a probar la de la mujer, era la que más había. Seguramente si el compañero masculino era joven aún tuviese problemas para comer con recato, apuesto a que ella lo alimentaba cuando no podían cazarle algún animal que comer o cuando lo que cazaban no era suficiente para él.
Ese punto de sabor en su voz me era familiar; me sonaba de algo pero no sé de qué.
"¿Señor...?" Me llamó uno de los hombres.
"Encontrad un rastro, me da igual cómo lo hagáis pero encontradlo." Les dije. "Usad olfato, rastreadores... lo que sea pero quiero a esa gente aquí ya."
Con esta gente tan joven iba a ser realmente difícil encontrarles. Aquella mujer era la presa que buscaba, debía tener una edad avanzada, parecía ser realmente cuidadosa y pulcra a la hora de actuar. No dejaba rastro, sin embargo... iba con al menos una persona que sí dejaba un rastro, no muy evidente pero un rastro.
Era cuestión de tiempo que les encontrásemos.
(Salto espacio-temporal)
((A ver si ahora ya sabemos todos quienes son los misteriosos encapuchados: el líder y el otro, en el grupo de los asesinos que han matado a Sorien, que si no al siguiente se revela quién es el jefe y el otro... bueno, por deducción de lo que se ha ido diciendo yo creo que se sabe también, jeje.
Pues nada, ahí os dejo dándo vueltas al asunto... No vale pedir ayuda a Edward para que le lea la mente y saber quién ese ¿eh?))
