Capítulo 6: SORPRESAS.

(Voz de Sari)

"¡Tío Chad, necesitamos ayuda!" Afirmé entrando con Seth medio en brazos mientras Qaletaqa llevaba a Quckunniwi en brazos. "¡Chad, por favor!"

Chad debería estar en aquel lugar, era el hospital al que iban los vampiros en Europa... Sin embargo aquello parecía estar vacío.

"No deis ni un paso más." Afirmó una de las mujeres con ojos rojos que últimamente hacía un tiempo que llevábamos viendo más que de costumbre.

"Selene." Le dijo una voz. "Déjales pasar... huelo sangre..."

Entonces le sentí, era algo increíble, di dos pasos y me cortaron el paso los tíos de pelo blanco, gemelos múltiples.

"Dimitri..." Le dijo la otra voz. "Hay heridos, dejarles pasar."

"Son chuchos." Afirmó el hombre.

"Ahora mismo." Dijo la otra persona con una voz un poco diferente y con un tono auroritario.

Esa voz... esa voz era...

"¡Ma...!" Dije para callarme.

Me daba miedo acabar la frase. Era como si por llamarla fuese a evaporarse, como un sueño. Sin embargo, cuando entré en la sala donde venía la voz, me encontré con dos personas.

"Shhhh... ancora l'amore di me… (Shhhh... quieto amor mío...) facile... (tranquilízate...)" Le dijo ella al encapuchado que estaba junto a ella. "Facile amore mio... (tranquilízate amor mío...)"

¡Era ella, no había duda!. ¡Hablaba en italiano con un tono similar y era...!

Un momento, no parecía ella... su pelo estaba cortado muy corto, en punta, de color blanco.

La verdad es que no era siquiera de la misma edad que mi madre.

"Perdone, buscábamos al médico de aquí." Le dijo Qaletaqa. "Tenemos unos compañeros..."

"Heridos, lo sabemos." Afirmó la mujer. "Oléis a sangre desde distancia. Mis compañeros están un poco... excitados con ese olor."

"Necesitamos al hombre ya." Afirmó Claire. "¿Sabéis dónde está?"

"No está aquí." Afirmó la chica. "Pero si queréis yo podría echarles un ojo. Soy médico..." Añadió en voz como si fuesemos medio tontos.

"No me acabo de fiar." Afirmó Nessy mirándoles.

"Está bien." Les dije. "Cúrales. Pero os estaremos vigilando."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Claire)

Miré al reloj de nuevo. Habían pasado ya tres cuartos de hora y no habíamos percibido ningún movimiento al otro lado de la puerta.

"Tranquila Claire." Me había dicho Nessy sentándose junto a mí.

"Seguro que esto es una buena señal." Afirmó Qaletaqa suavemente intentando reconfortarnos. "Seguro que significa que está curándoles y que se recuperarán."

No sé, no acababa de gustarme que no hubiése nadie conocido allí, que estuviése aquella gente allí vigilándonos, en especial el tipo encapuchado. Había levantado la cabeza y no paraba de mirarnos a Sari, Moira, Joe y a mí. Sobre todo miraba a Sari.

"Ya están." Afirmó la mujer saliendo del cuarto donde habían estado mientras se quitaba unos guantes quirúrgicos. "Necesitan reposo, pero se curarán pronto."

"Gracias." Dijimos Sari y yo.

"¿Puedo entrar a verles?" Le pedí yo.

"Claro, pero recuerda que necesitan reposo. Por cierto... ¿Dónde está el otro herido que se está escondiendo?" Dijo la mujer mirando al rededor. "El pelirrojo."

"Presente." Dijo Jacky. "Creo que me he partido una muela, pero... ya crecerán."

"Me gustaría echarle un vistazo más de cerca." Afirmó ella. "Por aquí, por favor."

Vi cómo el encapuchado les seguía con la mirada y luego volvió a mirar a Sari mientras se levantaba.

"Eh, tú." Le dijo Dakota. "Deja de mirar a las chicas, pervertido. ¿Te pasa algo o qué?"

El tipo entonces soltó una especie de soplido de risa y sacudió la cabeza.

"Te he dicho que contestes." Le dijo él para intentar atacarle.

Sin embargo el encapuchado fue más rápido, antes de que nos diésemos cuenta estaba de pie con Dakota cogido del brazo tras la espalda y haciéndole daño.

Eso hizo que todos los hombres y las mujeres se levantasen para intervenir, sin embargo, los guardianes de ojos rojos también estaban listos para entrar en acción. Entonces la chica de pelo con una coleta dio un par de golpecitos en la puerta con los nudillos y salió la que parecía la jefa.

"Ancora! (¡Quieto!)" Le dijo al encapuchado.

Él la miró y soltó a Dakota para apartarse y volver a sentarse.

"Perdonadle, no le gusta que le planten cara." Nos dijo para pasarle una bolsa de sangre volando. "Si tiene algo de sed se pone un poco... bravucón."

"Bravucón tu padre." Le dijo él por primera vez.

Tenía la voz un poco grave, y aún así, juraría que su voz me sonaba de algo.

"Cariño..." Le dijo la mujer. "Controla tu boquita ¿eh? No quisiera tener que hacerte daño por mal comportamiento."

"Ja." Afirmó con ironía divertido. "¿Dónde se ha quedado el romanticismo?"

Entonces la mujer le hizo un gesto obsceno disimulado y sonriendo haciéndole reír entre dientes.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacky)

"Disculpa." Le dije a la mujer que me estaba curando el diente. "¿Falta mucho?"

"Nada, te crecerá de nuevo dentro de poco." Afirmó. "No llores peque, los hombres tenéis que ser valientes ¿eh?"

Eso me hizo sonreír mientras ella me hurgaba en la encía cogiendo el diente tras haberme dormido la zona con un líquido.

"Recuerdo una vez que me rompí un diente en Venecia." Afirmé sonriendo. "Mi madre me compró un helado de pistacho porque me dijo lo mismo, que los niños buenos no lloran."

"Que madre tan buena la tuya." Me dijo sonriendo. "Seguro que las moras eran frescas, allí hay buenas frutas de mata. Y con esto... ya está."

"Sí, gran ciudad Venecia." Afirmé sonriendo. "Bonita ciudad, bellas mujeres, ricos majares..."

"E bello uomini... (Y bellos hombres...)" Me dijo la mujer.

"Veramente. (Verdaderamente/ De verdad.)" Asentí. "Così si sono destra italiana? (Así que eres italiana ¿no?)"

"Pse... Italiana... Más bien del mundo." Afirmó sonriéndome divertida. "Hablo varios idiomas."

"Inglés, Italiano... la cosa rara de los negros..." Le dije intentando contar.

"Swahili, sí. Y Ruso, Noruego, Español, Portugues, Francés, Chino... entre otros." Afirmó. "Ya está, en nada como nuevo."

"Demasiados idiomas." Afirmé divertido.

"Bueno, seguro que tú no te quedas atrás." Afirmó mientras me incorporaba de nuevo para salir.

"No, 4 idiomas. Voy camino del 5º." Afirmé levantando cuatro dedos y luego otro más acompañando mis palabras. "Pero mi hermana va camino del 7º."

"Que bien." Me dijo. "Amore... Avete idea venuta alla fine cosa facciamo? (¿Te importa venir a acabar de hacer lo nuestro?)" Le dijo al otro encapuchado.

"In corso (Voy.)" Le contestó este incorporándose y descruzando los brazos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sari)

"¿Qué tal van los dos heridos?" Me preguntó Qualetaqa.

"Mejoran rápidamente." Le dije. "Pero creo que van a tener las heridas para un tiempo..."

"Supongo que sí." Me dijo sentándose.

"¿Has visto a la mujer que les ha curado?" Le pregunté.

Era rara, me hacía encoger el corazón porque se parecía a mi madre, pero... si fuese mi madre me hubiese dicho algo ¿no?

"Sí, está ahora mismo con el tío de la capucha en otra sala." Me dijo sentándose con nosotras. "Creo que habló de ir y de acabar lo que hacían o algo así, no entiendo muy bien el italiano o lo que fuese que hablaban."

"Creo que estaban heridos." Afirmó Claire. "Él cojeaba un poco, y ella parecía tener la ropa un poco mojada en el costado."

"Ambos tenían un ligero olor a sangre." Afirmé. "Pero es raro, él tenía olor de sangre en el tronco."

"Igual no era suya." Me dijo Claire. "Te recuerdo que se dedican a matar por ahí a la gente..."

"Podría ser…" Dije. "Pero no sé… No olía… el olor me sonaba un poco."

Era raro, no podía dejar de pensar en eso. El olor, la similitud de formas y maneras… Igual es que echaba de menos a mis padres más de lo que pensaba…

"Sari… eh." Me dijo Claire. "¿De verdad que no te pasa nada? Estás… estás muy callada."

"Bueno… ¿tu crees que estoy loca por pensar que mis padres siguen vivos?" Le pregunté suavemente con vergüenza.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de la jefa)

Iba a recoger un par de bolsas de sangre para alimentarme yo y alimentar a mi compañero y esposo cuando pasé junto a la habitación donde estaban Seth y Quckunniwi tumbados después de que les curase. Tan solo hacía unos minutos que habíamos acabado de curarnos mutuamente mi marido y yo, así que cuando pasé frente a la puerta me encontré con el resto de gente allí, vigilando a mis ayudantes y entonces medio sonreí.

"Bueno… ¿tu crees que estoy loca por pensar que mis padres siguen vivos?" Oí que decía Sari.

Eso me hizo parar y fruncir el ceño.

"Estoy segura de que no." Le dijo Claire suavemente. "En el fondo, todos esperamos que estén vivos. Todos los esperamos, aunque digan que están muertos…Yo tampoco me lo creo."

Eso me hizo sonreír mientras Selene me llamaba 'jefa'. Aún sonriendo moví la mano para negar y seguí adelante.

Cuando regresé al cuarto donde estábamos mi pareja y yo le pasé una bolsa de sangre y me quedé yo otra.

"Acabo de oír que Sari que cree que sus padres no están muertos." Le dije.

"Ah." Me dijo partiendo el tapón de la bolsa.

"¿Te acuerdas de Sari?" Le dije destapando la mía y dando un trago con una sonrisa de diversión. "Tal que de esta altura, pelo largo y ondulado en las puntas, negro… Preciosa, se parece a su madre."

"Ja, ja." Me dijo. "Primero el moreno, luego el pelirrojo que va con estos, ahora esta… ¿Falta alguien más?" Me dijo mostrándome un colmillo.

"Sí, aún falta gente." Afirmé.

"Espera, creo que recuerdo algo." Me dijo. "Es… ¡joder, me vuelve a doler la cabeza!"

"Shhh, tranquilo…" Le dije dulcemente yendo a su espalda fuerte y poniéndole la mano en la frente suavemente. "Ya recordarás algo."

"No, he recordado algo." Me dijo. "Era… había dos bebés. No podía comprenderles porque lloraban como si estuviesen poseídos. Luego me traían a dos bebés, pero ya no tenía más brazos, así que se me caía uno encima de ti."

Sonreí mientras le guiaba de la mano a la cama que había allí y le hacía sentar para sentarme yo sobre él.

"A veces me siento como si fuese inútil… no recuerdo nada y cuando lo intento…" Me dijo dándome un beso y oliéndome el cuello.

"Lo siento, algo salió mal." Me disculpé siseando cuando me mordió la carótida. "Creo que te bloqueé tu pasado…"

"No me importa." Me dijo parando para mirarme los ojos. "Te tengo a ti, el resto no importa."

Igual a él no, pero sí me importaba a mí; aunque si no recordaba, no le haría daño… No, no podía permitir eso.

Me froté la marca del cuello que ya comenzaba a desaparecer mientras le miraba la boca, la tenía manchada de mi sangre.

"Oye… haz el favor de comer con recato…" Le dije suavemente mientras le limpiaba la boca con cariño. "A veces me siento como tu madre…"

"Bueno, me alimentas y me cuidas como si fuese tu hijo." Me dijo divertido. "Pero hacemos cosas que no se hacen con los hijos…. ¿hum?" Dijo mientras me metía mano con disimulo.

Entonces sonreí y le di un beso quitándole la mano de mi pelvis y poniéndola en la cadera sobre la ropa.

"Deja eso para cuando estemos solos ¿eh?" Le dije. "Tenemos que irnos antes de que vuelvan a aparecer los…"

"Jefa." Me llamó Kimpei.

"Lo sé, lo sé. Yo también lo he visto…" Afirmé. "En cuando nos aseguremos que los chicos estarán bien salimos, decírselo al resto."

"¿Y la parejita?" Me preguntó Zaira. "¿Nos los llevamos?"

"No." Afirmé. "Seguir vigilándoles y ya veremos más adelante."

"¿Pretendes que nos llevemos a esos dos?" Me preguntó mi amor besándome el cuello suavemente. "Son unos críos, van a ser una carga."

"Por amor de dios, no sabes lo que dices." Afirmé. "Siempre han sido tu orgullo. Aunque no puedas recordarlo."

Juraría que por un momento, se acordaría, pero acabó sacudiendo la cabeza y volviendo a mi cuello como olfateando mi sangre.

"No los recuerdo." Acabó diciendo. "Pero sus caras… no sé, me son familiares. Como las de aquellos lobos que nos seguían antes de…"

"Antes de que se volviesen recelosos porque tú le atacaste." Afirmé. "Pobrecitos…"

(Salto espacio-temporal)

(Flash-back)

Estaba todo helado, había tormenta, los rayos cruzaban el cielo.

"¿Listo?" Le pregunté a Jacob.

"Listo." Me dijo tumbándose en el altar con la ropa que llevaba puesta y sin la protección de las mantas.

Con cuidado me había agachado sobre él, su sangre me supo rara; por un lado era atractiva, pero por otro aún conservaba el veneno que le había forzado a ingerir con una manzana. Una manzana me pareció lo más romántico, como en el cuento de Blancanieves, yo era la bruja y quería matar a mi marido…

Ni siquiera había dudado cuando le expliqué qué pasaría. Habíamos intercambiado sangre en pequeñas dosis dos veces antes, él había estado durmiendo en el coche de perros, dormía unas horas y enseguida había vuelto a desear el intercambio. Aquello estaba siendo demasiado rápido.

Me forcé a seguir bebiendo sangre mientras él palidecía y se enfriaba; para cuando le había tocado a él poco más que había tenido que guiarle tras hacerme un corte en el pecho para dejarle alimentarse de mí.

"No…" Murmuré cuando cerró los ojos tras dejar de beber. "No, por favor… Jake… abre los ojos… por favor…" Le rogué murmurando mientras le tocaba la cara.

El corazón se le había parado…

Me incliné sobre él. Estaba muerto, le había matado yo… Estaba muerto…

Sentí como el corazón se me desgarraba en el pecho… sí, debía tener corazón, porque me estaba doliendo horrores.

Solo deseaba morir para poder estar con él; así que apreté el botón de localización que comenzó a emitir señal inmediatamente.

Había pasado tres días en aquel desierto helado, había enterrado a Jacob allí mismo, hice la cruz con uno de los hierros del trineo.

Al tercer día amaneció desierto y silencioso como siempre. Yo estaba hecha un ovillo y no podía parar de llorar.

No, no estaba desierto, había unas figuras por las paredes, en salientes, eran lobos. Estaban gruñendo, con el pelo en punta, pero… eran muy grandes para ser simples lobos. Eran licántropos. Para cuando me di cuenta, ya estaban saltando al suelo.

Estaba lloviendo aguanieve. Los licántropos me estaban rodeando. Pronto me atacarían, y yo no me defendería.

Mi marido había muerto en el intento de convertirse en vampiro, y como yo había sido quien había matado a mi amor, mi único compañero, había decidido el suicidio. Como un vampiro no podía suicidarse de los métodos habituales había pedido a la antigua manada de Jacob que lo hiciesen por ambos.

"Si es necesario les pediré a Sam y su manada que me den el toque de gracia. Me dejaré matar, expiaré mis culpas. Y delegaré en un triunvirato formado por Louie, Marianne y tú." Eso es lo que dijo a Carlisle cuando les consulté Carlisle, Edward y Chad sobre los peligros médicos que conllevaba lo que intentaba hacer, y después tuvimos una charla Carlisle y yo.

Me sentía pegajosa, así que me toqué la cara; estaba cubierta de sangre, de rodillas, con las manos en el regazo y esperando que me atacasen de una vez.

Había estado acurrucada, pero me senté cuando los licántropos bajaron en su forma animal de los salientes donde estaban antes…

Cerré los ojos con los brazos abiertos; me quedé quieta esperando el golpe; lo merecía, lo estaba esperando y tampoco me defendería.

Sentí algo nuevo, que me goteaba por la cara; la sangre salía de sus ojos. Brotaba directamente de los ojos, como si fuesen lágrimas, como si llorase de verdad.

Los lobos parecían dudar.

"¿Qué esperáis?" Les dije susurrando como pude. "Solo quiero acabar con esto cuanto antes…"

"¿Qué… has… hecho?" Me siseó Sam.

"He matado a Jacob." Afirmé. "Matadme por favor…"

Sé que dudaban, tenían miedo de que me defendiese. Así que me puse las correas de los arneses de los perros como pude para restringirme.

"Seguro que es una trampa." Pensó Paul.

"Por favor… no puedo seguir viviendo…" Les rogué.

Pude ver cómo pensaban y se hacían una resconstrucción de los hechos olfateando la nieve.

"¡Sí, yo le mordí y se murió!" Acabé gritándoles perdiendo los nervios.

Eso hizo que se alarmasen, Paul incluso me tiró un mordisco.

No entendía por qué no atacaban ya. Estaba inmovilizada, acababa de reconocer mi crimen, había matado a su líder… y ninguno de ellos me atacaba…

Comenzaba a barajar la opción de atacar yo, lo justo para hacer como aquella vez que asusté a Jacob para que me enviase a varios metros de él. Pero no hizo falta, adoptaron por fin la posición enemistados a mí.

Así que me volví a incorporar de rodillas, cerré los ojos y me dispuse a encajar el golpe dignamente, con la cabeza alta.

Sin embargo…

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sari)

"Bueno, nosotros nos vamos ya." Nos dijeron la jefa del grupo de asesinos que estaban escondidos allí y su perro guardián que no hablaba pero gruñía de vez en cuando. "Que descansen un poco más, pero si yo fuera vosotros… bueno, me iría de aquí y cuanto antes."

"Espera, no te hemos dado las gracias." Le dije.

"Agradécemelo sobreviviendo." Afirmó. "Lo habéis hecho muy bien." Añadió sonriendo suavemente antes de coger a su perro guardián de la mano antes de que se tirase sobre Quil que estaba caminando con ayuda de Claire desde el baño de vuelta a su cama.

"Espera." Le dije. "¿Cómo sabremos que...?"

"Nos volveremos a ver." Me dijo acariciando la cara oculta bajo la capucha de su acompañante. "Tenlo por seguro. Por cierto..." Dijo tocando algo de su bolsillo. "Ten, te será de protección si lo llevas siempre encima."

Lo cogí al vuelo sin saber que era, y mientras lo desenvolvía para ver un anillo muy raro, me sorprendí.

"¡¿Qué signi...?!"

Tarde, ya no estaban allí. Me asomé a la ventata esperando verles salir, pero no salió nadie, de hecho, ni siquiera había huellas...

"¿Qué es eso?" Me preguntó Seth oliéndolo.

"Es... es el anillo de mi..." Dije. "Mi madre..."

"¿Es posible que siga viva?" Preguntó Claire.

"Bueno... si alguien es el diablo, seguro que esa es mi futura suegra." Afirmó Seth.

Fue curioso, porque justo entonces, entraron un montón de personas al pasillo. No les vi, primero les oí.

Eran unos cuantos, y olían a humanos y a algún vampiro y a algún licántropo.

"Seth." Le dije.

"Lo sé, yo también los huelo." Afirmó serio.

"Chicos, estar alerta, aquí hay alguien que no debería estar..." Les dije.

Sabía que como estaban cerca no hacía falta un comunicador, me oirían perfectamente.

"Qué casualidad ¿no?" Dijo Quil. "Que justo hoy nos encontramos con dos grupos de extraños."

"Oh, Quil, cierra la boca." Le dijo Claire levantándose y preparándose para atacar.