Capítulo 10: Recuerdos olvidados.

(Voz de Jacob)

"Abajo… baja… baja… baja…" Me dijo Billie. "No tan fuerte." Me dijo cuando traspasé la tabla con la lata de pintura.

"Lo siento…" Le dije. "Es que… creo que al final llevabas razón, esa sangre estaba caducada…"

"Eh, Jake." Me llamó Embry llegando por el camino con Jared y Kim. "Vamos a ir a Forks. ¿Te apetece venirte? Eso sí, el coche es para los dos…"

"Venga, vete." Me dijo Billie. "Yo me ocupo del resto."

"¿Seguro?" Le dije. "Er… ¿padre?"

"Antes me llamabas Billie." Me dijo mientras me montaba en la ranchera con los dos licántropos y la chica.

"No entiendo cómo puedes llevar el cuello alto en primavera." Le dije a Kim.

En otoño cuando había llegado aún, pero ahora…

"Me gustan los cuellos altos." Me dijo Jared. "Por cierto, creo que vas a… recordar el sitio al que vamos."

"Ah, genial." Afirmé.

Últimamente estaban más raros. Hacía casi medio año que había llegado allí, había visto el otoño, el invierno y ahora la primavera; la gente allí parecía recordarme, pero yo a ellos no; aunque últimamente sí que voy recordando algunas cosas, pero nunca puedo estar seguro de si son auténticas o son solo ilusiones ópticas o malas jugadas de mi mente.

Los chicos esos, aunque son licántropos, no han parado de llevarme y traerme a todos sitios, que si a Forks, Port Angels, los montes… Al final he vuelto a respirar aunque su olor es insoportable, sin embargo… no sé, es como si el de estos en concreto no fuese tan… insoportable, como si estuviese acostumbrado a él.

También me han explicado por qué aquella vez atacaron a la que era mi 'compañera'; ella les había pedido que si mataba a su marido, ellos la ayudasen a seguirle, que la matasen, por eso estaba ella atada con las manos a la espalda, por eso no había intentado siquiera defenderles…

Que bonito y que tonto, un suicidio por amor. Últimamente me doy cuenta cada vez más de que esa mujer tenía a alguien, alguien que había muerto y al que había querido mucho. Era raro porque sentía celos pero a la vez me entristecía darme cuenta que no era yo.

"Bueno, ya hemos llegado." Me dijo Jared. "Fin del paseo."

"¿Un auto-cine?" Les dije.

"Pensaba que en Europa no había de esos." Me dijo Embry divertido.

"Y no los hay, nunca he estado en uno, es… ¿cómo es posible que sepa qué es si yo no…?" Dije.

"Ven, siéntate aquí." Me dijo Jared cediéndome el asiento del conductor. "Nosotros vamos a comprar unas cosas."

Me senté allí y cerré la puerta. Era un coche algo viejo, una ranchera que sin duda había sido reformada y retocada para trucarla en varios sentidos. Sin embargo, aquello me resultaba agradable. Recogí uno de los altavoces que estaba en un poste y lo pues en la ventanilla antes de echarme hacia atrás en el asiento y mirar alrededor. Estaba solo, si hubiese querido huir aquella hubiese sido mi oportunidad.

De pronto una imagen me vino a la mente, yo estaba en aquel coche, era el anochecer y ponían una película. A mi lado estaba una chica, pelo largo, negro y liso y una sonrisa especial, yo le metía una palomita en la boca y le daba un beso y ella sonreía antes de que le quitase el pañuelo que tenía en los ojos.

Ambos parecíamos felices. Entonces me di cuenta de algo, ese otro yo, era feliz al lado de la chica, y yo mismo me estaba sintiendo muy bien, lleno por dentro de un sentimiento que hacía tiempo que no sentía.

Aquella chica… la había visto más veces en mis visiones cuando estaba por la reserva… no sé, no la conocía de nada pero a la vez es como si la conociese de siempre.

Intenté retirarle el pelo de la cara, pero entonces, desapareció de mi lado y volví a estar solo en el coche.

Suspiré.

"¿Aburrido de esperar?" Me dijo Embry. "Va, abre hueco."

"Os dejamos el coche." Nos dijo Jared. "Nosotros nos vamos a las gradas."

"Chicos, esto…" Dije.

"¿Sí?" Me dijeron.

"No, nada." Afirmé.

No podía decirles nada, me tomarían por loco si se enterasen que acababa de tener una alucinación con aquel coche y una chica morena de pelo largo que estaba a mi lado.

"Esperar." Les llamé, no tenía por qué darles ese dato. "Esto… ¿yo he estado aquí alguna vez?"

"¿Ya te suena?" Me preguntó Embry divertido.

"Venías aquí con tus hermanas y tu padre de pequeños." Me dijo Jared.

"Yo digo de… bueno, de más mayor." Le dije. "No sé, con amigos, compañeros, alguna chica…"

"No solías venir por aquí." Me dijo Jared. "Eso sí, la última vez que estuviste fue cuando lo abrieron para una sesión especial de honor o algo así."

"Ah, sí." Afirmó Kim. "Ya lo recuerdo. Echaban Underworld y vinimos los dos juntos a verla. Tú estabas con una mujer, la que luego fue tu esposa."

"Por entonces erais algo así como pareja." Afirmó Jared.

Así que era cierto, no era una alucinación, había ido allí con una chica hacía tiempo… con mi mujer cuando aún éramos solo pareja…

"Jo, esta peli era genial." Afirmó Embry sacándome de mis pensamientos para hacerme reparar en que en la pantalla había aparecido una película.

"¿Vampiros contra licántropos?" Le dije. "Fua, esos son más falsos que un billete con la cara de Drácula."

"Seguro que a vosotros os encantaría que saliese en los billetes de 3 dólares." Me dijo.

La verdad es que quitando esas caricaturas que hacían de los licántropos como medio hombres medio lobos, el resto estaba bien. Y de pronto, no sé por qué me puse alerta; eso pareció llamar la atención de Embry.

"Jake ¿todo bien?" Me dijo.

"Es… ¿no salían ahora los actores?" Le dije.

Sí, no sé por qué pero de pronto acababa de llegarme otra visión. Salía Sorien, me había agarrado del cuello y luego me había tirado y la chica morena le estaba haciendo cara. Luego habían llegado otros, un tío de pelo largo y negro y un licántropo en su forma animal.

"Jared estaba allí." Le dije cuando le vi aparecer antes que los otros.

"Así que lo has recordado." Me dijo sonriendo. "Jared y tú nos lo contasteis cuando llegasteis con Alex y con Louie. Sorien os había atacado y se había ido cuando se plantó toda la familia 'postiza' de tu mujer. El muy cobarde… huyó al verse rodeado."

Sí, Sorien era sin lugar a dudas un cobarde, antes de que Isabella le matase.

"Así que mi esposa se llama así, Alex." Le dije.

"Es uno de sus nombres, sí." Me contestó. "Creo que su verdadero nombre era algo así como Isabella Alexan-no-sé-qué Valerius."

"Espera un momento." Le dije. "¿Isabella Valerius?"

"Sí." Me dijo.

"Pero… eso no es posible." Le dije. "Isabella Valerius es mi jefa, es la mujer a la que salvé de vosotros y… es la que me ha cuidado todo este tiempo."

No era posible, su pelo era blanco, el de la chica de mis visiones era negro y brillante, y largo mientras que el de ella era blanco y corto.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"Jefa, creo que les hemos vuelto a perder." Me dijo Kimpei.

"Está bien, descansaremos aquí." Les dije suavemente. "Creo que hay un refugio por aquí cerca…"

Sí, estábamos en Francia, allí cerca estaba el 'Tulipe noire', lo que quedaba de él, claro. Habían traspasado el bar a las afueras de París, y ahora este que estaba junto a los jardines de Versalles estaba deshabitado.

"No es el Ritz pero creo que servirá." Les dije.

"Sí… tras una mano enorme de pintura." Afirmó Zulema.

"Al menos podremos decorarlo a nuestro gusto." Afirmó Zaira.

"Estaba pensando que igual podríamos… no sé, reunir a más gente. Como nosotros digo." Dijo Selene.

"Sí, yo también lo había pensado." Le dije. "Pero recuerda que debemos mantenernos en las sombras."

"Como batman." Afirmó Elphias. "Pero aquí hay alguna que no pasa por…"

"Digamos que yo soy como Electra." Le dije. "Y ellas son de los X-men."

"Ok, ok." Me dijo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Kimpei)

"Otra copa de 0- y una botella de Absenta." Dijo el camarero.

"Bueno, pues con estilismo esto queda… bien." Dijo Zoldar sonriendo mientras nos tomábamos un par de copas de sangre.

"¿Y desde cuando la jefa se equivoca?" Le dije.

"Pues que sepáis que últimamente no ha andado muy fina." Nos dijo Zaira.

Era cierto, hacía unos 6 meses que se había ido con su marido y había regresado sin él. Sin embargo, seguía siendo una buena líder y eso era lo que importaba ¿o no?

Y entonces se abrió la puerta. Una ráfaga de aire y entraba un fantasma negro.

"¡Salud!" Gritaron algunos levantando la copa.

"Eh, jefa. Aquí." La llamé.

Me hizo un gesto de cabeza para saludarme y luego un gesto hacia su 'reservado' particular.

"¿No vas a ir?" Me preguntó Zoldar.

"Necesita un poco de espacio." Les dije. "Y luego ya vendrá."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

El teléfono no dejaba de comunicar, suspiré y colgué… hacía una semana que no podía contactar con La Push.

No, volvería a intentarlo.

"¿Sí?" Dijo alguien al otro lado.

"Buenas, soy Alex." Les dije. "¿Podría hablar con algún Black o con algún Uley?"

"¿Mamá?" Me dijo la voz. "¡Soy yo, Carrick!"

"¿Carrick?" Le dije. "¡¿Qué haces que no estás en el colégio?!"

"Eh… son las 6 de la mañana." Me dijo. "Alexiel ha tenido un problema con un cristal en la pata que se le ha cerrado con el cristal dentro así que se lo han llevado al veterinario para que se lo saquen."

"Vaya… ¿y el abuelo no sabía que haciéndole un corte pequeño sobre el cristal se puede sacar?"

"Sí, pero es que con papá cerca no era…" Me dijo.

Claro, se me olvidaba que Jacob llevaba poco de vegetariano, la sangre fresca aún le tentaba un poco.

"¿Qué tal estáis todos?" Le dije suavemente.

"Bien." Me contestó. "El abuelo está un poco cascado, pero es que está mayor ya. La manada sigue como siempre… y tío Seth y tío Quil están fuera."

"Lo sé, siguen por Europa; ayer les vi por Suiza, había un grupo de descarriados por allí." Le dije.

"¿Has visto a Sari?" Me dijo. "¿Cómo está, has hablado con ella?"

"Sí, me he cruzado con Sari y su grupo." Le dije. "Eddy se está haciendo cargo de la escuela y Jacky ayuda a su hermana. La verdad es que están muy bien… Por cierto, creo que Quil por fin se ha declarado a Claire, ella lleva un anillo de prometida. Eso sí, creo que la boda la dejan para cuando acabemos de calmar las revoluciones."

"Ya verás cuando lo diga aquí." Me dijo. "Por cierto, papá y tú vais a hacer venti… ¿venticinco años que os casásteis?"

"No, vamos a hacer las de cromo; 27 años." Le dije. "Las de plata las pasamos juntos en su primer año de conversión. A decir verdad el mordisco fue en cierto modo mi regalo de las bodas de plata."

"Curioso regalo." Me dijo.

"¿Y tu padre?" Le pregunté dejando a un lado mi… bueno, mi orgullo. "Qué… ¿qué tal está?"

"Bien, hombre, a veces le cuesta un poco volver a la normalidad después de cazar y las peleas entre Paul y él han aumentado." Me dijo.

"¿Y eso?" Le pregunté.

"Paul le quita de vez en cuando el mando de control al abuelo y se pone a castigarle cuando a él le da la gana, por tonterías y todo eso." Me dijo. "Así que papá le intenta quitar el mando y cuando Paul ya no lo tiene porque el abuelo o Sam o Jared se lo han quitado entonces es cuando se ponen a pelearse."

"¡Oh, no dejéis que Paul coja el mando!" Le dije. "¡El collar de castigo no es un juguete!"

"Mamá… mamá… Tranquila." Me dijo. "Ya sabemos que no es un juguete, pero es que es divertido verles pelear, y si no fuese por esto sería por cualquier otra cosa. Ah, ya han vuelto."

Le oí saludar a mis cuñados y luego a Billie.

"Carrick, cariño. Oye." Le llamé.

"Dime."

"¿Te importaría pasarme con el abuelo?" Le dije.

"Claro." Me dijo. "¡Billie, llamada!" Le oí gritar. "No Paul, es para Billie… Ala, calla un rato."

"¿Diga?" Me dijo Billie. "Billie Black al teléfono."

"Hola Billie." Le dije. "¡No, no grites, por favor! No queremos que Jake se entere ¿verdad?"

"Ya, cierto." Afirmó. "Yo sigo sin entender bien por qué no quieres que sepa que te preocupas por él."

"Sinceramente, prefiero que me recuerde porque sí." Le dije. "¿Algún progreso?"

"Bueno, pensamos que ya se acuerda de nosotros, y creo que también recuerda otras cosas." Me dijo para contarme todos los progresos, al parecer ya se había ido poco a poco acostumbrando a aquel sitio y había recuperado bastantes recuerdos. "Por cierto, creo que se acuerda de ti. No hace más que preguntar todos los días que quién es la mujer morena de pelo largo y liso que sale en muchos de sus recuerdos."

"¿Le habéis dicho que soy yo?" Le pregunté esperanzada.

"Le hemos dicho que es su mujer y que se llama Isabella Alexadrine Valerius." Me dijo suavemente. "Eso sí, creo que piensa que le tomamos el pelo porque dice que tú te llamas así y que no eres la mujer que sale en sus recuerdos."

"Ya, porque como comprobasteis ambos hemos cambiado un… poquito de apariencia. Pero solo un poco." Le dije.

"Ya, pero… bueno, seguro que al final acabará por recuperar toda la memoria." Me dijo. "¿Qué tal os va por allí?"

"Bien, hemos creado un grupo con mis ideales." Le dije sonriendo con los pies en la mesa. "Ya sabes, alianza entre especies. Hemos creado un local donde reunirnos y por ahora no nos han encontrado. Ya somos 25 personas. ¿Qué es eso?" Le pregunté cuando oí un barullo grande.

"¡Chicos, he dicho que nada de peleas en casa!" Les gritó Billie.

"¡Eh, ya estás moviendo tu culo asiliconado y viniendo aquí a hacerte cargo de esta cosa!" Me dijo Paul molesto. "¡Me ha quitado mis cosas; y me muerde cada dos por tres!"

"Bah, no te preocupes." Le dije.

"¡¿Cómo que no me preocupe?!" Me dijo. "¡¿Y si me muero?!"

"Paul… Paul… ¡Paul!" Le dije. "Tranquilízate, Jacob no puede convertir, su mordedura como mucho te hará sentirte un poco mareado, pero para de contar."

"¡Pues tú ven aquí y llévatelo, pero tráete un bozal!" Me dijo.

"No te preocupes, cuando se acuerde de mí, me vendrá a buscar él mismo." Le contesté yo tranquilamente. "Por cierto, ni se te ocurra volver a tocar el mando de castigo o me enfadaré de verdad. Eso no es un juguete. Y ahora pásame con Billie, estaba hablando con él."

Creo que fue a regañadientes, pero acabó volviendo a Billie el teléfono que me comentó lo último en los avances de Jacob.

"Oye, que digo yo… ¿no nos saldrá muy caro esto?" Me dijo sonriendo.

"No te preocupes, yo me encargo…" Le dije sonriendo. "Por cierto… acabo de recibir vuestras fotos." Afirmé recogiéndolas de la mesa. "Estáis… muy guapos."

"A que sí." Me dijo. "No es por fardar pero… aquí somos muy guapos. Grandes, fuertes…"

"¿Viste las fotos personalmente?" Le pregunté mirando la única que me llamaba la atención y que iba pegada a un sobre.

"Sí, claro." Afirmó. "Tus hijos, Rebecca y yo hicimos la selección personalmente por qué."

"¿Y no lo ha tocado nadie más?" Le pregunté.

"Bueno, los chicos lo llevaron al correo." Me dijo. "Algo mal."

"No, claro." Le dije sonriendo y cogiendo una foto donde salían todos los chicos en la playa y con bañadores ajustados. Jake estaba en el centro. "Ninguno. Agradezco las fotos, díselo a los muchachos también."

"Descuida." Me dijo. "Pero tú cuídate ¿vale?"

"Eh, hablas con la persona que es un imán para los asesinos." Le dije. "Descuida, sabes que soy capaz de cuidarme sola."

Suspiré al colgar.

Era curioso; al principio había planeado salir fuera y reunirme con los chicos en cuanto acabase de hablar por teléfono, ahora que tenía esto en mis manos, me apetecía más mirar las fotos.

La foto siguiente era de la playa y había una tercera con Jacob solo, en la playa con ellos y luciendo ese físico vampiro que le había quedado tras la trasformación. Vale que parecía tener los 20 tardíos, pero ahora yo aparentaba también los 20 tempranos o así. Supongo que fue parte del proceso, él rejuveneció un poco y yo envejecí a consecuencia de esa conexión que ahora compartíamos. Conexión que hacía que cada vez que Jake recibía un calambrazo a mí me picase también. Había aprendido a no dolerme en esos casos, pero si en lugar de eso fuese otro peligro, yo lo sabría, igual que él sabría si yo estaba en peligro de verdad.

"¿Hum?" Murmuré cuando algo se cayó de entre las fotos.

Me agaché a cogerlo, era una tarjeta de memoria, de esas que los móviles suelen usar. La moví en mis dedos antes de decidirme a meterla en mi portátil de ese cuarto; lo había comprado hacía poco, robado o algo así, aún así era más o menos bueno y funcionaba perfectamente.

Allí había un montón de vídeos, así que abrí el primero que encontré.

"¿Ya está?" Dijo Embry. "¿Seguro que estoy dentro?. ¿Ya?."

"Que sí pesado." Oí decir a un crío.

"¡Hola, Alex!" Gritó entonces. "Ya te vale, nunca llamas cuando estamos todos…"

Eso me hizo sonreír, sobre todo cuando salía como si lo estuviese grabando con una videocámara en una de sus reuniones.

"Y esto lo hemos montado para ver si a este 'frío' cabezota le da por fin por recordar un poco." Afirmó Embry auto-grabándose con la cámara. "Por aquí tenemos a… Jared y Kim. Saludar chicos."

"Hola." Dijo Jared.

"¡Hola!" Dijo Kim más entusiastamente.

"¿Qué haces con eso?" Le dijo Sam.

"Vídeo para Alex." Dijo Embry auto-enfocándose. "Por cierto, hola guapa."

"Ah, hola Alex." Fueron diciendo.

"¡A tu salud!" Dijo Leah. "Y espero que estés cuidando bien de mi chico ¿eh?"

Era divertido y reconfortante verles allí, celebrando una de sus fiestas alrededor de la hoguera. Verles felices, a la generación que yo conocí y a las nuevas generaciones; y en medio de todos, a Jake divirtiéndose como cuando les conocí.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Chad)

"Es aquí." Afirmé para Ivvan y Lily.

"¿Estás seguro?" Me preguntó Lily.

"Por estas." Afirmé. "Ray, el cojo me dijo que cuando vio a otros de su calaña la semana pasada le habían hablado de este lugar."

Entramos los tres dentro. La verdad es que era realmente un lugar…

"Eh, fuera de aquí." Nos dijo un licántropo. "Esto es un local privado."

"Déjalos, les conozco." Dijo Aqueron.

"¿Aqueron?" Dijo Lily.

"Tío, gracias por la mano." Le dije. "Por cierto, qué haces tú aquí."

"Cuartel central del Círculo de asesinos." Nos dijo. "¿Y vosotros?"

"Hemos oído rumores." Dijo Ivvan.

"Sí, buscamos a la gente esa que ha estado causando problemas últimamente." Afirmé poniéndome los brazos tras la cabeza. "Ya sabes, las tías esas raras, los dos gigantes negros, el de pelo blanco…"

"Hablar con Kimpei." Nos dijo.

"Oye, tú eres de la familia." Le dije yo cogiéndole de la muñeca.

"Ya no." Me dijo soltándose y tirándome sobre el hombro.

Iba a haber empezado una pelea, pero de pronto todo se calmó y la gente se puso relajada mirando a un punto.

"Por fin ha hecho aparición." Dijo Aqueron.

"¿Qué pasa aquí?" Dijo una voz femenina.

"Medea, tenemos invitados inesperados." Le dijo la bruja que estaba tras la barra del bar. "Aqueron dijo que eran inofensivos."

Entonces la vi, era una mujer, de aspecto femenino pero bastante modelado. No pude evitar silbar asombrado al verla junto a mí.

Llevaba gafas de sol aunque estábamos en un lugar cubierto, el pelo era blanco, corto en un peinado moderno y ella vestía con unos pantalones negros de correas y una camiseta que dejaba ver parte del abdomen liso con un piercing en el ombligo y un tatuaje saliéndole de la pelvis por el pantalón. Sobre todo eso llevaba una especie de gabardina larga que le tapaba la espalda.

"Aqueron, ya vale." Le dijo ella. "Sal a dar una vuelta."

"Vale." Dijo.

"Ahora ya está claro quién es el pez gordo." Dije levantándome.

"Fleur, voy a salir a echar un envio." Le dijo a la bruja de la barra. "Nada de peleas mientras no estoy. Si preguntan por mi que se esperen o dejen el recado."

"Señorita." Dijo Ivvan cogiéndola de la muñeca para impedirle irse y encontrándose al momento colgando del techo y con armas cerca de la cara.

"Chicos…" Dijo la mujer, Medea. "Zulema, suéltale."

La chica de piel oscurecida sin ser negra bajó la mano derrotada y entonces Ivvan se dio un golpetazo contra el suelo.

"Oye, no huyas." Le dijo Ivvan desde el suelo. "Eres…"

En un parpadeo, la mujer de la puerta estaba sobre Ivvan con un arma en la mano y contra su cuello.

"No te confundas." Le dijo ella. "No nos gustan los cotillas; si te he salvado ha sido porque hay demasiados vampiros, no nos gusta que esto huela mucho a sangre."

"Eres…" Dijo Ivvan.

"No me obligues a borrarte la mente." Le dijo ella antes de salir por la puerta.

"Ivvan… ¿estás bien?" Le dije dándole la mano para ayudarle a levantar.

"Sí, claro." Afirmó. "Es… esa mujer… es imposible que…"

"¿La conoces?" Le pregunté.

"Medea era uno de los alias de asesino que…" Comenzó a decir Ivvan. "Bella."

"Pero no es posible. Está muerta." Le dije sintiendo un escalofrío. "El tifón… la reacción de las mujeres cercanas a ella…"

"Debberríais dejjarr eso." Nos dijo el hombre de pelo blanco llamado Vladimir. "Ella os matarra si no dejjarr."

"¿Sabéis quién es?" Les pregunté nervioso.

"Claro, es la mujer que nos salvó." Afirmó uno de los negros.

"Que curioso, pensaba que no sabíais nuestro idioma." Les dijo Ivvan cuando el tío de pelo rojo y negro se la quitó de encima y la soltó en el suelo haciéndola caer de culo.

"Señor…" Dijo el de pelo rubio y gris. "¿Quién ha dejado entrar a esa cría?"

"Ven aquí, bonita." Le dijo la chica que se llamaba Selene. "Vamos a dejar a estos bordes aquí. Vicky, qué podemos ofrecerle a esta chica."

"¿Te gustan los pasteles?" Le dijo la bruja que estaba jugando con una bola de cristal en la mesa cercana a la de los asesinos.

"¡Sí!" Dijo Lily.