Capítulo 12: Absolución familiar.

((Lo siento si el error de las memorias de los licántropos fue demasiado evidente, gracias a Salesia me di cuenta y ahora ella misma me ha dado la solución que explica eso. Como ya había quedado sugerido, Alex había hablado con Sam y Billie al menos antes de mandarles a Jake allí, así que... esta es la explicación que Salesia nos ha propuesto:

Alex, en efecto, les borró el recuerdo de lo ocurrido en la cueva, pero antes de hacerlo les explicó que todo había salido (al parecer) bien con la transformación de Jake pero que deberían de ocultarse y fingir (una vez más) su muerte para evitar más conflictos y que además debía de hacer que Jake recordara todo y de paso ir sofocando la guerra iniciada por su querido primito Sorien (que ahora está muerto); pero que tal vez los necesitaría en algún momento más adelante y que para evitar que Edward o cualquier otro que tenga el poder de leerles la mente a la manada era más seguro el "borrarselas" aunque sea por un tiempo pero que al la explicación de nuevo, sería el detonante para que todos los recuerdo ocurridos en la cueva y todas las explicaciones volvieran a sus mentes; además que el hecho de recordar implicaría que ellos (Alex y Jake) les solicitaban ayuda y que ellos se comprometían en darles la ayuda requerida.

La verdad es que la explicación se ajusta perfectamente al problema y al hilo que ya he ido tramando así que... ahí queda la explicación para intentar solucionar mi error. Procuraré no meter más gazapos. Lo siento mucho, de verdad...))

(Voz de Isa)

Era tarde, volvía al bar y de nuevo no tenía ganas de encontrarme con nadie conocido. Sabía que si entraba por la puerta me encontraría con Ivvan y con Chad aún allí, pero tenía que ir a contar que había acabado con la amenaza y que había habido un contratiempo cuando mi hija y sus amigos se metieron en mi camino.

Suspiré al entrar y encontrarme un follón allí plantado.

"¿Otra vez?" Dije viendo a Chad enzarzado en una pelea con un grupo de licántropos y no precisamente de los más inofensivos. "Chicos… chicos… ¡Eh, capullos!" Acabé gritando cuando no me hicieron ni pizca de caso para atraer sus atenciones. "A pelear a la puñetera calle. Esto es un local decente."

"¿Ya está?" Me dijo alguien. "¿Tan pronto?"

"Sabéis que no me llamo Medea por nada." Afirmé yendo a la barra mientras la bruja me ponía mi ración de sangre. "¿Ha llegado algo nuevo?"

"Aqueron fue a ocuparse de un par de cosas con Titán y Cronos." Me dijo Hecate, una bruja que solía ir allí y a la que no solíamos sacar a asesinar gente. "Y Prometeo y Crius siguen en sus trabajos."

"Que raro, deberían haber vuelto ya." Comenté.

"Perdona que moleste pero..." Me dijo Ivvan.

"Molesta, largo." Afirmé. "¿Han llamado para dar alguna razón?"

"Sí, Prometeo dijo que se había complicado la cosa y que Crius tenía problemas con un par de metetes que se estaban interponiendo. Dijo que solicitaba permiso para 'barrer y fregar' y que si no contestabas significaba una afirmación."

"Que les llamen y que les digan que nada de barrer." Le dije. "Voy a irme a descansar un poco." Afirmé cogiendo una carta y dándome la vuelta para irme hacia mi reservado pero encontrándome cara a cara con Ivvan y Chad. "¿Aún por aquí? Sois un incordio. La próxima vez dejaré que los chicos os corten la garganta de un mordisco."

"Solo queremos hablar." Afirmó Ivvan.

"Pues yo no quiero hablar." Les dije.

"¿Qué tal está Jacob?" Me preguntó Chad apoyándose en el quicio de la puerta que llevaba a mi reservado.

Me paré un segundo.

"No, sé." Afirmé sin inmutarme lo más mínimo. "No conozco a ningún Jacob."

La taberna entera se había quedado en silencio expectante, pero con mi contestación, volvieron a sus cosas.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ivvan)

"Te digo que es ella." Dijo Chad. "Y me niego a creer que haga esto porque sí."

"¡¡Aaaaaayyyyy!!" Gritó un chico saliendo, literalmente, volando por la puerta del reservado de la mujer.

"Oh, Eros..." Le dijo una mujer sentada en la mesa contra la que chocó. "Te avisé que no te metieras en sus dependencias..."

"Yo también pienso que es ella." Afirmé para ir a sentarme en una mesa vacía. "Pero hasta que no confiese no podremos saber nada."

"Eh, 'cara-bonita'." Le dijo una chica rubia de piel bronceada. "¿Te hace una partida al billar, o acaso no te atreves contra una chica?"

"Claro que no." Dijo Chad sonriendo con ironía y levantándose. "Ya que esto va para largo…"

"Me apunto." Dijo un chico castaño claro levantándose del rincón donde estaba con otro par de licántropos.

"Charlotte, Kai." Les dijo uno de los hombres de pelo blanco que estaban sentados junto a un radiador. "Nada de peleas aquí ¿entendido?"

"Que sí, Mikel." Le dijo el chico.

"Desde luego cielito." Dijo la chica. "Palabra de bruja."

"Bueno... ¿y tú, tío?" Me dijo el compañero del ángel Mikel poniéndose ante mí. "No sabía que había novatos."

"Y yo no sabía que aquí había otros críos." Le dije mirando una especie de bulto que le salía de atrás.

"¿Eh? Oh. Es que son tímidas." Dijo mirando tras de él y sonriendo. "Vamos, señoritas. No tengáis miedo... son otros huérfanos como nosotros..."

"Hola..." Les dije al par de ojos que acababa de salirle del abrigo largo.

Eran dos niñas, debían de tener los 5 años o así. Y entonces vi otro que sacó la cabeza y luego les dijo un empujón para sacarlas fuera.

"Chicas... son lo más tonto del mundo." Dijo el niño.

"Ya verás cuando crezcas." Le dijo un licántropo. "No dirás lo mismo."

"¡Pero qué cositas tan moooonas!" Dijo una mujer de las que servían mesas.

"¿Qué pintan estos críos aquí?" Preguntó un hombre. "Eh, eh. Rhea, no hagas eso, luego no podremos quitárnoslos de encima."

"Esto se está convirtiendo en un hervidero de máquinas de matar." Afirmó

"Ay, Prometeo, Bersik... no empecéis otra vez con eso." Les dijo la chica que acababa de hacer aparecer unos trozos de tarta de unos platillos vacíos. "Son críos."

"Sí, y esto no es una guardería." Afirmó un chico con una chupa negra y pelo negro tapándole los ojos.

"Eh, Edmound, igual debería recordarte que los 'críos' también mordemos ¿no?" Le dijo un adolescente con cara de pillo.

"Cierra el hocico Kai." Le dijo Edmound.

Entonces oímos un tiro y vimos a otra mujer allí mirándoles.

"Eh, chuchos, vosotros a vuestro rincón, y vosotros dos, mares de testosterona sin sentimientos, iros a afilar vuestras estacas y dejar de ladrar, estáis asustando a los críos, idiotas." Dijo la chica.

"Ya tenía que salir Mireille y su instinto maternal..." Se quejaron algunos.

"A callar todos." Dijo la jefa apareciendo de nuevo. "Sois un incordio, todo el día ladrando..." Entonces pareció darse cuenta de que había niños. "¿Y esos?"

"Ah, les hemos salvado nosotros." Le dijo Mikel.

"Perdonadnos." Me dijo el chico. "Es que esto está lleno de gente... dura. Esos de ahí son licántropos."

"Ya lo sé, cantan mucho." Le dije.

"Y esos que están desperdigados son vampiros, pero esos cuatro de ahí son cazadores de unos y otros." Me dijo suavemente. "Y yo soy Gabriel, encantado. Mikel y yo somos ángeles."

"Ah, encantado." Dije.

"Hum..." Dijo la jefa. "Hola pequeñas... ¿Os gusta la tarta?"

Ambas asintieron sonriendo y ella les sonrió de nuevo.

"Oh, vaya... un caballerete." Dijo reparando en el chico. "Ah, ya veo... Ten, esto es para ti, chico." Afirmó pasándole un vial pequeño.

"La jefa y su debilidad por los débiles..." Dijo uno de los licántropos para llevarse una mirada dura.

"Keith, cierra el hocico y descúbrete o te volveré a hacer otra marca." Le dijo ella.

"Oh, oh..." Dijo Gabriel. "Cuidado con los pies."

"¿Y eso?" Pregunté mientras la chica con la que jugaba Chad al billar lo apartaba con el palo de billar de donde estaba y se iniciaba una especie de pelea en plan de lucha libre entre el licántropo con capucha y la jefa entre gruñidos y sonidos de risa de ella mientras desaparecía de un lado y aparecía en otro con un sencillo movimiento de a penas uno o dos pasos.

"¿Y no hacéis nadie nada?" Le dije.

"Observa." Me dijo.

En un instante la chica le saltó por encima al licántropo y acabó a su espalda para cogido de los hombros, hacer una voltereta y tirarlo al suelo donde en un instante le tenía inmovilizado mientras sonreía.

"Quién es el macho alfa ahora ¿eh?" Le dijo ella divertida.

"Para empezar, tú eres una hembra." Le dicho el licántropo divertido. "Ah, vale, vale, jefa. Tú ganas, tú ganas."

"Y quítate la capucha, maleducado." Le dijo ella agarrándosela y retirándosela. "Que todos sabemos ya que eres muy feo."

"Ost..." Dijimos Chad y yo.

Llamarle licántropo era quedarse corto, ese hombre era realmente un hombre-lobo, su cabeza era de un lobo, y tenía unos tatuajes rojos sobre el pelaje negro de todo el cuerpo.

Ahora que caía, no era el único, había otro que era una especie de lobo humanizado y que hasta entonces había estado recostado en un banco por lo que habiámos pensado que eran unas mantas.

"Ese chulo es Keith." Me explicó Gabriel. "Y el blanco de allí es el jefe alfa, se llama Alin, y es el único que no puede destransformarse."

"Sí... ese ni siquiera habla." Me dijo el moreno que había salido volando del reservado sonriendo ampliamente. "Se llama Alin, y creemos que vino de Rumanía, pero no estamos muy seguros. Por cierto, me llamo Eros. ¿Vampiro?"

"Ivvan; vampiro, sí." Le contesté.

"Yo me llamo Parca." Me dijo una persona andrógena (¿era chico o era chica?). "Vidente y vampiro; me mordieron hace tiempo."

"Angela." Me dijo la chica que había hablado con Eros antes. "Yo soy vidente a secas."

"Si te fijas aquí hay de todo." Dijo Mikel. "Vampiros, licántropos en aquel sector, los cazadores esos... y nosotros, los ángeles."

"Aquí cada uno tiene su trabajo." Afirmó otro hombre. "Seamus, vampiro."

"Por ejemplo, las camareras son Thea y Rhea, brujas y hermanas." Me contó Parca indicándomelas. "Charlotte y Hécate son también brujas, solo que ellas tienen... otro trabajo."

"Y la chica esa de allí es Alice." Me dijo Seamus. "Está esperando a la pareja de ultratumba, Shinta y Kimmy. Él es licántropo y ella vampiro. ¿Te lo puedes imaginar?"

"A este mundo le falta amor." Le dijo Eros.

"Ya, pero es que tú no distingues con las destinatarias de tu amor." Le dijo Seamos bromeando.

"¡Eh!" Les gritó la chica pelirroja y dura cuando uno de los licántropos le tiró sin querer uno de los aperitivos que estaban comiendo.

"Y esa es Mireille, sus compañeros son Berisk que es el de las espadas, Prometeo del pelo negro y blanco que también usa la espada, y el silencioso de pelo blanco es Artemis, es un cerebrito de observación y obtención de información." Me explicaron.

"Y son cazadores, mejor no meterse con ellos." Afirmó Angela. "¡Ah, Charlotte, cuidado con Joey!"

En efecto, en menos de tres segundos, el rubio que estaba jugando con un cuchillo entre las manos perdió el arma que fue a clavarse justo donde Charlotte iba a poner el codo para tirar.

"¡Maldito chucho descuidado!" Le dijo.

"Ese rubio loco es Joey, y el moreno silencioso de junto a él es Gareth, el otro moreno es Edmund, el jovencito es Kay y el de pelo gris que intenta ocultar sus orejas es Cappy."

"La chica es Luna." Añadió Angela. "No le gustamos demasiado, por eso nunca la verás hablando con nadie que no sea licántropo."

Entonces entró un hombre que miró a las mesas de los licántropos y fue a sacarle a la jefa de encima al rubio que volvía a estar contra el suelo antes de darle un puntapié al rubio y trasformarse en hombre-lobo.

"Ese es Sullivan." Me dijo Gabriel. "Es el más calmado de ellos después de Alin."

"Eh, cotorras." Les dijo la jefa. "Vale ya de presentaciones. Niños..."

"¡Sí!" Dijeron mientras Lily se cogía de la mano con una de las niñas y la otra cogía la otra mano de la jefa.

"Jo, es increíble." Dijo la chica. "La jefa es la única mujer a la que parece hacer caso todo el mundo."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jared)

"Jared, mira quienes están allí." Me dijo Kim sonriendo mientras estábamos en la playa paseando de la mano. "¿No son Jacob y Marah?"

"Oh, señor..." Dije. "Ya estamos otra vez en plan pegajosos..."

"Parece que se ha olvidado pronto de su mujer." Me dijo Kim. "¿Se han divorciado de verdad?"

"No." Afirmé yo. "Lo han mandado aquí para que recuerde, y como su mujer se deje caer por aquí va a tener problemas porque le va a sacar los ojos, y no precisamente metarfóricamente."

La verdad es que era algo un poco... bochornoso verle comportarse como un perrito faldero con esa chica; por mucho que Billie dijese que no nos preocupásemos de él, que ella no era su esposa y acabaría por darse cuenta... yo ya no lo tenía tan claro. Cada día parecían más cercanos y compenetrados; sin embargo...

"Vamos..." Le dije a Kim suspirando cuando les vi que a pesar de tener a los hijos menores por allí seguían como un par de tortolitos. "Será mejor que paremos este espectáculo tan... degradante."

"Por una vez opino lo mismo." Me dijo Kim sonriéndome antes de comenzar a agitar la mano. "¡¡¡Marah!!. ¡Qué coincidencia, no sabía que ibas a venir a la playa!"

La verdad es que Kim era muy perspicaz también. Me gustaba.

"Qué hay, Jake." Le saludé yo.

"Nada." Me dijo. "Esto... no es por ser borde pero... ¿qué hacéis vosotros aquí?"

"Paseábamos por la playa y Kim os ha visto." Le dije sonriendo.

"Vale..." Me dijo suavemente. "¿Os importaría iros dentro de poco? Estábamos en un momento privado."

"Más quisieras." Le dije. "Cualquiera le dice a una hembra quileute que no a algo."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Billie)

Toc, toc...

"Ya voy." Contesté desde dentro de casa.

"Tranquilo, no hay prisa." Me dijeron.

Un momento, esa voz me sonaba; me moví deprisa pero Alexiel se me había adelantado.

"¡Tío Louie!" Le dijo el niño. "Pasa, pasa. El abuelo está dentro."

"Solo venía a comprobar unos... rumores un tanto sospechosos." Le dijo frotándole el pelo. "Buenos días, Billie."

"Buenos días." Le dije.

Ahora le recordaba, era uno de los primos lejanos de mi nuera, con el que se llevaba bien.

"¿Puedo pasar?" Me dijo.

"Ah, sí, claro." Le contesté para apartarme un poco. "¿Ocurre algo en el viejo continente?"

"No, es más..." Me dijo mientras le veía oler el aire. "¿Han venido tus nietos mayores por aquí?"

"No, por qué todos me preguntáis lo mismo." Le dije yendo a sacar la tetera de hierbas en infusión que había preparado.

"Huele a sangre, demasiado para ser de una de vuestras presas." Afirmó.

"Es que anoche me corté." Le dijo Alexiel cerrando mejor la basura con la excusa de que tiraba un papel usado.

"Alexiel... no me mientas." Le dijo. "No está bien mentir a la familia."

"No miento." Le dijo él. "¿Te enseño la cicatriz? Me ha quedado un poco abultada pero no se nota a simple vista."

"Sé que no es sangre tuya." Le dijo. "Y sé que estáis escondiendo a alguien; un vampiro."

"Por si no lo sabes, no se permiten vampiros por aquí." Le dije.

"Pero tu nuera es una." Me dijo.

"Sí, y era vegetariana, nunca cazaba en nuestros territorios." Le dije. "Además, mi hijo estaba atado a ella, por lo que no era una amenaza dado que había una proporción de 9 licántropos para 1 vampiresa."

"Como podría ser ahora." Me dijo. "Tu nuera."

"Eres un insensible." Le dije molesto. "Mi nuera está muerta."

"Sí, también lo estaba hace unos años, cuando fingió su propia muerte cara a nuestro mundo para poder venir aquí, con su novio, con tu hijo." Afirmó Louie.

Tenía que reconocerlo, ese chico era muy listo. Iba a ser misión imposible dársela con queso.

"A quién estáis escondiendo." Me dijo.

"A nadie, en serio." Le contesté. "Creo que te estás equivocando."

"Billie, si seguís escondiéndole estarás en problemas." Me dijo. "No soy el único que está buscándole... hay más gente, en cuanto se enteren que en una comuna de licántropos hay un vampiro..."

Alex no nos había dicho nada de que les estuviese persiguiendo nadie. Y como yo a Alexiel le cobró tan poco sentido como a mí, porque me miró de reojo como buscando apoyo.

"Pues te repito que aquí no hay ningún vampiro." Le dije.

"Entonces supongo que no te importará que le busque yo mismo, por la reserva." Me dijo tras suspirar.

"Tienes que pedirle permiso a Sam." Le dije. "Él es el jefe ahora."

Entonces pareció pensar y acabó rindiendose.

"Vale, no quisiera romper ningún tratado." Afirmó al final. "¿Podéis decirme dónde puedo encontrarle?"

"Claro, si sigues por ese camino..." Comencé a explicarle.

La verdad es que Alexiel era también bastante agudo, y entre él y su hermano que parecían tener telepatía... Me di cuenta de qué pasaba cuando vi un lobo por la ventana alejándose.

Tan pronto como Louie salió me giré a Alexiel que estaba tan serio como yo.

"Carrick ha ido a buscar a papá antes de que le encuentre el tío." Me dijo. "Y yo creo que voy a ir a ver si encuentro a Embry y Leah para que nos ayuden a ocultarle..."

"Voy a llamar a tu madre." Le dije. "Creo que esto cambia un poco los planes."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"Va, niños, niños..." Les llamé. "Dejarme un segundito, tengo que contestar una llamada ¿vale?"

El móvil llevaba vibrandome y sonando un rato ya, así que lo cogí en un gesto y contesté a la llamada, sin embargo, tan pronto como oí la voz de Billie al otro lado algo me dijo que algo no iba bien.

"Tu primo Louie se ha plantado aquí." Me dijo. "Sabe que hay un vampiro en mi casa."

"¿No podía quedarse quietecito en Volterra?" Dije yo.

"De momento tus hijos han ido a avisar al resto para que nadie se vaya de la lengua, y creo que Alexiel ha pensado en esconderle en alguna casa hasta que tu primo se vaya."

"Está bien, voy a dejar esto atado y me cojo el primer avión que pueda para ir allí." Le dije. "Aquí se han enterado de mi secretito Aqueron y Lily."

"¿La cría también?" Me dijo.

"Ja, y mi hermano y mi ex-marido están aquí dándome la barrila porque no se van y siguen emperrados en que yo soy yo." Le dije suspirando. "Aqueron dice que debería incluirles también en el plan, que lo comprenderán y me guardarán el secreto como está haciendo él."

"Hombre, suena razonable." Me dijo. "¿Ya lo saben tus hijos?"

"No." Afirmé. "Aunque creo que Qualetaqa me pillo hace unas noches, se me olvidó ocultar mi olor con colonia y creo que olió algo que le recordó a mí."

Sí, había sido un error, me había descuidado un segundo y eso podría haberme costado demasiado. Si me hubiese seguido la gente equivocada...

"Mami, yo quiero ir." Me dijo Lily.

"Perdona Billie." Le dije. "No, Lily, no puedes venir."

"Jooo, pero yo quiero ver al abuelo..." Me dijo.

"Alex, oye, tráetela, por mi no hay problema." Me dijo Billie.

"Si me llevo a Lily me tendré que llevar a los otros tres." Le dije. "Son un niño vampiro y dos humanas. Creo que son víctimas de ataques que han parado la gente esta pero no estoy al tanto de la historia completa."

"No importa, tráetelos." Me dijo. "Aunque ahora que lo pienso..."

"No, voy a ir." Afirmé previendo que dudaba. "En cuando deje aquí unas ordenes y demás."

"¿Estás segura?" Me dijo. "Las... bueno, las cosas aquí no van como deberían."

"Palabra de Valerius." Afirmé.

"Así que Medea." Me dijo una voz tras de mí.

"¡¿Qué haces tú aquí?!" Le dije a Chad.

"Le gané una partida al billar a la tal Charlotte y nos jugabamos que nos fuésemos o que me dejasen pasar a la puerta." Me dijo. "Adivina quién ganó esa partida."

"¿Por qué nos has mentido?" Me dijo Ivvan cruzándose de brazos.

Se acabó, fin de trayecto. Era estúpido seguir mintiendoles... Me dejé caer en el sofá.

"¡Dejadla en paz!" Dijo Lily poniéndose entre ambos con los brazos abiertos. "¡Seguro que tenía sus razones!"

"Y tú, Lily, lo sabías y no nos lo has dicho." Afirmó Chad sorprendido.

"Lily, apártate." Le dijo Ivvan.

"¡No!" Dijo ella. "¡No la vais a tocar!"

"Lily, quítate de en medio." Le dijo Chad.

"Tú no vas a tocarla." Afirmó Shiki poniéndose ante ella en la misma posición. "A ninguna de las dos."

"Manda huevos." Dijo Chad. "Ahora resulta que el retaco este se pone a defender a las dos..."

Fue a cogerle y entonces Lily le agarró del brazo y Chad se puso a gritar de dolor intentando sacudírsela.

"Lily, vale ya." Le dije cogiéndola por la espalda. "Ay, me haces daño."

"Mami..." Me dijo cogiéndose a mi cuello mientras Shiki seguía haciéndome pantalla y las otras chicas estaban asustadas.

"Chicos..." Les dije antes de girarme a los dos mayores. "Si queréis oír mis razones estaré encantada de contaroslas, pero no ahora. Tengo que ir a otro sitio."

"¿Dónde está él?" Me dijo Ivvan.

No podía engañarles, habían sido mi familia durante mucho tiempo, demasiado como para no saber qué pasaba conmigo.

"Voy a verle, está escondido en un sitio seguro, con gente que le protegerá." Afirmé.

"Bueno..." Dijo Ivvan. "Si vas a ir con toda la guardería... entonces supongo que vas a necesitar un padre." Me dijo.

"Eh, el moreno se parece más a mí." Se quejó Chad.

"Chicos, no voy a divertirme." Les dije. "Voy a trabajar."

"Con más motivos." Me dijo Ivvan. "Vas a necesitar ayuda con los niños."

No me gustaba mucho la idea de llevármelos conmigo, pero al final me di por vencida y suspiré para asentir.

"Está bien." Acabé cediendo. "Cogeré 7 entradas de turista."