Capítulo 13: La pérdida de Jake.
((Atención que ahora es cuando se pone esto interesante, jeje. Se supone que Alex va a coger a Jacob para que Louie no le pille allí, pero... ¿qué pasará con Marah? Que por cierto, es diferente a la Marah de Chayton, por si acaso cabía alguna duda.
Al final del capi ya veréis cómo se arma una que... ya lo veréis. Por cierto, estoy ya por el 15, el 14 va a ser un capítulo de Flash Back para intentar presentar un poco más algo del pasado de alguien, de hecho... en el 15 o 16 estoy pensando en liarla aún mayor porque estoy planteandome sacar a algunos del 14 en posteriores, jeje. Ya me diréis que opináis al respecto. ¡¡Nos vemos pronto!!))
(Voz de Alex)
"O sea, que por eso nos has estado mintiendo." Me dijo Chad mientras estábamos sobre el atlántico en un avión en clase turista mientras todo el mundo dormía y nosotros susurrábamos muy bajito.
"Básicamente…" Afirmé. "No sé quién es esa gente que nos persigue… pero está claro que saben lo de Jacob."
Entonces Ivvan me dio un enorme abrazo que me hizo crujir las costillas de acero y granito que teníamos los vampiros.
"No seas idiota." Me dijo. "No vuelvas a asustarnos así, nunca jamás. ¿Me oyes?"
"Anda que…" Me dijo Chad. "Eres idiota de verdad. Mira que pensar que por algo así ibamos a enfadarnos…"
"¿No… no os da asco, ni estáis furiosos ni…?" Comencé.
"Idiota." Me dijeron los dos.
"Mira, ya sabíamos que estabas enamorada hasta las trancas de Jacob." Me dijo Chad suavemente. "Y la verdad, aún conservaba la esperanza de que te negaras, siguieras con él hasta su muerte y luego nos dieses una oportunidad al resto. Pero bueno… habrá que contentarse con seguir siendo el soltero más deseado por hembras de todas las especies."
"No, si está claro que tú no necesitas que nadie te admire." Afirmó Ivvan. "Tú solo podrías conseguir que tu foto saliera en el diccionario en la palabra 'Complejo de Adonis'. Vamos que estás enamorado de ti mismo."
"Eh, soy muy guapo pero aún me siguen gustando las mujeres." Afirmó.
Era increíble, me había estado escondiendo para nada. Ellos también lo entendían, y aceptaban que Jacob se había pasado a nuestro bando inmortal.
"Será duro que ahora no te recuerde ¿no?" Me dijo Ivvan.
"¿Vosotros qué creéis?" Les dije sonriendo. "Por suerte ya me recuerda solo que no me asocia a la joven morena que él recuerda. Y la verdad es que él también ha cambiado un poco con el paso y todo."
"Hombre, es que para ser vampiro tienes que ser letalmente guapo." Afirmó Chad bromeando.
Sonriendo me recosté un poco contra ellos, primero contra Ivvan y luego contra Chad. Es había echado mucho de menos, ahora que había vuelto a abrir esa puertita de mi corazón me daba cuenta de ello.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Billie)
"Paul." Le llamé cuando volvió a casa. "Dime que Jacob está bien."
"Está bien." Me dijo. "Está viviendo con Jared, Kim y Marah. No sé si ha entendido muy bien el riesgo que está corriendo o es que está atontado con la chica."
"Pues tenemos otro problema más gordo." Le dijo su esposa. "Tu cuñada viene para aquí."
"Por favor, dime que es Rebecca que viene con su marido el surfista." Le dijo él.
"Lo siento." Le dijimos. "Tu otra cuñada." Afirmó Rachel.
"Joder, no tengo ni una sola buena noticia hoy." Afirmó derrumbándose en el sofá y tapándose la cara con la mano. "Al menos vendrá sola ¿no?"
"No." Le dije. "Tu sobrina apegada Lily se quería venir, así que le dije que se la trajese porque tenía ganas de verla, y se va a traer a dos niñas humanas y un niño vampiro."
"Perfecto, más vampiros." Dijo casi suspirando y gruñendo a la vez. "Y eso sin contar que mi cuñada política cuando vea que su marido está con otra va a armar una que se va a convertir esto en un baño de sangre."
"No seas tan duro." Le dije. "Sabes que es una mujer sabia, nunca haría algo así y menos aquí."
"Sea como sea voy a avisar a Sam." Afirmó levantándose. "Tendrá que saber que nos vienen dos vampiros más. Dentro de poco van a comenzar a aparecer más licántropos en la aldea." Afirmó antes de dar un portazo.
"Maldito crío insolente…" Murmuré. "Tenías que casarte con ese ¿no, hija? No había otro más normal, tenía que ser Paul."
"Es lo que tiene el amor." Me dijo sonriéndome cariñosamente. "Que nunca sabes de quién te vas a ir a enamorar. Fíjate en mi hermano."
"Otro chico que…" Comencé a decir moviendo un poco la silla de ruedas y encontrándome atascado.
"¡Niños, una ayudita a vuestro pobre y anciano abuelo, por favor!" Les llamé.
"Ya va, ya va." Me dijo Carrick saliendo de su cuarto compartido con su hermano.
"¿Otra vez la silla?" Me preguntó Alexiel.
"SI es que no sé que hacéis con la silla." Les dije. "La que tenía yo antes, esa sí que era buena."
"Sí, y no valía una mierda para andar por campo." Afirmó Carrick mientras entre los dos me levantaban para sentarme en una silla normal. "Espera un momento que ahora te la arreglamos."
Desde luego… esos dos habían sacado el talento mecánico de sus padres; de hecho, eran los mecánicos oficiales de la reserva para pequeñas chapucillas e inventos. Ellos me habían construido una silla de ruedas motorizada y todoterreno, igual que habían ideado un sistema para permitirme subir y bajar escaleras dentro de la cabaña y en el porche trasero, semejante al que teníamos en la casa de la Toscana, Nottangelo o algo así; y también habían ideado un aparato hidráulico en la ranchera para subirme y bajarme la silla a un asiento que le habían quitado para que entrase mi silla sujeta con los frenos y unos enganches en el suelo del coche. Todo unos inventores mis dos nietos menores.
(Salto espacio-temporal)
Toc, toc.
"Oh, Chicos… por amor de dios, cogeros las llaves." Les grité.
"Llamábamos por educación." Me dijo alguien desde la puerta. "Ya sabes que podemos entrar sin ser invitados ni dejar ni rastro salvo para otros como nosotros."
"¡Alex, niña mía!" Le dije empujándo la silla hasta que choqué con ella. "Vaya por dios, la he vuelto a fastidiar ¿no?"
"Tranquilo, ellos me descubrieron un día antes de coger el avión." Afirmó. "Por lo que te dije de mi palabra de Valerius."
"Es… no te esperábamos tan pronto." Le dije.
"Ya, bueno." Afirmó suavemente. "Ya me conoces, no me gusta dejar las cosas importantes para más tarde. ¿Dónde están?"
"¿Quienes?" Le dije un poco desorientado.
"Jacob, Alexiel y Carrick." Le dije. "Venía por ellos ¿recuerdas?"
"Ah, pues… Jacob está escondido y tus hijos están…" Comencé.
"Billie, hemos llegado." Me llamó Alexiel.
"Traemos pizza…" Añadió Carrick mientras entraban con unas cajas de pizza. "Ah, vaya, no sabíamos que tenías… ¡mami!"
"Increíble, tú te vas, finges tu muerte, engañas a todos… y ahora que vuelves vas y te quedas con todo el cariño." Le dije bromeando.
"Soy su madre." Afirmó como si fuese evidente. "Ahora… mi marido. Que está escondido…"
"En casa de Jared y Kim." Le dije.
"Gracias." Me dijo sonriendo. "Ivvan, Chad, necesitamos una maniobra de distracción."
"Perfecto, se me dan genial." Afirmó Chad frotándose las manos.
"Ivvan ¿nos haces los honores?" Le dijo mi nuera. "Siempre has sido muy listo."
"Mami, nosotros podemos ayudar." Dijo Lily.
"Está bien, tú ve con ellos." Le dije.
"¿Y yo?" Dijo Siki.
"Siki, tú ocúpate de las chicas." Le dijo ella. "Niños…"
"Yo me quedo con el abuelo y Carrick que vaya con ellos." Le dijo Alexiel.
"Esto… creo que deberías saber…" Le dije.
No me parecía escuchar, estaba con su familia, planeando algo.
"¡Alex!" La llamé atrayendo por fin su atención. "Hay algo que deberías saber."
"¿Ocurre algo?" Me dijo.
"Sí, Jacob… ha recordado unas cosas, pero… creo que se ha confundido un poco en un… punto."
"¿Cómo de confundido?" Me dijo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
Era de noche, Marah por fin dormía junto a mí. Le había costado un poco quedarse dormida en su cuarto, en el sótano, y yo me había quedado sentado en el colchón, con ella.
Es raro, no lo recuerdo del todo, pero… creo que antes el que dormía era yo y ella solo hacía como que dormía… Pero ahora ella dormía y yo estaba despierto.
¿Cómo era posible aquello?
Entonces oí ruidos arriba. En realidad nosotros estábamos en la bodega, donde Jared y Kim habían dispuesto un cuarto en uno de los habitáculos que había, que era cálido y seco.
"Por aquí…" Decía Kim.
"Alex, antes de que entres…" Comenzó Jared.
"Sí, Billie me ha dicho algo así." Dijo ella.
Entonces se abrió la puerta y vi a Jared y Kim.
"Silencio…" Les pedí suavemente. "Marah está dormida."
"Jake, venga." Me dijo mi jefa apareciendo tras ellos. "Recoge tus cosas, tenemos que irnos."
"¿Ahora?" Le dije.
"Sí, ahora." Afirmó ella. "Chad e Ivvan están distrayendo a Louie, tenemos el tiempo contado."
¿Irnos, ahora? Eso suponía volver a separarme de Marah…
"No puedo." Le dije mirándola de nuevo. "Me niego a irme y dejar sola a Marah."
"Marah." Dijo ella mirándome como sin creérselo.
"Sí, mi esposa." Afirmé dándole un beso que la despertó sin querer.
"Jacob…" Murmuró medio adormilada. "¿Pasa algo?"
"No cariño… tranquila." Le dije dándole un beso suave.
"Jake ¿de qué coño va esto?" Me dijo la jefa con cara seria.
"Marah, te presento a Isabella, es mi jefa." Le dijo Jacob. "Pero tranquila… yo solo te quiero a ti…"
"Jacob, deja de hacer el jilipollas, tenemos que irnos." Me dijo la jefa.
"No." Le dije. "Yo me quedo aquí, no puedes pedirme que me separe de mi esposa."
"¿Qué esposa ni qué…?" Me dijo la jefa. "Mira, cuando me dijeron que había cambiado algo no pensaba que fuese…"
"Nos amamos ¿vale?" Le dije cogiendo a mi esposa de la mano ambos sentados en el colchón. "Y si no puedes aceptarlo peor para ti."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jared)
Aquello se estaba poniendo peligroso. Jacob estaba comenzando a hartar a su mujer diciendo esas cosas sobre Marah.
"¿Qué esposa ni qué…?" Le dijo Alex a Jacob. "Mira, cuando me dijeron que había cambiado algo no pensaba que fuese…"
Se lo habíamos dicho, pero ella o no nos había entendido, que era evidente, o no se había imaginado algo así.
"Nos amamos ¿vale?" Le dijo Jake cogiendo a Marah de la mano ambos sentados en el colchón. "Y si no puedes aceptarlo peor para ti."
¡Hecatombe!
Alex se le quedó mirando con los ojos entornados, yo diría que incluso estaba a punto de sacar fuego por ellos y quemarles.
Ahora era cuando venía la parte en que Alex saltaba con uno de esos saltos que podían sortear un edificio entero, se abalanzaba sobre Marah puesto que a Jacob no le iba a hacer más que cosquillas, y allí se hacía un baño de sangre de los de toda la regla.
Me preparé para actuar antes de que Alex se tomase la justicia por su mano y acabase bebiéndose a Marah hasta secarla de sangre.
Sin embargo, pasó algo que nunca jamás me hubiese pensado que iba a pasar.
"Está bien." Dijo Alex. "Haz lo que quieras, yo me voy. Supongo... supongo que esto es un adiós."
"Pero..." Le dijo su hijo confuso mirándola a ella y luego a su padre que seguía cogido de la mano con Marah y luego de nuevo a ella. "Pero..."
"Alexiel, nos vamos." Le dijo ella girándose.
"Alex, no puedes estar hablando en serio." Le dije yo confundido.
"Completamente." Dijo ella.
"Pero... ¿y todo lo que habéis pasado para llegar aquí?" Añadí.
"Lo sé, pero mira, me da igual." Afirmó sacudiendo el pelo y testificando con las manos para acompañar a su afirmación. "No pienso suplicar, nunca lo he hecho y no pienso hacerlo ahora. Si Jacob no recuerda nada de esto, si lo que quiere es quedarse con ella, perfecto."
"No puedes ir en serio." Afirmó Kim. "¡¿Y qué pasa con vuestros hijos, qué pasa con vuestra historia?!"
"Kim, crece un poco." Le dijo ella con cara de cansancio. "Ya no hay un 'nuestra'. Los cuentos de hadas con un 'fueron felices por siempre jamás' no es para la gente de mi raza. Nunca lo ha sido. Yo ya lo he aceptado. Alexiel, venga, mueve el culo. Tenemos que ir a buscar al resto."
"¡Pero, mama...!" Le dijo él.
"Ni mamá ni peros." Le dijo ella. "Jake, no te preocupes, no sé quién es esa chica pero os deseo que seáis muy felices. No te preocupes, no vas a volver a verme."
"¿A qué viene eso?" Le dijo él protegiendo a Marah.
"Adiós, para siempre." Dijo ella tras un silencio de segundos. "Alexiel, no te lo repito más." Le dijo a su hijo seria. "Mueve el culo."
"¡Eh!" Le grité mientras salía deprisa fuera de la casa. "¡¿Y qué pasa con nosotros?!. ¡No puedes aparecer así como sí, dejarnos a tu marido y ahora volver y despedirte para siempre!. ¡Quil y Claire se van a casar cuando la guerra acabe!"
"Iré si me invitan." Me dijo. "Ya sabes, yo siempre estaré cuidando de mi gente, aunque no me veáis o me oigáis." Añadió cogiendo a su hijo en la espalda a pesar de su edad y tamaño.
Fue algo increíble, ni siquiera parpadeé y en una milésima de segundo se habían esfumado sin dejar ni rastro.
Kim me rodeó con los brazos, lloraba como una magdalena, como si hubiese muerto alguien.
"Kim..." Susurré suspirando.
De pronto, lo que había oído de que las mujeres cercanas a ella habían sufrido una especie de ataque simultaneo en todo el mundo cuando nosotros lanzamos el ataque para matarla, me cobraba sentido.
Era ella, era como si fuese capaz de compartir o proyectar su dolor personal cada vez que no podía mostrarlo. El que siempre tuviese la cara seria, que no mostrase la menor tristeza en esos casos y se escondiese detrás de un rostro impenetrable no significaba para nada que no pudiese sentir dolor.
Debía habersele roto el corazón al tener que dejar a Jacob atrás porque había confundido sentimientos y se había ido a enamorar de la que una vez fue novia suya mientras Isabella estaba fuera, la primera separación continuada desde que la conoció, antes de que ella fingiese su muerte por primera vez.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alex)
"Chicos, recogerlo todo, nos vamos." Les dije a Ivvan, Chad y Carrick cuando les encontré.
"¿Ya tan pronto?" Dijo Chad confuso.
"Sí, tan pronto." Afirmé.
¿Alguna vez os ha pasado que oís una banda sonora en vuestra mente? Pues yo llevaba oyendo canciones lentas que hablaban sobre amor y desamor durante todo el rato que llevaba buscándoles desde que oí a Jacob pronunciando aquellas palabras: "Nos amamos ¿vale?... Y si no puedes aceptarlo peor para ti."
Ahora estaba oyendo la de 'Truly, madly, deeply' pero en versión superlenta. Me dolía el alma como si me la estuviesen partiendo. No estaba de humor para nada.
"Alex." Me llamó Ivvan. "¿Dónde está Jacob?"
"Se queda aquí." Le dije medio murmurando mientras corríamos en formación para alejarnos más. "Ha encontrado a otra hembra."
Aquello hizo que se callasen. Cada uno llevábamos a un crío a cuestas. Yo llevaba a Alexiel, Ivvan a Carrick, Lily llevaba la mochila, Shiki llevaba a una de las niñas y Chad a la otra chica.
Ninguno dijo nada hasta que llegamos al aeropuerto donde Ivvan se quedó encargado de sacar los billetes mientras yo me apoyaba contra una pared con los ojos cerrados.
¿Qué era esa opresión que tenía en el pecho?. ¿Por qué no podía dejar de oír esa banda sonora deprimente en mi mente?
Comencé a sentir frío, si no fuese imposible, juraría que el correr me había hecho sentir frío también.
Pero aquello era imposible. Me miré las manos y me asusté, nunca había estado así. Ahora estaba más pálida, seguía siendo de color más o menos dorada y perlada pero...
"Alex." Me llamó Ivvan haciéndome levantar la cabeza deprisa puesto que no me había dado cuenta de cuándo había llegado hasta allí. "Los billetes. ¿Estás bien?"
"Por supuesto." Afirmé. "¿Por qué no debería estarlo?"
Con cuidado me frotó la mejilla y me miró.
"Pareces a punto de llorar." Afirmó. "¿Qué ha pasado?"
"Se acabó." Afirmé tras dudar un poco y con voz temblorosa. "Mi cuento de hadas se ha acabado..."
Fue algo curioso, había llegado tan lejos para luego que acabase todo así. Conmigo sola, sin mi familia salvo por los gemelos menores, con mi familia vampiro...
"Parece que volvemos al principio." Añadí con una sonrisa de ironía que me salía al intentar sonreír en esas condiciones.
"No, ahora tienes una familia de verdad." Me dijo Ivvan cogiéndome entre sus brazos suavemente e intentando reconfortarme. "Sabes que nosotros vamos a estar siempre a tu lado, y ahora tienes unos hijos preciosos."
"Ivvan..." Le dije.
Deseaba decirle que me dejase, que no me pasaba nada. Deseaba pagar con él mi furia, mi frustración, darle de mamporros hasta que me relajase. Deseaba... ya no sabía ni lo que deseaba.
"¿Te importa soltarme?" Le dije carraspeando. "Necesito estar sola un poco."
Soledad, eso era lo que necesitaba...
Él también carraspeó un poco y me soltó para separarse unos pasos de mí y luego ir con los chicos y las chicas.
Yo me dejé resbalar contra la pared y me abracé las piernas para poner la frente sobre las rodillas y cerrar los ojos.
Me daba vueltas todo, me dolía la cabeza, la patética música en mi cabeza parecía querer dejarme sorda... no podía aguantar más.
Me levanté de mi asiento y fui con los otros.
"Necesito tomar un poco de aire fresco." Les dije. "¿Cuánto tiempo tengo?"
"Un par de horas." Me dijo Ivvan.
"No me alejaré mucho." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ivvan)
Era increíble, Isabella estaba apoyada contra la ventana, tenía de nuevo los ojos cerrados y aunque sabía que era imposible, parecía dormir sentada en el asiento con las piernas contra su cuerpo y con los cascos del I-pod puestos sin música. Llevaba así desde que habíamos salido de La Push, en el aeropuerto había estado deprimida y cuando había salido a tomar el aire, había vuelto apestando a alcohol y sangre, y con un ligero olor a vómito.
Aunque hubo algo peor; cuando llegamos al aeropuerto, nos estaba esperando una partida de gente.
"Medea, queda detenida." Dijo un hombre mientras otros la cogían y la esposaban sin que ella hiciese nada por impedirlo.
"Eh, un momento." Les dijo Chad para ser parado y separado. "¡Qué hacéis!. ¡¿A dónde os la lleváis?!"
"La armada." Le dijo un hombre. "Apártese."
"Disculpe, soy un compañero." Le dije. "¿Se puede saber de qué se le acusa?"
"Obstrucción a la justicia, golpe de estado, varios asesinatos, liberar unos presos de una cárcel de alta seguridad… Oh, señor, la lista es larga." Me dijo uno de los que parecían los jefes entre los soldados.
"Le va a caer la perpetua." Afirmó otro.
"Pero no pueden hablar en serio." Les dijo Chad. "¡Se equivocan de persona!"
"Por favor, díselo tú." Le dije yo a Alex.
Entonces ella sacudió la cabeza y me miró.
"Intenta explicárselo a nuestro primo Snipper." Me dijo. "Él queda al cargo."
"Medea." La llamé. "Aguanta, te ayudaremos."
Ella tan solo asintió y sonrió.
"Y cuida de mis pequeños." Me dijo antes de que esa gente le diesen empujones para moverla y llevársela.
Entonces fue algo instintivo, saqué mi móvil y saqué unas fotos a la gente aquella. Todas las que pude.
"¿Y ahora qué?" Me dijo Chad.
"Ahora vamos al bar." Afirmé. "A ver si alguien puede decirnos algo más sobre esto."
(Salto espacio-temporal)
"Son los chuchos que nos han ido rastreando durante años." Afirmó Kimpei, uno de los negros asesinos que se movían con ella.
"¡Eh!" Dijo Zulema apareciendo con un botellín de sangre. "A este le recuerdo, es el que solía darme de mamporros aprovechando que estaba atada en la pared. Ha engordado."
"Zulema, esto es serio." Le dijo Aqueron. "Han cogido a una de los nuestros."
"¿Hay que recordarte quién te sacó de aquel agujero apestoso?" Le dijo Thristan.
"¿Quién te dio presas que cazar sin represarias?" Añadió Elphias.
"Eh, cerrar la boca." Les dijo Kimpei.
"Estos hombres nos han estado siguiendo el rastro desde que Alex y su marido Jacob nos sacaron de aquella prisión." Me explicó Kimpei.
"¿Sabéis quiénes son, un nombre, algo?" Les pregunté.
"Lo sentimos." Dijo cuando uno a uno fueron negando.
"Son como vosotros, no aparecen en los registros." Nos dijo Aqueron. "Nadie les conoce, lo sé porque he investigado por mi cuenta."
"Genial, o sea, que no podemos rescatarla." Afirmó Chad.
"No hemos dicho eso." Le contesó Zulema sonriendo con ironía.
Aquellos tipos daban miedo, uno no sabía si eran buenos o demonios.
"La habrán llevado al mismo sitio que nos llevaron a nosotros." Dijo Soldar. "Así que sí, creemos saber dónde la han llevado."
"Perfecto." Dijo Chad. "Vamos a buscarle."
"Chad…" Le dije.
"Aquí el colega de pelo blanco tiene razón." Dijo Elphias. "No te embales 'cara-bonita', esto no es tan fácil."
"Que sepamos dónde la han llevado no quiere decir que podamos entrar así como así tampoco." Afirmó Zoldar. "Es una prisión de máxima seguridad, vigilado hasta lo inimaginable. Nadie sale…"
"Y nadie entra." Afirmó Kimpei. "Nunca ha salido nadie antes que nosotros. Y aún no entendemos muy bien cómo lo hicieron."
"Entrar allí no solo sería una misión imposible sino además, suicida." Afirmó Elphias.
"Pues no vengáis." Les dijo Chad. "Pero nosotros vamos a ir."
"Su marido le ha dado la espalda, nosotros nunca lo haremos." Afirmé yo. "La pobre ya ha pasado por un infierno durante demasiado tiempo y debe estar pasando por un infierno ahora mismo como para que también su familia le abandonemos."
"Entonces nosotros también vamos." Afirmó Carrick.
"Vosotros os quedáis." Les dije. "Vuestra madre nos mataría si se enterase que os llevamos a algo así."
"Nosotros somos sus hijos." Afirmó Alexiel. "Vamos a ir, queráis o no, somos licántropos y somos adultos de pleno derecho. Ya no tenéis poder sobre nosotros. No vosotros."
Su madre nos iba a matar, pero llevaban razón, era su madre y era su decisión.
"Está bien, pero os mantendréis en una posición segura." Les dije. "Le conmoverá ver a dos de sus 5 hijos allí."
Y entonces oímos un vaso romperse y una sombra se perdió por la puerta.
"Estos visitantes cada vez son más maleducados." Afirmó Charlotte.
