Capítulo 17: Partida de rescate.
(Voz de Edward)
Ver a la gente discutiendo entre ellos era divertido, sobre todo considerando que ahora estábamos aliados con unos vampiros que parecían ser puros y encima, no soportaban a los licántropos, por no decir que pensaban que los humanos eran seres como el ganado, hechos para alimentarles a ellos.
Sin embargo, había alguien allí que parecía estar en otra dimensión.
"Jacob, oye." Le llamé. "¿Estás bien?"
Sabía perfectamente que no lo estaba. Podía ver su mente, un poco difícil pero veía algo. Seguía siendo un torrente de pensamientos difíciles de desencriptar, era casi como cuando era licántropo. Lo que sí podía ver eran pensamientos de vídeo donde se veía a su mujer. Algunos eran viejos y otros eran más nuevos, donde se la veía con diferente apariencia pero igual en lo más básico.
"Jacob..." Le repetí poniéndole la mano en el hombro.
"Estoy bien." Afirmó quitándose la mano de encima.
"Estás pensando en tu mujer." Afirmé.
"¿Ahora te dedicas a curiosear en las cabezas ajenas?" Me dijo.
Seguía siendo el mismo perrillo de siempre. Mordía con las palabras, como cuando era licántropo. Supongo que eso no cambiaba mucho aunque fuese vampiro ahora.
"Edward ¿qué ocurre?" Me dijeron mi esposa y mis hermanos.
"Jake está preocupado por su mujer." Les dije. "Toda su mente, o al menos casi toda, la ocupa ella."
"Jake..." Le dijo Bella yendo a abrazarle y haciendo que él la rechazase.
"Jacob, estoy segura de que ella no va a caer así como así." Le dijo Esme suavemente.
"Claro que no." Le dijo Emmet aún frotándose el lado donde se llevó el costalazo de la niña Nina. "La chica es la 'dama de acero'. No es tan fácil acabar con ella."
"¿Qué coño sabéis vosotros de eso?" Nos dijo. "No podéis entenderlo. Le he fallado, ahora mismo debe estar... a saber cómo debe estar."
"¿Algún problema?" Dijo Chad acercándose.
"Tu cuñado, creo que está un poco deprimido." Afirmó Jasper. "Por tu hermana."
"Bah, no te preocupes, seguro que está bien." Le dijo Chad.
"No sabéis lo que decís." Afirmó Jacob.
"Es mi hermana, vale, mi hermana adoptiva, pero la conozco bastante bien." Afirmó Chad. "Solo intentaba ayudar."
"Ayudarías más si me dejaseis en paz." Le dijo Jacob.
"Está bien..." Dijo Chad. "Vamos a hacerlo esto por las malas. ¿Tienes idea del daño que le has hecho ya a nuestra familia, pedazo animal?"
Aquello fue increíble; hasta Jacob se quedó de piedra.
Nunca habíamos visto a ese chico hablar enfadado a Jacob. Vale, le había tomado el pelo, se había reído de él, le había llamado Chucho y todo eso, pero... ¿hablarle así?
"Por favor... ¿Ahora te preocupas por ella? Eres un completo subnormal y un maldito animal. Por mucho que cambies de naturaleza no dejas de ser más que un maldito y estúpido chucho. Tenías que dejar escapar a tu esposa; no, peor aún, tenía que hacerle daño." Le dijo Chad con los ojos apunto de echarle fuego. "Ivvan pudo haberse engañado a sí mismo, pero yo ya sabía que eras un maldito animal salvaje que tarde o temprano acabarías por hacerle daño. Y ahora por tu maldita culpa ella está encerrada a saber dónde, pasando por un infierno y a saber qué otras torturas." Le dijo. "¡Tú no la merecías, eres tú quien deberías estar en esa celda y no ella!. ¡Pero claro, tenías que quitárnosla a nosotros!. ¡Ivvan llevaba casi un siglo y medio con ella y yo siempre he estado a su lado, nunca se nos ha ocurrido hacerle ni la mitad de putadas que tú le has hecho!. ¡Nosotros la amábamos tanto o más que tú, y nosotros sí que éramos apropiados para ella, no como tú!. ¡TÚ ERES UN MALDITO CHUCHO QUE NO MERECE NI COMPARTIR EL MISMO PLANETA QUE ELLA!" Acabó gritándole mientras le clavaba el dedo en el pecho dándole toques.
Ahora estaba todo el mundo mirándonos fijamente; nunca había visto a ese tío así de furioso, era como si de verdad sintiese todo eso, como si lo hubiese tenido todo aquello allí retenido, en silencio, tragándoselo durante todo este tiempo...
"Esto se pone feo." Me dijo Jasper. "Ese tío no está actuando."
Entonces me fijé mejor en su mente, estaba llena de malos pensamientos. No había actor en la capa de la tierra capaz de hacer tan buena actuación.
"Eh, Chad, tranquilo." Le dije yo.
Entonces me quitó mi agarre de un solo golpe.
"Chad, vale ya." Le dijo Ivvan cogiéndole con fuerza del hombro.
"¡Déjame en paz!" Le gritó Chad. "¡TÚ NO TIENES SANGRE EN LAS VENAS, TIENES HORCHATA!"
"Chad, no me obligues a hacer algo de lo que luego nos arrepintamos." Le dijo Ivvan.
Entonces le dio un golpe y se soltó. En ese momento, le cayeron encima unos cuantos hombres, y entre unos cuantos cachas le cogieron y le retuvieron por lo que entre Jasper y algunos más que eran capaces de usar sus dones para tranquilizar parecieron conseguir calmarle un poco.
"Soltarme de una vez." Se quejó soltándose para estirarse las ropas y mirar a Jacob. "Te perdoné que te casases con ella, me hizo muy feliz verla tan feliz con vuestros hijos... lo que sí que nunca te voy a perdonar es que le hayas hecho daño así, de hecho, el único motivo por el que no te he matado aún por lo que le has hecho es porque al parecer eres el único que puede entrar ahí y sacarla, el resto de gente no sabe cómo lo hicisteis la última vez."
Jacob no parecía ser capaz de decir una palabra, estaba quieto, como una estatua. Estaba claro en sus ojos que no estaba bien, pero tampoco dijo nada.
Supongo que tenía que ser duro, si es que recordaba a Chad, que el hermano en funciones de tu esposa te dijese que nunca te había acabado de tragar, que siempre había sabido que eras basura y que no eras bueno para alguien a quien quería.
Entonces se le acercaron los tíos que se supone que eran familia de sangre de Isabella y le rodearon.
"Así que tú eres el marido." Le dijo Alastar con la mano en la empuñadura.
"Un cabrón de tomo y lomo, por lo que se ve." Afirmó James.
"Supongo que nadie se negará en que hagamos lo que debemos como familiares masculinos de nuestra prima." Afirmó Ben Al-din sacando una especie de espada curva.
"A nosotros nos importa." Afirmaron los lobos saltando para ponerse en medio.
"Y aunque tengamos unos asuntos pendientes con él, a mí también." Afirmó Bella abriéndose paso hasta ponerse con él.
"Jake puede ser un chucho a veces." Dijo Alice. "Pero es en cierto modo de nuestra familia, así que..." Añadió poniéndose con Bella mientras Jasper la seguía y Emmet se ponía con ellos.
"También yo creo que vuestra prima estaría mejor con uno de los nuestros." Afirmó Aqueron. "Pero yo le debo respeto a ella y su alma gemela es este hombre."
"Está bien..." Dijo Ben Al-din suspirando. "Nosotros también sabemos cuando rendirnos..."
"Jacob." Le dijo Ivvan poniéndose cara a cara con él. "Isabella está en esa prisión en parte por tu culpa, está en tu mano el sacarla de allí."
"Tú eres, hoy por hoy, el único que queda que haya estado allí dentro, sepa como entrar y salir de allí con vida." Añadió Jasper. "Confiamos en ti."
Jacob entonces parecía congelado, miraba a unos y otros; entonces tragó saliva y abrió un poco los labios como dudando.
"No va a ser fácil." Afirmó. "La otra vez usamos los talentos de ella para poder entrar... hay cámaras en todos sitios, no hay ángulos muertos y la guardia patrulla por allí día y noche. Licántropos y vampiros... Supongo que tras la fuga, habrán reforzado la seguridad, así que..."
"Supongo que no cuentas con que tu mujer, nos ha copiado a la mayoría nuestros talentos." Le dijo la asesina negra divertida. "Apuesto a que los que usó fueron de algunos que están aquí."
"No sé, para empezar creó ilusiones para cegar algunas cámaras y ocultarnos." Afirmó Jacob.
"No pero yo puedo moverlas." Dijo una de las mujeres.
"Y yo puedo freírle los circuitos." Afirmó otra.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Zaharia)
"Todos fuera." Dije entrando en la prisión.
"Pero jefe..." Me dijo alguien.
"He dicho que fuera." Les gruñí.
Entonces ellos asintieron y salieron. No era la primera vez que lo hacía; a esa mujer le había crecido ya un poco el pelo, se lo habían vuelto a cortar y habían intentado saber algo por su ADN. El tinte que parecía haber usado, se le había ido poco a poco hasta quedarle el pelo negro e igual de corto.
La miré fijamente. Seguía colgada, como si fuese un pelele. Fui a fijarle las sujeciones; a juzgar por los informes, llevaba sin comer desde que la capturaron, debía estar ya loca por la sangre, si me mordía, la mataría al instante.
Acabé de cerrarle los grilletes con firmeza, tardé incluso un poco más de lo normal a la espera de que actuase, pero no hizo nada.
"Que decepcionante ha resultado ser." Murmuré. "Tanto tiempo jugando a cazaros y no presentas resistencia en tu captura ni ahora..."
No dijo nada, me miró un segundo y volvió a agachar la cabeza.
"¿Sabes por qué estás aquí?" Le dije como cada vez que nos veíamos.
"Por lo mismo que la otra vez... obstrucción a la justicia, liberar presos... la lista es larga." Afirmó suavemente.
Su voz seguía siendo tan apagada como su mirada.
"¿Y no piensas presentar resistencia?" Le dije.
"¿Acaso serviría de algo presentar resistencia? No me matarían, me volverían a coger y volvería aquí."
Era lista, seguía manteniendo la mente aunque estuviese allí. Y siempre era la misma conversación. Yo preguntaba y siempre me decía las mismas respuestas.
"¿A qué viene ese deseo de muerte?" Le pregunté sabiendo su contestación.
"¿Acaso importa?" Me dijo.
Como siempre, no dijo nada más. Se quedó callada como una tumba, no importó que hiciese de todo para incitarla a hablar, no soltó ni una palabra más.
Si no supiese que era imposible para un vampiro suicidarse así, y que ella lo sabía, juraría que estaba intentándolo.
"Sigues sin tomar sangre." Le dije. "Y en cambio, sigues estando cuerda ¿por qué?"
No dijo nada. Nunca lo hacía. Sin embargo, yo sabía cómo hacerla hablar.
"Deberías estar ya agonizando y luchando por soltarte." Afirmé. "Los de tu calaña sois asesinos locos."
"No serviría de nada el agitarme aquí." Me dijo suavemente. "Y una dama jamás debe presentar tal aspecto de si misma..."
"Así que eres una dama." Le dije.
"¿Importa mucho?" Me preguntó.
"No, pero me ayuda a entender." Afirmé.
"Una vez lo fui." Me dijo.
"Háblame más de eso." Le pedí.
"Nunca me han gustado los psicólogos." Afirmó. "Normalmente no hacen nada y suelen estar más locos que sus pacientes..."
Se acabó, había puesto punto final a esa charla. No iba a conseguir sacarle más.
Ella no era una de esos locos que solíamos tener allí, que por una bolsa de sangre cantaban hasta el himno nacional. Nunca conseguiría sacarle a ella nada de lo que no quisiera hablar, solo su sangre parecía contar algo, poco, como si hasta en su sangre hubiese bloqueado sus recuerdos.
Sin embargo, había conseguido encontrar algo; saqué algo de mi bolsillo y ella lo miró para volver a agachar la cabeza con los ojos cerrados.
"¿Reconoces esto?" Le dije mostrándoselo de nuevo.
"No sé qué quieres conseguir con eso." Me dijo.
"Sé que te tienta esto." Le dije. "Dime lo que quiero saber y te lo daré."
"Hay cosas más importantes que eso." Me dijo volviendo a agachar su cabeza sin mirarme siquiera.
"No te tienta la sangre, no te tienta la libertad..." Le dije. "Pensaba que eres un vampiro ¿qué cosa hay más tentadora para un vampiro que la sangre de alguien poderoso?"
"Tú no podrías comprenderlo, Zaharia." Me dijo.
"¿Por qué no me lo explicas para que lo entienda?" Le dije.
De nuevo silencio.
"¿Acaso no crees que no podré entenderte?" Le dije.
Picarla no serviría de nada. Nunca servía de mucho si ella no pretendía decir mucho. Este era el caso.
"¿Por qué te niegas a cooperar?" Le dije. "Sé que eres una chica lista ¿por qué habría de darte igual estar aquí eternamente?"
"¿Quién te dice que no sea aquí donde desee quedarme?" Me dijo. "¿Acaso sabéis aquí nada sobre mí?"
"No encontramos nada sobre ti." Afirmé. "Nada salvo tu nombre, Isabella Alexandrine Valerius."
Eso pareció hacerla levantar la cabeza y mirarme por fin.
"Veo que por fin he conseguido captar tu atención." Le dije divertido por haberlo hecho.
Sin embargo, ella volvió a dejar caer la cabeza a la misma posición de desinterés.
"Un nombre no dice nada." Me dijo. "Seguís teniendo nada."
"No le dice nada a nadie, salvo a mí." Afirmé. "Con ese apellido sé mucho más de ti de lo que imaginas."
"Si tan bien crees conocer ese apellido, entonces deberías saber que a un Valerius nunca deberíais tocarle las narices." Me dijo. "No tenemos debilidades."
"Igual el resto no, pero... tú sí." Afirmé seguro aunque no lo sabía de seguro.
"Mentiroso..." Dijo como mordiendo las palabras. "No tienes ni puñetera idea de nada... puedo verlo."
"Te crées muy lista." Le dije.
"Sabes que lo soy." Fueron sus últimas palabras del día. "Igual que sabes que estoy sola en esto... Si planeas tenerme de señuelo para cazar al resto de herejes... no lo conseguirás."
"Lo sé." Afirmé. "Pero no te preocupes, es cuestión de tiempo que vuelvan a caer en nuestras manos. Son seres sin control, son idiotas y tarde o temprano volverán a hacer algo que desvele su posición."
Entonces fue todo muy rápido, apenas tuve tiempo de estirar el brazo para protegerme; se había soltado un segundo para volver a ponerse en la pared de nuevo.
"No te atrevas a volver a hablar así de gente que ni siquiera conoces." Me dijo casi siseando.
Esa era la rabia que esperaba; sin embargo, no tomé represarias. Tan solo había sido un corte, uno venenoso pero que lo único que haría sería tardar más en sanar.
Podría haberme matado, pero no lo hizo.
"Tarde o temprano no podrás aguantarlo más." Afirmé. "Y tenemos una eternidad por delante."
"Te aburrirás antes, sé que me mataréis antes." Me dijo. "O talvez tú no vivas tanto para contarlo."
Si ella supiese... que no viviría tanto para contarlo... Ella que no era más que una cría se atrevía a amenazarme...
Me hizo reír.
Hacía tiempo que no me cruzaba con una cría con una personalidad como aquella. ¿Estaría loca o solo era inconsciencia?
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Derecha ahora." Afirmé suavemente mientras llegábamos a la costa del norte.
"Aquí se acaba la tierra." Afirmó Jared. "¿Ahora qué?"
"Ahora a nadar." Afirmé mirando al frente.
"Estarás de broma ¿no?" Me dijo Embry. "Oh... ni de coña pienses que voy a meterme en esa agua tan fría... y menos aún... nadar, o lo que quiera que vayáis a hacer ahí dentro."
"Oh, Embry, cierra tu hocico ¿quieres?" Le dijo Leah molesta.
Licántropos, eran más bien perrillos asustados. En cuanto les había dicho que había que saltar ya se asustaban.
"Jake ¿qué se supone que tenemos que hacer?" Me preguntó Esme.
"Saltar, los que sepan nadar que naden y los que no podrán correr bajo el agua." Afirmé estirando sin darme cuenta los músculos de acero que tenía. "Yo he hecho ambos, el truco está en no respirar bajo el agua."
"Claro... olvidas un pequeño detalle." Me dijo Bella. "¡Llevamos también licántropos y humanos!" Afirmó señalándoles medio indignada. "¡Ellos no pueden dejar de respirar el tiempo suficiente como para hacer eso!"
Como si ahora fuese mi culpa que llevásemos tanto bagaje.
"Podríamos llevar nosotros a la espalda a algunos." Sugirió Ivvan. "Iríamos más rápidos."
"Pues que se queden aquí." Afirmó Ben Al-din. "Nosotros no pedimos ayuda a nadie. Esto era un asunto de familia."
"Y una mierda." Afirmó Paul. "Estamos hablando de una amiga."
"Paul, qué has dicho." Le dijo Jared sorprendido.
"Joder, se me ha escapado." Gruñó Paul. "A la mierda. Esa mujer es una amiga, se lo ganó a pulso, aunque sea una vampiresa." Dijo. "Y no pienso volver a reconocerlo ni aunque me amenacen de muerte."
"A ver." Afirmó Alastar frotándose las manos. "Esto se soluciona muy fácil."
Entonces cogió a uno de los licántropos y lo tiró por el borde mientras este gritaba algo en su idioma original.
"Uhh... buen lanzamiento, primito." Le dijo Lorenzo palmeándole la espalda. "Pero yo lo supero."
"Eh, a mi ni me toquéis." Afirmó la chica menudita de la manada que no conocía.
Entonces cogió al otro crío de esa manada y lo lanzó lejos por el borde.
"¿A alguien más no le apetece saltar?" Preguntó Corven. "Porque yo me apunto al lanzamiento de perros."
"Ni lo sueñes." Le dijo Leah dándole un manotazo. "¿Jake?" Me dijo ofreciéndome su mano.
"¿Hum?" Le dije.
"Es que... no me gustaría saltar sola..." Me dijo susurrando. "En cierto modo me das seguridad."
Un licántropo hembra, que decía que tenía miedo a saltar cuando que yo recordara, saltar en acantilados era el deporte nacional de los jóvenes quileutes; aquello era para reírse, sin embargo, le cogí de la mano.
"Os esperamos abajo." Les dije al resto. "No tardéis o nos iremos sin vosotros."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Edward)
"Ahí es..." Murmuró Jacob. "Silencio ahora."
"El Hades..." Dijo uno de los asesinos de ojos rojos.
"¿Hades?" Me preguntó Bella.
"El Hades es, según la mitología clásica, el mundo de los muertos." Dijo Nina. "Es un nombre que nuestra prima le pondría a un sitio así..."
"Silencio." Nos dijo Kimpei. "A partir de aquí sería peligroso hacer ruido..."
Entonces la mayoría de los vampiros se metieron bajo el agua.
"Esto..." Me dijo Bella cuando vimos que algunos vampiros no salían a la superficie tras sumergirse.
"Están caminando bajo el agua." Afirmé. "Planean hacer una entrada."
Todos los agachamos un poco para ver qué pasaba. La marcha de la muerte, eso pasaba. Se habían puesto en una formación de triángulo y caminaban con cierto glamour bajo el agua.
"A ver, a nosotros nos toca la parte de distraer un poco." Afirmó Jacques sonriendo amablemente como siempre. "Como algunos licántropos se han ido con ellos, los que quedamos aquí tenemos que hacer lo que podamos por atraer la mirada hacia otro lado."
"¿Qué tal si aprobechamos para arrasar con esta prisión?" Dijo Zaira.
Esa gente... estaban todos llenos de odio.
"No creo que ella aprobase eso." Afirmó Jasper. "Además, esto debe estar hasta arriba de soldados bien entrenados."
"Hay vampiros y licántropos guardando el interior." Afirmó Kimpei. "La peste del interior es tal que muchos se marean. Si eres vampiro te marea oler tantos licántropos, si eres licántropo he oído que el olor a nosotros es aún más inaguantable."
"Eso por no contar las cámaras de vigilancia." Afirmó Thristan. "Y que no sabemos cómo cegarlas para evitar que nos vean si entramos."
"Eso será fácil." Afirmó una cazadora. "Dispararemos a las cámaras."
"Mataremos a cualquiera que se nos cruce." Afirmó el de pelo blanco y espadas.
"Berisk." Les dijo Aqueron. "Nuestro trabajo es distraer. Hay que confiar en la partida que ha entrado para que la saquen."
"Edward." Me dijo Jasper. "Alice y tú deberíais entrar también."
"¿Has visto algo, Alice?" Le dije.
"Aquí fuera se las arreglarán." Me dijo. "O eso creo, porque estaban luchando mezclados y eran trozos de segundos..."
"Edward, tú podrías encontrarla con su mente." Me dijo Bella.
"No estoy seguro..." Le dije recordando que Isabella no dejaría que mirase en su mente ni muerta, con que ahora que estaba presa supongo que su mente sería también un refugio acorazado al que era imposible acceder.
"Intenta concentrarte." Me dijeron.
"Cualquier cosa servirá." Afirmó Jasper. "Aunque sea una visión de algo."
Intenté localizarla, pero me era imposible. Podía ver muchas mentes, había mucho sufrimiento, gente que no deseaba morir allí, gente que deseaba escapar... había mucha rabia, pero de ella ni rastro.
"Nada." Afirmé. "Voy a volver a intentarlo, iré más despacio cuando entremos; si hace falta miraré una a una todas las mentes."
"No." Me dijo Kimpei. "Hay demasiada gente ahí dentro. Si vas uno a uno tardarás una eternidad."
"Busca a James y Alastar." Nos dijo Lorenzo. "Ellos podrán decirte que buscar."
"Vamos Alice." Le dije. "Jasper, cuida de Bella."
"Tú también cuida de Alice, aunque no creo que lo necesite." Me contestó él. "Aún así, ahí dentro hay licántropos."
"Sabes que nosotros protegemos a nuestra familia." Afirmé.
"Esperar." Nos dijo el 'lobo-hombre' con marcas rojas por todo el cuerpo negro y peludo con cabeza de lobo. "Yo también voy. Vais a necesitar a algún licántropo ahí dentro."
"Bueno... pues entonces me apunto yo también." Afirmó Leah. "Al fin y al cabo, va a necesitar a una mujer fuerte que le de capones a la gente que le tenga prisionera."
"Entonces yo llevo a Leah y tú llevas a este." Me dijo Alice.
"Agarráos fuerte." Le dije al tío cogiéndole del brazo. "Y coger mucho aire, vais a necesitarlo."
