Capítulo 18: El Hades, la Fortaleza infernal.
(Voz de Jasper)
"Bueno, pues ahora que todos tenemos claro el objetivo..." Dije. "Cada uno a su tarea."
"Vamos a causarles un caos que no podrán obviarnos." Afirmó uno de los asesinos que habían salido de allí.
"Vamos a destruir este lugar." Afirmó otro.
"Zoldar lleva razón." Dijo la chica telequinética. "Reduzcamos este lugar al sitio donde pertenece: al infierno."
"Tranquilos." Les dijo Aqueron. "Medea no hubiese querido eso tampoco."
"Ya sabéis cómo se pone con las tradiciones." Afirmó Lucifer con ironía. "Seguro que querrá mantener esto abierto, por si acaso. ¡Ay!"
"Haz el favor de comportarte." Le dijo su hermano. "No es momento de hacer el tonto."
"Dios, los chupasangres sois unos malditos aburridos." Se quejó Lucifer frotándose el golpe.
"Bien, Atlas, Lorenzo, Zaira, vuestro turno." Le dijo Aqueron.
Ambos asintieron y se dirigieron a la puerta, bueno, a donde iba a haber una puerta en unos instantes.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Zaharia)
La alarma. Justo estaba a punto de conseguir localizar mi objetivo cuando comenzó a sonar la alarma de aviso de intrusos.
"Señor." Me dijeron.
"Todo el mundo a frenar a los intrusos." Afirmé mirando la cámara que mostraba un par de personas entrando a la fortaleza por un agujero hecho en las paredes de acero como si fuese de chicle. "Tened mucho cuidado, hay asesinos."
Aquellos asesinos no estaban allí porque sí. Apostaría a que venían buscando algo, mejor dicho, a alguien.
"Vosotros, al nivel de 'la princesita'." Les dije a un grupo variado.
La verdad es que ya habían llegado algunos al agujero en la pared, y entonces vi que caían muertos sin razón aparente.
"Y tened mucho cuidado." Les dije a los que había mandado a frenar la entrada. "No va a ser fácil."
Sí, seguro que iban buscando a alguien... no estaban entrando, tan solo parecían estar esperando y causando el mayor daño posible a la pared.
Ni siquiera tuve que pensar a quién podrían estar buscando allí, ni me extrañaba que hubiesen llegado hasta allí.
Nadie conocía el lugar exacto de la prisión, solo los que ya habían estado allí; ellos y por algún motivo también lo habían sabido aquel par que les sacó.
Corrí por las galerías, estaban vacías salvo por la gente que iba a defender la entrada recién abierta en la pared.
Sentía que me seguían varios hombres con algunos guerreros licántropos. Era curioso, pero en aquella prisión teníamos las tres especies: humanos para ocuparse de la parte general, licántropos para vigilar y vampiros ocultos como sombras vigilando noche y día como sombras vivientes.
Aquello era una estrategia que parecía haberse escapado a la mente de todos, pero yo cada vez lo tenía más claro, lo de la pared era solo una excusa; lo que de verdad querían era liberar a un preso.
Cuando llegamos, seguía custodiada por sus guardias de costumbre. Eso me hizo suspirar aliviado. Como siempre, no hizo ademán de mirar cuando entré.
"Eh, quiero saber algo." Le dije. "Necesito saber quién era el hombre que te ayudó a liberar a los presos."
Como siempre, no me contestó. Volví a intentarlo varias veces, supongo que de no tener la edad que tenía, ya hubiese conseguido desesperarme el preguntar y casi nunca obtener respuestas.
"¿Es tu compañero?" Le pregunté.
Tampoco me contestó.
"¿Qué más da?" Acabó diciéndome cuando varios guardianes le hicieron marcas con los colmillos en la carne. "Ya tienes al culpable. Yo era la cabeza, el resto no eran más que títeres."
"Ya sé que deseas morir, pero me pregunto si deseas también que mueran los tuyos." Le dijo Adrien, mi mejor carcelero.
Por primera vez, alguien que no era yo pareció captar su atención. Aunque no le mirase, había abierto los ojos mirando al suelo.
"Hay fuera una auténtica revolución." Afirmó Adrien. "Y fíjate que casualidad, están tus queridos amigos asesinos."
"Podéis seguir aplicándome mi castigo durante una eternidad." Afirmó ella. "Pero dejad en paz a los inocentes..."
"Te dije que tarde o temprano, volverían a nosotros." Le dije levantándole la cara. "Son solo descerebrados, vampiros sin cerebro guiados por su sed de sangre y lujuria del frenesí de causar daños. No pueden cambiar."
"Zaharia." Dijo poniéndome alerta dado que nunca me había llamado antes por mi nombre. "Te he dicho que no hables así de algo que no conoces." Afirmó suavemente sin mirarnos siquiera. "Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él"."
"¿Qué dices?" Le dijo Adrien dándole un golpe, iba a darle otro cuando me di cuenta de qué decía y le paré el puño antes de que le diese un segundo golpe.
"Salmo 32:1-6." Afirmé. "La Biblia." Añadí antes de dirigirme a ella. "Pensaba que los de tu especie teníais prohibido ese libro."
Eso la hizo sonreír a medias y tristemente.
"El amor del Señor es enorme; Dios está listo y deseoso de perdonar a cualquiera que le pida el perdón; quienes somos nosotros para no hacerlo." Afirmó. "Salmo 86:5, "Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan". Salmo 51:1, "Ten piedad de mí, Oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones". Salmo 103:11-12, "Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones".
"No me jodas." Dijo Adrien. "Los vampiros sois asesinos por naturaleza. Sois monstruos, no hay perdón para los monstruos."
"Juan 1:9, "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. [Y es perfectamente apropiado para Dios hacer esto por nosotros porque Cristo murió para limpiar nuestros pecados]"." Afirmó ella de nuevo. "Mateo 6:14-15, "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas".
"Deja de decir chorradas, mujer." Le dijo uno de los licántropos mordiéndole con fuerza el costado.
"Los perdonados también perdonan, Efesios 4:32, "Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo". El perdón verdadero no guarda registro de los errores. Mateo 18:21-22, "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete". Mas, cuando somos perdonados no debemos continuar sintiéndonos culpables. Salmo 32:5, "Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado"." Acabó sentenciando.
Aquella mujer era increíble, parecía saberse la Biblia de memoria, estaba soltado el mayor discurso que había salido de su boca desde que llegó allí hacía ya algo así como un mes, unos días menos.
"A través del perdón, Cristo provee libertad completa del castigo por el pecado. Colosenses 2:13-14, "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz"." Sentenció ella suavemente.
"Es imposible." Afirmaron los licántropos antes de lanzarse de nuevo, esta vez uno le cogió la garganta.
"El camino está muy claro." Afirmó suavemente por la presión en su garganta. "Salmo 51:2-4, "Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delate de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio".
Ahí no pudo reprimir un sonido de dolor, el licántropo de su garganta estaba a punto de arrancársela de cuajo, así que le abrí las mandíbulas y le saqué la mandíbula de abajo en el proceso al licántropo.
Entonces ella tosió antes de seguir con su discurso suavemente.
" Sal... Salmo 51:7-12, "Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, Oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente".
No parecían más que divagaciones de moribundo, pero la verdad es que había algo más profundo que todo eso. No había muchos datos sobre esa mujer, no sabíamos mucho de ella más que lo que me había descubierto su sangre. ¿Y si no estaba loca? De pronto, la verdad se abrió ante mis ojos. No estaba loca, estaba muy cuerda, mucho más de lo que cualquier preso estaría jamás; había liberado a los presos esos para crear un ejército, había estado usándolos para luchar por intereses nobles.
De pronto, los datos se unieron en mi mente para formar lo que podría ser la verdad.
"¿Quiénes somos los humanos para conceder el perdón divino?" Le dije suponiendo su respuesta.
"¿Quiénes somos para negar el perdón si se arrepiente de sus actos?" Me dijo ella como punto final a la discusión del día.
Siempre era igual, cuando me contestaba siempre era una especie de diálogo que no siempre tenía un sentido evidente pero que tenía más sentido que cualquier discurso bien planeado que nadie hubiese dado nunca.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de James)
"¿Has visto algo?" Les pregunté a los dos más jóvenes del grupo, los hermanos Cullen.
"Nada." Me dijo la chica. "Creo que hay licántropos, no puedo ver nada si hay licántropos."
Jacob entonces siseó, casi gruñó en silencio. De todos allí, él parecía el más furioso.
"¿Edward?" Le dijo Ivvan.
"Sigo en ello." Afirmó. "Me estoy intentando centrar en su mente, pero hay demasiadas mentes más fuertes gritando, me cuesta encontrarla."
"¿Qué dices?" Dijo Corven.
"Es como si estuviésemos en una sala donde todos hablan." Afirmó Ivvan. "La mente de la mayoría de gente suelen ser gritonas, no les importa o no saben que les espían; en cambio la de Alex es más bien como un emo, apenas se oye de normal, sin embargo, suele estar ahí."
"Eso cuando no sabe que estoy cerca y la cierra." Afirmó Edward. "Creo que la ha cerrado."
"Sigue intentándolo." Le pedimos.
Sin embargo, había algo mal, parecían acercarse gente.
"Puff... que peste." Se quejó la chica licántropo cubriéndose la nariz. "Vienen vampiros."
"Son unos 5." Afirmó Chad.
"Perfecto, uno para cada uno." Dijo Chad.
Llevábamos un rato circulando por dentro, buscando alguna pista que nos llevase a nuestra prima.
"Edward, tengo una idea." Le dijo Alexander. "Igual, aunque no puedas ver su mente podrías ver la de alguien. Si la han traído aquí supongo que no estará sola."
"Y lo mejor para tener a raya a un vampiro es un par de licántropos." Afirmó Leah divertida.
"Los licántropos sois demasiado ruidosos." Se quejó Edward. "Creo que podría funcionar, voy a probar."
"Veo algo..." Afirmó Alice.
"Darle un papel." Nos pidió Edward. "Alice, muéstranos que ves."
La chica entonces se puso a dibujar a toda prisa con la vista perdida en el infinito. Parecía estar dibujando una arcada, un pasillo acabado en una especie de arco con un montón de cruces y papeles colgando de la puerta y las paredes.
"Esto parece mi cuarto." Afirmó Chad.
"No." Afirmó Alastar entonces, dándose cuenta como yo de qué se trataba. "Parecen papeles sagrados."
"¿Sagrados?" Dijeron.
"¿Sagrados como la Biblia?" Dijo la chica licántropo.
"Son sellos que hace siglos los cazadores del Vaticano ponían en las tumbas de vampiros y lugares donde se nos mantenía presos." Afirmé. "Sirven para contener demonios y otras criaturas de infierno."
"O sea, a los vampiros." Dijo el licántropo con marcas rojas.
"A algunos vampiros." Afirmé. "Con el paso de los años, algunos de los nuestros desarrollaron una resistencia a esos sellos y podían traspasarlos con mucho dolor."
"Y nosotros somos..." Dijo Chad.
"No lo sé." Afirmé. "Vosotros no sois vampiros puros, a decir verdad, nosotros tampoco lo somos, somos convertidos por vampiros puros."
"Hoy en día, un vampiro puro es algo muy raro." Afirmó Ben Al-din. "Mujeres vampiro que puedan procrear..."
"Hoy en día ninguna de nuestras mujeres puede procrear." Me dijo Ivvan. "Sin embargo... hay alguien que tuvo hijos, siendo vampiro aún."
"Ja, ella siempre fue un poco especial." Dijo Corven divertido mientras se chupaba la sangre de vampiro que había matado.
De pronto, Edward pareció tambalearse.
"La he encontrado." Afirmó. "Me ha hecho enfermar."
"¿Cómo está?" Le preguntó Jacob levantándolo sin problemas. "¿Está viva?"
"Está mal." Afirmó Edward. "Parece un desierto, vacía de todo... está sentada en la oscuridad, pero su mente parece seguir activa a ratos. Está corriendo como loca entre recuerdos."
"Jacob." Le dijo Chad. "Más te vale que cuando la encontremos esté bien. Porque si no, si lo que le has hecho le causa la más mínima secuela..."
"Chad, cálmate." Le dijo Ivvan. "Vamos a necesitarte entero cuando lleguemos allí."
"Estoy harto, HARTO de tener que reírle todas las gracias a este capullo." Afirmó Chad. "Solo porque ella esté enamorada de él y se hayan casado."
"Alto, alto, alto." Dijimos todos.
"¿Me estás diciendo que el marido de nuestra prima es... esto?" Le dijo Corven.
"Pero si es un vampiro convertido que no tiene ni media ostia." Afirmó Ben Al-din.
"Yo casi hubiese preferido al bocazas ese." Dijo Alexander. "Aunque la verdad es que le pega más el otro."
"La historia de Jake e Isabella es algo realmente precioso." Dijo la chica de los Cullen medio indignada. "Sois unos maleducados si despreciáis así esto."
La historia de Jake e Isabella. La historia de mi prima y su esposo... ¿qué tenía de especial?
Espero que fuese especial porque había sido una boda por amor y por poder.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Es por aquí." Dijo Edward mientras corríamos siguiendo su intuición para rastrear la mente de Isabella.
Sin embargo, estaba claro que el camino no iba a ser fácil. No solo habíamos tenido que ir volando todas las cámaras una a una por el viejo método de moverlas de su eje para que apuntasen a otro lado, sino que nos parecían salir enemigos y guardianes hasta de debajo de las piedras.
"¡Estos son míos!" Afirmó Chad feliz saltando sobre unos licántropos.
"¡Chad!" Le llamó Ivvan.
"Eh, no seáis aguafiestas." Dijo él. "Para una vez que está justificado patear traseros licántropos..."
"Sigamos." Afirmamos Ben Al-din y yo.
La verdad es que ese grupo, era bastante duro. Al parecer eran de la nobleza, todos habían sido convertidos por un puro y estaban orgullosos de ello.
Hasta llegar al punto donde el dibujo de Alice, la morena de los Cullen, cobraba vida como si lo hubiese dibujado justo desde allí.
"Oh... ahora es cuando necesitaríamos los poderes de Cassius." Dije.
"Una puerta no va a ser problema." Afirmó Ben Al-din. "Apartad."
Un segundo, en un segundo había doblado un poco la puerta y dio unos toques suaves.
"Es de mala educación entrar sin llamar." Nos dijo.
"Ya, como asesinos que soy debéis de ser lo más educado." Afirmó Edward.
"Bueno, pues... ahora apartaros un poquito." Dijo Ben Al-din.
"Permíteme." Le dijo Cronos suavemente.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Zaharia)
Había previsto la llegada de aquella gente un poco antes de que estuviesen físicamente ante la puerta.
Con el primer golpe gordo avisé a la gente que estuviesen atentos; entonces llamaron a la puerta.
Caballerosidad; aquella gente eran nobles. Vampiros, supongo.
Parecieron tomarse un poco de tiempo en entrar. Estarían planeando cómo hacerlo.
Eran listos también; seguro que ya sabían que estábamos allí dentro.
"Canta, pajarito." Le dijo un licántropo dándole un golpe a la presa y haciéndola soltar un gemido ahogado. "¡Canta de he dicho!"
"Eh, preocúpate más de los de fuera que de ella." Le dijo otro. "Esta no es más que una cáscara de nuez vacía."
"Cerrar el hocico." Les dijo Adrien. "Entrarán de un momento a otro."
¿Por qué dudaban?. ¿Por qué no entraban directamente?
De pronto comenzó todo. Con un solo golpe de gong, la puerta salió volando con un trozo de hormigón de la pared dejando una cortina de polvo como si fuese humo.
Hubo disparos y la figura que había aparecido en el humo calló desplomada al suelo.
"Uno menos." Dijo uno de los licántropos.
Una explosión, entre los tiros pudimos ver que las balas se estrellaban contra algo y entonces parecían rebotar sin dar al blanco.
"¡No disparéis!" Les dije.
Entonces hubo un revuelo, todos tenían al menos un contrincante contra el que luchar, algunos vinieron a por mí y con un solo gesto me los quité de encima. Oí el ruido de huesos crujiendo cuando varios acabaron en la pared; licántropos, vampiros... no podíamos saberlo a ciencia cierta.
Podía oler algo de sangre... ahí había gente con un poco de sangre similar a la de la mujer presa allí mismo.
Eran fuertes y diestros, tenían varios siglos también. Apostaría a que habían estado aletargados también. Olían como la ropa con alcanfor.
"Apartaros de ella." Les dije a un par de chicos que estaban intentando romper las cadenas de Isabella Alexandrine Valerius.
A ellos también les tiré contra la pared, pero tuvieron más suerte, les pararon antes de darse contra la pared.
Esa gente eran buenos, antes de que pudiese darme cuenta tenía a varias personas colgando de mí en un ataque conjunto.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alice)
"¡Alex!" La llamé con dolor cuando el tipo al que llevábamos un rato atacando entre todos me volvió a tirar contra la pared y esta vez me estampé de lleno cayendo junto a ella. "Por favor..."
Aquella mujer no parecía la misma 'cazadora' que había sido hasta hacía años. Parecía realmente como un zombi. Estaba colgando de la pared por sus ataduras. Vale que eran realmente duras de pelar, ni entre Edward y yo habíamos podido romperlas; pero es que ella parecía ni inmutarse aunque parecía herida, tenía el labio partido y un hilillo de sangre parecía caer por la comisura, como si estuviese herida.
La habíamos llamado, pero no había reaccionado lo más mínimo. Era como si estuviese hipnotizada.
Entonces Ivvan vino volando hasta nosotros y cayó sobre mí.
Fue un segundo, en un segundo, todo cambió. El aire pareció helarse, se oscureció todo y de pronto, las cadenas de Alex explotaron, no la liberaron pero la soltaron de la pared.
El hombre que estaba luchando como un demonio cayó al suelo y lo último que sentí fue que algo helado me cogía.
(Salto espacio-temporal)
"Mierda... callejón sin salida..." Dijo Edward.
"Edward..." Murmuré.
"Shhh… te has desmayado, Alice." Me dijo Cronos que me llevaba en brazos.
"Qué ha..." Murmuré.
"Parece ser que os desmayásteis." Me susurró. "Aún estamos todos dentro de la fortaleza. Hemos despertado a salvo y nos hemos ido bajando del carrito uno a uno. Ahora los que estamos despiertos cargamos con los que estáis aún débiles."
Miré alrededor. Allí estaban los hombres Valerius cargando como podían con el resto.
"¿Dónde está...?" Murmuré. "Alex..."
"Está inconsciente." Afirmó. "La lleva Jacob en brazos."
Jacob... Le miré buscando ver que todos seguíamos vivos; entonces reparé en él, iba con la frente pegada a la de Isabella que parecía muerta en sus brazos.
Podía ver gotitas de sangre pequeñas que le rodaban por las mejillas.
"Me he dado cuenta... demasiado tarde..." Murmuraba como para él mismo.
Parecía con el alma rota a pedazos.
