Capítulo 19: Recuerdos de toda una vida.

((Este capítulo va estar todo narrado desde la voz de Jacob, igual lo prolongo durante otro capítulo más, pero de momento, el capítulo 19 va a ser una serie de recuerdos de Jacob de algunos momentos puntuales. Supongo que este pequeño inciso en el hilo de la historia ya hará entrever un poco el por qué de ponerlos ahora y no antes, jeje. Bueno, espero que os gusten; simplemente recuerdo que no soy Meyer y por tanto, igual en algún punto se aleja un poco de lo que ella pensó o algo así. Por cierto, recordemos que Jacob nación en el 1990, ya que por los libros en crepúsculo tenía 15 mientras Bella que nació el September 13, 1987, tenía 17.))

(Voz de Jacob)

La verdad es que la vida nunca sale como uno la planea. Ya sé, ya sé… se supone que yo no soy una persona profunda, no es típico de mí decir estas cosas tan… no sé ¿profundas?

Si tuviésemos que medir en una escala del 1 al 10 el grado de profundidad que tengo simplemente diríamos que yo sería el 0; y para que engañarnos, es que nunca he sido profundo; no sé, soy más de… de ir de frente, eso es. Sí, yo digo las cosas tal cual, y al que le guste bien y al que no… bueno, ya sabe dónde está la calle ¿no?

A decir verdad… yo nunca había pensado en eso del amor, antes de volver a ver a Bella quiero decir. No sé, era más bien… yo era un crío ¿vale? Nunca me había interesado por las chicas, a decir verdad, hasta entonces me habían parecido más bien criaturas un tanto… débiles. No débiles en el sentido de… inferiores, dios me libre; es más bien… no sé, hay que cuidarlas, hay que protegerlas… Bella es así, o lo era antes de… convertirse en monstruo. No, perdón, en vampiro… a veces se me olvida un poco lo que soy…

La verdad es que no puedo recordar… del todo lo que era… bueno, ser licántropo. Es curioso, pero cuando amanecí siendo vampiro no recordaba nada de mi pasado, y cuando digo nada es nada, cero, tabla rasa. Ahora es cuando más o menos recuerdo bastante, y no os creáis, aún ahora hay cosas que me sorprendo recordando por primera vez, recuerdos olvidados… no sé, es algo así como que de pronto un trocito más de mi memoria vuelve o algo así, da miedo.

¿De qué hablábamos antes? Ah, sí, de que no soy profundo y de que era un… patoso en lo que se refiere a… chicas.

Cuando volví a encontrarme a Bella yo tenía 15 y ella tenía 16 aún, ya sé, me pasa 2 años, pero yo nací antes en meses; el caso es que fue algo… alucinante, de pronto me preocupaba por ella, me hacía feliz verla, y me alegraba cuando mi padre me contaba que iba a ver a Charlie. La verdad es que creo que cuando me enamoré de ella fue aquella tarde en la playa, ella estaba curiosa, quería saber más sobre las leyendas de vampiros y todo eso de mi tribu. Por aquel entonces yo pensaba que eran solo que a nuestros ancianos se les iba la olla o algo así. Claro que luego cuando me llegó el cambio y me explicaron me di cuenta de todo.

El novio de la chica a la que quería era un vampiro, seguro que se moría de ganas de beber su sangre; y yo no podía permitirlo. Así que cuando Edward desapareció fue como un mensaje divino para mí, tenía vía libre y Bella estaba hecha polvo, solo tenía que… bueno, estar ahí y esperar. Estaba seguro que lo que me habían dicho de que del roce surge el amor era cierto, así que esperé, y esperé, y esperé… me hice muy amigo suyo, y la verdad es que al principio me bastaba, pero luego fue a peor.

Luego descubrí que necesitaba más… oh, recuerdo que llegué hasta a robarle un beso a la fuerza. El puñetazo que me dio fue espectacular, ella se rompió el puño y a mí no me hizo más que cosquillas. Me dijo pena la verdad.

Para ser sinceros se me rompió el corazón cuando me dijeron que Bella y Edward se iban a casar, verles casarse… Fue horrible, deseaba matarle… Si le hiciese daño a Bella yo seguro que le iba a matar.

Pero bueno… en cierto modo me alegro de que no funcionase. Me pasé un tiempo un poco… de bajón. Pero al final como dicen por ahí, un clavo saca a otro clavo… las chicas son lo mejor para olvidar un desengaño. Además, Leah es única para ayudar a eso, te da un motivo para estar cabreado por sus ironías ácidas, y luego los muchachos. Con Embry es imposible estar mucho rato enfadado, es un payaso y creo que sería capaz de hacer sonreír hasta a la Llorona (Mirtle no, la Llorona, la de las leyendas).

El caso es que cuando pensaba que ya era un patético perdedor, que mi destino era estar solo y amargado, volando de flor en flor apareció 'ella', y menuda 'ella'.

La primera vez que la vi llevaba pantalones ajustados negros, una especie de camiseta que se le ajustaba al cuerpo, botas de motera y una chupa de cuero negra. Tenía el pelo atado en una coleta a media cabeza y llevaba gafas de sol. Me confundió con Ephraim Black I, que dicho sea de paso debía ser una momia porque el segundo Ephraim, el más famoso era el bisabuelo de Billie.

Y la verdad, no supe que era impronta así de primeras, me costaría un poco aceptar aquello, más aún cuando en aquella reunión se identificó como Vampiro. Era en plan de… ¡Yo, yo que voy a estar enamorado de un vampiro! Antes me cortaba las venas que estar enamorado de una vampiresa.

Sin embargo… no sé, era como si ella fuese distinta, como si no fuese tan… vampiro. Según la iba conociendo mejor más claro me quedaba que estaba enamorado de ella, que no tenía nada de lo que avergonzarme y todo eso.

La verdad es que la primera vez que la conoces suele parecer un poco… fría, y chula; da miedo. Por aquel entonces, tenía la mirada demasiado fría, parecía estar expulsando hielo por los ojos, daba miedo mirarle a los ojos porque parecía que en cualquier momento saltaría y te mataría. Sin embargo, cuando la conocías mejor te dabas cuenta que en realidad tampoco era tan mala. No atacaba a críos, tampoco a inocentes, protegía a los humanos un huevo y nunca cedía a la tentación de la sangre humana. Ella misma se designaba como 'ovo-vegetariana' porque solo se alimentaba de sangre animal y lo que llamaba 'sangre muerta' que es como llama a la sangre de trasfusiones y a una variedad que creo que es sangre clónica, hecha artificialmente. Sabe bien, pero la verdad es que no tanto como la fresca, aunque últimamente están haciendo unas geniales que saben como a la fresca.

El caso es que tuve que acabar aceptando que estaba improntado de ella, mucho más, que estaba enamorado hasta las trancas de ella. Si hubiese estado improntado aún hubiése podido controlarlo; alejarme de ella, sentir que me moría durante algún tiempo y luego descubrir como con Bella, que todo parecía parte de un sueño; pero el caso es que también estaba total y profundamente enamorado de aquella mujer tan fría.

Y bueno, que me estoy yendo por las ramas. Se supone que aquí tenía que hacer una breve introducción a lo que voy a contar a continuación y he acabado dando un discurso sobre amor y todo eso que haría potar hasta al más duro.

Comenzaré un poco desde el principio, desde que tenía 4 años.

(Salto espacio-temporal)

Verano de 1994; La Push, WA, USA

"¡Jacob!" Me llama mi madre. "¡Jacob, cariño!"

"Lo siento Charlie, no sé dónde se ha podido meter ahora este hijo mío." Le dijo papá a alguien que no conozco. "Mira Bella, estas son mis hijas Rachel y Rebecca, tienen ya 7 años, pero a vuestra edad, eso no importa ¿verdad que no?"

"¿Y dónde puede estar el pequeño Jacob…?" Dice mi madre de pronto. "¡Aquí está!" Afirma abriendo del todo la puerta del armarito donde me había escondido y cogiéndome en brazos para hacerme reír.

"Vaya, que grande está ya el joven Jacob." Me dijo un hombre vestido de policía que hizo que me cogiese con más fuerza a mamá.

"Oh, Jake… pobre, pobre…" Me dice mamá. "¿Te ha asustado Charlie?"

"Por eso a los críos no les gusta mi uniforme." Afirmó él. "Pero… mirad lo que os he traído ¡ha!" Dijo sacando unas piruletas del bolsillo.

Mis hermanas nunca han tenido problemas para los dulces, y aunque a mí me gustan, creo que no acabo de fiarme del todo de ese hombre.

"Gracias Charlie." Le dicen mis hermanas sonriéndole mientras mamá me deja en el suelo.

"Creo que a tu hijo no le gustan los uniformes." Le dijo Charlie a papá rascándose la cabeza.

"No te preocupes, Jacob aún es demasiado pequeño." Afirmó papá.

"No hagas caso a papí…" Me dijo mi mamá dándome un beso y haciéndome reír. "Ya sabes que a veces no sabe cómo portarse…"

"Mami… ¿quién es esa?" Le pregunto fijándome en la chica que está jugando con mis hermanas a pillarse por el pasillo mientras nuestros papás se van al salón de casa.

"Se llama Bella, y es la hija de Charlie, que es un amigo de papá." Me dice sonriéndome. "¿No quieres ser amigo suyo?"

La verdad es que esa chica tampoco parecía tan terrorífica como su papá; así que al final acabé acercándome a ella.

"Hola." Me dijo sonriéndome. "Me llamo Isabella Swan. ¿Cómo te llamas?"

"Jacob." Le dije contagiándome de su sonrisa.

La verdad es que nos haríamos muy amigos, o eso creo; el caso es que todos los partidos de baseball y football que echaban por la tele solíamos pasarlos juntos mientras nuestras madres estaban de compras. Así que al final acabamos siendo amigos casi por la fuerza.

(Salto espacio-temporal)

Primavera de 1995; La Push, WA, USA

"¡Te he vuelto a pillar!" Me dijo Bella divertida mientras levantaba la tapa de mi escondite.

((Por cierto, lo del escondite viene a que en los humanos comienza a los 36 meses y en los lobos es un juego bastante común hasta la adultez; venía más que nada por lo de las raices de lobo y todo eso. Luego cuando crece un poco más ya le salen las ganas de jugar a pillar con la gente, sobre todo con las 'hembras', jeje.))

"Jooo… siempre me pillas." Me quejé.

"Sería más difícil si no llevases siempre ese perro de peluche." Me dijo divertida.

"¿Te gusta?" Le dije feliz. "¡Me lo ha regalado mi madre por mi cumpleaños! Se llama Pup."

"Pup suena bien." Me dijo tocándolo. "¡Que suave es!"

Esa chica me gustaba, en el sentido que al crío que era entonces podía gustarle una mujer, claro; era muy simpática y como pasábamos bastante tiempo juntos cuando nuestros padres se juntaban a ver los deportes o bien echar partidas de cartas… ya se sabe, el roce hace el cariño.

"¡Jake, Bella, mamá ha preparado tartas!" Nos dijo Rachel gritando desde el porche trasero. "Y nosotras hemos intentado hacer galletas."

"¡Vamos!" Me dijo Bella feliz.

"No sé cómo te pueden gustar tanto las galletas…" Le dije mientras me arrastraba. "Mis hermanas no saben hacerlas, siempre les quedan… ¡yuck!"

"Ojalá yo supiese cocinar como ellas." Me dijo Bella.

"Podemos hacer pasteles de barro luego, si quieres." Le dije yo.

Mamá y papá me habían dicho siempre que había que tratar a las niñas bien, que había que cuidarlas y tener mucho cuidado con ellas porque eran delicadas. No podía estar más de acuerdo; aún recuerdo cómo Bella no hacía más que caerse una y otra vez, a veces lloraba y yo la consolaba como podía siendo como era yo dos años menor que ella.

Así que cuando acabamos de merendar volvimos a salir fuera, esta vez a jugar a hacer comidas con barro y hierbas y ramitas.

"¡Mira Bella, una tarta de cumpleaños!" Le dije.

"Pues yo he hecho unas galletas, pero… se me han roto…" Me dijo mostrándome la masa amorfa que se había formado en el suelo con trozos de barro secos.

"Es que has cogido barro seco." Le dije. "SI quieres moldearlo tiene que ser barro húmedo." Afirmé cogiéndole un puñado de barro húmedo. "Ni muy mojado porque se queda líquido ni muy seco porque se rompe con facilidad…"

"Jo, que listo eres Jacob." Me dijo sonriendo mientras entre los dos intentábamos hacer otra tarta.

"Henry Clearwater, un amigo de mi padre, me enseñó a trabajar con barro." Le dije. "Y me ha prometido que cuando sea un poco más mayor me enseñará a tallar madera." Le conté feliz por poder compartir aquello con alguien que parecía sorprendida de cosas tan tontas como saber de barro o del bosque que nos rodeaba.

Claro que ella también era interesante. Me contaba cosas sobre su pueblo, a veces ibamos nosotros a verlo, y era… ¡era muy grande, mucho más que la reserva!. ¡Además, las tiendas tenían muchísimas chucherías!

Ya entonces era agradable; sin embargo… poco después su madre y ella se fueron.

Mis padres decían que sus padres se habían peleado, que su madre se había ido a vivir a Fénix y que el jefe Swan se quedaba en Forks, de donde era.

El resto de veces que nos vimos fue en verano.

(Salto espacio-temporal)

Verano de 1999; La Push, WA, USA

Aquel año había sido desastroso para nosotros. En invierno mi madre había muerto, un accidente de coche, como yo tenía 6 años tampoco me quisieron decir gran cosa. Fue más bien el decirme que mamá no iba a volver… que no iba a volver a hacernos galletas ni tampoco a leernos cuentos…

Todo esto había sido en Invierno; pero lo peor estaba por llegar.

Ese verano, Bella no volvió. Me hubiese gustado poder contárselo, al menos a ella.

Sin embargo… no vino, ni ese verano, ni el siguiente, ni el siguiente…

(Salto espacio-temporal)

Primavera de 2005; Forks, WA, USA

Había ido a la playa con los chicos. Con Sam y el resto. La verdad es que tampoco era un día genial, era más bien… un día perfecto para hogueras.

"Tú eres Isabella Swan ¿verdad?" Le pregunté.

"Bella." Me dijo ella.

"Me llamo Jacob Black." Le dije tendiéndole la mano para presentarme en un gesto amistoso. "Tú compraste el coche de mi papá."

"Oh" Me dijo mientras me estrechaba la mano suavemente. "Eres el hijo de Billy. Probablemente debería acordarme de ti."

"No, soy el benjamín... Deberías acordarte de mis hermanas mayores.—Rachel y Rebecca." Le confesé.

La verdad es que era con ellas con las que más tiempo había pasado, al fin y al cabo.

"¿Han venido?" Me preguntó.

"No." Le contesté. "Rachel tiene una beca del Estado de Washington y Rebecca se casó con un surfista samoano. Ahora vive en Hawai."

"¿Está casada? Vaya…"

Parecía atónita, aunque la verdad… no me apetecía mucho hablar con ella ahora de cómo mi familia se había ido a la deriva.

"¿Qué tal te funciona el monovolumen?" Le dije para cambiar de tema.

"Me encanta, y va muy bien." Me contestó.

"Sí, pero es muy lento." Le dije riéndome. "Respiré aliviado cuando Charlie lo compró. Papá no me hubiera dejado ponerme a trabajar en la construcción de otro coche mientras tuviéramos uno en perfectas condiciones. "

"No es tan lento." Me dijo medio molesta.

"¿Has intentado pasar de sesenta?" Le pregunté para probarla..

"No."

"Bien. No lo hagas." Le aconsejé sonriendo.

Por fin conseguí que ella me devolviera una sonrisa.

"Eso lo mejora en caso de accidente" Afirmó como intentando defenderse.

"Dudo que un tanque pudiera con ese viejo dinosaurio." Admití entre risas.

"Así que fabricas coches..." Me dijo.

Parecía impresionada, así que ahí vi un hilo del que tirar para intentar ligar con ella.

"Cuando dispongo de tiempo libre y de piezas." Afirmé fardando un poco.

"¿No sabrás por un casual dónde puedo adquirir un cilindro maestro para un Volkswagen Rabbit del ochenta y seis?" Me preguntó bromeando.

Entonces yo negué suavemente.

"Lo siento." Le dije haciéndola reír. "No he visto ninguno últimamente, pero estaré ojo avizor para avisarte."

Luego la charla se desvió un poco de nosotros porque Lauren se metió en medio y tuvimos que cambiar el tema, pero al final después de un rato corto pudimos volver a hablar tranquilamente los dos.

"¿Aún te sigue volviendo loca Forks?"

"Bueno, yo diría que eso es un eufemismo." Me dijo haciendo una mueca que me hizo sonreír dado que la entendía bastante bien.

La verdad es que era guapa, más de lo que podía recordar de las veces que nos vimos. ¿Cuándo se había pasado de ser Bella, la chica con la que hacía tartas de barro, a Bella, la chica de sonrisa preciosa y cara angelical?

"¿Quieres bajar a dar un paseo por la playa conmigo?" Me preguntó sacándome de mis pensamientos.

Su mirada era cautivadora; me estaba mirando a través de los párpados. No pude evitar incorporarme de un salto con bastante predisposición.

Las nubes terminaron por cerrar filas en el cielo, oscureciendo las aguas del océano y haciendo descender la temperatura, mientras nos dirigíamos hacia el norte entre rocas de múltiples tonalidades, en dirección al espigón de madera. Bella metió las manos en los bolsillos de su chaquetón.

"De modo que tienes... ¿dieciséis años?" Me preguntó mientras parpadeaba como las actrices de la tele.

"Acabo de cumplir quince." Confesé adulado.

La verdad es que era agradable que por una vez una chica me echase más edad de la que tenía, más aún, su propia edad.

"¿De verdad?" Me dijo a la vez que su rostro se llenaba de una expresión de sorpresa que era encantadora. "Hubiera jurado que eras mayor."

¡Sí! Eso debía significar que me consideraba de su edad, más o menos. Eso era bueno, al fin y al cabo, las chicas solían salir con chicos más mayores o de su edad ¿no?

"Soy alto para mi edad." Le expliqué intentando darle a ver que era normal.

Esa tarde resultó que acabó sonsacándome y haciéndome contarle las leyendas sobre vampiros que me habían contado en la reserva. Y el resto supongo que está claro… Me enamoré de ella como ya he dicho, cuando su novio el 'vampiro' se fue me acerqué, luego él volvió, volvieron juntos… el caso es que al final acabé con el corazón roto; después de un tiempo comencé a curarme a base de salir con algunas chicas. Un tiempo con una, otro con otra… Una existencia un poco triste, la verdad. Bueno, no tanto, si consideramos que tenía a varias chicas jóvenes a mis pies.

Al menos hasta que llegó 'ella'.

(Salto espacio-temporal)

Verano de 2008; La Push, WA, USA

El primer indicio que tuvimos de ella fue más bien la palabra del anciano tío de Seth y la del propio Seth.

Seth me la había descrito como una especie de motera, pero cuando la vi la verdad es que no sería franco si no dijese que me pareció más bien una motera-sexy.

¿Cómo podría describir la sensación que sentí?

Fue como un vacío en el estómago, como cuando te montas en la montaña rusa con el estómago vacío; mariposas en el estómago mientras me fijaba en cada uno de los detalles de esa chica.

Ojos ocultos tras unas gafas de sol, pelo largo, negro y más o menos liso, piel medio dorada pero pálida… medidas de modelo…

Era como estar viendo a un ángel, fue amor a primera vista; hasta que nos enteramos de que no era tan 'normal' como sugería su indumentaria y sus modales.

Habíamos estado hablando de unos crímenes y acabamos nombrando a Bella, la hija de Charlie y la esposa de Edward y ella nos dijo que seguía siendo humana.

"Pero..." Le había dicho yo. "Se casó con esa sabandija chupasangre..."

"No sabes mucho de los vampiros ¿no?" Me contestó. "Parece que lo único que os preocupa a los licántropos en general saber sobre los vampiros es cómo matarnos y nuestras debilidades."

"¿Eres un vampiro?" Le dije.

Me había pillado de improbisto así que me alejé instintivamente de ella y acabé dándome un golpe contra la mesa que me causó un ligero corte que sangró un poquito.

Con cuidado se me acercó y me puso un cleenex contra la herida que seguramente se cerraría en segundos.

"¿Tanto problema supone eso?" Preguntó suavemente presionando en la herida. "No te preocupes, soy algo así como 'vegetariana'." Dijo lamiendo una gota de mi sangre que se le había quedado en el dedo con un rastro de sangre tras esta empapar el cleenex. "Bueno, 'ovo-vegetariana' más bien. Nunca bebo sangre humana propiamente dicha." Afirmó levantando el cleenex para comprobar que ya no había herida. "Gran don para la regeneración. Dudo que te quede cicatriz. En fin, os tengo que dejar."

"Espera." Le dije sujetándola suavemente por la muñeca. "Eso que has dicho sobre un nuevo licántropo... me ha llamado la atención."

Qué podía hacer, era como si aunque supiese que ella era una 'femme fatale' no pudiése alejarme de ella. Mi cuerpo no me obedecía sabía que estaba jugando con la muerte y no me importaba.

"¿Cómo podemos saber que dices la verdad?" Le preguntó Sam. "Sobre lo de que eres neutral."

"Podría haber acabado con los tres tipos que tienes escondidos vigilando todos nuestros movimientos y luego haber comenzado con vosotros dos." Le contestó ella. "Pero no os he tocado un pelo. Si confías o no en mí es cosa tuya. Mira bien dentro de ti ¿qué te dice tu corazón?"

"Que no puedo confiar en un chupasangre." Le dijo Sam.

"Y que dice la verdad." Salté sin querer.

"¡Jacob!" Me riñó Sam.

Aún así, me había enamorado de ella a primera vista, creo que por entonces era más bien asociado a la impronta. No sé cuantas broncas me pude llevar, de todos los miembros de la manada, incluso de mi padre que me dijo que no pensaba y que era un inconsciente. Sin embargo, él fue el primero en aceptarlo y me ayudó a aceptarme yo mismo, a ver que el amor que le tenía a mi 'dama de la muerte' no era nada insano, que era normal y aunque fuese peligroso, estaba seguro que no pasaría nada.

Gracias a él, comencé a aceptarlo.

Y gracias a dios, a ella parecieron no importarle demasiado mis intentos aún torpes de conquistarla; comenzando por el llamarla por cualquier tontería y con cualquier excusa solo para oír su voz. Intentaba quedar con ella cuando estuviese descansando del trabajo… y supongo que se daría cuenta; dios, ahora que lo recuerdo me avergüenzo de mis patéticos y evidentes intentos de ligarmela. Gracias a dios he ido mejorando, en parte gracias a ella; aún recuerdo sus lecciones de cómo convertirnos del 'lobo' de la historia en el 'príncipe encantador'. Yo tan solo iba por verla, para saber qué tenía que hacer para conseguir ganármela y conquistar su corazón.

Claro que ahora que caigo, creo que ella también estaba comenzando a desarrollar cierto sentimiento de cariño hacia mí, aunque ella también parecía desentrenada en el campo de aquel tipo de relaciones. Como por ejemplo, cuando estuvo cuidándome cuando me hirieron mientras la ayudaba; me habían dicho que estuvo todo el rato a mi lado, y cuando me desperté, intuyó que no iba a poder sobrevivir a base de los sueros esos raros y cuando había ido a comprar las pizzas porque le daba pena haberse aprovechado de saber que dos jugadores de élite eran vampiros lo que les hacía mejores deportistas mientras que el resto de gente no lo sabía, me había comprado comida del chino: arroz tres delicias. Podría no haberlo hecho y haberme forzado a tomar el suero, pero lo había comprado; eso debía significar que ya entonces estaba desarrollando un sentimiento un poco raro de cariño.

Y cuanto más atenciones de cualquier tipo tenía conmigo, más enamorado estaba yo de ella.

Había estado enamorado de ella durante mucho tiempo; poco a poco habíamos ido rompiendo barreras juntos; poco a poco yo había ido consiguiendo ganarle terreno e ir derribando lentamente la coraza de siglos de auto-protección que había levantado en su corazón, derribar sus defensas y reparos por miedo a hacerme el menor daño a mí.

Y la primera vez… bueno, vale, la primera vez que hicimos el amor tampoco fue muy romántica. Ella estaba muriéndose de dolor por su largíiiiisimo periodo menstrual que coincidía con el de las lobas de 4 patas que campaban por los bosques, y no había sido 1, habían sido 9, uno tras otro. Y en uno de esos 'polvo-maratones' que nos metíamos algo falló y pasó lo que tenía que pasar. Nos quedamos embarazados ¡y yo no podía ser más feliz!

Fue la excusa perfecta para que me permitiesen casarme con ella, deprisa y corriendo pero gracias a las chicas Cullen y a su primo Louie consiguieron montarnos una boda que ni para la realeza.

El día de mi boda había sido el más feliz, entonces ya no me cabía ninguna duda de que además de improntado estaba profunda y totalmente enamorado de ella.

Era y siempre ha sido como una conexión cósmica.

Así que… cómo no iba a sentir el shock que me desbloquearon sus recuerdos cuando la tuve entre mis brazos muerta tras sacarla de aquella cárcel de alta seguridad.

MI corazón acababa de partirse en miles de trozos; había ansiado la inmortalidad para estar la eternidad con ella; sin embargo, gracias a mi cabeza hueca que me había confundido de mujer, había acabado matándola.

Sentía cómo por los ojos me salía sangre, era el dolor más grande que he sentido nunca.

Mi mujer, mi amada, mi amor… mi todo, mi Isabella estaba muerta en mis brazos.

Era el peor día de mi vida.