Capítulo 22: Complicaciones. Más familia.

(Voz de Jacob)

La verdad es que nunca me había planteado cómo iba a morir. Siempre había pensado que moriría de viejo, después de casarme con alguien, tener un montón de hijos y nietos y haber vivido un montón de años en paz.

Luego cuando me convertí en licántropo se me ocurrió que la mejor forma de morir era en una pelea, llevándome a mis enemigos conmigo al infierno al que iría por haberme aliado con vampiros.

La verdad es que nunca se me ocurrió que fuese a morir así, en un duelo de honor, contra los familiares de mi esposa y jefa. Sin recordar plenamente que ella era mi esposa y con mucha gente en mi contra; nunca pensé que yo pudiese ser el malo de la película.

Sin embargo, morir para pagar el daño que le había hecho a una persona querida, morir en lugar de mi persona amada… eso sí que era una muerte dulce.

(Salto espacio-temporal)

"Ivvan." Le dije mientras volvíamos a colocarnos espalda contra espalda a la espera de que nos indicasen que comenzásemos a andar. "Quiero que me prometas que no vas a volver a fallar." Le pedí. "Acaba conmigo, me lo merezco."

"No seas tonto, aunque quisiera no podría matarte sabiendo que Isabella va a salir de esta que es lo que me dice mi corazón." Me contestó.

Él la quería, se la merecía mucho más que yo que le había herido muchísimo fallándole al primer contratiempo que nos había surgido.

"Me alegro que seas tú quien me vaya a matar." Afirmé. "Quiero que me prometas que cuando me mates, te encargarás de que ella sea feliz. Tú la mereces mucho más que yo."

"Caminen." Nos dijo Jasper.

Tres pasos. Me parecieron mil, cuando paramos fui consciente que era cuestión de segundos y moriría, o eso esperaba.

¡Bang!. ¡Bang!

De nuevo se montó una polvareda mientras yo fallaba el tiro ya que esta vez ni siquiera le había puesto ganas.

"¡Jake no!" Gritaron varias voces.

Habían sido Leah, Embry, Bella y Alice. Entonces oí el llanto de alguien.

Era raro, morirse no dolía tanto como pesaba. Sentí un pinchazo en el pecho, sobre el corazón y supe que me habían dado.

Un momento, algo me había golpeado, era grande y duro…

Entonces se calló y oí un golpe sordo. Se acabó, estaba muerto.

Todo lo que me hacía ser yo mismo se desconectó de mí en ese segundo y floté en el espacio a la deriva.

Estaba en el suelo; ahí abajo el polvo no era tan denso.

Y entonces vi algo más.

Allí había una persona con la cabeza negra derribada en el suelo junto a mí. No sé por qué pero sentirla allí me hizo sentir mejor, como si el frío de la muerte desapareciese.

Entonces pestañeé y acabé cerrando los ojos.

(Salto espacio-temporal)

De pronto estaba en un campo. Había flores y árboles que lo rodeaban. Parecían las inmediaciones de La Push, pero no era posible.

¿Ese era el aspecto del cielo? No parecía tan terrorífico estar muerto.

Y entonces vi algo más, había alguien más allí, no estaba solo. ¿Sería un ángel?

No, los ángeles eran rubios, y tenían alas; este ángel era moreno con el pelo corto y moreno y no tenía alas. Cuando me acerqué se giró y al verme me sonrió.

Todo lo que me había hecho ser yo mismo se desconectó de mí en ese segundo y floté en el espacio a la deriva.

No, no vagaba a la deriva. Un nuevo hilo me sujetaba donde estaba.

No un hilo solo, un millón.

Era esa mujer morena de pelo corto y medio en punta quien me sujetaba allí ahora, con más fuerza que nunca.

No eran millones de hilos, sino de cables de acero. Y nacían de esa mujer que me miraba sonriendo.

Entonces se acercó y paró ante mí para tenderme la mano. Era preciosa, blanca como la nieve y a la vez cálida aunque estaba fría. No, su sonrisa era lo que calentaba e iluminaba todo.

Entonces me dio un beso y sopló para darme un toque en la frente que me hizo retroceder un par de pasos justo mientras se abría una grieta bajo mis pies y nos separaba.

"¡No!" Grité sin que saliese ningún sonido de mi boca.

De pronto, había una luz muy fuerte y me hizo daño en los ojos, me tuve que cubrir los ojos y sentí dolor en el hombro, enseguida se le unió el dolor en el abdomen y también en las piernas.

"Dios…" Murmuré.

"¡Se ha despertado!" Gritaba alguien.

Entonces el dolor fue peor. Sentí como me enterraban entre varias personas, y me oprimieron cada centímetro cuadrado de pecho para hacerme quejar dado al dolor terrible en el hombro.

"A ver, por favor." Dijo una voz que me sonaba. "Estáis molestando a mi paciente."

¿Paciente?. ¿Dónde estaba?

"A ver… ¿qué tal te encuentras, Jacob?" Me dijo Edward Cullen.

"¿Qué haces tú en el infierno, Cullen?" Le dije. "¿También te han matado?"

"Genial, ahora deliras." Me dijo Paul.

"Jacob." Me dijo Edward apuntándome con una linterna en los ojos mientras miraba algo. "En el duelo, te has librado de morir de chiripa. Por una suerte inmerecida, diría yo. El caso es que no has muerto, sigues vivo."

"¿No he muerto?" Pregunté intentando levantarme y sintiendo un dolor increíble. "Dios, no, creo que no… me duele todo, en el cielo no me dolía nada."

"Llevas inconsciente un rato grande." Afirmó Bella cogiéndome la mano.

"Bella, qué… oh, mierda…" Murmuré volviendo a dejarme caer hacia atrás en la cama y cubriéndome los ojos con la mano. "Voy a matar a Ivvan…"

"Jake, Ivvan no te pudo matar." Me dijo Edward. "Aunque creo que hubiese hecho un favor a mucha gente."

"Apuesto a que volvió a darle al suelo." Afirmé. "El muy cobarde… Ni matarme podía…"

Entonces me llevé un galletón increíble que de no haber sido un vampiro me hubiese volado la cabeza y que me dolió.

"¡Eres un idiota descerebrado!" Me gritó Bella. "¡¿Cómo se te ocurre siquiera pensar en morirte, pedazo de animal sarnoso?!"

"Eh, Bell, Bell, tranquilizate ¿vale?" Le dije intentando protegerme del siguiente y volviendo a sentir el dolor en el hombro. "¿Qué coño tengo en el…? Oh, claro."

Se me había olvidado qué me había hecho pensar que estaba muerto ya. Me había llevado más heridas que en mi vida. Y el hecho de que me doliese el cuerpo entero me daba qué pensar.

"Te han hecho una buena." Me dijo Alice. "A ver si así se te sienta de una vez la cabeza. Y dejas de hacer tantas tonterías, que ya no eres un crío."

"A ver, por favor, me duele todo…" Afirmé.

"Tienes dos costillas rotas, cortes múltiples por todo el cuerpo y el costado, el muslo y el hombro perforados." Me dijo Edward. "Eso por no decir lo de la bala."

"¡La bala!" Dije. "¡Pero si se supone que me debía haber matado!"

"Te habría matado." Me dijo Jasper. "Ivvan apuntó muy bien, y te hubiese matado si no se hubiesen metido en medio parando la trayectoria de la bala."

"¿Eh?" Dije sorprendido. "¿Qué… quién paró la trayectoria de la bala?"

"Estricta suerte inmerecida." Afirmó Nina. "Venía a ver qué tal está nuestro primo postizo."

"Sigue vivo, está mal pero con el tiempo se le curarán las heridas." Afirmó Edward.

"Genial." Dijo ella. "¿Te importa ir un momento? A nosotros nos va a causar ya anemia."

"¿Tanta sed tiene?" Le dijo Edward. "Está bien… ahora voy."

"¿Quién tiene sed?" Le pregunté.

"Hombre, mira quién se ha despertado por fin." Dijo Ben Al-din apareciendo por la cortina. "Nina, oye, necesitamos algo más."

"Ah, que encima ha sobrevivido." Dijo Lorenzo. "Bueno, eso lo soluciono yo."

"¡Chicos!" Dijo una voz familiar tras ambos. "¿Se puede saber qué coño pasa aquí, maleducados?. ¿Qué pasa, que no podéis dejar de armar escándalo un rato?"

"¡Jefa!" Dije viendo a la chica en ropa interior y sujetándose la cabeza como si le doliese.

"¿Jefa?" Le dijeron los hombres de los Valerius mientras ella me miraba fijamente.

"Ya os vale, he dicho que nada de causar problemas por aquí." Les dijo cogiendo a ambos hombres por la oreja para tirar de ellas y sacarles de allí.

"Eh, Isabella. Mira lo que te hemos... Hola Jake." Me dijo Embry apareciendo con lo que parecía un ciervo cogido por el pescuezo mientras Leah tiraba del rabo.

"¿No se suponía que tú estabas tirado en la cama y muerto de dolor?" Me dijo Leah soltando el bicho. "Que por poco te cuelan una bala en el corazón."

"¡¿Le han atravesado el corazón a ella?!" Dije sorprendido.

"Nah, le atravesó a milímetros del corazón, pero no le dieron." Afirmó Embry. "Eso sí, sangraba..."

Así que no había sido un sueño, ella había sido quien me salvó y a ella había visto en 'el cielo'...

"Es que Isabella es mucha mujer." Dijo Leah. "Voy a llevarle esto, a ver si se calma un poco la sed."

"Es... acaba de salir y se ha llevado a unos primos de mi cuarto... ¿por la oreja?" Dije atando cabos.

"¡Oye, que ya habías bebido de todos!" Le riñó Leah entrando al cuarto hecho con telas.

"Es que al parecer donde la tenían no bebió nada." Me dijo Embry.

"Se negaba a beber." Afirmó Ivvan haciéndome darme cuenta que tanto Chad como él estaban allí, tras de mí, con un evidente mordisco en el brazo que estaban cubriendo con parches. "Alguien le hizo mucho daño, se deprimió y se dejo coger sin oponer resistencia; eso sí, se cabreó mucho cuando se despertó del letargo porque oyó el griterío y sintió que estabas en peligro, así que... se llevó el balazo que iba destinado a tu corazón."

"Venga ya." Le dije. "Ibas a fallarlo, otra vez."

"No, iba directo a tu corazón." Me dijo. "Pero ella la frenó con su cuerpo y cuando te llegó solo se clavó, no te tocó el corazón pero se quedó la punta rozándolo, en pleno corazón." Afirmó tocándolo. "Tengo muy buena puntería, chaval."

"Ivvan nación con un revolver pegado a la mano." Afirmó Chad divertido. "Y bueno, yo ya he cumplido con mi deber como hermano, aunque sea adoptivo." Añadió sentándose y poniéndose los brazos tras la cabeza. "Te he herido un poco."

"Jake." Me dijo Bella abrazándome aliviada. "¿Qué tal estas, cómo te encuentras?"

"Bella... me vas a romper el cuello." Me quejé para que me soltase murmurando disculpas. "Estoy bien, siento como que me hubiesen apedreado pero bien."

"¡Ay, dios!" Me dijo. "¡Cuando Ivvan te disparó la segunda vez y oímos una caía pensábamos que te habías muerto!. ¡Y luego cuando vimos que Isabella se había metido en medio...!"

"Bella, tranquilízate." Le dijimos Edward y yo a la vez. "Están los dos bien." Le dijo él mientras yo le cedía la palabra.

"Eso, además, lo del tiro me ha servido de mucho." Afirmé. "Me he dado cuenta de que Isabella es..."

Boom.

"Eh, ¿no sabemos abrir la puerta norm...?" Dijo alguien.

"He dicho que los dos adentro." Dijo un negro enorme tirando de dos tipos que se movían intentado soltarse.

"Oh, Dominique..." Le dijo una mujer con pinta de ser suave.

"Dominique, esas no son formas de tratarles." Afirmó el hombre que iba del brazo con la mujer. "Primero es de caballeros llamar a la puerta y esperar que te abran."

"Lo siento Steve, Cathi." Les dijo el hombre negro. "Y vosotros dos, portaros bien, niñatos malcriados."

"¡Suéltame de una vez, maldito gorila!" Dijo el chico pelirrojo. "¡Como te pille te vas a cagar por la pata abajo!"

"Cierra la boca, Ren." Le dijo el otro dándole un golpe antes de volver a intentar soltarse.

"No os voy a soltar, así que dejar de intentarlo." Les dijo el gigante negro.

"Eh, que coj... Oh, tío Steve, tía Cathi." Dijo Ben Al-din. "Que... sorpresa. ¿Qué hacéis aquí y... despiertos?"

"Veo que vosotros también estáis aquí." Le dijo el negro a Lorenzo mientras salía a apoyar a su compañero con Jacques y con Alastar.

"Dominique..." Le saludó Lorenzo.

"Tíos, qué... qué hacéis aquí." Les dijo Alastar.

"¡Al, Alastar, dile que nos suelte!" Le dijo el pelirrojo.

"A callar." Le dijo el negro.

"¡Ay, cabrón, que me vas a arrancar el pelo!" Se quejó el pelirrojo.

"¿Os habéis traído a vuestros descendientes?" Les dijo Alastar levantando una ceja.

"Veníamos a ver a Alexandrine." Dijo la mujer, Cathi. "¿Osáis tener a nuestra querida matriarca en un... sitio como este?"

"Tía Cathi, es más bien..." Dijo Ben Al-din.

Oímos gritos de animal herido y un golpe contra la pared antes de que algunos saliesen en desbandada del cuarto.

"Joder, lo fuerte que es para lo flacucha que está." Dijo Shawn.

Entonces los dos nuevos más calmados carraspearon.

"Oh, tío Steve, tía Cathi." Dijo Alexander.

"¡Alexander, cariño!" Le dijo la mujer. "Vaya... sigues tan guapo como siempre..."

"Cathi." Le dijo el hombre separándola.

"¿Quiénes se supone que son estos?" Le dije yo medio susurrando a cualquiera que me oyese.

"Pues no lo sé, pero diría que son más parientes tuyos." Me dijo Edward.

"Es... estáis haciendo daño a..." Les dijo Bella.

"¿Quiénes sois?" Les dijo Lily sonriendo y pinchando con el dedo a los dos chicos que llevaba el gigante negro presos.

"¿Y este retaco?" Dijo el pelirrojo. "¡Ay, me ha mordido!"

"¿Quieres hacer el favor de dejar de chillar?" Le dijo el otro.

"¿Quiénes sois?" Le dijo ella de nuevo. "¿Sois más amigos?"

"Lillian." Dijo Alice cogiéndola. "Oye, deja en paz a los pobrecitos presos."

"No somos presos." Dijo el rubio.

"¡Claro que somos presos!" Dijo el pelirrojo. "¡Nos han traído contra la voluntad!"

"Oh, oh..." Dijo Alastar mientras oíamos un golpe en el cuarto contiguo al mío y salía una cabeza de ciervo haciendo un agujero en la puerta. "Te la acabas de cargar, chimpancé."

"Pero bueno... cuántas veces tengo que repetir que no montéis tanto escándalo." Dijo Isabella comenzando en un tono normal y acabando gritando.

"Er... Isabella..." Le dijo James poniéndole una manta por encima. "Ya sabemos que tú no has descansado pero... supongo que salir en bragas por ahí tampoco es muy normal."

"Aquí nadie le estaba mirando." Dijo Alastar. "¿A qué no?"

"No..." Negaron todos.

Eran un grupo de mentirosos; eso sí, cuando me miró a mí me di cuenta que más bien era por temor, porque tenía una cara que parecía que quería matar a alguien.

"Ce ar trebui să fac încă o aici? (¿Qué se supone que hace él aún aquí?)" Le dijo a James suavemente. "De ce nu vă este "Marah" sufletul? (¿Por qué no está con su 'Marah' del alma?) "

"Băiatul a fost rănit. (El chico está herido.)" Le dijo él.

"In plus, nu stiu cine este că Marah. (Además, creo que no se sabe quién es esa Marah.)" Añadió Ben Al-din.

"O fată, La Împinge. (Una chica, de La Push.) Mi se pare. (Se parece a mí.)" Afirmó ella haciendo gestos. "Astfel că acest înalt, lung de păr negru şi piele maro... (Tal que de esta altura, pelo largo y negro, piel morena...)" Añadió.

"¡Isabella!" Le dijo la mujer abriendo los brazos amigablemente. "¡Cariño mío!"

"¿Tía Cathi?" Dijo ella. "¿Tío Steve?. ¿Qué hacéis aquí?"

"Te traemos un par de regalos." Le dijo el hombre mientras le daba los dos besos en las mejillas. "Pero mírate, sigues estando increíble después de tantos siglos."

"Creo que estoy como siempre." Les dijo ella. "¿No se supone que estabais descansando?"

"Nos tocaba despertar ya." Le dijo la mujer. "Vaya... estás herida."

"La prima Isabella se metió en medio de la trayectoria de una bala en un duelo de honor a revolver." Le dijo Jacques.

"¿Y esos modales, señorita?" Le dijo el hombre.

"Es que... no podía permitir que matasen a uno de los dos." Le dijo ella levantando una ceja como sin acabar de creérselo.

Así que eran tíos.

Perfecto, últimamente le surgía familia de debajo de las piedras; al menos era desde que aparecieron sus primos Sorien, Louie y luego Jagger.

"¿Estabas alimentándote, cariño?" Le dijo la mujer.

"Cathi... las damas deben alimentarse de hombres." Afirmó su marido. "¿Te sirvo yo, sobrinita?"

"Er... no es por ofender, tío, pero... es que yo me alimento más bien de... animales." Le dijo ella.

"Ya veo..." Dijo mirando alrededor y yo diría que más bien a los licántropos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sam)

"¿Es impresión mía o se le ha bajado de golpe la ira al ver a sus tíos?" Murmuró Embry.

"Creo que no es impresión tuya." Afirmé.

"Ostras, creo que esos quieren matarnos." Afirmó Leah cuando nos lanzaron una mirada de desprecio cuando Alex les dijo que prefería alimentarse de animales.

"Entonces yo me pido al cachas." Afirmó Paul susurrándonos.

"Cerrar el hocico." Les dije. "Ivvan, ey. ¿Tienes tú idea de quiénes son esos y qué quieren?"

"Pues no lo sé." Nos dijo. "Eso sí, creo que son familia antigua y eso significa que a los licántropos no os tienen ni un solo ápice de estima."

"Genial, no podemos juntarnos con la familia de nuestra amiga." Dijo Leah.

"Y ya verás con Seth." Dijo Chad. "Si a este no le van a aceptar a la primera por ser convertido y todo eso... con Seth que es licántropo..."

"¡Domi!" Dijo Kimberly saltándole al cuello al gigante negro que sujetaba a los otros chicos. "¡Cariño, que bien que hayas despertado!"

"Kimmy... cariño, por favor... estoy trabajando..." Le dijo él medio abochornado.

"Ah, hola chicos." Les dijo ella.

"¡Kimberly, dile a tu marido que nos suelte!" Le dijo el pelirrojo. "¡Esto es secuestro, exijo mis derechos!"

"Oh, Dominique..." Le dijo ella.

"Ey, yo solo hago mi trabajo." Le dijo él.

"Dominique, creo que a tus hermanos les gustaría más que les soltases." Afirmó Nina.

"Si luego les coges tú..." Dijo él.

"Vaya, veo que hay bastante familia aquí." Dijo Steve mirándoles.

La verdad es que aquello era ya un poco surrealista; sin embargo, estaba claro que las cosas podían ponerse peor.

"¿Se supone que esto es una visita de cortesía?" Les dijo Alex. "¿O es que habéis vuelto a poner de moda lo de castigar corporalmente a vuestros vástagos?"

"Verás querida." Le dijo la mujer cogiéndola por las manos suavemente. "Es que nos hemos enterado de lo de tu marido... pobre..."

Ella entonces la miró con cara de confusión, luego al marido de esta y luego al negro que ocultaba de la vista a los dos chicos de los que iba tirando.

"Oh, no..." Dijo soltándose para retroceder. "No, no, no."

"Vamos pequeña." Le dijo el hombre. "Si nosotros solo queríamos ayudarte. ¿Ves? Te hemos traído a nuestros hijos. A Ren y a Rufus." Afirmó mientras el negro les daba un tirón para ponerles frente a él. "Ambos han aceptado."

"No, no, no, no." Dijo ella dando unos pasos atrás hasta estamparse contra la pared tras ella como con miedo. "Esto no puede ser verdad, no puede estar pasándome esto..."

"Vaya, ahora resulta que le salen más prometidos." Dijo Chad murmurando.