Capítulo 24: Los pretendientes.

(Voz de Alex)

"Hemos oído lo que... pasó con tu... marido." Dijo tío Steve mirando a Jacob antes de mirarme a mí de nuevo.

"Así que hemos venido a contribuir como parte de la familia." Añadió tía Cathi. "Estoy segura que cualquiera de nuestros dos hijos solteros podría hacerte muy feliz."

Aquello era exactamente como me había imaginado. No, aquello era peor... no solo Jacob me había 'abandonado' por otra mujer sino que además eso había llegado a oídos de mi familia y ahora me iban a volver a llover los candidatos.

"Reconoce que alguien tiene que vengarte." Me dijo Dominique. "Y para eso necesitas un marido que..."

"Resulta que de eso se han encargado nuestros primos aquí presentes." Le corté yo. "Y mi hermano adoptivo y mi ex-marido adoptivo... Puedo vengarme sola, cosa que no me apetece; además, tengo mucha gente que se vengue por mí en caso de que yo no pudiese, gracias."

"Pero hija mía..." Me dijo tío Steve. "Eso es una afrenta muy grave, tendría que..."

"Ya se han vengado por mi, gracias." Le dije. "Por poco le rebanan entero. No necesito más sangre."

Ahí parecieron conformarse, sin embargo, si por algo nos caracterizábamos los Valerius era no solo por nuestra caballerosidad y modales cuidados sino también en la mayoría de los casos, por nuestra cabezonería cuando sabíamos que llevábamos razón.

"¿Lo ves, padre?" Les dijo Ren. "Os dijimos que no iba a..."

"Cierra la boca Ren." Le dijo su padre.

"Como comprenderéis, yo no voy a aceptar algo como un matrimonio por conveniencia." Afirmé.

"Claro que no." Dijo Jacob molesto. "Ya estás casada."

"Eso tendría fácil arreglo." Afirmaron algunos.

"Aunque le mataseis." Afirmé. "Ya me he casado una vez, no quiero volver a pasar por eso."

"La casa necesita un heredero." Dijo tío Steve.

Aquello sí que fue demasiado. Sentí que me quemaban los ojos. Una cosa era meterse con mi marido, al fin y al cabo era un estúpido y había sido licántropo y otra muy distinta era meterse con mis hijos.

"Eh, Alex, Alex, tranquilizate." Me dijeron algunos primos.

"Vamos, seguro que no iban en serio..." Dijo Embry intentando calmarme.

"Isabella vas a..." Comenzó a decir Chad.

Sin embargo, con un movimiento de mano le hice estrellarse contra una silla.

"Siéntate y cierra la bocaza." Le rugí entre dientes sin apartar la mirada de mis tíos.

"Oh, esa es nuestra pequeña..." Dijo mi tía sonriéndome feliz.

"Ni se os ocurra tocarle un pelo a nadie." Les medio ladré entre dientes para intentar sonar calmada. "Ni a los licántropos ni a los vegetarianos ni a Jacob."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edward)

La verdad es que hacía ya un tiempo que me había dado cuenta que lo que aquella gente pretendía era prometer a Isabella con alguno de los dos varones que habían llevado allí a la fuerza; aunque ninguno de los tres afectados tuviese interés en aquella unión.

Sin embargo cuando más claro quedó fue cuando a los que llamaban 'tíos' comenzaron a enfadarla hablando de sus intereses allí.

"La casa necesita un heredero." Dijo el 'tío'.

De pronto, sentí como si a la chica le creciese un aura demoníaca alrededor. Y quedó clarísimo cuando sus ojos dejaron de ser verdes para ponerse rojo fuego, literalmente, porque quemó las lentillas que siempre llevaba para hacer sus ojos más humanos.

"Eh, Alex, Alex, tranquilizate." Le comenzaron a decir los primos confirmándo que estaba furiosa.

"Vamos, seguro que no iban en serio..." Dijo Embry intentando calmarla también.

Incluso los licántropos parecían olerse que allí iba a correr la sangre si no se metía alguien en medio.

"Isabella vas a..." Comenzó a decir Chad.

Seguramente, con su don de hacer que la gente obedeciese a sus órdenes cuando a él le daba la gana usarlo; sin embargo, con un movimiento de mano ella le hizo estrellarse contra una silla en la que calló sentado.

"Siéntate y cierra la bocaza." Le rugió entre dientes sin apartar la mirada de los 'tíos'.

"Oh, esa es nuestra pequeña..." Le dijo la mujer sonriéndole feliz.

Me quedé con ganas de decirle a la mujer que dejasen de tocarle las narices a Isabella porque últimamente no parecía andar muy fina en lo de controlarse y casi seguro que acabaría saltando.

Iba a abrir la boca cuando ella se me adelantó

"Ni se os ocurra tocarle un pelo a nadie." Les dijo entre dientes con furia contenida en un evidente intento de sonar calmada. "Ni a los licántropos ni a los vegetarianos ni a Jacob."

"Perdona pero los vegetarianos..." Comenzó Emmet.

"Cierra la boca Emmet." Le dijo Isabella. "Esto no va contigo."

"Los vegetarianos también tenemos opinión." Dijo Jasper para encontrarse con un arma salida de no se sabe dónde en manos de Isabella apuntándole.

"O cerráis todos la bocaza o me lío a tiros." Afirmó mientras Rosalie bufaba haciéndole de escudo a Emmet.

"Alex, deberías calmarte." Le dijo Leah con miedo.

"Como sigas así no va a hacer falta que los tíos se líen a atacar, vas a hacerlo tú misma y solita." Afirmó Ivvan.

Bang.

"Será mejor que... salgamos y les dejemos solos." Afirmó Ben Al-din. "Por lo que pueda pasar..."

"Yo me quedo." Afirmó Jacob.

"Jake... tú vente con nosotros." Le dije cogiéndole del brazo. "Que aquí si matan a alguien es a ti..."

"Quiero quedarme." Dijo Jacob.

"¡Jake!" Le gritó Isabella más bien como alzando la voz. "¡Saca tu culo de aquí con el resto!"

"Pero..." Dijo él.

"¡QUE TE LARGUES DE UNA VEZ!" Le dijo haciendo retumbar hasta los cimientos del sitio. "Haz el favor de largarte con Marah." Añadió levantando una mano.

Creo que iba a decir algo más pero entre Jared y Paul le cerraron la boca y tiraron de él hasta sacarlo donde le dieron una patada en el culo.

"Edward, ya sé que es algo... amoral pero como tú te pasas el día con la antena puesta a la gente, intenta enfocarla a lo que pasa dentro de la casa." Me dijo Sam.

"No va a funcionar..." Se puso a canturrear Chad.

"Tú pasa de él." Me dijo Leah. "Seguro que lo dice para pinchar."

Lo intenté, pero me di cuenta que no funcionaba con Isabella, posiblemente hubiese cerrado en banda la mente; así que me intenté concentrar en los otros.

"Nada." Afirmé.

"Os lo dije." Afirmó Chad divertido.

"¿Cómo lo sabías?" Afirmó Leah cogiéndole de las solapas.

"Metal blindado." Afirmó Ivvan apoyado contra la pared. "Se supone que es un bunker rehabilitado para hacerlo hangar. No pueden entrar ondas de radio con que menos aún mentales."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"Vamos cariño..." Me dijo mi tía Cathi suavemente como si estuviese hablando con una niña. "Lo estamos haciendo por ti..."

"No lo hacéis por mi." Afirmé. "Además, los problemas entre mi marido y yo son solo cosa de él y mías. No necesitamos que vengáis todos a meter las narices en esto."

Entonces mi tío dio una palmada a la mesa un poco cabreado.

"De eso nada." Dijo. "Al parecer todos han hecho la vista gorda con el asunto de que tu marido no sea un vampiro conocido, pero esto no puede seguir así; deberías haberte casado con alguno de los nuestros."

"¿En serio?" Le dije cabreada. "¿Y con quién de los dos tendría que casarme, eh?. ¿Cuál es mejor opción?"

"Por eso se supone que hemos venido todos." Me dijo Rufus.

"Esto... creo que será mejor si lo tratamos nosotros mismos." Le dijo Dominique a sus padres. "Que creo que si hablamos esto entre nosotros tres..."

"Dominique, ni aunque nos quedásemos solos de verdad ibamos a aclarar nada." Le dije para mostrarle el anillo. "¡Que estoy casada y punto!"

Un flash, en un flash mi anillo había desaparecido y Ren estaba jugando con él en la mano.

"¿Decías?" Me dijo divertido.

"La verdad es que parece un poco... del montón." Dijo mi tía cogiéndolo en las manos.

"Es de oro y es una alianza." Afirmé yo recuperándola.

"Por favor..." Dijo mi tío. "¿Te has casado con un hombre que no puede ni comprarte una alianza digna de tu posición social?"

"Tíos... que yo llevo ya años haciéndome pasar por una sombra..." Le dije medio rendida. "Se supone que he sido policía, investigadora privada, médico y veterinaria. Esa gente no lleva anillos hechos con oro azteca ni plata de obras de arte fundidas."

"Pues deberías cambiar de historias." Me dijo mi tía cubriéndose la boca triste y ofendida en un ademán de dama ofendida. "Una princesa como tú no debería ir por ahí haciendo trabajos de... hombres y... fulanas."

"Me siento muy orgullosa de poder trabajar y vivir por mis medios." Afirmé. "Y si he fingido la muerte una vez ha sido porque no deseaba causar problemas."

"Padre, madre..." Les dijo Dominique. "Será mejor que nos encarguemos nosotros de esto. De verdad."

Creo que no les hacía mucha gracia, pero al final obedecieron aunque parecía que no era muy... a voluntad.

"Dios... por fin." Dije echándome hacia atrás en el asiento con los ojos cerrados. "Qué puñetera manía de meterse todo el mundo en mi vida..."

"Se supone que eres la matriarca ahora." Me dijo Dominique. "Eso significa que tu vida es pública para la familia."

"Bueno, y vosotros ¿qué?" Les dije a los hermanos. "¿No tenéis nada que decir?. ¿Os importa tres narices que os vayan a prometer conmigo o qué?"

"¿Tú estás tonta?" Me dijo Ren. "Claro que nos hemos negado. Yo paso de que me comprometan con una niña pija que no sabe más que jugar con sus mascotas."

"A que te rompo la cara, primito." Le amenacé con suavidad.

"Ja, ja." Me dijo con ironía. "Al menos ahora vuelves a tener los ojos amarillos."

"Ren, un poquito más de respeto que es tu matriarca." Le dijo Dominique dándole un golpe en la cabeza.

"¿Y tú Rufus?" Le dije. "¿Cómo así que te traen estando como estás?"

"Esto." Me dijo tocándose las vendas. "Me lo han hecho mis padres cuando me negué en redondo a esta farsa." Afirmó. "Ya sabes que a los mayores es imposible llevarles la contraria a no ser que seas la matriarca."

"Pobrecito..." Le dije. "Tsk. Mira que siempre he dicho que lo de matrimonios de conveniencia no iba conmigo... se ve que lo de cabezota cuando creo que llevo razón no es solo un rasgo mío..."

"Hombre, el título de campeón lo sigues ostentando tú." Afirmó Dominique. "Que tienes una cabeza que parece hormigón armado."

"Entonces a ver si me he enterado bien." Dije moviendo las manos suavemente para remarcar mis palabras mientras los tenía sobre el respaldo de mi asiento. "Resulta que vuestros padres se han montado este circo, pero vosotros no estáis de acuerdo, yo no estoy de acuerdo..."

"Exacto." Me dijeron.

"Los únicos que están de acuerdo son los mayores." Afirmó Rufus.

"Y creo que al resto de tíos y tías no les ha hecho mucha gracia." Afirmó Ren. "Me parece que te van a hacer más ofertas... Ya sabes, nuestra familia es 'enoooooormeeee' y muy ruidosa." Dijo con ironía y divirtiéndose.

"Genial, pues tenemos un problema." Dije yo suspirando. "Porque yo no pienso casarme con nadie más y vosotros veo que tampoco estáis deseando casaros conmigo."

"Hombre..." Dijo Ren. "Si solo fuese mantener apariencias... ¡¿Qué?!" Dijo cuando le miramos los tres mal. "Que ha crecido mucho y mírala cómo se ha puesto. Tampoco es tanto esfuerzo guardar las apariencias."

"Haz el favor de comportarte." Le dijeron sus hermanos.

"Mirad, yo ya estoy casada, y estoy escarmentada del matrimonio." Afirmé. "Aunque alguien matase a mi marido tampoco me iba a volver a casar."

"Eso excluye lo de matarlo." Dijo Dominique.

"Creo que intentó suicidarse en un duelo a pistolas con Ivvan." Afirmé. "Pero yo le paré la bala." Añadí mostrándole el balazo cosido bajo el parche.

"Pues ya hay que ser tonta." Me dijo Ren mirándola de cerca. "Si es cierto la mitad de lo que hemos oído entonces no deberías haberle salvado."

"Que por cierto, qué es lo que habéis oído vosotros." Les dije yo.

"Pues lo básico." Afirmó Dominique. "Que te casaste, tuviste una hija... bueno, eso lo saben todos."

"Sarah Arianna." Dijo Ren. "El acontecimiento del siglo. Y aún le falta un último paso para acabar de ser de los nuestros."

"¿Y qué se supone que tiene que ver mi hija con todo esto?" Les dije. "Y por cierto, tengo 5 hijos, Sarah Arianna, los gemelos Jacky y Eddy, y los gemelos Carrick y Alexiel."

"Guay, más críos." Dijo Ren para llevarse otro golpe.

"Lo último que hemos oído era que tu marido te había dejado por otra y que a nosotros nos iban a ofrecer como vulgar ganado para que fuésemos tus maridos." Me dijo Dominique. "Por suerte, Kimberly y yo estamos felizmente casados y eso no se puede romper."

"Ya, como lo mío con Jacob." Afirmé. "Si alguien le mata debería ser yo, pero... no tengo ni el valor ni la fuerza. No soy capaz de matarle."

"Isabella..." Me dijo Rufus cogiéndome la mano suavemente. "¿Qué ha pasado?"

"No... no son cosas para... hablarlas así." Afirmé suavemente.

Me dolía mucho pensar en todo eso. Jacob con una mujer a la que confundía conmigo, con mi imagen de hace tiempo...

"Al menos dinos por qué tu marido debería dejarte." Me pidió frotándome las manos suavemente.

"Le convertí y algo salió mal por lo que perdió la memoria de todo." Afirmé. "Acabó recordando todo pero a mí me olvidó un poco."

"O sea, que el muy capullo se ha olvidado del 'pibón' con el que está casado y la confunde con otra." Dijo Ren. "Hay que ser muy capullo y descerebrado."

"Ren, callate un rato, esto es serio." Le dijo Rufus riñéndole antes de volverse a mí de nuevo con cara suave. "Entonces... no es intencional. No se ha ido con otra porque quisiera."

"No, creo que no." Afirmé. "Pero... lo dijo tan convencido... y si no me había recordado en ese tiempo seguro que ya no lo hacía."

No esperaba que nadie lo comprendiera, sin embargo, Rufus se sentó junto a mí y me frotó la espalda suavemente.

"Pobre..." Me dijo. "Ya debes estar pasándolo suficientemente mal comandando a este pelotón de dementes y encima ahora nuestros padres con esto..."

"No te preocupes." Me dijo Dominique medio suspirando. "Ya buscaremos nosotros alguna salida."

"Gracias." Acabé diciendo.

Supongo que de confiar en alguien podría hacerlo en mis primos. Al menos Dominique era de mis favoritos junto con lo que estaban ya por allí.

"Yo ahora lo único que necesito es un poco de tranquilidad." Afirmé. "Quedarme unos añitos tranquila, sin nadie cerca... Luego ya vuelvo a ser la de siempre."

"Pues hombre lo del añito va a ser difícil." Afirmó Ren. "Pero lo de un ratito... eso déjamelo a mí que soy un crac para este tipo de cosas." Me dijo guiñándome un ojo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Leah)

"Ya era hora." Dijimos levantándonos del suelo donde estábamos sentados mientras Isabella y sus primos se habían quedado dentro. "¿Qué ha pasado?. ¿Dónde está…?"

"Dentro." Dijo Dominique. "Necesita descansar; así que… no estoy muy al tanto de las costumbres actuales pero creo que 'al próximo que me moleste le vuelo la cabeza' sigue significando una amenaza ¿no?"

"Perfecto, la diva vuelve a estar de cabreo." Dijo Rosalie.

"Eh, Barbi, cuidado con esa lengüita." Le dije.

"Me parece a mí que por una vez se ha elegido buenas… mascotas." Murmuró uno de los primos.

"Leah." Me dijo Jacob.

"Creo que por una vez deberíamos obedecer." Dijo Carlisle. "Todos." Añadió mirando a los primos y primas con la puntualización.

"El deber de la familia es siempre cuidar de sus miembros." Afirmó James. "Y tú como cabeza de una familia deberías saberlo."

"Por desgracia, nuestra familia es bastante más pequeña que la vuestra." Le dijo Esme suavemente.

"Creo que a alguien no le hace mucha gracia lo que está pasando." Dijo Edward sonriendo divertido. "Incluso se plantean un par de mordisquitos con sangre, solo como castigo."

"¿No puedes dejar de espiar, Cullen?" Le dije.

"Diría yo que esta vez ella quería que yo lo viese." Me dijo sonriendo. "Sí, acaba de amenazarme cuando ha cerrado tras el mensaje."

"Ten cuidado, Edward." Le dijo Ivvan dándole una palmadita suave en el pecho. "Si está cabreada lo mejor será dejarla en paz un poco."

Que los hombres no pudiésen acercársele no significaba que yo no pudiese. Conseguí escabullirme del resto; al menos hasta llamar a su puerta. Pero estaba vacía.

¿Dónde…?

"Ah, ha debido salir a cazar." Afirmó Dominique. "Sí, ninguno de mis hermanos está aquí tampoco."

"Pero… ella quería estar sola." Dije.

"Bueno… mis hermanos pequeños son… bueno, Rufus es un poco más listo pero… no son precisamente lo que se dice… listos, en lo que concierne a ver las amenazas que suponen ciertas… actitudes."

"Qué me vas a decir." Afirmé. "Tengo un hermano pequeño que simpatiza con los vampiros desde que nos aliamos una vez por un motivo común."

"A veces es duro ser el hermano mayor." Me dijo.

"Preocuparse por los pequeños." Le dije.

"Y que nunca te hagan caso." Dijimos a la vez para sonreír ambos con ironía y divertidos.

"Creo que no me he presentado." Me dijo. "Me llamo Dominique."

"Leah." Le dije dándole la mano que me ofrecía.

"¿Y cual de todos esos es tu… hermano pequeño?" Me dijo.

"Oh, ninguno." Afirmé divertida. "Está demasiado ocupado cuidando de su amada Sari como para preocuparse de nada más."

"¿Sari?" Me dijo.

"Sarah Arianna." Afirmé. "Es un nombre demasiado largo para llamarla, así que lo abreviamos en Sari."

"¿Sarah Arianna Valerius?" Me dijo sorprendido para silbar sacudiendo la cabeza y sonriendo divertido. "Pfiew… esto le va a traer problemas. Y muy gordos…"

"¿No me digas?" Le dije divertida. "A mi hermano le traerá problemas con la manada."

"Las herederas no deben casarse con licántropos. Solo vampiros; y a poder ser de lo más puros." Me dijo.

"Pues eso intenta contárselo a tu prima, sobrina, tía o lo que quiera que sea Alex. Es cabezota como una mula." Afirmé cruzando los brazos tras la cabeza.

"Pero su marido es vampiro." Me dijo.

"Ahora." Afirmé. "En fin, pregúntaselo a ella mejor. Los de mi especie… ya sabes, somos unos bocazas de campeonato."

"Sí, y nosotros somos unos asesinos sanguinarios que no respetan a niños ni ancianos, ni mujeres." Me dijo divertido.

La verdad es que al final, no todos los vampiros parecían tan malos. Algunos, incluso en la familia de Alex, parecían no ser tan malos. No es que me estuviese encariñando de ellos, pero… bueno, algunos podían ser majos si querían.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edward)

"Aquí vuelven…" Dijo Emmet medio canturreando en broma mientras se entretenía levantando un coche con ayuda de otro par de primos de Alex y otros trabajaban en el vehículo para intentar pasar el rato.

"¡¿Es que no puedes entender lo que significa 'sola', mono idiota de pelo rojo?!" Oímos que gritaba.

"¡Uhhh!" Dijeron la mayoría.

"Parece que viene cabreada." Afirmó Alice divertida.

"Me parece que alguien se va a llevar una buena somanta…" Afirmó uno de los dos primos que estaban jugando a las cartas.

"¡Os he dicho que me dejéis en paz, malditos acosadores!" Gritó mientras entraba y les daba un empujón que les tiró a unos metros por la puerta antes de que ella pasase como una ráfaga y se escondiese en el cuartucho mientras oíamos que ponía los cerrojos en la puerta.

"Eh, idiotas." Les dijo Dominique a los dos dándoles un golpe en los cogotes cuando reaparecieron en la sala. "¿Cómo hay que deciros que la dejéis en paz?"

"Hemos ido a controlar que no fuese a llamar la atención." Afirmó Rufus.

"Mal la conocéis si pensáis así." Les dijo Jacob desde su posición contra la pared. "Ella nunca llamaría la atención de esa manera."

"Jake tiene razón." Afirmó Jasper. "Y no es por defenderla, pero es cierto. Nunca ha hecho nada que llamáse la atención. Incluso cuando ha hecho desaparecer a alguien lo hizo de tal modo que no quedaba dudas sobre qué pasó; coartadas impecables y bien calculadas…"

"Pero si hasta para fingir su propia muerte lo hizo con estilo." Dijo Emmet. "Todas las veces. Muerte por acción mafiosa, atentado contra la familia Vulturis… Da escalofríos lo que planea todo." Afirmó haciéndo un escalofrío en la espalda. "Brrr…"

"Me repatea defender a esa… mimada." Afirmó Rosalie. "Pero llevan razón, no ha atacado a humanos, no desde que la conocemos."

"Ella cura a los humanos, no se los come." Afirmó Sam.

"Siempre ha sido así." Afirmó James. "¿Recordáis el susto que se llevó la pobre con 4 años cuando vio al idiota de Corven chupándo sangre de una humana?"

"Creo que estaban Louie, Lucien y ella." Afirmó Alastar. "Sí, fue en la primera visita de los Dubois a la casa familiar desde que los dos chicos habían nacido. Y ellos no sabían lo de la norma."

"¿Qué norma?" Le preguntamos varios.

"Oh, tenemos prohibido alimentarnos en zonas visibles de la casa, por si acaso alguno de los pequeños nos ve." Afirmó Ben Al-din. "Pero a algunos idiotas como Corven, se les olvida de vez en cuando."

"Entonces… ella no sabía nada." Les dije.

"Me pilló de lleno alimentándome." Dijo Corven haciendo que Esme se cubriese la boca con las manos.

"¿Cómo era Corven?" Le dijo Lorenzo divertido. "¿Oh, no, no, no, no...¡No, no gritéis, por favor!... ¿Veis? No es nada, tranquilos?"

"Sí, creo que era algo así." Dijo Jacques haciendo que todos los hombres de su familia se riésen.

La verdad es que para ser 'nobles' eran demasiado más parecido como cazadores o soldados, jugaban a las cartas, se sentaban en posiciones no muy caballerosas…

"¡Pero eso es monstruos!" Dijo Esme escandalizada cubriéndose la boca. "¡Una niña tan pequeña y un joven bebiendo sangre ante ella!. ¡Tuvo que ser traumático!"

"Por eso precisamente no lo hacíamos ante ella." Afirmó Lorenzo abriendo los brazos.

"La verdad es que era una cría super-protegida y querida por casi todos." Afirmó James sonriendo.

"Nuestra princesita." Dijo Alastar sonriendo.

Y la verdad es que no podía decirse lo contrario. No era muy difícil darse cuenta de que esos tíos la querían y cuidaban hasta la idolatración. Isabella parecía feliz con ellos, como si la comprendiesen… como si con ellos en el fondo fuese un poco más… normal.

Aunque eso sí, en el fondo parecía de verdad como una matriarca para ellos, como si aquellos tipos que parecían un poco más mayores que ella en el plan de auténticos primos de sangre fuesen realmente su familia.

"¿En qué piensas, Edward?" Me dijo Bella.

"Para no variar, en la 'dragona' que se esconde en su guarida." Afirmé intentando bromear un poco sobre el hecho que teníamos a una vampiresa un tanto desequilibrada escondida en algún lugar de aquel lugar.

"¿En qué?" Me dijo.

"En que con esta mujer parece que todo puede ser." Afirmé dándole un beso.