Capítulo 25: Depresiones.

(Voz de Bella)

"Entonces todos de acuerdo ¿no?" Nos dijo Ivvan.

"Que sí, que sí..." Afirmó Chad. "Que ni Jacob ni Isabella sobrevivieron, nadie les ha visto y todo eso."

"Pero en casa deben saberlo ya la mayoría." Dijo Alastar. "Eso no vamos a poder obviarlo."

"Bueno, pues os lo montáis como queráis pero que no se entere nadie." Dijo Chad desde su posición sentado de forma no muy elegante en un saliente. "Que ahora que volvemos a encontrar a mi hermana paso de que vuelva a desaparecer otra temporada..."

"A ver, pero si es nuestra jefa, tiene poder y de todo ¿por qué iba a querer hacerse desaparecer?" Dijo Corven. "Es que no tiene sentido."

"A ver." Dijo Ivvan. "Que creo que todos estamos de acuerdo en que a la pobre le toca ya un descansito ¿no? Bueno, pues vamos a dárselo. Si creo que en uno o dos siglos se le habrá pasado un poco..."

"Bueno, pero a sus hijos se lo podremos contar ¿no?" Dije yo. "Sari va a estar como loca por saber..."

"Creo que no le va a hacer mucha gracia a la madre." Afirmó Qualetaqa. "Al fin y al cabo pensarlo un poco. Llevan casi 4 años pensando que sus padres han muerto. Y a decir verdad, si no le hubiesen oído a estos hablar en la taberna esa de Paris de que a Isabella la habían raptado no me hubiese enterado."

"Pero son sus hijos, deberían enterarse." Afirmó Bella.

"Y en las bodas van a tener que verse." Dijo Jared. "A Kim le ha prometido ir a nuestra boda si le invitamos, y desde luego vamos a invitar a Quil y Claire y por tanto a Sari y a sus 4 hermanos."

"Y cuando se casen Seth y Sari va a ir también, la inviten o no la inviten." Afirmó Chad. "Faltaría más, que se perdiesen la boda de su propia primogénita."

"Creo que eso no va a ser de mucho si planea pasarse un tiempo a solas." Afirmó Ren frotándose un poco el golpe. "Y eso traducido a lenguaje humano y licántropo, significa como una década o así."

"Pues te aseguro que las bodas no van a tardar tanto." Afirmó Jared. "Kim es humana a secas. No va a estar esperándome eternamente."

"No, claro." Afirmaron. "Con humanos es más difícil."

"Envejecen, pierden la belleza..." Dijo uno de los vampiros.

"Eso es algo cruel de decir considerando que aquí más de la mitad somos aún mortales ¿sabéis?" Les dijo Leah.

"Sí, parece que por que vayamos a estirar la pata un día ya somos peores." Afirmó Embry.

"Pues yo estoy muy orgulloso de no vivir para siempre como otros." Les dijo Paul.

Entonces oímos una puerta abrirse e Isabella salió un poco, en silencio tras mirarnos; cogió una lata de algo antes de ir a la puerta.

"Lily, cariño..." La llamó.

"Isabella." La llamé para preguntarle.

Entonces ella me hizo un gesto suave con la mano mientras Lily corría a ella y la cogía de la mano.

Estaba esperándome dentro del cuarto y aún se le colaron Leah y Alice dentro antes de que volviese a cerrar la puerta en las narices de todos, sobre todo sus primas y Rosalie. Y entonces volvió a irse a una especie de cama que había en una esquina y se tiró allí para hacerse una especie de ovillo sobre si misma.

"Eh ¿qué te pasa?" Le dijo Leah mientras Lily saltaba a sentarse con ella y la abrazaba como si fuese un osito de peluche con cara triste.

"Nada." Afirmó ella. "Necesitaba alejarme un poco de todo eso."

"¿De todo eso o de esos?" Le dijo Alice.

"Un poco de cada." Afirmó ella antes de suspirar. "Si es que... parece que estoy gafada... No voy a poder descansar nunca..."

"No digas eso." Le dije. "Seguro que puedes."

"Ya has visto qué familia tengo." Suspiró. "La de sangre, Lily." Le matizó. "Son incapaces de dejarme en paz porque soy su cabeza..."

"Entonces diles que se olviden de ti." Afirmé yo.

"No es tan fácil." Me dijo Alice. "Un cabeza de clan, incluyendo de uno tan pequeño como el nuestro, debe estar ahí para todos, en todo momento."

"Exacto." Afirmó Isabella. "Mi deber como matriarca de mi clan es ser accesible, y ahora que no tengo que trabajar para los Vulturis, estoy casada y tengo descendencia, mi labor debería ser estar quieta en la casa de la condesa y ocuparme de que todos están bien."

"Deduzco que no te hace mucha gracia." Afirmó Leah.

"Es... desde luego que me preocupan mis primos... llevo siglos ocupándome de que estén bien, pero...." Comenzó a decir Isabella.

"Pero quieres tener tu propia vida." Afirmé dándome cuenta de ello.

"Sí." Afirmó como sorprendida de que yo lo hubiese dicho. "Es... no quiero que me dirijan la vida, y desde luego no puedo quedarme una eternidad encerrada en un palacio..."

"Pues hija, conociendo a tu familia y a tu primo Louie... Yo diría que no vas a tener una casita cualquiera." Le dijo Alice.

"No." Afirmó ella. "Es una mansión enorme, abarca muchas hectáreas, y la casa principal es... enorme."

"¡Y aún tienes dudas!" Dijimos Alice y yo.

"¿Tenéis idea de lo que es tener que estar una eternidad encerrada en una mansión y saber que no puedes irte?" Nos dijo. "Por muy grande que sea."

Visto desde ese punto de vista igual llevaba razón. Sabiendo que tenía una eternidad por delante de no poder moverse de allí y sabiendo que le encantaba su independencia y libertad...

"Creo que tienes un problema." Afirmé.

"Pero yo puedo vivir con mami ¿no?" Dijo Lily.

"Claro que sí, enana." Le dijo ella. "Donde yo vaya va a venir mi querida hijita pequeña..."

"Deberías preocuparte un poco también por tus otros hijos." Le dije.

"Ya, claro…" Dijo ella. "Mis hijos…"

Era evidente que algo no iba bien, de pronto parecía más triste, más apagada. Me temo que su estado actual no solo era por su marido.

"Isabella, tus hijos van a estar muy felices de saber que estáis bien." Afirmé.

"¿Y de qué les va a servir saberlo?" Me dijo. "No podéis entenderlo… No estoy haciendo esto por placer."

"¿Y qué hay de Jake?" Le dijo Leah. "Deberías haber dejado que tu ex-marido le metiera el tiro."

"¿Estás loca?" Le dijo ella levantando la cabeza y al instante volviendo a bajarla para enterrarla en el 'amago de almohada' que tenía allí. "Jacob ha sido mi marido, aunque supongo que ahora mismo este matrimonio queda revocado irremediablemente… soy tan gilipollas que sigo amándole… no puedo dejar que muriese."

Enamorada, irremediablemente enamorada de Jacob. Debía ser el tarado más grande del mundo si había dejado marchar a una chica como ella. No estoy muy segura de que si Edward me hubiese hecho lo que a ella yo hubiese parado su bala como ella había hecho, arriesgándose a que le acertase a ella en el corazón como ella había hecho.

"Pero él te dejó por otra ¿no?" Le dije. "No deberías… no sé… ¿haberle matado tú?"

"Lo hubiera hecho. Por un instante sentí el irrefrenable deseo de matarles, a los dos. A Jake por hacerme aquello y a ella por trepa e intentar quitármelo…" Afirmó ella suavemente. "Pero luego pensé en que así no solucionaría nada, dejaría rastro de destrucción; además, estaba Kim, no deseaba que una pobre mujer humana quedase marcada por una acción como aquella... Supe que matándoles no arreglaría nada, así que me forcé a dejarlo pasar e irme de allí, cuanto antes mejor."

"Uggg…" Dijo Leah. "Lo siento, pero aún así, me hiciste perder unos cuantos dólares. Yo aposté por que le volabas la cabeza, pero Em decía que no matarías a nadie."

"Zlatan... (Licántropos…" Murmuró en rumano. "Întotdeauna de pariuri şi de curse... (Siempre apostando y compitiendo...)"

"Pero tía Leah es muy maja." Le dijo Lily acunándola como a una enorme muñeca de trapo. "Y tío Jared me dijo que tú apostabas con ellos en los deportes."

"Un par de veces." Dijo ella. "Pero es que apostar contra los tíos Jared, Paul, Quil, Embry, Seth y Sam no es apostar, es ganancia segura."

"Diría que les llamas tontos." Le dijo Leah.

"No." Dijo Alice. "Pero no sabéis apostar."

"Perdón, pero los Cullen también sois unos jugadores increíbles." Le dijo ella. "Claro que en nuestro caso si no apostamos la vida puede ser algo… monótona."

"Y papi Jake tampoco sabe jugar." Afirmó Lily.

"Lily le desplumó una vez en una timba de póquer con mis hermanos en un descuido de Ivvan y mío." Afirmó Alex. "Es que si vais a retar a alguien de mi familia 'pequeña' es mejor que no lo hagáis con Lily, esta enana es una auténtica crupier de las Vegas."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Será mejor que salga a tomar un poco el aire." Dijo Embry. "El resto llevaban razón. ¿Jake?"

"Yo me quedo." Le dije.

La verdad es que no me apetecía un pelo tener que separarme de aquella puerta, aunque estuviese cerrada.

Necesitaba hablar con Alex, lo necesitaba de verdad; pero ella no parecía por la labor ni parecía haber posibilidades de que lo estuviera en un periodo corto de tiempo humano. Sin embargo, no perdía la esperanza de que de un momento a otro, la puerta se abriese y me dejase explicarle.

Oh, había tanto que explicar…

"Así que tú eres el ex-marido." Me dijo el primo rubio casi blanco que llevaba un parche sobre el ojo sentándose junto a mí, más bien dejándose deslizar hasta sentarse junto a mí.

"Sí." Medio gruñí. "Así que habéis venido a intentar casaros con ella… mientras yo aún sigo vivo…"

"Algo así." Afirmó. "Y la verdad, no puedes quejarte; aquí las cosas funcionan de otro modo. Normalmente eliminamos obstáculos."

"Es más fácil casarse con una viuda que con una casada ¿no?" Le dije con ironía y bastante furioso.

"Pues sí, pero claro, supongo que eso ya lo sabes ¿no?" Me dijo mirándome. "Tu mujer es una gran asesina, y se conoce todas las reglas al dedillo. Además, creo que no han sido pocos los pretendientes que ha tenido y a los que ha rechazado."

"No me extraña." Afirmé.

Era muy inteligente, ágil, grácil, elegante… y extremadamente atractiva. Seguro que no eran pocos los hombres que habían caído rendidos a sus pies.

"Amigo… debes estar loco para dejarla escapar así." Me dijo suspirando.

¿Amigo?. ¿Desde cuando éramos amigos? Él estaba intentando robarme a mi esposa, mía, no de ese… Rufus.

"Lo que pase entre nosotros es un asunto nuestro." Le medio gruñí.

"Lo sé." Afirmó. "Pero andas equivocado. Ella no es una cualquiera, y lo que pase con nuestra matriarca nos incumbe a todos."

"Ya, recuerdo cómo ayudasteis todos vosotros cuando los Vulturis intentaban matarnos a los dos." Le dije. "O cómo habéis ayudado hace unos años cuando algunos montaron un lío de impresión y causaron muchas muertes inocentes…"

"En ambos casos, los enemigos eran también parte de la familia." Me dijo. "Una parte no muy estimada de la familia pero parte al fin y al cabo. No podíamos hacer nada."

"Eso díselo a Jagger y Sorien, ellos fueron los que se empezaron metiendo y amenazando a vuestra querida 'matriarca' sin motivo."

"Jagger estaba prometido con ella." Afirmó entonces. "En teoría, tú serías quien se la quitó a él, no al revés."

"Yo me casé con ella." Le dije temblando de ira. "Él fue el que se metió en medio de un matrimonio."

"Porque él pensaba que era su derecho, que le habías quitado a la prometida." Me dijo para luego suspirar. "¿Qué sientes tú ahora que piensas que mi hermano o yo estamos intentando quitártela?"

Ira, furia… deseaba matarles, a los dos, por intentar quitarme a mi esposa.

"Creo que precisamente tú podrás entender su punto de vista." Me dijo. "Vale que los Duppont estaban podridos hasta la médula, pero… en este caso, creo que no sería justo intentar catalogarlos como los malos. Jagger solo luchaba por lo que creía que era suyo, y Sorien… debes admitir que hasta a ti te parece abominable el hecho de que ahora mismo alguno de nosotros intentase convertir a alguno de tus amigos de 4 patas."

Aquello fue un jarro de agua fría. Nunca nos habíamos planteado aquello, al menos no yo. Era cierto que el convertir a un licántropo en vampiro, la mera idea de morderle era algo completamente vomitivo desde mi punto de vista; me había pasado años desde que me desperté siendo vampiro odiando a los licántropos, a esas criaturas apestosas y descerebradas que eran; desde que había tenido que convivir a la fuerza con Sam y sus chicos había cambiado un poco mi punto de vista hasta tenerles cierto aprecio, y aún así, el morder a un licántropo seguía siendo algo completamente asqueroso y vomitivo. No, no podía culpar a Sorien por haberse rebelado contra aquello, igual que no podía culpar a Jagger ya por haber luchado por mi mujer ya que él pensaba que era suya, su derecho era casarse con ella… y al parecer, para aquellos tipos, el que la dama no quisiera casarse o juntarse o lo que quiera que hicieran entre ellos, no importaba mucho.

"¿Saber Rufus?" Le dije tras un buen rato en silencio ambos mientras estallaba una 'peleilla' ante nuestros ojos. "Ahora mismo, las mujeres pueden elegir qué hacer con su vida."

"A mi prima llevan siglos sin poder decirle lo que hacer." Me dijo divertido.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Leah)

"No puedes estar hablando en serio." Le dije a Alex cuando dijo un plan en voz alta según lo iba fraguando, al parecer. "¿Y qué pasa con tu familia?. ¿Qué pasa con tus hijos?"

"Mis hijos estarán bien." Afirmó. "Eddy heredará el liderazgo de la escuela, Sari el de los Valerius y los dos peques como hijos de Jake creo que podrían ayudaros en la nueva manada que surgirá ahora que su padre ya no es licántropo y yo voy a estar fuera de control."

"¿Y qué pasa con nosotros?" Le dije golpeándome el pecho sin querer. "¿Tan poco significamos para ti?. ¿Te da igual lo que nosotros podamos opinar?"

"Lee lee…" Me dijo poniéndome tensa.

Lee lee; el nombre con que Sam solía llamarme cuando éramos novios hace muchísimo tiempo.

"¿Cómo sabes tú…?" Le dije dando un paso atrás.

"La mente de Sam es como un libro abierto, aunque intente ocultarme datos." Afirmó suavemente. "Lee lee, claro que significáis mucho para mí. Sois casi como mi familia, una familia que yo he escogido, eso dice mucho, créeme. Estuvisteis a mi lado aún cuando en vuestra naturaleza estaba el odiarme por mi especie, siempre habéis estado ahí, para mí. Por eso es hora de que yo deje de causaros problemas."

"Claro que eres una fuente de problemas." Afirmé molesta dejando a las dos Cullen boquiabiertas. "Por tu culpa hemos perdido a uno de nuestros alfas, hemos tenido que luchar en dos guerras que no nos iban ni nos venían en un principio, por poco nos matan y encima nos rompiste el corazón cuando pensamos que habías muerto, dos veces de hecho." Afirmé sacándole esos y luego más defectos aún.

Estuve sacándole todos los defectos y le canté todo lo que pensaba y había pensado desde que la conocí; y ella lo encajó con increíble sobriedad para cuando yo acabé suspirando abrir la boca, sin embargo, yo le corté de nuevo.

"Pero." Marqué levantando la vista tras respirar hondo tras mi monólogo. "Resulta que también has sido la primera vampiro en aceptarnos tal cual éramos: ruidosos, descarados, hostiles hacia ti… nunca has puesto mala cara cuando nosotros estábamos hostiles hacia ti porque no nos fiábamos de ti. Por eso, antes incluso de que Jake y tú fueseis pareja consolidada, ya eras parte de los nuestros. Una parte vampírica de la manada pero una parte al fin y al cabo." Le dije. "Y aunque nos des muchos problemas y nos pongas constantemente en peligro, sigues siendo una parte de nosotros. Nadie de nosotros queremos perder esta parte, por mucho que nos devuelvas a nuestro macho alfa."

Aquello pareció causar un silencio eterno. Las dos mujeres Cullen me miraban asombradas; la cría Lily que estaba abrazada a su madre, me miraba con cierta sorpresa y como de no entender del todo; y su madre, Alex… ella me miraba con su habitual cara inexpresiva. Entre todas me hicieron sentir como si hubiese dicho algo así como que la tierra era plana o que en verano nevaba y las temperaturas eran glaciales. Comenzaba a ponerme nerviosa cuando cambió la cara y sonrió suavemente.

"Gracias Lee lee." Afirmó suavemente. "Me hace muy feliz ver que pensáis eso."

"Eh, no me llames así o te arrancaré la cabeza de un bocado." Afirmé bromeando. "Eso solo me lo puede llamar Sam y si lo hace le meto una tunda."

"¿Leah pues?" Me dijo.

"Eso está mejor." Afirmé.

Ahora ya me sentía bastante mejor. Era como si al soltar toda aquella perorata, aquel discurso tan sincero, me hubiese quitado 20 años y 30 kilos de encima. Me sentía relajada, tranquila, como si todo aquello que me había dicho no tuviese importancia.

"Alex." Le dijo Alice. "Estaba pensando… Creo que Carlisle y Esme tienen algunas casas que no usamos hace tiempo. Igual podrías usar alguna."

"Prefiero que sea en algún lugar tranquilo." Nos dijo. "En algún sitio donde pueda estar en paz y descansar."

Paz. Descanso. Relajarse. Desconectar del mundo…

Aquellas palabras no cesaban de aparecer en sus frases.

Ella parecía estar cansada, y era obvio que tampoco estaba excesivamente bien, que todo lo que había pasado en cuestión de unos meses hasta entonces había sido el mazado final a todo.

Hasta yo comenzaba a entender sus motivos y eso era algo que jamás hubiese pensado poder lograr.

"Pero al menos nos dirás dónde vas a ir ¿no?" Le dijo Bella.

"Claro que no." Le dije yo. "Se supone que todo esto va de alejarse de todo y descansar. Si todo el mundo sabe dónde está entonces… ¿qué descanso hay en eso?"

Desde luego, yo querría saber dónde iba a estar, aunque de costase admitirlo, no me importaría nada ir a visitarla algún día. Sin embargo, entendía lo que yo acababa de decir; si todos sabíamos dónde estaba eso iba a hacer que entre unos y otros no le dejásemos desconectar porque íbamos a estar allí cada dos por tres. Por eso su plan tan descabellado.

Aquello iba a ser algo demasiado… gordo como para no poder hacer nada. Sin embargo, entendía sus motivos y creo que deberíamos respetarlos.

"Alex." Le dije yo cogiéndole la mano mientras el resto de mujeres intentaban hacerla entrar en razón. "Yo estoy contigo, vete, descansa… te lo mereces."

"Gracias." Me susurró casi inaudiblemente.

"Solo quiero que me prometas algo." Le dije. "Las bodas. Tienes que venir a todas las bodas. Ah, quiero poder correr alguna otra aventura contigo antes de que me toque estirar la pata ¿me oyes?"

Eso la hizo sonreír de nuevo y casi reírse.

"Cuenta con ello, Leah." Me dijo.

"Te tomo la palabra; y que sepas, que como se te ocurra faltar a ella, te pienso buscar por todo el mundo, aunque tenga que ir llamando una a una a todas las casas del globo hasta dar contigo."

Eso la hizo reír por fin.

"No te preocupes, antes de irme voy a tener que recoger algunas cosas." Afirmó. "No puedo desaparecer de la noche a la mañana, tengo que dar un montón de órdenes, recoger algunas pertenencias, preparar todo para que Sari herede el clan… demasiadas cosas ¿no crees?"

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Creo que pasaron casi un día y medio antes de que la puerta de la habitación donde estaban las menores de las Cullen con Leah, Lily y Alex se abriera y dejase salir a la gente. Primero salieron las mujeres y por último, salió Alex.

Antes de que pudiese cogerle la mano ya la había apartado y siguió avanzando hasta llegar a sus tíos y primos.

"Tío Steve, Tía Cathi…" Les dijo. "He meditado mucho vuestra oferta y la verdad es que he tomado una decisión."

"¿Qué dices?" Le dijeron Emmet y Carlisle.

"He decidido que no puedo casarme con ninguno de los dos; eso sí, acepto vuestra oferta. Rufus y Ren vendrán conmigo."

"No puedes estar…" Comenzaron a decir varios.

"Si bien no puedo casarme con ellos, eso no quita para que no podamos mantener otro tipo de relaciones." Afirmó ella elevando su voz sobre el coro de quejas. "Pero no podrán ser maritales."

"Eso son buenas noticias." Afirmó el hombre sonriendo.

"Aún no he acabado." Afirmó ella cortante mirando alrededor con una mirada que hizo que hasta yo que planeaba hablar me callase asustado. "Del mismo modo, renuncio al matriarcado de la familia y delego todas mis obligaciones en mi hija Sari, siendo yo misma quien efectúe el último paso de su camino; tras lo cual, yo me retiraré a descansar a un lugar que mantendré secreto a todos y siendo acompañada por mi hija Lillian, Rufus y Ren."

Aquello causó un alboroto increíble; nadie parecía conforme con tal decisión, en su familia hablaban de algo nunca visto, de romper tradiciones y no sé cuantas cosas más, sus amigos se quejaban sonoramente…

Intenté alcanzarla pero antes de que pudiese lograrlo, justo cuando iba a tocarle la muñeca, todo pareció desvanecerse a nuestro alrededor y sentí que me fallaba todo y caía al suelo.

(Salto espacio-temporal)

"Jake… Jake, despierta…"

Una voz muy suave me llamaba, poco a poco sentí que la modorra se me iba y pestañeé; estábamos todos por los suelos. Todo el mundo parecía desmayado o muerto; no, solo desmayados, el pecho se les agitaba arriba y abajo en la mayoría de los casos, y a los que no… bueno, los vampiros no necesitan respirar para vivir.

Entonces me fijé en algo; allí estaba ella Alex, mi Alex. Ella era la única persona despierta en toda aquella masa de gente dormidos.

Mi primer impuso fue abrazarla para darle un beso, sin embargo, ella lo impidió.

"No te equivoques." Me murmuró mirándome a los ojos. "No estás despierto porque vaya a llevarte conmigo. Leah me convenció para que te diese la oportunidad de hablar conmigo, por última vez."

"¿Qué significa…?" Le dije.

"Me retiro." Afirmó. "He aprendido mucho de Ivvan y Chad, sé cuando una batalla está perdida, así que… lo único que me queda ahora es ser caballerosa y… retirarme con caballerosidad y en silencio."

"¡No!" Le dije sin poder controlarlo. "Por favor, no te vayas." Le pedí intentando cogerle la mano sin éxito.

Entonces caí, era la premonición de Alice. No iba a dejarme tocarla. Cuando lo intentase, ella lo sabía de antemano y me esquivaría.

"Supongo que estás así por Marah." Le dije tristemente. "Fue… no pretendía hacerte daño."

"No te preocupes por mí." Afirmó. "Soy fuerte, podré superarlo."

"Ya, pero… no puedo evitar pensar que… gracias a mi error, porque la confundí a ella contigo, con la Alex que recordaba… bueno, que por mi error ahora tú va a…"

"No tiene nada que ver con eso." Afirmó cortánte. "Jacob, aunque te pese, tú no eres el centro del universo. Me voy por motivos ajenos a ti."

"Ya pero…" Dije volviendo a intentar cogerle la mano sin éxito de nuevo. "Antes de ver a Marah y confundirla contigo… sentía que me faltaba algo, algo importante y… luego… algo en mi interior me decía que Marah no era exactamente ese algo… era algo muy raro, como si…"

"Como si te faltase algo, algo que no sabes qué es pero que sin ello te sientes medio vacío." Dijo ella completando mi frase.

"Exacto." Afirmé. "Y ya sé qué era lo que me faltaba… ¡eras tú! Había tenido la respuesta siempre ahí, ante mis ojos y no me había dado ni cuenta."

Sí, había sido evidente, pero no me había dado cuenta hasta que no había sido tarde. La pregunta era… ¿seguiría siendo posible una reconciliación?

"Es… siento muchísimo lo que te haya podido causar pero…" Comencé.

"Adiós, Jake." Afirmó para levantar las manos.

"¡No!" Le dije parándola sin tocarla. "No, por favor… no te vuelvas a alejar de mí… Te quiero… a ti, solo a ti…"

"Demasiado tarde, Jake." Me dijo tristemente. "De todas formas, ya he oído tus disculpas. Ahora sé un buen niño y duérmete. Cuando despiertes todo te parecerá un sueño…" Afirmó mientras la veía sacar algo del bolsillo, algo que se arrimó a los labios.

De pronto sentí un picotazo en el cuello (junto a la arteria pero sin causar daños graves que tampoco queremos que se nos muera Jake, jeje.); había sido algo repentino y picó.

De pronto me pesaban los párpados, no podía soportarlo y me tambaleé antes de caer al suelo.