Epilogo: Tiempo después.

((Bueno, pues aquí tenéis mi regalito de Papá Noel, espero que os guste, más que nada porque no se puede descambiar en las tiendas, jeje.

En fin, yo me pedí un Jacob Black para navidades pero... se ve que Santa Claus no es tan poderoso... aún no puede traer a quileute a mi país... XD

Pero bueno, feliz Navidad y que Papá Noel os haya traído lo que pedísteis y sea tan bueno como conmigo, que me ha traído mi segundo regalo no material que pedí. *sonrisa dulce y pícara a lo Alice*

¡¡Feliz Navidad una vez más!!))

1 año después de la desaparición…

(Voz de Sam)

"¿Están aquí?" Me dijo Jared sacando la cabeza del cuarto.

"Jared, solo soy yo." Le dije. "Deja de esperar imposibles."

"Te juro que como no vengan les cortaré los rabos." Me dijo. "A Kim le hace mucha ilusión que estemos toda la manada."

"Jared, haz el favor de no moverte." Le dijo Jacob. "El estilo del novio debe ser impecable."

"Habló el ex-chucho." Le dijo él.

La verdad es que después de tantos meses allí, en su antigua casa pero solo ya, la relación con nosotros era más estrecha. Embry se pasaba con él los días y las noches, cuando no estaba de flor en flor.

"En lo que respecta a moda, sin duda los vampiros son los mejores." Afirmó Quil sonriendo desde la puerta abierta.

"¡Quil!" Le dijo Embry chocándola con él. "¿Qué pasa tío? Hace mucho que no os pasabais por aquí."

"Claire ha estado con Sari en Italia." Nos dijo divertido. "Ya sabes, Nessy, Claire y Sari, las supernenas de la isla. Jake." Le dijo chocándole la mano también. "Vaya tío, se te ve genial."

"Todo lo bien que puedo estar solo y rodeado de licántropos." Afirmó Jacob.

"Jake acaba de aprender algo de su mujercita." Afirmó Jared. "Ya nos llama por el nombre de especie en vez de 'chuchos', claro que le ha costado algún mordisco que otro."

"Aún me debes esa pelea." Le dijo él acabando de ponerle el pelo bien. "Que no quise mover un dedo para no fastidiarte esa carita de modelo para la boda."

"Bueno, pues… ¿seguro que estoy ya?" Dijo Jared. "No sé… no me faltará un gemelo o el sujeta corbatas ese o…"

"Estás bien." Le dije yo. "Y deja de tocarte, que vas a arruinar el trabajo de Jacob."

La verdad es que no vimos al resto hasta la hora de la ceremonia; en una iglesia preciosa, la verdad.

"¿Y este pedazo festival?" Dijo Jared. "No es la iglesia que nosotros…"

"Regalo de, y cito literalmente, 'hada madrina' del 'sindicato de licántropos sin gota de tacto de La Push', dejo de citar." Afirmó Leah sonriendo con ironía. "Vamos, la de siempre."

"¡¿Está aquí?!" Dijeron a la vez Jared y Jacob.

"Jared, tú tranquilo que es tu boda y ya tendrás tiempo de ponerte nervioso luego." Le dije yo. "Y Jacob, cierra la boca que se te va a caer la lengua. Si ha venido seguro que no va a arriesgarse a que le descubran por mostrarse mucho. Y sí, diría que sí está aquí, en algún lado y medio escondida." Afirmé mientras veía a los gemelos morenos sentados con Billie en silla de ruedas y Lily mientras un par de tíos que no conocía parecían estar también con ellos.

"¿Cómo?" Me dijeron.

"Allí." Afirmé señalando a la familia.

"Son…" Dijo Jake.

"Vaya… sí que han crecido esos dos." Afirmó Quil. "Están… Jake, tienes que estar orgullosísimo de ellos."

"Están… se les ve bien ¿no?" Les dijo Jacob.

"Apuesta a que tu padre y sus acompañantes les cuidan genial." Le dije.

"Disculpad un segundo." Nos dijo Jacob. "Tengo que hablar con alguien."

"¿Qué co…?" Dijimos mientras le veíamos ir.

Al principio, pensé que iba a ver a su padre y a sus hijos, pero en lugar de eso, los esquivó y fue directo a los tipos que no conocía. Les dijo algo y asintieron antes de levantarse y seguirle.

"Eh ¿alguno conoce a esos dos?" Les dije.

"Creo que vienen con Billie y familia." Afirmó Jared.

"¿Dos vampiros que vienen con nuestra 'cuñada honorífica' y la familia de Jake?" Dijo Embry confuso. "Uhhh… Esto suena a infidelidad..."

"Técnicamente Jake se los puso antes." Afirmó Jared. "Y técnicamente esto es una especie de… separación o algo así."

"Pues la tía sabe montárselo." Afirmó Embry divertido. "¿Creéis que será un trío?"

Entonces yo le di un golpe en la nuca con la palma abierta para reñirle mientras sacudíamos la cabeza.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿Qué hacéis vosotros dos aquí?" Les pregunté a los dos primos de Alex cuando conseguí sacarles fuera para hablar.

"Eh, eh. No te embales chaval." Me dijo Ren, el pelirrojo de los dos hermanos. "Solo hemos venido porque a Isabella le hacía ilusión venir."

"Me parece que le prometió a la novia no perderse su gran día." Me dijo Rufus suavemente. "Y aunque ahora esté de descanso de sus obligaciones como matriarca, no deja de ser una Valerius."

"Cortar el royo, me sé lo de la palabra de los Valerius." Les dije. "¿Cómo… cómo está ella?" Les pregunté más suavemente.

"Enamorada de nosotros." Dijo Ren. "Y no veas lo guay que se pone en primavera que…"

Entonces su hermano le dio un golpe suave en el cuello que lo inclinó hacia delante.

"Sigue deprimida." Me dijo Rufus. "Aunque parece que lo lleva bastante bien. Se está centrando en su trabajo."

"¿Y los niños?" Les pregunté. "¿Qué tal lo llevan ellos?"

"Bueno… se han acostumbrado al nuevo hogar." Afirmó Rufus.

"No veas lo bien que se lo pasan allí." Afirmó Ren. "Corretean, no se tienen que preocupar mucho de los vecinos que se enteren de lo que son… Y luego están las chicas del pueblo."

"¿Ya salen con chicas?" Les dije.

"¿Qué esperabas?" Me dijo Ren. "Tienen ya 16, apuesto a que tú con su edad ya andabas detrás de alguna."

Sí, de Bella Swan. Mis hijos crecían y yo me lo estaba perdiendo… primero con la depresión cuando su madre se fue con los pelirrojos y ahora por un maldito error gordo que había cometido y del que me arrepentía cada día al despertarme solo.

"Vamos, vamos." Me dijo Rufus. "No te preocupes, Isabella es una chica muy lista, seguro que acabará aceptando que fue un error, incomprensible pero error. Dale tiempo."

"Supongo que ahora lo que nos sobra es tiempo." Afirmé rindiéndome un poco.

Ahora teníamos la eternidad por delante, pero… si no era con ella a mi lado, la eternidad era algo… inconcebible.

De pronto unas palabras de Ren me llegaron a la cabeza: "Enamorada de nosotros. Y no veas lo guay que se pone en primavera que…"

Aquello me hizo rugir algo dentro.

¿Cómo era posible que supiesen esos dos lo de la primavera?

"¿Le habéis puesto un dedo encima?" Le dije.

"¿Y qué si lo hemos hecho?" Me dijo Ren. "Ahora es nuestro problema."

Aquello fue algo insoportable, le cogí en menos que canta un gallo del cuello y lo levanté del suelo para que se defendiese. Por mucho que lo intentase, yo había sido un licántropo, mis medidas eran bastante mejores que las suyas y estaba preparado para suplir la diferencia de edad y técnica con técnicas propias y medidas mejores.

"Chicos, nada de… peleas… aquí." Afirmó una voz suavemente dándome unos golpes para que soltase al pelirrojo y separándonos al momento. "Jake, agradecería que no lisiases a mis escoltas. Y vosotros dos, ya os vale, que sois dos contra uno."

Entonces abrí los ojos como platos. Allí estaba ella. Tenía aún el pelo más o menos corto y cualquiera diría que le había copiado el peinado a la mismísima Alice Cullen; sin embargo, aunque parecidas, nunca se me ocurriría confundirlas. Alice era más bajita y más como una bailarina o un duende mientras esta mujer era más alta y asemejaba más a una pantera que a un duende. El vestido que llevaba era precioso también, probablemente si alguien como Leah o incluso Emily lo llevasen no podría decir lo mismo, pero en ella quedaba como si fuese parte de su piel, como si siempre llevase esa ropa. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fueron sus ojos y su voz. Mientras echaba la bronca a esos dos hermanos y primos suyos, la voz seguía siendo de la misma dulzura que siempre, solo las palabras parecían reflejar la dureza del rapapolvo que les estaba cayendo, porque no estaba furiosa, sus ojos eran verdes, del mismo verde con destellos dorados que cautivaba y hechizaba a cualquier humano que osase mirarlos. Y entonces me miró a mí.

"Hola Jake." Me dijo. "Estás guapo. ¿Eres uno de los acompañantes de las damas de honor?"

"Soy uno de los testigos masculinos." Le dije suavemente. "Veo… veo que al final has venido."

"Le di mi palabra a Kim." Me dijo como si no importase. "Yo siempre cumplo mis palabras."

"Estás… estás… te veo bien." Conseguí decir.

"Hago lo que puedo por mantenerme en forma." Me dijo suavemente mientras se miraba un poco. "Y el vestido es un poco… lo compré en la ciudad, ya sabes, se supone que no debo dar el cante."

Ahora que me fijaba, el vestido no era de marca como solía gastar ella, era más bien… vale, era de diseño y eso no se podía negar, pero la marca era algo diferente.

"No, no." Le dije. "Te queda… bien; perfecta, como siempre."

Eso pareció hacerla sonreir suavemente; entonces vimos el coche con la novia llegar.

"Será mejor que entremos ya." Me dijo. "La novia debe tener su espacio. Ha sido un placer volver a verte, Jake."

No me dejó ni contestarle, tanto ella como sus primos-amantes desaparecieron antes de que me diese cuenta, y cuando entré dentro para ir a mi posición, descubrí que estaban ya dentro, solo que ella estaba justo en medio de los dos hombres y con Lily a su derecha. Se había puesto una especie de sombrerito pequeño de los de las películas de detectives para la tía buenorra víctima que va al despacho del detective privado, de él salía al frente un pequeño velo que le cubría la cara dejando ver lo justo y necesario para que no se le reconociese.

Y esa fue la última vez que la vi ese día; la busqué por el banquete, pero no estaba a la vista o siempre estaba con alguien; parecía mantenerse un poco al margen de la gente que no sabía que seguíamos vivos, pero en cambio, la vi alguna vez hablando con la manada que sabía la verdad.

Sin embargo, para cuando yo llegaba a ella, ya se había vuelto a perder entre la gente; y así durante toda la noche.

"Felicidades Jared." Le dije cuando me sentí demasiado cansado de todo. "Espero que tengáis más suerte que yo."

"Vamos, vamos." Me dijo. "No te pongas melodramático."

"No es melodrama." Afirmó. "En serio. ¿Sabes quién ha venido al final?"

"Si es mi esposa llegas tarde." Afirmé. "La he visto y creo que me ha estado esquivando toda la noche."

"Bueno, pues… resulta que se ha preocupado por ti ¿sabes?" Me dijo divertido.

"Estás de broma." Le dije sin poder creérmelo. "¿En serio?"

"Nos ha preguntado a todos, después de felicitarme, claro." Me dijo Jared.

"Ya ves." Me dijo Leah. "Eres tan idiota que tienes hasta suerte. Tienes una esposa maravillosa y creo que al final tendrás la suerte de que te ha de perdonar y todo."

Perdonarme… eso sonaba genial. Ojalá me pudiese perdonar en este siglo.

(Salto espacio-temporal)

Otro año después (2 años desde la desaparición social)…

(Voz de Quil)

"¡No me lo puedo creer!" Dije desesperándome al no poder hacerme el nudo de la corbata. "¡Maldito trozo de tela!"

"A ver, Quil, déjame a mí anda." Me dijo Jacob para ponerse a hacerme el nudo bien.

"Hay que ver, cómo has cambiado." Le dije suavemente. "No solo físicamente, quiero decir… mírate, antes eras uno de los nuestros, eran un desastre y ahora… un Armani."

"El Armani es el de la boda de Jared, este es un Dolce & Gabbana." Me dijo. "Lo compré por Ebbay, un precio bastante interesante, la verdad."

"De zafio licántropo a tío con estilo salido de las pasarelas del Vogue." Le dijo Embry divertido. "Increíble."

"Para lo que me ha servido…" Murmuró Jacob.

(Voz de Jacob)

"Para lo que me ha servido…" Murmuré.

La única y última vez que había visto a mi esposa era hacía un año, y la verdad es que había estado un poco… fría, incluso me había esquivado durante toda la fiesta.

"Seguro que al final acaba todo bien." Dijo Quil. "Si no fíjate en Claire y yo."

"Tú eres un asaltacunas, como Seth." Le dije bromeando. "Enamoraros de bebés… degenerados."

"Habló el asaltageriátricos." Me dijo el novio divertido. "Que se enamora de una mujer de varios siglos ¿Cuántos años hemos conseguido retroceder su nacimiento?"

"Digamos que hasta el 1600 o así." Afirmé yo. "Hablando con los primos."

"¿Y qué tal te fue con Louie?" Me dijo Quil. "¿Lo sabe ya?"

"No, como Seth y Sari." Le dije sacudiendo la cabeza suavemente para no fastidiar la gomina que llevaba. "Se supone que no deben saber nada, aún."

"Pues deben ser los únicos que no lo saben." Me dijo Sam.

"En Volterra no lo saben." Afirmó Quil. "Y desde luego los Cullen no lo saben, y en la casa de los Valerius…"

"Precisamente los Cullen lo saben." Afirmé yo. "Salvo Carlisle, pero supongo que se lo habrán dicho el resto de su familia; y en la casa de los Valerius… creo que algo saben, porque cuando lo de la guerra acabó… bueno, unos tíos le mandaron un par de hijos para que eligiese con cual casarse."

"¡Venga ya!" Dijeron.

"Pero si está casada contigo." Afirmó Embry.

"Ah, eso…" Dijo Quil. "No sé, había oído rumores sobre… pero pensaba que era alguien cercano a la familia de…Bueno, que no erais…"

Alguien cercano a la enorme familia de los Valerius y allegados. Supongo que para quienes no supiesen que Alex y yo seguíamos vivos no cobraba sentido.

"Pues somos nosotros, y por favor, de esto nada a Sari ni a nadie." Le dije. "Para evitar que nos ecuentren."

"Jake, algún día vas a tener que contarnos en qué líos andáis ahora." Me dijo Sam.

No podía decirles que los líos era que estabamos ganando tiempo contra un tipo que no sé quién era pero que nos andaba persiguiendo; bueno, más bien a ella.

"Por cierto." Dijo Quil. "He invitado a tu padre y a tus hijos, así que… si está con ellos supongo que vendrá también ¿no?"

"Creo que sigue sin querer que la descubráis, pero…" Dijo Jared para sonreír. "Os tiene mucho cariño así que…"

Todos sonreímos divertidos sabiendo que no iba a perderse la oportunidad de colarse a un sitio que pensaba que tenía que estar, aunque no hubiese sido invitada.

(Salto espacio-temporal)

De nuevo en cuanto entramos a la iglesia busqué con la mirada a los invitados 'extra' y localicé a mi padre con mis hijos enormes debido a su herencia de licántropo. Sin embargo, ambos llevaba gafas de sol; como el resto de familia de vampiros que estaban todos juntos. Sus tíos, los primos Rufus y Ren también las llevaban y creo que esos no era precisamente por estética como mis hijos a los que les dije que se las quitaran y me sacaron la legua divertidos.

Me quedé con ganas de darles un capón a cada uno, pero se me adelantaron Ivvan y Rufus aunque no les quitaron las gafas.

Esperaba verla, pero lo primero fue la comitiva de damas de honor y luego la novia.

Antes de que me diera cuenta estaba allí, sentada entre los suyos, tan resplandeciente como siempre.

Hoy parecía que el pelo era más largo, lo tenía en un recogido un poco raro y tenía un vestido fucsia tirando a morado que dejaba entrever una pierna escultural. Al parecer, de nuevo había recuperado un poco su color de vampiro bronceado casi dorada que estaba reclamada con un par de ojos hechizantes. Esta vez fui más rápido. Antes de que pudiese darme esquinazo la pillé por el brazo en el restaurante en cuanto llegaron y tiré de ella para tirarnos a ambos por la barandilla que llevaba a las escaleras al baño.

"¿Qué te crees que estás...?" Me dijo.

"Lo siento pero esta vez no pienso dejar que vuelvas a escaparte." Le dije sujetándole aún el brazo. "Para una vez que te veo no pienso dejar que vuelvas a esquivarme."

"Suéltame, no pienso esquivarte." Me dijo. "A los que esquivo era a Sari y a Seth, y tranquilo, que hoy hay mucha gente como para no encontrarnos."

"¿Sigues sin perdonarme?" Le dije aflojando.

"Supongo que no te extrañará." Me dijo retirando el brazo.

"Rencorosa..." Le dije.

"Infiel." Me contestó antes de intentar volar, sin embargo, volví a retenerla un segundo antes de que me diese un golpe en el brazo y se soltase porque perdí la fuerza ahí.

"Mierda... esta mujer es el diablo." Murmuré.

La verdad es que era malo; sin embargo, acabamos encontrándonos allí mismo. Ella y sus acompañantes estaban conmigo junto a la mesa de la manada.

Comer con sus primos no me hacía gracia, pero al menos, estaba con mi padre también aunque nuestros hijos estaban todos juntos.

"Esto no me gusta." Afirmó Alex. "Entre hermanos no pueden mentirse... en nada tenemos al duo de sangre aquí encima."

"El 'duo de sangre' como tú les llamas me han visto ya." Le dije yo. "Y como no son tontos, ya han atado cabos por dónde vivo y alguna otra cosilla más."

Y sí, justo en ese momento, ambos se deslizaron sigilosamente hasta nosotros.

"Ya te vale." Le susurró Jacky. "Desaparecer así..."

"Eh, aquí chitón que vuestra hermana tiene oídos en todos lados." Afirmó.

"Pues yo creo que igual deberíais ir al jardín." Le dije. "Allí no creo que te puedan escuchar nadie."

"Jake... cuando volvamos te juro que te arrancaré la cabeza." Me dijo amenazándome con un dedo.

"Y cuidado con ese dedo que lo carga el diablo." Le dije con ironía.

Una brisa, eso fue lo que noté antes del dolor del corte en mi mejilla. Me toqué y comprobé que me había hecho sangre. Sonreí divertido mientras me lamía los dedos con la sangre.

Les costó un poco volver a entrar, aunque de todas formas, cuando se sentó tampoco parecía demasiado contenta.

"¿Qué habías dicho que tenías que hacer cuando volvieras?" Le dijo Ren.

"Vale ya ¿eh?" Dijo ella. "Tengamos la boda en paz."

"Tú y tu familia adoptiva." Dijo Ren para coger un cuchillo que iba a su cara y que le hizo un cortecillo leve en la piel. "Debería bajar esos humos."

"Está así porque nos han colocado en la misma mesa." Afirmé divertido.

"Vete a cagar, Jake. Te repito que no eres el centro del mundo." Me dijo. "Esto es por otros motivos."

"¿Por las flores que se te han muerto por jugar sin guantes o por lo que te han cogido de santera del pueblo y los cercanos?" Le dijo Rufus.

"¿De qué va eso?" Pregunté mientras nos traían platos para vampiros y a ella algo de comida como al resto de gente.

"Ahora la princesita trabaja." Dijo Ren. "Aunque la verdad es que alguien tenía que pagar, claro."

"Supongo." Afirmó ella suavemente cortando una croqueta. "Tengo a dos gorrones consumistas colgados del cuello."

"Se dedica a cultivar flores para relajarse, cocinar... esas cosas." Me dijo mi padre. "Y como es una crack en todo... pues resulta que pronto se hizo famosa, y ahora nos hace la comida a nosotros y de vez en cuando la contratan para banquetes, como cátering."

"Y como sus flores son bonitas vendió algunas y ahora todos quieren flores y sus cosas con flores secas." Afirmó Rufus. "Y también..."

"Ey, por favor." Les dijo ella.

"No te avergüences." Le dijo mi padre. "A la chica la han cogido como santera."

"Remedios naturales ancestrales para todo tipo de males." Afirmó Rufus.

"Consejos sentimentales y sexuales..." Dijo Ren.

"Y la chica esa tan maja que pasa de vez en cuando creo que quería que le casase por el rito ese..." Dijo Billie. "¿Cómo se llamaba?"

"El rito celta." Le dijo Alex. "Y no se va a casar por ese rito porque yo no voy a oficiar nada."

"Vale, vale..." Le dijeron todos.

Interesante, ya tenía un bonito tema de conversación para acercarme a ella sin que reaccionase mal.

"Así que ahora trabajas." Le dije. "Pensaba que lo tuyo era la medicina."

"Santería y medicina no distan tanto." Afirmó suavemente. "¿Sabías que la santería viene de la medicina natural que fue la precursora de la medicina moderna?"

"No." Afirmé. "Vaya, me cuesta creer algo así."

"Pues créetelo." Me dijo.

Seguimos hablando de todo aquello un buen rato; la verdad es que acaba de recordar que una de los puntos más atractivos de ella eran las largas charlas sobre todo tipo que solíamos tener.

Y al final, acabé por llegar a un tema más... íntimo. Justo cuando acabamos y habían puesto una especie de vídeo sobre los novios.

"¿Te acuerdas de las pastillas y la comida que te cocinaba aquella primavera desde San Valentín?" Me dijo.

Como había dicho, un tema íntimo.

"Recuerdo... sí, las raices de ginsen, y luego... la sopa esa marrón." Dije recordándolo.

"Miso. Bueno, pues todo eso eran remedios naturales, para devolverte la energía que yo te robaba." Me dijo.

Mataría por poder volver a perder las energías en eso. Entonces sonó una canción que conocíamos los dos.

"¿Me concedes este baile?" Le dije.

"Creo que no deberíamos." Me dijo.

"En la terraza no nos verán." Afirmé. "Y no tendrás que esconderte ¿verdad?"

"Jake yo..." Me dijo. "Lo siento, tengo que irme. Tengo que ir a Perú a por unos productos antes de volver a casa con todos. Pero no te preocupes, el resto se van a quedar un poco más. Salvo Ivvan, él tiene que acompañarme a recoger las cosas. Ya sabes, cuatro brazos hacen más que dos."

No, no me gustaba nada que volviese a huir de mí, y menos aún que le acompañase Ivvan o su hermano o cualquiera de sus primos.

"Vamos... ya hemos estado hablando normal." Me dijo suspirando. "Y me ha gustado volver a verte."

"¿Te quedas entonces?" Le pregunté esperanzada de pronto.

"No tanto..." Afirmó. "En fin... cuídate ¿vale?"

Salió corriendo, y aunque fui tras ella sin molestarme a esconder que corría mucho más rápido que más de el 75 por ciento de la gente de la sala, fue que ella hablaba con los novios y luego la vi hablar con sus primos antes de desaparecer con Ivvan.

"¿Se puede saber qué le has hecho ahora?" Me dijo Chad apareciendo tras nosotros.

"Parece ser que tú lo sabes ya, así que... por qué no me ilustras." Le dije.

"No te hagas el listo, tío." Me dijo. "Se supone que el viajecito a Perú era cuando acabase el tinglado este. Así que si ha salido antes será por ti."

"Lo que hagamos mi mujer y yo es cosa nuestra." Afirmé divertido viendo que le había hecho rabiar de nuevo.

"Lo sería, si no fuese su hermano-barra-amante." Me dijo dándome una palmadita en el pecho. "Que ahora tiene un harén para ella solita y tú no tienes a nadie, ca-pe-ón." Me dijo con un gesto descarado antes de irse de allí volando supongo que para seguir a Ivvan y Alex.

Para volver a verla aún tuve que esperar un tiempo, porque cuando acabó la boda resultó que sus acompañantes se fueron tan sigilosamente como habían llegado. Sin embargo, eso ya sería otra historia. Algo que comenzaría con la boda de Sari.