Nota de la autora: Hola a todos chicos (as) que están entrando nuevamente a este Fanfic que dejé incompleto, quiero decirles que las diosas de la inspiración han regresado a mí, además de una carga librada -puedo decirle oficialmente adiós a la Universidad, hola a la vida laboral- pero de alguna manera, por extraña que parezca estoy con más tiempo libre ¿gracioso no? entonces, vuelvo a subir poco a poco los capis de este fanfic que muchos me han dicho que suba y termine, está bien, no me maten lo volveré a subir y esta vez completo. Les mando muchos besotes de panda y les pido una gran disculpa por dejar esto un largo tiempo -se lo que es esperar un fic olvidado- así que espero recompensarlos con el capítulo 1 que ya muchos leyeron, pero espero que vuelva a ser de su agrado. "Bellz sale de la tumba de la frustración hacia los bosques de la inspiración con un escudo de madera aguardando a los fantasmas lectores (que son ustedes)". jejejeje XD Besos.
Disclaimer: Los personajes no son mios, son de la mente brillante de Meyer, yo solo me divierto y tengo charlas ficticias con ellos... ¡Oye Alice deja mi ropa!
EL COLOR DE TUS OJOS
"El lenguaje del amor está en los ojos"
Capítulo 1: Cuidado con lo que dices
BELLA POV
Estaba cruzando los largos pasillos del instituto, agradeciendo y maldiciendo el primer día de clases después de unas maravillosas vacaciones; en parte me alegraba de volver al riguroso modelo educativo porque así podía ver más seguido a mi mejor amiga Alice ya que sus papas decidieron hacer un viaje familiar a las Bermudas y me dejaron sin mi duendecillo por casi un mes. Además, estaban los otros chicos, Jasper, Rosalie, Emmett… y porque no decirlo, soy una matada y me gusta hacer tarea ¿Ok?
En fin, mis amigos eran una razón para agradecer la escuela, según ellos el instituto es el núcleo social de la juventud y es cierto, sería muy extraño ir a la escuela y no hablar con nadie, pero bueno volviendo al punto me sentía fresca como una lechuga y de muy buen humor pensando en mis amigos, hasta que al dar vuelta en el pasillo de los laboratorios me tope con la razón que me hizo maldecir todo en un principio.
-Pero miren a quien tenemos aquí, ¡Isa-Fea! ¿Qué tal las vacaciones?
JO-DAN-ME.
No me consideraba una persona mal hablada, de hecho era considerada sumamente tranquila, pero frente a mí estaba aquel que sacaba a relucir lo peor de mí. Era la escoria de mi existencia, la burla de mi destino, el bufón de mis torpezas, el príncipe de mi tortura, el hijo del demonio… Era Edward Cullen.
Y no ayudaba en nada que casi toda la población femenina de Forks babeara por él, es mas podría apostar a que ustedes mis queridas lectoras estaban ansiando el momento en que este maldito saliera a escena, pero déjenme decirles que no es el dulce vampirito que leyeron en Twilight, no señor, esta rata que les introduzco en presentación 1.84 m. era un verdadero payaso molesto, y su entretenimiento diario era YO.
Y si ustedes quieren que se los describa, aunque estoy segura que se saben su físico de memoria, está bien, se los diré, pero no esperen que le eleve el ego con mis descripciones, suficiente tengo con la escuela entera, así que aquí vamos: Si es alto, tan alto que si llueve es el primero en enterarse, y si tiene la piel tan pálida como esas lagartijas que se esconden en el sótano de Charlie, efectivamente tiene la nariz algo perfilada y una barbilla fuerte ¿Pero a eso a quién diablos le importa? Y su cabello es de un extraño tono cobrizo, pero ¿Y qué? Bien podría decir que parece oxidado… y sus ojos, rayos, no quiero ofender mas al chico así que mejor me reservare el comentario.
-¿Qué quieres Cullen? ¿Tan temprano y ya estas jodiendo?-le conteste con saña, por hablar con ustedes tarde en darle una respuesta inteligente, ahora pensara que soy una retardada. Maldita sea.
-No como quisiera Isa-Boba-respondió con esa sonrisa torcida de la que todo el mundo habla.
¿Acaso todo tenía que relacionarlo con sexo? Bastardo de mier… ¿Vieron como parezco tener la lengua de camionero cuando estoy cerca de él?
-Pensé que tus padres habían tenido la maravillosa idea de abandonarte en el triangulo de las Bermudas-le dije con una tierna sonrisa.
Como abran imaginado, efectivamente el sujeto indeseable era hermano de Alice, ¿Qué se le puede hacer? Aunque la verdadera pregunta es cómo era posible que teniendo como melliza una chica –si algo loca de remate- pero condenadamente agradable, a una madre que parecía bajada del cielo, y a un padre jodidamente atractivo e inteligente, resultara aquel desperdicio humano, bueno, diría mi abuelita Marie, en cada familia hay una oveja negra, en el caso de los Cullen, preferiría decir que un asno.
-¿Y perderme un nuevo año escolar sin tu presencia? No, nada es tan entretenido como tú en el suelo tras haber peleado con una hormiga y quedar noqueada.
Y se largo a reír. Miserable. Si era cierto que era torpe no podía creer la mala suerte de tropezar siempre frente a él, y claro, era una oportunidad para burlarse de mí, pero a esto podíamos jugar dos, yo tampoco era la dulce y tímida Bella, y mi lengua era tan venenosa cuando la recargaba de sus comentarios ofensivos.
-Tienes razón Cullen, no hay nada tan divertido como tu…- el tonto me miro con ojos entrecerrados sabiendo que mis palabras no podían ser tan dulces, y no lo eran- nada como tu figura corriendo por los pasillos con los pantalones en los tobillos y lagrimas gritando de dolor mientras Tanya ruega tu perdón por haber "mordido" demasiado, ¿Muy salvaje para ti quizás?
Bingo. Sabia como detestaba recordar ese penoso accidente, pero yo y la memoria de mi celular lo rememorábamos con gran alegría en los ratos de ocio, aunque no podía evitar pensar que era un idiota por hacer sus porquerías con la zorra de Tanya, pero es su vida ¿No? Y a mí no me interesa.
Sus ojos de color… en fin, sus ojos empezaron a tornarse oscuros. Uy estaba molesto, pero él empezó ¿no?
-Eso no es divertido Swan-gruñó con sus mejillas coloradas ¡Ja!
-¿En serio? Pues para mi si lo es- conteste inocentemente.
-Definitivamente eres una insípida inmadura, pero eso no hay que pensarlo mucho si vemos que aun te vistes como si estuvieras en preescolar-escupió de manera hiriente, y no sé porque me di cuenta que el jueguito se había acabado.
EDWARD POV
Maldita sea, detestaba que me recordaran ese patético encuentro con la zorra Tanya, y era todavía peor que me lo dijera precisamente ella, había alguna mierda ahí que me hacía sentir mal cuando ella lo recordaba, y era todavía peor ver que lo hacía con una sonrisa, internamente deseaba que le molestaran mis conquistas.
Ella no era una ovejita tonta y yo no era un leoncito masoquista, bueno mucho, pero joder se que debería de dar media vuelta e ignorarla pero era casi imposible, no sé porque ustedes las mujeres son tan complicadas. Joder.
Podía ver como mi comentario le había enojado, pero ¿Qué querían? ¿Qué me diera media vuelta llorando como una maricona?
No señores, Edward Cullen no se dejaba ametrallar por comentarios de esa… esa… esa molestosa Swan, ¿Quién se creía?
Desde que piso el instituto todos la miraba como si fuera una Diosa bajada del Olimpo, por favor, y encima ella fingía no darse cuenta, además no es que fuese tan bonita, era demasiado delgada, tanto que parecía un palillo de dientes y que en cualquier momento se fuese a romper, también tenía el cabello largo de color marrón, demasiado aburrido, así como el color de sus ojos que… bueno para que me molesto en describirla, si ni siquiera merecía la pena, no era tan bonita, quiero decir, no era nada bonita.
Veía como sus mejillas se iban coloreando del enfado, siempre me divertía ese color en su rostro, se veía chistosa.
-Pues si hablamos de inmadurez solo hay que ver ese cabello oxidado que llevas como recién salido de la licuadora idiota-me contesto con saña.
-Es la moda Isa-tonta, además tienes envidia de que mi cabello sea de un color original, no como el tuyo que es un jodido estropajo de lo más corriente-dije arrogantemente.
-Al menos no estoy pálida como una lagartija muerta…-sonrió la desgraciadita mientras cruzaba los brazos de manera altiva-…y gay.
Para que les cuento, se soltó la bomba, siempre nos habíamos criticado nuestras actitudes y defectos, pero jamás lo habíamos llevado a un nivel físico, y podía decir que tanto como ella, estaba molesto de que encontrara tantos defectos en mi, quiero decir… ¿De verdad parezco una lagartija muerta? Por Dios, si todas las chicas de la escuela se mueren por mi jodidamente caliente cuerpo… bueno casi todas.
El cabello, el rostro, la altura, las manos, el peso, las orejas, los dientes, los lunares, las cicatrices, no había nada que no encontráramos, inclusive estaba algo curioso de saber como ella pudo ver los dos lunares en mi cuello, de igual manera que ella se sorprendió de que yo supiera de la pequeña cicatriz detrás de su codo… ¿Es que acaso no era putamente obvio? Estoy seguro de que si ustedes la vieran se darían cuenta en un segundo.
El punto es que ya me estaba hartando, no podía creer que no se cansara de encontrar puntos y comas en contra mía ¿De verdad le caía tan mal?
Cuando volvió a ser mi turno –hasta eso, éramos coordinados para insultarnos. Que estupidez- ella hizo un pequeño mohín con la boca que me distrajo una leve fracción de segundos, lo suficiente para olvidar mi ingeniosa contestación, y diablos, yo no podía quedarme atrás de ella, nunca, así que mire su figura de arriba abajo, subiendo por su estrecha cintura y la forma curva de sus senos envueltos en la delicada tela azul que se veía… no importa, subí por su largo cuellos y sus labios rellenos, su pequeña nariz hasta que llegué a sus ojos, esos ojos que por alguna extraña razón no sabía describir, pero era un puerto seguro para el contraataque, y aunque sentía que era mejor guardar silencio abrí estúpidamente la boca –disculpen mi francés señoritas- y lo dije:
-¡Tus ojos son del mismo color a la mierda que defecaba mi perro en la guardería!-le grité tendido.
Los objetos que había insultado se abrieron desmesuradamente y pude ver un ligero temblor en sus labios, y lo único que escuche de mi consciencia fue una reprimenda:
"Ahora si te has pasado"
BELLA POV
No podía creer que no se cansara de encontrar puntos y comas en contra mía ¿De verdad le caía tan mal?
Pero lo último fue la gota que derramo el vaso, no sé porque aquello me hizo sentir levemente mal, a pesar de que nos insultábamos como si fuéramos borrachos nunca me había sentido así, creo que inconscientemente todo lo llevaba a juego, pero ahora…
Ligeramente fui consciente de cómo algunos alumnos que transitaban por el pasillo estaban al tanto de la discusión y se sorprendieron ante el arrebato nada cortes de sus palabras permaneciendo cerca como unos malditos espectadores, ¿No tenían vida?
Estúpidamente había creído que Edward tenía el mismo problema para describir mis ojos tal y como a mí se me complicaba retratar los suyos, pero al ver la facilidad de su insulto, me di cuenta de que la única idiota era yo, y si, me sentía como la mierda que él había mencionado, pero si algo le herede a mi padre es el orgullo, así que –no sin cierta dificultad- me uní a su jueguito de insultos sabiendo que estaba mintiendo.
-¿Ha si? Qué curioso Cullen, ¡Tus ojos tienen el mismo color de la carne podrida que Charlie tiene abandonada en el refrigerador desde hace meses!… ¡El moho puede ser tan ilustrativo!
Su mandíbula se aflojo levemente ante mi comentario al mismo tiempo que se escuchaba el respingo de la audiencia, me sentía verdaderamente enferma, y lo peor es que no sabía decir el porqué, o realmente no lo quería admitir. Sentí mis ojos húmedos, y eso solo podía significar dos cosas: O estaba molesta, o estaba triste, y claro que tenía que estar molesta, es decir ¿Por qué estaría triste? No sería la primera vez que terminábamos una horda de insultos.
Sus labios se despegaron lentamente, quizá tenía preparada una tremenda grosería, y como si me hubiesen puesto una plancha caliente en mis pies, desee poder huir de ahí, y no retuve el impulso, así que le gane la palabra.
-Creo que hasta aquí llegue Cullen, no estoy para más desprecio de tu parte, has dejado muy claro tu aversión, gracias por tu tiempo.
-Isa…
-¡He dicho basta!-le grité sabiendo que saldría con su graciosidad de conjugar mi nombre con una mofa.
Se quedó petrificado, y su mirada se apretó a la mía, el muy maldito debió darse cuenta de mis . y yo no quería esperar a que me lo echara en cara con su estúpida sonrisa de idiota.
Así que sin soportar más su presencia, pase a su lado como si fuese meramente una decoración de la pared saliendo de ahí, dejándolo en medio de el público que había acompañado nuestro altercado, y aunque el cuello me picaba por girarlo y ver que expresión tenia, no voltee a verlo ni una sola vez.
EDWARD POV
A pesar de sentir que a mi alrededor había un numero generoso de personas me sentía terriblemente solo, y peor aún, me sentía como la mierda vomitada por un elefante travesti, levante la vista y vi miradas de reprobación y lastima hacia mi persona mientras escucha susurros nada discretos.
"Es un idiota, mira que hablarle así"
"Ahora si se excedió"
"Esto fue más allá del humor negro Cullen"
Ósea ¿Acaso yo era el jodido malo de la película? Pero si ella no se quedó calladita, ¿Es que no vieron como me contesto? La verdad su último comentario fue de lo mas… hiriente. Además, la gente ya estaba acostumbrada a escucharnos discutir no sé por qué tanta conmoción por otra estúpida pelea, así que tomé mi postura de Oh-Putamente-Genial-Cullen para que no creyeran que sus comentarios ridículos me afectaban.
-¿Acaso no tienen a alguien más para joder en su vida? ¿Qué carajos me ven?-les gruñí fríamente.
Algunos siguieron su camino y otros se metieron a los laboratorios cercanos, eso sí, sin dejar de murmurar, pendejos, era mi vida, y no es como si fuese el fin del mundo, Swan se encabronó, gran cosa, ni siquiera era mi amiga, y no me importaba, no, no lo hacía, ni siquiera ver sus ojos cristalinos me harían sentirme mal, era su problema por ser tan… pues ella.
-¡EDWARD ANTHONY CULLEN!
Oh, Rayos. Alerta de duende encabronada.
Me di la vuelta lentamente para encarar a mi –dulce- (nótese el sarcasmo) hermanita, a pesar de su tamaño comparado con el chihuahua de la vecina era de temer cuando estaba enojada, y ahora lo estaba, podía ver sus mejillas encendidas y casi podía jurar ver salir humo de sus orejas como en las caricaturas.
-¿Qué quieres Alice?- le pregunté fingiendo aburrimiento cuando por dentro mis carísimos bóxers Calvin Clain temblaban.
-¿Por qué fuiste tan estúpido con Bella? Pude escuchar desde el pasillo de la cafetería como la insultabas, ¿Es que acaso no te cansas de molestarla? ¿Por qué no la puedes dejar en paz?
Buena pregunta.
-Eso no te incumbe Duende, y ella no es tan santita como tú y los chicos la quieren hacer ver, ¡Me contesto Alice! ¿O acaso eso si no lo escuchaste? ¡Comparo mis ojos con el moho!-le refute molesto.
-Ella solo se defiende Cullen, pero para nadie es noticia el saber que siempre eres tu el que comienza con todo, desde que Bella llegó a Forks no haces nada más que molestarla, ella no te hace nada Edward, si te tomaras la molestia de escucharla hablar con nosotros sabrías que…
-No tengo interés de saberlo Alice, me da igual, Swan y yo no somos amigos, y quizá contigo sea de una manera, pero conmigo es totalmente diferente y quién sabe, quizá esté siendo hipócrita con ustedes y conmigo muestre su verdadero yo-respondí cínicamente.
Alice comenzó a mover impacientemente su pie envuelto en su costoso zapato.
-¡Eres un idiota Edward! Tú sabes que lo que dices es mentira y si fuese cierto eso que dices que te da igual, no la molestarías como lo haces, a veces incluso pareciera que la buscas solo para joderla.
Me sorprendí de su suposición, era completamente absurdo.
-Que pendejadas dices hermana, ¿Sabes qué? Ya no quiero escuchar mas, si, se encabrono, pero se le pasara, así que deja de hacer una tormenta en un vaso de agua, mejor corre a consolar a tu amiguita- le dije mientras acomodaba mi mochila y caminaba hacia el lado contrario.
Quizá fue mi imaginación, pero al dar la vuelta al pasillo escuche que Alice susurraba algo así como que yo era un verdadero ciego.
BELLA POV
Idiota, idiota, idiota
Cruzaba la cafetería mientras repetía mi mantra para aliviar esa sensación de vacío que tenia instalada desde que discutí con él.
No tenía mucha hambre, así que me conforme con una leche de chocolate y un paquete de galletas aun sabiendo que cuando Alice lo viera me reñiría por comer esa "basura"; me dirigí a la mesa donde estaban mis amigos y me encontré con Rose y Emmett que al verme esbozaron una leve sonrisa y una mirada de comprensión. Ya lo sabían.
-No digan nada, no puedo creer que se enteraran en menos de una hora-fue mi saludo mientras me sentaba frente a ellos.
-Cariño, me entere en el mismo momento que discutían, sus gritos podían escucharse casi por todo el edificio-murmuro Rose apenada.
Me sonroje furiosamente, no podía creer que había perdido la paciencia por una basura como Cullen.
-No te avergüences Bellita, yo en tu lugar también le hubiera contestado lo mismo que tu, claro, con mis puños de obsequio-se largo a reír el grandulón de Emmett mientras se metía un trozo de hamburguesa a la boca y seguía hablando para el disgusto de Rose con la boca llena- Aunque sinceramente no entiendo a Edward, el no es así con los demás, siempre ha sido un malhablado libertino, pero pareciera que su vena de hijo prodigo aumenta cerca de ti.
Genial. Yo era la que sacaba lo peor de él, al menos estábamos a mano porque él hacía lo mismo conmigo, desde un principio los chicos se había sorprendido de la grosera manera de Edward para conmigo, y aun no podían darle una explicación lógica, sin embargo descubrieron que el también me hacia enervarme, aunque mi actitud era un caso diferente, pues era consecuencia de su desplante.
-¿Estás bien Bella?
Levante la mirada para encontrarme con los preocupados ojos celestes de Rosalie, unos ojos muy bonitos, cálidos y al mismo tiempo inteligentes, no podía concebir la colosal diferencia entre estos ojos y los de…
-Estoy bien Rose-la tranquilicé con un suspiro- solo que ya me estoy hartando, al principio discutir con él era… hasta entretenido, pero últimamente se ha vuelto tan… diferente, más despectivo, como si se molestase verdaderamente con mi presencia, y la verdad hasta he llegado a pensar que preferiría no tenerlo enfrente, sé que no soy bonita, ni la joya más preciosa del mundo, pero no es necesario que el me lo esté recordando a cada segundo como si fuese un pecado.
Una explicación bastante larga si me permiten decirlo, pero era la verdad, o al menos una parte de ella, no hacía falta decirle que muy en el fondo sentía un hueco por las palabras de hoy, y además porque era estúpido, tan estúpido como usar lentes dentro de una mazmorra.
Emmett trago en seco lo que estaba masticando y sus ojos castaños, un poco más claros que los míos me miraron seriamente, algo no muy común en el pues su semblante siempre era el hogar de una sonrisa.
-¿Te han herido sus palabras pequeña?-preguntó con un tono de voz grave y serio, no por nada decía que yo era su pequeña hermanita.
No conteste, sinceramente porque no quería mentir o que se diesen cuenta de algo que yo apenas estaba analizando, joder, que difícil puede llegar a ser la adolescencia.
Mis miedos se acrecentaron cuando vi como ambos se miraban fijamente, como si estuviesen hablando con el silencio, o una de esas cursilerías de pareja y después sus ojos recaían en mi figura como descubriendo algo, sin embargo fue Rose la que hablo…
-Bells, ¿Acaso tu…
-¡BELLA!
No sé porque, pero esa interrupción me dio tremendo alivio como el que de seguro sintió Willy cuando fue liberado al océano, no tenía idea de porque me había sentido presionada, aunque claro, el sentimiento se volvió palpable cuando unos pequeños brazos buscaban quitarme hasta la última reserva de oxigeno.
-Alice… ¿Pue…des hacer…me el favor de aflojar tu a…brazo?
Los grilletes, hmm, quiero decir, los brazos de mi mejor amiga me liberaron y el rostro de duendecillo de Alice quedo exactamente a mi altura mientras un pequeño puchero sobresalía de sus labios. Era una imagen que le rompería el corazón a un asesino.
-¡Bella!, perdóname por haber compartido el vientre de mi madre con esa basura humana, te juro que el absorbió todos los genes malignos y que yo no soy así-sollozó.
-Alice…
-No entiendo como Edward puede comportase así contigo, te prometo que si no fuese porque sé que mamá es buena y adora a papa juraría que tuvo un romance con el diablo…
-¡Alice!-
-Si lo sé, hasta el diablo tiene su lado amable, Edward es como el núcleo de la maldad, creo que fue tan malo que por eso se robo mi desarrollo y soy tan pequeña… ¿Ves como nos daña a todos? Ni siquiera pudo respetar los nutrientes que mamá destinaba a mi cordón umbilical…
-¡Alice tranquilízate!-le dije riendo ligeramente. La mente de mi amiga podía ser un verdadero torbellino.
-¿No estás enojada conmigo entonces?- preguntó haciendo imposiblemente enormes sus ojos esmeraldas. Tan iguales y tan diferentes.
-¿Por qué estaría enojada contigo pequeña? Eres mi mejor amiga Alice, tú no tienes la culpa de nada-le asegure con una sonrisa, su preocupación había levantado un poco mi ánimo.
Ella se levantó de un salto con una amplia sonrisa y sus ojitos brillosos corriendo a los brazos de Jasper, el cual le sonreía tiernamente, con tanto drama no me había percatado de su presencia, sin embargo ahora acariciaba los cabellos de la pequeña Cullen con ternura.
-¿Ves te dije que no estaría molesta contigo Cielo?-le decía en susurros mientras me hacia un guiño en el ojo que yo respondí.
Después del numerito continuamos nuestro almuerzo, pude percatarme de que a propósito omitieron el tema "E" en la mesa, y se los agradecí enormemente, ya tenía mucho para el día, el timbre se escuchó y nos levantamos para terminar la segunda jornada de clases, me despedí de los chicos intentando ignorar sus miradas preocupadas, por Dios, solo fue otra estúpida pelea, pero aun así sentía que su preocupación tenía justificación, y no quería enredarme más.
Las demás clases se hicieron interminables, ahora el regreso a clases no me parecía tan genial, pero aun así me obligue a prestar atención, ya que si algo provocaba mi extraño comportamiento era el idiota de Cullen y el no tenía ninguna influencia en mi persona como para provocar eso. ¿Cierto?
Al salir de mi última clase, todo lo que quiera era desaparecer del instituto, podía ver como algunas personas me daban la misma expresión preocupada que mis amigos, esto rayaba en lo ridículo, así que moviendo mis pies a una velocidad nada recomendable en mi torpeza nata, avance al estacionamiento.
Me encontré los chicos cerca de mi vieja camioneta a un lado de un glorioso Jeep, una moderna Harley Davidson y un glamoroso Volvo Plateado, y repito, no tengo que decir de quien es cada uno, ustedes lo saben, así que no alimenten mas la tortura del día ¿Si? Gracias.
-¡Bella! Inicio de clases, inicio de reunión Cullen-Hale-McCartie-Swan en mi casa. ¡Ahora!-chilló una emocionada Alice dando saltitos en su lugar.
-¿Qué dices Bella? Hoy es el turno de las chicas, y los chicos tendrán que conformarse con nuestro drama y actores exponencialmente más atractivos-me animó Rose con una sonrisita mientras Jasper y Emmett hacían un gesto de inconformidad.
Ese era el ritual de cada semana, películas en casa, sin embargo no estaba verdaderamente de humor para ir a la mansión Cullen, a veces Edward se unía a nuestro momento de cine por las tardes en una extraña forma de tregua, y ahora no tenia ánimos de estar en el mismo lugar que él, de hecho esa fue la razón por la que hui del instituto como si un asesino pedófilo me estuviera siguiendo, no quería estar cerca de él.
-Dudo mucho que se nos una hoy-aseguró Alice adivinando mis dudas-esta tan furioso como Grinch en día de navidad desde la mañana y estoy segura que llegando a la casa se encerrara en su habitación.
La afirmación de Alice, por extraño que parezca me hizo sentir peor. Y aunque su suposición fuese correcta no ayudaba el hecho de que él estuviera ahí, eso sería suficiente para arruinarme la tarde, el espacio geográfico puede ser tan reducido cuando la persona que más te odia esta cerca, además por muy Emo que suene, quería estar a solas, quería reflexionar sobre que chingados era lo que traía con este estúpido animo y quería solucionarlo ya para que mañana no luciera como una estúpida sentimental delante de Cullen.
Y no había mejor lugar de soledad en este momento que mi casa, mis padres habían decidido ir a Seattle a pasear y me aseguraron que no regresarían hasta dentro de dos días, no les había dicho a los chicos porque se preocupaban y estaba segura que Alice me obligaría quedarme en su casa, y en estos momentos era lo último que deseaba.
-La verdad, no creo poder ir… me siento algo mal chicos.
Mi excusa fue la mentira más patética que había soltado, estaba segura que no creyeron ni una sola palabra pero aun así no insistieron. Por eso amo a mis amigos, me di la vuelta para subir a mi camioneta, pero antes de subir Alice me abrazo y me susurro al odio.
-No lo pienses tanto, te darás cuenta fácilmente, solo espero que estés sentada para ese momento.
La mire extrañada pero ella solo me dio una sonrisita casi imperceptible.
-Ve con cuidado Bellita, y si mañana ves al idiota de Edward con un ojo morado no preguntes-me dijo Emmett con su sonrisita traviesa.
Negué con la cabeza ante sus tonterías y me subí a mi vehículo, el motor gruñó como una bestia salvaje pero estaba tan acostumbrada que no me percate del susto que aquel sonido provocó en el estacionamiento, moví la palanca de cambios mientras por el retrovisor veía a mis amigos despedirse con la mano alzada.
Y comencé a manejar hacia mi casa, hacia el lugar donde esperaba se aclararan mis dudas.
"Bellz se detiene para escuchar a los fantasmas lectores... se acercan"
Aquí está el primer capítulo por si ya lo tenían olvidado (espero que no), veré si mañana puedo subir el capi dos, tranquil s me portaré bien y no fallaré; Besos de panda y dejenme sus reviews ¿No? me encanta leerlos, son mi motivación. Kisses.
