Azusa miraba detenidamente la pequeña rendija por donde entraban unos cuantos rayos de luz, ¿Dónde estaba?, se preguntaba, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que se había despertado, sentía miedo, dirigió su vista a un lado donde Jun intentaba calmar a una Ui quien no paraba de llorar por no saber nada de su hermana.
―Yui sempai donde esta― se preguntaba mentalmente la gatita.
Las chicas caminaban con pesadez, seguían preocupadas por no saber nada de Azusa, Ui ni Jun, tenían muchas preguntas, pero una parte de ellas les decía que las respuestas no les iban a agradar.
― Tu amigo traerá a salvo a nuestras amigas ¿verdad?― pregunto Ritsu a la chica de coleta y ojos color miel.
― Si Hikari dijo que lo haría, ten por seguro que es cierto― dijo la chica sin mirar a RItsu.
Yui aún seguía sollozando por su hermana y su gatita ―Azu-nya donde estas― pensaba mientras levantaba la vista al cielo.
Sawako caminaba mostrándose preocupada por no saber nada de sus demás estudiantes y aun mas preocupada por no saber en qué clase de situación se encontraban― no importa lo que pase, debo protegerlas….sobre todo a ella―pensaba.
― disculpa…―comenzó a decir Mugi que miraba alrededor nerviosa ―donde… ¿dónde estamos?
― en una ciudad sin vida― contesto fríamente Mitsuki
― disculpen a mi amiga― dijo la chica de cabellos castaños como Yui― les explicaremos todo en cuanto estemos en un sitio seguro…por cierto me llamo Aiko, ella es Mitsuki y el chico se llama Hikari― contesto amablemente la chica.
― es extraño que no digieran sus apellidos― pensaba Mio quien miraba como Ritsu seguía molesta con toda esa situación.
El chico castaño seguía corriendo por todo el lugar, necesitaba encontrar a las demás lo más pronto posible ― espero que los puedan distraer lo suficiente― pensaba mientras sentía como su corazón latía fuertemente. El chico por fin se detuvo cuando el sonido de un aparato parecido a un rastreador comenzó a sonar lo cual lo hizo sonreír.
―Desearía poder ser más alta― decía Azusa quien estaba trepada en los hombros de Ui y Jun e intentaba llegar a la pequeña rendija del techo.
―Asusa ¿puedes ver algo?― preguntaba la bajista del club de jazz.
― Ni siquiera puedo…―Azusa no pudo continuar debido a que una puerta abriéndose las asusto provocando que la más pequeña cayera.
Las tres se quedaron viendo al chico delante de ellas quien parecía feliz de verlas.
― Deprisa…sus amigas las están esperando― contesto el chico mientras comenzaba a caminar.
― ¡espera!― Grito Azusa ― ¿Quién eres?
― ¿sabes dónde está mi Onne-chan?― pregunto esperanzaba Ui.
El chico mostro una brillante y cálida sonrisa ―ellas están a salvo, pero debemos darnos prisa si queremos salir de este lugar a tiempo― dijo mientras les hacía señas de que lo siguieran.
A pesar de tener cierta desconfianza decidieron seguirlo, aunque había algo en ese chico que les recordaba mucho a cierta cabeza hueca.
Mientras tanto el resto había logrado llegar a un edificio alto en donde entraron por una deplorable puerta que apenas y se podía sostener.
― Los elevadores no funcionan, tendremos que usar las escaleras― dijo Mitsuki a las demás.
― ¿en serio? Nunca me lo hubiese imaginado― contesto sarcásticamente Ritsu quien se ganó un ligero golpe por parte de Mio.
Todas siguieron subiendo las escaleras en silencio, después de unos pisos el estallido de algo hizo que todo temblara, esto provoco gritos y miedo entre todas.
― ¡apresúrense!― grito Mitsuki mientras aceleraba el paso para poder llegar rápidamente a la azotea ―maldición creí que teníamos más tiempo― pensaba.
Llegaron hasta la parte más alta donde abrieron la puerta de la azotea, lo que vieron fue un helicóptero negro, recargado en él estaba un chico de cabellos negros y ojos verdes que las miraba sonriente.
― ¡enciende esa cosa!― grito Mitsuki.
― suban deprisa― les dijo Aiko a las demás.
― esperen, ese sonido se escuchó como una bomba― dijo angustiada Sawako mientras subía a las chicas al helicóptero que ya empezaba a mover sus hélices.
Aiko miraba a todos lados de la azotea como esperando encontrar a alguien, hasta que por fin lo vio; un chico de cabellos dorador alborotados por el viento y ojos igual de azules que el cielo miraba hacia el horizonte mientras a un lado de él estaba un rifle francotirador M107.
―kazuo-sempai― dijo Aiko― ellas ya están en el helicóptero―
El chico simplemente apretó fuertemente los puños hasta que los nudillos se pusieron blancos― malditos….como se atreven a traerlas aquí― pensaba.
Azusa, Ui, Jun y hikari corrían más deprisa después de escuchar la detonación de la bomba.
― ¡más rápido!― gritaba el chico a las demás.
El sonido de alguien cayendo los hizo detenerse y al girarse pudieron ver a Ui intentando levantar a Jun.
―mi…mi tobillo…― decía mientras hacia una mueca de dolor al intentar apoyarlo.
Por si las cosas no fueran ya de por si malas una segunda explosión provoco que todos cayeran, el humo no los dejaba ver con claridad pero pudieron escuchar claramente disparos cerca.
―maldición…ya están aquí― decía el chico mientras se acomodaba el rifle preparado para disparar.
― ¡que está sucediendo!― gritaba Azusa desesperada mientras junto con Ui intentaban poner de pie a Jun.
Mugi, Yui, Mio, Sawako y Ritsu se encontraban ya en el helicóptero junto con el chico de ojos verdes quien al parecer era el piloto, todas veían como Mitsuki y Aiko discutían.
― ¡no podemos dejarlo solo!― gritaba Aiko quien estaba al borde de las lagrimas
― Pero sabes bien que si no las sacamos a ellas ahora mismo, todo será en vano― le decía la morena.
― Tu estas tranquila porque ellas ya están aquí― decía la chica mientras caminaba de nuevo hacia las escaleras.
―Aiko…― dijo Mitsuki antes de que una tercera explosión retumbara en el lugar― ¡Hiroto ahora!― le grito al chico del helicóptero y casi de inmediato este empezó a despegar.
― ¡espera Mitsuki!― le grito Ritsu― ¡que pasara con ustedes!―
Mitsuki no dijo nada simplemente se quedó inmóvil viendo como el helicóptero se movía para después alejarse.
―Kazuo― dijo antes de comenzar a correr por el mismo camino de Aiko― ya sabes que hacer― le dijo al chico rubio quien con media sonrisa se acomodaba su rifle de francotirador.
Azusa se tapaba la cabeza con las manos mientras escuchaba como las balas volaban por todo el lugar, aun lado de ellas Ui lloraba y Jun simplemente parecía haberse quedado en shock ¿Qué está pasando, que está pasando? Se repetía mentalmente.
Hikari disparaba con mucha precisión, algunos hombres al parecer soldados caían rápidamente. ― ¡muévanse!― les grito.
Aiko se quedó inmóvil al tener enfrente a un grupo de 10 soldados que la miraban divertidos, todos ellos apuntándole con sus armas, ella comenzó a odiarse a sí misma, siempre había sido dulce y amable, odiaba la guerra, odiaba matar pero en estas circunstancias, más odiaría morir y no poder "verlas" por una última vez.
― ¡no me tomen a la ligera!― grito mientras disparo rápidamente con su escopeta a uno de ellos y se movía ágilmente para esquivar la ráfaga de balas que la seguían, realizo algunos disparos más y logro derribar a otros 6, ella no era muy buena disparando, es pos eso que siempre usaba una escopeta ¿lo malo?...es que no tenían muchas balas. ― maldición― dijo al darse cuenta de que se había quedado sin munición.
Los 3 hombres restantes se acercaban peligrosamente a ella y con sonrisas perversas en sus rostros, antes de siquiera poder apretar el gatillo tres disparos certeros los derribaron.
― Aiko… ¿estás bien?― pregunto Mitsuki que llegaba corriendo a su lado.
―si…gracias―
Mitsuki sonrió ― yo solo dispare dos veces― dijo antes de empezar a correr.
Al oír las palabras de su amiga Aiko dirigió su vista al techo del edificio donde hacía unos minutos estaban ― gracias kazuo-sempai―
En el helicóptero todas estaban en silencio, sentían una gran preocupación por sus amigas.
― ¡Ricchan! ― grito Yui quien estaba mirando por una de las ventanillas del helicóptero ― ¡miren!―
Las demás se acercaron y lo que vieron las dejo impactadas, lo que parecía ser una gran ciudad estaba completamente destruida, a pesar de que ya habían visto una parte esto en verdad no tenía comparación.
― Qué demonios está pasando― dijo Ritsu mientras sentía como la mano de Mio tomaba con fuerza la suya.
Los ojos de Mugi de pronto quedaron como platos, intento hablar pero simplemente no podía ―esto…esto es…― no pudo seguir por qué sintió la mano de alguien en su hombro y al alzar la vista vio a su profesora con ojos cristalinos.
― no lo digas aun― le dijo con calma Sawako mientras se quitaba la gafas, ellas dos había reconocido esa ciudad destruida…"su ciudad".
