Mio se encontraba tratando de dormir, podía escuchar la conversación de Ui y Jun muy a lo lejos, estaba molesta y ni siquiera sabía porque, "Ritsu, Ritsu, Ritsu" era lo que su mente le repetía, sentía dolor en el pecho y aun no conocía la razón.

La puerta se abrió de golpe obligándole a salir de su escondite, delante de ella estaba Mugi, sus ojos rojos y cubiertos de lágrimas y las manos ensangrentadas.

―Ri… Ricchan― fue todo lo que necesito decir para que el mundo de Mio se viniera abajo en un segundo.

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Minutos antes...

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Mugi y Sawako caminaban junto con Kazuo después de terminar la limpieza de las armas, iban en silencio, el sonido de un disparo provoco que el chico cubriera a ambas mujeres y sacara su Glock intentando descubrir de dónde provenía el disparo.

― ¡Hay que movernos!― grito el chico y los tres comenzaron a correr, a Kazuo se le hizo extraño que las alarmas no hayan sonado aun "algo no está bien" pensaba el chico.

― ¡Ricchan!― exclamo Mugi al notar a su amiga en uno de los pasillos, se acercó rápidamente y su corazón se detuvo al ver la mancha carmesí en su pecho, los ojos cerrados y la respiración lenta en la chica.

―No, no, no― repetía el chico mientras rápidamente intentaba cubrir con sus manos la herida de la chica ―tiene pulso pero es muy débil―

Sawako no sabía qué hacer, el ver a su alumna ahí en el suelo casi sin vida la había dejado impactada, Mugi al igual que Kazuo intentaba detener la sangre de la presidenta del club.

Sawako al fin reacciono, corrió pidiendo ayuda, varias personas se acercaron rápidamente, la camilla tardo unos minutos, una eternidad para todos, lo único que pudieron ver fue como rápidamente se la llevaron y el rastro de sangre aun yacía en el suelo.

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Ahora…

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Nodoka corría, su corazón latía demasiado fuerte ―"como pudo pasar esto"― pensaba cuando se encontró de frente a Yui, Azusa, Hikari y Hiroto.

―chicas… Ritsu… han disparado a Ritsu―dijo por fin.

Los cuatro chicos estaban bastantes sorprendidos, Azusa intentaba luchar contra las lágrimas mientras Yui lloraba frenéticamente sobre su hombro.

―Hikari, busca a Mitzuki y Kenji por favor― dijo Nodoka y el chico comenzó a correr buscando a sus amigos, mientras que el resto se dirigían a la enfermería.

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― Ritsu― sollozaba Mio mientras era abrazada por Mugi y Ui, cuanto daría por verla, por que llegara y la abrazara y le digiera que todo estaría bien, si Ritsu moría, no, ella no sería capaz de dejarla sola.

―Mio-chan― le llamo Mugi ―Ricchan es muy fuerte…ella estará bien― su voz sonaba cortada debido al llanto, aun así ella tenía fe en que Ritsu estaría bien.

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Aiko detuvo sus pasos al ver al chico de cabellos rubios de pie frente a un charco de sangre ―Kazuo…Kazuo― dijo y se acercó a él.

― ¿te sientes mejor? ― pregunto el chico y la chica simplemente asistió ―sé que mientes― dijo él.

―como esta Ritsu-san―

―no lo sé…alguien le ha disparado a una distancia considerable…Nodoka piensa que quizás haya un infiltrado…alguien que sabe quiénes son ellas en realidad― el chico observo la ventana intentando descubrir de donde había salido el disparo y aún más importante, quien había disparado.

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Hikari llevaba en la espalda al menor de los Tainaka mientras que Mitsuki caminaba a lado de el sin decir una sola palabra, iban rumbo a la enfermería, Kenji se había quedado dormido después de llorar al enterarse de lo que le había pasado a Ritsu.

― era mucho más sencillo llevarlo cuando era más pequeño― dijo Hikari intentado sacarle al menos un gesto a la chica.

― Si ella muere… ¿Kenji y yo desapareceremos?― pregunto la chica.

Hikari detuvo su paso y la miro de frente ―nunca…ella es fuerte...resistirá― dijo el chico y pudo notar como de le los ojos de Mitsuki caía una lagrima y la limpiaba rápidamente.

―debemos darnos prisa― dijo ella.

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Mio había dejado de llorar, ahora estaba simplemente quieta, sin moverse, era como si le hubieran arrancado el alma y hubiera quedado solo su cuerpo, sin Ritsu ella no era nada, hasta ahora lo entendía, hasta ahora que ella podía salir de su vida entendía que la amaba.

Sawako observaba a su alrededor, Yui estaba fuertemente abrazada de Azusa quien al igual que todas tenía los ojos rojos debido al llanto, Mugi se encontraba abrazando a Mio, Ui y Jun estaban sentadas sin decir una sola palabra, Hiroto hablaba con Nodoka sobre la manera de descubrir al infiltrado.

― ¡Nodoka-san!― escucho a Hikari quien llegaba corriendo con Kenji en la espalda que empezaba a despertar y una seria Mitsuki.

― Ella aun esta en cirugía…la bala se encuentra muy cerca del corazón― Nodoka dijo lo último más bajo de lo normal.

― Ella…ella― ahora era Mitsuki quien hablaba ― ¿ella estará bien?

Nodoka observaba como Kenji se tallaba los ojos ― ¿Mi mama está bien?―

Mio y todas las demás pudieron escuchar lo que el chico había dicho ¡Ritsu era la madre de esos chicos! Ya no había vuelta atrás.

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El cirugía los médicos trataban desesperadamente de detener la hemorragia en Ritsu, su pulso era muy bajo, de pronto el sonido de la máquina que controla los signos vitales de la castaña dejo de marcarlo inundando la sala con ese horrible sonido.

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― ¡kenji!― grito la morena al ver como los brazos de su hermano comenzaban a parecer casi transparentes.

― ¡Mitsuki!― ahora fue el turno de Hikari el de gritar al ver la misma condición de su amiga.

La chica se comenzó a sentir mareada y antes que cayera fue sostenida por Hikari.

―ella… ha muerto― dijo la chica mientras sus ojos comenzaban a nublarse ― ¿desapareceré?―

―No...No...No lo aras…todo estará bien te lo prometo― el chico estaba desesperado, se giró para ver las reacciones de todos, Kenji yacía en los brazos de Nodoka, las chicas lloraban desconsoladas al entender la situación, escucho las voces de Aiko y Kazuo quienes llegaban.

De pronto Mio, se levantó y camino hacia las puerta de la sala de cirugía y con todo el aire de sus pulmones grito el nombre de la chica que más amaba.

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Ritsu sentía que flotaba, todo era muy tranquilo, no sabía dónde estaba pero no le importaba, a pesar de que todo estaba obscuro no sentía miedo o angustia, recordaba el disparo ¿estaba muerta? Sí que tenía mala suerte, nunca le pudo decir a Mio sobre sus sentimientos.

Una suave voz en medio de todo la llamaba, no había duda alguna, era Mio...Su Mio, quizás aún podía…quizás no todo estaba perdido, la voz se hacía cada vez más y más fuerte, una corriente eléctrica la recorrió y de nuevo la maquina comenzó a marcar sus latidos.

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Que tal, las cosas se están poniendo más interesantes, actualice rápido como manera de compensarlos por el capítulo tan corto de la vez pasada, aunque este tampoco está muy largo que digamos.

En fin, sin más me despido, lean y sean felices, nos leemos pronto.