Hiroto caminaba tranquilamente por el patio principal, en su mano derecha llevaba un casco de piloto color verde y con la izquierda removía unos mechones rebeldes que caían libremente sobre su cara.
― "necesito un corte de pelo"― pensó el joven piloto cuando observo a cierta gatita correr hacia el con el ceño fruncido y ojos llorosos, Hiroto detuvo sus pasos a medida de Azusa quien cada vez avanzaba más deprisa hacia él.
― ¡Hiroto-kun!― grito la chica cuando estaba a pocos pasos de él provocando que el chico tragara saliva ligeramente asustado por el enfado de la chica, sea cual sea el motivo.
― ¡¿quién eres?!― bramo la chica mientras lo miraba desafiantemente.
― A...Azusa-chan― intentaba hablar el chico ― ¿paso algo?―
Azusa comenzó a respirar con más calma, después de un par de minutos sus mejillas adquirieron un tono rojizo, estaba avergonzada de descargar su ira en contra del chico.
― lo siento, lo siento, lo siento― repetía Azusa.
Hiroto se llevó una mano a la nuca mientras reía divertido por la situación ―Azusa-chan ¿Qué es lo que te pasa?―
Azusa nuevamente se tensó y recordó el motivo de su enfado y preocupación.
― Hiroto-kun― dijo Azusa mirando al chico fijamente provocando que el dejara de reír ― dime tu nombre completo por favor― suplico.
Hiroto pareció pensar un momento la respuesta pero al final término por ceder―Matsuyama…Matsuyama Hiroto― respondió el chico de los ojos verdes.
Azusa parecía decepcionada ―entonces ¿Quién es?― se preguntó la gatita ― ¡tú lo sabes!― grito nuevamente señalando al chico.
― ¡yo no sé nada!― se defendió el.
―si lo sabes…por favor dime quien es mi hijo o hija… dime.―
Hiroto estaba sorprendido por lo que Azusa le había dicho ¿habían hablado con Nodoka? ¿Kazuo les dijo algo? ¿¡Cómo se enteraron!?
― no sé de qué hablas― dijo nervioso
― Si lo sabes…. Por favor― los ojos de Azusa comenzaron a amenazar nuevas lágrimas y a Hiroto no le quedo otras más que revelar el secreto.
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Yui cerró con cuidado la puerta de Ritsu cuando escucho pasos detrás de ella, se giró y pudo ver a Nodoka de pie, Yui agacho la mirada y Nodoka frunció el ceño.
― ella tenía que saberlo― dijo la guitarrista y sin esperar respuesta sintió como su cuerpo era arrojado hacia la pared.
― ¿¡sabes lo que hiciste?!― pregunto molesta la expresidenta del consejo estudiantil ― nos pusiste en peligro a todos―
― ¿peligro?― Yui al fin miro a Nodoka a los ojos, tenía una mirada seria, no era la misma mirada alegre que siempre tenía, se veía madura y a la vez misteriosa.
― ¿Peligro Nodoka-chan?... ellos son los que están en peligro ― Yui se soltó del agarre de Nodoka y comenzó a caminar dejándola de pie ―no eres la única con miedo―
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Mio comía tranquilamente, el comedor se encontraba prácticamente vacío a excepción de ella y Mitsuki.
―Ritsu-san… ¿está bien?― pregunto La chica del futuro mirando a Mio.
― ella va mejorando día a día, así es Ritsu― dijo Mio con una sonrisa ― tú la conoces muy bien ¿no?―
―la Ritsu a la que estaba acostumbrada era más madura y muy sobreprotectora― mientras hablaba su mirada se volvía nostálgica y por alguna razón Mio sintió parte del dolor de ella ― a pesar de eso siempre me cubría en mis travesuras, tú eras más exigente, en ocasiones tú y ella discutían porque decías que Kenji y yo estábamos muy consentidos, lo curioso es que tú nos consentías, siempre nos cantabas cuando las bombas caían― en este punto Mitsuki no pudo seguir aguantando las lágrimas y estas caían libremente por su rostro, Mio por su parte lloraba también, ahora entendía todo.
Mitsuki se dio cuenta tarde de que había hablado más de la cuenta―lo lamento… No quería…no quería que te enteraras de esa forma― se empezó a tallar los ojos y evitaba mirar a Mio, sintió las delicadas manos de su madre limpiar el rastro de lágrimas y fue cuando sintió de pronto una fuerte abrazo.
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Dentro de una habitación se encontraban Kazuo y Aiko de pie frente a un hombre de unos 40 años, tenía una cicatriz en el rostro y las manos atadas a una mesa.
― Como obtuviste esa información― hablo con seguridad el chico rubio.
El hombre simplemente lo miraba con indiferencia y eso molestaba al chico.
― ¡sé que fuiste tú! ¡La bala que le sacaron a Ritsu coincide con tu arma! Ahora dime… ¡quién te ordeno disparar!― el chico tomo al hombre de la camisa mientras lo miraba con furia.
Aiko se acercó al muchacho y lo jalo del brazo para intentar controlarlo.
― Kazuo-sempai, basta…sabemos que es el, no tiene que hacer esto―
― Él nos puede llevar hacia un líder del nuevo régimen― dijo el chico un poco más tranquilo.
―Nodoka-san viene en camino, ella sabrá que hacer―
El chico respiro hondo y salió de la habitación para evitar matar al sujeto el mismo.
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Yui caminaba aun molesta por el incidente con Nodoka, solo quería ver a su gatita, quizás eso le ayudaría a calmarse un poco, camino hasta llegar a al patio central donde le informaron que habían visto a Azusa, esperaba encontrarla con alguna de las chicas.
― ¿Yui sempai?― escucho decir a alguien, se giró para encontrar a Azusa sentada con las piernas encogidas en su pecho y con rastros de haber estado llorando.
― Azu-nya― dijo la guitarrista principal mientras abrazaba a la chica, su abrazo no era el mismo efusivo y asfixiante que siempre le daba, esta vez era cálido, reconfortante y protector, no sabía que pasaba pero no recordaba haber visto a Azusa de esa forma, un sentimiento de ira se apodero de ella al imaginarse que talvez alguien le hubiera hecho daño.
―Azu-nya― dijo Yui levantando el rostro de la chica para que la mirara a los ojos ― ¿Qué paso?―
Azusa respiro profundamente, por un momento dudo en decirle a Yui sobre lo que pasaba, no es que no confiara en ella, después de todo era su derecho de saber la verdad, lo que le preocupaba a Azusa era la manera en que reaccionara.
― Yui-sempai, tenía razón― La castaña no comprendía muy bien y la chica de coletas lo noto ― Ritsu-sempai no es la única con hijos en este futuro…hay más―
Yui entonces lo entendió, una parte de ella estaba feliz y la otra estaba asustada.
―Quiénes Azu-nya, quienes―
Azusa la miro a los ojos, tenía miedo, estaba aterrada ante la información que Hiroto le había dicho.
Unos minutos antes…
―Hikari― dijo el chico de los ojos verdes a una sorprendida Azusa
― ¿Hikari-kun?― pregunto y el chico simplemente asintió con la cabeza.
― Pero el… como...―
La chica estaba sorprendida, el chico castaño fue quien las rescato de aquellas bodegas, le dispararon para protegerlas, es amable, responsable aunque un tanto flojo, es valiente, es todo lo que siempre deseo que fueran sus hijos ¿entonces que estaba mal?
―supongo que…mi esposo está muerto― dijo con un tono de nostalgia.
El chico la miro sin saber qué hacer, podía decir la verdad completa o dejar las cosas tal y como estaban.
― deben ir con Nodoka-san― dijo por fin ― ella les deberá explicar todo―
El chico dejo a Azusa de pie mientras nuevas lagrimas comenzaban a caer.
Ahora…
Yui abrazo con más fuerza a la chica, estaba feliz, en verdad lo estaba, Azusa tenía un gran hijo y estaba segura que también tuvo un gran esposo…entonces ¿Por qué dolía tanto?
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Nodoka se detuvo viendo al chico rubio fumar afuera de las puertas donde tenían al sospechoso― sabes que eso te hace daño ¿no?―
El chico simplemente encogió los hombros restándole importancia.
― estas seguro que es el― el chico afirmo y ambos ingresaron para continuar con el interrogatorio.
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Holaaaaaa, lamento tanto la tardanza y que el capítulo no fuera tan largo, pero ya comencé a escribir el siguiente, digamos que esto es como la primer parte, no me odien.
En fin, gracias por leer y por comentar, nos leemos pronto.
Lean y sean felices.
