Nodoka estaba frente al sujeto que Kazuo y Aiko habían arrestado, a pesar de que Nodoka estaba sorprendida de verlo le restó importancia, al igual que todos se sentía traicionada y preocupada a la vez, la idea de que existieran más infiltrados estaba presente, tenía que acabar con eso lo más pronto posible.

― entonces― comenzó a hablar Nodoka mientras tomaba asiento frente al sujeto ― Takeo Hashi, 42 años, sin familia, especialidad en combate a larga distancia― Nodoka decía toda la información del sujeto mientras el simplemente la miraba con indiferencia ― ¿sabes cuál es el castigo por lo que hiciste?―

El sujeto sonrió ― ¿acaso Manabe ordenara mi ejecución?―

― dime si existen más infiltrados― pidió Kazuo molesto.

Aiko estaba detrás de ellos observando todo, tenía la mano derecha sobre su pistolera, como si esperara que el sujeto hiciera algo.

― ¡antes prefiero morir!― grito el hombre e intento levantarse pero las esposas se lo impidieron, Nodoka ordeno que unos guardias se lo llevaran.

En cuanto los guardias le quitaron las cadenas que lo ataban a la mesa el sujeto empujo a uno de ellos y con agilidad saco una pequeña navaja de atrás de su cinturón, Aiko apunto pero antes de poder disparar Kazuo ya se encontraba sobre el sujeto intentando desarmarlo, en un rápido movimiento la navaja le hizo un corte a la mejilla izquierda del chico rubio, el sujeto mayor retrocedió unos pasos y antes de darse cuenta un disparo resonó por la habitación, Aiko apuntaba su arma de la cual había salido el disparo, con la mirada gacha la volvió a guardar y sin mirar al chico, ni a Nodoka, ni al cadáver salió del lugar.

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Ritsu estaba recostada, miraba al techo como si fuera la cosa más interesante del mundo mientras en su cabeza todo era un caos, las palabras de Yui aun las tenía presentes, el día aun no terminaba y se sentía muy cansada emocionalmente, quería ver a Mio, sentía que si no la veía pronto comenzaría a desesperarse.

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― esto no es real, esto no es real, no es real― ese era el mantra que la bajista del club de Jazz repetía desde hace varios minutos. Caminaba a un lado de Ui la cual al ver que Jun no paraba de repetir lo mismo, una y otra vez comenzó a irritarse.

― ¿tanto te molesta esta situación?― pregunto la menor de las Hirasawa con un tono molesto lo cual era sumamente extraño proviniendo de ella.

― Etto…― la bajista pudo observar una especia de aura obscura emanar de la linda y sonriente Ui Hirasawa lo que le provoco un escalofrió por todo el cuerpo ―No, no, no― repetia moviendo las manos ―solo que todo esto paso… ¿muy rápido?, digo ¿tú me entiendes no?, ósea tu…y yo… ¿en realidad paso?―

― no paso Jun-chan…está pasando― contesto ―sigamos buscando a Aiko―dijo antes de continuar caminando.

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Hiroto se encontraba a bordo de su nave, parecía comprobar que todo estuviera en orden.

―"el radar funciona bien, no hay ruidos extraños en el motor, el radio funciona bien, las ruedas de aterrizaje están en perfectas condiciones, el eje está estable, no parece haber nada malo…entonces ¿Por qué me siento incomodo últimamente al pilotear mi cazador?"― pensaba el joven piloto antes de bajar.

― quizás me estoy volviendo paranoico― camino hacia la orilla y saco un cigarrillo mientras observaba el ir y venir de las personas de la base.

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Mio caminaba con una sonrisa en el rostro por los pasillos rumbo al centro médico, estaba ansiosa por hablar con Ritsu, estaba ansiosa y a la vez preocupada ¿y si no le creía? ¿y si ese no era el futuro que ella quería?, sus temores poco a poco se hacían más grandes y sintió que sus ojos comenzaron a nublarse.

―Mio san― escucho que alguien le llamaba, era Hikari quien se acercaba sonriente a ella.

―Hikari-kun― dijo mientras se tallaba los ojos.

―Mio-san ¿todo bien?― dijo un poco preocupado―

―sí, solo estoy algo nerviosa―el chico sonrio y Mio pudo jurar que la sonrisa sincera era idéntica a la de cierta gatita.

― bueno…debo irme, nos vemos luego― y sin más siguió caminando.

Después de unos minutos Mio estaba delante de la habitación de Ritsu, tomo un fuerte respiro y abrió la puerta, ahí en la cama estaba Ritsu, estaba despierta y mirando fijamente hacia el techo, lo que le sorprendió a Mio fue ver al pequeño Kenji quien aún sentado a un lado de la baterista estaba dormido profundamente.

Ritsu pronto dirigió su atención hacia Mio quien aún no se había movido desde que entro a la habitación.

―he Mio… ¿quieres oír algo interesante?―pregunto Ritsu mientras mostraba una gran sonrisa.

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―quédese quieto sempai―dijo Aiko al joven rubio mientras le desinfectaba la herida en el rostro.

― ya te he dicho que no me llames sempai― dijo el chico rubio.

―lo se…solo que se me olvida―dijo antes de colocar una bandita blanca para cubrir la herida.

Estaban en la habitación del rubio, misma que compartía con Hikari, Hiroto y Kenji, el cuarto era simple, dos literas, cuatro cajoneras, una lámpara de noche, una mesa con unos papeles sobre ella y un estante con ropa colgada era lo único que se podía observar, increíblemente para tratarse de una habitación de chicos las camas estaban tendidas y no había ropa o algún objeto tirado por el lugar.

― ¿mejor?―

El chico comenzó a sonrojarse, estaban demasiado cerca, podía ver a la chica a los ojos, en verdad que eran unos bellos ojos chocolate.

―si…gracias― dijo después de apartar la mirada y levantarse.

―últimamente hemos estado muy ocupados… todo el asunto de Ritsu-san ha afectado a todos―

―supongo que Mitsuki y Kenji son los más afectados―

Antes de que la chica pudiera hablar la puerta se abrió de golpe revelando a una Mugi preocupada que rápidamente se abalanzo sobre el chico.

―solo ha sido un pequeño corte, Aiko ya se encargó de tratar la herida― y al decir esto Mugi le sonrió a la chica.

―muchas gracias Aiko-chan―

― ¿tú eres la novia de Kazuo?―pregunto Sawako quien apareció detrás de la chica sacándole un fuerte susto y cuyas palabras provocaron que el chico sereno y tranquilo se pusiera rojo y nervioso.

― ¿¡QUE COSAS DICES?! ESO NO ES VERDAD― tanto Mugi como Sawako comenzaron a reír ante la reacción del chico mientras que Aiko simplemente parecía no entender la situación.

―es verdad Aiko-chan ―hablo Mugi ―Ui-chan y Jun-chan te están buscando… lo sentimos Kazuo-kun pero…ya todas saben la verdad.

El chico las miro sorprendido mientras que la chica salió a toda velocidad de la habitación

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Hikari subía las escaleras rumbo a la azotea cuando escucho pasos apresurados detrás de él, por instinto se llevó una mano hacia su pistolera donde se encontraba su fiel Glock.

―Hikari-kun― escucho decir a alguien y de inmediato reconoció la voz, alejo su mano del arma y se giró para ver a Yui y Azusa subir rápidamente hacia él.

― ¿pasa algo?― pregunto el chico

―necesito…necesito hablar contigo―

El chico se puso algo nervioso ante la mirada seria de ambas chicas ¿podría ser lo que estaba pensando?

―Mugi-sempai, Sawako-sensei y Hiroto-kun an confirmado nuestras sospechas…solo quiero oírlo de ti…por favor.

El chico observo a las versiones jóvenes de sus madres, ya no había marcha atrás y tampoco había nada que perder.

― me llamo Hirasawa-Nakano Hikari... y si hay mucho de qué hablar.

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Holaaaaa, quise subir este capítulo un poco antes, por fin todo se ha revelado ¿o quizás no?, lo importante es que ya se ha descubierto gran parte de la verdad, en el sig. cap. Comenzaran los planes para devolver a las chicas a su época, se avecina mucha acción y quizás la muerte de algunos personajes (no me odien).

En fin, espero les haya gustado, gracias por sus comentarios y por leer esta historia.

Sin más, me despido.