Siete horas exactas habían pasado desde el secuestro de Yui y Mugi, siete horas en las cuales el caos se había extendido por toda la base de la resistencia.

Lo primero que hicieron los chicos al bajar del helicóptero fue ver la mirada preocupada de las chicas, algo andaba mal; les fue informado que el helicóptero que debía traer a la rubia y a la castaña había desaparecido. Las emociones de todos se podían ver claramente, la misión de rescate empezó a ser planeada rápidamente.

― calma Kazuo― decía Aiko al chico rubio que intentaba pararse de la camilla de hospital en la que se encontraba.

Después de volver fue mandado prácticamente a rastras a observación por las diversas heridas que presentaba.

― ¿Qué me calme?― pregunto molesto ― ¡sabes lo que acaba de pasar!... como me pides que me calme― el chico estaba molesto, observaba sus manos como esperando desaparecer en cualquier instante.

―ellas estarán bien― dijo la castaña tomando sus manos entre las suyas y mirándolo a los ojos ―y tú también lo estarás―

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En la sala de operaciones ese encontraban Nodoka, Hikari, Mitsuki y Hiroto, estaban frente a las chicas, Ui tenía los ojos rojos de tanto llorar, increíblemente Mio era la más calmada de todas.

―estoy organizando en plan de rescate―dijo Nodoka

― ¡yo quiero ir!―dijo Ui levantándose se su asiento.

―yo…yo también iré― la voz de Azusa temblaba un poco pero sus ojos mostraban determinación.

Hikari observo a ambas chicas, amas eran importantes para él, sabia lo mal que lo estaban pasando, casi tan mal como él.

―lo siento, pero ninguna de ustedes puede ir en esta misión…o en ninguna otra― dijo Mitsuki firmemente.

―pero Kazuo-kun está herido, él no puede ir en esta misión, les hará falta más personal― contesto Sawako rápidamente.

― ¿Quién dice que no podré ir?―dijo el rubio entrando a la habitación seguido de Aiko y Kenji.

―Kazuo… ¿estás seguro de poder hacerlo?―pregunto Nodoka un tanto preocupada de la salud del chico.

―no es por alardear pero soy el mejor francotirador de este lugar, debo hacerlo― dijo con firmeza, camino hacia donde estaba Mitsuki ― pero… creo que lo más conveniente sería darle el cargo de líder a Mitsuki―

―líder… ¿yo?― pregunto sorprendida la chica

―por esta vez lo permitiré―hablo Nodoka mirando a ambos, sabía que el chico estaba muy presionado y en su condición lo mejor sería quitarle un poco de presión.

―aun así…permítanos ir―suplico Ritsu.

―tu menos que nadie puedes ir― dijo Mio observando como Ritsu se inclinaba para suplicar, tenía los puños cerrados y el flequillo caía libremente sobre sus ojos ―debes…debes estar en reposo―dijo en un tono más bajo de lo normal.

―yo entiendo a Ritsu-sempai…y también quiero ir―Azusa al igual que Ritsu se inclino

―sé que es egoísta de nuestra parte pero déjenos ir por favor― ahora fue el turno de Ui, seguida por Sawako y Jun.

Mio fue la única que se quedó en su asiento mirando al resto ―aunque todas supliquen la respuesta será negativa― dijo la bajista ―si alguna de ustedes va solo empeorara las cosas, si mueren entonces ellos desaparecerán― dijo apuntando a los chicos― y entonces no serviría de nada.

―Mio tiene Razón―dijo Nodoka mientras se levantaba ―ustedes se quedaran aquí, ordenare que las vigilen para que no intenten nada…la operación comenzara en tres horas, estén listos― dijo mirando a los chicos antes de irse.

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Yui abrió los ojos y lo primero que vio fue a Mugi recostada a un lado suyo, intento levantarse pero le fue difícil con las esposas en sus manos.

―Mugi-chan, Mugi-chan― le decía mientras la movía un poco.

La tecladista por fin abrió los ojos, al igual que Yui estaba esposada, ambas observaron el lugar, era una celda. Era pequeña, tenía una vieja y sucia cama donde ambas estaban, un lavabo sucio, un retrete que hacía ver al lavabo limpio y nuevo, un foco que colgaba del techo y proporcionaba una tenue luz y unos barrotes que cubrían una pared entera.

― ¿Qué paso?― pregunto Yui un poco asustada.

―no lo sé…después que arrojaron al chico del helicóptero esos sujetos clavaron una aguja en mi cuello…y eso es todo lo que recuerdo― contesto la rubia.

―yo también solo recuerdo eso―

―Yui-chan… ¿crees que vengan pronto por nosotras?―

―por supuesto, estoy segura que ya están en camino para rescatarnos― dijo la castaña.

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Hiroto comprobaba que todo estuviese en orden con el cazador, a pesar de ser una misión de rescate Nodoka ordeno atacar el lugar donde el régimen tenia a las chicas, le costó mucho pero logro localizar el helicóptero, a pesar de que había desaparecido del radar logro encontrarlo con un programa espía que ella misma había instalado en todas las naves.

El chico termino con la revisión y al bajar se topó con Azusa.

― ¿pasa algo Azusa-chan?―

― ¿las traerán a salvo?― la chica cerro los ojos intentado detener una cascada de lágrimas ―sé que es egoísta pero traigan a Yui-sempai y a Mugi-sempai a salvo por favor― ahora las lágrimas caían libremente por el rostro de la chica.

El chico se acercó a ella ―así deba dar mi vida, las traeré de vuelta a salvo―contesto.

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Hikari se terminaba de cambiar el uniforme, se tallo los ojos y se arrojó a la cama, estaba cansado, muy cansado, quería dormir por todo un día entero ¿hacia cuanto que no dormía más de 5 horas?, se estiro por un momento, quería que todo esto terminara pronto, quería rescatar a las chicas y que esta guerra terminara, quería devolverlas a su época y así le daría igual si moría o no, un golpe en la puerta lo saco de sus pensamientos.

― ¿cansado?― pregunto Mitsuki recargada en el respaldo de la puerta.

―creo que todos lo estamos― dijo el chico sentándose ―así que…líder he…. ¿qué se siente?―

La chica pareció pensarlo por un momento ―con deseos que te parta un rayo…más ganas de vomitar mezclado con una sensación constante de paranoia y adrenalina― dijo con una sonrisa.

―suena bien― dijo el castaño

La chica se acercó a él y se sentó a su lado ―ellas estarán bien―

― Eso espero…aunque hay otra cosa en la que he estado pensando― dijo el castaño ―he estado pensando en que…como hubieran sido las cosas si esta guerra jamás se hubiera dado, si hubiéramos crecido como adolecentes normales…peleando con nuestras madres por tonterías, yendo a días de campo, estudiar, aprender a tocar la guitarra como mis madres, incluso tener nuestra propia banda― en este punto Mitsuki había dejado caer un par de lágrimas.

―eres un tonto― dijo ella ―pero si eso hubiera pasado…yo sería la líder de la banda―

―lo se…hubieses sido una gran baterista…siempre estas golpeando algo con los lápices― ambos comenzaron a reír―y si solo eso hubiese pasado… ¿hubieses aceptado…tener una cita…conmigo?―

El rostro de la chica se incendió de repente ―c…claro que no―dijo ella ―eso jama subiese pasado―

El chico le dio una media sonrisa ―lo se…solo que no pierdo nada con imaginarlo―

Mitsuki lo miro, el igual tenia las mejillas rojas ―aunque…quizás tengas razón…pensar en otro momento y en otra vida…quizás no sea tan malo―

―entonces ¿es un sí?―pregunto el chico esperanzado

―hablaremos de eso cuando regresemos― dijo ella levantándose de golpe y saliendo de prisa de la habitación.

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El tiempo había terminado ya, todos estaban listos para emprender la misión, una oración fue dada al cielo, tres autobuses partieron mientras que los dos cazadores y un helicóptero pronto comenzaron a despegar, un último vistazo a la base, Sawako, Ui, Azusa, Mio, Ritsu, Mio y Jun despidieron al resto, Nodoka piloteaba uno de los cazadores, ahora era todo o nada.

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Yui y Mugi se alarmaron al escuchar pasos acercándose, la reja se abrió y tres sujetos armados entraron.

Dos de ellos tenían el rostro cubierto con un pasamontañas; el otro era alto, rubio y de ojos verdes, no parecía japonés, sonrió al ver a Mugi y se inclinó haciendo una reverencia.

―Kotobuki-sama― dijo el ―es un placer verla de nuevo―

―yo…yo no lo conozco― contesto Mugi nerviosa, jamás en su vida lo había visto.

El sujeto camino un poco por la celda haciendo gestos de desagrado por el olor del lugar.

― quizás tu no me conozcas…pero yo a ti si― dijo el sonriendo ―no sabes cuánto page para poder verte de nuevo… quien diría que una chiquilla se volvería un verdadero dolor de cabeza en el futuro…pero que grosero soy, no me he presentado aún…soy Alexander Griffin―

Yui observo a Mugi, la rubia definitivamente no conocía a ese tal Alexander.

― ¿Qué quieres con nosotras?― pregunto Yui

Alexander se acercó a ambas, miro con desprecio a Mugi y antes de que pudieran reaccionar la abofeteo haciendo que cayera de espaldas en la cama.

― ¿Qué quiero?...venganza…quizás no lo sepas pero esta guerra comenzó por tu culpa…hace más de diez años…cuando la tensión entre los países estaba más latente que nada…tú y Akiyama aun como embajadoras de las naciones unidas se negaron a darme el voto decisivo para el uso de armas bacteriológicas…la guerra comenzó, la destrucción fue masiva…al final no hubo nada que ganar― el apretó los puños con rabia.

Mugi comenzó a incorporarse, un hilo de sangre recorría su labio y aun así sonreía.

―y estoy segura que tome la decisión correcta…no se mucho de eso…pero esas armas hubieran causado un mayor daño―

―lo que hubieran causado es que se rindieran y entones podríamos haber tomado el control total….países con infraestructura que gobernar, todas las riquezas concentradas en una sola nación ¿aún no lo entiendes?―

―Mugi-chan hiso lo correcto― dijo Yui ―ella jama subiera expuesto la vida de inocentones para obtener poder―

―y los jodieron todo dos veces… tenían que unirse a la "resistencia", tenían que procrear unos mocosos que solo sirven para dar problemas…pero está bien, ahora que están aquí poder solucionarlo para siempre―

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Hikari miraba por la ventanilla del autobús, el viento le revolvía el cabello, aun lado de él iba Aiko.

― ¿estás bien?― pregunto la chica.

―si…solo es una extraña sensación, no es adrenalina, ni miedo…es…calma― dijo el chico, Aiko solo le sonrió a su primo y recargo su cabeza en su hombro.

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Hiroto volaba a la par de Nodoka ―Hiroto, cuando lleguemos necesito que dispares a discreción hacia la zona norte, yo me encargare de la zona sur, el resto cubrirán el frente ¿entendido?― escucho por el comunicador.

entendido― dijo el, Podía sentir como su corazón latía con fuerza y sus manos sudaban un poco.

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―te encargaras de los francotiradores, el grupo A me seguirá para crear una distracción, Hikari y Aiko entraran con el grupo B para realizar el rescate― hablaba Mitsuki al rubio, ambos estaban en el helicóptero, el rubio se acomodaba el rifle, estaban por llegar y no estaban dispuestos a dar marcha atrás.

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― ¿lo entiendes ahora?― pregunto Alexander.

Mugi y Yui lo miraban con una mezcla de sorpresa y odio.

―ellos vienen en camino― dijo Yui.

Antes de que el pudiera replicar u gran estruendo se escuchó por todo el lugar.

―es una lástima― dijo el, yo quería pasar más tiempo con ustedes ―mátenlas― dijo antes de salir del lugar dejando a los otros dos sujetos con ellas.

Ambos apuntaron hacia ellas, ambas cerraron los ojos esperando el final, dos disparos resonaron por el lugar, esperaron sentir algo pero el dolor jamás se hiso presente, sus manos fueron liberadas y al abrir los ojos uno de ellos estaba de pie delante de ellas, el otro yacía en el suelo con dos disparos en el pecho.

― ¿se encuentran bien?― les pregunto el hombre quien se quitó el pasamontañas, tenía el cabello castaño, barba de candado, aparentaba tener unos treinta tantos, lo que le dio confianza a las chicas fue ese par de ojos avellanas, lo reconocieron casi al instante.

―cuanto tiempo sin verlas Mugi-san, Yui-san― les dijo sonriente.

―Sa…Satoshi-kun― dijeron ambas sorprendidas.

Una nueva explosión retumbo ene l lugar ―debemos salir rápido de aquí― dijo el volviendo a colocarse el pasamontañas.

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―rápido, rápido― gritaba Hikari quien junto con Aiko entraban al lugar que daba la imagen de una escuela, los disparos resonaban en todo el lugar, podían escuchar como Nodoka y Hiroto disparaban desde los aviones, Mitsuki arrojo un par de bombas de humo para distraer al enemigo, todo era un verdadero caos.

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― ¿crees que todo estará bien?― pregunto Azusa a Mio

―no lo sé― dijo

Todas las chicas estaban en la azotea junto con Kenji, no se habían despegado de ahí esperando ver regresar a todos a salvo.

―sé que lo aran…tienen que― dijo Ritsu ―lo prometieron―

―mi Onee-chan lo prometió― dijo Kenji mirando a Ritsu a los ojos ―ella jamás rompe una promesa, Hiroto-sempa es muy bueno piloteando, Kazuo-sempai es el mejor francotirador, nunca falla, Aiko-sempai es muy fuerte a pesar de que no lo aparenta, Hikari-sempai es valiente y ella cuidara de mi Onee-chan―todas sonrieron ante las palabras del chico ―todos ellos regresaran con Mugi-san y Yui-san―

Todos volvieron a fijar la vista en el horizonte, mientras rogaban por que así fuera.

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Holaaaa, lamento el atraso, iba a subir el capítulo entero pero decidí dividirlo en dos, pronto subiré la segunda parte, será genial, tengan a la mano una caja de pañuelos jejeje. (Enserio)

En fin, espero les haya gustado, poco a poco se van descubriendo más cosas, ese tal Alexander causara muchos problemas, ¿se imaginan a Mugi y Mio trabajando en la ONU? Que loco ¿no?

Sin más me despido, gracias por sus comentarios, y por su tiempo en leer esta historia, lean y sean felices. Nos leemos pronto.