El sonido que la lluvia provocaba era relajante, el cielo estaba completamente nublado, el aire fresco y el olor a tierra mojada inundaba el lugar.
Ritsu caminaba por la base con las manos en los bolsillos, aún era temprano, las chicas seguían dormidas pero ella simplemente no tenía sueño. Detuvo su camino cuando llego al comedor, escuchaba un golpeteo que a decir verdad tenia buen ritmo, su curiosidad la obligo a mirar quien hacia tal sonido.
Sentada en una de las mesas estaban Kenji y Mitsuki, el chico se encontraba escuchando atentamente a su hermana mientras se llevaba una cucharada de cereal a la boca, la chica seguía golpeando los platos y el vaso con unas cucharas; después de espiar por un rato decidió marcharse, llevaba días sintiéndose como una tonta, apenas y había pasado el tiempo con los chicos, no sabía que decir ni cómo actuar, admiraba a Mio que actuaba tan natural con ellos, una idea cruzo por su mente y feliz siguió caminando.
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―78…79...80...81...82...82…― repetían un chico castaño y un rubio mientras hacían lagartijas.
―100― gritaron ambos antes de dejarse caer al suelo y comenzaran a reír.
―te reto a que puedo hacer 200― dijo Hikari
―hecho― dijo Kazuo
―limpiaras las armas si pierdes― ambos comenzaron a reír.
―es injusto―decía el rubio mientras se sentaba y con una mano se quitaba el sudor de la frente ―Nodoka-san no me eligió para esta misión y eso es frustrante―
―está reduciendo el personal en esta misión…será algo simple, además muchos de nuestros hombres aún deben recuperarse de sus heridas, con todo lo que ha pasado hemos perdido a muchos― lo último lo dijo en un tono más bajo.
―lo sé― contesto el rubio ―no podemos seguir así, Nodoka ya ha comenzado a armar esa cosa que lleve a las chicas a sus épocas, hay que darnos prisa para que todo esto termine lo antes posible―
―será mejor que bajemos a comer algo, la misión no será hasta el anochecer pero aun así quiero asegurarme de todo―dijo el castaño.
Ambos chicos se levantaron y salieron de su habitación para reunirse con el resto.
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Mio bostezaba mientras se estiraba después de despertar, el resto aun dormía, se levantó y miro la parte superior de la litera esperando encontrar a Ritsu pero esta no se encontraba.
―despertó muy temprano―escucho la voz de Mugi.
― ¿Mugi?― creí que estabas dormida― la chica rubia se levantó mirando a Mio, tenía ojeras en sus ojos como si no hubiese dormido en toda la noche
― ¿estás bien?―pregunto preocupada.
―solo tuve problemas para dormir eso es todo, no te preocupes Mio-chan― dijo la tecladista con una sonrisa.
Mio no quedo muy convencida con su respuesta pero decidió no seguir preguntando más, decidió despertar al resto para ir a desayunar, quería pasar tiempo con Mitsuki y Kenji, hoy habrá una nueva misión, eso le preocupaba. Una vez que todas estaban despiertas se dirigieron al comedor, quizás ahí se encontrarían a Ritsu.
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El día pasó demasiado rápido para gusto de todos, antes de darse cuenta el cielo ya había oscurecido, la lluvia aún se encontraba presente pero eso no parecía importar demasiado.
Mio caminaba por el lugar en busca de Ritsu, llevaba todo el día sin verla, después de preguntar le dijeron dónde podía encontrarla, llego hasta la sala donde se hacían las reparaciones de las armas, abrió la puerta con cuidado y ahí estaba.
Ritsu al escuchar la puerta abrirse se giró para sonreírle a Mio, la bajista observo la mesa en la cual la castaña estaba, habían varios pedazos de madera tirados, aserrín cubrían el cabello de la baterista y uno de sus dedos estaba cubierto por una bandita blanca en la cual se observaban rastros de sangre.
―Ritsu ¿has estado todo el día aquí?―pregunto Mio preocupada.
La castaña le indico que se acercara y cuando ya estaba cerca esta alzo dos curiosos objetos hacia su cara.
― ¿crees que les gusten?―pregunto curiosa
Mio observo mejor lo que Ritsu tenía en las manos, eran dos pares de baquetas, estaban pulidas y la forma era perfecta.
―lo siento Mio-chan, estuve todo el día intentando hacer esto para los chicos―dijo mientras sonreía orgullosa ―aunque creo que el bajo le quedaría perfecto a Kenji―
La morena sonreía mientras sentía que sus ojos amenazaban con derramar unas lágrimas, estaba orgullosa de Ritsu, se estaba esforzando enormemente.
―estoy segura que las amaran― dijo mientras se tallaba los ojos.
La puerta se abrió de golpe alarmando a ambas, Jun se encontraba de pie jadeando intentando recuperar el aliento.
―el helicóptero esta por despegar―dijo por fin.
― ¡la misión!― grito y tomando el brazo de Ritsu salieron corriendo del lugar.
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En la azotea un solo helicóptero estaba ya con el motor encendido, tres hombres más el piloto ya estaban a bordo, solo faltaban Mitsuki y Hikari por abordar.
―tengan mucho cuidado por favor― hablaba Azusa.
―no se arriesguen demasiado, si algo sale mal quiero que de inmediato se retiren―decía Nodoka a los chicos.
―Hikari-nya cuando vuelvas Mugi-chan preparara un pastel ¿Cuál es tu sabor favorito?―pregunto la castaña sonriente.
El chico lo medito un rato ―creo que el de banana―dijo por fin.
―Mitsuki-chan, Mio-chan fue a buscar a Ricchan―dijo Mugi al ver que Mitsuki veía a todos en busca de ellas.
―Jun-chan fue en busca de ellas, no han de tardar en llegar―dijo Ui para calmar a la chica.
Antes de que pudiera decir otra cosa aparecieron Mio, Ritsu y Jun claramente cansadas después de correr para llegar a tiempo.
―lo logramos―dijo Mio mientras recuperaba el aliento.
―estamos por partir―dijo Mitsuki un poco molesta.
―Mitsuki, Kenji―dijo Ritsu ―les quiero dar algo―
Cuando ambos se acercaron curiosos a ella, esta les extendió las baquetas tal y como había hecho con Mio, en su rostro se veía un ligero sonrojo y se veía un tanto nerviosa ―yo…yo las hice―
Ambos veían curiosos el regalo, Kenji sonrió mientras veía como Mitsuki las apretaba con fuerza e intentaba no llorar.
―lamento no estar tan pendiente con ustedes, pero lo compensare ¿de acuerdo?― dijo la baterista mientras sonreía y le revolvía el cabello a Kenji.
―es hora de partir―dijo Nodoka, Mitsuki le entrego sus baquetas a su hermano mientras caminaba hacia la nave.
―Hikari, Mitsuki, cuídense mucho―decía Aiko mientras veía a sus amigos subirse al helicóptero.
― ¡tenemos un reto pendiente!―grito Kazuo cuando las hélices comenzaron a girar.
Una vez que la nave estuvo fuera de vista Azusa se llevó una mano al pecho, tuvo un extraño sentimiento, "quizás no sea nada" pensó.
Mitsuki recargo su cabeza en la fría ventana, cerró los ojos mientras sonreía ante un recuerdo que llego a su mente.
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Flashback:
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La pequeña de cinco años bajo corriendo las escaleras, salto emocionada al ver que debajo del gran árbol de navidad estaban varios regalos envueltos en llamativos papeles brillosos, eso no le importaba mucho, en medio de todo eso estaba una pequeña batería con un gran moño rojo, subió hasta su cuarto donde tomo sus baquetas y con la misma velocidad volvió a bajar.
El silencio que reinaba en la casa se vio interrumpida, sus inexpertas y pequeñas manos golpeaban al azar los tambores, no tenía muy buen ritmo pero eso no le importaba, paro cuando escucho unos pasos bajar, ahí de pie estaba una mujer de largos cabellos obscuros que la veía con el ceño fruncido mientras que una castaña se tallaba los ojos mientras bostezaba.
―Mitsuki ¿Qué sucede?, Son las 6 de la mañana― hablo Mio mientras se acercaba a la pequeña.
―pero ya es navidad― dijo la pequeña haciendo un puchero.
Cuando Mio iba a continuar hablando escucho un llanto en la parte superior.
―iré yo― dio Ritsu, quien se dirigió hacia arriba.
―has despertado a tu hermano― dijo Mio con pesadez, Mitsuki bajo la mirada apenada.
―lo lamento― contesto la pequeña.
― ¡ya estamos aquí!― dijo Ritsu quien llegaba con un pequeño de dos años quien al ver a su hermana entre los juguetes corrió hacia ella.
―ya que estamos despiertos todos que tal si comenzamos a abrir los regalos― Ritsu parecía emocionada, Mio solo sonrió.
Ya todos los obsequios se habían abierto, una pelota, un libros para colorear, crayones, muñecos, peluches, entre otras cosas más estaban ahora regadas por la sala.
―Mitsuki, ven acá― llamaba Ritsu a la pequeña ―toma― dijo entregándole una pequeña cajita rectangular con envoltura naranja.
La pequeña lo abrió y se encontró con un par de lápices, no cualquier tipo de lápiz, estos eran pequeños lápices baquetas, y lo mejor es que su nombre estaba grabado en ellas "T.A Mitsuki".
―espero que le llamen la atención por jugar con eso en clases― escucho decir a Mio.
Fin del Flashback:
Supongo que algunas cosas no cambian, no importa que vida sea, pensó mientras observaba a Hikari y a sus compañeros, tenía que cumplir con esto por el bien de todos, por el bien de ellas.
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Holaaaaa, estuvo algo corto y no tan emocionante, solo es para darle algo más de nostalgia al siguiente capitulo que créanme, será increíble, solo espero que no me odien muajajaja ok exagero, pero les adelantare el título: "no digas adiós".
En fin, si todo sale bien lo subiré el Viernes o Sábado. Sin más, me despido, gracias por sus comentarios y por leer esta humilde historia; lean y sean felices.
