Las chispas que provocaban los soldadores caían al suelo dejando pequeñas marcas en él, Nodoka repasaba los planos una y otra vez, quería asegurarse de que todo estuviera listo lo antes posible, las chicas debían volver pronto, ahora más que nunca debían hacerlo.
Se tallo los ojos con pereza, no había dormido casi nada, los acontecimientos del día anterior aún estaban presentes en todos, quería derrumbarse pero no podía…aun no.
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Flashback:
La lluvia había dejado de caer, hacía siete horas que habían vuelto, les tomo prácticamente cuatro horas hacer que soltaran el cuerpo del chico Hirasawa-Nakano.
Kazuo no sabía si era sudor o lagrimas las que escurrían por su rostro, con enfado clavaba la pala en la tierra húmeda, ahí, en ese agujero enterrarían a su amigo, a lado de otros cientos más, su cruz se perdería entre las interminables hileras que habían en el lugar y su nombre aparecería a un lado de Hiroto en el muro donde se colocaban a los cuidos.
Mugi observaba a su hijo caminar hacia ellas con los ojos rojos, mirada vacía y cubierto por lodo.
― ¿seguro que no está dormido?― pregunto Yui quien estaba sentada en el suelo observando a Hikari el cual estaba cubierto por una manta blanca.
―si es como Yui lo más seguro es que despertara si mencionan la comida― la voz de Azusa sonaba rota.
Kazuo no respondió, tomo una camilla y coloco al chico en ella, observo a Mitsuki, Aiko y Kenji, ellos entendieron y cada uno tomo un extremo de la camilla y caminaron en silencio hacia el lugar donde lo depositarían.
La tierra comenzó a caer acompañado de sollozos, la tregua que el cielo les había dado termino y las gotas de lluvia comenzaron a caer con calma, lentamente como si el cielo también llorara.
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Fin del flashback.
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Nodoka cerró los ojos, dolía cada vez más, sin darse cuenta el plano que llevaba en la mano estaba siendo apretado con demasiada fuerza por sus manos, respiro hondo, ya después podría desmoronarse…ya después podría hacerlo con total calma.
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Azusa caminaba con calma por la base, una caja de cartón se encontraba en sus manos, llego hasta la habitación que compartía con las chicas, solo Yui estaba ahí, la castaña ni siquiera intento forzar una sonrisa y Azusa agradeció eso internamente.
― ¿son sus cosas?― Azusa asintió.
Dejo caer la caja en una pequeña mesa que estaba en el cuarto, Yui se levantó de la cama y entre las dos abrieron la caja. No había muchas cosas, un encendedor, un reloj de bolsillo descompuesto, unas cartas de Póker, una plumilla, fotografías maltratadas, unos lentes de sol y una carta.
Las chicas observaron las fotografías, en una estaban ellas dos, quizás estaban en la universidad, sonreían mientras comían un helado, en otra estaba Hikari de pequeño con un gatito en brazos y la última era de ellos tres, Hikari sentado en el regazo de Azusa con Yui a un lado, los tres sonreían, se veían muy felices, ambas chicas no creyeron posible que un corazón pudiera sentir tanto dolor y no morir.
― Lo salvaremos― dijo Yui sin despegar la mirada de la fotografía ―volveremos, cambiaremos las cosas y lo salvaremos―
―lo aremos― dijo Azusa con una sonrisa leve, no todo estaba perdido, aun podían solucionarlo, harían hasta lo imposible para cambiar todo.
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Ui observaba la larga pared adornada por varios nombres "HIRASAWA-NAKANO HIKARI", se leía al último, con suavidad palpo su nombre, sentía una inmensa pena por su sobrino, por su hermana y por Azusa.
―creo que no me acostumbrare a esto― escucho decir a una suave voz detrás de ella; se giró para encontrar a Aiko de pie con los ojos rojos ― ya me canse…. Estoy muy cansada de todo esto―
Ui observo a la chica, intento acercarse a ella pero esta la rechazo ― ¿Qué pasa Aiko-chan?― dijo preocupada―
―me rindo― dijo sacándose la pequeña placa que colgaba de su cuello ―no quiero más muerte…no quiero volver a enterrar a un ser querido, no quiero volver a matar a nadie…ya no quiero esto― dijo tirando la placa al suelo para después correr dejando a Ui sin poder hacer nada.
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"Recarga…apunta…dispara…recarga…apunta…dispara…recarga…apunta…dispara", la chica de cabellos obscuros estaba en el área de entrenamiento, perdió la noción del tiempo, no había comido, dormido ni bebido nada, solo quería sacar un poco de ese dolor que llevaba dentro, solo quería que se fuera…quería olvidar.
― ¿debemos ir por ella?― pregunto Mio junto con Ritsu observaban a la chica.
― Lo mejor es que la dejemos continuar― dijo Ritsu con voz cansada ― si ella es como yo lo mejor será que la dejemos sacar lo que tiene dentro, si eso la calma no debemos interrumpirla.
Mio miro con sorpresa a Ritsu ―pero…―
― ya parara cuando se quede sin balas… o se desmaye― dijo sin girarse a ver a Mio ―esperemos que pase lo primero―
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Sawako y Mugi subían las escaleras con calma, su semblante estaba decaído; llegaron a la azotea para encontrar al chico de cabellos rubios de pie frente al barandal, su mirada estaba perdida en el horizonte y ni siquiera se giró al escuchar pasos acercándose a él.
― ¿Qué quieren?―pregunto tajante.
Sawako frunció el ceño al escuchar al chico ―deberías tener más respeto― Sintió la mano de Mugi sobre su hombre haciéndole entender que no era el momento para reñir.
―Kazuo-kun― hablo gentil Mugi ― te hemos traído esto― dijo acercándose a él y colocando una cajetilla de cigarrillos a su lado.
El chico observo la cajetilla, la tomo y se giró a verlas.
―en verdad somos malas madres― dijo dramática Sawako ― mira que darle cigarrillos a nuestro hijo es el colmo―
El chico no dijo nada, está concentrando sintiendo la presencia de cierto castaño y pelinegro a su lado, ambos con un cigarrillo colgando en sus labios, Kazuo tomo uno, se lo llevo a los labios y lo encendió con una sonrisa amarga en su rostro.
―he par de idiotas… ¿también lo sintieron?... el final ¿cierto?― se quedó observando el humo subir y perderse en el cielo.
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Nodoka se había quedado dormida sobre un montón de papeles y una computadora en el escritorio también estaba un sándwich medio mordido y una taza de café.
―Nodoka-san…Nodoka-san― escucho que la llamaban.
Despertó tallándose los ojos con una mano y con la otra buscaba sus gafas, ahí estaba en una imagen borrosa Satoshi ― ¿Qué pasa?― pregunto alarmada al ver a su informante hablándole.
― Alexander se enteró de lo sucedido, está furioso, está planeando algo pero aún no sé qué es―
Nodoka cerró los ojos con fuerza, lo sentía, el final estaba cerca, solo pedía un poco más de tiempo, solo lo suficiente para poder enviar a las chicas de regreso, solo eso.
― ¿Cuánto tiempo?― pregunto Nodoka
―no mucho… intentare investigar más…al diablo con ser cuidadoso, te informare de cualquier cosa―
Antes de Nodoka pudiera agregar otra cosa la trasmisión término.
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Holaaaa, lamento no actualizar rápido y que este capítulo sea corto, sé que lo de Hikari no fue agradable pero ni modos, así son las cosas.
El final ya está cerca y será increibleeee. Espero que aunque sea cortito les haya gustado, sin más me despido, agradezco sus comentarios y el que se tomen parte de su tiempo en leer lo que escribo, nos leemos pronto.
