He vuelto.

He batallado un poco para que este capítulo me quede bien, y la verdad ando con algo de prisa. Si tienen alguna duda, ya saben que se las responderé. Agradezco sus Favs, los reviews, que me lean y que me sigan. Los amo con mi corazón! :3

Pero debo irme, ya me duelen los dedos por escribir en el cel u.u

Pero ya casi compro un cargador nuevo, bebés, sólo sean pacientes.

Dejen sus reviews, los leo con amor y prometo contestarles, gracias por tomarse el tiempo de leerme y dejarme comentarios, los aprecio mucho, de verdad!


CAPÍTULO 8 "PRIMERA NOCHE"

Cuando el carruaje finalmente se detuvo, Hanabi le entregó el pequeño a su hermana para acomodar la pañalera y sus demás cosas. Uno de los guardias, el que se llamaba Ko, ayudó a la pequeña a bajar y luego ella tomó al niño, quien seguía dormido plácidamente.

-Ojalá yo pudiera dormir así- musitó en voz baja el Kazekage, mirando cómo el pequeño niño se incomodaba en brazos de su tía, para después volverse a dormir. Cada vez que lo veía, le recordaba más a su padre.

"¿Dónde estarás, Naruto? ¿Qué diablos estás haciendo?"

Hinata miró a Gaara, y éste a ella.

-¿Está listo, Gaara-sama?

-Llámame sólo Gaara, Hinata-sama- dijo el pelirrojo- No me gustan las formalidades.- ella soltó una risita y se apartó los mechones de cabello que le caían sobre el rostro.

-Lo llamaré Gaara si usted me llama solamente Hinata- dijo con una sonrisa, el pelirrojo asintió.

-Hinata, entonces.

-Gaara, entonces...

-¡Hermana! ¡Gaara-niisan!- gritó Hanabi desde afuera. El pelirrojo salió primero, luego le tendió la mano a la morena, quien le sonrió cuando, al contacto de sus manos, un escalofrío los recorrió a ambos. Y luego, un sonrojo se apoderó de ambos.

Caminaron unos pasos, y Gaara estaba atento a la belleza del lugar donde se encontraban: era una mansión enorme a comparación de aquella que los Hyuuga tenían, con esos colores cálidos que caracterizaban al Clan, pero rodeada de hermosos cerezos, un estanque enorme y un jardín inmenso con miles de flores coloridas. Tantos colores en un solo lugar aturdían al Kage, quien apartó la vista del lugar.

Entonces vio a tres personas a parte de Hanabi y Bolt.

-Es un honor tener al Kazekage en mi humilde morada, Gaara-sama. Mi nombre es Hideki Hyuuga, antiguo líder del Clan Hyuuga- le dijo el anciano.

Gaara y Hinata se detuvieron mientras el anciano, quien más que recordarle a Hiashi le parecía estar viendo a un viejo Neji, le sonreía educadamente. La nostalgia se apoderó del pelirrojo, y por la manera en que las Hyuuga miraban a su abuelo, podía creer que se sentían igual. A su lado, Hinata apretó suavemente el antebrazo del pelirrojo, para su gran sorpresa.

-El honor es todo mío, Lord Hyuuga- dijo el Kazekage asintiendo lentamente. Al lado del viejo estaba una mujer que se parecía demasiado al chico que siempre acompañaba a Hanabi (del cual no recordaba su nombre): era alta, delgada, con una mirada como el fuego, un semblante serio y el cabello castaño oscuro sujetado en una coleta sobre su cabeza a la altura de la espalda baja. Al lado de esa mujer estaba otra, con la típica apariencia de cualquier mujer del clan Hyuuga sólo que ella era muy bajita, con el cabello oscuro verdoso corto hasta los hombros y usaba una bandana rosa en la frente. Su mirada era coqueta pero a la vez tierna.

Hinata soltó el agarre y se inclinó por completo ante su abuelo.

-Abuelo, tía Hitomi, Shinobu-sama.

-Hinata- musitó el hombre apretando los dientes, acción que le recordó a Gaara cuando su padre solía hablarle: a regañadientes y sin mirarlo.- Vamos, vamos, niña, abre la puerta que el Kazekage no puede permanecer tanto tiempo aquí.

-Señor, no es nece... - pero el anciano hizo un movimiento demandante con su bastón que hizo que Hinata caminara hasta la puerta, la deslizó con elegancia y luego se arrodilló para que todos pasaran. Gaara observó con cierto asombro la sumisión total de la chica, quién de por sí ya era así. No levantó la mirada para nada hasta que todos entraron, luego cerró con la misma elegancia la puerta; esperaron a que llegara al siguiente salón y volvió a realizar la misma acción.

A Gaara aquello no le gustaba para nada, y comenzó a entender el comentario de Hanabi acerca de Naruto:

"La primera vez que mi abuelo conoció a Naruto-niisan fue un total desastre: el abuelo no tolera para nada a Naruto-niisan y estoy seguro de que el sentimiento es mutuo.- la pequeña suspiró- Ya entenderás por qué."

Y fue por eso que el chico entendió el motivo.

Varias sirvientas comenzaron a servir el té y bocadillos, y Hanabi, con el pequeño en brazos, tomó asiento, luego el anciano.

-Por favor, tome asiento, Kazekage-sama- invitó el anciano con un gesto de mano. Gaara miró a Hinata, quien seguía parada a su lado cabizbaja.

-Gaara- dijo el pelirrojo, obedeciendo al anciano. Hinata entonces comenzó a servir el té que ya estaba ahí; lo hizo con gracia y elegancia, apartando con una de sus níveas manos la manga del kimono lila que usaba mientras que con la otra servía el té. En uno de los movimientos, su aguamarina mirada viajó al escote de la mayor, y su respiración se aceleró cuando una parte de piel se asomó. De pronto, Gaara se perdió en aquélla línea que se formaba entre los senos de la Hyuuga.

Shukaku notó las reacciones del Kage, por lo que lo obligó a recordar lo ocurrido la noche anterior que había ido a espiar a la chica: Gaara estaba parado sobre un enorme árbol que daba directamente a la habitación de la chica. La había escuchado platicar con su hermana y su padre, luego llevó al niño a su cuna y se metió a bañar. Gaara se sentía como un acosador, y no comprendía por qué había dejado que el Ichibi lo convenciera de quedarse; y ya estaba dispuesto a irse porque de todos modos estaba cansado cuando la chica salió del baño. Estaba envuelta en una bata demasiado enorme para ella color color amarilla, y con una tolla rosa secaba sus cabellos; parecía distraída mirando hacia la cuna de su hijo.

Luego, se sentó en la cama dándole la espalda al Kage.

"Debo irme, me puede ver..."

-Nada de eso, chico. Quédate un rato más...

"Va a cambiarse, me tengo que ir..."

-Sabes que te quieres quedar. A ti también te come el morbo...

Gaara iba a bajarse del árbol cuando vio que la chica se había acostado en la cama, con la cabeza en una de las almohadas... y comenzó.

-¡No puede ser...! ¡Gaarra...!

Hinata estaba acostada en la cama con las piernas separadas ligeramente, las rodillas dobladas y una de sus manos en aquel lugar que el chico deseaba tanto tocar. Sus mejillas se tornaron coloradas, tenía los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta, y parecía realmente entretenida en su labor. El Kazekage tragó saliva, luego su respiración se aceleró conforme observaba a la Hyuuga tocarse; quiso irse, en verdad, una parte suya quiso salir huyendo. Una cosa es que hubiera visto a su hermana y su esposo hacerlo, pero otra muy diferente era estar viendo a la mujer que deseaba, tocándose.

Y parecía estar disfrutándolo realmente, porque de pronto se mordió los labios, echó la cabeza hacia atrás, rozaba sus piernas con desesperación y su mano ejercía cada vez más fuerza contra su sexo.

-Lo estás disfrutando, ¿no, niño?, le dijo con burla el Ichibi. Gaara no entendía a qué se estaba refiriendo hasta que notó que su mano había viajado dentro de su pantalón. Totalmente impresionado, iba a sacarla cuando el Shukaku se lo impidió.- Vamos, niño, que no te de pena. Sólo disfruta. Pero hazlo despacio, Gaara obedeció- Eso es. Un poco más fuerte. Así. Ahora, mírala.

Gaara volvió a mirarla, y ella parecía casi tan desesperada como él. Ignoraba lo que estaba pensando la chica, y algo le decía que era mejor no saberlo, pero se concentró mejor en terminar ya. Y, cuando finalmente el momento llegó, ocurrió al mismo tiempo: un gruñido casi bestial se escapó de los labios del Jinchuriki, y un gemido cargado de deseo salió de Hinata. Ambos terminaron con la respiración agitada, las manos aún en su sexo y sus mentes en blanco.

Una risa se escapó de Shukaku:

-La prueba del delito- le dijo burlándose, y claro que el pelirrojo supo a qué se refería. Su mano estaba pegajosa y aunque sabía que debía sentirse bien, la culpa lo corroía. Se alejó de ahí rápidamente sin siquiera mirar, sino se habría dado cuenta que Hinata miraba a su dirección... aunque todavía bajo los efectos del orgasmo.


Una mano lo sacó de su ensimismamiento, y parpadeó, solamente para encontrarse con que todos lo miraban. Hasta el pequeño Bolt, quien jugaba con una cosa de goma.

-¿Se encuentra bien, Gaara-sama?- le preguntó Hanabi preocupada. Gaara asintió tragando saliva, intentando alejar todos esos pensamientos carnales donde él y Hinata hacían hasta lo innombrable. Vaya, él incluso creía que eso sería ilegal si pensaba en ello.

Hinata dejó su labor y le entregó a cada uno sus respectivas tazas.

El viejo Hyuuga le dio un sorbo a su té y el humo salió de su nariz; Gaara se dio cuenta entonces de que era fumador.

-Excelente sabor, Hinata- le dijo a la chica, quien le regaló una inclinación ligera- La consistencia y el punto de cocción están perfectos.

-Gracias, Abuelo.

-Espero seas tan buena mujer como tu hermana, Hanabi. Recuerda, ser la cabeza de la familia no implica solamente aprender las técnicas ancestrales, sino también conocer toda la historia de nuestra familia...

-Claro, abuelo, mi hermana y mi padre me han enseñado todo eso muy bien.

-Eso espero- y dio otro sorbo al té.

Gaara no entendía a qué iba todo eso; bebió también pero a él le pareció que ese era solamente un té simple, e incluso el que le preparaba su hermana tenía mejor sabor.

-Cosas de dioses, chico.

"Totalmente de acuerdo"

El viejo entonces se giró a Gaara, con la mirada completamente seria.

-Kazekage-sama...

-Llámeme sólo Gaara, Lord Hyuuga- dijo el Kage- No me gustan mucho las formalidades.

-Bien, Gaara-sama, vayamos directo al grano con respecto a su estadía aquí en Hana- dijo el anciano, el pelirrojo miró a la morena, y ella con esa mirada aperlada le dijo que tampoco entendía a qué se refería el viejo. El anciano le dio otro sorbo a la taza de té, y cuando estaba dispuesto a hablar, la cosa de goma que el pequeño Bolt tenía en las manos salió disparada hacia la mesita de café. La mujer que se llamaba Hitomi logró detener la cosa de goma, que parecía ser un pequeño pulpo, antes de que tirara algo, luego se volvió hacia el niño.

-¿Mamá no te ha enseñado a comportar, Neji-kun*?- le dijo tiernamente aunque con cierto reproche. Gaara frunció el ceño.

-Creí que se llamaba Bolt.

"También yo"

-Hanabi- habló el anciano- Lleva a Neji-kun a jugar al patio, por favor. Tenemos que hablar en privado con tu hermana y Gaara-sama.

-Claro, abuelo- la pequeña se levantó con el chico en brazo y se dirigió al patio- Anda, pequeño, ¿quieres ir a nadar con los patitos?- el niño le dio besitos a su tía. Hitomi los miró:

-Hinata-sama, Gaara-sama, como se les informó en la junta de los Kages, están aquí para crear una alianza con Hanagakure y que se anime a unirse a alguna de las cinco naciones- ambos asintieron- Pero, lo que ustedes ignoran es el motivo por el cual los líderes de Hana no quieren pertenecer a la Alianza.

-Había escuchado que el representante de Hana es un hombre muy necio- dijo Hinata.

-No es eso, Hinata-sama. Es porque el representante es el hijo de dos de los miembros originales de Akatsuki.- ambos se miraron.

-¿¡Qué!?

-Así es- dijo Shinobu- El nombre del líder de Hanagakure es Yahiko Uzumaki, y es el hijo mayor de Nagato y Konan.- a Gaara y a Hinata casi se les salía el alma ante la información. Permanecieron en silencio, y la Hyuuga vagamente recordó a la única mujer de Akatsuki, luego al hombre de cabellos rojos que pertenecía al clan Uzumaki. El recordar el apellido le trajo increíbles recuerdos a la muchacha, pero no se dejó vencer a pesar de que todos esperaban su reacción. Gaara miró a la Sarutobi:

-Todo eso, ¿qué tiene que ver con nosotros?- la mujer lo miró- Estamos aquí para filtrar información a Konoha respecto a Hanagakure, pero no veo el motivo realmente por el cual tengamos que permanecer en la mansión Hyuuga...

-Oh, vaya, veo que los Kages no les informaron, entonces. Hitomi, ¿quisieras explicarles?

-Claro- la otra Hyuuga se volvió a los jóvenes- Suponemos que el motivo por el cual la familia Uzumaki no quiere unirse a la Alianza Shinobi es porque creemos intentan crear el País del Remolino, el antiguo lugar donde el Clan Uzumaki residía desde las épocas del Segundo Hokage.

-Ignoramos si sus intenciones serían buenas o malas, pero...

-No está de más prevenirlo- adivinó los pensamientos de su tía la chica. Hitomi asintió, y luego miró a Gaara.

-Afortunadamente... tenemos una ventaja para hacerlos cambiar de idea- dijo sonriendo, mirando a la morena- Neji-kun.

-¿Mi... hijo...?

-Así es, Hinata-hime.

-Yahiko accedió a tenerlos aquí en Hana bajo la condición de que lo dejaran estar cerca del pequeño; después de todo, su padre aseguró antes de morir que Naruto-sama era su hermano. Eso, y que ambos llevan el apellido Uzumaki, técnicamente los hace familia.

Hinata permaneció en silencio mucho rato, mirando la taza de té frente a ella. Gaara suspiró.

-Aún así, la familia de Naruto y la de Nagato no tienen absolutamente nada que ver- frunció el ceño- ¿Esperan que les dejemos acercarse al niño sólo por un comentario sin sentido de su padre?- Hideki miró al pelirrojo- No me malinterpreten, pero yo me preocuparía por la seguridad del pequeño.

-Explíquese, Kazekage-sama- pidió Shinobu frunciendo el ceño.

-Por lo que he podido entender, ustedes dicen que Yahiko es un sobreviviente del clan Uzumaki- los tres asintieron- Hijo de Nagato, quien poseía el Rinnegan- volvieron a asentir- Y, si no me equivoco, el chakra de los Uzumaki es increíblemente poderoso. Eso nos lleva también a que posiblemente éste joven, del cual no conocen absolutamente nada, no sólo quiera restaurar su clan, sino también seguir la voluntad de su padre, o peor aún, la de Madara Uchiha...

-Kazekage...

-Aún así... - los hizo callar- ¿Ustedes planean que se acerque a Bolt-kun, quien no sólo es el heredero al poder de un Uzumaki original, sino también posiblemente tenga el Byakugan en su interior? No está de más decir que su Clan y el Uzumaki descienden de Kaguya Otosusuki- nadie habló, y dentro del jinchuriki, el Bijuu soltó una risa de triunfo- Permítanme decirles pero... ustedes son unos idiotas.

-¡Gaara-sama!- dijo Hinata a su lado, y el pelirrojo la miró.

-No conozco nada de ti más que lo que en una ocasión Kakashi-san mencionó pero... ese es tu hijo, ¿dejarás que pase aunque sea dos minutos junto a personas que podrían lastimarlo?- Hinata no habló, solamente bajó la mirada totalmente apenada. Luego se volvió al viejo- Y usted, ese niño es su nieto, sangre de su sangre, ¿permitirá...?

-¿Cree usted que yo considero a ese como miembro de mi clan?- dijo furioso el anciano- Para mí, ese no es más que un bastardo. No es parte de mi familia, y ella- apuntó a Hinata, quien ocultaba su rostro debajo del flequillo- Esa es una vergüenza para la familia. Revolcarse con una paria como el Uzumaki...

-Oto-sama... - susurró Hitomi, con la voz rota. A su lado, Shinobu miraba al suelo igual de apenada que su compañera.

-Usted, puede que sea una autoridad en su país, pero aquí, bajo mi hogar, seguirá mis reglas- Gaara tragó saliva- No necesita saber los motivos por el cual los Hyuuga somos así, su deber es callarse y obedecer las órdenes en las cuales, si mal no recuerdo, usted mismo estuvo de acuerdo.

-Oto...

-Y- hizo callar a su hija, quien iba a intervenir- Tal y como se acordó en la Cumbre de los Kages, usted y la inútil de mi nieta obedecerán lo que les diga, ¿estamos?- ninguno dijo nada, sólo permanecieron en silencio. Hideki bufó.- Hitomi, llévalos a su habitación. Ya es muy tarde, y mañana tendrán la primera reunión con Yahiko-sama.

-Sí, Oto-sama- se volvió a los jóvenes. Ambos se levantaron, el Kage con todas las intenciones de querer matar al viejo, y la líder de los ANBU conteniendo las lágrimas. Antes de salir del salón, el viejo habló de nuevo:

-Mañana hablaremos con más calma sobre algunas cosas más importantes, mientras tanto, descansen. Será un mes muy difícil para ambos- y dicho eso, se levantó de su lugar y salió por la otra puerta acompañado de Shinobu.


-Hinata-neesama, deja de llorar por favor- pidió Hanabi por enésima vez a su hermana pero ella no podía contener su llanto. Gaara estaba sentado en la orilla de la cama, en la misma posición desde que habían entrado, con el pequeño Bolt en sus brazos. Llevaba más de una hora llorando y no entendía como no se le secaban los ojos.

Bolt al principio lloró también pero después de que Gaara lo cargara, se había calmado, y ahora jugaba entretenido con la bandana del ninja. Quiso decirle algo a la Hyuuga pero él tampoco sabía qué hacer. Estaba igual de molesto que ella, se sentía desesperado y quería arrancarle la cabeza al viejo Hyuuga.

Y a la tal Hitomi, para variar.

-Debes obedecer al abuelo, neesama...

-No ayudas, Hanabi- le dijo Hitomi, acariciando la cabellera de su sobrina. Gaara se sentía impotente, no sabía cómo ayudarla.

-El viejo sólo les pidió una cosa, dadakko, le dijo el Ichibi, Lo menos que pueden hacer es obedecer...

"Es absurdo..."

-Lo entiendo pero... ¿y el mocoso?, Gaara miró a Bolt, quien parecía muy entretenido jugando con su bandana, Te puedo apostar lo que sea a que el viejo le hará algo malo al mocoso si no obedecen. Ustedes sólo tienen que fingir por un tiempo, no veo lo malo.

"Habla por ti...", musitó Gaara nervioso.

Y es que, cuando entraron a la habitación hacía una hora, Hitomi fue directo al grano:

"-El abuelo quiere no sólo que ustedes filtren información, sino que también actúen como esposos ante la familia Uzumaki.

"-¿Hi-Hitomi-san?- musitó Hinata- ¿Pero qué...?

"-Entiéndelo, Hinata-hime. Sabes que muchos miembros del Clan Hyuuga se enteraron de lo que pasó con Naruto-sama; se crearía un enorme disturbio dentro de ambas ramas si se llegara a esparcir más allá de nosotros lo que sucedió. pero Oto-sama te creó un nombre para protegerlos a ti y a Neji-kun.

"-Querrás decir, al apellido Hyuuga...

"-Llámalo como quieras, pero ustedes ahora están bajo las reglas del abuelo- suspiró- Y a mí también me preocupa que vaya a hacerle algo a Neji-kun. Sólo por él... hazlo, Hinata-hime...

-Podrás dormir en su cama, dadakko. Míralo como un beneficio..., y ante el comentario, Gaara bufó.

-Qué molesto- dijo, y las tres mujeres lo miraron. Él miró a la ventana, donde observó a Ko y Hohete deambular por el jardín atentos. Luego suspiró- Si el viejo quiere que obtengamos información de los Uzumaki, no nos queda de otra que hacerlo.

-Gaara-sama...

-Por mí no hay ningún problema en fingir, Hinata- le dijo y sus ojos se posaron en los de ella. Pudo escuchar cómo las demás mujeres hablaban pero él se había perdido en la mirada de la chica. Al final, ella le regaló una muy suave sonrisa... luego, lo abrazó.

-Gracias... Gaara-sama- le dijo hundiendo su rostro en su espalda.

Gaara no sabía cómo sentirse. Esa era la primera vez que una mujer lo abraza con tanto cariño, y aunque sintiera que todo se iba a complicar a partir de ese momento, prefirió no darle importancia. Después de todo, había algo de cierto en lo que Shukaku había dicho: él, más que nadie, se beneficiaría de aquella molesta situación.

Y el pensamiento lo hizo estremecer.

No era él quien se iba a beneficiar, después de todo. No cuando esa era la primera noche del celo, y ella, la pobre e inocente Hinata, más que su cómplice, sería su presa.

"Esto no me puede estar pasando..."


Creo que me quedó muy largo el capítulo u.u

Pero habían muchas cosas que tenía que poner. Sé que dije que iba a ser un GaaHina, pero no contaba con que se iba a alargar tanto la plática con el viejo; qué molesto. Pero bueno.

*Yahiko Uzumaki es, obviamente, un sobreviviente del clan. A mí me parecía que Konan y Nagato tenían algo más que camaradería, y pensé en hacerles un hijo. Obviamente contaré más de éste personaje que, junto con Shinobu, les tendrán una grandiosa sorpresa a todos :D

Prometo publicar el martes, nada más me faltan unas cosas para corregir del siguiente capítulo, así que estará listo.

Que tengan buenas noches! Me debo ir!

Ya-Ne!

YunaL.