Me he demorado, lo sé. No hay justificación u.u

He tenido una semana horrible, chicos, y me ha sido muy difícil continuar éste capítulo en particular. Pero bueno, ya saben, lo bueno tarda en llegar ;)

Espero les guste éste capítulo, en serio me he esforzado por hacerlo solamente GaaHina,como se supone que es la historia.

Si ven algún error, no duden en decirme.

Y en dejarme sus reviews, ya saben que me encanta leerlos :3

Pronto actualizaré de nuevo, espero antes de navidad :*

LOS AMOOOO!

Ya saben que Naruto no me pertenece. Excepto en mis sueños, donde soy la señora Nara :)

9. COSAS QUE SUCEDEN A LAS 3 AM

Gaara no podía dormir en lo absoluto.

No sabía realmente si era porque en realidad nunca podía dormir bien, o porque la persona a su lado era demasiado inquieta; esa era la primera vez que él dormía con alguien y aunque nunca se había imaginado en un escenario como ese (porque las veces que soñaba con alguna mujer era poseyéndola en noches de celo), jamás pensó que sería de esa manera.

Miraba con cierto interés hacia el ventanal, donde un pez koi saltó, provocando un suave sonido del agua contra su cuerpo al regresar, aunque en realidad, no miraba en absoluto, pues lo único que pasaba por su mente eran las escenas de hace apenas unas horas.

"Hinata..."

La mirada aguamarina de Gaara se volvió nuevamente al pez que volvió a saltar.

Recordó esas noches solitarias de su niñez, donde su único compañero era Shukaku. Era él quien le había enseñado lo que era el mundo; quizás de una mala manera, porque lo único que conocía del mundo en ese momento era erróneo.

"Y mira... dónde estoy ahora...", se dijo con cierta melancolía.

-Mmm... - musitó la chica nuevamente.

Gaara se volvió lentamente sólo para encontrarse con Hinata Hyûga, quien dormía inquieta a su lado.

"¿Qué estará soñando...?", se preguntó por vigésima vez en la noche, sintienso el calor de la mujer a su lado.

Después de que Hitomi y Hanabi se fueran a dormir, la líder ANBU y él se quedaron solos. El pequeño Bolt ya dormía en brazos del Jinchuriki con el dedo pulgar en la boca, totalmente ajeno a lo que sucedía a su alrededor; el Kazekage no podía dejar de pensar que el bollito era idéntico a su padre, pero al mirarlo dormir le recordaba demasiado el semblante sereno y calmado de su madre. Acarició su rechoncha mejilla, ahí donde las dos marcas como bigotes se dibujaban, y el bollito casi pareció sonreír.

"Podría mirarlo toda la vida..."

-Debe... ríamos dormir... - susurró Hinata después de mucho rato, interrumpiendo sus pensamientos. Gaara apartó la mirada del niño para posarla en su madre, y hasta ese momento no había caído en la cuenta de que solamente había una cama y que debían compartirla.

-Si yo fuera tú, dadakko, me preparaba porque esta noche tendremos acción.

Gaara se sobresaltó ante el comentario del Bijuu, porque de todos modos tenía algo de razón: él no iba a poder contenerse más, y menos si tenía que compartir la cama con la mujer que no salía de sus pensamientos. El deseo que sentía por ella lo estaba volviendo loco y lo único que deseaba era poseerla y acabar con todos esos pensamientos carnales que estaban en su mente.

La Hyûga caminó hasta donde estaba Gaara y se inclinó.

-Déjame ponerlo a dormir- susurró con una tierna sonrisa que devoró al chico. Y de no ser porque el Bijuu le indicó mirara hacia abajo, no habría notado la preciosa vista en primer plano del escote de Hinata frente a él.

Tragó saliva.

"No me voy a poder contener más", le dijo a su compañero de toda la vida finalmente, rindiendose ante la belleza que era la mujer frente a él.

-No lo hagas, entonces.

"Pero... Naruto...", pensó con tristeza.

-No es culpa nuestra que ella sea exactamente nuestro tipo; si iba a huir, debió haberla llevado consigo...

Gaara lo pensó durante largo rato mientras observaba a Hinata poner al niño en la cuna; el pequeño protestó y amenazó con ponerse a llorar, pero tras que su madre lo arrullara volvió a dormirse. Hinata esperó un instante en lo que lo miraba:

-No tendrá que preocuparse si no lo deja dormir- dijo la ojiperla- Bolt-kun no molesta en las noches.- Gaara parpadeó, luego se sonrojó.

-No es... problema- tragó saliva y sintió la boca seca. Hinata se volvió y caminó hasta donde estaba el pelirrojo, luego se sentó a su lado.

Y estuvieron en silencio.

Lo único que se escuchaba era el sonido del viento, los pasos de los sirvientes merodeando todavía y el sonido de los peces en el estanque.

El silencio se comenzó a hacer más extenso, pero ninguno parecía querer decir algo.

-¡Dios, dadakko! Dile algo.

"No sé qué decirle"

-Lo que sea, niño.

"Ayú... ayúdame", pidió apenado. Oyó la risa del Bijuu y luego, habló:

-Dile que su padre es un idiota por haberlos metido en esta situación

"No me estás ayudando"

-Dícelo- Gaara bufó por dentro- Está bien, está bien. Entonces dile de qué lado le gustaría dormir.

-¿De qué lado te gustaría dormir?- preguntó en voz baja el chico. Hinata, a su lado, se volvió con una sonrisa. Y su rostro era del mismo color que el cabello del chico.

-Err... bueno... - jugó con las mangas del kimono, increíblemente apenada. Gaara, sintiendo lo mismo, tragó saliva:

-Realmente no me interesa de qué lado- dijo, quizás un poco tosco. El Bijuu le riñó.

-Si quieres también puedes pegarle, si eso te hace feliz...

-Oh... bueno... err... - Hinata miró al suelo- A mí... no me gusta mirar a la ventana- susurró, y movió sus pies de una manera que al Jinchuriki le pareció adorable.

-Pregúntale por qué.

"¿No es demasiado...?

-Cállate. A las mujeres les gusta que les pregunten sobre cosas idiotas como estas.

"Pero...

-Anda, sólo hazlo.

-Emm... ¿puedo... saber por qué?- le dijo totalmente apenado, sintiéndose como un metiche. La Hyûga lo miró, con los ojos abiertos como platos y la mirada vidriosa. Pensó que quizá le iba a molestar, pero sus ojos le dijeron otra cosa.- ¿Es... malo?- ella negó.

-¿Ves lo que está haciendo?

"No, la verdad

-¡Dios, dadakko! ¡Eres el kazekage!

"Cuando me hice Kage, no me dijeron que pasaría esto...

Y en eso, algo flasehó en su mente:

Había sucedido hacia apenas unos meses, justamente después del compromiso oficial de la futura Tsuchikage, quien estaba a dos semanas de casarae con Omoi. Entre tanto alboroto de matrimonios, la Hokage Tsunade habló:

-¿Y qué hay del Kazekage?- preguntó aquél día en la reunión. El entonces Raikage, emocionado por el compromiso de su hermano menor con Samui, habló:

-¡Oh, cierto!- el imponente rubio se volvió al pelirrojo, quien estaba de niñero ese día, jugando con el pequeño Shikadai.- Gaara-kun, ¿qué vamos a hacer contigo?

-Respecto... ¿a qué?- Shikadai, con sus pequeños colmillitos, le mordió la mano a su tío y él se encogió.

-Respecto a su legado, Gaara-san- contestó Tsunade. Gaara los miró confundido- Me refiero a que, si queremos hacer una alianza que realmente se tome en serio, deberíamos seguir el consejo de los Daimayo.- el Tsuchikage se recargó en su asiento.

-Nosotros ya somos viejos- dijo algo cansado- No podríamos hacer nada al respecto, pero ustedes son jóvenes, deberían seguir el ejemplo...

-¿De qué habla, Tsuchikage-sama?- preguntó Gaara, intentando controlar al pequeño, quien ahora jugaba sobre su cabeza.- Shikadai, basta ya...

-Samui-chan- habló el Raikage. La mujer, parada detrás del hombre, con Darui a su lado, comenzó:

-Justo después de la Cuarta Gran Guerra Ninja, los Daimayo, encargados de restaurar el orden y las alianzas con las aldeas que no tenían señor feudal, ofrecieron una oferta a los líderes de las aldeas...

-¿Qué tipo de oferta, Samui-san?- preguntó Kakashi, algo intrigado. Debido a que la reunión se trataba principalmente de instruir a los sucesores, todos aquellos que iban a tomar el nuevo cargo de Kage estabab presentes en aquélla sala.

-Mostrarles a las aldeas que un Kage también puede ser un hombre de familia y gobernar correctamente.

-Entonces... - Samui asintió y todos los futuros Kages se miraron:

-Los Daimayo ofrecieron que, como señal principal de paz y orden, todos los Kages contrajeran matrimonio.- y la sala de pronto quedó en total silencio.

Los actuales Kages y los futuros sucesores se miraron, casi podía cortarse el viento. Nadie sabía qué decir, y si Shikadai no hubiera lanzado la tacita entrenadora al centro de la mesa, el incómodo silencio hubiera persistido.

Los presentes observaron cómo el niño gateaba hasta el centro, y luego tomaba la tacita para agitarla, dándose cuenta de que ya no tenía jugo, hizo un puchero, luego comenzó a patalear.

-Con todo respeto, Raikage-sama- comenzó Gaara cuando llamó las arenas del Bijuu; Shikadai se encantó con el acto de su tío, luego las arenas lo envolvieron y lo trajeron hacia su tío. Una vez en brazos de su tío, éste habló- Yo no creo que un matrimonio arreglado sea la solución correcta para unir a las aldeas huérfanas.- Shikadai volvió a morder la mano de su tío.

-Yo creo que sí- contestó Tsunade- Las futuras generaciones deberán entender la importancia de muchas cosas; ya que gracias a Naruro hemos entrado en un periodo de paz, debemos creer que seguirá así durante mucho tiempo.- y se cruzó de brazos- Ustedes, que heredaran la voluntad de los viejos, deberán tomarse en serio esto de ser Kages.

-No es un juego- dijo el Tsuchikage- Y también estoy de acuerdo con los Daimayo.

-¿Podemos... opinar?- dijo Darui, rascandose la cabeza.

-¡NO!- dijeron todos los Kages al unísono. La Mizukage parecía realmente deprimida con todo el asunto del matrimonio. No había hablado en toda la junta, y solamente miraba al pequeño Shikadai con cierta tristeza e incluso con encanto. Kakashi y Chõjurõ no apartaban la mirada de ella. Parecía realmente desdichada.

-¡No quiero quejas!- dijo Tsunade, mirando a los jóvenes- ¡Ustedes tomarán el cargo! ¡Si no consiguen una esposa propia, lo haremos nosotros!- y les apuntó con su dedo- ¡Y más vale que se tomen esto en serio, qué yo no estoy jugando!

Y ante la mirada asesina de la mujer, todos asintieron. Y luego, Shikadai lloró.

-¿Gaara-sama? ¿Se encuentra bien?

La voz de la Hyûga lo regresó al presente, y tras parpadear, asintió. La chica lo miró por debajo de las pestañas.

-Parece... distraído. ¿Ya quiere dormir?- le preguntó curiosa. Gaara entonces recordó lo que estaba sucediendo, y la miró.

-No soy muy bueno para dormir, Hinata-san- le dijo mirándola.- Tengo problemas de insomnio.

-¿De... verdad?- él asintió, levantándose.

-Así que... no se preocupe si Bolt llora en las noches. A mí no me molesta en lo absoluto...

-Oh... bueno- dijo ella. Se levantó de la cama- ¿Desea darse un baño? Apuesto a que está cansado por el viaje- y dicho eso, comenzó a caminar hacia la salida- Déjeme prepararle el baño, Gaara-sama...

-¡Ahora es tu oportunidad!

"¿De qué...?

-Dile que no se vaya. ¡AHORA!

-Espera... Hinata- dijo aunque realmente no lo quiso hacer. La Hyûga se volvió, con la mano en la rendija de la puerta, la cabeza ligeramente ladeada hacia él y su mirada completamente confusa.

Gaara escuchó que Shukaku le decía algo, pero él no prestó atención. Se dejó guiar por un impulso, uno que no había sentido hasta ese momento, y dio unas zancadas hasta llegar a ella.

Hinata abrió la boca, y ese fue el momento: Gaara tomó su rostro con una de sus manos mientras con la otra sujetaba su cintura. Ambos sintieron chispas, y cuando el pelirrojo vio que ella iba a apartarse... la besó.

Gaara nunca antes había besado.

Hubo una vez en la que Matsuri tropezó con él cuando le llevaba unos informes, y quedaron a centímetros el uno con el otro. Luego, en otra ocasión, él y Sakura estuvieron a dos centímetros de que sus labios se juntaran cuando ella cayó sobre él. Y bueno, en una ocasión, durante el celo del Bijû, estuvo a punto de besar a una chica que lo había visto deambular por la aldea.

Y esas habían sido las tres ocasiones en la que estuvo casi a punto de besar a alguna mujer.

Pero en ese momento, era real. Él se había inclinado a su altura, sujetando su rostro con una mano y con la otra apretaba su cintura. Y esa era la primera vez que él besaba a una mujer.

Sintió la pequeña boquita de Hinata temblar, pero también la sintió suave, con un delicioso sabor a ciruela y húmeda.

Ninguno había cerrado los ojos, pero algo en la mirada de la mujer le dijo que lo había arruinado.

-Gaara, te juro que si te acobardas ahora, joderé tanto tu libido que tendrás que violar a alguna aldeana que ronde por aquí, ¿me has entendido?- y Gaara no supo realmente si había sido la amenaza del Bijû la que lo incitó o si de por si ya no deseaba resistirse a ella, pero obedeció.

Apartó a la Hyûga de la puerta y, con algo de insistencia, la empujó contra la pared. Hinata parecía ida, porque no se movía ni parecía estar en la tierra, sus labios dulces estaban entreabiertos de la impresión y el Ichibi tomó eso como una invitación:

-Mete lentamente tu lengua a su paladar y juega con ella.- Gaara obedeció y sintió cómo el cuerpo de Hinata se tensaba- Eso, le está gustando.

"Esto no...

-Cállate. Ahora, pega tu cuerpo al suyo- Gaara dudó pero la idea de que el Ichibi lo obligara a hacerle algo peor a alguna pobre aldeana y que arruinara su misión lo volvía loco, así que le obedeció. Sintió el cuerpo frágil de Hinata tensarse más, pero algo parecía haber cambiado.

Su cuerpo se relajó un poco, y estuvo a punto de cerrar los ojos.

-Eso, ¿ves? Le gusta- Gaara lo sintió también- Pégate más. Hazle saber lo mucho que la deseas- Gaara dudó- Frótate con ella- le ordenó, y en esa ocasión, obedeció gustoso.

Hinata reaccionó ante la acción, y aunque su mente le decía que se alejara, su cuerpo no se pudo resistir.

Ella lo deseaba. Diablos que sí.

Desde esa vez que fue a Suna a hacer una misión y lo vio ejercitarse en la oscuridad de la noche*, Hinata sintió que una parte había despertado en ella. Sabía que no iba a poder resistirse a ese hombre, lo supo desde ese día en la reunión que sus ojos se encontraron. Y lo comprobó en ese mismo instante que sus labios se habían unido.

Hinata ya no pudo negarlo. Era estúpido.

Deseaba a Gaara. Deseaba todo de él. Le importó una mierda que su estricta familia estuviera en esa misma casa, que su hijo durmiera a tan sólo unos metros de ella, que su corazón fuese de alguien más.

Se rindió ante Gaara... y le devolvió el beso con toda la fuerza que Kami-sama le había dado.

Gaara primero abrió los ojos de pura impresión, pero al sentir la boca insistente de la mujer contra la suya, él también se rindió.

La sujetó con fuerza y se pegó a ella, rozando su entrepierna con la de ella y un gemido escapó de sus labios a la boca del Jinchuriki.

La acción lo volvió loco, así que antes de que Hinata se arrepintiera, la cargó aún recargada contra la pared y pegó su sexo contra el de ella.

-¿Lo sientes?- le bramó el Shukaku con la voz ronca, poseído por el deseo- ¿Sientes el calor? ¿Cómo su calor emana?- Gaara apenas escuchaba- ¿Cómo vibra?- su voz era un susurro- ¿Cómo te desea?

Shukaku rugió en su interior, y Gaara lo imitó. Hinata sintió que su mundo se ponía de cabeza; ese pelirrojo la estaba poseyendo sin siquiera tocarla, solamente besandola de una manera muy peculiar y tímida para ella. Su cuerpo le pedía placer, le pedía calor, le rogaba por que la tomara. Hinata enredó sus piernas alrededor de la cintura de Gaara, pérdida en el éxtasis y deseo.

"A la mierda todo", pensó cuando las manos de Gaara se posaron en su trasero, tímidas y algo nerviosas. Hinata mordió el labio del chico, y él, con una sonrisa de deseo y aceptación, susurró:

-Hi... Hinata... - gimió con toda la pasión que pudo.

Pero ella, al escuchar su voz no pudo.

Se dio cuenta en ese momento que el hombre del cuál se había dejado besar, no era el que estaba en su mente. Ese no era él. Y ella, con miedo y coraje, lo abofeteó.

Gaara se detuvo, ella se detuvo. Se miraron. Todo se detuvo.

Y antes de que el Jinchuriki pudiera acercarse, salió corriendo.

-¡Hinata! ¡Espera...!- pero la chica no le hizo caso.

Vio a Ko Hyûga seguirla, y él no pudo eprimir las ansias de golpearse a sí mismo por lo que acababa de hacer.

El silencio lo quiso asesinar cuando se quedó solo, y él estaba algo frenético, hasta que una risa le vino a la mente:

-Parece que... no le gustó.

Y ahí se quedó el pelirrojo, oyendo la risa burlona del Bijû y él, dándose golpes a la cara.

Gaara sintió que estaba a punto de quedarae dormido, cuando un movimiento brusco a su lado lo obligó a girarse.

Se había dado cuenta de que la Hyûga era algo inquieta para dormir.

Hinata se sobresaltó, pegando un ligero grito, y Gaara rápidamente se sentó en la cama.

-¿¡Qué ocurre, Hinata!? ¿¡Estás bien!?- ella había frenado un grito repentino que quizás pudo haber alertado a todos. Sus ojos estaban vidriosos y su respiración sobresaltada. Deseó que el Ichibi estuviera despierto y le ayudara a resolver su problema, porque realmente no sabía qué hacer.

Hinata, entonces, lloró... y lo abrazó. Con todas sus fuerzas.

Gaara se quedó ahí, inmóvil durante unos segundos, oyendo algo similar a unos sollozos.

Gaara iba a hablar, quiso poder decirle algo, quiso tener las palabras correctas pero él era un idiota.

-Hi...

-No te vayas- lloró ella con la voz rota. Lo abrazó con fuerza.- No me dejes... tú también...

Y ahí, justo en momento, oyendo su alocado corazón, sintiendo sus frágiles manos rodearlo con fuerza como si quisiera aprisionarlo, Gaara supo la verdad.

Que esa chica sufría.

Y que él... él no podía dejarla ir.

-Nunca.- le juró en voz baja, y ella rompió en llanto.

Bueno, los abandono por hoy.

Comenzaré a escribir el siguiente capítulo :)

Bueno, los amo, pero eso ya lo saben.

Reviews? Por caridad :*

Ya-ne!

YunaL