Esto no podía ser peor, su ultimo día y apenas había logrado dormir dos horas, Nodoka había encendido todas las alarmas, todo en la base era un completo caos, no había ni una sola persona que no corriera de un lado a otro con arma en mano, ya la edad de reclutamiento era lo menos importante, chicos de edad inferior a la de Kenji desfilaban con rifles en sus manos temblorosas, Kazuo apretó los puyos con fuerza mientras se abría paso entre toda la multitud intentando llegar hasta una de las habitaciones de la base.
Aiko podía escuchar las alarmas sonar estrepitosamente "este es el final" pensó mientras encogía las piernas y las abrazaba, la puerta se abrió revelando a un chico rubio que la miraba molesto.
― ¡qué demonios crees que haces!― grito el chico acercándose a ella y tomándola con fuerza de la blusa para que lo mirara a los ojos ― ¡no piensas hacer nada!―
Ella no dijo nada ― ¡maldita sea di algo!― la paciencia del chico estaba llegando a su límite, en otra ocasión la chica hubiera temblado al ver esa faceta de él, pero ahora simplemente no le importaba.
El chico al ver la poca reacción de ella en un rápido movimiento soltó su agarre para rodearla con ambos brazos en un fuerte abrazo ―sé que estoy siendo egoísta…perdóneme sempai― la voz de Aiko sonaba entre cortada ―tengo miedo―
Kazuo puso sentir que su hombro comenzaba a humedecerse por las lágrimas de la castaña ―cuantas veces debo repetirte que no me digas sempai…no te estoy pidiendo que luches….te estoy pidiendo que no te dejes morir tan fácil…Hiroto y Hikari no hubieran querido eso…incluso ellos no se han rendido aun―
Ambos se soltaron y se miraron a los ojos, ella limpio sus lágrimas y sintió que el chico colocaba su escopeta delante de ella para después caminar hacia la puerta.
―sem… Kazuo-kun― el chico se giró para ver que se ponía de pie y tomaba el arma en sus manos ―por hoy…no digamos adiós ¿sí?―
El rubio pareció meditarlo por unos instantes ―nos vemos más tarde― dijo antes de salir.
―más tarde― susurro ella aun sabiendo que era mentira y al igual que el chico salió de la habitación no sin antes mirar por última vez lo que fue su hogar esos últimos años.
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Las chicas escuchaban las alarmas sonar, estaban nerviosas y asustadas, no sabían que pasaba, solo que era malo, muy malo.
― ¿Qué sucede?― pregunto Ui nerviosa
― ¿acaso estarán atacando la base?― la voz de Jun sonaba un poco más calmada.
― ¡déjenos salir!― comenzaron a gritar Ritsu y Yui a todo pulmón intentando que sus voces sonaran más fuertes que las de las alarmas.
Las puertas se abrieron dando paso a Nodoka claramente nerviosa.
―el tiempo se ha acabado, debemos sacarlas lo más rápido posible― dijo rápidamente.
― ¿Qué ocurre?― pregunto Mio ―que pasa ―
―están apunto de atacar la base, esta vez no podremos contra Alexander, viene con el firme propósito de destruir todo― dijo intentando calmar su respiración.
― ¿Satoshi te dijo eso?― Ritsu parecía curiosa ― ¿el también vendrá?―
Las imágenes del chico atado a la silla de inmediato rondaron la mente de Nodoka, opto por no decir nada, ya no tenía sentido ―sí, el me lo ha informado― dijo con simpleza ―chicas vengan conmigo por favor―
La mirada de la mujer mayor les decía que era mejor no decir más y seguirla, ellas también lo entendían.
― ¿Qué pasara con los chicos?― Sawako esperaba que ellos las escoltaran, querían despedirse, ver que estaban a salvo.
―están ocupados dirigiendo algunas brigadas―
―espera Nodoka-chan ¿ellos no vendrán?― pregunto Mugi ―necesitan ponerse a salvo―
― ¡no hay ningún lugar donde puedan estar a salvo!― grito Nodoka ―este es el fin, ahora depende de ustedes hacer el resto―
Decidieron no decir más y seguir a la mujer mayor, en sus corazones aún estaba la esperanza de verlos nuevamente, quizás en otra situación, en una mejor vida y a salvo, como siempre debió ser.
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― ¡te he dicho que te vayas!― grito Mitsuki a su hermano menor.
Ambos estaban en el patio principal, casi medio batallo estaba listo para el fin, ella intentaba convencer a su hermano que se fuera, que fuera con las chicas y se quedara con ellas hasta que regresaran a su época.
― ¡pero no te quiero dejar aquí!― grito el chico ―sé que vas a morir… ¡que todos moriremos hoy!―
Mitsuki mordió su labio para evitar llorar, odiaba admitirlo pero tenía razón, no conseguiría nada con mentirle y decirle que todo estaría bien.
―lo sé― dijo con simpleza ―antes que el día termine nada de esto existirá… ¿pero sabes que es lo bueno de eso? ― dijo llamando la atención del chico ―que cuando nos veamos nuevamente todo estará bien…tu estarás en un cunero envuelto en una cobija azul y yo te mirare curiosa…nuestras madres estarán ahí y esta guerra jamás existirá―
―Onee-chan…―
―así que necesito que formes parte de ese cambio…es algo muy importante que en estos momentos no puedo hacer…pero tu si…ya no eres un niño y me siento muy orgullosa de que seamos hermanos― puso una de sus manos en el hombro del chico intentando sonreír a pesar de la comezón de sus ojos ― ¿vale?―
El la abrazo con fuerza para después echarse a correr hacia el edificio, ella lo miro irse y solo así pudo dejar que sus ojos liberaran lo que sentía en esos momentos, miro al cielo quizás por última vez, las alarmas dejaron de sonar, alguien grito que habían aviones acercándose y tomo su arma con fuerza, aunque este fuera el fin lucharía hasta el final, después de todo no tenía nada que perder.
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Habían llegado al fin donde estaban dando los últimos ajustes a la máquina, en la puerta había 6 hombres custodiando para que ningún enemigo se acercara.
― ¿Cuánto tiempo falta?― pregunto impaciente Nodoka
―solo falta terminar de hacer algunos ajustes pero…no sabemos si funciona, no hemos podido probar si realmente sirve― dijo uno de los científicos que estaba leyendo uno de los planos.
―funcionara estoy segura― dijo firmemente Nodoka ―debo irme…por nada del mundo salgan de esta habitación― dijo mirando a las chicas.
―Nodoka-chan… ¿Dónde iras?― pregunto Yui
―no te preocupes ― dijo acariciando la cabeza de la castaña ―al acabar el día nos volveremos a ver― después de decir eso salió de la habitación.
―eso espero― dijo cuando ya estuvo afuera, escucho la primera explosión y supo que ya había llegado el momento.
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Kazuo que estaba en la azotea se refugió de una ráfaga de balas que un avión enemigo había lanzado, sus propias naves ya habían despegado intentando desviar las naves enemigas; pudo ver en el patio principal como Mitsuki dirigía las tropas para crear una barricada y poder ganar un poco más de tiempo, observo con la mira se su rifle y pudo ver varios camiones acercándose, sin duda los superaban en número y por mucho, no había nada que hacer excepto ganar tiempo.
―solo un poco más― susurraba para sí mismo colocándose el arma en el hombro y esperando el momento exacto para disparar.
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Aiko caminaba nerviosa por la base, después de la explosión muy pocos se habían quedado dentro, la mayoría cubrían las puertas, salían al patio, estaban en la azotea o cubriendo cualquier punto de la base, ella sabía que no durarían mucho, giro rápidamente al escuchar pasos apresurados encontrándose con Kenji quien llegaba a ella con los ojos ligeramente rojos.
― Aiko-sempai― dijo el chico ―creí que estaban con Kazuo-sempai―
― voy a ayudar a cubrir al resto que están en los laboratorios, debemos ganar algo de tiempo―
―Mi onee-chan me ha mandado también para ayudar― dijo el chico ―debemos cubrirlos lo suficiente para que puedan regresar.
Ambos comenzaron a escuchar disparos desde afuera y correr hacia los laboratorios con el firme propósito de hacer lo que sea que fuera necesario para lograr enviar a las chicas de vuelta.
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Mitsuki disparaba y lanzaba una que otra granada hacia los enemigos que avanzaban rápidamente, la barricada que habían colocado estaba siendo despedazada por las grandes unidades de los atacantes, eran demasiados, la mayoría de las unidades eran blindadas provocando que sus disparos rebotaran sin hacer daño alguno.
― ¡alguien deme un maldito lanza misil!― grito desesperada. Una vez que tuvo el arma en sus manos apunto y disparo logrando destruir una unidad, pero una ráfaga de balas le obligó a cubrirse detrás una pila de llantas viejas que le servía de escudo.
Observo a su alrededor, varios de sus hombres caían rápidamente, sabía que no durarían mucho, con los dientes le quito un seguro a una de las granadas y la lanzo hacia un autobús que se acercaba logrando que se volcara.
― ¡no los dejen avanzar!― grito antes de lanzar una segunda granada.
Kazuo no se daba abasto con la cantidad de paracaidistas que descendían de varios helicópteros enemigos, sus propias unidades aéreas ya se habían quedado sin munición, los jóvenes pilotos no tuvieron otra opción más que golpear sus naves contra las naves enemigas provocando una fuerte explosión que lanzo al chico varios metros.
Mitsuki se distrajo solo un momento al escuchar la explosión, ese fue tiempo suficiente para que una bala la golpeara en el hombro derecho, se llevó la mano hacia donde la bala le había golpeado, sentía la sangre recorrer su cuerpo, dolía pero eso no la detendría de seguir peleando.
― joder― dijo mientras intentaba ponerse de pie y tomar su rifle, entonces lo vio, de entre todos los hombres que cubrían el frente menos de diez aún estaban en pie ―solo un poco más, solo un poco más― dijo mientras con dificultad tomaba su arma para seguir disparando, solo unos disparos más y esta quedo sin munición.
Se volvió a refugiar para revisar la gravedad de su herida, sin atención medica no duraría lo suficiente ―supongo que es todo― dijo mirando el cielo, sus manos buscaron entre sus bolsillos una hoja de papel doblada cuidadosamente, la misma que días anteriores había aparecido bajo su puerta y cuya letra reconocía como la de cierto castaño, quizás Azusa o Yui la habían dejado ahí.
Abrió con cuidado la carta manchándola con su propia sangre, se juró así misma leerla hasta que sintiera que el fin había llegado.
"ne, mitsuki ¿en otra vida?"
―idiota― dijo casi sin aliento, cerró los ojos un momento antes de sentir el suelo vibrar por los vehículos que se acercaban ―más te vale seguir amándome― dijo antes de sacar las últimas tres granadas que le quedaban.
Ya no tenía fuerzas para lanzarlas pero si para quietarles el seguro, espero hasta el último instante para activarlas, arrastro su cuerpo hasta el paso de los vehículos, nadie pensó que una chica moribunda fuera un problema, nadie lo pensó hasta que la explosión logro acabar con un par de unidades enemigas logrando ganar unos segundos extras; unos segundos que valían todas las vida hasta ahora perdidas.
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― ¿Qué fue eso?― pregunto asustada Mio después de escuchar la última explosión.
― todo estará bien Mio― dijo Ritsu tomando la mano de la bajista.
Las puertas del laboratorio se abrieron y casi de inmediato Aiko y Kenji fueron rodeados pos sus familias.
― ¿estás bien?― pregunto Mio revisando al chico.
―creímos…creímos que querían vernos― dijo Ui abrazando a la castaña.
Yui y Azusa miraban con nostalgia la escena, mientras que Mugi y Sawako miraban la puerta esperando que cierto rubio apareciera.
― Kazuo-sempai y mi Onee-chan no vendrán― dijo el chico.
Más explosiones se escucharon provocando que Ritsu caminara hacia la salida.
― ¡espera Ritsu!― grito Sawako tomando la mano de la oji-ambar ―si quieres salvarla debemos regresar―
― Sawako-sensei tiene razón…podemos arreglar todo…solo debemos hacer lo que Nodoka-sempai dijo―
―hay un problema― dijo uno de los científicos mirando como las luces parpadeaban después de las explosiones ―necesitaremos una gran descarga de energía y…―
― Y…Que…que ocurre― dijo Mio
El hombre de ganas y bata miro nervioso a las chicas ―con tanto alboroto no concentramos la energía a esta sala―
― ¿no se podrán ir?― Aiko pregunto bastante preocupada.
―es posible si alguien va al cuarto de máquinas e intercambia los circuitos para que toda la energía se concentre en esta habitación―
Una nueva explosión se escuchó, haciendo que las luces parpadearan de nuevo.
―iré yo― dijo Aiko con firmeza
―pero...―empezó a protestar Ui y Jun.
―todo estará bien― dijo la chica ―debo hacerlo―
―debes cambiar los paneles, no debes cortar la energía, el panel de control de esta habitación es GHL001-1, recuérdalo bien, una vez que lo hayas conseguido sube el voltaje al máximo, eso nos dará una fuerte corriente eléctrica capaz de echar andar la máquina― dijo el científico.
―de acuerdo― dijo la chica mirando al resto ―todo estará bien…Kenji, mantenlas a salvo por favor―
El chico asintió y ella salió de la habitación sin mirar atrás.
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Sentía un fuerte dolor de cabeza y un sonido molesto en su oído izquierdo, como si sus tímpanos hubieran explotado también, el chico rubio intento ponerse de pie pero el mareo que sentía se lo dificultaba, a su alrededor solo estaban los cadáveres de sus camaradas.
Su mirada se dirigió al patio principal donde el control total le pertenecía a los del régimen, busco a Mitsuki pero jamás la encontró, se llevó una mano a su frente sintiendo la sangre escurrir, a pesar de no poder oír bien capto el sonido de tres grandes naves acercándose.
―joder…espero que lo logren a tiempo― dijo mientras que por instinto buscaba entre los escombros alguna arma que le permitiera seguir peleando, aun no estaba muerto y eso le impedía rendirse.
Todas sus energías se concentraron en levantar la pesada Bazuca que por suerte logro encontrar, la apunto hacia la nave del centro aunque sus posibilidades de conseguirlo eran escasas.
El sonido del misil siendo lanzado provoco que el dolor en su cabeza aumentara, vio con nerviosismo como el proyectil se desviaba, por un momento pensó que no lograría impactar en ninguna de las naves, pero el destino el cual le había jugado en contra muchas veces esta vez decidió ayudarlo, una de las alas de la nave izquierda fue alcanzada provocando que golpeara a la de junto.
Sus ojos azules jamás despegaron la vista de ambas naves que se acercaban peligrosamente hacia donde él estaba cayendo en picada, su cuerpo ya no quiso responderle y solo esperaba el final…su final; sonrió y juro ver a sus amigos sonreírle, por instinto estiro la mano intentando alcanzarlos, se sintió tranquilo al igual que cuando era un niño y cuando el impacto se hiso presente ya había dejado de sentir dolor.
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Todo el edificio tembló provocando que Aiko quien corría se detuviera por un momento, la explosión había sido en la azotea lo que significaba que Kazuo… "debes continuar" se repitió a sí misma.
Ya casi llegaba al cuarto de máquinas, unos metros más y lo conseguiría, doblo en una esquina observando a varios enemigos que ya habían logrado ingresar, apretó los puyos con fuerza, sabía que no sería fácil pero debía hacerlo, tomo su arma y apunto a uno de ellos, el primer disparo los tomo desprevenidos, al segundo respondieron con una ráfaga de balas que la chica a penas y logro esquivar.
― ¡tengo algo importante que hacer!― grito desesperada disparando nuevamente.
Era tanta su adrenalina que logro acabar con ellos, camino entre los cuerpo y llego al cuarto de máquinas donde se dio prisa para hacer el trabajo.
― No desconectar la energía…unir los circuitos al Ghl… ¿Qué?― veía curiosa todos los circuitos y las diferentes combinaciones ― GHL001-1 claro―
Estaba tan concentrada en su trabajo que no fue capaz de notar la presencia de otra persona en la habitación, uno de los hombres a los que creyó matar se acercaba a ella con el brazo herido, casi colgando debido al disparo de escopeta de la chica.
Termino de hacer las uniones, solo quedaba subir el voltaje al máximo, un fuerte golpe en la cara la lanzo al suelo provocando que su arma quedara lejos de su alcance.
―valla que si eres ruda mocosa― dijo el acercándose peligrosamente mientras que Aiko limpiaba la sangre que escurría de su labio.
―yo tengo…yo tengo algo que hacer….así que no…así que no me subestimes― dijo furiosa mientras se ponía de pie y sacaba una beretta.
El sujeto corrió hacia ella y antes de que Aiko pudiera presionar el gatillo este la había desarmado enterrándole una navaja en el pecho, cerca del corazón, el chaleco amortiguo un poco el ataque pero aun podía sentir el filo de la navaja en su piel, el dolor era agudo, morir no le preocupaba tanto como el hecho de que no pudiera completar su misión.
El sujeto se veía débil y cansado, la herida que ella le dejo pronto acabaría con él, tenía pensado esperar a que el sucumbiera ante sus heridas y así ella podría activar la energía, pero cuando él se acercó peligrosamente a los circuitos dispuesto a arrancarlos supo que no tenía más opciones. Se acercó a él lo más rápido que pudo, no tenía tiempo de buscar sus armas, lo hiso casi sin pensar, cuando se dio cuenta la navaja que descansaba en su pecho ahora posaba en el cuello de su enemigo que se desplomo de manera inmediata.
―joder― murmuro ella intentando inútilmente detener la gran hemorragia que salía de su herida, se empezó a marear, antes de dejarse caer al lado del enemigo puso todas sus energías en subir el voltaje al máximo, casi al instante de lograrlo cayó al suelo sintiendo como su sangre empapaba sus ropas y avanzaba para mezclarse con la del otro cuerpo.
―yo…lo logre― dijo como sus últimas palabras.
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Los científicos miraban como los controles de la maquina comenzaban a encenderse.
― ¡lo logro!― grito Jun alegre mientras abrazaba a Ui quien al igual que el resto estaban felices.
―sabía que Aiko-sempai lo lograría― dijo Kenji sonriente.
― ¿Cuánto tiempo más falta?― pregunto Mio al ver como los científicos seguían haciéndole ajustes a la máquina.
―necesitamos calibrar bien los circuitos de la máquina, jamás la hemos probado así que no estamos seguros de que funcione a la perfección…incluso no estamos tan seguros de que método utilizo el régimen para hacer que llegaran hasta acá―
― ¿pero….lo intentaran?― pregunto Azusa un poco preocupada.
―Nodoka-san dijo que lo intentáramos aunque nos costara la vida― respondió uno de ellos.
Nuevos disparos esta vez más cerca provoco que todos se pusieran alerta, no sabían que pasaba afuera pero si sabían que no era nada bueno.
―todo estará bien― dijo Kenji a las chicas ―todos hacen su mejor esfuerzo―
Ritsu y Mio miraron orgullosos al chico, si de algo estaban seguras, era de que no podían pedir mejores hijos.
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Un hombre de cabellos rubios caminaba por los pasillos de la base tranquilamente, a sus lados varios hombres armados le acompañaban, sus finos zapatos blancos ahora estaban cubiertos por un tinte carmín que dejaron los cadáveres a su alrededor, sonreía al saber que esta batalla la habían ganado, o quizás no…le faltaban las protagonistas principales, tenía que verlo por sí mismo como morían frente a sus ojos, quería hacerlo el mismo.
―Alexander― se escuchó una voz que salía de entre las sombras.
―pero si es la mismísima Nodoka-san― dijo fingiendo alegría t haciendo una reverencia ―te advertí que tú y toda tu gente caerían…y lo cumplí― dijo sonriendo.
― Y yo te advertí que te destruiría…y lo hare― dijo acercándose peligrosamente a él.
Antes de poder avanzar más Alexander le indico a uno de sus hombres detenerla, Nodoka era muy hábil, tomo al tipo de la muñeca rompiéndosela logrando que el gritara, y después le disparo justo en medio de las cejas dejándolo caer al suelo y mirando con furia al rubio quien solo sonreía.
Cada paso que Nodoka daba era otro sirviente de Alexander que sucumbía ante la mujer de gafas, cada vez el rubio reía más y más fuerte, como que hacía que la sangre de Nodoka hirviera de furia.
―no importa a cuantos de mis hombres mates ¡jamás podrás tocarme!― grito divertido.
Esta vez la de pelo marrón corría hacia el provocando que los guardianes de su enemigo sacaran sus armas y disparando, Nodoka en un hábil movimiento se lanzó a un lado con pistola en mano, cayó al suelo y vio un punto donde lo tenía en la mira, sin dudarlo apretó el gatillo; la bala rozo el rostro del rubio, logro hacerle una herida en la mejilla, disparo otras tres veces más pero las balas no pudieron llegar de nuevo a el por qué su escolta se atravesó impidiendo que lo siguiera dañando.
― ¡maldita!― grito mientras se tocaba la herida para observar la sangre que adornaba su rostro. ― ¡MATENLA!― grito furioso.
Nodoka a pesar de los múltiples disparos que comenzó a recibir jamás dejo de disparar, solo cuando su arma quedo sin munición sonrió, su cuerpo ahora adornado por distintos agujeros de balas cayo, estuvo un momento consciente, lo suficiente para observar a un furioso rubio acercarse y patear su rostro…pero ya no dolía. No dejo de sonreír porque en sus últimos instantes un hombre y una niña le sonreían, invitándola a seguirlos y cuando su corazón dejo de latir acepto gustosa su invitación…después de tanto tiempo…de tantas lagrimas…de tanta muerte… ahora si era feliz.
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Las chicas saltaron al escuchar los disparos cada vez más cerca.
― ¿falta mucho?― pregunto Mugi ―parece que están cerca―
―pues…ya está…solo que en verdad espero un milagro para que funcione― dijo un hombre de lente que miraba nervioso la máquina.
Aquel aparato que las regresaría eran dos arcos que ayudaban a formar una especie de domo con una plataforma en medio, muchos cables, y una gran computadora que la operaba.
―ocurrirá… estoy segura― dijo Yui.
―lo lograremos― dijo Mugi.
Todas las chicas se pusieron en la plataforma, los disparos ahora se oían detrás de la puerta, Kenji saco una Glock y se colocó en frente de la puerta.
― ¡que pasara con ustedes!― grito Ritsu cuando las puertas del domo se cerraron.
―lo siento…pero…luego habrá una gran explosión que acabara completamente con el edificio…órdenes de Nodoka-san― dijo apenado uno de ellos.
― ¿a qué se refieren?― pregunto Sawako.
― a que no nos podemos arriesgar que vuelvan a traerlas de vuelta…acabemos con todo para asegurarnos que ustedes puedan arreglarlo― dijo otro de ellos.
―espera… ¡Kenji!― grito Mio quien golpeaba en duro cristal.
―está bien― dijo el chico con una sonrisa sincera en su rostro.
Las lágrimas ya habían inundado el rostro de todas, la maquina comenzó a hacer un ligero zumbido, unos rayos de luz comenzaron a recorrer sus cuerpos, lo último que alcanzaron a ver fue la puerta siendo derribada.
Cuando volvieron a abrir los ojos el cielo azul posaba encima de ellas, las lágrimas aun adornaban sus rostros, sus corazones latían demasiado rápido y solo el timbre de la escuela las hizo reaccionar.
― es hora de cambiarlo todo― dijo Ritsu con voz temblorosa.
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Holaaaaa, déjenme informales que ¡este es el capítulo final!
Bueno antes que me linchen, debo decirles que hare otro capítulo más…un epilogo y un especial, así que estén atentos.
Espero les haya gustado tanto como a mí me gusto escribirlo, quería darles un final emocionante y espero haberlo logrado.
Agradezco infinitamente sus comentarios y que lean esta historia. Nos leemos pronto así que no me despido. Lean y sean felices.
