EXAGERACIÓN:
Si había algo más exagerado que ser la hija Kotobuki, era ser el nieto Kotobuki; eso Sawako lo entendió muy bien al abrir la puerta de la casa para que su esposa pudiera pasar, llevando un pequeño bebe recién nacido en brazos.
― ¡¿Qué es esto?!― grito Mugi al entrar a la sala y verla completamente repleta de obsequios de sus queridos padres.
―vamos, vamos, no es para tanto, no grites o despertaras a Kazuo― dijo Sawako intentando controlar un poco a su esposa y señalando al pequeño de cabellos dorados y mejillas rosas que empezaba a gimotear por el ruido que había.
―pero hay incluso una bicicleta― dijo en un tono más bajo la rubia al señalar varios regalos que no eran propios de un recién nacido.
La rubia le entrego el pequeño a Sawako y saco su celular para arreglar esa situación.
― ¡Kazuo o necesita tantos obsequios!― grito Mugi al teléfono haciendo que el pequeño despertara y comenzara a llorar.
―ya, ya Kazuo― decía la castaña mientras comenzaba a arrullar al pequeño para que se calmara ― ¡vez lo que hiciste, ya se despertó!― grito Sawako haciendo que el niño llorara más fuerte.
― ¡estoy hablando con mi padre para que se lleve todos estos regalos!― dijo la otra aun al teléfono.
El pequeño Kazuo no entendía todo el alboroto, solo sabía una cosa y era que había mucho ruido y no podía dormir a gusto, así que comenzó a llorar a todo pulmón haciendo que ambas mujeres callaran.
―lo sentimos Kazuo-chan― dijo Mugi meciendo al pequeño que poco a poco comenzaba a calmar su llanto.
―creo que tus padres solo están emocionados por Kazuo, estoy segura que no era su intención causar un conflicto― dijo Sawako acariciando los pequeños cabellos rubios del menor.
―sí, lo se… después de todo Kazuo será el nuevo heredero Kotobuki... solo espero que no se sienta muy presionado cuando sea mayor―
―estoy segura que será muy popular, le enseñare a tocar la guitarra desde pequeño―
―aprenderá piano― dijo Mugi muy segura
―guitarra―
―PIANO―
―GUITARRA―
Con forme iba en aumento los gritos el pequeño comenzó a irritarse de nuevo, apenas era un bebe, no entendía nada, así que su única forma de hacer que pararan era llorar nuevamente.
.
.
SUEÑO:
Se levantó de la cama al no sentir la presencia de su esposa, se tallo los ojos y observo la habitación en penumbras, sabía perfectamente donde estaría la castaña.
Camino hasta el final del pasillo y con cuidado abrió la puerta de la habitación donde en medio estaba una cuna color blanca y frente ella estaba Yui observando con detenimiento lo que se encontraba dentro de ella.
― ¿Yui?― dijo Azusa mientras se acercaba a la cuna.
―no es normal Azu-nyan…Hikari-nyan solo se despierta una vez en las noches y de ahí duerme hasta la mañana…no es normal― dijo Yui un tanto preocupada.
Azusa observo al pequeño de escasos cabellos castaños dormir plácidamente, tal y como llevaba haciéndolo un mes entero desde que regresaron del hospital; arriba de la cuna colgaban unas pequeñas guitarras y figuras de gatitos.
En parte Yui tenía razón, la gran mayoría de los padres dicen que los bebes se despiertan varias veces en las noches para comer, que les cambien el pañal o cualquier otra cosa, pero Hikari simplemente dormía sin problema alguno.
―quizás solo le gusta dormir― dijo Azusa mientras acariciaba el rostro del pequeño con una mano.
El pequeño parecía reconocer la voz de Azusa, pues al instante abrió sus ojitos chocolates, miro curioso a ambas mujeres que le sonreían, se estiro mientras bostezaba y hacia un ruido parecido a un gatito.
― ¿escuchaste? Es igual a ti― dijo Yui emocionada.
El pequeño, parpadeo una par de veces más para quedar dormido nuevamente.
― ¿vez?...solo le gusta dormir― dijo Azusa.
―ya quiero que crezca, quiero jugar con él y enseñarle muchas cosas… ¡ha! Y podemos ir a comprar juntos su guitarra.
― ¿no crees que te estas adelantando mucho?, aún falta para que crezca, además no sabemos si querrá tocar la guitarra―
―pero si tú incluso has buscado escuelas para el― dijo la castaña haciendo que la gatita se sonrojara.
―bueno…esas son prioridades… deberíamos volver a la cama, Hikari está bien, además debes levantarte temprano para ir a trabajar―
―si― dijo Yui sin muchos ánimos ―hasta mañana Hikari-nyan― dijo antes de cerrar la puerta.
En unos años llegaría la etapa en la que ningún niño quiere ir a la cama, entonces ambas desearan que duerma como lo hacía de pequeño.
.
.
LLANTO:
Una castaña caminaba por las frías calles de la ciudad con una bolsa de súper en cada mano, era una noche demasiado fría, podía ver su aliento subir por el cielo y una ráfaga de aire le hiso acelerar el paso para llegar a casa lo antes posible.
― ¡estoy en casa!― grito al entrar.
Lo primero que escucho fue un fuerte llanto en la planta alta de la casa, dejo las cosas en la cocina y subió con pasos rápidos. Al abrir la puerta de la habitación de donde provenía el llanto pudo ver a Mio arrullando a la pequeña Mitsuki de apenas tres semanas de edad.
― ¿de nuevo?― pregunto Ritsu tomando a la pequeña en brazos que no paraba de llorar a todo pulmón.
―debo ser una pésima madre― dijo Mio con lágrimas en los ojos.
―no digas eso Mio, el pediatra dijo que son cólicos, no es tu culpa― dijo la oji-ambar para intentar calmar a su esposa.
La pequeña llevaba días así, apenas y dormían, estaban cansadas y les rompía el corazón ver a su hija llorar de ese modo.
―ya, ya Mitsuki― decía Ritsu meciendo a la bebe mientras que sentía que ella lloraría también al verla así.
Mitsuki tenía el rostro rojo debido al llanto, Mio miraba desesperada sin saber que hacer al igual que Ritsu.
―Mio… ¿Por qué no le cantas una canción?― dijo Ritsu
― ¿una canción?― pregunto sorprendida Mio, a decir verdad nunca le había cantado a Mitsuki y eso le hiso sentir mal, pero ahora quizás era el momento, en su interior algo le decía que lo intentara.
Se acercó a la pequeña y comenzó a cantarle, su voz era suave, Ritsu pronto se le unió, Mitsuki poco a poco comenzó a disminuir su llanto, era como si la suave voz de ambas le transmitían calma, Ritsu seguía meciéndola suavemente y Mio se alegraba de que la pequeña se fuera calmando. Después de unos minutos se quedó completamente dormida.
―funciono― dijo aliviada Mio.
― Cualquiera que escuche tu voz se calma― dijo la castaña haciendo que Mio se sonrojara.
―estaba pensando…estaba pensando que quizás deberíamos dormir con Mitsuki….al menos hasta que sus cólicos terminen― dijo Mio mirando a la pequeña que dormía en los brazos de Ritsu.
―es lo que estaba por proponerte― dijo sonriente.
Cada que Mitsuki lloraba bastaban un par de canciones para calmarla, un método bastante efectivo, después solo se volvió costumbre, una costumbre que no les molestaba en absoluto.
.
.
BURBUJAS Y TORMENTAS:
Burbujas salían de la puerta del baño acompañadas por un par de risas, Ui se asomó y observo a Jun jugando con una pequeña Aiko de tres meses que reía y golpeaba el agua con sus pequeñas manos, su cabello estaba cubierto por una capa de espuma y reía al ver como Jun soplaba otra burbuja y esta se rompía en la punta de su nariz.
― ¿no crees que son muchas burbujas?― pregunto Ui desde la puerta haciendo que Jun se girara a verla.
―pero mira que feliz esta Aiko-chan― dijo señalando a la pequeña, que al ver a la castaña comenzó a estirar sus bracitos derritiendo el corazón de ambas mujeres.
Ui se acercó a la bebe y le sonrió con dulzura, si Ui Hirasawa se preocupaba por su hermana mayor y le consentía en casi todo, nada de eso se comparaba con como consentía a la pequeña Aiko; de hecho ni Jun, ni ella eran capaz de negarle nada a la pequeña quien solo con amenazar con llorar conseguía la atención que quería, a pesar de eso Aiko era una niña bien portada y no les causaba problemas para su corta edad.
―muy bien Aiko-chan, es hora de ir a dormir― dijo Jun quien con ayuda de Ui envolvían a la pequeña en una toalla y la llevaban a su cuarto.
Aiko miraba atenta como le colocaban el pañal y su pequeña pijama rosa con dibujo de patitos.
―bien Aiko-chan, es hora de dormir― dijo Jun al colocarla en la cuna y apagar la luz dejando solo la lámpara de noche que tenía forma de un conejo.
―y si… ¿y si le da miedo estar sola?― dijo Ui con voz angustiada mirando la cuna.
Jun dejo salir el aire con pesadez, no era la primera vez que ocurría, desde que Aiko nació Ui se preocupaba mucho por ella, ¿Qué pasara el día que se raspe la rodilla andando en bicicleta? O ¿cuándo deba ir al dentista? o ¿le dé gripa?
―ella estará bien― dijo Jun intentando animar a Ui ―crecerá sana y fuerte―
Ui sonrió ―es verdad, debo dejar de preocuparme tanto―
Y así ambas se fueron a dormir.
El sueño tranquilo solo duro un par de horas por que, durante la madrugada cayo un tormenta que provoco que uno de los rayos despertara a la pequeña, apenas empezó a llorar ambas mujeres estaban ya a su lado tomándola en brazos y llevándola a la cama para que estuviera tranquila.
La historia se repetiría por algunos años más, siempre que había una tormenta era costumbre ver a la pequeña trepar hasta la cama y acomodarse en medio de ambas, eso no les molestaba en absoluto, después de todo ella era su pequeña.
.
.
HERMANO:
―Mitsuki, Mitsuki, Mitsuki― repetía una mujer de cabellos obscuros por la casa, llevaba ya unos minutos buscando a la pequeña que estaba por entrar en pánico al no encontrarla.
Por fin la encontró escondida en el ropero de su habitación.
―Mitsuki ¿Qué ocurre? Debemos volver al hospital, ¿no quieres conocer a tu hermanito?― dijo Mio poniéndose a la altura de la pequeña de tres años que vestía un vestido azul cielo con blanco y un sombrero blanco.
―no quielo un helmano― dijo la pequeña cruzándose de brazos.
― ¿porque no?― pregunto curiosa Mio.
Mitsuki agacho la mirada ―ya no me van a quelel― dijo al fin.
Mio sonrió y tomo a la niña en brazos depositando un beso en su cabeza.
― ¿Quién te dijo eso?...un hermano es genial, mama Ritsu tiene un hermano menor y el cree que ella es genial―
La pequeña miro sorprendida a su madre ― ¡yo sele genial también!― grito emocionada.
―le podrás enseñar muchas cosas, él siempre te vera como su súper heroína y te va a querer mucho― decía Mio mientras caminaban hacia la salida de la casa para ir al hospital.
Durante todo el trayecto Mitsuki se la paso contando de todo lo que haría con su hermano.
― Y le enseñale a andal en bicicleta y alemos una casa en el albol y jugalemos y…―
Mio rio con el entusiasmo de la pequeña ―me parece bien, pero tendrás que esperar a que crezca un poco, el aún es muy pequeño así que como su hermana mayor nos ayudaras a mama Ritsu y a mí a cuidarlo ¿sí?―
La pequeña asintió efusivamente.
Llegando al hospital fueron directo a la habitación donde se encontraba Ritsu, la pequeña corrió a abrazarla.
― ¿Por qué tardaron tanto?― dijo molesta la castaña.
Mio prefirió no contar nada sobre el miedo de Mitsuki, ya después se lo diría con calma, por el momento ambas observaron a la pequeña que miraba curiosa un bulto azul.
Mitsuki pidió ser cargada para observar a su nuevo hermano, entonces lo vio, envuelto en una manta azul estaba un pequeño de cabellos castaños claros, estaba dormido tranquilamente, Mio y Ritsu observaron como la pequeña parecía maravillada al verlo.
―él es Kenji…tu hermano― dijo Mio en un tono bajo.
La pequeña acercó su mano hacia la de él bebe, quien por instinto atrapo uno de sus dedos entre sus pequeñas manitas, haciendo que la niña sonriera emocionada.
Algo en el interior de Mitsuki le decía que había cumplido con una promesa, aun sin saberlo lo había hecho.
.
.
AMIGO:
El cielo estaba despejado, era un día perfecto, todas estaban reunidas en casa de los Hirasawa-Nakano, estaban teniendo una parrillada, Ui y Ritsu cocinaban y los pequeños jugaban en el jardín.
―miren eso― dijo Mitsuki de ahora siete años a los demás.
― ¿Qué pasa Mitsuki-chan?― pregunto Aiko de seis años.
Justo enfrente un camión de mudanzas de había estacionado, todos los pequeños observaban curiosos a las personas que iban y venían cargando cosas.
― ¿Quiénes son?― pregunto curioso Hikari quien junto con los demás estaban escondidos entre unos arbustos.
―y yo como voy a saberlo― dijo Kazuo de ahora ocho años.
―Onee-chan no veo― dijo el pequeño de cuatro años Kenji, empujando a la morena para poder ver lo que pasaba enfrente.
―miren, miren― dijo Mitsuki señalando a un pequeño aproximadamente de edad parecida a la de ellos, el chico salió de un auto que acababa de estacionarse, una pareja también bajo del auto y los niños supusieron que eran sus padres.
El chico tenía los cabellos obscuros como el de Mitsuki, parecía curioso mirando hacia donde estaban ellos "escondidos".
―creo que ya nos descubrió― dijo Aiko decepcionada.
Todos salieron sacudiéndose las ropas, el chico los seguía viendo con atención, Hikari camino hacia el con paso decidido.
―soy Hikari ¿tu cómo te llamas?― pregunto el castaño mirando al chico y observando que sus ojos eran verdes.
―Hi…Hiroto― dijo él.
― ¿quieres venir a jugar?― pregunto Mitsuki quien junto con el resto se acercaron también.
―soy Mitsuki y él es mi hermano Kenji― dijo la morena.
―soy Kazuo― dijo el rubio.
― Y yo soy Aiko― dijo la castaña.
El chico los miro sonríete, a pesar de que el miedo por llegar a un lugar nuevo lo había invadido, ahora estaba seguro que no había nada de qué preocuparse.
―seguro― dijo mientras caminaba junto con ellos.
.
.
.
Holaaaaaaa, bueno este es el final, final :(
Estoy muy feliz de que hallan seguido esta historia hasta el final, como dije al principio, fue un reto que me propuse y creo yo que no me quedo tan mal.
Lo de que Mitsuki no pronunciara la "R" de pequeña fue porque…bueno, yo no la pronuncie hasta los cinto años y quise ponerlo je.
Esta no será la última historia que lean mía, ya pronto tendrán nuevas noticias mías, tengo muchos proyectos en mente.
En fin, espero que este último cap sea de su agrado, sin nada más que decir, me despido.
Lean y sean felices.
