2. Desaciertos temporales
Los saiyajin contrataban científicos para que ellos se ocuparan de los detalles que molestaban a los guerreros. Pero como mercenarios, era menester que tuvieran una educación científica básica sin la cual les sería difícil navegar por el espacio. O sobrevivir a él.
Gracias a esa educación (en su mayoría proporcionada por Freezer) y a la experiencia adquirida en todos sus años de servicio, Vegeta sabía lo antinatural que era viajar en contra del espacio-tiempo. No entendía el funcionamiento de ese aparato en el que estaba ahora viajando y eso le hacía sentir aprehensión.
Hasta ese momento. Nunca se había detenido a pensar cómo sería viajar en el tiempo, quizá pensó en que sería rápido, que aparecería en otro lugar y en otra época y eso sería todo. No tenía expectativas del viaje. Pero pronto se dio cuenta de que no era distinto a los viajes que había realizado antes, durante su juventud.
Durante lo que le pareció una eternidad, la máquina giró sobre su propio eje. Era evidente que no estaba ya en la Tierra, pero tampoco podía reconocer al lugar donde se encontraba, quizá era el espacio, quizá no. Estaba girando en la nada.
De pronto, la nave dejó de girar para continuar el viaje en línea recta. Abrió los ojos sorprendido cuando reconoció frente a él a un túnel de gusano. Entendió que la nave en primer lugar buscaba ese gusano, para luego viajar a través de él, pero era una regla para todos los guerreros espaciales que, si tenían la mala suerte de toparse con uno, se alejaran usando toda la energía que fuera necesario. Maldijo en voz alta por la frustración que el desconocimiento le producía. Luego tragó saliva y se aferró a los controles, un gesto inútil ya que tampoco tenía el control de ellos.
Se encontró cruzando a una velocidad que jamás imaginó posible, por un túnel que parecía ser una burbuja infinita. Cuando se acostumbró al movimiento, distinguió a los lados, esferas adheridas a las paredes de la burbuja, brillando intensamente por la materia que, desde el lado que Vegeta no podía ver, consumían vorazmente.
Pronto, aquello que preocupaba a Trunks se encontró frente a sus ojos: en la parte de arriba una esfera colapsó, produciendo una explosión luminosa que lo cegó por un momento, la nave tambaleó y todo a su alrededor se distorsionó. Parecía ser que lo que ocurría a cada esfera, dañaba temporalmente la estabilidad del túnel, era como encontrarse en un mar gelatinoso.
Apenas había recuperado la respiración cuando distinguió, a una distancia relativamente corta, el pozo negro que había mencionado su hijo. Era un espectáculo apremiante, jamás había visto uno tan grande y es que, a pesar de estar protegido por la barrera del túnel, el menor error en la trayectoria de la nave significaría ser arrastrado por la gravedad del pozo y desaparecer para siempre entre sus fauces. Inconscientemente volvió a dejar de respirar.
El diámetro de esa cosa era tal que abarcó la totalidad del paisaje durante buena parte del trayecto. La oscuridad del centro del pozo era engañosa, porque a pesar de parecer que no ocurría nada, en la circunferencia se había desatado una masacre contra dos universos al mismo tiempo, habían sido cazados, sin oportunidad de escapar y estaban siendo consumidos a través de tentáculos luminosos.
Por supuesto que no podía hablar de tiempo, sería absurdo hablar de algo que no existe, pero le pareció que llevaba años viajando. Y de pronto, todo terminó. La nave dio un giro extraño y una sacudida tan violenta que estuvo a punto de perder la consciencia.
Parpadeó para contrarrestar el efecto, mientras la nave descendía suavemente. Pensó en lo útil que había resultado la resistencia a los viajes espaciales adquirida con el tiempo y luego recordó que Trunks había pasado por el gusano por primera vez sin estar preparado, una punzada de orgullo le hizo subir una de las comisuras de los labios.
Bajó de la nave de un salto, con el estómago siguiéndolo con un segundo de retraso. Reconoció las montañas donde entrenaba y desde lo lejos, contempló a la ciudad en un día asoleado, ahí estaba también la Corporación Cápsula enseguida, y ese fue el principio de la confusión. En teoría, él debía aparecer en un mundo destruido por los androides, con Bulma terminando los planos para construir la nave por primera vez; su misión era destruirlos y convencerla de que desistiera de su idea. Sin embargo, se encontraba en medio de la paz, con la mayoría de los ki conocidos, incluyendo el de Kakarotto.
¿A qué época había viajado?
