Bueno, he tardado casi 2 semanas y de verdad que no ha sido mi intención pero he estado muy escasa de tiempo e inspiración, de todas formas os tendréis que acostumbrar, sintiéndolo mucho U.U, pero bueno, me parece que en el otro capi no se entendió muy bien la escena de la "borrachera" con kagome, en este capi se explica un poco pero de todas formas ya os digo de antemano, cuando se bebe, se tienen cambios drásticos de humor, te enfureces, lloras, te partes de risa, etc. En este caso ella sin querer ha confundido la presencia masculina de inuyasha con el hombre de ese "incidente", más adelante iréis viendo el porque de ciertos comportamientos, aunque de por si me enredo un montón, es mi naturaleza, así que si hay mas dudas adelante por favor n.n

Disclaimer: los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, son de la magnífica Rumiko-sensei, hago uso de ellos en una idea original sin ánimo de lucro y con tal de entretener y expresar sensaciones al lector.

Indicaciones:

"…."-pensamientos

Cursiva-recuerdos

Intenciones (Cap 5)

Ahí estaba ella…bajo la lluvia, perdida, sin vida…su ropa estaba mojada, empapada directamente…a oscuras, sin luces excepto alguna que otra farola, de vecindario casi desierto…nadie iría ayudarla y aunque fueran ¿que harían? No tienen poder, no tienen interés simplemente… no les conviene, por su hogar, por sus bienes, por su vida… y ahí estaba… sola…sin familia ni amigos…descalza…empapada, con ojos vacíos y ausentes no miraba…tan solo andaba, ¿a donde? A saber… ¿para qué? Para huir… ¿por qué? Porqué "ese" no era su hogar…, había perdido todo, no la quedaba nada…; la lluvia caía más y más fuerte, acompañada de fuertes corrientes de aire, moviendo su pequeño y frágil cuerpo, pareciendo casi que se iba a caer en cualquier instante. Un coche paso y por poco la arroyó pero no la importó, en cambio éste se percató del cuerpo de la chica e inconscientemente se preocupó, era demasiado tarde como para que una chiquilla estuviese en una carretera de lo mas solitaria y además, lloviendo.

Paró el coche y bajo tapándose apenas con sus manos y se acercó casi corriendo a la chica, quién no se había percatado de nada y seguía caminando, el hombre la miro angustiado, se imaginaba la situación y más cuando vio, mientras se acercaba pequeñas manchas oscuras en sus ropas.

-¿?: ¿pequeña no tienes frío?-preguntó amable mientras ella pasaba por su lado sin oír las palabras, él la siguió con la mirada hasta verla delante de los faros de su coche, la cogió del brazo, ella no se resistió, la acercó a su pecho y la abrazó, mientras con la otra mano la acariciaba su mojado pelo. Al principio no hizo nada, no dijo absolutamente nada, pero cuando empezó a percatarse del calor del abrazo y el cariño de las caricias en el pelo, la reconfortaron, agarró la ropa del señor y lloró…se desahogó tanto como quiso, y él no puso impedimento alguno, sonrió tranquilo mientras veía la pequeña figura de la chica, como si fuera su hija.

Pasado un rato ella dejo de llorar, pero no se separó, ahora sentía el frío, el dolor y lo sola que estaba, se aferró más al cuerpo maduro que la abrazaba, cuando él se agachó.

-¿?: ¿estás bien?-preguntó algo dudoso, ella asintió con un pequeño brillo ya en sus ojos-me alegro, pero no puedes seguir así ¿dónde está tu casa? Te llevo-se ofreció, cuando se dispuso a levantarse pero ella lo agarró de forma negativa, él comprendió y se volvió a agachar-pero no te puedo llevar conmigo…-ella se entristeció-y mira que eres muy guapa, no me importaría tener una hija-la sonrió, consiguiendo una pequeña sonrisa de ella agradecida-pero no puedo llevarte conmigo, lo siento de veras…pero tienes que seguir adelante ¿vale?-asintió apenas y casi dolorosamente lo soltó-¿dónde vives?- preguntó de nuevo, ella bajó la mirada y miró sus pies fríos, empapados y sucios.

-Naraku…-murmuró y enseguida él se tensó-"¿por qué siempre los problemas vienen del mismo sitio?"-se preguntó él mientras veía a la niña, la cogió apenas y la sentó en el asiento del copiloto, la abrochó el cinturón y partieron al chalet.

No muy lejos estaban del lugar y antes de siquiera adentrarse en su propiedad, el chofer del sitio se acercó y observó a la chica. El hombre bajó, mojándose de nuevo y le siguió la chica, ella le agarró fuertemente la mano, una vez estuvo a su lado, el chofer la cogió de la otra mano con amabilidad y una sonrisa.

-chofer: estábamos preocupados, señorita, no debe salir de noche y menos con este tiempo.-ella no dijo nada, se soltó de él y partió adentro, no sin antes volver al hombre y medio abrazarle, él se agachó y la abrazó por completo, oyendo algo que recordaría toda la vida.

-él mató…-murmuró y partió demasiado silenciosa hasta dentro, dejando al hombre con las pupilas encogidas, mientras el chofer lo miro entre preocupado y agradecido.

-chofer: gracias por traer a la señorita a su hogar, señor…

-¿?. No tiene importancia, ¿aquí vive Naraku Urashawa?

-chofer: si, esta es la mansión de los Higurashi, él es el esposo de Kagura, la viuda de Yashiro Higurashi.-le informó, mientras que el hombre estaba pensativo…-"no puede ser tanta coincidencia…"-pensó confuso, pero se fue sin más a su auto con un ademán de despedida, partió y con ese pensamiento se marchó, dejando al chofer confuso.

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En el lujoso, pero bien organizado y con toque masculino, despacho de la mayor y mejor empresa de Japón, estaban dos personas, dando casi por finalizado el día de trabajo, una de ellas en el umbral de la puerta y la otra sentado.

-Secretaria: Señor, recuerde que mañana tiene que corroborar la incorporación de Shiro Yamanaka, también tiene una reunión con la junta directiva de accionistas, después tiene la presentación de las nuevas propuestas tecnológicas que requieren de su presencia, más tard-

-Señor Taisho: mizuki, para para, mañana me lo recuerdas de nuevo, si no te importa…-contestó relajado pero también tenso, la secretaria se percató y decidió entrar, llevaba trabajando allí desde casi el principio de la empresa, tenía confianza con el director.

-Mizuki: perdone señor, ¿ocurre algo? sabe que puede contármelo.

-Señor Taisho: lo sé, tenía la mente en otro sitio, ¿sabes donde están mis hijos?-la preguntó mientras ella se acercaba y con la mirada pedía permiso para sentarse, cosa que fue aprobado por su jefe con un asentimiento.

-Mizuki: sesshoumaru, hace media hora que se fue y inuyasha está fuera, hoy no ha venido a la empresa, ¿quiere que lo llame para citarlo mañana?

-Señor Taisho: no no, tranquila, sabes que no quiero meterme en su vida, tan solo saber como está, sé que puede cuidarse perfectamente, lo que tengo miedo es que le hagan daño.

-Mizuki: ¿y sesshoumaru no le preocupa?

-Señor Taisho: él es diferente, si le hacen daño puede actuar como es debido, puede ser impulsivo en alguna ocasión pero siempre con cautela, inuyasha es demasiado impulsivo, orgulloso y en cierto modo ingenuo, me recuerda un poco a mí…pero tiene mucho de su madre…-susurró entristeciendo la mirada-ambos tienen mucho parecido a sus madres…

-Mizuki: ¿alguna vez ha deseado tener otro hijo?-preguntó algo dudosa.

-Señor Taisho: una hija…, lo bueno que tienen las niñas es que son dulces, cariñosas, tan inocentes…-susurró yéndose de nuevo a otro sitio-tanto…que cuando se dan cuenta de algo… "no saben donde se han metido…"

-Mizuki: ¿perdone?-preguntó sin entender

-Señor Taisho: no… nada.-murmuró apenas, al parecer no se había percatado de su último comentario, cosa que agradeció interiormente; no tardaron mucho para acabar de recoger lo poco que tenían pendiente y marcharse gustosos a sus casas.

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Aún seguían en el banco, y la noche estaba demasiado cercana, sus amigos no habían aparecido y para su suerte o desgracia no pasaba nadie por aquella calle, miró una vez más la chica que yacía a su lado, viéndola aún con un pequeño sonrojo, producto de la bebida, suspiró y se reprochó por haberla insultado-"no tenía que ser tan impulsivo, pero ella me saca de mis casillas demasiado rápido"-. Salió de sus pensamientos cuando sintió un movimiento, proveniente de ella. La vio moverse más, como queriendo incorporarse pero sin éxito.

-Inuyasha: deberías esperar un poco, has bebido mucho.-la informó, en cuanto ella abrió los ojos algo aturdida, se relajó sin saber porque y se quedó ahí, quieta mirando la figura de su recién conocido amigo; estaba pensativo, "demasiado" pensó ella al menos, al verlo tan callado y tranquilo, lo vio suspirar un par de veces y erguirse otras más, como queriendo estirarse, no sabía que decir ni que hacer…así que se dejo llevar por lo que era más que obvio.

-Kagome: gracias-le dijo sin tapujos, viendo sorpresa en su expresión y parando completamente de hacer algún otro movimiento-por ayudarme, si no hubiera sido por ti, quizás estaría en el suelo, olvidada en alguna parte del edificio-aclaró directa mientras que él la miraba sin esperarse esa reacción por parte de ella, la verdad es que se sentía algo culpable, pero al menos nada había pasado.

-Inuyasha: "o violado" –pensó él rabioso - no debiste beber demasiado solo por llamarte fulana-giró la cabeza al frente, desviando la vista de la de ella como si no le diese importancia, ella se incorporó completamente, quedando sentada algo enfadada.

-Kagome: puede que para ti no sea nada, pero para una mujer es distinto, así que antes de decir nada piensa un poco las cosas-le reprochó bien merecidamente, mirándolo a la espera de su respuesta.

-Inuyasha: tampoco era como para emborracharse-le devolvió mirándola, observando la duda en ella-no me mires así, si tu y sango estaban bailando encima de la mesa y delante de todos, tuvimos que cogerlas para intentar controlarlas, aunque no se yo si fue lo mejor…-murmuro eso ultimo mas para si mismo, ajeno a la expresión de desconcierto que tenia la chica.

-Kagome: ¿borracha?-preguntó apenas, el chico la miro sorprendido-"¿no se acuerda?"-pensó él mientras afirmaba con la mirada- pero si… apenas bebí una copa y me la dieron en mano-comentó pensativa, mientras que su amigo frunció el ceño-crees que me hayan drogado?-preguntó, aunque la respuesta estaba más que clara.

-Inuyasha: lo más seguro pero no se si a tu amiga la habrá pasado igual...-comentó pensativo y levantándose despreocupadamente, ahora estaba más tranquilo.

-Kagome: sango… es verdad sango!-mencionó casi gritó, levantándose rápidamente, causando un mareo y casi caída si no llega a ser por el plateado que estaba al lado y la miraba entre serio y preocupado

-Inuyasha: deberías sentarte y esperar, sango seguramente este con miroku.-informó. Ella hizo caso a su consejo, relajándose pero segundos después tensándose.

-Kagome: no crees que la haga nada no? si no lo mato-dijo preocupada pero con una clara y firme amenaza en la frase, él rió ante ello, recordaba la primera advertencia, desde luego defendía lo que quería, a eso inconscientemente, le vino un recuerdo doloroso…ella lo notó y se levantó, pero esta vez despacio, sin marearse apenas se acercó a él, intentando descifrar que sucedía, la frase anterior lo había dicho casi de broma pero no esperaba esa reacción.-¿pasa algo?-preguntó dudosa, él se percató al oír la voz y se sorprendió de la cercanía de ambos, la miró unos instantes a los ojos y algo en su interior pareció moverse, cambiarse… no sabría decir, porque ni el mismo sabía que había pasado en ese segundo, volviendo en sí, y alejándose a la vez que transformaba su mirada a indiferencia y dureza.

-Inuyasha: nada, dime, tu casa está lejos, puedo acompañarte, no es conveniente que vayas sola.-zanjó el tema rápido, viendo en seguida la indecisión de ésta-¿hay algún problema?

-Kagome: eh no… bueno… "si no voy naraku me matará, pero no quiero que piense que soy una ricachona de mierda, un momento y porqué me importa lo que piense? Si apenas lo conozco! Si, pero me ha ayudado en ver de haber acabado peor, cierto…pero eso no demuestra nada, …tienes curiosidad, quieres saber que le ha pasado para tener esa mirada de dolor, no es tiempo para eso!..." ehm…puedes…acercarme si quieres a la zona, no quiero que mis padres me vean llegar con un desconocido-él alzó una ceja, a modo de pregunta-son muy desconfiados-intentó convencerle y a regañadientes lo consiguió, no le importaba dejarla, tan solo que no era lo adecuado, y para qué engañarse, no quería que la pasase algo. Y así caminando, tranquilos pero sin pausa iban a la parte más despejada y desierta de la ciudad.

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Después del encuentro que tuvo con bankotsu, volvió a su casa hecho una furia, y sin mencionar palabra alguna se fue al tercer piso, su esposa que lo vio al igual que las sirvientas, pero al contrario que ella, ellas temerosas, lo siguió sin su permiso y ambos entraron al cuarto, donde él, nada más entrar, agarró una botella de whisky y se sirvió bebiéndoselo de un trago, la señora sin apenas mirarlo sonrió cínicamente y se sentó cómodamente en uno de los sillones de cuero que había. Segundos después él hacia lo mismo, pero en su silla.

-Naraku: no pensaba en que lo tuviese planeado…pero al menos sé de lo que se trata y puedo conseguirlo…-habló él pero más parecía meditar en voz alta, haciendo que su mujer no le entendiese, aunque a decir verdad, nunca se entendieron, tan solo era la atracción física que se tenían, por lo que se casaron, aunque fuese de una manera casi animal, pero atracción física al fin de al cabo.-tengo que conseguirla sea como sea... no me dejaré pisotear por ese creído.

-Kagura: te refieres a bankotsu y su "tesoro" no? y ¿Cómo piensas hacerlo? Su casa esta llena de cámaras de vigilancia, sensores, micros, etc. Es una jaula, lo mires por donde lo mires, no se puede entrar, pero tampoco salir-divagó ella sin prestar mayor atención a las miradas recriminatorias que lanzaba su esposo, pero cuando ella terminó, pareció satisfecho, tenía una idea. El hombre se levantó de su silla y se acercó a su mujer, poniéndose casi encima, sonriendo malévolamente escapó un suspiro en su cuello, haciéndola estremecer, acercó su mano a la nuca de ella, acercándose a su oreja.

-Naraku: ésta no es la única razón por la que estamos juntos…verdad?-preguntó sabiendo bien la respuesta, besándola furtivamente, mientras con la otra mano apretaba uno de sus senos, ella alzó la cadera, frotando con la de él sintiendo que su excitación era palpable. La mujer sonrió, y le devolvió el beso con pasión.

Se separó de ella, agarrando su blusa y retirársela raudamente, dejando ver sus senos, pues no llevaba sujetador, la besó efusivamente mientras ella bajaba su mano hacia su pantalón adentrándose y acariciando, lo que anhelaba de ya unas noches atrás, él la mordió el labio, indicándola de ir a zanjar asuntos, y entre gemidos, suspiros, palabras y placer, plantearon su próximo movimiento.

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Las puertas estaban bien cerradas, la guardia preparada y las alarmas a punto, después de la salida del pálido naraku, el moreno, dueño del hogar sonrió satisfecho y partió a su lujoso despacho seguido de su malhumorado hermano.

-Kouga: ¿estás seguro de lo que haces?

-Bankotsu: sé que el quiere la alabarda, sus intenciones ambiciosas le delatan…y si no, mira como utiliza a su hijastra.

-Kouga: eso no tiene caso, le culpas de algo que te gusta, no seas hipócrita!-lo miró furioso desde atrás haciéndole parar súbitamente, pero no por ello se asustó, todos sabían de la fuerza que tenía el señor de la casa, pero también de la rivalidad y distintas opiniones y puntos de vista que tenían ambos hermanos.

-Bankotsu: no es ser hipócrita, es decir la realidad, no tengo la culpa que la utilice, hay que reconocer que es buen negocio, pero eso no tapa sus actos, o acaso no sabes de las grandes organizaciones que han ido cayendo casi súbitamente, y todas ellas fueron cayendo, después de aliarse con naraku, todos los intereses y mejoras de éstas han sido cargadas directamente a su empresa, lo cual le hace sospechoso de robo interior, pero... ¿quién soy yo para juzgarlo? si después de todo… vamos a hacer lo mismo.-su hermano lo miró dubitativo.

-Kouga: ¿a qué te refieres?-le miró a la vez preocupado, no le gustaba las formas de su hermano.

-Bankotsu: hace poco los Taisho querían un trato con nosotros, pero les rechazamos, por aceptar la petición de naraku, al contrario que las otras empresas mediocres y de estabilidad media, nosotros ascenderemos-sonrió malicioso mientras trazaba mentalmente su plan, pero su hermano no hizo otra que protestar "esto no va por buen camino" pensó el verde-azulado.

-Kouga: ¿qué ganas con eso? eso nos podría dejar fuera del tablero!- su hermano borró la sonrisa que tenía, poniéndose completamente serio y mirándolo intensamente, desafiante.

-Bankotsu: veo que no entiendes…si hacemos eso, nosotros estaremos entre lo más altos, y éstos quieren tener mayor interés por parte de quién sea, con tal de ser el mejor, pero debemos ser cuidadosos, ya sabes que mi propósito no es otro..-fue cortado por su hermano.

-kouga: que ser el ganador… -lo miró serio, casi…decepcionado por las intenciones del trenzado. Bankotsu sonrió complacido

-Kouga: es un juego demasiado peligroso-se giró dándole la espalda

-Bankotsu: no importa… si con ello puedo conseguir todo lo que quiero.

-Kouga: haz lo que quieras! Pero no me metas en el ajo, odio lo que haces!-se fue medio enfadado, dejando a su hermano serio, haciendo después una mueca de superioridad.

Los sirvientes de alrededor, fuera de la habitación, limpiando, respiraron ya aliviados… la tensión que siempre había entre ellos era palpable y temían que peleasen de verdad, ambos eran buenos en el terreno de la lucha. Sin entretenerse, volvieron a centrarse completamente en sus quehaceres, dejando pasar la reciente discusión.

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Las calles seguían silenciosas, solitarias y muy oscuras, excepto por alguna que otra farola, que ayudaba en el camino, dos figuras caminaban silenciosos por la cera que pronto desaparecía y se hacía carretera, la chica con la cabeza gacha y él al frente, retando al camino, ninguno había dicho nada desde el banco, no querían interrumpir el cómodo silencio que había entre ellos, pero la curiosidad aumentaba al igual que los nervios. Haciendo que uno de ellos rompiese el ambiente.

-Inuyasha: ¿está lejos tu casa?-la miró desde arriba, ella era más baja que él por lo que parecía una chiquilla comparada con su altura, la joven se giró y lo miró, observando, que justo en ese instante, la luz de la farola que estaba atrás de él, hacia resaltar el extraño color dorado que éste poseía, quedando casi hipnotizada por su color, pero volvió a la realidad cuando la luz de dicha farola cesó.

-Kagome: eh…-miró alrededor, estaban aún lejos-no, estamos cerca-mintió- si quieres puedes irte, no quiero que te digan algo.- él roló la vista a su alrededor, estaban en medio de la nada, volvió a mirarla preguntándose si era verdad, pero no dijo nada, iba a girarse cuando ella habló- gracias de nuevo por ayudarme hoy, un día te lo compensaré-sonrió animada mientras él se la quedó mirando, casi impactado –"esa sonrisa…"- pensó y después de unos segundos y sin retrasarse más se giró no del todo, algo dubitativo, la sonrió antes de girarse por completo dándola la espalda y partió despidiéndose con la mano. "gracias…" pensó de nuevo ella, había sido agradable el caminar con él, pero ahora debía bajar de las nubes, no faltaba ni una hora para que llegase la noche. Apresuró el paso y en no más de media hora, empezó a ver su casa…, suspiró y siguiendo su camino llegó a la entrada, viendo de primeras al chofer, algo preocupado, después a la ama de casa y como no…a su madrastra demasiado sonriente.

-Kagura: por fin llegas, ya pronto empieza tu trabajo…querida-sonrió cínica "maldita amargada, que habrá podido ver mi padre en ti" pensó la joven mientras pasaba por su lado y subía rauda a su habitación, aún no había podido bajar a ver a shippo desde ayer… tenía que bajar…pero debía esperar a terminar la noche. Procedió a cambiarse de ropa una vez entró y se preparó para después bajar y comenzar.

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Aun seguía andando por la carretera con dirección opuesta a la de ella y a un ritmo muchísimo menos acelerado, iba casi arrastrándose por el asfalto pensando, recordando aún la sonrisa de la chica…cierto que no se conocían, pero no había que ser muy sabio para saber que entre ellos había algo extraño, no necesitaban palabras, intentaban hurgar entre miradas y no se llevaban del todo mal, pero la curiosidad mataba al ambarino y eso no le gustaba, gruñó y torció sus labios convirtiéndolo en una mueca molesta, tenía que llamar a kikyo, "en otro momento…" pensó mientras seguía andando. La zona era completamente solitaria y oscura, "en esta zona pocas casas pueden haber… pero no recuerdo que familias están por aquí…normalmente son las ricas o las demasiado pobres" pensaba, intentado descubrir el destino de su recién conocida amiga. Iba a seguir divagando sobre el asunto cuando una vibración en su muslo lo llamó, era una llamada.

-Inuyasha: si? Ah miroku! kagome ya se fue para su casa, sango se fue contigo no?...-suspiro aliviado- yo ya me voy y tú?...vale, nos vemos mañana, ya me contarás.-colgó rápido, y aceleró su marcha no tenia caso permanecer allí por más tiempo, después de todo… mañana tenía que prepararse para la "infiltración" y no le gustaba…tenía un mal presentimiento sobre el asunto y no sabía porque…pero cada vez que lo pensaba le venía a la mente el recuerdo de la chica. Gruñó para sus adentros, no le gustaba las personas que lo intrigaban…eso para él era peligro.

Reviews:

Shin Gouki: jaja me alegro que te gustase, pero no sera asi de facil xD y espero que este tambien te guste

Lolichan36: buenas! muchas gracias por unirte n.n, la verdad es que la trama principal en si, esta intacta, pero de ahí salen muchas cosas que ahora empeizan a verse y lo de la escena de la borrachera, ya lo explique un poco arriba y durante el capi jeje (las drogas) de todas formas lo reclacaré mas en el siguiente capi(creo).

Brujita16: si no fuese mala, no molaría xD me alegra que hayas sacado un huequito para leer n.n y espero que te guste

Skuld Dark: gracias por unirte!! ais que emocion, mas lectores xD pues peticion realizada xD

kisa-chan-sohma: al parecer el review no se guardo jeje, pero si que me llegó n.n tranquila mujer, tu lee cuando puedas, no te voy a comer, no obligo a nadie a leer y postear su opinion xD me alegra que te gustase y espero que este tambien.