¡Buenas! Esta vez tardé menos, lamento el final que puse en el anterior capítulo pero no sabía bien como acabarlo, ya que entonces quitaba algo del contenido de este capítulo, y bueno pido disculpas por ese detalle; bueno quizás alguno se pregunte porqué pongo los recuerdos en cursiva y los Flash Back no, cuando viene a ser lo mismo, lo hago de este modo, porqué en algunas escenas o momentos, aparte que queda mejor, es más personal, quiero decir, cuando alguno, como paso anteriormente, recuerda cosas íntimas o dolorosas de sí mismo, y así se aprecia más, bueno, espero que os guste y lo disfrutéis, de nuevo, si tenéis alguna duda o algo me lo comunicáis n.n un bezoooo.

Disclaimer: los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, son de la magnífica Rumiko-sensei, hago uso de ellos en una idea original sin ánimo de lucro y con tal de entretener y expresar sensaciones al lector.

Indicaciones:

"…."-pensamientos

Cursiva-recuerdos

Comienzo y escapada (Cap 8)

Seguidos de su "a escondidas" encuentro, kanna vigilaba fielmente la puerta, en el pasillo no había nadie prácticamente, pero en ocasiones se podían divisar sombras que se acercaban o que pasaban cerca, la peliblanca no se fiaba así que simplemente se mantenía en constante alerta, pero dentro de su ser había sentimientos que nadie leía y eso la daba más rabia, de la que ya en sí tenía.-"kagura…!" pensaba con furia, era su trabajo sí, además que ella se había ofrecido… pero por un propósito no por placer, y eso era lo que la mantenía ahí, vigilando que nadie pasase la puerta, y antes siquiera de darse apenas cuenta, un hombre notablemente apuesto, de ojos esmeralda y moreno, llevaba un maletín a uno de sus costados y la miraba con rudeza.

-kanna: el señor hakudoshi está reunido en este momento.-dijo algo dudosa, pero que no dejó que se notase en su voz, observó al verdoso, pero éste no hizo ningún movimiento para retirarse.

-¿?: acabo de hablar con su secretaria, dijo que nadie estaba con él en este momento, por lo que aseguro que usted no es su secretaria ¿de quién es secretaria?-sereno, seguro de sus palabras y como si hubiese un muro transparente irrompible, miraba casi irónico a quién intentaba obstaculizarle el paso. Ella en cambio estaba sin salidas, la había atrapado en tan sólo una frase, -"sin duda cauteloso"-, pensó arrinconada. Pero para su desgracia o fortuna, en ése instante se abrió la puerta, mostrando abiertamente al dueño del despacho.

-hakudoshi: buenas, señor Kanayama, mi secretaria ya me avisó, pase por favor- le miró sonriente (falsamente) mientras se adentraba en el cubículo y después dirigió su mirada a la "discípula" de kagura, que lo miraba entre confusa y asustada, ese tipo la había arrinconado con suma facilidad- ve atrás- dijo simplemente, anonadando a la joven, que indecisa obedeció y tal y como él dijo, ahí estaba kagura, con el mismo vestido pero con una chaqueta por encima, sin duda de hakudoshi. La miró con furia contenida y caminó serena hacia ella.

-oh kanna- murmuró apenas la rojiza-debemos irnos, naraku espera que le entregue los planos de hoy.-"así que otros planos…"-pensó la blanquecina-"obvio entonces venir aquí… él es el diseñador de casi todas las viviendas de los ricos..."-finalizó. Sería difícil para ella obtener su propósito pero… si por casualidad encontrase a alguien dispuesto a ayudarla…quizás, podría.

Mientras a no más de 3 ó 4 paredes, se encontraban los hombres en el despacho, ni grande ni pequeño; en el escritorio, el blanquecino en su mullida silla y el verdoso en la suya, por supuesto, menos cómoda; el moreno había abierto su maletín y dispuesto a enseñarle su propuesta.

-kanayama: disculpe no haber solicitado una cita previa, pero soy un hombre ocupado-murmuró serio- ésta es una orden de próximo embargo para el establecimiento que está a su nombre y al de Naraku en EEUU. Me han ordenado dos opciones para usted: o hecha al inquilino de la vivienda o me garantiza satisfacerme en algunos aspectos.- observó al blanquecino, estaba más blanco que lo normal y con los ojos algo turbados, sin duda lo había pillado por sorpresa, pero intentó serenarse, cerró los ojos y lo miró nuevamente, con una mirada fría como el témpano. El verdoso no se inmutó.

-hakudoshi: y puedo saber… el por qué del embargo, pagamos las facturas, no hemos recibido ninguna notificación de aviso, nuestro inquilino tampoco nos ha comentado nada, adem- iba a continuar pero el verdoso le plantó un sobre bastante abultado de papeles delante de su vista, él, dudoso y furioso lo cogió y sacó los papeles; sorprendido eran las numerosas indemnizaciones que no había pagado, las quejas de los vecinos, los avisos de embargue y fotos de su "inquilino" con numerosas mujeres entrando por el umbral de la puerta, en resumen: intolerable. Ése era un barrio decente, por no decir, altamente decente, la prostitución estaba prohibida en esas calles y él, las traía a raudales… normal las quejas entonces y ¿las indemnizaciones de dónde? Miró las facturas y observó pasmado la suma… ¡y todo en el juego!, sin escapatoria, dejó los papeles desordenadamente e intentó calmarse, el verdoso lo miraba neutral, incluso con fingida lástima y disculpa.

-kanayama: lamento darle éstas noticias tan rápido y sin oportunidad de asimilarlo, pero creíamos que los había recibido, comprendo lo que para usted supondrá, pero no podemos permitirnos esto y menos en . Por favor, -comenzó- firme este extracto, conforme está de acuerdo al embargue de su inquilino, no del establecimiento y olvidaremos todo esto, pues la culpa no ha sido suya.-y finalmente propuso pensando (falsamente claro) que había zanjado el problema, pero una mano ajena lo detuvo a entregar el papel.

-hakudoshi: lamento interrumpirle, pero no sabe nada, excepto lo que esto demuestra, así que vuelva sobre sus talones y busque otra solución.

-kanayama: perdone señor, la otra solución, como comenté antes, es que pueda satisfacernos con alguna oferta, dado que éstos, todavía son avisos y no han procedido a las diligencias de embargo, podemos arreglarlo.- El blanquecino lo miró furioso estaba atrapado…-"naraku no puede enterarse de esto… su carácter es demasiado voluble y agresivo…no tengo salida ¡mierda!"

-hakudoshi: ¿qué propone?-el verdoso siguió serio, neutral, pero dentro de sí, sabía que había ganado.

-kanayama: personalmente estoy interesado en unos planos de varios hogares, ya sabe… para nuevos negocios-comentó malicioso, hakudoshi carraspeó-"es listo"-pensó, no tenía forma de escapar, sólo le quedaba ceder, era un chantaje sí, pero… estar en contra de un Estado no era una oferta tentadora.

-hakudoshi: ¿y por qué usted? –preguntó intrigado

-kanayama: porqué soy el jefe… -murmuró apenas, sorprendiéndole, aunque es lógico pensar que con tantos avisos decidiese venir el jefe… suspiró, derrotado.

-hakudoshi: bien… ¿qué planos?-murmuró apenas sin voz, el joven definitivamente estaba vencido-"por lo menos no era un mal perdedor"-, rondó por la cabeza del moreno, que estaba satisfecho.

-kanayama: los hogares de los Taisho y los Higurashi.- no se lo esperaba, sin duda y más por la forma en la que hakudoshi lo miraba, esa respuesta era impensable ¿qué interés podría tener alguien en los Taisho o incluso en los Higurashi? Ninguno… a menos que él no fuese un empresario normal y corriente, al parecer así era… pero no tenía salida; a regañadientes se levantó y fue a unos de los tantos cajones grandes que había al fondo del despacho.

-hakudoshi: en los Taisho no ha habido muchas variaciones pero, quizás sí algunos más en la de los Higurashi-comentó seco, mientras le daba los planos en su correspondiente carpeta. El blanquecino lo observaba escrutadoramente, cómo intentando descubrir que intenciones tenía a través de sus ojos, pero nada observó, nuevamente y en su interior suspiró,-"el que alguien se interese por esos dos planos… debe tener algo muy fuerte en contra de ellos… ¿pero el qué? Aunque dudo mucho que pueda hacer algo sólo con planos… ¡mierda!"-exclamó en su pensamiento-"la casa de naraku sufrió una variación que no se informó, pero en los planos…, fue distinto… dado que los espacios están muy juntos y las líneas no muy profundas, puede que no se dé cuenta pero…no puedo fiarme…"- perdone, creo que ése no es el plano correspondiente al hogar de los Higurashi.-comentó, el verdoso lo miró, sabiendo sus intenciones pero no dijo nada, ya había conseguido lo que quería.

-oh- musitó kanayama, de forma comprensiva mientras disimuladamente guardaba su boli-cámara. Le entregó los planos y nuevamente recibió, ahora supuestamente los correctos.- gracias por su colaboración y no se preocupe, me encargaré personalmente de cancelar toda orden de embargo.-informó serio, mientras que hakudoshi, con su habitual mirada, intentaba fulminarle, asintiendo con igual seriedad, una vez el empresario cerró la puerta, el violáceo golpeó la mesa rudamente y realizó una llamada.

-¿¡estás loco o qué!?-gritó nada más oír que lo contestaba

-¿a qué diablos viene esto?

-viene a los avisos de embargo, ¡las indemnizaciones de tu maldito juego!¡¡y las prostitutas!!¿¡pero quién te crees que te está manteniendo!? Dejamos que hicieses tu vida, tan sólo tienes que conseguir que el maldito de inuyasha se aleje de la empresa, usando los modos que quieras y ¿qué haces? ¡Aprovecharte de nosotros!

-che che… no habéis recibido noticia alguna del menor de los Taisho, así que no me metas en el ajo, además que no he tenido que hacer nada, el chico ha estado de rutina, pese que su novia está en . y sobre lo otro…somos hermanos ¿no?, además… nuestra relación no es que sea la mejor como tal, ¿no crees hakudoshi? ¿Qué tal te va con la lujuriosa kagura?-preguntó perspicaz, sabía de las relaciones que mantenían, aunque… no tenía demasiada importancia, pero para hakudoshi el que se enterase naraku, era más que suficiente para matarle, o eso creía él.

-esos son asuntos míos, por suerte, el tío del embargo sólo ha pedido una compensación y se ha largado… pero ya puedes quitarte esa manía de la prostitución y el juego, cómo llegue a naraku, todo lo que haces… ¡te matará sin dudarlo y puede que no sea él sólo!-colgó furioso, era imposible hablar con el estúpido vicioso de onigumo… -"y encima no ha hecho nada de lo que le mandamos…"-pensó el blanquecino… antes de enderezarse y proseguir con su trabajo.

-onigumo: tsk… se enfada por nada… pero bueno, si todo está solucionado… arriba va el barco-murmuró apenas, dejando el teléfono encima de la mesa, mientras esperaba a su "amiguita".

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Aún recordaba su rostro, a pesar de los años, aún siendo un niño desamparado y en un estado lamentable, la recordaba… la había conocido cuando había estado robando y ella lo acogió, la quería… pero la odiaba, cuanto la odiaba… y aún estando muerta no estaba satisfecho, no estaba satisfecho porque ella sonreía, recordaba sus últimas palabras y jamás se irían…

Aquél día estaba lloviendo insistentemente, sin pausa y muy fuerte, pero tenía hambre, y aún había tiendas que no cerraban, el olor de la verdura, del pan, de la fruta.. lo estaban incitando; llevaba dos semana y media sin comer, y a base de sólo agua sobrante no iba a aguantar mucho a sus 15 años, además de los insultos y golpes que recibía por intentar conseguir algo a escondidas o con permiso… y no pudo soportarlo.

Anduvo vacilante los primeros pasos, dudoso, pero al ver que el dueño de la frutería no estaba y el hermoso color rojizo de la manzana madura que tenía delante a unos cuantos pasos…se armó de valor y corrió a coger la manzana, lo hizo, y en ése mismo instante el frutero aparecía con un cuchillo en su mano mirándolo furioso.

-pensabas robar ¿verdad? En mi frutería no se permiten manos largas y ahora…!-gritó sin importarle estar en la calle y delante de la gente-¡recibirás tu castigo!-gritó nuevamente, mientras que el chico observaba aterrado como colocaba su mano en el puesto y extendía el pulgar de entre sus dedos, mientras alzaba el cuchillo para cortárselo; miraba casi desesperado a los lados intentando gritar, pero sólo salían gimoteos de dolor, de ansiedad, pero nadie se acercaba, vio al hombre de nuevo y cerró fuertemente los ojos antes de recibir el dolor.

-¡detente!-gritó una voz, y ése fue el instante donde la vio, elegante, con un vestido vulgar, de lo más normal, sin ver su rostro, pero no hacía falta que se lo quitase para notar que era hermosa, llevaba, un viejo trapo largo cubriendo a la mujer, en aquel desastroso ambiente y entre esa gente que jamás se compararían con ella.-¡sólo es un crío, suéltelo!-chilló nuevamente, pero el frutero no se inmutó y la miró con desdén.

-por orden de quién ¡¿ah?!-contestó burlesco. Ella se acercó y se quitó la capucha, dejando ver a parte de su gran belleza, su identidad.-s-señora Higurashi…-balbuceó sorprendido-p-perdone… no sabía yo…-intentó decir

-suéltelo-repitió ella, el frutero sin dudarlo lo hizo y vio cómo el niño rápidamente intentaba salir corriendo, cayéndose la manzana que necesitaba, la mujer, humilde, la recogió mirando al frutero que tan sólo asintió a la indirecta orden que le estaba mandando con la mirada (que le diese la manzana) y caminó tranquila, ocultando su rostro poniéndose nuevamente la capucha, hacia la dirección en la que el chico huyó y no tardó apenas en encontrarlo; estaba escondido entre algunos escombros, intentando abrigarse del frío sin resultado.

-oye-anunció ella, él giró su rostro y la vio sorprendido "¿qué hacia ella allí?" Se preguntó pero nada pudo salir de su boca-se te cayó, toma- dijo enseñándole la manzana. Él dudoso, se acercó, dejando ver su muy delgado pero no frágil cuerpo, pues tenía mucha resistencia y lo vivido le había enseñado a soportar muchas cosas físicas; cogió casi temblando la manzana y miró de nuevo a la mujer que se hallaba sonriente a él.

Comenzó, con gran placer, a comer la dulce manzana, mientras ella lo veía comer, tenía compasión de él y una chispa de protección nació en ella, actitud de madre.

-oye, ¿cómo te llamas?-preguntó algo dudosa, no quería que el muchacho la temiese. Él la miró y tal y como supuso, la miró desconfiado- "pero nadie se pararía a darle una manzana…"-pensó él

-Urashawa…-murmuró apenas, lo suficiente para que ella pudiese oírlo, la mujer sonrió y prosiguió.

-¿quieres venir conmigo? No es bueno para un niño vivir por aquí y la verdad eres uno de los poco que he visto…-murmuró algo apenada, él la vio y observó que con ella podría vivir, podría intentar ser feliz; finalmente él asintió y la mujer sonrió abiertamente, juntos, caminaron hasta las afuera de aquel pueblucho dejado de la manos de Dios y se acercaron a lo que era una mansión. Él, veía todo con ojos sorprendidos y algo asustados por las personas presentes, entraron a la casa y ella se quito aquel trapo, dejando ver que vestía muchísimo más elegante y sencillo de lo que esperaba, con tan sólo una falda larga, y una camiseta amplia pero gruesa que la protegía del frío.

-querido-nombró ella sorprendiendo al niño, soltó la vestimenta cayéndose al suelo, mientras se acercaba al que parecía ser el señor Higurashi, apuesto, de cabello moreno y ojos negros, no muy musculoso, sin duda un hombre humilde, desde ese momento lo admiró-"¿sería ése el señor Higurashi? Al juzgar por la sonrisa de la señora, sí"-se respondió el joven.

-¿y este joven? Está muy delgado… ¿cómo te llamas pequeño?-preguntó el hombre que ahora debía tener alrededor de 20-25, miró a su mujer sonriente-no te pudiste resistir ¿no?.

-bueno…no vendrá mal adoptar un barón ¿no? además…seguro que se divertirá con kagome-comentó recordando a la pequeña, con apenas un mes de nacida.

-Urashawa…-nombró el muchacho, sorprendiendo al señor, que miró a su esposa con el ceño algo fruncido, pero ella miraba al suelo algo apenada-n-no recuerdo mi nombre-concluyó el pequeño, el hombre se puso de rodillas y revolvió los largos y mojados cabellos del pequeño adolescente.

-no te preocupes, ya hablaremos de eso, ahora ve con yuki que te llevará a la habitación de invitados-respondió y segundos después apareció el nombrado y ambos partieron a la mencionada habitación, mientras el niño giraba el rostro a ver como la mujer le sonreía y luego giraba el rostro algo triste hacia su marido.

Aquella vez… se juró proteger a esa mujer y admirar al señor Higurashi… pero, por culpa de esa maldita unión… él…quedó olvidado, nuevamente abandonado, no… no podía permitirlo-recordó de nuevo, pero antes de seguir en su memoria alguien llamó a su puerta.

-señor-murmuró una de las sirvientas- lamento molestarle pero, se oyen gritos y llantos procedentes del sótano, no sabemos que pueda ser pero, la señora kagura no nos deja bajar, me dijo que viniese a avisarle.-le informó, él asintió y se levantó en silencio y sin decir nada, empezó a descender tranquilo las escaleras, dejando entendido que él se ocuparía.

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Estaba aún en su habitación, era cerca del medio día y sábado, por lo que no tenía mucho que hacer, tan sólo los deberes, los últimos habían pasado rápidos y sin ningún percance de importancia: sango y miroku salían de vez en cuando pero no podían estar cinco minutos sin discutir, inuyasha y kouga discutían incluso más, y en las horas de gimnasia eran temibles, inuyasha salía también de vez en cuando con miroku, pero poco, al parecer se pasaba casi todas las tardes en la empresa de su padre…; kouga en cambio la acompañaba cerca de su casa, pues iban a una dirección parecida, pero ella daba un rodeo y así ocultaba su "hogar", se acercaban algunos exámenes importantes por lo que después de su "trabajo" intentaba estudiar lo máximo posible, por lo que no había podido ver a shippo los dos últimos días, siguió divagando en los acontecimientos recientes y planteamientos cuando, se vio interrumpida por un llanto y gritos-"¿qué es eso?"-se preguntó, interiormente temiendo la respuesta; oyó las pisadas y algunos murmullos de las sirvientas preguntarse sobre el sonido que, al parecer, venía del sótano, y a lo lejos cómo una kagura, indiferente ordenaba mandar a naraku-no- se asustó-"si va naraku… shippo…"-sin más demora, dejó sus libros y partió presurosa por las escaleras, intentaría llegar antes que su padrastro.

A medida que bajaba, el llanto se hacía más fuerte y más doloroso,-"sin duda es shippo"-se dijo, mientras bajaba, había cogido antes de irse la linterna por si acaso y bendita su precaución, estaba demasiado oscuro; notó pronto el cambio de suelo y casi tropezándose entró a las mazmorras, oyendo más fuerte el llanto, el cual, al oír el sonido de la puerta paró temeroso, pero no pudo disminuir los gemidos de dolor acompañados de lágrimas.

-kagome: ¡shippo! ¡Shippo soy yo! ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?-preguntó, mientras se acercaba corriendo y veía horrorizada la causa, uno de los barrotes estaba roto y el pequeño se había acercado demasiado sin darse cuenta y se había cortado, y ahora, debido al tiempo estaba infectado, lloraba por el dolor pero más por su patética resistencia, según la frustrada expresión de rostro y el dolor interno de sus ojos al mirarlo.

-shippo: kagome… lo…lo siento…yo…-intentó decir, tapándose la ropa que estaba manchada de sangre. Ella lo miro preocupada, ¿qué podía hacer? Era un crío, y los críos lloran y él, el pobre ha estado aguantando ese corte los dos días que ella estuvo ausente, era valiente y solidario, se preocupaba más por ella que por él, porqué él, no podía hacer nada.

-kagome: tranquilo shippo…-intentaba calmarlo, mientras intentaba buscar una manera de sacarlo de ahí, vislumbró con la linterna el barrote roto, se acercó y vio la medida…si lo doblase y rompiese otros dos barrotes podría sacarlo…; dispuesta, se colocó en el suelo, con sus piernas mirando a los barrotes y empezó a golpearlos, puesto que estaban muy oxidados, y debido al gran tiempo que llevaban esas celdas, serían fáciles de romper y así fue, tardó unos minutos, pero pudo conseguir el espacio suficiente para que su amigo pudiese salir sin riesgo a que se cortase nuevamente, justo pero suficiente. –ven shippo…-lo llamó- acércate, yo te ayudo, tenemos que llevarte a un hospital, no podemos esperar.-le dijo y él con demasiada fiebre, acató.

Apenas pudo salir, se desmayó, ya había llegado a su límite, la chica lo miró y lo cogió con cuidado, levantándose se hizo daño en los tobillos y tuvo que apoyarse, pero apenas pudo prestar atención al dolor, pues otra luz ajena a su linterna, apareció en el lugar.

-naraku: kagome-la nombró sorprendido de verla allí (recuerdo que nadie, excepto shippo, sabían que bajaba)-¿qué haces aquí?-preguntó notablemente irritado, la joven no contestó, abrazó mas fuerte al pequeño, como protegiéndole, él la observó.-deja al niño, sube-no era una sugerencia, si no, una orden, ella siempre había obedecido… pero la vida de alguien estaba en peligro y era un niño, tienen las defensas más bajas que un adulto, no, esta no vez no iba a obedecer y no cedió su mirada ante él- te lo advierto..-empezó, acercándose a ellos de forma amenazante, pero nada consiguió y siguió avanzando, mientras ella pensaba alguna forma de evitar que intentase atraparla y muy a pesar sólo se le ocurrió una, aunque tampoco tenía muchas más posibilidades; le tenía a dos pasos de su rostro cuando actuó.

Él, alzó su mano para agarrarla del brazo pero ella dio un paso atrás y con la mano libre, donde llevaba su linterna, se acercó a él con un salto, dándole en la cabeza y dejándolo aturdido, pero no inconsciente, para su suerte tenía mucha resistencia; cayó arrodillado al suelo y miró la figura de la chica borrosa, viendo que se marchaba sin soltar en ningún instante al pequeño. Kagura no tardó mucho en bajar para ver como iba todo y se sorprendió al ver a su hijastra con el pequeño en sus manos, queriendo saber lo que había ocurrido intentó disuadirla cuando una voz la llamó.

-naraku: ¡kagura!... ¡d-detén a esa maldita mocosa!-gritó con toda su furia, mientras se levantaba con dificultad desde las celdas. La rojiza, desde arriba acató y ordenó a sus sirvientas que intentasen disuadirla, pero ninguna pudo, ya que, a todas las esquivaba pues sus agarres no eran fuertes, ni tampoco querían atraparla, sabían que ella estaba mal y ellos eran los culpables, inconscientemente y alegres, la dejaron huir.

-kagura: mierda…!

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Corría por la amplia y vacía carretera con el niño en brazos, estaba ardiendo y su respiración era muy acelerada, carraspeó impotente, el dolor de sus pies la impedían correr todo lo que podía pero no iba a pararse a descansar; el hospital estaba a unos siete kilómetros, "tardaré demasiado en llegar… no me vendría mal algo de ayuda-pensó con suplica, pero bien sabía que nada pasaría ¿o si?.

De la nada un taxi apareció cerca de allí y aunque sorprendida, le alzó la mano llamándolo con esperanza, el coche aparcó justo al lado de ella y bajó una de las ventanillas.

-taxista: ¿es usted kagome?-preguntó indeciso, la joven lo miró sorprendida y asintió con rapidez; abrió la puerta trasera y entró rauda.

-kagome: al hospital- dijo directa, el taxi comenzó a moverse a la dirección indicada, mientras la chica miraba al niño preocupada, ya no tardarían mucho… y en eso la duda la embargó.- ¿Cómo supo quién era?-preguntó

-taxista: una señora de la mansión Higurashi llamó indicando que una tal kagome corría por la carretera, con dirección opuesta a la mansión, por lo que al verla, supuse que sería usted-sonrió simpático informándola.

-kagome: ya veo… muchas gracias, lo necesitaba de verdad-"kaede…y pensar que siquiera conocéis su existencia en la casa…"-pensó y sonrió por primera vez en bastante tiempo sinceramente-shippo…

- - - - - - - - - - - -

¡Maldita sea! ¿por qué diablos tenía que ir a casa de Bankotsu? Él no pintaba nada allí, Bankotsu había rechazado la oferta pues ya está, no había que darle más vueltas al asunto pero… su padre quería insistir y así intentar sacar alguna información relacionada con naraku, ya que ahora eran aliados- tsk… encima sábado-protestó-"podría estar dando una vuelta en moto o algo pero no…" -pensó-maldito sesshoumaru…

- - - Flash Back - - -

Esperaba encontrarse con su padre, para recibirlo, pero sus esperanzas cayeron súbitamente al ver a su "querido" hermano sentado en la silla negra, casi presidencial, detrás del escritorio, ya no era el presidente, siguiendo la táctica de su padre tras la incorporación del tal Shiro Yamanaka, el cual, aún no había visto.

-sesshoumaru: siguiendo las órdenes de nuestro jefe, se te solicita para que vayas al hogar de los Sichinintai, tras la incorporación del señor Yamanaka, podemos avanzar, sabiendo de sobras, que ellos, cuando nos rechazaron, aceptaron la oferta que les dio naraku, intentare4mos averiguar algo de provecho, dudamos que compartan opinión, pues sólo intercambian acciones, pero no está de más, además, que si mal no entendemos, tu relación con el menor de los hermanos es favorable.-informó el plateado.

-inuyasha: ¡cállate! Yo no tengo nada que ver, con ese lobo apestoso, ¡no le soporto! ¡ni se te ocurra decir algo parecido!-exclamó, pero intentó serenarse- pero ¿que más da que vaya o no? si no garantiza información segura, ¿para qué ir?

-sesshoumaru: para presionarlos, intentaran atacarnos poco después y cuando lo hagan, estaremos preparados para acabar con ellos, es cuestión de negocios, pero también de orgullo, no podemos ceder ante alguien como naraku.- utilizó un tono singularmente frío, -"a decir verdad…"- pensó-"no conozco el porqué de esa rivalidad, aunque su hermanastro parecía estar más al tanto, quizás, por eso les guardase algo de rencor".-divagó él menor de los ambarinos, suspirando al final.

-inuyasha: más vale que valga la pena-murmuró dándose la vuelta y saliendo del despacho, el cual, dentro de poco estaría vacío.

- - - Fin Flash Back - - -

No esperaba ver nada interesante ese día, es más, sería uno de los más aburridos y/o irritantes de su vida, a sabiendas que kouga estaría allí…o eso pensaba; delante de ellos, un taxi se acercaba, entre aquella solitaria carretera era quizás algo raro, algo alejado de la capital, pero en ése instante apenas se inmutó, hasta que el coche amarillo pasó delante de su ventanilla y con despreocupación observó, casi a cámara lenta la silueta: mujer de melena negra, con un bulto en brazos y lágrimas resbalando por su rostro, dado que era de día se podía observar perfectamente, su sorpresa fue en aumento cuando cayó en la cuenta que ésa, que esa mujer que lloraba, era kagome.

El taxi, donde ella estaba, se alejaba rápidamente de su vista, a la vez que ellos también, al ir en direcciones opuestas, sin siquiera pensar un momento en lo que le había llevado a estar allí, se incorporó rápidamente en el asiento y miró al conductor de la empresa, inconscientemente con rabia contenida, sin saber exactamente el porqué.

-¡siga a ése taxi!-ordenó raudo, alarmando al conductor, haciéndole perder por un breve instante el control del auto, el que rápidamente recuperó siguiendo orden de ese impaciente ambarino Taisho, girando bruscamente en aquella vacía carretera, por lo menos no había riesgo de multa por ése tipo de maniobras.

El auto amarillo apenas se había percatado y si lo había hecho, no prestó atención, los dientes del ambarino se apretaban más a cada segundo, estaba preocupado, -"que ella llorase… y encima ese bulto… ¿qué era?"-se preguntó-"tsk…"-no podía pensar en algo concreto de lo que la hubiese ocurrido, pues en verdad, sabía poco de ella, sabía que ocultaba muchas cosas pero era su amiga, cierto que no se llevaban a las mil maravillas, pero era su amiga, una de las pocas que podía llamar de verdad "amiga".

- - - Flash Back - - -

Ese día en la cafetería daban postres especiales, pues era el cumpleaños del director, sango y ella habían quedado en la cafetería y la primera que llegase se comería el postre de la otra además del suyo, los tres hombres separados por sus distintas clases, se encontraron según bajaban a la cafetería con un simple saludo, sin faltar gruñidos por kouga e inuyasha, a lo que miroku suspiraba, -"qué infantiles podían llegar a ser"-pensaba el azulado.

Antes siquiera de poder dar un paso dentro de la cafetería, oyeron unos raudos pasos detrás de ellos, por lo que, curiosos, giraron, viendo dos sombras y cabellos oscuros correr hacía ellos, apenas las vieron se separaron dejándolas espacio, si no querían ser atropellados; al final, ninguna de las dos ganó. Un grupo de inocentes muchachos tropezaron con ellas evitándolas seguir corriendo, por lo que se declaró empate.

-sango: ¡qué pena! Y eso que estaba ganado-empezó la castaña.

-kagome: ¡ja! Eso ni lo pienses, si no hubiera sido por esos chicos, hubiera ganado, pero en fin… al menos, ninguna perdió-finalizó la morena, sango sonrió por su comentario y asintiendo a su comentario comenzó su postre: pastel de fresa con nata, mientras miroku intentaba flirtear con ella y la proponía que la compartiesen, algo que no la importaba por lo que accedió, eso antes de ver como se acercaba a sus labios. ¡Ella quería compartirlo pero no de "esa" forma!, al final le plantó un cachete en su ya acostumbrada mejilla y se sentó al lado de su amiga, puesto que antes estaba en frente.

Los demás rieron, kouga había ido a recoger su postre, pero por la cola que había, tardaría un rato, el pudding le gustaba a mucha gente, mientras que inuyasha había cogido un simple batido de chocolate, sencillo pero sabroso, ella en cambio estaba muy complacida por comer en la cafetería, ya que pocas veces lo hacía, y con un postre que la encantaba: el taiyaki. Inuyasha la miró algo extrañado.

-inuyasha: ¿por qué te has cogido eso?-ella lo miró algo ofendida

-kagome: me gusta.-contestó simple.

-inuyasha: ¿pero por qué eso? Hay muchas cosas mejor que eso.-ella sonrió triste, eso le extraño, no pareciese que fuera a contestar, y justo cuando él iba a hablar de nuevo, intervino.

-kagome: no me gustan los postres ostentosos, tienen una buena preparación, buenos ingredientes, un gran sabor y todo lo que quieras pero…, las cosas simples y pequeñas son las que nos llenan más, ¿no crees?-preguntó sonriente, él no se lo esperaba, esperaba cualquier cosa menos ésa, era cierto…, precisamente el taiyaki, fue uno de los primeros postres que compartió con su madre cuando era pequeño, y cuando volvía a casa después de una pelea, le daba también un trozo en vez de regañarlo, el taiyaki le recordaba a su madre, por eso le preguntó.

Sus conversaciones siempre empezaban frías y secas, luego se tornaban amistosas y agradables, pero siempre por alguna razón eran interrumpidos y antes de darse de volver a intentarlo se tenía que despedir, y ésta ocasión no parecía ser diferente. Ya que cuando iba a hablar nuevamente, queriendo seguir con la conversación, kouga se acercaba, concluyendo aquella corta charla.

- - - Fin Flash Back - - -

Mientras recordaba, apenas se percató que el taxi ya había aparcado y el suyo, estaba en ello, cuando lo hizo, salió presuroso a la puerta por la que segundos antes ella hacía:

Hospital Urgencias: Pediatría

-un niño-dijo apenas, sorprendido-aquél bulto era un crío-confirmó sorprendido, no quería pensar el por qué ella llevaba un niño y más sola, pasados unos segundos de confusión, que parecieron eternos, recordó que lloraba y se decidió a entrar- kagome…

Reviews:

Shin gouki: pues si, bastante lío, la verdad es que me sorprendo de lo complejo que, inconscientemente, lo estoy poniendo, pero bueno, lo tengo claro, ahora solo espero que lo entendáis n.n y no eres cortito ¬¬

Jonas5180: lamento el malentendido que he ocasionado sin querer, pues te había entendido mal pero bueno, lo del final ya lo dije arriba, y si lo hago por pasatiempo, pa escritora no valgo ni por asomo, y no poruqe me lo comentes solo tu, es que yo misma me lo digo y ehm bueno.. tu review no lo veo, quiero decir, te contesto porque recibí la respuesta pero en los review no se ve, no se ha que a sido debido pero bueno, lamento las molestias y espero que disfrutes. Xao!

Setsuna17: que bueno verte n.n me alegro que te vaya gustando, cualquier duda, dime, un beso!.

AllySan: si hija aquí me tienes jeje, lo de la familia de kagome es que de por sí es muy muy complejo, a medida que avance, intentaré ir aclarando.

Lolichan36: no te preocupes! Soy yo la que debe disculparse por tardar tanto n.n ahora que mencionas lo del libro… ¡casi se me olvida! Mi pensamiento era hacerlo capítulo si, capítulo no, pero bueno, al siguiente lo pondré si o si jeje, si hija cuantos perros xD. Si!! Ya empecé a leer uno de tus fics, el deseo de un corazón solitario, no le he acabado de leer, pero me gusta bastante, vas algo rápido y a veces me lío, peor lo entiendo perfectamente jeje, sigue así!!

Pao14: muchas muchas muchas gracias!! Me han encantado todos y cada uno de tus reviews, la verdad es que me animaron mucho al empezar este capítulo y aquí lo tienes n.n la verdad es que hago lo que tu, dejo todo lo que tengo que hacer, por leer las maravillosas historias que rondan por aquí y además me ha gustado mucho tu ultimo review por lo que mencionaste de kagome, eso, bueno ya lo digo porque total, se sabrá en el siguiente capítulo y gracias!!

Kyra1992: lamento tardar tanto, pero no paro de exámenes, pero espero no tardar más de 3 semanas como mucho para el próximo capítulo. Un beso!