¡Hola! Ya estoy aquí xD lamento no habéroslo colgado la semana pasada pero aparte que tenía exámenes, el capítulo no estaba terminado; como observaréis es más largo que de costumbre, pero no os acostumbréis, si este es así, es porqué me he exigido poner cosas que la vez anterior se me pasaron por alto, aunque no eran tan importantes, aquí os lo expongo, y nada, espero que os guste n.n espero poder poner el siguiente capítulo antes de Navidad o como mucho en el mismo día como regalo. ¡¡Un bezo!!

Disclaimer: los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, son de la magnífica Rumiko-sensei, hago uso de ellos en una idea original sin ánimo de lucro y con tal de entretener y expresar sensaciones al lector.

Indicaciones:

"…."-pensamientos

Cursiva-recuerdos

Comienza el Laberinto (Cap 9)

Hospital Urgencias: Pediatría

-un niño-dijo apenas, sorprendido-aquél bulto era un crío-confirmó sorprendido, "no podía ser…"-pensaba-"kagome… ¿Ella con un niño? Cierto que nos oculta cosas, ¿pero esto? Es demasiado... no no no, no puede ser… ¿por qué? haber todo el mundo rumorea cuando pasa cerca, es cierto… pero… espera, ¿por qué rumorean cuando pasa ella? ¿y si fuese por ese crío? Haber... espera… ¿y si es un niño abandonado que ha sido herido? Sí eso es más lógico y va más con su personalidad"- pasados unos segundos, que parecieron eternos entre su incertidumbre y sorpresiva mente ante la visión del pequeño, recordó que lloraba y se decidió a entrar- kagome… "que no sea nada malo…"-pensó con suplica.

Sus pies caminaron al interior del edificio, a pesar de ser fin de semana y medio día, había bastante gente, en su mayoría mujeres con niños que no paraban quietos o lo estaban demasiado, aquella visión no ayudaba nada a su situación, pero decidió intentar ignorarlo y centrarse en su amiga, la cual aún no había encontrado.

-¡por favor! Se hirió hace unos días por un material muy oxidado y está infectado, ¡por favor! ¡alguien!-pedía una voz con notable angustia en ella, junto a diversas voces que intentaban calmarla o ayudarla, no estaba seguro, pero sabía que nadie la ayudaba, se acercó para ver quién desesperadamente pedía ayuda y bendita su intuición, corazonada, sentido de la solidaridad, lo que fuese, allí estaba ella, pidiendo ayuda para el niño que sostenía en brazos y ninguna enfermera aparecía, sólo otras pacientes que intentaban consolarla o calmarla; aquella imagen le dolía demasiado, impotente, y tomando una decisión ante esa frustrante situación, se encaminó raudo a la pelinegra que ya desesperada estaba.

-inuyasha: dámelo-ordenó, la chica llorosa se giró a la persona pensando que por fin alguien la ayudaba pero, al ver su rostro y sus dorados ojos, empalideció de pavor-dámelo-repitió, la chica no hizo movimiento alguno por la sorpresa, de modo que él, sin dificultad, agarró el pequeño cuerpo del pelirrojo en sus brazos y se encaminó a las escaleras para subir al piso de arriba, si nadie venía, iría él a buscar ayuda; la joven al no sentir el peso de shippo, corrió tras la figura cuya melena plateada colgaba libre.

Sinceramente no sabía que pensar- "¿qué diablos hacía ahí? ¿por qué la ayudaba?"- se la ocurría mientras corría, pero toda duda desapareció de su mente cuando, una enfermera se acercó y al ver al ambarino y la chica con aún lágrimas, de inmediato se acercó a ellos.

-enfermera: ¿qué ha ocurrido?-preguntó rauda, nada más acercarse y miró al plateado pero éste no sabía que responder, la pelinegra fue rápida a interceder.

-kagome: se cortó con un metal muy oxidado de hace varios días, lo ocultó y hasta hace alrededor de 30 o 45 minutos que nos percatamos.

-enfermera: tsk…-carraspeó- me lo llevo, usted señor acompáñeme, y usted-dirigiéndose a kagome-tómese un té, lo necesita.-intentó sonreírla pero nada salió, sólo una leve afirmación con la cabeza, la enfermera cargó a la criatura y inuyasha aprovecho ése instante para acercarse a la pelinegra.

-inuyasha: kagome, tranquila ¿vale? Ya verás como todo sale bien, tenemos que hablar, pero quédate aquí, con cualquier cosa vengo a buscarte, tú espérame ¿vale?-la chica volvió a asentir e iba a sentarse cuando una mano la obligó a elevar el rostro- no me gusta verte triste- murmuró, muy cerca de su cara, sus orbes brillaban con esplendor, otorgándola confianza mientras que ella lo miraba desubicada y temerosa- "¿por qué?"-se preguntaba, pero no hallaría respuesta hasta más tarde, o quizás nunca; hizo una mueca con animo de sonreír y finalmente la soltó, la enfermera, mientras iba a cruzar la esquina volteó haber si le seguía y les vio, juntos y dándose ánimos, sonrió e hizo un sonido desde su garganta para avisarle, cosa que oyó y enseguida se separó de ella.- enseguida vengo- finalizó, mirándola y marchó con el pequeño.

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-naraku: ¡maldita zorra!-gritó, llevándose la mano a la frente, donde ahora tenía una venda y una leve mancha de sangre.-ésta me la pagará…, ahora hemos de traerla de nuevo antes de que escape de verdad

-kagura: a menos que haya escapado ya-murmuró la rojiza, cuyos labios permanecían apretados y enfadados.

-naraku: lo dudo, se nota que no la conoces, estará en el hospital, lo primero para ella son los demás, si por ella fuera se habría dejado morir hace mucho, o cuando se escapó con lo de tu difunto marido y gracias a aquel señor volvió, por suerte, pero ahora será más difícil controlarla, mucho más que antes.

-kagura: ¿y qué hacemos? Aún nos quedan los otros dos, o la servidumbre entera, pero dudo que con ello aguante, habrá que obligarla de algún modo.

-naraku: y creo que se me ocurre el método perfecto…-susurró pensativo y malicioso-por suerte no sabe la verdad de la situación respecto a lo que ocurrió hace un año y medio, podemos sacar provecho de ello y con sus "nuevos" amigos…

-kagura: je… eres malo naraku…-lo elogió.

-naraku: gracias-murmuró, a la vez que se levantaba y depositaba un beso en los labios de su mujer- ahora, sigamos con nuestros planes: tenemos lo que necesitamos, pero no el tiempo, ¿alguna idea?

-kagura: sería interesante hacer una fiesta, de éste modo nadie se percataría y perfectamente podemos desmentirlo ya que nuestra coartada sería perfecta.-razonó la rojiza, demasiado tranquila.

-naraku: se nota que eres experta en la materia-la elogió, caminó rodeando la mesa de su despacho a la vez que la figura de su mujer que se hallaba de pie.

-kagura: que le voy a hacer, lo llevo en la sangre-murmuró, agradeciendo el elogio y se acercaba a la puerta para salir.- empezaré con los preparativos para empezar, ¿qué fecha quieres que ponga?

-naraku: mmm… la que más nos convenga, ve la agenda de nuestras víctimas y saca conclusiones.-la informó, ella asintió y suavemente salió y cerró la puerta, dejando nuevamente a solas al pelinegro pálido, de ojos negros que no contienen sentimiento alguno aparte del odio, rencor y deseo.- este juego nos debe salir perfecto…

Fuera de su despacho, la casa se había tornado en un silencio sepulcral, si antes ya era sinuoso y con apariencia bastante misteriosa por el silencio de todos, ahora simplemente no había espíritu, la servidumbre había dejado escapar con toda la alegría del mundo, a la muchachita que casi todos de ellos, sabían que trabajaba duro para naraku, aunque no supiesen bien, en qué aspecto.

-myoga: kaede, ¿crees que estará bien?-preguntó, el hombre canoso asomándose a la cocina, donde estaba su compañera y amiga de años.

-kaede: estará cuidando de shippo, espero que hayamos llegando a tiempo, bastante está pasando, siendo esclava de "ése"-opinó la señora, mientras cortaba una zanahoria; en sus ojos se veía el cansancio y el dolor hacía su pequeña.

-myoga: es muy fuerte, aunque parezca que no, seguirá adelante, pero no podemos seguir siendo uso del chantaje para acorralarla, pero ¿qué podemos hacer?-preguntó apenas, sin saber la respuesta, entristecido e impotente ante la situación.

-kaede: escapar será imposible, además a nuestra edad poco importa, pero no sé qué decirte myoga, si alguien fuese capaz de ayudarla, ajeno a todo esto, sería su salvación.-susurró la canosa, ésa era la única esperanza en la que podían creer.

-myoga: ¿pero habrá quién?- la miró dudoso y triste, sin saber en qué pensar

-kaede: . . . tengamos fe en que sí.-susurró y finalizó la señora, antes que kagura entrase por la puerta para regañarla nuevamente por la comida, que ella no debería estar ahí, si no vigilando al resto-suspiró la mujer ante el pensamiento, ella no servía para mandar, o eso al menos opinaba ella.

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-kagome: shippo…-susurró, llevándose las manos a la frente e inclinándose hacia delante con pesar; en aquellos bancos no había nadie por suerte, en cambio en la sala de al lado todo eran ruidos, por eso se había cambiado, después que inuyasha se marchara, un doctor se acercó informándola del traslado del pequeño a la UCI y que estaban estabilizándolo. Interiormente se alegraba pero seguía teniendo miedo, no sólo por shippo, ahora por inuyasha, por el que le hará naraku… eran demasiados peligros y ni se había inmutado intentando salvar a su única esperanza de vida.

-kagome-oyó su nombre y de inmediato se levantó, esperanzada a qué fuese un doctor con buenas noticias, pero todo ello se sustituyó por miedo y nerviosismo al descubrir la mirada de inuyasha.-me han dicho que de momento está bien, pero necesita reposo, dicen que es un niño muy inteligente, ya que cuando se hizo la herida se la lavó en muchas ocasiones, impidiendo que la infección avanzase y que ésta (la infección) no ha llegado al corazón, pero sigue inconsciente.(si alguien se pregunta de donde salió el agua, es evidente, o eso creo al menos, que con la comida le dan agua, que si no, vaya plan)-ella asintió sentándose y suspirando un poco por alivio, alegrándose de la inteligencia del pequeño y otro por nervios.

-inuyasha: kagome-le oyó decir de nuevo, no tenía escapatoria, estaban solos y él quería preguntarla.-¿qué ha pasado?-no contestó, él esperó-¿ése niño es tuyo?- nuevamente no le contestó, esperó, pero ningún signo vio de que fuera a hablar- ¿es esta la razón por la que rumorean?- eso la había sorprendido-"¿se había dado cuenta? ¿Cuándo?"-se preguntó ella, ésta vez no pudo disfrazar sus ojos, de la sorpresa, había girado a verlo.-¿es eso?-insistió él.

Sus ojos inconscientemente estaban brillosos, y al mostrar eso ya no tenía salida, no esperaba que él se percatase de ése detalle, ya que nunca la molestaba, quizás sólo fuera curiosidad, intentó, aún mirándolo, profundizar la vista e intentar averiguar el porqué de sus palabras, pero nada halló, excepto sinceridad y preocupación, ésos ojos la podían, esquivó su mirada y la volvió al suelo blanquecino que se hallaba a sus pies.

-kagome: ¿cómo puedes confirmar que hablen de mí?

-inuyasha: nunca he dicho que hablasen de ti-ella frunció, encerrada, ya había metido la pata- no le diré a nadie si es lo que te preocupa.

-kagome: no es eso, es sólo que… no es fácil… pero supongo que no tengo escapatoria ¿no?-le preguntó mirándolo, el sonrió con sorna, indicándola que no, ella sonrió, ese hombre era como un niño pero persistente en su tarea- tarde o temprano lo tendría que contar, pero me sorprende que seas tú, el primero que lo escuche, cuando casi toda la universidad está en mi contra, quitando a la mayoría de profesores

-inuyasha: parece grabe- opinó y la verdad, no estaba lejos de la realidad, ella sonrió, recordándolo.

-kagome: esperaba que fuese sango como mínimo-sonrió ésta vez algo más sincera y eso él lo notó, sorprendiéndose.- fue hace un año y medio más o menos, ésa universidad tenía bachiller y carrera, pero al año siguiente lo cambiaron, en otras palabras, éste, en el último trimestre, más concretamente el último mes es prepararse para la selectividad y aprobar el examen, bueno, pues un mes antes, es cuando empezó a ocurrir cosas algo anormales.

En ése entonces, yo estaba con mi novio, Hojou Akitoki,-inuyasha primero frunció, pero después se sorprendió, ése era el apellido que usó para persuadir a naraku, basándose en la famosa compañía, ella continuó-él y yo íbamos bien, salíamos juntos, nos divertíamos, estábamos en lo mejor de nuestra relación pero…,-su voz se tornó triste-había quiénes no estaban de acuerdo con nuestra relación, algunas veces me encontraba con notas o pintadas en mi taquilla, exigiendo que dejase en paz a hojou, porque creían que yo era la que le ataba a estar conmigo, pero eso no era así, cierto que teníamos distinciones pero eso no nos impedía estar juntos, pese a no vernos todo lo que queríamos (recordad que ella es "esclava" de naraku desde hace años, por lo que en ninguna etapa de su vida fue "libre"), nos amábamos.

Un día, así como así, él, empezó a estar más distante conmigo, no sabía porqué actuaba así, no habíamos discutido, ni siquiera habíamos hablado en dos días, debido a los exámenes y distintos horarios, así que me decidí a saber qué pasaba; fui a su casa, pero nadie me abrió, lo llamé, pero nadie contestó…sin saber bien que hacer, me volví a casa preocupada por hojou, cuando me decidí a volver ya se había hecho de noche, pero no me percaté… la calle era ancha y sin circulación, sólo oía ruidos de gatos y mis propios pasos, cuando de repente, alguien me agarró del brazo y me tapó la boca, intenté zafarme pero no lo conseguí, el individuo me llevó a un callejón que había cerca y empezó a manosearme-su voz, a cada palabra que pronunciaba, se tornada dolorosa, a punto de llorar o salir corriendo para no continuar, él, que la observaba, la apretó la mano, dándola apoyo, ella interiormente lo agradeció, pasados unos segundos prosiguió-pensé que ya no iba a poder salir, que estaba acabada, pero tal y como empezó paró, alguien apareció delante de mí y de inmediato se lanzó a por el hombre, de forma que logré zafarme y salir, casi a gatas, del callejón, mientras veía como el hombre era apaleado y después corrí.

Pasaron unos minutos, que me parecieron eternos, mientras corría, podía oír los gritos de dolor de ese individuo, sólo pensaba en huir, salir de ahí y olvidar, sólo quería alejarme, cuando, una mano me agarró del brazo y me tiró hacía sí, dejándome llevar por el miedo, empecé a golpearlo pero no surtía efecto, al final el hombre me abrazó y me mantuvo quieta durante unos segundos hasta que oí su voz.

-kagome…-

-hojou…-murmuré, levanté mi mirada a él, sus ojos pedían perdón, estaba triste y temía que yo fuese su causa, aunque en el fondo sabía que no era así-¡gracias!-le exclamé, él me abrazó más fuerte y al cabo de los segundos me separó de él

-kagome, lo siento, pero no puedo permitir que te hagan daño…aléjate de mí, no te acerques, te quiero demasiado para verte sufrir.-ésas palabras habían dañado mi corazón "¿por qué?" me preguntaba, pero respuesta no hallaría, se alejó de mí sin más. Después de aquello no lo volví a ver en la universidad, dijeron que se había cambiado por asuntos familiares, pero yo sabía que no era así. Un mes después, le vi, estaba en la puerta del gimnasio trasero, y le seguí, necesitaba hablar con él, necesitaba saber porqué se había ido, simplemente necesitaba verlo; pero cuando entré, sólo vi como hojou caía al suelo sangrando, nada más verlo, corrí hacia él, cuando llegué ya no había brillo en sus ojos y su sangre se extendía por el suelo, tocando mis rodillas y manos, no podía creer lo que estaba viendo, a apenas unos centímetros observé el supuesto arma, lo agarré con mis manos manchadas, preguntándome si de verdad esto era real… en cuanto quise darme cuenta, la mitad del grupo de voley y jockey estaban en el umbral de la puerta, ahogando gritos y mirándome como culpable, al verles solté el cuchillo, me levanté e intenté decir algo pero se me adelantaron.

-¡asesina!-

-¡pobre hojou!

-era de esperar, habían roto, seguro que ella no quería y lo mató

-¡maldita!

-¡llamemos a la policía!

Después de aquello, salí corriendo, no quería seguir escuchando sus acusaciones, la policía vino a verme, les conté lo que vi, pero no sé si me creyeron, al final suspendí tantas asignaturas como para repetir, algunos profesores dijeron que me diesen otra oportunidad, ya que, había sido muy duro y no creían que fuese una asesina y eso…cedieron por mayoría y me dieron otra oportunidad, ésta vez, sí aprobé y empecé pedagogía.

-el resto ya lo sabes… fuiste con el primero que choque ¿recuerdas?-intentó sonreír, él lo hizo comprensivo, recordando el momento, estaba sorprendido para qué negarlo, era un golpe muy duro y ella lo había superado o eso aparentaba al menos, aunque lo dudaba.

-inuyasha: kagome, no es por hacerte recordar más, pero… ¿sabes si alguien estaba tras hojou?-ella suspiró, anteriormente había intentado investigar algo, pero nada más ocurrió ése incidente todo se volvió más complicado.

-kagome: no, y la policía no encontró nada que fuese sospechoso y mucho menos acusar a alguien que no fuese yo, por eso también habían cerrado las actividades de competición, aunque podía haber sido peor, no sé si la policía sigue sospechando de mí, pero su familia ya no me dirige ni la mirada.-le informó, mientras nuevamente se llevaba las manos a la cara y miraba el suelo, realmente podía haber sido mucho peor, pero gracias a las circunstancias pudo librarse del asunto.

Ahora al menos entendía parte de una situación y que por cierto, le había interesado mucho, investigaría un poco, pero el niño sigue siendo un misterio, giró a mirarla de frente para preguntarla pero se sorprendió de ver algo que nunca había contemplado con mucha atención. La ventana lateral de una de las paredes estaba abierta, y justo en ese momento había algo de corriente, haciendo que sus cabellos se moviesen al compás, su mirada brillante y triste la hacía ver inusualmente hermosa, su cuerpo arqueado hacia delante, le daba una visión perfecta de su delgado cuerpo, sus manos a los lados de su rostro, la hacia ver como una niña, era hermosa, eso podía jurarlo ante el mismísimo diablo pero… la faltaba algo o quizás demasiadas cosas, en su interior se prometió devolvérselo para que obtuviese la felicidad, sí, kagome sería feliz, pese a todo, aunque muriera en el intento, pero ella sería feliz, quería que al menos sonriese así.

El momento fue interrumpido por varios hombres de negro trajeados, que se acercaban raudos, tensando el ambiente, kagome de inmediato sintió pavor, e inconscientemente agarró la mano fornida de inuyasha, quién giró a verla, observando sus labios fruncidos y ojos temerosos, entendió. Los hombres se pararon delante de la joven.

-debe venir con nosotros-kagome no se levantó, no contestó, ni nada, se mantuvo quieta como una estatua, mirando el suelo, sabía a qué venían esos hombres; el hombre iba alzar la mano para agarrarla cuando inuyasha se interpuso y sin levantar la vista le contestó.

-inuyasha: ella elegirá irse o no, pero no la pondrá un solo dedo encima- dijo frío, alzó apenas la vista dejando ver sólo uno de sus ojos, pues el otro estaba tapado por su flequillo plateado, haciéndolo ver peligroso y su mirada desafiante no ayudaba nada en el asunto. Los hombres apenas se inmutaron e ignorando el aviso del dorado agarraron la magna de la chica. En apenas un segundo ésa misma mano se vio obligada a ceder a la presión que recibió tras que el dorado lo agarrase, inmediatamente después de coger a la chica, la cual, ahora sí había levantado la vista para ver la acción de inuyasha, sorprendiéndose de verlo tan enrabietado…-"todo esto…¿por mí?"-se preguntó, no dando crédito a lo que veía.

-ella vendrá con nosotros-habló el segundo de los hombres- inuyasha lo mató con la mirada, haciéndolo sentir un escalofrío, al sentirla.

-inuyasha: ya saldrá, pero antes tiene qu- su voz cayó, al ver como su amiga se levantaba y ponía una mano en su hombro, haciendo que soltase el agarre del hombre.

-kagome: gracias inuyasha- lo miró, sincera y agradecida, él se sorprendió ante lo que expresaba su triste mirada-tengo que encargártelo a ti, lo siento… y gracias de nuevo, nadie me había defendido así desde hace mucho tiempo- se recordó inconscientemente; esas palabras habían sorprendido al dorado, pero dentro de ellas había una tristeza y dolor increíbles, y lo peor… es que él quería descubrir que la había pasado, el porqué de su tristeza, el porqué de su falsa sonrisa, quería, a partir de ese momento, saber todo de ella sin importar nada, sólo para borrar esa tristeza.

No dijo palabra alguna después de ella, sólo observó como caminó hacia los hombres, los pasó y poco después ellos la siguieron a la salida; en aquél silencioso pasillo pudo oír perfectamente como el coche arrancaba y lo dejaba solo en aquellas paredes, a la espera de alguna noticia del pelirrojo.

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Cuatro horas habían pasado desde aquello, ya le habían notificado que el niño estaba estable y qué quizás al día siguiente ya podría llevárselo, apenas se había percatado de lo que le decían, había entendido que el niño estaba bien, no necesitaba saber más, podía haberse ido a casa, a escuchar las quejas de sesshoumaru, añadiendo su falta al almuerzo por parte de rin, también podría ir con la moto, o con miroku, pero no… no se sentía con fuerzas de dejar al crío pero tampoco de levantarse, le entrarían tentativas de ir tras kagome y no, no podía, ella había elegido y él debía acatar, al menos por ahora.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una vibración procedente de su teléfono, el cual estaba en el bolsillo trasero de sus tejanos.

-diga

-inuyasha, creí decirte que fueses a casa de los Sichinintai

-si, ya pero mir-

-no quiero saber nada del porqué, pero nos ha venido bien, al parecer los Sichinintai están algo nerviosos y nos han cedido un par de acciones de las cuales nos podremos aprovechar al máximo y creo que naraku no se ha enterado.

-podría ser, pero lo mejor será confirmarlo

-sí, por eso, pronto te infiltrarás nuevamente en el hogar de los Higurashi

-¿cómo? ¿ya?, no sería mejor esperar y así-

-no quiero excusas inuyasha, sólo hazlo, ya te daremos detalles, adiós.

-per- demasiado tarde, ya había colgado-maldito sesshoumaru…pero, ¿por qué han de estar nerviosos? Y más… ¿por qué, si ahora están juntos, no puede contar con naraku? Si uno recibe daño, por ende, el aliado también, por lo que hay un interés mutuo… o eso debería ser… aquí algo no cuadra-pensaba, mientras que colgaba y miraba sin expresión a la pared blanca en frente de él.

- - - - - - - - - - -

Había empezado a trabajar nada más entró, cuyo trabajo era bien agradecido por Inu Taisho y él se sentía inmensamente feliz. Se hallaba ordenando unos papeles cuando un extraño golpe lleno su corazón y la imagen de un pequeño bebe le vino a la mente.

-shiro: shippo…-murmuró, sorprendido de sí mismo, sin duda se estaba acercando pero ¿estaba valiendo la pena? ¿Y si esa pequeña criatura había pasado torturas peor que la muerte?- No- se dijo- no puedo dejarme llevar por el pánico, él será fuerte, como su padre y astuto como su madre.-dijo en bajo eso último escupiendo casi a la repulsión de su recuerdo-"maldita mujer…"-pensó.

-sesshoumaru: shiro-lo llamó, el nombrado se giró y olvidó completamente los pensamientos que apenas unos segundos, le rondaban-¿tienes la evidencia?-lo vio asentir- bien, sólo nos falta la información que vaya a encontrar inuyasha y encontrar "esas salas".-mencionó pensando en alto a la vez que lo informaba, pues shiro no estaba al tanto de todos los detalles, lo que inconscientemente agradecía.

-shiro: sesshoumaru- le nombró, éste paró y lo vio por le rabillo del ojo, esperando su pregunta o comentario-he oído que hace años acogisteis a una niña de apenas ocho o nueve años… ¿puedo saber dónde?-el plateado frunció, nadie le había preguntado por rin y mucho menos para eso.

-sesshoumaru: sinceramente, no puedo decirte, ya que eso ocurrió cuando izayoi, ella fue la que se ocupó de Rin. ¿Debido a qué esta pregunta?

-shiro: por si quizás visteis alguien más aparte de ella-

-sesshoumaru: como dije, no te lo puedo asegurar, pregúntale a mi padre, quizás él lo sepa.-murmuró, yéndose a la puerta del despacho que correspondía al presidente de la empresa, él no estaría allí de nuevo en bastante tiempo y empezaría como profesor de economía.

-shiro: gracias-murmuró casi al aire-"conseguiré llegar a ti, espérame mientras lo consigo"-pensó con dolor en sus profundos ojos esmeralda.

- - - Recuerdo - - -

-déjeme ver a mi hijo-murmuró un hombre moreno, intentando acercarse a la habitación donde su hijo y mujer ahora reposaban, si no fuera por los doctores que no le dejan- ¡es mi mujer e hijo! ¡tengo derecho! ¡déjenme! –gritaba él intentando zafarse de los agarres que empezaban a hacerse fuertes- ¡¿por qué no me dejan?! ¡¿con qué derecho hacen ustedes esto?!

-por dinero-murmuró alguien detrás de él, se giró a verlo y su sorpresa encogió sus hermosos esmeralda

-n-naraku… ¿qué tienes que ver tú aquí?-preguntó confuso, la sonrisa de naraku se ensanchó

-tan ingenuo como siempre, cuando éramos compañeros siempre te tomaban el pelo y yo te defendía de todos los abusones ¿recuerdas?-comenzó, sin abandonar la sonrisa maliciosa de su rostro, shiro en cada palabra que oía, temía saber la respuesta pero interiormente ya la sabía-y ahora… el amigo que tanto te defendió y que tú ayudaste en sus tareas, te arrebata una de las cosas más preciadas de tú vida.-murmuró sin dejar de sonreír, malvado, se acercó lentamente al moreno que estaba completamente descolocado sin saber cómo reaccionar, puso la mano en la barbilla del verdoso y con sorna le sonrió-no me guardes rencor, amigo… ella también participó-susurró soltándolo bruscamente, los doctores finalmente lo dejaron, pues ya no había peligro.

Su figura cayó al suelo, pero no sintió dolor, no sintió absolutamente nada, porqué a pesar de los años, él seguía siendo el estúpido del panorama… su hijo…, al pensarlo se levantó y de inmediato entró en la habitación, ahora extrañamente sin doctores alrededor….vacío, se habían llevado a su mujer e hijo… su hijo-no…-murmuró-¡¡no!!-gritó llevándose las manos al rostro, soltando lágrimas sin ceso alguno de dolor, a los minutos, segundos o horas, vio una pequeña manta con rastros de sangre, era la manta que cubrió a su pequeño… alargó la mano, cogiendo la prenda y apretándolo contra sí… pasados unos segundos, levantó lentamente la vista con una furia incontenible, sus ojos brillosos con ese dolor lo hacían ver como un animal salvaje que estaba a punto de atacar.

-juro naraku…-comenzó con voz espectral y profundamente ronca- que encontraré a mi hijo… y tú acabarás en el peor de los infiernos…-sentenció, apretando fuertemente la prenda, manchándose las manos. Una vez pronunció el juramento que nadie sería capaz de romper, se levantó con todos sus músculos tensos y su sangre hirviendo de furia, atravesó sinuoso como una serpiente los pasillos hasta llegar a la salida y trazar un plan, primero, iría a , después… ya vería.

- - - Fin Recuerdo - - -

Recordaba a la perfección aquella escena que rompió su corazón, sería algo que jamás se iría, y era lo que le daba fuerzas para continuar.

Seguía divagando inmerso en su mente cuando la secretaría lo llamó a través del teléfono.

-señor, alguien llamado Kunari, que desea verlo ¿la dejo pasar?-preguntó recibiendo una seca afirmación del moreno. Segundos después dicha mujer apareció y se sentó elegantemente en una de las sillas que él la ofreció.

-shiro: me extraña verte por aquí ¿tienes lo que te pedí?

-kunari: sí, a mí también me sorprendió verte aquella vez, debo reconocer que me dejaste sin palabras, realmente parecías un demonio-opinó sincera con una pequeña sonrisa agradecida

-shiro: soy buen actor, que quieres que te diga-sonrió simpático, al parecer se conocían bastante bien- aquí tienes lo tuyo-le dijo, entregándole un sobre cuyo contenido era información y una carta de recomendación en una de las más prestigiosas empresas del mundo: Oscorb.

-kunari: muchas gracias… shiro, hago demasiado poco comparado con esto-le dijo sincera- nos topamos por casualidad un día hace apenas dos años, cuando habías acabado de estudiar y yo estaba ahí andando como una vagabunda

-shiro: si no te hubieras caído seguramente estarías en algún espantoso lugar o muerta, quién sabe, menos mal que te vi.-comentó él orgulloso, ella asintió

-kunari: sí, pero no me iré-le informó, él frunció- tengo lo que me pediste pero… creo que puedo conseguir más, hace poco pasó algo dentro, no pude enterarme bien, pero tiene que ver con la hija, creo que ha escapado con alguien más, no estoy segura, pero están muy alterados, no sé que pasará pero quiero averiguarlo, tú ya has hecho bastante por mí, déjame esto como un favor de cariño hacia ti.-le dijo, él seguía con el ceño fruncido, no le gustaba eso… era una gran tentación pero no quería ponerla en peligro… aunque también sabía que era una de las personas más tozudas con las que podía toparse, al final, cedió.

-shiro: está bien… pero, a cualquier cosa, cuando te sientas atrapada, sin salida, pulsa éste botón-la informó, entregándola una pequeña cajita y en ella un botón rojo, debido al tamaño podías llevarlo en cualquier parte- al pulsarlo, pone en alerta inmediatamente al FBI

-kunari: ¿al FBI? ¿estás loco?

-shiro: ¿recuerdas con quién estás hablando?-le dijo desafiante, claro que lo sabía como para olvidarse… pero eso… era demasiado- por eso, sólo hazlo en caso de verdadera urgencia, cuando sea única y estrictamente necesario, confío en ti, eres la única aparte de los Taisho en quién puedo confiar.-la informó, haciendo que los ojos de la chica por un instante brillaran de agradecimiento.

-kunari: lo sé, gracias.-murmuró y tan elegantemente como había entrado salió y se volvió a poner su máscara de indiferencia.

- - - - - - - - - -

Habían pasado alrededor de tres horas, desde que estaba encerrada en su habitación y aún no le habían dicho nada… ¿qué estaría pasando? Suspiró… no lo quería saber, shippo al fin estaba a salvo, eso era lo que importaba, pero… ¿y inuyasha?... no sabía que se había percatado de ésos detalles y ahora sabía lo que ocurrió ¿podía fiarse de él?... -"demasiado tarde para pensarlo"-se dijo, ya que le había dejado a shippo con él, esa era una prueba de confianza lo suficientemente alto como para negarlo.

Y ahora que ya se lo había dicho a una persona, se sentía con fuerzas para decírselo a otra… -"sango"-pensó, su mejor amiga tenía todo el derecho de saberlo, aunque quizás no sería así de sencillo… y ¿si se lo pedía a inuyasha? No, pero ¿qué clase de cobarde se estaba volviendo? No… lo haría ella, es su problema y el de nadie más, inuyasha, de forma inesperada se ha enterado y ahora se está ocupando de shippo pero ahora quedaban myoga y kaede, sí, lucharía por ellos hasta el final.

Mientras divagaba, se sentó en la mullida cama, tocando con la cabeza algo duro y puntiagudo, se giró para ver que era-"ah si…"-se dijo-"ya llevaba tiempo sin leerlo…"- recorrió la habitación con los ojos, intentando escuchar también alguna pisada que se acercase. Ninguna. Bien, entonces no tenía inconveniente en meterse en otro mundo, el cual parecía mil veces más apetecible.

"(…)kaede se alegraba por su hermana, aunque temía que perdiese el equilibrio del que necesitaba para ser sacerdotisa, pero en cuanto supo sobre aquel extranjero y lo que hacía su hermana, tenía un mal presentimiento, del cual, intentó avisar a su hermana, pero ésta no la escuchó, razón, por la que un tiempo después interiormente se arrepintió...; los días pasaban tranquilos en la apacible aldea, el medio-demonio del que tan seguido se le veía por la zona, estaba recorriendo las copas de los árboles en busca de la sacerdotisa, pero ésta se encontraba en la cueva alimentándolo, como era usual al extranjero malherido.

suponiéndolo, fue en saltos hasta estar frente a la cueva, viendo dentro dos sombras, una erguida y otra tumbada, por lo que ése debía ser el extranjero, pensaba él, la sacerdotisa, que sintió su presencia se levantó para decirle al medio-demonio frente a los furiosos ojos de su paciente.

-¿qué haces aquí? sabes que tengo que cuidar de los aldeanos

-él no es un aldeano

-no importa, está en la aldea, nos veremos luego

-eso espero, no me gusta ese tipo- la sacerdotisa medio sonrió, el enfermo fue capaz de ver esa diminuta sonrisa a pesar de la distancia, pero sus ojos brillaron con alegría, su mano se envolvió en un puño furioso a pesar del dolor que ello conllevaba, a tal visión. La vio, girarse para entrar y volver a su tarea, borrando aquella sonrisa. El hombre, de ojos oscuros crispados de rabia se hizo un juramento "ella será mía, sólo mía".

En ese mismo día, tras tratar con el enfermo, fue al bosque para encontrarse con su medio-demonio; una vez allí estuvo con él, acostados en la hierba, sin hablar, sólo juntos respirando la suave brisa y viendo el crepúsculo que empezaba a ceñirse sobre ellos. En esos breves instantes, ambos se miraron, y apenas conteniéndose se dieron su primer beso, y justo en ése momento una luz oscura apareció en una parte de la aldea, de la que nadie se percató, para cuando ellos apartaron sus labios esta luz ya no estaba. Ignoraban lo que muy pronto sería un gran problema.

tras aquello, la pareja se veía todavía más, descuidando un poco sus deberes, no se percató del pequeño brillo oscuro que empezó a surgir en la rosada perla, las peligrosas consecuencias a esto eran claras: el equilibrio se había roto.

No pasó mucho tiempo para que el problema surgiera, y así fue. En una hermosa tarde de verano, en donde reposaba la perla vigilada por dos o tres aldeanos, sin que nadie se percatase, una sombra roja entró y a los segundos salió por el tejado, rompiéndolo y alarmando a todos, entre ellos estaba kaede, la pequeña llena de pena, sorprendida por verle a él, buscó con angustia a su hermana.

El medio-demonio, escapando al bosque, ya no había nada que lo atase a la aldea, había sido traicionado, se iría y jamás volvería, ya tenía lo que en un principio necesitaba. Iba a seguir saltando cuando una flecha le interceptó el brazo, él giró la mirada y vio a la traidora.

-¿por qué haces esto?-preguntó ella herida-así que todo este tiempo sólo era por la perla-dijo, llegando al lugar kaede y algunos aldeanos, sorprendiendo de la grave herida que tenía su hermana en el brazo.

-no te hagas la sorprendida, tú me traicionaste-le escupió, ella frunció la mirada, dolida, no quería matarlo... pero debía hacerlo.

-quedarás atrapado en el tiempo por tus pecados, medio-demonio-le dijo y en el momento que se soltó de la flecha de su brazo, recibió otra en el corazón, sujeto al apuesto árbol sagrado, que irónico, pensó ella, antes de desplomarse en el suelo, kaede se acercó de inmediato a ella

-¡hermana!

-kaede-la llamó-incinerarme junto a la perla, nadie debe poseerla-le pidió y así fue..., en ese fatídico día de verano, empezaron a moverse las clavijas del reloj hacia el futuro. Porque no había acabado ahí el asunto.

Ajeno a aquella época, recorriendo 500 años hacia delante, una niña de pelo moreno nació en el aniversario de aquellos acontecimientos y estaba escrito, que ella tenía la bondad necesaria para ser una sacerdotisa y que además, descendía de sacerdotisas.

Apenas 15 años después ésta misma niña, ya adolescente, por casualidad, buscando al que era su gato, entró al pozo prohibido y nada más haber encontrado al pequeño animal, algo la agarró llevándola al otro lado del pozo, topándose de inmediato con una criatura ajeno a lo normal, un demonio, de forma inconsciente, llevada por el miedo, fue capaz de utilizar el poder de la perla que llevaba en su interior y despistar a dicho ser. Una vez llegó al otro lado, lo subió, desorientada y confusa, esa no era su ciudad, ni su casa, ni el pozo, era otra época, un lugar verdoso, amplio y con aire limpio, se quedó allí sentada durante lo que pareció eterno y se decidió a caminar, metiéndose en el bosque, buscando a alguien que la dijese donde estaba, pero al contrario de todo pretexto, tropezó con una gruesa rama, cayéndose y observando la gran raíz de árbol sorprendida, siguió con la mirada su rumbo y las raíces se hacían más y más gruesas, pero se sorprendió enormemente al ver un chico atado al fornido árbol con semejantes raíces, que ese chico, era hermoso a su opinión.

Fue entonces cuando otra parte de la leyenda se ve completa " la chica que atravesó el tiempo" (...)"

-kagome: qué interesante…-murmuró la chica, metida más que nunca en la historia, era una tragedia que la sacerdotisa y el medio-demonio se separasen, pero había cosas que no cuadraban, pensaba ella, y decidida pensaba seguir la historia cuando, sintió gritos en el pasillo, dejó el libro en la cama y se acercó a oír más claramente lo que decían.

-¡¿por qué te vas?! ¡no lo entiendo! ¡estábamos a punto de acabar el proyecto!-gritaba la que parecía ser kagura

-no es asunto tuyo, hay cosas más urgentes que debo terminar – este no era naraku… ¿quién…quién era?

-¡por favor! Si no acabamos esto pronto, se nos vendrá todo el equipo encima y no podemos permitirlo-dijo seria ella, él pareció parar sus pasos, al igual que después hizo kagura.

-tengo que ir a , no puedo evitarlo, puedo dejaros material y tiempo pero nada más-ella carraspeó- naraku sabrá arreglárselas, además con la inversión de los miles de fans que tiene tu "hijastra", no tendrá problema.-ella pareció suspirar

-si, supongo que será suficiente… pero es impropio lo que haces, hakudoshi, naraku querrá saber el porqué

-no importa, él sabe que nuestros asuntos tienden a ser privados y solitarios-sentenció él, sus pasos volvieron a oírse para finalmente alejarse y dejar silencio en ése pasillo, segundos después lo mismo hizo kagura, sin reparar en kagome; -"¿qué tramarán?"-pensó, pero sin pensarlo demasiado se volvió y se tumbó en la cama, esta vez, para quedarse dormida.

- - - - - - - - - -

-señor -lo llamó alguien, despertándolo de su improvisada siesta- señor, el niño ha despertado- al concluir aquella frase, él de inmediato se incorporó y fijó la vista en los ojos del doctor.

-inuyasha: ¿y qué tal?-

-bien, si quiere puede verlo, parece llamar a su madre, creo.

-inuyasha: ¿kagome?- el hombre asintió- ya veo.

-perdone mi indiscreción, pero ¿el niño es suyo?- el dorado lo miró confuso, no tenía una respuesta concreta que dar… más bien ninguna, pero pensando en que, kagome se lo había dejado… digamos que sí.

-inuyasha: ahora me estoy ocupando yo de él, soy un buen amigo de la chica-le informó y concluyó, para que no preguntase más.

-entiendo su posición, las mujeres cuando te confían algo, más vale que lo cuides y no digas nada, ¿no?-dijo gracioso el doctor, el ambarino asintió, sonriendo apenas-recuerdo que mi mujer me hizo algo parecido cuando éramos novios, me dejó a su hermano conmigo, el niño era un diablillo pero muy listo, cuando volvió y vio la casa patas arriba, lo primero que hizo fue buscarnos y cuando nos vio tirados por el suelo llenos de pintura se puso a reír-inuyasha lo miraba interesado, sabía lo que quería decirle, pero no con qué propósito-ésa fue una de las cosas que mi mujer adora, según ella, ésa fue una de las causas por las que acepto casarse conmigo.-inuyasha lo captó

-inuyasha: esto yo… emm bueno, sólo somos amigos, estoy cuidando del pequeño por un favor… nada más

-no te preocupes hijo, te entiendo, no seré muy atento, pero tengo experiencia-le sonrió, habiendo llegado ya a la habitación del crío-adelante.

Nada más entró, vio al pequeño tapado, con la frente un poco perlada del sudor y pronunciar palabras que no acababa de comprender.

-podrá llevárselo mañana por la mañana pero le advierto, que no puede hablar.- el plateado giró a él con sorpresa, y vio en el doctor frustración-al parecer el miedo a algo y como consecuencia esto, le ha provocado un bloqueo a su capacidad de hablar, lo único que ha llegado a pronunciar con claridad ha sido "kagome", por lo que supuse que quizás era la madre, su amiga.-le aclaró, pero sinceramente dudo que sea ella, según la enfermera que la vio con usted, era morena y de ojos marrones, y usted los tiene dorados y el pelo plateado, ¿es adoptado?-preguntó.

-prefiero no contestar doctor, sólo sé que el niño estaba mal y me pidió cuidarlo ya que ella no podía-le explicó, el doctor asintió, pero se llevó la mano a la barbilla como pensando algo.

-haré una excepción y no llamaré a la asistencia social, me fío de su palabra señor Taisho, pero espero que esto se vea aclarado, por favor, si ocurre algo llámeme a este número, si llega a pronunciar alguna otra palabra o información, dígamelo, este caso no es habitual-le explicó entregándole una tarjeta-espero que mejore, les dejo a solas-le informó y procedió a su marcha, quedando ambos solos.

-inuyasha: ¿qué te ha pasado…? No… ¿qué os ha pasado?-preguntó al vacío.

Reviews:

Pao14: ves que no le ha pasado gran cosa eh? xD bueno lo de inu y kagome, lo he puesto creo que simple, con lo que quizás os imaginabais pero es sólo el principio entre ellos jeje. ¡gracias por tu comentario!

Shin Gouki: nakayama… es yamanaka, me surgió de casualidad, pero es shiro, o sea que es bueno, creí que se entendería, pero bueno, seré más explícita en ése aspecto jeje me alegra que te gustase, ¡besos!

Skuld dark: los pensamientos de inuyasha… han sido los que han acudido a tu mente o han sido otros? xD si es que… al principio que mal pensao es eh xDme alegra que te haya gustado y gracias por el consejo! Intentaré no estresarme ;) gracias.

AllySan: sobre la madre de kagome… ya veréis ya; si ya se terminaron los exámenes, ¡al fin! Aunque total los resultados…sin comentarios xD ahora que estamos de vacaciones espero no tardar tanto, aunque espero no quedarme todos los días en casa, ¡¡cuídate mucho!!

Brujita16: no te preocupes peque, tiempo ahí ;) gracias por seguir leyendo a pesar de tu poco tiempo, un bezote wapísima ¡cuídate!

Jonas5180: gracias por comentar.