Perdón, perdón y mil veces perdón, dije que como mucho en el mismo día de Navidad, que por cierto ¡Feliz Navidad!, no me daba tiempo a colgarlo ayer, debido a estar con un familiar y con otro, y bueno… sólo quería comentaros un ejemplo para que entendáis más o menos la estructura: si alguien ve el internado quizás lo entienda un poco el tal y como lo estoy poniendo, y si no es así no pasa nada n.n más adelante todo quedará ligado y se entenderá pero deberéis esperar, a veces también me he liado, pero bueno, espero que al final todo quede entendido, y lo siento, pero a mi cabecita le gusta crearse laberintos dentro del mismo. Disfrutad las fiestas, un bezooo

PD: el próximo capítulo, espero poder colgarlo en 7 de enero, cómo regalo de reyes n.n y al día siguiente clases T.T ¡qué cortas las vacaciones! en fin, espero que disfrutéis estos días y ¡¡Feliz Año 2009!!.

Disclaimer: los personajes de Inu Yasha no me pertenecen, son de la magnífica Rumiko-sensei, hago uso de ellos en una idea original sin ánimo de lucro y con tal de entretener y expresar sensaciones al lector.

Indicaciones:

"…."-pensamientos

Cursiva-recuerdos

Conociéndonos (Cap 10)

Una semana había pasado desde entonces, no la había vuelto a ver en la universidad, tampoco sango sabía donde estaba ¿qué había sido de ella? Se preguntaba, quería preguntarla muchas cosas, también decirla que el niño estaba perfectamente pero que no podía hablar, además que sólo cuando la nombraba, él se ponía a llorar y a gimotear de tristeza, sin duda algo malo les pasó, pero ¿el qué? Maldita sea ¿el qué?. Divagaba él, recordando cuando trajo el niño a casa.

- - - Flash Back - - -

No había ido a la casa en toda la noche, quería hacerlo cuando el pequeño fuese dado de alta; alrededor de las doce de la mañana, al fin lo hicieron, shippo miraba la carretera con algo de pavor ¿nunca había salido?

-inuyasha: tranquilo, estás conmigo ¿vale?-le dijo, intentando calmarlo, él pareció ceder y se abrazó más a su pierna, el plateado sorprendido, se agachó a él-oye, ahora…-suspiró-me ocuparé yo de ti por un tiempo, kagome tiene asuntos que atender y no-iba a proseguir, cuando el pequeño empezó a llorar de nuevo-sssh, tranquilo…-lo atrajo hacia sí, abrazándolo-pronto la veras… pero mientras estarás conmigo-le informó, el niño paró de sollozar y lo miró con algo de desconfianza, inuyasha lo entendió.

Ambos, en silencio, anduvieron hacía el taxi que llamaron y se dirigieron a la gran casa de los Taisho, el pequeño miraba por la ventanilla asombrado de lo desierto que estaba el lugar, los altos árboles, aunque no había muchos y la enorme casa. Las paredes eran blancas, dándole un sentimiento de seguridad, mientras observaba con sus esmeralda curiosos, una chica bastante joven se acercaba a ellos con cara de enfado, percatándose, oyó suspirar a inuyasha, y lo miró interrogante.

-¡¡Inuyasha Taisho!!-gritó ronca y siniestramente la chica, acercándose, agarró a inuyasha de la camiseta, zarandeándolo

-¡cómo se te ocurre desaparecer así? ¡ ni una absoluta llamada, preocupada por que te hubiese pasado algo! ¡ y tú ni te molestaste en pensar que alguien estaría preocupado por ti! ¡maldito egoísta! ¡dime algo!-gritó, no dejándolo apenas respirar, el niño se asustó y se escondió tras las piernas de inuyasha, el movimiento de su pelo la indicó que había alguien más y dejó de agarrar a inuyasha, percatándose que era un niño, el plateado algo aturdido, intentó fijarse en la escena que estaba, literalmente, en sus pies.-¿y este pequeño?-preguntó sonriente, mirándolo, shippo seguía desconfiando, inuyasha se agachó.

-inuyasha: tranquilo… es una amiga, cuida de nosotros y de la casa-le informó, ahora la miró confuso "¿trataba así a sus amigos?"-es un poco bruta a veces…-ella gruñó-pero es por nuestro bien-sonrió él, el pequeño cedió un poco el agarre.

-rin: ¿es tuyo inuyasha?-lo miró y esta vez muy seria, demasiado, él se sorprendió de inmediato

-inuyasha: no, no, no, es un niño que estaba cuidando una compañera de clase y me lo ha dejado a mí, por un tiempo, tiene problemas y bueno… no pude decirla que no.-la informó y no era del todo mentira, salvo que ni siquiera pudo decir que sí, pero sin duda lo hubiera hecho.

-rin: ¡oh! ¡qué tierno!-exclamó, el pequeño sonrió, parecía maja.-y dime pequeño ¿cómo te llamas?-, bajó la mirada entonces triste, abrió la boca para intentar decir algo, pero nada salió.

-inuyasha: no puede hablar, es permanente, de momento tendremos que estar con signos y dibujos-le sugirió, ella asintió e intentó animar al pequeño, agachándose nuevamente a él.

-rin: mira, cómo ayer el descuidado de inuyasha no vino y le reservé algo de comida, la calentamos y te la comes ¿vale? Y mientras… te hago un buen dulce, ¿te gustan los dulces?-al pequeño se le iluminaron los ojos, apenas había tomado sobras, y eso parecía muy rico, asintió rápido y se fue con ella, dejando a inuyasha solo, mirando la casa, inmerso en sus pensamientos.

-inuyasha: "bueno…, ahora habrá que averiguar sobre houjo… y-voló su memoria al rostro de la morena, a ese momento en el hospital cuando la vio débil, pero arrebatadoramente hermosa-el padre de shippo, el padre de shippo-se repitió, intentando mentalizarse para no tentarse a investigar sobre su pasado, ya se lo diría ella cuando pudiese, de todas forma ya se lo pidió a su padre, tiempo atrás, el saber un poco más acerca de ella, seguro que ya tenía información así que esa parte ya no podía rechazarla, de momento permanecería quieto.

-sesshoumaru: inuyasha-oyó-¿ése crío es tuyo?-"¡¿por qué narices tiene que ser suyo?! ¿Es que acaso no ven el POCO parecido que tenemos o qué?"-se preguntó el ambarino intentando sosegar la vena que sobresalía de su sien.

-inuyasha: no… no es mío-muy despacio mencionó-¿acaso ves que tenga ojos dorados o el pelo plateado?-le preguntó irónico, era evidente que no, el frío se calló, no quería pensar que era un lejano familiar de Rin o algo por el estilo.-espero que no te importe que se quede una temporada, es un favor que me pidieron.

-sesshoumaru: ¿de kagome?-inuyasha lo miró perturbado, ¿cómo lo sabía? Leía en sus ojos.-nuestro padre averiguó un poco, ya que le pediste, es información bastante significativa, ¿quieres verla?-le preguntó, en ese momento no sabía que responder, -"era lo que quería ¿no? pero tenía miedo… miedo que eso le alejase de ella"-pensó, a tal pensamiento, se sorprendió de la respuesta.

-inuyasha: ya lo leeré..-murmuró con apenas indiferencia, sesshoumaru lo vio queriendo escudriñarle, nada sacó. Sin más, se metió en el hogar, minutos después lo hizo él, y al hacerlo enseguida oyó las palabras de alegría y ánimos de Rin hacia el pequeño. Sonrió-"estará bien cuidado… solo faltaba que sesshoumaru hiciese de padre"-pensó con gracia.

Habían preparado sin problema alguno una habitación para el niño justo al lado del de Inuyasha, por si sucediese algo, él, ya que lo conocía, fuese el primero y así no asustarlo. Éste había cenado con un deleite a cada mordisco que hizo que la cena fuese más saludable para todos, consiguió que Rin también cenase con ellos, no hablaron de nada, pues el verlo ya era un gusto para ellos, hacía años que esa casa se encontraba algo vacía y ahora con este niño, seguramente llenaría uno de los muchos rincones de la casa con su ingenuidad y dulzura.

Al final, todos se acostaron en sus respectivas habitaciones, y esperar dormidos el comienzo de un nuevo día, pero en la madrugada, unos pequeños sollozos y movimientos bruscos surcaron la noche, preocupando y despertando al ambarino, medio somnoliento, abrió los ojos e intentó averiguar qué era eso, sin resultado, iba a cerrar nuevamente los ojos cuando oyó un llamado con dolor.

-¡kagome!¡kagome!¡lo siento!¡kagome!-gritaba de pronto, ése era shippo, raudo, se levantó, aún estando con el torso desnudo y fue a la habitación de al lado, abrió la puerta y lo vio con dolor, estaba llorando, y moviendo el rostro y los brazos con inquietud. Fue hacia él, abrió las mantas que lo cubrían y se tapó luego con ellas. Shippo al sentir un nuevo calor, se arrimó a él, aún sollozando.

-inuyasha: ssh… tranquilo, estoy contigo… tranquilo….-le dijo con voz suave, acariciando sus desordenados cabellos-pase lo que pase estaré contigo y kagome vendrá ya verás, seguro que está bien…seguro…cuidaré de ti..-le volvió murmurar, suave, en cierto modo también auto convenciéndose que de verdad, kagome estuviese bien, ya que él mismo lo dudaba.

Esas palabras, además de sus palabras lo calmaron suavemente, con el brazo desnudo lo abrazó y con su calor, llenó el vacío que dentro de su pequeño corazón sentía, sus sollozos se apagaron y poco a poco empezó a dormirse, pero sin moverse ni separarse de Inuyasha.

-rin: algún día será un buen padre…-murmuró desde el otro lado de la puerta, viendo a escondidas como inuyasha tapaba al pequeño de nuevo

-sesshoumaru: primero debería pensarse en con quién tener hijos, aunque espero que tenga cabeza y no sea con kikyo-murmuró, contestándole a rin, quién dio un pequeño salto en el mismo sitio del susto.

-rin: sesshoumaru…qué susto… perdona, es que creí que estaba sola-se excusó viendo la tensión que de repente se había puesto en él. De forma inconsciente agachó la mirada, viendo que llevaba una camisola grande y holgada, dejando ver gran parte de su pequeño y estómago, se sonrojó furiosamente y desvió la mirada-b-bueno, será mejor que nos acostemos, mañana hay que hacer muchas cosas…-comentó, él asintió en silencio, observando también el camisón que llevaba, dejando ver sus hombros, su clavícula, y qué marcaba con elegancia su estilizada figura, también se sonrojó y sin decir más se fue a su habitación, pensando en lo hermosa que se veía.

Noches como estas se repitieron en dos ocasiones más y a la tercera, ni rin ni sesshoumaru se preocuparon de ir a ver, pues sabían que inuyasha se ocuparía de él, como un padre.

- - - Fin Flash Back - - -

Recordó, mientras que caminaba otro día hacia la universidad, hoy al contrario que los otros días no iba en moto, por lo que había salido más temprano que de costumbre, quería estar en silencio, y ¿a qué se debía este cambio? No lo sabía… bueno en parte estaba preocupado por kagome y necesitaba distraerse y por otra… no sabía que pensar… estaba confuso con todo: naraku, los Sichinintai, ¿tendrían resultados los planes de su padre? Y además… pronto empezaban el inicio de las actividades de competición…-kouga-murmuró, ambos se habían alistado a lo mismo, miroku era el organizador y sango se había apuntado al final al club de arte, que se basaba principalmente en crear una escultura original y kagome… bueno… en realidad… ella no había dicho nada y sabiendo lo que pasó hace un año, no estaba seguro de que se apuntase pero… quizás podría hacerlo, sólo necesitaba ánimos y él se los daría… si la veía claro.

Había pasado un largo rato desde que salió de su casa y ya se estaba acercando a la Universidad, cuando divisó un coche negro, demasiado grande para pasar por desapercibido y observó, un poco lejos, como salía una figura y que la cual era la persona que últimamente no salía de sus pensamientos: kagome. Observó cómo cogía su cartera y se alejaba del coche, que segundos después, arrancó para desaparecer, en ése momento, él hecho a correr hasta llegar a ella, quería preguntarla y decirla muchas cosas pero al llamarla y ella girar sorprendida, se le cayó el mundo encima de la sorpresa, confusión y algo de dolor sintió, ante la visión.

-inuyasha: ¿pero qué…?-apenas pudo pronunciar, ella agachó el rostro avergonzada… ahora sí que no sabía cómo mirarlo. El ambarino, que se había quedado perplejo se acercó a ella y la obligó a que levantase su rostro, tenía dos moratones bastante notorios, uno en el labio y otro en el ojo, además de varias líneas rojas en sus mejillas, pero más que eso le sorprendió ver la infinita tristeza que ataviaban esos hermosos ojos ¿cómo podía guardar tanta tristeza dentro de sí?-¿por qué te han hecho esto? ¿fue por el niño?-al pensar en el chico frunció más su frente-¿ha sido el padre?-preguntó en un tono más ronco y furioso, sorprendiéndola, pero interiormente sonrió, él estaba preocupada por ella, no la importaba su aspecto si no el porqué de ello… y le agradaba pero ¿por qué? ¿por qué le agradaba que él se preocupase por ella?, se preguntó mientras lo veía algo simpática.

-kagome: tranquilo, no sé siquiera quién es el padre así que lo dudo-intentó parecer graciosa pero no lo consiguió, acudiendo a la mente del plateado un pensamiento no muy agradable, pero se calmó antes de decir nada, la enfermera dijo que no tenían parecido alguno, intentó sosegarse, pero ¿por qué se había puesto furioso al pensarlo?.- ¿c-cómo está shippo?-preguntó ella no muy segura. Él bajó de sus pensamientos para centrarse en ella.

-inuyasha: ¿el niño?-ella asintió-pues… bien salvo que no puede hablar, al parecer lo que pasó antes de que se cortase y también al hacerse la herida, se asustó, lo que de modo indirecto bloqueó su capacidad de hablar, sólo se le entiende tú nombre, cuando le hablo de ti o pregunto algo sobre lo que pasase antes al corte, llora y tiene muchas pesadillas, cuesta calmarlo pero parece que cuando dormimos juntos está como más seguro-intentó animarla, consiguiendo una diminuta sonrisa agradecida por parte de ella. ¿qué era eso? Se preguntó él, se sentía raro estando así con ella, antes hablaban de cosas triviales y distantes pero ahora… de la nada… aunque le gustaba que fuese así, quería ayudarla.

-kagome: no sé si debería de haber venido… con esta cara…-murmuró apenas, él la miró, había bajado el rostro de nuevo.

-inuyasha: no estás tan mal, quizás con una doble o triple capa de maquillaje se tapará bien, pero si haces eso no te librarás de las preguntas ni de sango ni mías-le dijo, ella sonrío un poco más que la vez anterior, si que sabía sacar lo bueno de las cosas malas, ella hacía un tiempo era igual… pero le arrebataron todo lo que en ella era felicidad y se quedó con el vacío y dolor de las consecuencias, intentó no pensar en ello.-si quieres nos vamos por ahí-comentó, ella lo vio con indecisión-un días más para ti dará igual, nadie tiene por qué enterarse. Ella negó

-kagome: no si no es por eso, es por ti, ¿a ti no te afectará?-él sonrió

-inuyasha: tranquila, a mí me da igual y mi padre no dirá nada y si lo dice, no me importa, no me parece bien dejarte toda la mañana sola, además, así podremos conocernos más, ¿no crees?-era sincero, total un día más no le iba a molestar, ella asintió aún un poco confusa pero él la animó y finalmente partieron antes que la gente empezase a aparecer por la puerta.

Atravesaron el patio principal del campus y después se adentraron por la parte trasera, llegando al final, ella confusa iba a preguntar, cuando él, de la nada, abrió paso entre arbustos a un jardín aún más extenso de lo que de por sí, esa universidad era, pero eso no estaba conectado a Shikon, estaba un poco descuidado aunque las plantas estaban bien cuidadas y el aire parecía puro.

-kagome: ¿qu…qué es este lugar?-preguntó patidifusa-es hermoso… -susurró, el se sintió complacido

-inuyasha: bienvenida a un trozo secreto de los Taisho-la dijo, ella volteó a mirarlo sorprendida- esta propiedad, hace unos años estaba abandonada, iban a demoler el edificio (constaba de dos pisos) pero a mi madre le fascinó esta casa, así que mi padre la compró y se la regalo como aniversario de boda, pasaron aquí una de sus etapas más felices, para entonces, estaba embarazada de mí, el amplio jardín y la elegante casa, aislada de las urbanizaciones, oculta tras la universidad la enamoró, ocultos pero al descubierto, como solía decir ella-él sonrío algo triste, ella lo notó pero no dijo nada, siguió atenta a sus palabras- desde entonces que es nuestro, pero mi padre ya no se pasa por aquí, de vez en cuando viene Rin a regar las plantas y limpiar un poco la casa, pero poco más, sesshoumaru, mi hermano…bueno hermanastro-corrigió-, ni se pasa y yo… bueno, es la primera vez que vengo en bastante tiempo, además que nunca he traído a nadie,-eso último le había llegado hondo a la chica, ella era la primera en pisar ese pequeño secreto de los Taisho, guardaría este hermoso recuerdo en su memoria y jamás se olvidaría de ese lugar pero ahora, con mucha más razón- se supone que este sitio es un remanso de paz donde puedes descansar y encontrar la paz contigo mismo-informó, repitiendo las palabras que su madre en alguna que otra ocasión había pronunciado.

-kagome: ¿por qué apenas venís? ¿y tú madre?-preguntó con voz un poco dudosa, no muy lejos había un par de columpios, donde él y sesshoumaru algunas veces jugaban, anduvo lento hacía ellos y se sentó, ella lo imitó, dejando la cartera a un lado en la suave hierba. Él apenas se sentó, sintió la cálida voz de su madre regañándolo, su suave tacto al menearle el cabello y acariciarle la mejilla, su floral aroma del hermoso cabello negro que tenía su madre, la extrañaba y el estar en ese lugar lo llenaba de melancolía, centrándose en la pregunta de su amiga, empezó a columpiarse con suavidad.

-inuyasha: ella murió-kagome se congeló, se lo esperaba pero… de algún modo, la había pillado por sorpresa-en un accidente de avión, junto a ella había algunos ministros importantes del gobierno, hay rumores que fue un atentado, otros un accidente y otros exagerando, que el avión fue robado y el temporal les obligó a aterrizar en pleno océano Pacífico-río irónico-se encontraron el avión hecho pedazos en una isla, y para nada cerca del océano Pacífico, había varios cuerpos apenas reconocibles, mi madre, que estaba en una de las primeras filas, al parecer murió en el acto, aunque quedó evidencia que era ella, al igual que los otros ministros y gran mayoría de pasajeros, a su lado iba una señora llamada Hikari, ésta se encontraba al fondo del avión, pues había ido a hablar con otro pasajero, fue malherida pero sobrevivió, era la vicepresidenta, murió poco después de intentar salir del avión, haciendo una llamada de socorro.-le informó-cuando eso ocurrió, tenía 17 años; hacía poco, habíamos unido lazos con los Higurashi-kagome se tensó- pero tras eso mi padre y yo nos sumimos en una gran depresión, afectando gravemente a la empresa, mi hermano se fue a , ya que tenía 21 pues tenía libertad, y yo estuve básicamente aislado por iniciativa propia, no quería salir, no quería comer, simplemente no tenía ganas de nada, hubo ocasiones en las que bebí, en resumen, lo pasé bastante mal, hasta que mi padre, cinco meses después, decidido a reponer la empresa, me pidió que lo ayudase, y así hice, durante dos años, en los últimos seis meses del último año conocí a mi actual novia, con la que llevo dos años de relación "aunque no estoy seguro de llamarlo así…"-pensó para sí- y dado que no tenía una carrera de empresariales, aunque se me daba bastante bien, me metí este año en Shikon, y así estar oficialmente capacitado para mandar en la empresa.-le explicó, concluyendo con un tono amigable-pero…-dijo, ella lo observó, había dejado de balancearse y su voz se tornó dura y furiosa-convencí a mi padre para que me dejase investigar un poco por mi cuenta y averigüé… que ese viaje, había sido organizado de forma aparentemente casual por Naraku Higurashi…-murmuró con puro desprecio, ella al oír nombrar su nombre recibió como respuesta varios escalofríos involuntarios ¿qué narices le habían hecho a ese hombre para que todos tuviesen problemas a causa de él?, se preguntó ella, mientras seguía escuchando- ése viaje supuestamente era para asegurar lazos con otra empresa… era sólo un complot para que los ministros del gobierno muriesen y entre ellos, estaba mi madre, los de aquella empresa dijeron que sólo era una reunión de confirmación a la fusión, habían sido sobornados, Naraku había armado todo esto para matar a esos peces gordos, al saberlo, me enfadé como nunca en mi vida había hecho… ¡mi madre estaba de más en aquello!...estaba decidido a matarlo pero-pausó un momento-cuando lo tuve delante, ésas ganas se desvanecieron de inmediato cuando oí sus sucias palabras y no fueron de defensa alguna, aceptaba lo que había hecho… pero no le bastó con rompernos el corazón a mi padre y a mí y dejarnos con vacío.

"recibió su castigo como estaba escrito, los Taisho no se librarán de la maldición que recibió hace años, y esto no ha acabado, ella sólo era otra zorra a la que la vida le fue fácil y la dieron todo, una caprichosa y ramera seguro buscando el dinero, tu madre no era una señora, era una interesada que jamás debió dar a luz a un hijo como tú"

Aquellas duras palabras atravesaron el corazón de la morena-"¡qué ser más cruel, rastrero y vil!"-pensó ella, mientras miraba entristecida al plateado, tenía la cabeza gacha, ocultando su mirada triste a la vez que guardaba una rabia infinita hacía aquél maldito.

-inuyasha: sus palabras me dolieron tanto que al final no me dio tiempo de asimilarlas y antes de darme cuenta, la puerta estaba cerrada con él ileso y yo consumido por la rabia, no me molesté en llamar de nuevo, estaba claro… me vengaría de él, no descansaré hasta verle morder el polvo manchado de su propia sangre-murmuró lleno de ira, su voz sonó demasiado ronca e inusualmente atemorizante, tanto que ella tuvo un escalofrío, en ese momento supo que ese juramento se cumpliría y secretamente deseó que de verdad fuese capaz de hacerlo, y esta vez no se arrepintió de pensarlo; está mal desear que le pase algo malo a alguien… pero en este caso haría una clara excepción, no solo por ella… había hecho daño ha mucha gente, a inuyasha, su padre, los familiares de aquellos del avión y quién sabe cuanta gente más... ése hombre aunque haya pasado por terribles cosas no tenía derecho a hacer sufrir a personas inocentes, era imperdonable.

Minutos después continuaron en silencio, ella algo incómoda, por el deje triste y furioso en el que se había tornado el aire, intentó desviar el tema a uno algo más animado.

-kagome: perdón pero, ¿quién es Rin? Y ¿cómo es eso de hermanastro?-le preguntó. Él la miró un breve momento y sonrió, no quería verle triste, era más de lo que mucha gente trataba de hacer, la gran mayoría te escuchan pero no te calman ni nada, sólo están ahí, como estatuas.

-inuyasha: pues mi padre estuvo casado con una mujer, la madre de sesshoumaru, el cual es casi igualito a ella, si algún día lo ves, lo notarás en seguida, pero murió cuando sesshoumaru tenía doce años, desde entonces ambos anduvieron solos y sin ninguna mujer, pero un día se encontró con mi madre, en una tienda de ropa, al parecer ambos estaban en la caja, hubo un atraco y estuvieron como rehenes, pero el hombre agarró a mi madre y mi padre cuando el hombre se despistó se abalanzó sobre él, salvando a todos, tras eso, quedaron dos o tres veces más y de su resultado al tiempo, salí yo-comentó con sorna, ella sonrió simpática-según mi padre, fue la época más feliz de su vida, aparte de la madre de sesshoumaru y nosotros claro, pero fue algo especial, en ése tiempo, sesshoumaru no dijo nada, apenas simpatizaba con mi madre, pero no la trataba mal, indiferente, tal y como es su carácter, éramos una familia.-comentó y la sonrisa se apartó un poco de su cara, ella comenzó a balancearse suavemente.

-kagome: sabes-comenzó- son esos recuerdos los que debes guardar como un tesoro, muchas veces son los que te animan a seguir-comentó, él la miró interesante, sonrió y al igual que ella comenzó a mecerse en el columpió, como dos pequeños.

-inuyasha: lo sé-murmuró sonriente-ah, me has preguntado por Rin ¿no?-ella asintió columpiándose.-ella, ahora mismo tiene quince años, aunque ya va a cumplir los dieciséis, es… sinceramente es todo-sonrió-es nuestra madre, nuestra hermana, nuestra hija, nuestra amiga, es ama de llaves, manda sobre el resto de gente que se ocupan de la limpieza y mantenimiento y cocina, que hace unos platos muy buenos la verdad, vente un día si puedes claro-ofreció, ella pareció pensárselo.

-kagome: me gustaría ir la verdad…-dijo apenas en un susurro y con la mirada algo baja, él la miró sin entenderla bien, debido al rechinar de las cadenas, apenas había oído un murmullo –sigue-le dijo, él la miró inquietante y suspiró dispuesto a seguir.

-inuyasha: ocurrió cuando ella tenía más o menos siete años…

En ese entonces, yo tenía doce años y sesshoumaru diecisiete. Mi padre y él, estaban trabajando el desarrollo de la empresa, para así al tiempo, poder desplazarla a Tokio, pues vivíamos en Yokohama, esto ocurrió un año y medio después.

Cuando nos encontramos a rin, mi madre y yo andábamos por el mercado, había mucha gente y te podías perder fácilmente, pero ese no fue su caso, éramos bien conocidos por nuestro distinguido cabello y color de ojos y que además, mi madre también era de buena familia por decirlo de alguna manera, así que nos teníamos que tapar un poco para no llamar la atención, podíamos salir pero a lugares casi desabitados y poco concurridas, por lo que nos aburríamos mucho, así que mi madre y yo, sin permiso de mi padre, nos marchamos.

Estábamos mirando, unas prendas importadas de Europa, cuando de repente oímos gritos, de entre toda esa muchedumbre, destacaba una, que era la de un hombre grande y muy alto, pero con una cicatriz que le cruzaba la cara, a un par de cuadras se encontraba un mercado que era muy frecuentado: el mercado humano.

Preocupados, nos acercamos para ver qué pasaba y vimos cómo obligaban a subir a una niña al estrado, aumentando los gritos, ahora de muchos hombres. La niña estaba llorando y aún así la obligaban a estar ahí, frente a todos, apenas llevaba un vestido rasgado y sucio, dejando ver sus pies descalzos y piernas sucias y muy delgadas. Ante tal visión, mi madre se llevó la mano al rostro, en cambio yo, quería correr y secuestrar a la chica si fuese necesario, pero me quedé estático; una vez pasó esa primera visión, empezaron a decir cifras para dársela al mejor postor, mi madre enfureció, me apretó la mano con fuerza y se acercó más al estrado, viendo con sufrimiento a la pequeña, que un pequeño instante nos miró con mucha tristeza.

-¡10.000!

-¡10.500!

-20.000!-nadie dijo nada, excepto el juez, el hombre sonriente de haber conseguido el premio para sí, sonrió- ¡para mí!-gritó un hombre, sólo se oyeron murmullos y la sonrisa del juez.

-20.000 a la una. 20.000 a las dos-señaló el hombre con los dedos, ya dispuesto a dar la respuesta.

-40.000-agregó alguien, todos se giraron a la persona en cuestión, viendo a una mujer tapada con una capucha, el juez la miró desconfiado, pero nadie se atrevió a subir la cifra.

-¿puedes pagarlo?-preguntó, vio como asintió y subió al estrado para recoger lo que había comprado, el juez aún desconfiado, le quitó la capucha en cuanto estuvo a su lado, habiendo una exhalación de asombro por parte de todos.-¿Izayoi? ¿qué hace usted aquí?-le preguntó sorprendido, ella se giró a él, elevando la barbilla, orgullosa y con autoridad.

-izayoi: vergüenza debería darte, a usted y a todos, ¿cómo hacen semejante atrocidad?-gritó ofendida-¡somos humanos no animales! ¡y aún así! Somos seres vivos, ¿se creen que pueden venderse unos a otros con dinero? Sin importarles nada excepto satisfacer sus deseos ¡castigo habría de daros!-gritó enfurecida, todos dieron un exclamación de pavor, sabían quién era ella y con quién estaba casada, seguro que lo haría. El juez la miró con gran pavor y de un tirón la dio a la niña

-l-llévesela gratis si quiere… pero n-apenas pudo continuar, mi madre le dio una cachetada, sin más, ambas fueron bajando pero el hombre se sintió ofendido y contra todo pretexto se abalanzó contra ellas, habiéndolo observado desde apenas unos pasos, corrí y antes siquiera de tocarlas, le di una patada en el estómago y cayó entre la muchedumbre sorprendido, mi madre se giró y me agradeció con la mirada.

Rato después, apartados de aquél lugar, nos paramos a descansar un poco, ya que la pequeña no estaba acostumbrada a esos trotes.

-izayoi: pequeña ¿estás bien?-ella asintió, viéndola sorprendida, mi madre sonrió-¿cómo te llamas?

-rin: m-me llamo Rin… pero…-nos miró a ambos, esperando su respuesta-¿por qué…?-preguntó, me atreví a contestar por mi madre, sonriente.

-inuyasha: mis padres son muy justos con todo y aquello era una injusticia, eras inocente y los otros unos abusones-dijo simplemente, cruzándose de brazos por encima de su pecho. Su madre lo miró y sonrió.

-izayoi: él es mi hijo, se parece mucho a su padre-me giré sorprendido a su respuesta y después sonreí algo sonrojado-le conocerás pronto, espera a que lleguemos a casa.

-rin: pero…

-izayoi: tranquila, todos son muy amables, incluso sesshoumaru aunque es un poco frío e indiferente tiene su parte amable, no te preocupes, serás como una hija más para nosotros-le dijo, y los tres, caminamos hacia casa, que al vernos mi padre y sesshoumaru se sorprendieron mucho, pero no dijo nada, sonrió como de costumbre y la aceptó como una más, y para extrañeza de todos, sesshoumaru no se opuso.

-inuyasha: así que ahora, después de ocho años seguimos todos unidos, excepto por la pérdida de mi madre, pero que, igualmente aún la sentimos, como si estuviese aquí.-la informó, ella escucho atenta todo su recuerdo, recordando también a su madre, antes de su muerte… "no hagas como tus padres…"recordó, y se obligó a olvidarse de naraku, ya tenía bastante con verlo todos los días y más si es para torturarla.

-kagome: queríais mucho a vuestra madre-comentó sonriendo, mientras se mecía nuevamente, haciendo que su cabellos bailara al compás, inuyasha la observó y nuevamente se asombró de lo bella que era, pero no ya sólo físicamente, tenía un aura pura y un poco inocente, y eso la hacia ver especial, muy distinta a todos, de forma inconsciente la estaba atrayendo.-bueno-murmuró, parando de balancearse-es hora que nos vayamos, ya es hora del descanso y sólo tenía clase a las tres primeras, gracias por la charla, la verdad, creo que la necesitaba y sobretodo, gracias por enseñarme algo tan privado, me siento muy dichosa, nadie había hecho algo así por mí-sonrió y por primera vez, realmente agradecida y sincera, él lo notó y guardó esa sonrisa en su corazón, recordando también… el rostro de su madre.

-inuyasha: no ha sido nada, de todas formas, tenía que venir, y si alguna vez necesitas estar sola, puedes venir aquí cuando quieras, dudo que alguna vez te encuentres con alguien, así que tómalo como si fuera tuyo.-le of5reció, ella, muy agradecida, tenía una imperiosa necesidad de abrazarlo, pero se contuvo, sonrió y se agachó a coger su cartera.

Ambos se fueron por el mismo lugar por el que habían entrado en completo silencio y se despidieron hasta el día siguiente, teniendo aún en sus mentes, lo a gusto que se habían sentido, lo mucho que estaban compartiendo y en los buenos amigos que se estaban convirtiendo.

Reviews:

Shin Gouki: jajaja todavía falta para eso, que sé que son deseos de todos, pero hay que ir poco a poco n.n. lo del libro lo hago por dos razones, pero espero que se entienda más adelante y si hijo, si no, no serías tú ;).

Pao14: muchísimas gracias por tu comentario, en serio esa efusividad me anima mucho!!, cuídate mucho y felices fiestas!.

Skuld Dark: si hija, yo también lo espero con ansías, que sé que soy la escritora pero vamos, se me va mazo la olla xD muchas gracias y cuidate!!

Setsuna17: gracias por comentar!! Me alegra mucho que te siga gustando, un bezo!!

AllySan: si hija, tenía que volver y nunca acabará, hasta que alguien ajeno la salve, aunque vamos viendo que todo se va facilitando y a la vez complicando todo jeje, muchas gracias y tranquila, no me olvidaré ;) muak!!

Jonas5180: gracias por comentar.

Lolichan36: Feliz Navidad!! n.n gracias nuevamente pro comentar!! Y si.. haber cunado reanudo la lectura con tus fics jejejeje que disfrutes estas fiestas y tranquila, si tienes alguna duda, pregúntame ;) un bezo!!