CAPITULO 3

Notas del capítulo:

Hola de nuevo aquí estoy con otro cap. de mi fic pero antes de pasar de lleno al cap. quiero agradecer a NightmareNess por su comentario que me animo mucho a seguir con la historia por ello este cap. se lo dedico a NightmareNess en especial.

Ahora sí, sin más que agregar les dejo con el cap. que lo disfruten.


En la entrada del palacio perteneciente a los Malfoy por generaciones se encontraba ya una bella joven que tenía en ese momento una expresión un poco molesta en el rostro y es que no entendía por qué se irían tan pronto si los planes eran irse más tarde por lo que tuvo que apresurarse con su arreglo, además de que por ordenes de su padrino, no había podido despedirse de Draco y Blaise argumentando que la quería de inmediato y sin desvió alguno en la entrada. Ella por supuesto obedeció la orden que se le había dado a pesar de su molestia y aprovechando que ya había alistado lo que se pondría se dispuso a cambiarse de ropa y arreglarse y tan pronto como le fue posible se dirigió a la entrada del palacio sin desviarse y ahí se encontraba en esos momentos esperando a su padrino.

- Querida Pansy veo con agrado que seguiste mis indicaciones- se escucho de repente la voz de Lucius quien junto con Lucian venían saliendo mirando ambos a la joven con agrado ya lista y dispuesta para que partieran

La joven que se hallaba de espaldas a la entrada viendo hacia los jardines frontales del palacio se giro con estudiados movimientos elegantes quedando frente a frente a ambos hombres quedando oculta su molestia de hace unos momentos por una amable sonrisa

- Padrino, Lord Zabinni…- saludo

- Pansy tu como siempre cada vez más hermosa…- correspondió al saludo Lucian con agrado yendo a besar la mano de la joven dama cual educado caballero que era

Pansy se sonrojo un poco por el cumplido y por el beso pero se recompuso pronto – Muchas gracias Lord Zabinni- termino diciendo

Lucius solo sonrió ante el espectáculo, olvidándose un momento de su molestia anterior, sabiendo perfectamente lo mucho que le gustaba a Pansy que la tratarán como la dama que era, mas cuando estaba a punto de agregar algo un hombre mayor con una sencilla túnica de servicio con el escudo de los Malfoy bordado en el pecho se acercó subiendo por la escalinata que se anteponía alas enormes puertas que daban entrada al palacio anunciando que el carruaje estaba listo, a lo que el rubio Noble asintió y acercándose a Pansy le ofreció su brazo, para así bajar los tres.

Una vez abajo los tres Nobles subieron a un amplio y lujoso carruaje jalado por cuatro imponentes corceles plateados de ojos cual frió hielo, cuatro poderosos Libiru, una raza exclusiva de la familia Malfoy, conocidos por su rapidez, su belleza y su pureza pero también por su bravura y poderío

- Bueno no me puedo quejar Lucius las condiciones del viaje serán aceptables- dijo con sarcasmo y ya dentro del carruaje Lucian observando la comodidad y el espacioso del interior del que sería su transporte

- Mí querido amigo los Malfoy solo viajamos con lo mejor…- respondió con arrogancia el rubio al tiempo que daba la orden y el carruaje se ponía en marcha

- Por supuesto estoy al tanto de lo contrarió jamás hubiese aceptado viajar con ustedes, no puedo permitirme bajar los estándares aceptables para los Zabinni- rebatió esta vez el pelinegro incisivamente

- Oh por favor basta los dos maduren, ambas familias son poderosas e importantes por igual- intervino Pansy rodando los ojos – ahora entiendo a quienes se parecen Draco y Blaise- susurro negando

Lucian se permitió soltar una ligera risa ante las palabras de la joven – Jajaja bueno Lucius creo que fuimos puestos en nuestro lugar-

- Si… tal vez- murmuro el rubio hombre con cierto resquemor - pero Pansy te he dicho que no te dirijas a nosotros con tanta falta de educación somos mayores y merecemos respeto-

- Puede que si padrino pero estamos a solas y la verdad ustedes a veces pareciera que tienen la edad de Draco y Blaise sobre todo cuando se ponen a comparar sus caballos o a ambas familias- fue la relajada respuesta de Pansy

Lucius negó sin dar crédito a las palabras de la joven a su lado, como les decía algo así, aunque tal vez fuese cierto pero de todos modos…

- Pero bueno dime Lucian vendrás con nosotros cierto pero imagino que Blaise igual que Draco se queda verdad- pregunto cómo sin nada mas antes de que Lord Zabinni contestara intervino Lucius

- Pansy Parkinson como te atreves a llamar a Lucian por su nombre y de tu como si fuera tu gran amigo… donde quedo el educado Lord Zabinni de hace unos momentos- le regaño de nuevo Lord Malfoy mirándola con sorpresa e indignación

Pansy volvió a rodó los ojos por segunda vez en el trayecto – Como dije antes estamos a solas padrino además no creo que le moleste a Lucian que me dirija así a él, lo hago con Severus y dice que está bien- menciono encogiéndose de hombros ligeramente

A esas palabras Lucius sintió que iba a desmayarse y agradeció estar sentado – Le… le hablas a Severus por su nombre y de tu- logro agregar una vez se recompuso un poco de la impresión

- Si desde hace un tiempo, de hecho él fue quien me dijo que podía hacer lo mismo con Lucian, claro solo cuando estemos solos como ahora e igual con él solo lo hago cuando estamos a solas así que padrino por favor deja de hiperventilar- dijo cierto fastidio la chica

- Pero… pero…- decía Lucius sin dar crédito a lo que escuchaba cuando escucho una vez más la suave risa de su mejor amigo – Lucian por favor esto no es para reírse, que le pasa a Severus, pero dime tú sabías de esto- pregunto a su pelinegro amigo

Lucian que todavía reía un poco negó – No la verdad no sabía nada a mi sorprende tanto como a ti esto pero no exageres Lucius como dice Pansy estamos a solas y por mí no hay problema-

- Que dices pero… Increíble! Sencillamente increíble… definitivo tu y Severus están perdiendo la cabeza- termino exclamando un indignado Lucius

- No es eso Lucius pero piénsalo todos nosotros somos como una gran familia y los formalismos desde hace mucho están de más, lo que sucede es que tu eres muy rígido- mirando a su amigo con diversión por su sobre actuación ante algo tan trivial

- No es rigidez Lucian Zabinni, es buena educación, buenas costumbres no importa si somos familia o no eso debe mantenerse, además Blaise no lo hace ni Draco-

- Bueno ellos se sienten cómodos siguiendo las buenas costumbres como tu les dices pero Pansy- mirando a la joven que solo miraba a Lucius con aburrimiento – es diferente así que déjala ser además como ella misma ha dicho solo lo hará cuando estemos a solas por lo que está bien, además Pansy es una joven dama de comportamiento intachable en sociedad y sabe comportarse perfectamente cuando debe hacerlo- alegó Lucian en defensa de la joven que solo le sonrió

- Si… bueno eso es cierto pero…- suspirando derrotado- está bien pero solo lo harás cuando no haya nadie alrededor y por qué Lucian y Severus te lo permiten pero conmigo ni se te ocurra hacerlo, para ti soy padrino, nada de Lucius- acepto finalmente aunque con mucho pesar el rubio hombre

- Por supuesto padrino no iba a hacerlo contigo de todas formas- agrego con desfachatez la joven dama pelinegra

Lucius negó de nuevo ante la actitud de su ahijada – Definitivamente le influencia de Draco te está echando a perder tu siempre habías sido tan sensata, tan obediente pero de un tiempo para acá- soltando otro suspiro

- Bueno padrino no es precisamente Draco solamente Blaise también ayuda pero no es solo por ellos- le quito importancia Pansy con un elegante movimiento de su mano – aunque ahora que los mencionas por qué no me permitiste despedirme de ellos y por que salimos antes- cuestiono recordando su anterior molestia

Lucius se puso serio de pronto por esas palabras que le recordaron su discusión con Draco por lo que desvió su gris mirada de la ambarina de Pansy – No fue por nada en particular es solo que decidí que era mejor partir junto con Lucian de una vez y no perder tiempo dando vueltas innecesarias, en cuanto a lo de no poder despedirte pues… Lucian tenía prisa de irse y además no es como si fuéramos a irnos un mes, volverás a ver a esos dos pronto- termino con una aparente tranquilidad

- Valla y eso… es cierto…- pregunto la pelinegra incrédula pues conocía muy bien a su padrino y aunque aparentaba normalidad y tranquilidad no la miraba y se había puesto muy serio de repente

- Por supuesto que es cierto no es así Lucian- murmuro el rubio Noble aun mirando por la ventana del carruaje no queriendo hablar más del asunto pues se volvería a molestar

- Si claro es totalmente cierto Pansy y te pido una disculpa si por mi causa tuviste que estar lista antes de lo que tenias planeado- expreso Lord Zabinni con una franca expresión mirando a la joven de manera directa y segura esperando que con esto la astuta chica se convenciera pues si seguía insistiendo sabía que haría a Lucius estallar y eso no era bueno pues por lo que veía su amigo quería evitar hablar del tema

- Oh… bien bueno les creeré entonces por ahora aunque ya me enterare si me mienten cuando regresemos- termino por aceptar la joven Noble aunque sin demasiado convencimiento

Y así después del tenso momento el resto del trayecto hacia el feudo de Wilthshire donde se encontraba el Palacio de la familia Zabinni fue más ameno para los tres Nobles con Pansy contando graciosas anécdotas que hacían reír a ambos hombres y de cuando en cuando hacían indignar de nuevo a Lord Malfoy por las ocurrencias de la joven dama que había criado desde que era un bebé y a quien quería más que como una ahijada, que no lo era realmente pues su madrina había sido solo Narcissa, como a la hija que nunca tuvo.

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Año 987 d. De la Gran Guerra

Alaktar, ciudad central del reino de Balaur

En el mismo momento en que los dos más importantes Nobles de Balaur, se encaminaban al palacio de uno de ellos para partir hacia Robinet, el monarca de Balaur se alistaba también para partir hacia el mismo lugar y con igual propósito, asistir a los funerales de Albus Dumbledore.

- Quien lo diría que te irías tan pronto Albus…- se escucho en una suntuosa habitación del castillo real – Como me hubiese gustado ver tu cara ahora que soy Rey, una lástima que no pudiste venir a mi coronación- trono de nuevo con burla la imponente y profunda voz de su Real Majestad Tom Sorvolo Riddle, monarca de Balaur recién coronado Rey ante la desafortunada e incidental muerte de su hermano mayor antiguo Rey de Balaur.

- Mi lord yo… lamento interrumpir sus cavilaciones pero… que hago me… me retiro- se escucho otra voz solo que esta más tímida y sumisa que provenía del cómodo lecho que estaba en medio de la habitación

Su Real Majestad que en ese momento se encontraba de espaldas viendo por su balcón se giro con un elegante y fluido movimiento observando con satisfacción y una media sonrisa altiva a quien le había hablado, un bello joven de facciones aniñadas y dorados cabellos ondulados, el cual se encontraba en su cama, cubriendo tímidamente su cuerpo desnudo bajo las sabanas, mientras miraba hacia abajo con sumisión en espera de una respuesta.

- Mi hermoso Evan, me encantaría decirte que no, pero debo partir en unos momentos- murmuro el monarca con fingido pesar acercándose con pasos lentos, desplegando en cada uno una virilidad y un atractivo sexual innegable

- Oh… ya veo, es una pena Mi Lord yo… me hubiese gustado… estar más con usted- admitió el joven llamado Evan con cierta vergüenza, mientras sus pálidas mejillas se sonrojaban y se atrevía a levantar su mirada, revelando unos grandes y bonitos ojos lilas, que se toparon con unos enigmáticos y atrayentes ojos color rubí que le miraban complacidos con sus palabras

- Mi Evan tan dulce como siempre- expreso con una seductora sonrisa el Rey de Balaur al tiempo que se sentaba en la enorme cama, muy cerca del jovencito y acariciaba su sonrojada mejilla – y no dudes que a mí me hubiera gustado disfrutar más contigo porque eres sencillamente delicioso- termino diciendo mientras pasaba su rubí mirada por todo el cuerpo del joven sin pudor alguno

Evan se sonrojo aun mas por esa mirada recayendo en su cuerpo, por esas palabras que le hicieron recordar las pasadas noches, las mejores noches de su vida pensó sin duda, más aun con esos recuerdos frescos en su memoria y en su cuerpo tomo fuerzas para hablar – Mi Lord… Mi Lord yo… usted me halaga- susurró deseando que ese hombre volviese a besarlo, a tocarlo, a tomarlo.

Tom sonrió una vez mas de esa manera devastadora, contento de ver esa mirada deseosa en el jovencito y entonces de verdad deseo tener más tiempo, más tiempo para disfrutar a consciencia de ese delicioso cuerpo, pero lamentablemente tenía que irse, mas se permitió un pequeño capricho y acercándose aun más al cálido y joven cuerpo de Evan, tomo la barbilla ajena con delicadeza para tomar con pasión esos rosados labios que le entregaran apasionados besos apenas hacia unas horas atrás.

Por su parte Evan al sentir el anhelado beso se aferró a la ropa del mayor y junto su cuerpo todo lo que pudo con el ajeno, sin importarle ya su desnudez ni nada, solo le importaba ese beso, ese hombre al que se entregará totalmente y sin reparos en ese apasionado contacto.

Su Real Majestad sonrió dentro del beso al sentir la entrega total del chico y pasó uno de sus brazos por la desnuda cintura para estrechar aún más el contacto entre ambos si es que era posible, mientras que con su otra mano recorría a placer de nuevo ese cuerpo que ya había sido suyo varías veces

- Ahhh mi lord…- gimió deseoso el joven una vez el rey se separo de sus labios y repartía lamidas y besos por su cuello

- Oh precioso Evan, me encantas eres de todos los que poseído, el más apasionado, el más sensible a mi tacto- rugió la excitada voz de su majestad deleitándose con la suave piel bajo su mano y sus labios

- ahhhhh… yo…. mi lord… ahhhh- gemía el chiquillo sin parar y perdido en el deseo que esas pocas caricias y besos le provocaban

Mas el excitante e intenso momento que se vivía en la habitación de Su Real Majestad se vio interrumpido por un toqui do en la puerta

Tom Riddle, quien ya había acostado por completo a un excitado Evan que lanzaba deliciosos gemidos deseosos, maldijo por lo bajo y se separo de su amante un poco, parando todo tipo de caricias al cuerpo bajo él, que respirando entre cortado entre abrió su mirada lila, confundido de que el Rey se hubiese detenido, mas el monarca ya no le miraba, miraba hacia la puerta de sus aposentos.

- Adelante…- concedió Su Real Majestad con autoridad y totalmente imperturbable como si hubiese estado conversando o leyendo antes de tan abrupta interrupción.

Al instante una de las mucamas del castillo entro, mas al ver la escena ante sus ojos se ruborizo y de inmediato bajo la vista – Lamento interrumpir su majestad, pero el capitán de su guardia personal, Sir Cardigan, me indico le informara está listo todo para su viaje, su carruaje le espera en la entrada al castillo y ya llevaron su equipaje para el viaje, solo le esperan a usted para partir majestad- murmuro con total respeto la mujer y sin atreverse a mirar nada que no fuera el suelo

Tom siseo con malestar, pues se debatía entre partir de inmediato como sería lo correcto o demorarse unos minutos más y satisfacer su deseo, al final y como siempre decidió que lo primero era satisfacer sus deseos, así que con una arrogante sonrisa expreso – Dile a Sir Cardigan que tardare un poco, antes debo terminar algo pendiente- mirando de nuevo al joven bajo su cuerpo, que le sonrió ante su decisión

La mujer se sonrojo aun mas al escuchar eso pero asintió – Muy bien su majestad con permiso- termino diciendo para luego partir apurada de la habitación, escuchando de nuevo antes de cerrar la puerta, los necesitados y deseosos gemidos del joven que compartía, por esta semana cuando mucho, el lecho con su majestad.

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En la habitación una vez se hubo ido la mucama Su Real Majestad intensifico sus atenciones al joven que gemía deliciosamente de nuevo sin parar, hundiendo de nuevo su rostro en el pálido cuello al cual llenaba de besos y ligeras mordidas que dejarían marca, para luego ir bajando poco a poco cual, experto amante que era, hacia las rosadas tetillas las cuales atendió con reverencia pues sabía era uno de los puntos más sensibles en el jovencito.

Evan ante esto arqueo su espalda todo lo que el cuerpo sobre él le permitió y lanzo un gritito de puro placer, al tiempo que apresaba fuertemente entre sus dedos las sabanas bajo él.

Tom sonrió por ese excitante sonido salido de los labios de su amante y continuo sus atenciones, mientras arrastraba sus manos por todos lados del delicioso joven, una vez sintió la dureza totalmente firme del chiquillo entre una de sus manos, se separo por completo del joven cuerpo, causando que los entrecerrados ojos lilas se clavaran en él, a lo cual sonrió de manera arrogante y se desabrocho el pantalón negro que portaba, sacando de entre su ropa su miembro totalmente erecto, sonriendo aun más cuando los ojos lilas de Evan se clavaron como hipnotizados en su miembro y paso su tersa lengua por sus hinchados labios.

- Que pasa mi pequeño Evan, acaso quieres probarlo de nuevo- pregunto con burlona lujuria

El joven de dorada cabellera se limito a sentir e incorporarse gateando hasta llegar frente ese perfecto miembro, para luego tomarlo con adoración entre sus manos y besando la punta comenzar a lamerlo como si fuese el mas delicioso dulce que hubiese probado.

Su Real Majestad gruño de deseo y satisfacción por las acciones del joven para luego llevar sus manos a los largos cabellos dorados y jalarlos un poco, al tiempo que su voz un poco mas turbada se escuchó en la silenciosa habitación – Mételo, a tu boca mételo- ordenó

Evan de inmediato obedeció sumisamente a la orden y con reverencia llevo ese miembro a sus labios, tomando en su boca con placer el miembro del Rey, quien de inmediato le dio la orden de comenzar a moverse, lo cual él hizo sacando y metiendo ese delicioso miembro en su boca al ritmo que las manos en su cabello le marcaban, sonriendo como pudo cuando logro sacar del implacable monarca algunos gruñidos de placer.

- Ahh siiii… mi pequeño… eres definitivamente el mejor… sigue asiii…- murmuraba con deseo el monarca de mirada rubí, sintiendo que estaba cerca de terminar, por lo que aunque le hubiese gustado terminar dentro de esa exquisita boca jalo los rubios cabellos, apartando al chico que lo miro confundido.

- Mi lord… hice algo mal- pregunto confundido y un poco asustado por haber sido apartado de tan deliciosa tarea antes de que el Rey terminara como lo había hecho ayer en su boca.

- Oh no Evan… acaso no escuchaste, eres el mejor con esa boquita tuya tan perfecta… pero la verdad es que no tenemos mucho tiempo para jugar y prefiero terminar dentro de ti- explico con lujuria su Real Majestad

El joven de mirada lila mucho más tranquilo con esa respuesta entendió lo que quería expresarle el Rey con esas palabras y esa mirada por lo que con una sutil sonrisa de deseo retrocedió y se acomodó de nuevo al centro de la enorme cama, una vez estuvo en posición miro fijamente al hombre frente a él, lo miro con todo el ardor y la pasión de los que fue capaz y susurro – Entonces Mi Lord…- abriendo sus blancas y largas piernas – tómeme por favor- rogo abriéndose más, dejando por completo a la vista su rosada entrada - hágame suyo… se lo suplico… lo necesito dentro de mi- termino mientras una de sus manos pellizcaba sus rosados pezones y la otra tocaba su urgida erección.

Tom al ver tan sensual imagen, sintió su boca secarse de deseo, de lujuria y es que ese niño era un amante perfecto, daba una imagen inocente y pura, casi tímida, pero en la cama se movía como la mejor prostituta que su Real Majestad hubiera probado, era pervertida mente sexy por eso se había convertido en su amante favorito pensó, al tiempo que sin soportarlo más se acercaba al chiquillo y se introducía de una envestida en esa cálida y estrecha entrada gimiendo con lujuria al sentir esas suaves paredes aprisionar su miembro.

Evan lanzo un agudo y sonoro gemido de puro placer al recibir por fin a su majestad, dentro muy dentro de él, al por fin recibir ese turgente y dotado miembro en su interior, al por fin saberse unido al Rey, saberse suyo una vez más.

Su Real Majestad al escuchar ese gemido brotar de su amante, salió de ese cálido interior por completo, para volver a envestir dura y un poco rudamente, una vez más esa rosada entrada que lo volvió a recibir con su suavidad y calidez, después comenzó con impetuosos envistes aumentando cada vez más y más el ritmo, hasta que dentro de ese frenético ritmo, sintió esa estrecha entrada apretarse mucho más alrededor de su miembro, al tiempo que el joven bajó él, gemía su nombre con fuerza y se derramaba entre ambos, logrando con esto que Tom no tardará en venirse en ese cálido interior, soltando potentes y abundantes torrentes de esperma, que pronto comenzaron a escurrir por la entrada y los muslos de Evan una vez el Rey abandono su cálido refugió y se hizo a un lado recostándose de espaldas al colchón totalmente satisfecho.

- Le gusto… mi Lord…- se atrevió a preguntar el ojilila una vez hubo calmado su respiración y se recupero un poco de tan fuerte orgasmo, volteándose un poco de lado para ver mejor al monarca

Tom que tenía una satisfecha sonrisa miro a su joven amante de reojo – Si estuviste totalmente a la altura pequeño Evan…- susurro con complacencia para luego levantarse e ir hacia su vestidor pues obviamente debía cambiarse.

Mientras el joven de dorada melena aun en el lecho del Rey suspiraba complacido con esas palabras, al tiempo que sentía como la todavía cálida semilla del monarca llenaba su interior y escurría por sus muslos causándole una enorme sonrisa satisfecha.

Al poco tiempo su Real Majestad salía, tan perfectamente arreglado como siempre, de su vestidor y miraba hacia su lecho, a su joven amante totalmente desnudo aun descubierto y con una cara de completo deleite que no podía ocultar lo que le hizo sonreír a él con petulancia.

- Bueno precioso Evan- halago haciendo sonreír mas al joven - me voy, cuando regrese hablaremos de cuanto más te quedaras en el palacio- expresó como si estuviese hablando de negocios, para luego con su andar majestuoso y elegante salir de sus aposentos, sin dirigir una sola mirada más al joven de mirada lila.

Dentro un desconcertado Evan miraba la puerta sin entender las últimas palabras del Rey y su de repente distante despedida – "cuando regrese hablaremos de cuanto más te quedaras en el palacio"- había dicho, es que acaso su estancia en el palacio no iba a ser permanente, es que no se iba a convertir en… en el Rey consorte de Balaur, pero por qué?, él había entregado su virginidad al Rey, lo había complacido en todo y ahora él no podía regresar con sus padres así como así, no… él no se iría haría lo que fuera para quedarse con el Rey, para convertirse en su esposo, después de todo era hermoso y joven y sabía que al Rey le encantaba su cuerpo y su compañía, así que en este tiempo que estarían lejos seguro lo extrañaría y cuando regresara le pediría que se quedara para siempre… si eso pasaría, pensó finalmente el lindo joven y con una sonrisa de seguridad se acomodo en el lecho y se dispuso a descansar.

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En los pasillos de mármol del castillo las determinadas y crudas pisadas del Rey resonaban a su paso dirigiéndolo a la salida donde ya le esperaban para partir, a lo largo del camino se encontró con varios sirvientes y mucamas haciendo su faena y a todos les dirigió una mirada de despreció y frialdad, después de todo y aunque necesitase de esa gente para trabajar en el palacio, no tenia por que tratarlos bien, eran seres inferiores, seres sin importancia, desechables y sustituibles. No merecían ni siquiera estar en su presencia… pensó con superioridad y arrogancia mientras apresuraba su elegante andar.

Una vez Su Real Majestad estuvo fuera del castillo miro al capitán de su guardia personal con indiferencia, mientras este y los demás caballeros que le acompañarían, le saludaban a coro y hacían la correspondiente reverencia a lo cual el simplemente les miro inexpresivo y se acerco a su transporte.

- Bien Sir Cardigan espero todas mis órdenes hayan sido cumplidas a la perfección- amenazó con sutileza, mientras posaba sus ojos en el suntuoso carruaje que le llevaría a su destino, supervisando atentamente que todo estuviese tal y como él había ordenado

- Su Real Majestad le aseguró, todo está en orden y según sus órdenes- replico con formalidad y respeto el hombre de brillante armadura negra, tratando de no mostrar sus nervios y el cierto temor que la sutil amenaza le había provocado

- Mmmm eso lo juzgare yo…- fueron las cortantes palabras del monarca, quien después de recorrer con la mirada el carruaje, poso su mirada rubí en los seis magníficos corceles negros como la noche que tirarían del carruaje – mis bellezas… mis Diabolos- siseo acariciando los suaves y largos crines de los caballos, que como si le hubiesen entendido, voltearon a mirarle con sus endemoniados ojos en forma de intensas llamas naranjas y rojas – los trataron bien al ponerles los arneses- pregunto el Rey con voz sise ante mirando complacido a sus corceles, quienes igual que antes como si le entendiesen sacudieron su cabeza de arriba hacia abajo – perfecto… perfecto- siseo una vez más complacido palmeando la fuerte espalda de uno de los corceles y continuo "hablando" con ellos con esa voz sise ante

Mientras el Rey continuaba con su… platica… y sus caricias a los seis corceles, los caballeros de su guardia junto con Sir Cardigan miraban el espectáculo, admirados y atemorizados al mismo tiempo, ya que a ninguno les agradaban esos caballos, eran hermosos e imponentes sin duda pero su mirada era perturbadora, era una mirada profunda que desnudaba el alma, que hipnotizaba, pero que por momentos parecía tornarse malvada y cruel, y eso a ellos les horrorizaba, además de que estaba eso otro, cuando el Rey les hablaba parecían entenderle y contestarle a su manera, aunque si lo pensaban era comprensible pues esos corceles… los Diabolos, como eran conocidos por todo el reino, eran creación de Su Real Majestad, nadie sabía cómo los había creado, pero un día aparecieron de la nada en el establo real y el entonces príncipe Tom había anunciado que eran sus suyos, su creación, proclamando el nombre de la raza de los corceles, para luego ordenar que los trataran lo mejor posible o recibirían un castigo ejemplar. Aun así y con todo lo comprensible que era que los corceles pudiesen entender al ahora Rey, ellos sentían temor

- Bueno Sir Cardigan, al parecer hizo una labor… aceptable…- expreso con una ligera aprobación el monarca de Balaur después de terminar su charla con los Diabolos, sacando de sus pensamientos sobre los corceles al capitán de la guardia y a los demás caballeros

- Eh… gracias Su Real Majestad partimos entonces- murmuro un poco menos nervioso Sir Cardigan abriendo la puerta del carruaje para que el Rey subiese

- Si vamos, será entretenido…- dijo con petulancia mas para sí mismo el monarca al tiempo que subía a su carruaje y con un movimiento de su mano hacía cerrar la puerta al tiempo que sus preciados corceles iniciaban la marcha a Robinet.


Notas finales:

Y aquí aparece el villano de la historia, que les pareció? Espero les haya gustado. Nos vemos pronto con otro cap., cuídense mucho, que tengan lindo día!