Disclaimer: Hetalia no me pertenece, como siempre :'v


Día 5

Besándose

Quiso dar media vuelta y volver a su cama, acurrucarse y soñar que estaba combatiendo a feroces tiburones y rápidos canguros, para después despertar al día siguiente, desear que aquello no le había pasado por la cabeza y desear que hubiese sido una mala pesadilla.

Oh, claro. Recordemos que Australia tiene algo de orgullo, es demasiado osado y nunca se rinde ante las situaciones que se le presentan.

Así que, o lo hacia, o lo hacia.

Dios, pero de verdad que se estaba arrepintiendo.

Y pese a todo, aún estaba allí: parado a sólo un par de pasos de la cama de su mejor amigo, pensando seriamente si valdría la pena intentar darle un beso en la mejilla. ¡No era nada extraño! Únicamente era para comprobar algunas cosas, y sobretodo, no era nada, un beso de amigos, por así decirlo.

Se tensó un poco, casi cortando por completo su respiración.

«Vamos, Kyle, tú puedes. » Se repetía interiormente una y otra vez. Y es que no era tan difícil, después de todo; lo que necesitaba de allí era para salir de sus dudas completamente limpias y para nada pudorosas.

Todo había sido culpa de aquella cita. Los pensamientos de el posible florecimiento —sí, se le estaban pegando palabras cursis y romanticonas— de un enamoramiento hacia el neozelandés le habían estado martilleando desde que se habían separado y no vuelto a ver. Aquel día, Tobías había venido era por la visita de su jefe, así que le había invitado a dormir en su casa.

Lentamente se estaba arrepintiendo de su idea.

La cual no era nada más ni nada menos que darle un beso.

Pero, como había dicho, iba a seguir adelante con aquello.

Dio dos pasos, quedando al lado de la oveja de su amigo, Kiwi, quien estaba acostumbrada a dormir junto a su dueño. Con mucho cuidado, la rodeo un poco y se acuclilló, quedando frente a frente de su amigo.

El corazón se le aceleró a una velocidad bastante peligrosa en pocos segundos. ¿Y ahora qué? ¿Qué debería de hacer? No iba a atreverse a besarle en los labios, estaba la posibilidad que se despertase y le descubriese, ¿qué rayos le podría decir? Si bien, podía explicarle que últimamente estaba teniendo una leve neblina emocional y que quería comprobar si estaba enamorándose de él, pero Kyle no era capaz de decir ese tipo de cosas.

Se acercó con algo de torpeza, temblando levemente. Cerró sus ojos con fuerza, deseando que así no llegaría nunca a la piel del joven.

En aquel momento le pasaron un montón de recuerdos de ellos juntos. Desde su crianza ante la normal ausencia de su tutor hasta el apoyo uno al otro entre las batallas que habían tenido que enfrentar. Con esas memorias, también le vinieron muchos sentimientos, haciendo que su corazón enloqueciese poco a poco, mientras que su estomago estaba hecho todo un revoltijo, como si estuviese a punto de vomitar todo lo que había comido en el día.

¿Serían aquellas las famosas mariposas en el estomago? Pues eran todo lo contrario a lo que imaginaba, eran algo dolorosas.

En el último segundo, desvió su rostro y le dio su beso en la mejilla.

Se apartó con rapidez, salió de la habitación, y a grandes zancadas, regresó a su cama. Ya tenía las respuestas que había estado buscando.


Nueva Zelanda abrió uno de sus ojos, asegurándose que el australiano se había alejado.

Y, como si hubiese sido una bomba a punto de estallar, se sonrojó con muchísima fuerza.

Se volteó hacia la pared, procesando todo lo que había sucedido. No había dormido bien aquella noche con el pensamiento que él estaba en el otro lado de la habitación, puesto que en aquellos días la nación no había salido de su cabeza ni un solo minuto. Todo había sido culpa de aquel mensaje en su salida, que le estaba haciendo dudar de cómo tomaba a Australia.

Había escuchado la puerta al abrirse y los pasos de una persona en el cuarto. No le tardó demasiado en identificarlo, pensando que había entrado por alguna cosa, y decidió seguir intentando dormir.

Hasta que pudo sentir el calor que desprendía el cuerpo del muchacho.

Y no se tomó mucho tiempo procesando lo que sucedía.

Quiso apartarlo, o decirle algo para que supiese que estaba consciente; pero algo le retenía. De alguna manera, le gustaba esa cercanía que seguramente estaban teniendo, y no quería que acabase.

No dijo absolutamente nada cuando la textura de los labios ajenos rozaron sus mejillas y cuando volvió a estar solo en la habitación.

Se sintió algo decepcionado ante aquello.

«¿Qué esperabas? » se reprochó mentalmente.

Puede que un beso verdadero le traicionó su subconsciente.


Me siento como un ninja, debe ser la noche que me cubre -3- :feellikeaninja:

Con un montón de errores porque acabo de terminarlo, ya me tengo que ir a dormir y pensando seriamente en corregir todo esto cuando termine el reto :D

Dato curioso: Acabo de darme cuenta que mi perro se llama Tobías. Vi unas imágenes de NZ y chille un "¡Que lindo es Tobías!" Y mi madre me preguntó que rayos me pasaba porque el perro lo estaba paseando mi abuela :v