Disclaimer: Hetalian no me pertenece. Si así fuese, seguramente muchísimas parejas ya serían canon :'v
Día 6
Usando la ropa del otro
Aquello debía de ser una broma.
Una broma pesada, estratégica y —extrañamente— buena.
Pero era algo en contra de si mismo, así que debía de darle todos los defectos posibles.
No había nada. Na-da de la ropa que había llevado en la visita. Sólo una miserable prenda que conocía demasiado bien. Y eso que revisó toda la habitación sino habían sido tan descarados para llevársela afuera: bajo la cama, en su maletín, algunas que había dejado en el armario… Vacío, daba gracias que dejasen por lo menos los objetos personales en su lugar.
Y él sabia muy bien que eso había sido obra de varias personas.
Hutt River y Wy, explícitamente. Y puede que esos dos hubiesen metido a más amigos de ellos en aquello, no le sorprendería.
Claramente, tenía la pijama que había utilizado la noche anterior, pero estaba mal oliente. Y con la otro atuendo… no iba a poner en juego su orgullo y dignidad. Seguramente terminaría pareciendo uno de sus dibujos del japonés, y eso ya era demasiado.
Llevó dos dedos a su sien, pensando que podría hacer. ¿Envolverse en la toalla y llevarle el uniforme a Australia? Ni de locos, con lo de anoche no quería ni verle la cara. ¿Mandar a Kiwi a buscar su ropa? Se demoraría demasiado. ¿Encerrarse todo el día hasta la noche para salir en busca de su ropa? Aquella era la tentación más tentadora, pero debía de comer.
Oh, vamos. Siempre había querido ser un ninja. Así que aquel día iba a ser uno.
Se colocó la ropa de su —amigo, casi vecino, hermano y causante del crecimiento extraño de hormonas— compañero.
Nunca en su vida se había dado cuenta la gigantesca brecha de tamaño que los separaba.
Los pantalones no le dejaban ni caminar, la camisa le quedaba holgada casi hasta la mitad de la pierna y las mangas de la camiseta —que debían de quedarle en el codo— pasaban de largo sus manos. Si antes creía que era algo pequeño, ahora era un maldito minion.
Se arremangó la ropa, de tal forma que pudiese siquiera moverse sin problemas. La camiseta la dejo tal y como era, había visto que los chinos —¿o eran los coreanos?— se dejaban así las mangas. Así podría sentirse un ninja hecho y derecho.
Sí, en el fondo si que deseaba aprovechar eso para el cuento de ninjas.
Antes de abrir la puerta, pensó en los lugares en que podrían estar sus cosas, y tras hacer una larga lista mental de las habitaciones donde podría caber todo, decidió salir de una vez por todas.
Y, ¡zas! Sin poder dar un sólo paso se vio parado por un alto muro humano.
Cinco segundos se tomó para examinar la situación, unos nueve para reaccionar y únicamente un segundo para volver a la habitación, encerrarse y volver a sonrojarse —en menos de veinticuatro horas— en un rojo de un tomate maduro.
¿Quieren saber que fue lo que sucedió? Australia con calzoncillos con la ropa de nueva Zelanda. Eso sucedió.
Hutt chocó palmas con Wy, observando desde la esquina del pasillo la escena.
—No creí que se atreviese a salir así. —confesó el chico, encogiéndose de hombros.
—Yo menos. Pero al menos funcionó —Melanie se giró e inició el retorno a su habitación —¿Viste la cara de hermano? Me encantaría haberla pintado. Creo que nunca olvidara eso.
—Tú siempre quieres pintarlos —señaló Riley, levantando su capa con una mano y siguiéndola —, y no olvidaran absolutamente nada de lo que les haces.
Wy se detuvo frente a su puerta, recostándose en ella. Hutt hizo lo mismo en la pared. Se miraron fijamente por unos instantes y después se rieron por lo bajo.
—Ya, pero, ¿estás en la causa?
—Con gusto.
He de serles sinceros... Me dio pereza escribir ayer, incluso estoy siendo ayudada por una amiga con las ideas, y casi me mata al decirle que no lo subí XP
Ya mismo estoy escribiendo el siguiente, así que es posible que publique más tarde de nuevo :3
