TITULO: El Fin Absoluto del Mundo.
AUTORA: clumsykitty.
GENERO: Pos yaoi, que otra.
PAREJAS: Puf, muchas.
SERIE: Yu-Gi-Oh.
DISCLAIMERS: Que cosas no, los personajes de YGO no son míos.
WARNINGS: Que conste, difícil el asunto, si no gusta no lean, pues. Que raro que estén leyendo esto si ya saben que encontrarán por aquí.
SUMMARY: Cuando la esperanza muere al último y el amor se marchita, el fin de todo se avecina. ¿Quién puede detener la catástrofe?
NOTA CLUMSY: Para la pequeña Goth que hace de las suyas también. Para Arashi que me ha dejado conocer una triste historia de amor verdadero.
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You told me, I see you rise
but it always falls
I see you come, I see you go
You say: " All things pass into the night"
And I say "oh no sir, I must say you're wrong,
I must disagree oh no sir, I must say you're wrong
Won't you listen to me?"
You told me "I've seen it all before
been there, I've seen my hopes and dreams
all liying on the ground"
I've seen the sky, just begin to fall
and you say "All things pass into the night"
... (Good Bye Horses, Q-Lazzarus)
CAPITULO X. MUÑECAS.
Yugi sonrió satisfecho. Con esa media sonrisa y ojos adormilados se acurrucó en el pecho desnudo y sudoroso de Joey, buscando lugar por debajo de su mentón. Unos brazos fuertes le envolvieron al igual que una fresca sábana.
-Te amo, Joey.
Una risa quieta y un beso a su frente antecedieron a la respuesta del rubio.
-Y yo te amo, Yugi.
Siguieron así, abrazados, reposando después de haber hecho el amor. Estaban en el departamento de Joey, luego de salir de clases. La luz de la tarde caía sobre sus cuerpos desnudos y enlazados. En la ventana, se podía distinguir el monolito que surgiera de las entrañas de la tierra días atrás sin otra novedad que su presencia en pleno Ciudad Domino.
-¿Qué crees que sea? –preguntó Yugi mirando la enorme piedra.
-Jeje, creí que ya dormías –río Joey.
-Ou.
-Bueno, no lo sé. Digo, es raro y horrible como un cuento de hadas pero no han podido explicar que sea o haga. Quisiera ver a los de la Fundación hablando de eso.
-¿Tendrá alguna relación con lo que sucede?
-Quizá.
Yugi irguió su cabeza un poco para ver a Joey, quien tenía la mirada perdida.
-¿En que piensas Joey?
-En Meiran… ayer… ayer fue la primera vez que la vi llorando en las escaleras del edificio… las cosas deben estar muy mal y más ahora.
-¿Por qué?
-Hoy es el cumpleaños de Shashenka.
-¿En verdad¿Por qué no me lo dijiste?
-Nunca lo celebran, no me preguntes la razón.
El pequeño tricolor se quedó pensativo unos momentos. Joey acarició su mentón.
-¿Ahora en qué piensas tú?
-No sé¿y si le regalas algo a Shashenka?
-¿Con que fin?
-Si dices que las cosas están mal, que nunca celebran su cumpleaños; siempre hacer algo diferente puede ayudar a aliviar la situación. Quizá si Shashenka recibe un regalo inesperado se sienta muy alegre y eso ayude a Meiran.
-Tal vez… pero¿Qué puedo regalarle?
Yugi le dio un beso en los labios.
-Podemos ir a buscarlo…
-Mmm¿sabes? Me encantas.
-¿En verdad? –Yugi se sonrojó- Ah, Joey, me siento algo culpable. Todo lo que está pasando y nosotros…
-Mira –el rubio tomó aire- Si Atemu ha entrado en su estado catatónico no es tu culpa. Mokuba pues… su hermano ya se encarga de ello y en cuanto a lo demás, quedarnos como momias no lo mejora y si nos empeora a nosotros. Lo iremos resolviendo poco a poco.
-¿Juntos?
Joey asintió pegándolo más a su cuerpo.
-Siempre juntos.
Los labios y las caricias fueron aumentando en intensidad y pasión: pronto ambos se encontraron excitados de nuevo, listos para hacer el amor una vez más.
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Estambul, Turquía.
-¿Entonces si aceptarás que fue un truco?
-Mira, Atemu, tus esquizofrenias me tienen sin cuidado. La razón por la que no he visto a los hermanos Alkrila es porque mi propio hermano está desaparecido, por si no lo has notado.
-Y extrañamente las pistas te sacaron de Ciudad Domino cuando apareció aquel monolito.
-De nuevo con tus locuras.
-Estoy aquí para ayudarte, Seto.
-¡Entonces dime donde está Mokuba!
Seto azotó ambas manos sobre la mesa donde comía. Atemu, frente a él, le observó impasivo.
-No lo sé, no puedo percibirlo –dijo al fin el Faraón- Muy raro.
-Claro.
El castaño se levantó de su silla para ir hacia el balcón de su habitación. El barullo del mercado turco se escuchaba a lo largo y ancho de la avenida frente al hotel. Kaiba se cruzó de brazos dando la espalda a la calle y clavando sus ojos azules en Atemu.
-¿Y por qué no andas de niñera con Yugi?
-Él puede cuidarse solo.
-Ah, que conveniente pensamiento. ¿No será acaso que está con Joey?
-En cuyo caso, eso igual te afecta.
El cuello del ojiazul se tensó.
--Pero al contrario de ti, no estoy escondiéndome en una reliquia.
-Ni tampoco aceptas tu sentimiento.
-¿Y tú si lo haces?
La mirada del Faraón se desvió.
-Lo sabía –continuó Kaiba- Así que la próxima vez que decidas criticarme, mírate al espejo primero. Oh, lo olvidaba, eres un espíritu, no tienes reflejo.
-¿Qué piensas hacer con respecto a Mokuba?
-Seguir buscándolo y no voy a regresar a Ciudad Domino sin mi hermanito. Es mi prioridad.
-El duelo…
-Yugi podrá con él. Además, es ridícula tu teoría, Atemu.
-Eso piensas porque Khura se ha dedicado a idolatrarte, cosa que tienes en gran estima.
-Al menos a alguien le importo.
Atemu suspiró cansado.
-Vine porque es importante tu apoyo, tu persona y tus cartas. Tenemos que estar juntos.
-No, no tenemos que estar juntos, TÚ quieres que estemos juntos¿por qué? –espetó Seto, barriéndolo con la mirada- Lo que sucedió en el pasado está olvidado.
-No del todo. O lo que nos dijo tu hermano…
-Yo no creo esa teoría y menos tú.
-Dime¿te gustaría que fuera cierto?
-Eso no tiene relevancia alguna en esta conversación –el castaño miró a la calle.
-Algún día no muy lejano tendrá relevancia, Seto.
-Espero estar muerto para entonces.
El Faraón se dio por vencido, desvaneciéndose y dejando solo al ojiazul cuya mirada fue a parar al relicario de su hermano que reposaba en la cama. Su mano viajó a su cuello pasa sacar su propio relicario que miró por largo tiempo.
-Moki, juró que te encontraré, hermanito.
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-Rayos, que clima tan espantoso.
Ese fue el comentario de Joey al caminar en dirección a la escuela de ballet donde Shashenka impartía sus clases. Ya casi anochecía pero el cielo rojizo estaba oculto por una gruesa capa de nubes negras que se movían rápidamente por un viento frío y húmedo. El rubio abrazó su regalo por debajo de su chaqueta para que no se mojara. Atravesó un par de calles y llegó al edificio de ladrillo y herrería algo descuidado. El policía de guardia le abrió la puerta, indicándole el piso donde la chica estaba aún cuando preguntó por ella.
Las luces en su mayoría estaban apagadas, así que no le fue difícil a Joey dar con el pequeño salón. Una música suave se escuchaba débilmente. El rubio iba a tocar pero decidió echar un vistazo primero.
Shashenka practicaba sus pasos de ballet. Joey se maravilló al verla, pues nunca antes la había visitado a pesar de haber acompañado una que otra vez a Meiran. La joven rusa danzaba con una gracia exquisita, casi como flotara. Sus manos finas y delgadas eras como plumas al viento. Ya no había alumnos y Shashenka bailaba por todo el salón, sus pisadas eran mudas mostrando su maestría en el ballet.
En su abstracción, Joey no se percató de que estaba ya con la mitad de cuerpo dentro del salón. Shashenka dio un giro y le encontró, lanzando un grito de sorpresa.
-¡Joey!
-¡Ah, lo siento! –el rubio se sonrojó- No quise… ¡Que bonito bailas Shashenka!
-¿Qué haces aquí? –preguntó la bailarina más calmada y en su habitual tono de voz apagado.
-Esto… -Joey se puso el regalo tras la espalda, entrando- Bueno, quise venir a decirte… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Shashenka respingó un poco cuando el rubio le puso el regalo frente a ella, con una enorme sonrisa.
-No debiste…
-Ah, eres mi amiga, anda tómalo.
Con delicadeza y algo de pena, la chica lo tomó. No era muy grande ni ancho.
-¡Ábrelo! Jeje, no sabía que darte, Yugi y yo pensamos que quizá este te gustara. Me dijeron que es original de tu país.
Curiosa, Shashenka abrió el paquete, desprendiendo el moño con delicadeza, al igual que la envoltura. De una caja larga y blanca salió una muñeca rusa, una mamushka. La rusa la miró con la boca abierta.
-Esto…
-Feliz cumpleaños, Shashenka.
Los ojos de la joven brillaron antes de llenarse de lágrimas, sosteniendo con una mano la muñeca y con la otra llevándola a su boca, ahogando un sollozo. Joey se asustó.
-Shashenka. ¿estás bien?
-La última vez que me dieron una… -ella sollozó más- … él… fue él… -los ojos verdes de la joven se clavaron en Joey- Estaba ahí… en la Academia de Kiev… a punto de entrar… pero estaba llorando mucho… mucho… lloraba asustada… no sabía que hacer… y él… oh, dios… -Shashenka lloró un poco- El tomó mi mano como siempre lo hacía y me dijo, "Koshka, si tan solo el haber tomado esta decisión te ha hecho llorar, vivirla hará de tu existencia un infierno"… "Vete, koshka, vete…"… y él me regaló mi última mamushka… él me la dio… él me la dio…
De súbito, Shashenka echó a correr para encerrarse en el pequeño baño donde liberó un llanto algo desesperado. Joey se quedó atónito sin saber que hacer o decir. Tocó a la puerta pero no tuvo respuesta y decidió salir de ahí, aún anonadado. El rocío nocturno de la calle le trajo a la realidad y detuvo a un taxi al cual subió.
-A la Estación de Policía, por favor.
-Claro –respondió un chofer regordete con una boina.
El silencio dentro del auto fue breve en cuanto el monolito se dejó ver por un costado de la avenida.
-¿Has escuchado las noticias? –preguntó el taxista.
-¿Eh? –Joey salió de su ensimismamiento para verle- ¿Qué noticias?
-En todo el mundo han comenzado a salir más de esas cosas –el chofer señaló con su mentón hacia el monolito- Igual que aquí, tembló y ¡pum! Sale esa piedrota.
-No… no lo sabía.
-Recién acaba de pasar, esto es malo, malo –murmuró el taxista chasqueando su lengua- Luego vi en la televisión de la base que esos brujos raros… ¿shamanes?... bueno, esos, andan haciendo sus ceremonias extrañas hace días sin parar; según que llamando a los dioses porque ya desaparecieron. Todo anda poniéndose feo. Esto si no me lo cuentan, yo la otra vez que fui a dejar a un cliente al aeropuerto pues pasamos por la piedra esa y cuando vamos rodeándola… mis ojos no me engañan, ni los del cliente porque también lo vio… una cosa salió de ahí y se echó a correr… o volar… yo no le vi pies…
-¿Habla en serio?
El taxista asintió varias veces.
-Lo juro por mi nieta. Yo pensé que era un fantasma, pero parecía más bien como un demonio… como esos de los templos…
-¿Cuándo dice que lo vio? –Joey se acercó a él por detrás de su asiento.
-Pues será como hace dos días¿o ayer? Carambas, es que con eso de que ya hay cada vez menos sol, como que no me oriento¿sabes? Soy como las aves, me guía el día y la noche.
-¿Sólo apareció y se fue?
-Hai, le eché las luces y por eso vi que se transparentaba, aunque como que echaba humo, igual que cuando sales de la ducha caliente. Uh¿sabes como lucía? Era como esos monstruos de los famosos duelos de cartas¡ándale! Igualito. Solo que este era más chiquito, yo creo que del tamaño de un niño de 4 o 5 años. ¡Llegamos!
La Estación de Policía apareció frente a ellos. Joey dio las gracias al taxista por la información y pagó para salir aprisa. Un policía le recibió.
-¿En que puedo servirte, hijo?
-Busco a la detective Meiran Pei.
-La detective… sigue en el gimnasio, yo que tú la buscaba luego, no está de humor.
-Por favor.
-Sobre aviso no hay engaño. ¿Nombre?
-Joey Wheeler.
-Joey, sigue ese pasillo a tu izquierda, dobla a la derecha hasta las puertas dobles al fondo. Ahí la encontrarás.
-Gracias.
-Suerte.
Joey siguió el camino. La Estación ya estaba vacía y no había el usual movimiento. Escuchó los gruñidos de Meiran y golpes huecos venir del gimnasio. El rubio entró con cautela. Meiran, en short y top con guantes en mano, entrenaba su kickboxing con un pesado saco de boxeo. Su frente estaba empapada de sudor, lanzando fuertes patadas al saco que lo hacia bailotear.
-¿M-Meiran?
-No estoy de humor, Joey. Vete a casa –le respondió ésta sin mirarle.
Sin amedrentarse, Joey caminó hasta ella, esperando una pausa en su lluvia de ataques al saco.
-¿Quién le dio por última vez una mamushka a Shashenka?
La detective se detuvo en seco. Se volvió al chico con una mirada feroz que hizo a Joey retroceder.
-¿Cómo sabes eso? –gruñó clavando sus mirada avellana en el rubio.
-E-E-Ella… m-me lo dijo…
-¿Qué?
-Es que… yo… yo le regalé… hoy le regalé una y…
Meiran se arrancó para azotarlos al suelo antes de llevarse ambas manos a sus cabellos. La frustración asomó a su rostro.
-No debiste hacerlo.
-Lo siento es que…
-No, está bien, que ibas a saber.
-Meiran… ¿qué ocurrió?... siento que es mejor si lo hablas… mira como te pones…
-¿Y COMO QUIERES QUE ME PONGA? –gritó Meiran con desesperación.
Los ojos de Joey se rozaron, quiso hablar pero ningún sonido salió de su boca. La castaña se tiró al suelo, cubriendo su rostro con sus manos.
-Sheriozha Trievsky –musitó.
-¿Qué¿Quién? –Joey se sentó frente a ella- ¿Trievsky has dicho¿Igual que…?
-Si, Joey. Era el hermano mellizo de Shashenka.
El rubio se quedó callado, armándose de valor para su siguiente pregunta.
-¿Era?
Meiran descubrió su rostro, uno lleno de lágrimas de dolor guardado por años.
-Era. Está muerto. Bien muerto.
-Meiran…
-Yo… -la detective rió amargamente, mirando al techo- Yo era una duelista como tú, una muy buena por cierto. Me tocó ir a Kiev a un campeonato internacional, sería mi última competencia pues entraría a la Academia de Policías al año siguiente. Era joven, soñadora y muy estúpida. En un día libre me fui a caminar por ahí y en la plaza de Kiev me tropecé con la criatura más hermosa sobre la faz de la Tierra.
-Shashenka…
-Me enamoré como una idiota. Sin perder tiempo, la cortejé; pero ella era muy tímida y heterosexual de paso. La recuerdo con su tutu rosa pálido y su bolso de piel de oso. Preciosa. Tarde se me hacía para avanzar en las competencias y salir a buscarla a su colegio. Un día me presentó a su hermano, Sheriozha; su copia en masculino, pero él era de carácter risueño y excéntrico. Era nuestra celestina, porque sabía que me crucificaría toda la familia de enterarse de que una china-americana andaba pervirtiendo a la futura estrella del ballet ruso, que dicho sea de paso, cargaba sobre sus hombros con el peso de la tradición artística familiar.
Sheriozha se había rebelado haciéndose científico e investigador privado. Un genio nato que igual gustaba de los duelos. Me narraba historias increíbles sobre las Cartas de Duelos y hasta una teoría de conspiración de un dios oscuro. El torneo se acabó, yo me llevé el segundo lugar y con trofeo aún en mano le pedí a Shashenka que se casara conmigo, que huyera conmigo. Eso era cruel porque significaba renunciar a su ingreso en la prestigiosa Academia de Ballet de Kiev… pero… era amor sincero… ella obviamente me rechazó y yo me fui a la estación del tren con el corazón destrozado… je… estaba por subir cuando escuché su linda voz de nena "¡Meiran¡ Meiran!". Y ahí estaba, corriendo a mis brazos con su tutu rosa pálido y su mamushka abrazando. Un ángel.
-¿Y..?
-Sheriozha cargaba sus maletas. "Huyan, vayan a donde puedan ser felices". Prácticamente nos arrojó al tren y su figura en la neblina despidiéndonos fue lo último que vimos de Rusia en mucho tiempo. Estábamos felices. Celebramos su cumpleaños. Era su cumpleaños. La llevé a Pekín hasta la casa de mis ancestros y nos "casamos". Je. Esa noche pude tocarla y hacerle el amor por primera vez –Meiran se echó a llorar.
-Oh, Meiran…
-Esa misma noche… -continuó entre sollozos- Sheriozha fue asesinado. En su estudio. No había nadie en casa y no escucharon por tanto sus gritos de auxilio mientras era despedazado vivo. Comido vivo.
-Pero, Meiran, no comprendo…
La joven se levantó bruscamente.
-Eran hermanos mellizos y sentían lo que les ocurría. Empatía si quieres llamarle. Shashenka siempre sabía si su hermano estaba triste, hambriento o en peligro. Siempre. Pero esa noche yo la distraje y no pudo sentir esa amenaza. Sheriozha murió.
Joey sintió un nudo en la garganta al ver el desconsuelo en Meiran.
-Cuando la buscaron para informarle¿sabes que hizo? Me miró y me dijo "Es tu culpa"
-No, Meiran, pero…
-"Es tu culpa", me repitió una y otra vez. No quiso que la acompañara a su casa. Cuando regresó, estaba destrozada, y había cambiado… como la ves ahora… con esos terrores nocturnos, esas pesadillas sobre su hermano… y… y… -Meiran dejó caer sus hombros- … nunca más me dejó acariciarla. "Me das asco" me decía a veces. Yo le supliqué que me perdonara. Le pedí otra oportunidad. Por eso vinimos a Ciudad Domino, a "reconstruir" nuestra relación, pero…
La detective se echó a llorar de nuevo, esta vez queriendo no liberar su llanto, cosa que le fue imposible. Sus manos temblorosas trataban en vano de borrar lágrimas que rodaban ya libres por sus mejillas.
-Nada de lo que hago le es suficiente… he estado investigando el caso de su hermano para esclarecerle como es que murió y a manos de quien… rogándole cada día de mi vida por un beso… -lágrimas gruesas rodaron por sus mejillas- … por un "te amo"… pero mi error es demasiado grande para perdonar.
-Meiran, no es tu culpa la muerte de su hermano.
-Si yo no la hubiera traído conmigo, sería ahora una estrella del ballet, muy famosa. Su hermano viviría porque estaría a su lado y todos sus sueños se hubieran vuelto realidad. Realmente si es mi culpa, Joey y por eso ni el día de su cumpleaños puedo felicitarla como quisiera. No lo merezco. Shashenka sólo me hace el favor de estar conmigo… si me deja… me moriré… aunque a veces pienso que ya lo estoy… desde ese fatal día ya no ha vuelto a sonreír sinceramente para mí.
Meiran tomó los guantes de box para volver a colocárselos y seguir con su saco de box, esta vez con golpes claramente erróneos y temblorosos pero furiosos y múltiples. Joey dejó caer un par de lágrimas al verla, recordando aquellas veces en que Shashenka lucía furiosa con ella, todas esas ocasiones en que la detective lucía agotada. Esa tarde que la halló llorando sola y angustiada.
El rubio no dijo nada más y salió del gimnasio. En silencio se dirigió hasta la casa de Yugi donde éste le recibió preocupado y consolándole sus nuevas lágrimas.
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Mokuba abrió sus ojos. Una absoluta oscuridad le rodeaba, pero no era fría sino cálida. Sentía que flotaba, y curiosamente, le llegó un mareo de pánico al no percibir su cuerpo; en esa inmensa oscuridad no sentía el final de sus manos o sus pies. Como si fuera la oscuridad misma. Eso lo asustó.
//Calma pequeño mío// –sonó una voz dentro de sí- //Estás a salvo de la maldad humana//
/¿Dónde estoy'?/ preguntó de la misma manera Mokuba.
//Donde no es la palabra adecuada. Cuando sería lo más cercano//
/¿Cuándo… estoy?/
//Cuando yo lo decida. Serás cuando yo quiero que lo seas. Y por ahora no eres, formas parte de mi reino, lo que invariablemente es mi propia divinidad. En términos humanos, estás atemporalmente en mi poder//
De ser posible, Mokuba tembló.
/Mi… hermano…/
//El también estará conmigo. O será parte de mí si lo quieres entender así. Es el dragón de luz que he entrenado cautelosamente para ser el fin absoluto del mundo… del todo//
/¡NO!... Ni sama/
//Shh, este plan lleva más tiempo que el universo que te creó. Y está llegando a su término. Es algo diametralmente opuesto a lo que se ha concebido pero es mi voluntad; y eso, es lo más importante. Tú serás parte de mi nuevo reino, cuidarás del alma de tu Ni sama cuando haya extinguido su luz verdadera a mi divinidad//
/¿Q-Quién eres t-tú?/
//Yo soy la Oscuridad, el Caos, la Muerte… ustedes me han llamado como Irkalla//
/No te conozco…/
//Claro que sí, ha sido mi voluntad quien les ha dejado vivir todo este tiempo. Moldeando a tu Ni sama a mi complacencia. Te diré un pequeño secreto sobre él. Un dragón no se ataca desde fuera pues su coraza es dura e impenetrable. Se va destruyendo desde dentro como el gusano pudre a la manzana. He atacado su corazón; ahora, con la ayuda del eco de tus pensamientos atacaré su alma, y al final su cuerpo. Se convertirá entonces en el maravilloso fin de un prodigioso principio mío//
/No…/
//Pero… ¿por qué te digo todo esto? Para que cuando seas de nuevo, veas mi absoluta razón en ello. Te liberaré a tus amigos, les dirás lo que te he dicho y comprobarás de primera mano mi verdad//
/¿C-Cuál es tu verdad?/
//La mentira. Ustedes son mentira //
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"-… no, de hecho es un descubrimiento a manos del doctor Arthur Hawkins, el notó que los tallados en los monolitos tienen una secuencia matemática perfecta.
-¿Cómo es eso?
-Son, en una forma común de decirlo, la representación inversa o de espejo de los signos irreales matemático-físicos en un plano multidimensional, no solo tridimensional. Por lo tanto su lectura se dispersa en infinitas interpretaciones, a lo que el doctor Hawkins concluye que lo que vemos son trozos de una realidad alterna, una dimensión que está comenzando a colisionar con la nuestra en tiempo y espacio.
-¿Está diciendo que esos monolitos son extraterrestres?
-No extraterrestres, eso los pondría en nuestra misma dimensión. Son de otro plano existencial. Y al estar multiplicándose nos dice que pronto veremos más que extrañas rocas salir de la tierra.
-¿Qué cosas veremos, doctor?
-No lo sabemos aún…"
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mamushka- muñeca rusa, de varias tamaños y contenida en una sola pieza (una dentro de la otra)
koshka- "querida" en ruso.
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Continuará…
