Quiero aclarar –ya que se me olvidó XD- pero todos tendrán la apariencia que tenían antes del paso de los dos años en la serie D:
LEVIATHAN
CAPITULO 02: ¿QUIÉN DIABLOS ERES?
ANTES
"¿Quieres vivir?" – dijo el sujeto que lo miraba con ojos verdes y centellantes; Sanji se quedó hipnotizado viéndolo.
Obviamente imbécil… - Sanji escupió sangre al decirlo, su garganta quemaba, era sorprendente que aún pudiera articular sonidos.
"¿Estás dispuesto a ser mi Nova?" – dijo el hombre aún más cerca de su rostro.
¿No-Nova? Jah… ¿eso se come? Lo que sea lo seré – Sanji estaba alucinando quizás, así que ya nada importaba. Probablemente no cumpliría eso que tanto quería, pensaba con amargura.
Tomaré tu palabra… - el hombre de ojos verdes se acercó con una sonrisa al rubio, sujetó el cabello de Sanji hacia atrás bruscamente para que lo mirara.
¿Q-Qué? – dijo el rubio, todo se empezó a volver negro y lo último que pudo ver fue el rostro de aquel extraño sobre el suyo.
AHORA
"¿Tienes algún deseo?"
Esa pregunta resonó en su cabeza una vez más en ese corto instante en que pudo volver a estar consciente, si tenía algún deseo en todo ese tiempo en que estuvo cautivo como esclavo de Oscar, ya lo había olvidado. Fue capturado cuando tenía cinco años, era imposible recordar algo que quizás tuvo hace 14 años atrás, para el caso ya no tenía sentido molestarse en hacerlo.
Ahora que repasaba las cosas en su mente, había algo que le llamaba mucho la atención sin abrir aún los ojos; primero, ¿era idea suya o dónde descansaba estaba demasiado confortable?; segundo, sentía algo cálido que lo cubría; tercero, y no menos aterrador, unos brazos lo aprisionaban desde la espalda y estaba seguro que no eran los suyos propios.
Abrió los ojos algo aturdido por el brillo repentino que entraba por sus retinas, la habitación estaba demasiado iluminada y le costaba determinar en qué sitio se encontraba. Con un movimiento algo lento y pesado se tiró de la cama para pegarse a la pared, observó el bulto que estaba debajo de la sábana, deseaba en su interior que se tratara de una mujer.
¡Oi, maldito! ¡¿Quién demonios eres?! – gritó Sanji con una escoba en la mano, era lo único útil que había podido encontrar en la habitación, el bulto debajo de las sábanas comenzó a moverse hasta que por fin se levantó y tiró lo que lo cubría a un lado.
¿Quién eres? – dijo un adormilado hombre de cabello verde, a simple vista parecía tener 19 años, al igual que él.
¡Responde tu primero! – dijo el rubio al borde del fastidio mientras se pegaba a la pared, no tenía idea de que estaba sucediendo.
Y además… ¡¿por qué estabas en la misma cama que yo?! ¡Pervertido! – la idea de solo pensarlo le daba escalofríos, el otro solo se tapaba los oídos ante tantas preguntas ruidosas. El peliverde solo se sentó con rostro apacible y lo miró.
Te dejé en paz los primeros tres días, pero como no despertabas y el suelo era demasiado incomodo…me acosté ahí y ya – respondió él como si nada.
¿Tres días? – Sanji se tocó la cabeza como tratando de recordar, inmediatamente se tocó el cuello.
¿Recuerdas lo que te sucedió? – preguntó el ojiverde con una sonrisa.
Me cortaron la garganta, ¿no? – dijo Sanji recordando el momento en que fue utilizado como sacrificio a quien sabe qué cosa. Se suponía que no debería estar con vida, ya que recordaba haber caído en una tumba o algo así, se tocó su cuerpo, extrañamente no le dolía nada cuando se suponía que se había roto varios huesos en ese momento. Luego al profundizar más en el instante de la caída, a su mente llegó el rostro de alguien a quien le brillaban los ojos de color verde.
"¿Tienes algún deseo?"
La pregunta volvió a su cabeza, la persona que estaba sentado en la cama era quién le había hecho esa pregunta. Por el brillo diabólico de sus ojos podía determinar que no era algo humano, si estaba con vida quería decir que él había hecho algo para evitar que muriera, eso lo hacía muy peligroso.
Tu rostro me dice que ya recordaste todo, supongo que no tengo que explicarte lo demás – dijo él levantándose de la cama.
¿Explicarme lo demás? - Sanji lo miró algo temeroso de lo que iba a decir.
Si, el hecho es que tienes que darme sangre de vez en cuando y… - no terminó de hablar cuando el sonido de una puerta cerrándose con fuerza lo interrumpió, Sanji acababa de escapar de él de la forma más tonta.
¡Oi, al menos deja a las personas terminar de hablar! – caminó hacia la puerta molesto – este sujeto va a ser un dolor en el trasero…
¡Maldición! ¡¿Por qué demonios tenía que hacer ese trato con él?! – Sanji corría por las calles mientras maldecía su suerte, tomando en cuenta de que estaba vivo podía decir que el tipo de verde estaba diciendo la verdad, pero como era imposible que eso sucediera era más fácil ser dominado por el pánico. Si todo hubiera sido pedido por una hermosa mujer, él hubiera aceptado sin pensar, pero… ¡por favor, se trataba de un hombre!
Se detuvo para ver que al frente estaba un grupo de carretas que se encontraban cargando mercancías para llevar a la siguiente ciudad. Ahí estaba su boleto de escape, iría lo más lejos que pudieran llevarlo sus piernas, no quería que ese pervertido lo atrapara.
No muy lejos de ahí en la cima de un edificio, un chico de cabellos negros hasta la nuca con una cicatriz debajo del ojo izquierdo olfateaba algo extrañado.
¿Qué pasa Luffy? – preguntó una chica que tenía cabello color zanahoria que estaba sentada en el suelo mientras contaba el dinero que estaba en una bolsa de tela, habían tenido un buen negocio atrapando al monstruo que aterrorizaba a la ciudad vecina. Si seguían así, se podían dar el lujo de comprar armas nuevas, ya las que tenían estaban muy desgatadas y la lucha cuerpo a cuerpo se estaba volviendo muy peligrosa, más que todo para ella misma.
Nami, detecto un olor extraño muy cerca – se pegó más al borde para poder sacar más información de la pista - más bien dos, uno parece ser de un Vampiro Morialis y creo que tiene un Nova – Luffy volteó hacia la sorprendida Nami.
¡¿Morialis?! ¡¿Es en serio?! – Nami se levantó y se puso a un lado de Luffy.
Sí, pero están en direcciones diferentes – el pelinegro usó sus manos como flechas para señalar hacia donde estaban ambos objetivos. Nami se quedó pensando un rato, era imprudente intentar atrapar a un Morialis así nada más, era un suicidio, pero si sabían jugar las cartas como se debía podía hacerse algo creativo.
¿Dónde está el Nova? – preguntó Nami preparándose.
Hacia el Este – contestó él serio.
¡Vamos por él entonces! - dijo ella mientras caminaba, pero el ruido del estomago del Luffy la detuvo.
¡Nami tengo hambre! – dijo Luffy lloroso en el suelo.
¡Acabas de comer como bestia hace media hora! ¡Maldición! – Nami lo dejó ahí tirado, había perdido la paciencia, haría esto sin Luffy si era necesario. Su oportunidad de no trabajar por un tiempo estaba por fin a su alcance.
EN LA NOCHE…
Sanji dormía apaciblemente detrás de unas cajas en una de las carretas, había logrado subirse sin que nadie se diera cuenta. Según había entendido, lo que separaba la ciudad (donde se encontraba) era un gran bosque que se podía cruzar en dos días si no se detenían. Pero sabía que se detendrían para dejar descansar a los caballos, quienes en realidad hacían todo el trabajo.
Esperaría hasta que se durmieran para salir y buscar algo de comer, su estomago no paraba de rugir por el hambre, si seguía así lo descubrirían. Un salto de una rueda lo hizo salir volando por los aires, la carreta quedó volcándose hacia un lado del camino cayendo en la orilla de un pantano que estaba cerca.
¿Ahora qué? – preguntó Sanji a nadie en especial, ahora que se detenía a pensar, hace buen rato que no escuchaba a nadie conversar, no habían terminado de contar la historia de la amante del jefe, él quería saber quién era. Dejó eso de lado para salir del fangoso piso que ahora ensuciaba su ropa, ya era de noche y la visibilidad era pésima, si algo aparecía le costaría verlo.
Al regresar, vio con horror lo que había pasado con los narradores de las interesantes historias eróticas que había estado escuchando por horas, habían partes humanas esparcidas por el suelo a lo largo del camino que llevaban recorrido.
¡Ahh…! – un ruido llamó su atención, uno de los trabajadores intentaba levantarse del suelo, Sanji corrió hacia él para ayudarlo pero cuando vio su situación solo pudo horrorizarse más, tomó al hombre por los hombros para que al menos pudiera simular estar sentado, ya que le faltaba la mitad de su cuerpo, desde la cintura hasta los pies.
¿Quién hizo esto? – el rubio preguntó al moribundo hombre, este solo lo observó con risa nerviosa y demente, este pasó la mano por su rostro dejando manchas de sangre en su piel pálida. Acto seguido murió sin darle la respuesta deseada.
¡Oye! ¡Oye! – lo sacudió pero no volvió a moverse, ahora una figura se encontraba detrás de él. El cañón de un arma de fuego se posó en la parte trasera de su cráneo dándole a entender que si hacía un movimiento brusco le volaría los sesos.
Así que tú hiciste esto… ¡No te muevas! – dijo una voz femenina que sonaba asustada - ¡deja ese cadáver ahí y pon las manos contra tu cabeza! ¡Ahora! – el arma temblaba levemente, Sanji hizo lo que pedía, lo que menos quería era morir de esa forma, aunque le preocupaba más la cosa que había hecho este desastre. Ella le puso las esposas para aprisionar sus manos antes de que pudiera lastimarla, al igual que los sujetos que estaban en el suelo.
¡Yo no hice esto! – dijo Sanji volteándose para defenderse pero quedó prendando de la imagen de la persona que ahora estaba frente a él - ¡eres hermosa~! – su ojo que era visible pasó a ser un corazón de lo más rosa, la pelinaranja solo le puso la pistola en la frente.
¿Qué no hiciste esto? – Nami le puso el arma en la frente - ¿qué me asegura eso? Al fin al cabo eres un Nova – dijo ella con una sonrisa. Ahora recordaba que el pervertido verde había mencionado ese nombre.
¿Nova? ¿Qué es un Nova? – Sanji preguntó con seriedad.
¿No lo sabes? ¿No entiendes tu situación? – Nami no podía creer lo que escuchaba – un Nova es como el sirviente de un vampiro, es un monstruo al que el amo vampiro le da su sangre y esto le da ciertos poderes, por eso es obvio que tú hiciste esto – ella señaló los cuerpos en el suelo de los viajeros.
¿Le da su sangre? ¿Poderes?- Sanji empezó a analizar la nueva información que la chica delante de él le acababa de proporcionar. Era por eso que estaba vivo, sí había estado a punto de morir después de todo.
"Si, el hecho es que tienes que darme sangre de vez en cuando"
No puede ser… - ahora Sanji entendía a qué se refería.
Bien, ahora que te dije lo que querías saber, es mejor que me acompañes – Nami sonrió – me darán una buena recompensa por ti ~ - lo ayudó a levantarse. En eso, unos pasos alertaron a ambos de que no estaban solos, un monstruo esquelético que tenía partes en que colgaban restos de piel putrefactas los miraba babeando, en su boca llevaba una cabeza humana que terminaba de mordisquear.
Es un Ghoul – Nami se puso detrás de Sanji apuntando el arma hacia el recién llegado.
Ahora sabes que yo no fui… - el rubio miraba con preocupación al monstruo sin saber qué hacer exactamente, la criatura cada vez se acercaba a los dos que estaban paralizados.
Cuando cuente hasta tres, correremos – indicó él, ella asintió en respuesta, no le quedaba más que cooperar para salir de esa. Los Ghouls eran criaturas que se alimentaban principalmente de seres humanos y cadáveres, les gustaba habitar sitios solitarios como este, le hacía preguntarse cómo diablos se les había ocurrido a esos trabajadores tomar esta ruta. Se arrepentía de no haber esperado a Luffy.
Continuará…
Hasta aquí porque ya me dio sueño y tengo que levantarme temprano x_x
Nami y Luffy son cazadores D8, y Sanji es ahora sirviente de Zoro… ¡que ahora es un vampiro!
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DEATH GOD RAVEN
