Más aclaraciones, dejaré que existan las frutas del diablo en este mundo alterno, se me hace interesante ver que tal convive eso con todas las locuras que escribo aquí XD.
LEVIATHAN
CAPITULO 03: LOCO DE FURIA
ANTES
Bien, ahora que te dije lo que querías saber, es mejor que me acompañes – Nami sonrió – me darán una buena recompensa por ti ~ - lo ayudó a levantarse. En eso, unos pasos alertaron a ambos de que no estaban solos, un monstruo esquelético que tenía partes en que colgaban restos de piel putrefactas los miraba babeando, en su boca llevaba una cabeza humana que terminaba de mordisquear.
Es un Ghoul – Nami se puso detrás de Sanji apuntando el arma hacia el recién llegado.
Ahora sabes que yo no fui… - el rubio miraba con preocupación al monstruo sin saber qué hacer exactamente, la criatura cada vez se acercaba a los dos que estaban paralizados.
Cuando cuente hasta tres, correremos – indicó él, ella asintió en respuesta, no le quedaba más que cooperar para salir de esa. Los Ghouls eran criaturas que se alimentaban principalmente de seres humanos y cadáveres, les gustaba habitar sitios solitarios como este, le hacía preguntarse cómo diablos se les había ocurrido a esos trabajadores tomar esta ruta. Se arrepentía de no haber esperado a Luffy.
AHORA
¡Gyaaaaaaaaaa! – las voces de de Nami y Sanji se juntaban en una sola haciendo que el silencioso bosque saliera de su rutina aburrida del simple croar de las ranas. El ghoul los venía persiguiendo con toda la velocidad fantasmal que podía impregnar en su espectral presencia, ambos iban lloriqueando por todo el camino hasta que se detuvieron al comienzo de otro lago pantanal. Al tener las manos esposadas, Sanji no podía arriesgarse a nadar por las aguas verdosas que estaban al frente, miró a Nami con preocupación.
¡Quítame las esposas! – dijo él con horror mientras el monstruo se acercaba más a ellos, Nami buscó en su escote la llave con nerviosismo. Sanji se debatía entre mirar el escote de la pelinaranja o no perder de vista al ghoul que estaba a unos cuantos metros de ellos. La criatura ahora estaba parada frente a ellos, de cerca se podía notar la diferencia de alturas, medía quizás un metro más que ellos dos.
Aquí está… - dijo Nami en baja voz a Sanji que se encontraba ahora delante de ella. Sanji estaba esposado desde la espalda, así que sus manos quedaban a la vista de ella quién lentamente introdujo la llave para liberarlo, pero justo cuando estaba por conseguirlo el ghoul golpeó al rubio hacia el enorme estanque de agua dejando a una chica en shock.
¡Oye! – gritó Nami como reclamo, la criatura la miraba con recelo y esta le apuntó con el arma temblando, este era un comportamiento extraño. Era como si tratara de decidirse por cuál de los dos empezar, ella no lo soportó más, era probable que la escogiera a ella por ser la más débil, sin pensárselo mucho le disparó en sus ojos con rapidez y se lanzó al estanque en busca de Sanji.
¡Huye sin mí! – gritó Sanji que ya comenzaba a hundirse, a duras penas lograba mantenerse en la superficie moviendo las piernas lo más fuerte que podía, pero empezaba a cansarse. Nami no hizo caso de su orden y nadó lo más rápido que podía hasta llegar hacia él, se puso detrás de él y terminó de abrir las esposas para dejarlo libre.
Vamos a la otra orilla, el no demorará mucho recuperándose – dijo ella adelantándose, por ahora confiaría en su instinto, algo le decía que no tenía que dejarlo morir ahí. Vio que el ghoul alzó su cabeza hacia el cielo, claramente podía ver que sus ojos no se habían regenerado, el sonido estridente y agudo la sacó de su análisis visual, era un quejido de ayuda, estaba llamando a sus compañeros.
Luffy miraba totalmente atontado a la persona que tenía en frente, sabía que le inspiraba algo, pero no lograba descubrir que era.
Oye… ¿has visto a un hombre rubio con una ceja rizada por aquí? – preguntó Zoro mirando todo el bosque, en verdad no tenía idea de donde estaba, había tratado de encontrar a Sanji cuando anocheció, pero su olor cada vez se alejaba y no podía saber su ubicación exacta a causa del olor a muerte que había en ese lugar.
¿Has visto a una chica de cabello color zanahoria y con mal carácter por aquí? – ahora preguntó Luffy con la boca llena de hongos que había encontrado en un árbol, que según él se veían apetitosos. No detectaba el olor de Nami por ningún lado, había algo apestoso en ese bosque y sería un problema si no la encontraba rápido porque lo molería a golpes por quedarse atrás.
Oi… yo pregunté primero – dijo Zoro sujetando su Wado Ichimonji por si acaso, algo en ese sujeto le hacía estar alerta por más idiota que se viera. Su olfato no le decía nada en absoluto sobre él. Luffy igual se estaba sintiendo igual con respecto al peliverde, a este paso no llegaría a ningún lado.
El chillido agudo llenó sus oídos de repente, era tan potente que ambos tuvieron que tapar sus oídos por miedo a que reventaran, vieron a lo lejos muchos árboles cayendo y polvo levantándose como avisando que muchas cosas se dirigían hacia a un lugar en especial. Luffy y Zoro miraron serios hacia esa dirección.
Son ghouls, están persiguiendo algo en pandi… – dijo Zoro preparándose, Luffy comenzó a correr antes de que pudiera terminar la frase, estaba claro que era mejor seguir ese rastro, nadie quitaba que el cejudo estuviera en ese lugar.
¡Cuidado! – Nami gritó a Sanji para que se agachara y evitara un zarpazo de un ghoul que vino desde su derecha delante de ella, este se tiró al suelo y esquivó otro golpe que ahora venía desde su izquierda, estas cosas eran demasiado molestas. Ya comenzaban a cansarse de tanto correr, si no hacían algo serían alcanzados por ellos.
¡Ahí! –señaló él -¡Entremos a esa torre! – indicó Sanji al ver la estructura que estaba más al fondo del camino. Los dos empujaron con sus cuerpos la pesada puerta de madera, abrieron un pequeño espacio lo suficientemente grande para que ambos pasaran. Al intentar cerrarla un ghoul metió sus garras para hacer varios cortes en el hombro del rubio, Nami pateó la puerta para cercenar la garra en son de venganza. Los empujones no se hicieron esperar, Sanji se apresuró en poner un madero para trancar la puerta con sumo dolor en su hombro, los rasguños habían sido más profundos de lo que pensó.
¿Y ahora qué? – preguntó Sanji agitado.
N-No sé – contestó Nami en el mismo estado – estamos en problemas, ellos están así por el olor de nuestra sangre… - miró su mano, se había tropezado en el camino a la torre y ahora el olor de su sangre estaba en el ambiente.
¿Nuestra sangre? – preguntó él acercándose a ella para ver la herida.
Siento decirte que tu amo tiene un olor algo fuerte, te pasó algo de él al darte su sangre, en tu estado actual atraes a todo lo que se capaz de olerte a distancia, que esa caravana hubiera sido atacada no es coincidencia, estaba buscándote a ti – sentenció ella apartando su brazo de él.
Ese marimo pervertido…- él notó el gesto de desconfianza, pero aún así tomó su brazo para intentar hacer algo al menos, no podía dejar una dama desangrándose por la vida así nada más. Se arrancó un trozo de su camisa para vendar su brazo un poco, ella lo dejó hacerlo, al parecer no era tan peligroso como pensaba, pero seguía en alerta.
¿Dónde está tu amo? – preguntó ella.
Yo no tengo amo, no lo acepto – dictó él.
No puedes estar tan lejos de él, pueden morir – dijo ella.
Eres raro…en fin, debes tener alguna habilidad ¿o me equivoco? – ella miró la herida que le habían hecho hace un rato, comenzaba a sanar con una velocidad alarmante, esto solo significaba algo. Ahora que recordaba, él se había mantenido a flote a pesar de estar atado de manos, si era como pensaba, podía haber una forma de defenderse. Sanji terminó de vendarle el brazo, aunque ella sabía que era inútil que lo hiciera, pero no le diría por qué, ella seguía mirando las piernas de él.
No que yo sepa, ya dije, no acepto nada – dijo con expresión tan simple y terca, Nami lo lamentaba por el amo ese que lo había escogido a él, tenía un problema serio de personalidad, aunque ella era la persona que menos podía hablar sobre ello.
La puerta fue derrumbada frente a sus ojos, el ghoul que Nami había cegado con su pistola entraba al recinto con aura de venganza, si iba a intentar algo, este era el momento.
¿Cuál es tu nombre? – preguntó ella.
Sanji – dijo él poniéndose en frente.
Bien, Sanji-kun… ¡patéalo! – ordenó.
¿…Qué? – la miró espantado.
Te he dicho que lo patees, confía en mí – dijo ella disparando hacia el marco de la puerta haciendo que el trozo de madera cediera y cayera en el portal para evitar que más ghouls entraran, tenía que probar con uno primero.
Sanji estaba perplejo, ella venía y le pedía que lo pateara, no era como si simplemente se derrumbaría con eso, no tenía sentido. Pero ella había mencionado que la sangre del pervertido le había dado poder, trató de excavar en sus recuerdos, justo en el momento de su "casi" muerte.
FLASHBACK
"¿Quieres vivir?" – dijo el sujeto que lo miraba con ojos verdes y centellantes; Sanji se quedó hipnotizado viéndolo.
Obviamente imbécil… - Sanji escupió sangre al decirlo, su garganta quemaba, era sorprendente que aún pudiera articular sonidos.
"¿Estás dispuesto a ser mi Nova?" – dijo el hombre aún más cerca de su rostro.
¿No-Nova? Jah… ¿eso se come? Lo que sea lo seré – Sanji estaba alucinando quizás, así que ya nada importaba. Probablemente no cumpliría eso que tanto quería, pensaba con amargura.
Tomaré tu palabra… - el hombre de ojos verdes se acercó con una sonrisa al rubio, sujetó el cabello de Sanji hacia atrás bruscamente para que lo mirara.
¿Q-Qué? ¿Quieres matarme o ayudarme? – dijo el rubio en tono grosero casi al borde de la inconsciencia.
Al parecer no serás muy obediente como otros, pero eso me gusta…- Zoro se mordió el labio con fuerza liberando un hilo grueso de sangre mientras acercaba más su rostro a él, casi al punto de sentir su aliento entre sus labios. Sanji lo miraba como hipnotizado, jamás había visto unos ojos tan dominantes y que a la vez parecieran de pescado muerto.
Sin pedir permiso, Zoro juntó sus labios con los de Sanji en un beso tan profundo que podía saborear la sangre de la boca de él como si de un plato de sopa se tratara, era un sabor que molestó a su paladar al principio, sin embargo, luego de familiarizarse con el acabó gustándole, la mejor palabra que podía describir el sabor era: agridulce.
Zoro abrió los ojos sorprendido, Sanji le correspondía el beso pero de una manera feroz, sentía como absorbía más sangre de la que podía darle en ese momento. Vio que el ojo que estaba a su vista se puso de un color celeste brillante, sus brazos se enrollaron alrededor de su cuello con fuerza, lo que no le permitía separarse del rubio.
Un remolino se formó alrededor de ellos y comenzó a destruir la estructura alrededor de ellos, todo lo que estaba alrededor comenzó a incendiarse; bestias, cadáveres, cualquier incauto que estuviera en las cercanías se hizo nada en un instante. Justo en ese momento, Sanji cayó inconsciente en sus brazos, la herida en su cuello había desaparecido por completo como si nunca hubiera sido hecha.
FIN DEL FLASHBACK
Hubo un profundo silencio alrededor de Sanji, todo había regresado a su mente como un balde de agua fría, era más de lo que podía manejar. Nami se quedó callada pensando en lo que el rubio iba a hacer, ya que desde hace unos minutos solo mantenía la cabeza baja y no podía ver sus ojos desde donde estaba ella.
¿Sanji-kun? – preguntó algo dudosa, tal vez estaba paralizado del miedo.
Ese sujeto…es un verdadero… – Sanji decía entrecortadamente haciendo que fuera difícil de entenderle.
¿Verdadero? – repitió ella en pregunta.
¡PERVERTIDO! – Sanji pateó con una fuerza monstruosa al ghoul con los ojos en blanco con una expresión de furia. La criatura se estrelló contra la pared haciendo un gran agujero hacia afuera, Sanji tenía una energía roja rodeándolo mientras caminaba al exterior.
¡Ahora entrarán los demás! - gritó Nami asustada pero luego notó que no estaba prestándole atención.
¿Está loco de furia? – se cuestionó mientras lo seguía de lejos.
Sanji comenzó a patear a los demás ghouls tan fuerte que cuando tocaban su pierna se hacían pedazos por la potencia del golpe, de los doce que habían ahí, quedaban ocho en pie aún. Dos de ellos estaban mirando hacia su dirección, Nami les disparó en los ojos, pero estos fueron más veloces, esta vio su vida pasar delante de sus ojos al verlos sobre ella listos para hacerla pedazos.
En cuestión de segundos fueron reducidos a cenizas frente a ella, no entendía que les había pasado a los dos que la iban a tomar como cena, un poco más cerca de ella estaba un sujeto con pantalón verde oscuro, una camisa blanca, tres pendientes en una oreja, un pañuelo negro en su brazo y un haramaki verde que guardaba una espada que deducía había usado contra los dos ghouls; a simple vista el hombre parecía un delincuente de la peor remonta.
¡Por favor no me robe! – gritó ella al borde del pánico mientras le apuntaba con su arma.
¡Te acabo de salvar! ¡¿Qué sentido tiene que ahora haga eso?! – gritó como respuesta Zoro al borde la furia. Era increíble que esa fuera la reacción de esa mujer cuando se había tomado la molestia de eliminar a esos dos.
¡Marimo! – Sanji gritó con rabia. Zoro y Nami pasaron su vista a él, en el corto instante en que dejaron de observarlo había acabado con los ghouls que había llegado hasta ahí.
Mujer ¿Qué le sucede? – preguntó Zoro sin entender la situación.
Cayó en estado bersek al momento de descubrir cuál era su habilidad de Nova – dijo Nami, vio que Sanji se dirigía a gran velocidad hacia Zoro.
¡Ten cuidado! – le gritó ella cuando empezó a correr para ponerse en lugar seguro, Zoro no se movió ni un centímetro de donde estaba para esperar que el rubio viniera con todo, había que sacarlo de ese estado o toda la vida que le había dado se le iría en un instante por malgastarla de esa forma.
Gomu Gomu no… ¡Dame da! – algo se estrelló contra Sanji desde la espalda a una velocidad tan alta que lo noqueó ahí mismo.
(Traducción de Dame da: No lo hagas.)
¡Luffy! – Nami corrió hacia él.
¡Nami! – dijo él feliz de encontrarla, pero ella lo recibió con un golpe en la cabeza.
¿Dónde demonios estabas? – reclamó molesta, con toda la sangre que había dejado en el camino se supone que fácilmente la podía encontrar.
Estaba buscándote, pero algo olía muy mal y no me dejaba encontrar tu rastro – dijo Luffy con un puchero señalando los cadáveres de los ghouls que estaban todos esparcidos por el suelo.
Ya veo… - dijo ella tocándose la frente, esta situación al final se les había ido de las manos. Miró a Zoro que sujetaba del cuello de la camisa a Sanji, se puso en alerta enseguida, claro, detrás de Luffy.
¿Tú eres el Morialis amo de Sanji-kun, no? – interrogó. Zoro no dijo nada, pero su silencio otorgó para Nami una respuesta afirmativa. Por lo que podía ver, amo y sirviente no se llevaban nada bien, por eso es que Luffy había detectado ambos olores muy lejos unos del otro cuando estuvieron en la ciudad.
Las miradas tensas de Nami y Zoro chocaron como relámpagos en el aire, Zoro intuía que las intenciones de ella no eran buenas desde el primer instante que la vio, era alguien de cuidado también. Mientras que Nami seguía pensando en la recompensa que podía sacar de los dos, no podía dejarlos escapar en ese momento.
¡Tengo hambre! ¡Vámonos! ¡Me muero! – Luffy lloriqueada hambriento cerca de Nami haciendo que una vena de fastidio apareciera en su frente. Él se acercó un poco más a su cuello haciendo que Nami se pusiera un poco recelosa de lo cerca que estaba de ella.
Además vienen más de ellos por el Oeste, vámonos rápido, deja tus planes para después… - el tono de voz de Luffy había cambiado súbitamente a uno más serio y autoritario. Nami cedería esta vez, solo esta vez porque era extraño cuando Luffy hablaba de esa forma.
Y hasta aquí el capítulo, las cosas han avanzado contradictoriamente para Sanji ahora que recordó el beso con Zoro XD, ¿a qué se referirá Zoro con lo de que podía acabarse la vida que le había dado a Sanji? ¿La relación de Luffy y Nami qué será en verdad? ¿Estado Bersek? Ahshahsa tantas interrogantes 8D.
Nos vemos en el siguiente capítulo :3
Death God Raven :3
