LEVIATHAN
CAPITULO 05: ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?
ANTES
Así que era esclavo antes ¿eh?… a Zoro le costará ganarse su confianza – dijo Luffy caminando junto a Nami por el pasillo rumbo a la cubierta.
Ya que ahora Sanji está vacío por dentro, ha perdido su confianza en los demás – agregó el pelinegro.
Es como un perro herido… - dijo Nami tocándose su hombro con algo de rabia, eso le hacía recordar cosas indeseables.
¡Todo estará bien! – la frase favorita de Luffy además de la palabra carne.
Luffy eres un tramposo – dijo Nami quedándose atrás de repente, Luffy volteó a mirarla con una mirada algo seria.
¿Por qué los trajiste aquí? – Nami lo agarró por el cuello de la camisa y lo estrelló contra la pared.
Nami – solo dijo y puso su mano sobre su cabeza con suavidad, esta bajó la mirada al suelo que quedaba entre ellos.
Lo hiciste a propósito ¿no? – dijo ella molesta.
Tal vez – dijo sin inmutarse, sabía que ella lo golpearía dijera lo que dijera.
¡Haz lo quieras! – ella lo soltó para irse a dedicarle tiempo a su plantación de mandarinas, necesitaba tranquilizarse para no perder los estribos, odiaba cuando Luffy hacia estas cosas.
AHORA
Estoy tan aburrido… - dijo Luffy sentado en la cabeza del Merry, era un día tan soleado y bonito como para salir a buscar una aventura, pero Nami lo había castigado por traer a Zoro y a Sanji; y además por contarle sobre sus planes originales a los dos.
¿Luffy, no? – dijo Sanji que se encontraba apoyado en la baranda del barco, todavía se veía pálido a los ojos del sombrero de paja.
¿Ya te sientes mejor? Y si, llámame Luffy – dijo con una radiante y enorme sonrisa.
Más o menos, no creo que me muera…creo – contestó él – tengo una duda… ¿qué es este barco? – desde hace días le llamaba mucho la atención, percibía una sensación muy extraña y vaga en ese barco.
Es nuestro barco, solo que está dañado y no puede navegar- contestó Luffy, Sanji no podía ver sus ojos por la brisa que movía sus cabellos, algo le decía que no debió preguntar, pero aún así quería saber, ya que la impresión que le daba ese lugar lo inquietaba un poco.
Entiendo – una suave brisa ahora le tocó la cara a él, era un toque fresco y delicado, recordó el ruido del mar cuando se navega en un barco, es algo un poco hipnotizante y relajante, teniendo esto en mente hizo la siguiente pregunta sin pensar - ¿lo van a arreglar? – dijo Sanji.
Luffy se giró hacia él algo sorprendido y feliz, tenía tiempo que alguien no hacía esa pregunta en ese barco, el otro sujeto solo se había ido y no había dejado nada en claro con el barco.
Por supuesto, por eso Nami y yo somos caza-recompensas, estamos reuniendo dinero para irnos de aquí de una vez por todas en el Going Merry – dijo Luffy emocionado a Sanji.
¿Se llama Going Merry? Que nombre tan interesante para un barco pirata jajajaja – Sanji sonrió imaginando lo "asustados" que deberían de estar las personas cuando vieran el navío acercándose a la costa.
Si, íbamos a ser un barco pirata pero pasaron muchas cosas hace unos años y aquí estamos varados, por eso Nami está algo molesta, conseguiríamos un buen dinero por ustedes dos, pero ustedes me gustan así que quiero que estén un rato más por aquí – dijo Luffy con toda la sinceridad del mundo como si nada, era sorprendente que no supiera mentir. Aunque para Sanji las intenciones del pelinegro le quedaban claras, era bastante maquiavélico en el interior.
¿A quienes cazaban para vivir? – preguntó Sanji más que todo para hacer conversación que por interés, no tenía ganas de estar acostado en la cama porque sentía que la ansiedad lo atacaba y al final no conseguía dormir en absoluto.
Zoro estaba dormido en esos instantes así que no podía discutir ni hablar ni nada con él; ya llevaban una semana en el Merry, y en ese tiempo Zoro siempre ejecutaba la misma rutina durante el día, se encerraba en el almacén y no salía hasta que caía la noche. No entendía que le pasaba a sus rutinas tan extrañas, pero decidió no ponerle atención por ahora, aunque comenzaba a aburrirse de no hacer nada, aunque en verdad tampoco sabía que quería hacer.
Vampiros malos, monstruos marinos, monstruos que atacan villas, tipos malos con dinero y criminales – Luffy contaba con los dedos mientras trataba de recordar lo que le había dicho Nami – claro que Nami no me deja buscar a los más poderosos para patearles el trasero, así que por ahora cazo a los peces pequeños, es algo aburrido pero es lo que hay – dijo terminando su explicación con un suspiro.
Jeh~ eso suena interesante – dijo Sanji ahora sentándose de espalda en el suelo – monstruos ¿eh?, creo que hace mucho tiempo vi uno… - dijo en baja voz lo segundo. La imagen de una tormenta y él corriendo por el bosque de pequeño le vino a la mente por un momento, cerró los ojos para disipar ese recuerdo de su cabeza, no era hora para recordar cosas desagradables.
¿Dijiste algo Sanji? – Luffy no alcanzó a escuchar lo último.
No, n-nada – contestó Sanji agitando las manos en el aire como para hacer que se esfumara cualquier duda de que pudiera estar escondiendo algo.
Jeh ¿de verdad? – dijo Luffy sin mirarlo pero con algo de burla en su tono.
Si – Sanji cortó, ese sujeto a veces le daba algo de escalofríos, pero claro, solo a veces.
Tengo hambre…- Luffy se desmayó hacia atrás en la cabeza de la oveja, Sanji retiró lo que pensó inmediatamente, este tipo era un idiota.
¿No te comiste un tiburón asado hace media hora? – dijo Sanji sin creerlo, solo con un cuarto de esa porción hubiera podido estar sin comer un día entero, ¿acaso había un agujero negro en su estomago? ¿A dónde se perdía esa gran cantidad de comida que engullía semejante pozo sin fondo? ¿Existirá otro universo paralelo ahí adentro? Las dudas llenaban la cabeza de Sanji.
¡Nami! ¡Luffy! ¡Ya volví! Siento la demora… ¿eh? – un chico con cabello negro algo encrespado y nariz larga miraba a Sanji como asustado y sorprendido. Puso un pie en la cubierta y un silencio perpetuo reinó hasta que alguien presa del miedo se movió hacia él.
¡Gyaaaaaa un monstruo! – Sanji lo pateó por la borda por puro instinto.
¡Usssssssopp! – Luffy gritó cuando se dio cuenta de quien se trataba y saltó a buscarlo.
5 MINUTOS DESPUÉS…
Lo siento, es que saliste de repente…no estaba preparado – dijo Sanji algo melodramático para fastidiar.
¡Lo hiciste a propósito maldito! ¡Y no soy un monstruo! – dijo Usopp con una vena de fastidio en la cabeza y un martillo en la mano dispuesto a machacar a Sanji.
Luffy ¿Cómo pudiste dejar subir a un polizón a mi barco?, esto va en contra de las reglas del Capitán Usopp – dijo el chico de la nariz larga egocéntricamente, Luffy solo jaló su nariz algo contrariado.
Yo soy el capitán – Luffy hizo un puchero - ¿por qué te demoraste tanto? Me costó reconocerte – a Usopp no le extrañaba, se había ido hace un año cuando dijo que solo demoraría una semana.
Si, lo entiendo, imagino que Nami debe estar molesta porque tardé un año, pero he traído buenas noticias – dijo Usopp con una sonrisa mientras buscaba en su maleta un papel y se lo enseñaba a Luffy, este lo miró algo sorprendido y serio; Usopp y Sanji lo observaron por un momento, parecía otra persona y entonces después de un instante Luffy devolvió el papel al dueño.
No entiendo nada… - Sanji y Usopp casi atraviesan el suelo por la revelación de Luffy.
¡NO PONGAS UNA CARA TAN SERIA ENTONCES! – dijeron los otros dos al unísono.
Usopp decidió esperar a que volviera Nami para explicarle a los dos lo que había conseguido. Sanji por su parte solo se dedicó a escuchar la explicación de Luffy de por qué estaban Zoro y él en el barco ahora. Usopp solo escuchaba aterrado la narración de Luffy, se daba cuenta que su capitán/jefe había vuelto a subir personas peligrosas al barco, ya suficiente era con la violenta Nami, para agregar a un vampiro extinto y a su Nova rebelde a la lista.
Voy a despertar a la alga verde – dijo Sanji levantándose de repente, Luffy le hizo ademán de que estaba bien, así Usopp podía conocerlo y aterrarse de por vida. Sanji abrió la chirriante puerta que llevaba al almacén, apenas y pasaba la luz de la vela que tenían encendida en cubierta para iluminarse mientras hablaban. Estaba seguro que Zoro estaría en esa caja estrecha del fondo, no entendía como podía dormir tan plácidamente en esa posición en la que lo encontraba siempre. Sanji abrió la tapadera de la caja y vio que Zoro estaba dormido sentado adentro del recipiente de madera.
Oye, Marimo de mierda – dio unos golpecitos con los dedos en la frente pero este solo hizo una mala cara y apoyó la cabeza hacia el lado contrario de la caja, la vena de molestia apareció en su mejilla ahora, si pensaba que lo podía ignorar estaba equivocado. La sonrisa de maldad apareció en el rostro de Sanji, tomó una ramita que había en un pote y comenzó a dibujar la quijada de Zoro con ella, lo hacía tan suavemente que le costaba a este último seguir durmiendo.
¡Ya deja eso! – Zoro tomó la ramita y la rompió, miró a Sanji algo molesto pero vio que este estaba algo sonriente así que no le siguió la pelea.
¿Qué quieres? – preguntó el peliverde saliendo de la caja de una manera chistosa que el rubio no pudo evitar notar, estalló en risas de inmediato.
¿Para qué demonios te metes ahí jajajajajajaja?- la vista de Zoro viendo cómo bajarse tan cuidadosamente del borde de la caja le hacía mucha gracia, era como ver a un gato buscando el mejor lugar para aterrizar desde un lugar alto.
¡Cállate! – dijo Zoro algo sonrojado por la burla del otro, terminó de bajarse y lo miró de frente - ¿para qué me buscas ahora? ¿No qué querías que estuviera lejos de ti? – se acercó un poco al rubio y lo acorraló contra la pared sin que el rubio se diera cuenta de que estaba atrapado. Jugaría con él un rato, últimamente notaba que quería decirle algo pero no lo hacía, ya comenzaba a exasperarle ese silencio.
No es eso, imbécil - se percató de que había una pared detrás de él muy tarde, podía sentir el aliento de Zoro demasiado cerca de él. Pero no le mostraría temor, tampoco es que lo tuviera y si lo tenía prefería morir antes que admitirlo, la mirada desafiante se asomó en su rostro para complacencia del peliverde, eso le indicaba que saber lo que estaba pensando sería difícil y tendría que arrancárselo de la boca.
¿Entonces qué? No me digas que… - Zoro miró hacia la puerta, solo había un pequeño espacio por donde entraba la luz, era imposible que alguien los viera en la oscuridad, aunque no sabía cuáles eran las habilidades de Luffy además de la fruta del diablo, pero daba igual ahora mismo, seguiría de igual forma con lo que quería. Él sujetó la quijada de Sanji hacia un lado contra la pared con algo de brusquedad.
¡Oye…! – Zoro aprovechó para tapar con la misma mano su boca para que no hiciera ruido, no quería ser interrumpido ahora que podía "charlar" un rato con su Nova.
No hagas ruidos innecesarios, no quiero que Luffy se dé cuenta – susurró el peliverde muy cerca de su oído, el aliento cálido chocaba contra la piel del rubio haciendo que su cerebro enviara un mensaje a su cuerpo de cómo responder a su cercanía: en forma de un cosquilleo inoportuno. Uno que llegaba a preguntarse si de verdad era eso, cada vez que estaba cerca de Zoro algo se revolvía de una forma extraña en él, le sucedía eso desde hace una semana, desde que había bebido su sangre algo había cambiado.
Alguien al parecer quiere ser mordido ~ - Zoro canturreó sobre la piel del cuello de Sanji. Al rubio se le crisparon los nervios, trató de alejarse o gritar en vano, no estaba preparado para esto aún, Zoro se dio cuenta pero no dejó que se le escapara, abrió la boca justo sobre el lugar que había marcado con la mirada, era el lugar perfecto. Sanji cerró los ojos esperando la mordida que nunca llegó, Zoro comenzó a reírse de él.
Jajajajajajajaja nada como asustar a alguien de esta forma – se las había cobrado de la peor forma, Sanji lo miró asesinamente.
Bastardo…- se las iba a pagar de alguna forma más adelante – yo solo quería preguntarte una cosa…tch – se volteó rumbo a la puerta que iba a la cubierta.
¿Qué piensas hacer de ahora adelante? – preguntó Sanji algo serio. Zoro tomó el brazo de Sanji para llevarlo de nuevo a la pared, odiaba que se aprovechara de él porque estaba algo débil aún.
¿Qué es lo que quieres hacer tú? No esperes una decisión mía, recuerda la pregunta que te hice – dijo Zoro clavando la mirada en él. Sanji tragó saliva antes de decir lo que iba a decir.
Yo quiero seguir un poco más en este sitio… más bien en el barco – dijo Sanji, sorprendiendo un poco a Zoro, eso no lo esperaba pero estaba de acuerdo.
Bien, no estoy en contra, al fin al cabo algo me dice que tenemos que estar con ellos un rato más – agregó Zoro, tenía claro que ninguno de los dos sabía nada del mundo en estos momentos, era peligroso solo irse por ahí como quién va a una excursión por el bosque sin estar pendiente de los peligros. Estratégicamente hablando era mejor permanecer en grupo en estos momentos, era una buena decisión por parte de él.
¿Ya puedes soltarme? Marimo pervertido – dijo como insulto Sanji que ya estaba harto que lo tuvieran contra la pared, Zoro lo dejó ir al fin, caminaron hacia la cubierta los dos en donde se encontraba una molesta Nami quien tenía a Usopp agarrado por las cuerdas de su overol marrón.
¡AL MENOS PODÍAS HABER LLAMADO! ¡ESTABA PREOCUPADA! – Nami le dio una cachetada en medio de lágrimas a Usopp y este no se defendía, sabía que la tenía merecida por no haber hecho algo para comunicarse con ellos.
¡Lo siento Nami! – dijo Usopp ahora de rodillas - ¡tuve que ir muy lejos para encontrar algo que nos pudiera servir para el Merry! – este pedía clemencia o al menos tiempo para explicarse, Nami le pidió que continuara mientras veía que Zoro y Sanji se tiraban al suelo a escuchar también.
Esto sucedió hace medio año cuando llegué al puerto Orange, escuché rumores de que habían barcos a la deriva que no tenían tripulación, todo estaba como si hace unos meros cinco minutos se hubieran ido; comidas servidas y todo lo que pudieras imaginar. Entonces me arriesgué a buscar uno de ellos con todo el miedo del mundo, por supuesto que lo hice de día pero aún así fue aterrador, lo más rápido saqué todo lo que me pudiera servir para reparar el Merry.
Tardé tres días sacando lo que estaba en las habitaciones de arriba, no me aventuré a buscar más allá porque algo me daba escalofríos, ¿Cómo decirlo? Me sentía vigilado.
¿Vigilado? – dijo Nami con un poco de miedo, se sentó a lado de Luffy y tomó un pedazo del borde de la camisa roja de Luffy.
¿Nami tienes miedo? – preguntó él.
¿Quién no lo tendría? – Nami contestó con otra pregunta.
A mí me parece interesante - Luffy dijo con brillitos en los ojos – continua Usopp~
Si, cada vez que volteaba siempre me parecía ver que algo corría a esconderse, no pude soportar eso por más de una hora y decidí que era mejor que me fuera, ya tenía todo lo que necesitaba. Monté el pequeño barco que usaba para remolcar al Merry y encendí el motor, me despedí de ese horrible mar de barcos que se veía desde la costa y me fui.
Pero justo cuando pensaba que ya estaba lejos de todo peligro, escuché una voz que dijo esto:
"¿Te vas sin el cisne negro? Pensé que lo querías también…"
La voz sonaba carrasposa – Usopp se agarró sus brazos algo asustado por recordar aquello – luego sentí un frío inmenso y estuve tentado a mirar para ver lo que estaba detrás de mí y entonces…
¿Y entonces? – Nami asfixiaba a Luffy del terror, por su parte Sanji y Zoro estaban algo serios pero un poco tensos, realmente espantaba un poco ese relato.
Me desmayé… - terminó Usopp su relato.
¡¿Qué?! ¡¿Nunca viste que estaba detrás de ti?! – todos gritaron a la vez al narrador.
¡Estaba seguro que hubiera muerto! ¡Entiéndame! – gritó Usopp en medio de lágrimas.
¿Y entonces que pasó cuando despertaste? – preguntó Zoro algo interesado.
Pues habían pasado 2 días desde que me desmayé y resulta que estaba en la Isla de New Orleans – contestó él.
¡Eso está al otro lado del triángulo de las Bermudas! ¡Muy lejos de aquí! ¡¿Cómo llegaste tan lejos en tan poco tiempo?! – ahora habló Nami totalmente impactada por el relato.
No lo sé, no entiendo nada, pero parece que pasa siempre, las personas que me encontraron dijeron que había tenido suerte, ya que en el suelo del barco habían arañazos y marcas de que algo que vino del mar se subió, dejó todo manchado de sangre por donde pasó… – Usopp temblaba de miedo.
¡Aterrador! – espetó Nami.
Luego investigué un poco y resulta que la cosa que subió al barco hablaba de una joya muy cara que se perdió hace 50 años – Nami puso su atención a esta parte.
Entonces un sujeto que es parte de unos carpinteros bastantes renombrados de allá se me acercó y me hizo esta petición a mí, porque dice que tuve suerte y quizás se podía volver a repetirla quizás, cosa que veo imposible.
¿Una propuesta? – ahora Sanji estaba interesado.
Si, arreglaría nuestro barco y le haría todas las renovaciones que necesitara a cambio de que le trajéramos esa joya… empresa que veo suicida. Y eso fue lo que sucedió. Tardé seis meses volviendo en ese viejo remolque, por eso me demoré demasiado.
¿Una empresa suicida? Suena interesante – dijo Sanji algo emocionado.
¿Estás loco? Puede haber algo aterrador ahí – dijo Usopp jalándose los cabellos.
¿Aterrador? Si lo hay espero que sea fuerte – Zoro tocaba su espada blanca con algo de emoción.
¡No quiero! ¡Usopp tuvo suerte! ¡Dudo que yo la tenga!– Nami rechazó de inmediato a la suicida empresa.
¡Exacto! Ni por todos los tesoros que pudiera haber en esos barcos – dijo Usopp para terminar.
¿Tesoros? – Nami transformó sus ojos en berries – amigo Usopp tienes que ser más aventurero, hay que arriesgar para conseguir, ¿no lo entiendes? – ella intentaba engatusarlo.
¡¿Tú también?! No debí mencionar eso… - se lamentaba el chico.
Shishishi vamos a ese lugar entonces – dijo Luffy – vamos al mar misterioso – ya era tarde para decir algo, Usopp sabía que si Luffy quería ir a un sitio no descansaría hasta lograrlo.
Hai hai hai, empezaré las reparaciones… ¡pero necesitaré ayuda! – dijo el joven con fuego en los ojos, por fin estaba de vuelta para arreglar a su adorado Merry.
Bien, entonces que te ayuden esos dos de ahí que me deben dinero – Nami señaló a Sanji y Zoro.
¿Eh? – dijo Zoro.
¿Has olvidado tu deuda? Recuerda la información que te vendí – dijo ella y Zoro solo pudo maldecirla por lo bajo.
Tu también Sanji-kun pero cuando mejores, ¿entiendes? – dijo ella autoritariamente.
¡Hai Nami-san~~! ¡Eres tan sensual cuando eres autoritaria! – el ojo del rubio había pasado a ser un corazón.
Idiota enamoradizo – dijo Zoro desde su sitio.
¿Quieres pelea? – contestó Sanji listo para patearlo, Nami solo los dejó y caminó rumbo a su cuarto, era extraño sentir de nuevo todo tan ruidoso. En cierta forma le gustaba, echó una mirada atrás para ver a todos discutiendo y peleando entre ellos, era muy gracioso.
Tal vez las cosas podían ser diferentes esta vez, tal vez… - dijo Nami en baja voz entrando en su habitación, necesitaba dormir bien, tenía muchas cosas que hacer al día siguiente, debía aprovechar que por fin tenía deseos de hacer algo.
Hemos avanzado D8, ahora apareció Usopp con semejante empresa suicida, digna de nuestros héroes. Solo queda esperar a ver qué sucede con ellos y que les espera en las cercanías del Triángulo de las Bermudas…
Nos vemos la otra semana 83
DEATH GOD RAVEN :3
