LEVIATHAN
SAGA: LA REBELIÓN DE LOS PETALOS
CAPITULO 15: NO ME ACOSTUMBRO A ESTO
ANTES
¡Usopp protege a Robin-chan! – gritó Sanji poniéndose en guardia, aparecieron más hombres que venían armados hasta los dientes, pero eso no fue lo que más le asustó. El elevado número de combatientes solo era una simple cifra, lo que le llamaba la atención es que todos estaban vestidos con ropas de mujer, si, ante él estaba un gran número de okamas.
¡Pero qué lindo es ese chico de la ceja rizada! – dijo uno al ver al rubio.
¡No quiero que tú me lo digas! – exasperado se lanzó al ataque contra el okama que había dicho aquella frase. El okama rubio de cabellos largos le respondió con una patada bastante fuerte que en un momento hizo crujir los huesos de su pierna, pero no por eso se dejó intimidar. Estaba dispuesto a ir con todo, no podía dejar que llegaran a Usopp y a Robin, ya que en ese momento eran los que estaban más indefensos. Ambos tuvieron que alejarse uno de otro para evitar perder fuerza en la patada y quedar a merced del contrario.
El hombre de las tijeras se dio cuenta que Robin estaba herida y la sangre comenzaba a brotar de nuevo, haciendo que esta hiciera una mueca de dolor que disimulaba por la situación actual.
Inazuma-sama, ¿Qué es lo sucede? – dijo uno de los okamas que había llegado por el alboroto que se escuchaba afuera de la base.
Tenemos intrusos, pero ya estamos a punto de poner todo en orden – dijo Inazuma acomodándose los lentes de sol.
Cuatro okamas se lanzaron en un ataque contra Sanji y Zoro; los dos los esperaron impacientes, les darían toda la pelea que quisieran. Pero en cuestión de segundos desaparecieron los cuatro de su rango de visión.
¿Eh? – dijo Sanji.
¿Dónde están? – dijo Zoro desenvainando su espada sin esperar.
El golpe llegó más rápido de lo que sus ojos pudieron visualizar, sus cuerpos les habían dicho que habían sido golpeados en al menos 5 puntos diferentes en solo unos cuantos segundos. Se desplomaron al suelo por la falta de aire quedando inconscientes los dos de esta forma. Todos miraron a Usopp enseguida.
¡Nos rendimos! – dijo antes de que lo eligieran como la siguiente víctima.
Enciérrenlos – ordenó Inazuma de lo más tranquilo.
AHORA
Ya no sé cuantas horas hemos estado aquí – decía Usopp mientras marcaba líneas en la pared como simulando que habían pasado muchos días en su desesperación.
Oe, no pienso aceptar que he pasado 20 días aquí, Usopp – dijo Zoro mientras lo empujaba a un lado.
¿Cómo estará Robin-chan? – decía Sanji al borde del pánico.
Ella es fuerte, debe estar bien – dijo Zoro.
Eso no me tranquiliza, esos lascivos okamas deben estar desquitándose con ella por ser hermosa – dijo molesto imaginando una escena en donde unos okamas le decían fea a Robin y esta reaccionaba contrariada dramáticamente.
¡Eso no tiene sentido! – dijo Zoro dándole un manotazo en la cabeza a Sanji.
¡Maldito! ¿Quieres pelea? – dijo Sanji alzándose de su lugar para encarar a Zoro, si ya no tenían nada más que hacer, perdería su tiempo con el marimo.
¿Eres capaz de darme pelea? – dijo desafiante el peliverde haciendo que Sanji se encendiera más por la furia.
¿Qué dices? Puedo dejarte estampado en esa pared fácilmente – advirtió Sanji lanzándose al ataque contra Zoro. Usopp solo podía ver todo desde su lugar, no tenía pensado intervenir en la pelea por nada del mundo.
Zoro dirigió su puño contra el rubio desde el ángulo que cubría su cabello para hacer el primer impacto, pero este lejos de dejarse golpear, hizo su cuerpo hacia un lado y se dio vuelta por la espalda del espadachín para dar una patada certera en su costado. Esta le dolió como nunca, insistía que las piernas de Sanji estaban hechas de algún metal o algo por el estilo.
Sin dejarse llevar por el dolor de la patada, tomó la pierna de Sanji y se volteó hacia él para darle un puñetazo en el estomago que le sacó el aire. El rubio lo empujó hacia a un lado con otra patada como pudo y ahora se le lanzó encima de él. Zoro detuvo un puñetazo que iba dirigido a su cara, pero por estar mirando al cocinero dejó pasar otro que impactó de lleno en su mejilla. Zoro hastiado rodó con Sanji para ahora quedar sobre él.
Al ellos estar enfrascados en su violenta pelea no se dieron cuenta de que varias personas habían entrado en su celda, a excepción de Usopp que los veía con terror conteniendo las ganas de gritar.
Esos dos sí que se aman, porque no se han dado cuenta de nuestra presencia – bromeó uno de los okama que se mantenía vigilando la puerta por si pasaba algo.
Si, tanto que me están ignorando – dijo una voz que sonaba bastante irritada. Usopp les iba a gritar que pararan porque tenían compañía, pero Inazuma se encargó de taparle la boca. El aura asesina de su jefe daba miedo cuando este se sentía ignorado, era mejor no meterse en su camino.
Así que se aman tanto, eh…- una mano que llevaba un guante de color rojo vino se estiró para hacer aparecer unas garras. Estas sin darle tiempo de reaccionar a Zoro se insertaron en su espalda deteniendo lo que hacía este contra Sanji.
¿Eh? ¿Qué pasa…? – preguntó Sanji al ver que Zoro se detenía de repente. Zoro se alejó un poco del rubio, Sanji lo agarró por los brazos no disimulando la preocupación que sentía. Iba a reclamarle a la persona que estaba detrás del espadachín, pero en eso, Zoro comenzó a transformarse hasta quedar en la forma de una joven de cabello largo y verde hasta la cintura.
¿Eh? – dijo Sanji.
¿Eh? – dijo Zoro al verse a sí mismo como una chica ahora.
¡¿EH?! – gritaron Sanji y Zoro a la vez.
¡Qué miedo! – dijo ahora Usopp pegándose a la pared.
Veo que tengo su atención, ¡Hee Haw! – dijo ahora el atacante – soy Emporio Ivankov, la reina de New kama Land, ¿me dirán cuáles son sus motivos para estar aquí o no? – exigió.
A pesar de darles su nombre, ellos no parecían reaccionar. Primero Zoro que estaba bastante impactado y luego Sanji que no dejaba de verlo con expresión de estar totalmente embobado.
Es inútil… - dijo ahora Usopp – estamos buscando a la persona a quien sigue una vivre card que tiene nuestra compañera, un hombre llamado Hiruluk no es envió aquí si llegaba a pasar algo – terminó su explicación.
Reina-san ya lo sabe, solo estaba probando nuestras identidades – dijo Robin caminando hacia la celda, tenía vendado el tobillo en donde la bala le había rozado.
¡Robin! – dijeron los tres Mugiwaras al ver que su compañera aparecía como si nada.
Tch… me hubieras dejado jugar con ellos un poco más – se quejó Ivankov al verse interrumpido.
Ara, lo siento – dijo ella sonriendo.
Ivankov-sama – Inazuma habló de nuevo por fin, Ivankov lo miró entendiendo que debía hablarles de un asunto importante a los tres.
Su capitán los ha dejado a mi cuidado – dijo Ivankov entornando una sonrisa que les hizo helar la sangre a los tres que aún seguían en la celda.
FLASHBACK
¿Y ese es el den den mushi que llevaban? – preguntó Ivankov curioso de los recién llegados, nadie era lo suficientemente estúpido para llegar a ese lado de la isla a menos que no perteneciera ahí.
Si, es nuestro – dijo Robin bebiendo una taza de té del otro lado de la mesa.
¿Y ella por qué está aquí? – preguntó Ivankov al percatarse de que se trataba de una desconocida.
No podemos capturarla, es una usuaria de una fruta del diablo – dijo Inazuma disculpándose.
Ya veo – dijo Ivankov restándole importancia al asunto, si no era una salvaje que se tiraba sobre él para atacarlo para rescatar a sus compañeros que estaban capturados, podía dejarlo pasar.
¡Buru! ¡Buru! ¡Buru! ¡Buru! – empezó a sonar el den den mushi.
¿Hola? ¿Quién habla? – contestó Ivankov.
Habla Monkey D. Luffy, el hombre que se convertirá en el rey de los piratas – dijo Luffy desde el otro lado de la línea.
Tengo a tus compañeros cautivos Sr. Rey de los piratas – dijo Ivankov.
¡¿Qué dijiste?! – dijo Luffy dándose cuenta de que no estaba hablando con alguien de su tripulación.
Como escuchaste, ellos invadieron propiedad privada y tuvieron su merecido, ¡Hee Haw! – dijo con una sonrisa en su rostro aunque él no hizo nada.
Déjalos ir, ellos están buscando al tipo a quien sigue esa vivre card – indicó Luffy.
¿Vivre card? – la reina miró a Inazuma y este le enseño el papel que se movía en su dirección. Al ver el nombre Hiruluk escrito ahí se dio cuenta de la razón por la que habían llegado hasta ahí. Pocas personas en el mundo tenían una vivre card de él, le había dado una a Hiruluk muchos años atrás cuando aún era colegas.
¿Cuál es su asunto conmigo? – dijo Ivankov a regañadientes, si era alguien enviado por Hiruluk no podía negarse a ayudarlo por más que se negara. Ahora que estaba muy ocupado tenía que aparecer un asunto de afuera.
Necesito que los ayudes a pasar hasta la ciudadela, solo mi navegante y yo pudimos hacerlo – pidió Luffy.
Como si eso fuera tan fácil… - Ivankov decía algo aburrido - ¡Espera! ¿Estás en la ciudadela ahora mismo? – dijo la reina dándose cuenta de la gravedad del asunto.
Sí, estamos en una habitación que nos dieron las kujas porque piensan que queremos casarnos o algo así – Luffy se hurgaba la nariz mientras hablaba algo que no comprendía muy bien.
mmm entonces hagamos algo… ¿qué te parece un intercambio de deberes? – dijo Ivankov.
¿Cómo sería eso? – preguntó Luffy.
Yo me encargo de hacerlos pasar hasta la ciudadela a salvo y sin problemas, a cambio de que tú hagas algo por mí – explicó Ivankov.
¿Y qué es? – preguntó Luffy.
Déjame explicarte la situación primero… - Ivankov se preparaba para revelar información secreta.
FIN DEL FLASHBACK
Y así es mis queridos candies, están a mi cuidado – dijo Ivankov.
Dijo que hicieran lo que les pidiera al final – agregó Inazuma.
¿Y eso qué es? – preguntó Usopp sin pensar que más adelante se iba a arrepentir de hacer aquella pregunta.
Iré a dar una vuelta por ahí para recabar información – dijo Chopper saliendo por una ventana para saltar al árbol que estaba junto a esta.
Si, por favor, ya que ahora mismo no podemos movernos de aquí – Nami miró hacia la puerta, en unas pocas horas la seguridad se había vuelto más fuerte, no los dejaban salir de sus habitaciones a razón de que debían prepararse mentalmente para la ceremonia de nupcias. Daba la casualidad que habían ingresado en los días en que la Emperatriz tomaría la corona de manera oficial. Su boda sería especial, ya que recibirían el anillo especial de conmemoración que otorgaba suerte o eso había escuchado en la sala en donde los habían tenido hace unas horas atrás.
Volveré en la noche – dijo Chopper corriendo sigilosamente entre la vegetación.
Espero que pueda lograr su parte de la misión – dijo Nami algo preocupada, le habían encargado algo difícil a Chopper, tenía miedo que algo le pasara por arriesgarse tanto.
Nami, te ves roja… - dijo Luffy desde la cama. Ella se miró al espejo para comprobar lo que decía él, de repente se sentía un poco rara y ansiosa.
Quizás no he dormido bien – dijo ella sentándose en la cama.
Déjame ver – Luffy se acercó a ella y tomó su rostro desde las mejillas con ambas manos, dejándolos en una cercanía que comenzó a incomodar más a Nami quien se puso más roja de lo que ya estaba.
Tus ojos… - Luffy abrió los ojos un poco sorprendido – se pusieron amarillos – pero Nami ya no prestaba atención a lo que Luffy le estaba diciendo, en todo lo que podía pensar en el cuello que estaba a su vista. ¿Había sido siempre Luffy tan sexy?
Y con esto en mente Nami cayó en la oscuridad…
Los dientes de Nami se clavaron en la piel de Luffy, este se dio cuenta que algo andaba mal, podía sentir la sed de sangre de ella.
Tengo hambre, Luffy – dijo ella lamiendo el lugar donde acababa de morder. Fue entonces cuando él recordó algo importante sobre ese tipo de ataque, el hambre de Nami era tres veces más grande que la de él. Al menos él podía contrarrestarla con la exuberante cantidad de comida que engullía a diario, pero la de ella era algo difícil de satisfacer. Nami algo impaciente lo empujó contra la cama para sentarse sobre él mientras que este estaba aún en sus cavilaciones.
Nami hay algo raro en ti – dijo Luffy inútilmente.
Calla, solo quiero que me diviertas como ya sabes hacer – dijo ella algo molesta.
Eso quiere decir… - Luffy no estaba en contra de la idea, pero sabía que Nami no estaba en sus cabales en estos momentos, algo la había puesto de esa forma. Podía sentir una fragancia rara y ligera en el aire, no podía decir que era, lo único que podía atinar es que era algo dulce que dejaba sus sentidos algo desubicados.
¡Hay una droga en el aire, Nami! – ella ya no le hizo caso y continuo besando su cuello a paso lento. Luffy en eso detectó ahora la presencia de otros vampiros en la ciudadela, estaba seguro que se trataba de: un Yuros; un Walkuan; y otro Dignatis como Nami y él. Pero ahora ya era tarde, Luffy había aspirado mucho del gas que en estos momentos ya llenaba el recinto por completo, las caricias de Nami estaban surtiendo efecto en su parte más baja.
¿Y eso qué importa? – Nami sonrió de una forma provocadora.
Es verdad ~ - Luffy le dio vuelta y quedó sobre ella, a su vista Nami era lo más sensual que hubiera visto en toda su maldita existencia. Ella extendió sus manos hacia su pantalón para deshacerse de él de una vez, dejando sin nada de la cintura para abajo. Luffy la jaló hacia él para quitarle su vestido desde arriba, dejando su sostén de color negro que acentuaba muy bien su pálida piel.
Ella desabotonó la camisa roja de él, para su suerte era fácil de quitar en comparación a "el mano a mano" que se estaba dando Luffy con su sostén. Sin pensarlo mucho, este terminó arrancándolo como bestia para plantar besos en su pecho ya desnudo. Él la comenzó a recorrer con sus labios hasta el cuello en donde ahora mordió con sed, quería sentir aquel liquido carmín bajar por su garganta con desesperación.
Nami se arqueó de placer al sentirlo penetrar su piel con sus filosos dientes, inconscientemente cruzó sus piernas alrededor de Luffy para acercarlo más a su cuerpo. El calor que sentía necesitaba ser aplacado como sea, y Luffy era el único que podía conseguirlo.
Vamos Luffy, hazlo – ordenó ella y Luffy obedeció, no se iba a dar de rogar, ya estaba escaso de auto-control. Dio un profundo beso a Nami antes de invadir su delicioso interior y ella dio una fuerte mordida al sentirlo. A este paso no pararían hasta saciarse. Y así se dejaron llevar por el resto de la tarde…
El gas ha sido suministrado, los resultados se verán al anochecer – dijo una Kuja a un hombre que estaba sentado en una silla de piel.
Eso espero, no he gastado dinero y tiempo en esos soldados de pacotilla – contestó él.
Haré los preparativos hasta entonces, Sir Cocodrile – dijo la chica antes de irse.
Veamos como Boa Hancock puede manejar esto – se rió Cocodrile esperando ansioso el anochecer.
¿Podrías dejar de estorbar? – dijo fastidiado Zoro en su recién adquirido cuerpo de mujer.
No estoy estorbando, solo… ¿estoy de escolta? – dijo Sanji él tirando una excusa al azar, ahora el también era una chica de cabellos largos y rubios que estaban sujetos en una cola de caballo. Sanji llevaba un vestido azul que resaltaba sus ojos azules junto con unas sandalias doradas muy parecidas a la que tenía Zoro.
Me suena a que tienes celos – dijo Robin con una sonrisa mientras se sentaba en el puesto con la caja de dinero.
¿Celoso? ¿Yo? Por favor… – dijo Sanji fumando frenéticamente.
¿Sabes que si no vendemos todo el sake y comida que tenemos aquí, Ivankov no nos ayudara y tampoco podremos ver a Nami-chan y a Luffy? – dijo Robin en son de chantaje emocional.
¡Lo sé! ¡Pero esto no es fácil! – Sanji se tiró en una esquina con sus emociones reencontradas que no podía explicar. Si tan solo Ivankov no hubiera hecho eso a sus cuerpos…
FLASHBACK
MEDIA HORA ANTES…
¿Qué fue lo que hiciste? – exigió saber Zoro de una forma brusca, estaba molesta por el cambio repentino de su cuerpo.
Me he comido la Horu Horu no mi, tengo el control sobre la hormonas – hizo una pausa - lo único que hice fue inyectar hormonas diferentes de las tuyas en ti para convertirte en una mujer, agradece que no cambié también tus emociones, podrías amar a los hombres en este momento si quisiera, Marimo-boy – explicó Ivankov tranquilamente mientras caminaban por el mercado. Este estaba cubierto por una capa, pero aún así llamaba la atención por su gran tamaño, en especial por su cara enorme.
¡Devuélveme a la normalidad! – gritó Zoro mientras miraba con fastidio su atuendo, había sido obligado a dejar su ropa y sus katanas para llevar un delicado traje blanco, el cual agradeció que no tuviera ningún adorno femenino. Para colmo le habían hecho una trenza para que no intentara cortar su cabello con su espada o algo más otra vez.
Aún no… - Sanji se dio cuenta lo que dijo y se corrigió - digo hazlo – se estaba comportando como idiota por alguna razón que no entendía. Sentía que algo estaba mal con él, quizás era las hormonas que se le habían alocado de repente, solo podía explicárselo de esa forma.
Decídete de una vez, Canji-boy - instó Ivankov, al parecer había desatado algo extraño entre esos dos, hace unos momentos se estaban moliendo a golpes y ahora el rubio estaba atrapado por los encantos que no se daba cuenta Zoro que tenía ahora. Le parecía algo curioso, miró a Usopp y se acercó a él.
Oye, Nariz larga-boy – Usopp y Robin lo miraron ya que ambos caminaban a la par de Ivankov - ¿Qué relación tienen esos dos? – preguntó.
El que convertiste en mujer es un vampiro Morialis y el rubio es su Nova… - dijo Usopp.
Ah, ya veo, con qué era eso… - dijo Ivankov sonriendo en medio de un momento incomodo.
¡Espera! ¡¿Qué demonios acabas de decir?! – dijo la reina dándose cuenta de que había metido la pata.
Si, por eso no me extraña que ahora cocinero-san se comporte de esa forma – dijo Robin con una sonrisa como quien disfruta la curiosa situación.
Esto va a ser muy malo… - advirtió Ivankov, si tan solo lo hubiera sabido antes.
Los vampiros se manejaban con un sistema parecido a las hormonas, ya que su esencia podía atraer otros, y peor era el caso de un vampiro y su nova. Ya de por si tenían una atracción entre los dos por defecto para seguir manteniendo el lazo de sangre, pero ahora las cosas cambiaban cuando juntaban a un Nova y un vampiro inexpertos en la misma situación. El instinto de cada uno se podía manifestar para darse rienda suelta si no se controlaba.
Ahora podía ver claramente como Sanji miraba asesinamente a todos los hombres que osaban observar aunque sea un segundo a Zoro. Y peor fue cuando llegaron al puesto en donde se suponía debían vender los productos. Ivankov nunca había podido estudiar a los vampiros por lo difíciles que eran de capturar, pero con lo que observaba ahora mismo podía tomar muchos datos valiosos.
¿Por qué debemos vender esto? – preguntó Usopp algo curioso sacando de su pensamientos a Ivankov.
La razón es que muchas de las mujeres de Kuja compran en este sector según mis investigaciones, necesitamos que lleven lo que está oculto en estas canastas hasta sus casas – señaló la carreta en donde cada producto, ya fuera sake o comida estaba contenido en una canasta de paja.
Adentro hay un transmisor especial que hará que la barrera de la ciudad de las Kujas y la misma ciudadela de Hancock sea penetrable por un momento – terminó explicar.
Ah, ya entiendo, Iva-kun – dijo Usopp y ahora pasó su vista a los "vendedores". El panorama era desalentador, solo tenían dos días para llevar esta "sencilla" tarea y tal como estaban las cosas iba a ser imposible si él no hacía algo.
Zoro por una parte tenía una canasta en la mano y miraba con mala cara sin darse cuenta de ello a todos los que se aproximaban a ella. Por otra parte, si la primera advertencia no quedaba clara, Sanji los remataba con su mirada de gánster. Y Finalmente, estaba Robin que a todo esto había decidido mantenerse a raya y tomar el puesto de cajera, a razón de que aún seguía lastimada y era mejor mantenerse sentada.
Iva-kun, puede hacerme un favor… - dijo Usopp viendo el difícil ambiente.
Dime – dijo este, este le susurró algo al oído a la reina okama y este solo sonrió, esto podía ser una solución al problema que había provocado al convertir a Zoro en mujer.
FIN DEL FLASHBACK
Qué dramático… - dijo Ivankov desde detrás del puesto – pensé que su impulso disminuiría, pero sigue igual…
"¿La base de todo aquello será algo más?" – pensó la reina okama algo intrigada, solo llevaba mediodía con aquellos renacuajos y ya había aprendido muchas cosas, lo mejor era estar con ellos un poco más y observar la situación. Hiruluk le había enviado a unos sujetos muy interesantes, además de que le recordaban algo de su pasado.
Usopp-sama les enseñará a ser unas lindas vendedoras sin morir en el intento – dijo el chico de la nariz larga detrás de las dos "damiselas".
¿Cómo? – preguntó Zoro.
Lo primero es dividir el trabajo – se acercó a las dos chicas.
¿Zoroko? ¿Sanjiko? – dijo dudoso Usopp al no saber cómo llamarlas ahora.
¡Llámanos así y te quedarás sin nariz! – advirtieron las dos fastidiadas.
Ok… Zoro-"kun" y Sanji-"kun" –seguía burlándose - ¿Zoro a ti te gusta mucho el sake, verdad? – primero miró a la chica de cabello verde.
Sí, me gusta mucho, ¿eso que tiene? – dijo Zoro.
Tiene mucha importancia, ¿cómo venderías algo que no te gusta?, solo tú puedes vender esto – le dijo soñadoramente a Zoro y esta comprendió a lo que se refería. El sake tenía mucha importancia en su vida, le faltaban muchas cosas en la vida que podía llenar fácilmente con él. Era la ambrosía de su vida por así decirlo, si le demostraba esto a los clientes quizás podía hacer algo importante. Y los ojos soñadores de Zoro no se hicieron esperar…
Y tú Sanji-kun, ¿Te gustan los alimentos en buen estado, verdad? – Usopp tomó a Sanji por el hombro y guió su atención hacia la multitud que no les prestaba atención.
Mira ahí, hay muchas compradoras muy hermosas que esperan que les venda un producto digno de tocar sus valiosos e "íntimos" instrumentos de cocina, ¿sabes qué significa eso, no? – Sanji abrió los ojos comprendiendo la idea de una manera retorcida y motivadora. Usopp tenía razón, esas hermosas damas estaban esperando que alguien como él, en este caso ella, las atendiera y las guiara por camino de la iluminación culinaria. Los ojos de Sanji ahora fueron los que se tornaron soñadores…
Eres un demonio, Usopp – dijo Robin.
Hay que trabajar con lo que se tiene – dijo este – además es mejor tenerlos entretenidos en algo que ver a Sanji y sus celos extraños – terminó.
No lo creo, era más divertido verlo siendo celoso sin entender el por qué – rió Robin.
¿Y dices que yo soy el demonio? – dijo él.
Ahora es el espadachín el que está celoso, mira – señaló como Zoro se encendía al verlo hablando demasiado intimo con un hombre a quien Sanji intentaba engatusar. Definitivamente Sanji había pasado demasiado tiempo con Nami.
Esto será agotador… - dijo Usopp tirándose al suelo por el cansancio mental.
EN LA NOCHE…
Hancock se disponía a dormir, había sido un día agotador firmando papeles, papeles y más papeles. ¿Acaso Nyon-Ba pensaba que era una maldita secretaria? Sus manos dolían de poner tantos sellos y firmas. Era necesario implementar el sistema de sellos supremos para solo tener que hacer un movimiento de pegar al papel mientras leía, la vida se le facilitaría enormemente.
El tocar su cama la hizo sentir un alivio enorme, sus músculos tensos se relajaron por un momento, era probable que esa noche si dormiría en paz. Nada la iba a incomodar, ni siquiera esa mujer de cabello rojo que la miraba con una sonrisa en la cara desde su mesita de noche.
Eh… ¡¿Quién eres tú?! – Hancock se levantó de inmediato y se puso en guardia, pero la extraña no estaba donde la había visto antes.
¿Soy demasiada rápida para ti, Hancock-chan? – había recibido un golpe en la boca del estomago.
¿Cómo alguien había sido tan rápido para darle un impacto como ese? Corrió como pudo hasta la puerta, lo peor que podía hacer era pelear a oscuras, sin embargo, su atacante no pensaba igual, con un movimiento de mano, su cuerpo se paralizó por completo.
¿Qué me hiciste? – Hancock había sido inmovilizada por la recién llegada.
Solo estoy jugando contigo, cariño – la mujer misteriosa tenía unas extrañas garras que se posaron en su cuello haciendo un pequeño corte que hizo brotar un poco de sangre por su piel. Debía hacer algo rápido en este momento. Ella con mucho esfuerzo logró mover su mano un poco y lanzó hacia ella una bomba que detonó en frente de su atacante, tocándole el impacto a ella misma también, pero era mejor que ser asesinada.
La explosión fue lo suficientemente fuerte como para enviarla por la ventana que daba a la arboleda. Al aterrizar en el duro suelo vio como la mujer de cabellos rojos caía a una distancia de 6 metros de ella. Comenzó a correr para alejarse de ella, si era capturada ahí estaría en problemas. Eso le hacía preguntarse porque nadie había reaccionado con todo el ruido que estaba haciendo, no veía a nadie salir del palacio, todo estaba en penumbras.
¿Dónde están todos? – decía bastante agitada.
Ya estaba preocupándose cuando apareció Marigold quien convirtiéndose en una cobra pseudo-humana arremetió contra ella.
¡Marigold! ¿Qué d-demonios haces? – escupió sangre al intentar levantarse.
Ahora a su espalda aparecía Sanserdonia quien tomaba la forma de una anaconda con facciones humanas en la parte superior quien la miraba molesta. Estaba rodeada por ambas hermanas quienes parecían no responder a sus preguntas, además de que se veían más amenazantes de lo normal.
¿Qué está pasando…? – solo pudo decir ella con notable molestia en su voz, tendría que ponerse violenta con sus hermana para descubrir el misterio tras su extraño comportamiento.
He hecho un capitulo bastante largo x_x. ¿Me creerían que llevo dos días escribiéndolo? ¿Y qué he hecho más de 4 borradores? XD
Al final me quedé con esta versión, espero que les haya gustado, en el siguiente capítulo de revelaran más cosas con respecto a lo que sucede.
Nos vemos :3
DEATH GOD RAVEN :3
