LEVIATHAN

CAPITULO 16: NÚMERO


ANTES

¿Qué me hiciste? – Hancock había sido inmovilizada por la recién llegada.

Solo estoy jugando contigo, cariño – la mujer misteriosa tenía unas extrañas garras que se posaron en su cuello haciendo un pequeño corte que hizo brotar un poco de sangre por su piel. Debía hacer algo rápido en este momento. Ella con mucho esfuerzo logró mover su mano un poco y lanzó hacia ella una bomba que detonó en frente de su atacante, tocándole el impacto a ella misma también, pero era mejor que ser asesinada.

La explosión fue lo suficientemente fuerte como para enviarla por la ventana que daba a la arboleda. Al aterrizar en el duro suelo vio como la mujer de cabellos rojos caía a una distancia de 6 metros de ella. Comenzó a correr para alejarse de ella, si era capturada ahí estaría en problemas. Eso le hacía preguntarse porque nadie había reaccionado con todo el ruido que estaba haciendo, no veía a nadie salir del palacio, todo estaba en penumbras.

¿Dónde están todos? – decía bastante agitada.

Ya estaba preocupándose cuando apareció Marigold quien convirtiéndose en una cobra pseudo-humana arremetió contra ella.

¡Marigold! ¿Qué d-demonios haces? – escupió sangre al intentar levantarse.

Ahora a su espalda aparecía Sanserdonia quien tomaba la forma de una anaconda con facciones humanas en la parte superior quien la miraba molesta. Estaba rodeada por ambas hermanas quienes parecían no responder a sus preguntas, además de que se veían más amenazantes de lo normal.

¿Qué está pasando…? – solo pudo decir ella con notable molestia en su voz, tendría que ponerse violenta con sus hermana para descubrir el misterio tras su extraño comportamiento.


AHORA

¡¿Qué sucede con ustedes dos?! – Hancock esquivó un golpe de cola que venía desde su izquierda, por más que les hablaba, ellas no respondían a sus preguntas, era como si no le prestaran atención en absoluto. Corrió hasta el centro de una plaza sin aún ver a alguien para pedirle ayuda, era tan raro todo. ¿Dónde demonios estaban todos?

¡Ya me hartaron! ¡Slave Arrow! – Con sus manos trazó desde sus labios lo que parecía ser una flecha con la punta de corazón para dirigirla hacia a Sanserdonia que parecía la más arisca de las dos. Entonces se percató que esta había desaparecido de su vista, sus sentidos le decían que estaba atrás de ella, pero… ¿cómo había llegado hasta ahí tan rápido?

Dio una vuelta de cabeza para dar una certera patada hacia atrás para mandarla a volar contra un árbol, no se dejaría vencer por su hermana menor. Miró ahora a Marigold que parecía mover su cola molesta por el trato hacia su otra hermana.

¡Ven! – La emperatriz le retó.

Marigold se lanzó casi hacia ella con su arma en mano, decidida a atravesarla si era necesario, Hancock lo podía leer claramente, sentía el instinto asesino de ambas, era la primera vez que sucedía algo como eso. Sus hermanas casi siempre eran complacientes con ella y nunca la habían atacado de esta forma hasta ahora. Por eso, le daría a las dos una lección que no olvidarían por haberse atrevido a alzarse contra ella.

Se dispuso a poner sus manos en forma de un corazón en dirección a Marigold, pero fue entonces que Sanserdonia se puso a la espalda de ella y colocó dos grilletes que la hicieron debilitarse con tan solo un toque.

¡Maldita mocosa! – Hancock cayó al suelo, su cuerpo no respondía a sus órdenes, miró a la culpable de su debilidad para descubrir que esta llevaba guantes para no quedar igual que ella.

Debemos llevarla con Cocodrile-sama. – Dijo Marigold agarrando a Hancock por el cabello y esta hizo un gesto de dolor. La emperatriz intentó resistirse pero era inútil, no estaba en su mejor momento.

¡Gomu Gomu no Stamp! – Luffy apareció dando una patada hacia las dos serpientes gigantes. Aprovechó el factor sorpresa para tomar sobre su hombro a Hancock para comenzar su huida.

¡¿Quién eres?! ¡¿Cómo osas llevarme de esa forma?! – Gritó Hancock indignada y roja, peor fue cuando se dio cuenta de que se trataba de un hombre quien la llevaba como saco de papas.

¡No hay de otra! ¿O prefieres que ellas nos atrapen y nos lleven con Cocodrile? – Luffy con esto le instó que dejara de quejarse ya que tenía razón, ambas hermanas estaban de pie y furiosas mirando en su dirección.

¡P-Plebeyo, te dejaré proseguir por ahora! – Luffy entendió que le daba permiso de continuar, ya que pudo ver el terror de ver dos monstruos perseguirlos con bastante insistencia con unos ojos rojos puestos en ella.

¡Luffy, por aquí! – Nami le gritó desde detrás de un arbusto.

Nami. – Dijo Luffy con una sonrisa.

Yo me encargo. ~ - Dijo Nami señalándole al pelinegro que saltara por la alcantarilla que estaba abierta detrás de ella. La pelirroja se concentró con la mano extendida hacia las dos que corrían en busca de Luffy y Hancock, delante de ellas apareció una espesa niebla que cubrió por completo toda la plaza. Ellas quedaron desorientadas hasta que el ruido de unas pisadas las hizo moverse, ambas podían ver la silueta de sus presas corriendo al frente, de inmediato reanudaron la persecución perdiéndose de la vista de Nami.

Eso las mantendrá ocupadas un rato. – Nami entro por el agujero en la tierra para finalmente cerrarlo con su respectiva tapa para evitar que alguien los siguiera.

Nami no puedo quitarlas, hacen que me debilite. – Dijo Luffy al ver que Nami regresaba.

Deben estar hechas de Kairoseki, afectan solo a los usuarios de las frutas del diablo. – Nami tomó uno de los grilletes para intentar abrirlo con sus métodos de "trabajo", pero parecía inútil, no cederían a menos que consiguieran la llave.

¿Quiénes son ustedes? ¿Y por qué me salvaron? – Preguntó Hancock sin entender el por qué de las acciones de ellos dos.

Nos pidieron que te salváramos ayer. – Dijo Luffy sentándose.

¿Quién? – Preguntó ella.

Un sujeto llamado Ivankov, dijo que te atacarían esta noche y que estuviéramos pendientes… solo que nos distrajimos un poco. – Nami se disculpó, ya que en parte ella tenía la culpa.

¡¿Ese sujeto?! ¡Me niego a ser ayudada por él! – Dijo Hancock furiosa.

¿Por qué? Es un buen tipo, está cuidando de mis nakamas en estos momentos. – Dijo Luffy con una sonrisa.

Debo suponer que a cambio de que él haga eso, ustedes deben tenerme a su cuidado. ¿O me equivoco? – Ella los miró seria.

Algo así… - Dijo Nami sin poder agregar más, al parecer había una disputa entre Ivankov y Hancock.

Bueno… después discutiremos eso con él. Ahora mismo me interesa saber que sucede aquí. ¿Por qué mis hermanas se comportan así? ¿Y quién es ese Cocodrile que ellas mencionaron? – Miró a sus dos salvadores.

¿Dijiste Co-Cocodrile? – Nami se puso pálida al escuchar aquel nombre.

Si, al parecer está involucrado con este incidente y creo que está aliado con otros dos tipos de vampiros. – Dijo Luffy recordando lo que había sentido antes de caer en sus impulsos.


FLASHBACK

Luffy abrió con pesadez los ojos sin recordar donde se encontraba, hasta que el olor a sangre lo hizo reaccionar por completo.

¡Hay que salvar a Hamcock! – Se sentó de golpe despertando a Nami en el proceso.

¿Qué? – Nami se sienta y se da cuenta que está sin ropa junto a Luffy quien no pierde detalle de lo que ve.

Luffy… tú… yo… - El sonrojo de Nami era masivo, sin saber qué hacer con la situación ella solo pudo resolverse ella misma golpeándolo.

¡Puedo explicarlo…! Tal vez no… Es por culpa de ese gas raro que estaba en el aire hace unas horas. – Trató de excusarse para intentar salvarse de la ira de Nami.

Ahora que lo dices, hay un olor mezclado con sangre por todo el edificio. – Nami aun cubriéndose con la sábana caminó hacia la ventana para caer en cuenta de que no había un solo sonido o luz encendida en todo el lugar.

Tengo un mal presentimiento, tenemos que irnos. – Ella soltó la sábana y comenzó a vestirse, Luffy comenzó a hacer lo mismo y se preparó para salir al pasillo.

Cuando ya estaban listos, abrieron la puerta de su cuarto para encontrar que todo estaba en desorden como si hubiera habido una gran pelea.

¿Qué pasó aquí? – Nami veía las paredes con manchas de sangre en forma de manos. Luffy se acercó a una puerta que estaba semi abierta para ver con horror su interior. Había alguien colgado del cuello con marchas de colmillos por todo su cuerpo, apenas y goteaba algo de sangre, ya que podía decir que lo habían dejado seco. Nami se tapó la boca para no gritar, era como si estuviera viendo aquella pesadilla de nuevo.

FIN DEL FLASHBACK


En esos momentos, en casa de Ivankov se daba una gran fiesta por las ventas del día de hoy, habían logrado vender toda la mercancía sin problemas. Ahora gracias a eso tenían un día más para preparar todo lo que faltaba.

Y es por esto que Zoro podía relajarse sin nadie molestándolo, ya llevaba más de tres botellas de sake que le habían brindado los okamas por su duro trabajo.

A estas alturas ya se había cansado de buscar a Ivankov toda la noche para que lo regresara a su forma normal. Lo único que pudo ganar de parte de él fue que el efecto de las hormonas se iría en 24 horas más y que no podía arriesgarse más, ya que no sabía que efectos adversos podía darse en un vampiro si trataba de corregirlo.

Espadachín-san, ¿Dónde está tu admirador principal? – Preguntó de repente Robin mientras traía cambios de ropa para Sanji y ella.

Ahora que lo dices… no lo he visto revoloteando por aquí, es raro. – Zoro miró hacia todas partes pero por más que afinaba la vista no daba con el cocinero.

Creo que deberías buscarla, ya que no sabes que podría pasarle, la última vez que lo vi tenía una botella de vino. – Robin le entregó los dos cambios de ropa a Zoro como dándole la orden de que buscara a Sanji.

Pero no es una pobre chica que no puede defenderse. – Espetó Zoro.

De todas formas tú eres su guardián al igual que él lo es para ti. – Dijo ahora Usopp comiendo un pedazo de carne.

No quiero tener que preocuparme por alguien más, ahora mismo ninguno del grupo de Luffy se ha reportado y ya me estoy poniendo ansioso. – Agregó el chico de la nariz larga.

¡Está bien! ¡Está bien! ¡Ya voy! – Zoro se exasperó y comenzó a caminar hacia la playa.

Va hacia un lugar en específico. ¿Quiere decir que sabía dónde estaba desde el principio? Qué tsundere. – Robin se burló.


¿Y entonces por qué estás aquí? – Preguntó Ivankov a Sanji que miraba la luna llena con detenimiento.

Solo quería aire fresco. – Contestó la rubia.

¿Aire fresco? ¿O quizás no soportas la atracción que sientes por ese vampiro? – Se burló la reina okama dando un trago a su sake.

Quizás… - Sanji bebió otro trago de su botella de vino.

Veo que lo aceptas muy rápido. ¿Te sientes mal? – Ivankov había visto la forma de actuar contradictoria de Sanji horas atrás, que ahora lo aceptara solo demostraba que estaba enferma o quizás muy bebida.

¿Sabes? Yo no confío en la gente, desde que fui hecho esclavo solo he sido tratado mal y menospreciado por otros. Siempre he mantenido la distancia de todos los demás. – Sanji suspiró algo melancólico.

Vaya, la has pasado difícil. – La reina volvió a servirse más licor, si la rubia quería hablar, la dejaría hablar todo lo que quisiese, le daba la impresión de que hace buen tiempo no se expresaba de verdad con el alma.

Tampoco tengo una meta en la vida, normalmente casi no me importan mucho las cosas. – continuó hablando.

Pero ahora ese vacío que sentía, ya no lo percibo desde que estoy con él, aunque… - Sanji se quedó a la mitad de la frase.

¿Aunque? – Ivankov volteó hacia Sanji para ver como estaba, quizás se había quedado dormida.

He vuelto a recordar que no tengo mis recuerdos conmigo, esa maldita necesidad de saber quien soy me fastidia de nuevo… - Se notaba la frustración en su voz, antes no había sentido la falta de su memoria porque no le interesaba en absoluto, pero desde que conocía a Zoro, todo el tiempo sentía que había olvidado algo importante. Era un constante recordatorio de perder algo valioso que no volvería así nada más.

Pero eso no era lo peor, para su desgracia la apariencia que le había dado Ivankov a Zoro le perturbaba, cabellos verdes y largos bailaban en su mente. Se llenaba de ansiedad cada vez que la veía en esa forma, por eso en la ciudad se había comportado de esa forma tan sobre protectora muy lejos de su personalidad usual. Era como la persona que se suponía que había olvidado y la serpiente había traído para restregárselo, su culpa.

¿No tienes alguna pista? Podría ayudarte. – Ahora él era el que tenía curiosidad, ciertamente Sanji le era familiar de algún lado pero no sacaba de donde.

La única pista que tengo es esta… - Sanji se paró sobre la roca donde estaba sentada y se quitó el fleco de cabellos rubios para revelar lo que estaba en ese lado de su rostro, Ivankov quedó algo sorprendido al no entender que significaba lo que estaba ahí. Al estar pensando en lo que había visto, Ivankov no se dio cuenta que Sanji se cayó al mar hasta que escuchó el ruido de un chapuzón.

¡Candy-boy! – Gritó haciendo que Zoro corriera más rápido hasta donde se encontraba al escuchar ruido.

¡¿Qué pasó?! – Zoro dijo agitado al llegar donde se encontraba Ivankov corriendo en círculos, al ser un usuario de la fruta del diablo no podía nadar para rescatar a Sanji y por eso estaba entrando en pánico.

Candy-boy cayó al agua y no sale aún. – Al decirle esto, Zoro de una vez se lanzó en busca de la rubia.

5 MINUTOS DESPUÉS…

¿Acaso eres idiota? – Dijo una molesta Zoro a una aturdida Sanji.

Supongo que se mareó al levantarse. – Ivankov le dio a Zoro el cambio de ropa que había dejado tirado en la arena cuando se lanzó al rescate.

Eres un dolor de cabeza, cocinero. – Sanji se tocaba la cabeza aún, Zoro la tomó de un brazo que se cruzó sobre su espalda hasta el otro hombro para ayudarle. Definitivamente no le dejaría beber de nuevo sin estricta vigilancia, ella no soportaba mucho alcohol al parecer.

Pueden usar el baño especial que está al final de esta entrada. Si se quedan así van a pescar un resfriado y no me van a hacer útiles. – Ivankov le tiró una llave a Zoro.

Gracias. – Zoro caminó con Sanji hasta desparecer en la oscuridad de la noche.

Ivankov ahora volvió su vista a la brillante luna, tenía un misterio en sus manos que le era muy interesante.

EN EL BAÑO LUEGO DE UNA HORA…

A paso muy lento habían conseguido llegar al dichoso baño, Zoro encendió las luces para encontrarse con una bañera descomunal. Antes de llegar ahí había visto una habitación con una cama en uno de sus intentos de encontrar el baño, era increíble que ese lugar fuera tan grande aunque la verdad era que se había perdido.

Procedió a dejar el cambio de ropa sobre una cesta y caminar hacia la bañera con Sanji quien se había quedado dormida desde hace buen rato.

Te dejo aquí para que te des un baño… - Dijo Zoro sentando a Sanji en el borde, pero ella en vez de sostenerse por sí misma, decidió jalar a la peliverde con ella al agua.

¡Oye! ¿Acaso aún tú…? – Vio que Sanji dormía en el fondo y Zoro asustada la sacó del agua.

Vi un caballito de mar que llevaba a Orejas y a Josephine a… - Sanji botó agua por la boca, aún seguía borracha.

Tendré que hacerme cargo. – Zoro dijo con impaciencia, quizás no sería un trabajo demasiado difícil, solo tenía que echarle agua, enjabonarla un poco y listo. Asunto arreglado, sin embargo, primero debía quitarle la ropa, el solo pensar en eso le hizo tragar saliva algo sonrojado.

Abrió el cierre delantero del vestido azul de Sanji con sus manos temblando, no estaba acostumbrado a hacer estas cosas, lo bajó hasta la cintura dejando ver la línea del pecho de ella sin revelar mucha carne. En eso Sanji abrió los ojos como asustada de ver a Zoro sobre ella.

¡Oye, marimo pervertido! – De todos los momentos en que la rubia tuvo que reaccionar, tenía que ser ese en especial, pensaba Zoro .

¡No es lo que crees! ¡Solo te iba a ayudar a bañarte porque seguías ebrio! – Le contestó con la verdad.

¿Quién te cree eso? Apuesto que pensabas tomarme fotos mientras seguía dormido para después verlas en tus ratos de ocio. – Sanji Bromeó mientras intentaba sentarse en frente de Zoro en el agua.

¡Eso es lo que harías tú! ¡Estoy seguro! – Contestó Zoro sin tapujos.

¿Qué clase de pervertido crees que soy? – Dijo Sanji.

Uno de los peores. – Le contestó de vuelta al rubio.

Déjame ayudarte a bañarte y te demostraré que soy un hombre sano. ~ - Sanji agarró el cierre delantero del traje de Zoro.

¡Ni loco! – No sabía que podía hacerle ese pervertido, podía apostar que había olvidado que ambos eran hombres por el alcohol.

¡Vamos, nada te cuesta! – Dijo el cocinero rompiendo por accidente el cierre en ese momento, dejando a la vista lo que desde un principio quería ver. Solo que Sanji no pudo reaccionar como ella misma esperaba, ya que la hemorragia nasal dejó en evidencia su notable inexperiencia.

Vaya, eres más inocente de lo que pareces, quizás eres hasta virgen.~ – Zoro comenzó a molestarlo sin pensar en taparse en ningún momento, podía usar su propio cuerpo para molestar al cocinero.

¡N-No es verdad! – La voz de Sanji sonaba rara porque usaba una mano para detener la hemorragia nasal. Zoro aprovechó para hundir en el agua a Sanji para bajar sacarle el vestido en la distracción.

Te mataré. – Sanji dictaminó.

¿Qué sucede? ¿No ibas a ayudarme a bañarme? Para eso debes estar sin ropa. ¿No lo sabes? – Sonrió para ver a la rubia tapándose el pecho con las manos algo roja, no sabía si era por estar ebria o avergonzada.

Sí, pero yo quería… - Sanji balbuceaba al ver a Zoro acercándose sin ropa a ella.

Pero tú querías hacerlo a tu forma, porque así sientes que tienes el control de la situación. ¿No? – Tomó la mano de Sanji y la guió a su pecho, ahora mismo se le habían despertado las ganas de jugar, detestaba no tener su forma original, pero eso no impediría que se divirtiera, había más de una forma de saciarse en esta situación. Más sangre brotó de la nariz al sentir bajo su mano algo suave, Zoro se abalanzó sobre ella para morder su cuello y luego pasar su lengua atrevida por el pecho de Sanji.

¡Ahh! ¡No es así! – Dijo ella entre jadeos.

Estaban tirando sus barreras mentales de una forma increíble, lo peor es que no podía decir que no era cierto. Intentó alejar a Zoro, pero en lugar de eso terminó pasando sus brazos por su cintura. El peliverde se extrañó y soltó su pálido cuello para dedicarle una mirada interrogativa.

¿Entonces? – Zoro elevó la barbilla de Sanji para que lo mirara sin distracciones, con eso esta última podía sentir el leve roce de sus cuerpos cosa que empeoraba su sangrado, sin embargo, esta vez no se molestó en contenerlo y miró a Zoro.

Hasta ahora había usado de excusa el género de Zoro, ya que como se trataba de un hombre no lo iba a tener contemplado, pero… ¿Qué sucedía ahora que era una mujer? Pues, no podía encontrar algo que alegar en contra de lo obvio.

Me cuesta decir que no me atraes y no es por que seas mujer ahora. – Para desgracia de Sanji, era de las personas que se volvían sinceras y directas cuando estaban borrachas. Y también de esas que no piensan mucho las cosas en el momento, le dio un beso a Zoro sin mediar otra palabra para volver a zambullirse en la bañera.

Estás loco. – Zoro reía en medio del jugueteo en el agua, era divertido cuando el cocinero se soltaba y dejaba esa personalidad seria que siempre tenía desde que lo conocía, aunque quizás él mismo era igual. Pero ahora eso no importaba, lo que era significativo eran las ganas de jugar más allá de lo acostumbrado, no obstante, había algo que debía hacer antes de continuar.

¿Cuántos dedos tengo aquí? – Preguntó Zoro enseñando tres de sus dedos.

Seis. – Contestó ella.

Bien. – Se sentó entre las piernas de ella para poder ver mejor lo que necesitaba descubrir, con una mano quitó el fleco de Sanji para observar una marca que estaba en el lado izquierdo de su rostro. Ahí había un número estaba marcado en su piel.

Número 3. – Murmuró para ella misma, esto confirmaba sus sospechas y también le decía lo que debía hacer en el futuro.

Zoro, no me siento bien… - Antes de que Sanji pudiera decir algo más, su estomago mandó de vuelta al exterior todo lo que había comido y bebido sobre Zoro…


CERCA DE LA MEDIANOCHE…

Hay un Morialis en esta Isla, puede servirnos para mantener a los sobrevivientes a raya. – Cocodrile estaba en la cima de un edificio en búsqueda de Zoro, debía tapar todos los puntos débiles de su plan ahora que sabía que Luffy y Nami estaban ahí también.

Eso es raro. ¿No se habían extinguido? ¿Dónde está? - Le preguntó la chica pelirroja ansiosa.

Supuestamente, pero ya ves, yo nunca me equivoco. Está en la playa. – Contestó de vuelta señalando un punto en específico.


Qué difícil ha sido esto. – Se quejaba Chopper al navegar a ciegas por la entrada privada de la ciudadela. A pesar de lo complicado que fue mover el barco desde el sitio de las Kujas, no había tenido que encontrarse con ningún guardián. Le parecía extraño porque en la tarde había mucha seguridad mas ahora todo estaba desierto y sin vida.

Esto es extraño, me da mala espina tanto silencio. – Dijo de repente Ageha sintiendo la brisa nocturna.

Es verdad. Espero que Nami y Luffy estén bien. – Contestó sin percatarse de que le había hablado a un fantasma.

¿Eh? ¿Me puedes escuchar? – Ageha se sorprendió porque además de Sanji nadie más podía verla ni escucharla.

Es normal porque… ¡¿Eh?! – Chopper se asustó al ver una chica albina que lo miraba. En eso Ageha vio como unas personas que corrían de una forma anormal se movían por la ciudad.

Silencio. – Ageha tomó a Chopper aun más sorprendida que incluso pudiera tocarlo y detuvo el andar del Merry, algo no estaba bien.

¡Mmmmhh! – Chopper no podía hablar pero se quedó quieto al sentir el olor de la sangre humana.

Vamos a escondernos. – Le sugirió Ageha y Chopper no le quedó más que obedecer.


¡Buru Buru! ¡Buru Buru! – El den den mushi por fin sonó y Usopp lo tomó algo adormilado.

¿Hola? – Dijo Robin adelantándose a Usopp.

¡Robin! ¡Tengan cuidado! ¡Cocodrile está en la ciudad! ¡Hay vampiros y las Kujas han caído presa de algún tipo de hipnosis o algo así! – Advirtió Nami.

Nami-chan. ¿Qué quieres decir? Habla más despacio. – No se le entendía muy bien lo que decía la pelirroja al hablar muy rápido, podía suponer que estaba corriendo.

¡No dejen que nadie salga de la ciudad de las Kujas! ¡Hay vampiros sueltos! – Gritó Luffy a lado de Nami.

¡Está bien! ¡Le diré a Ivankov! – Dicho esto la llamada se cortó, cosa que dejó preocupados a Usopp y a Robin.

Justo en ese momento se escuchó una explosión cerca de la playa, ambos se miraron, coincidiendo en que venía del lugar en donde estaban Zoro y Sanji. Corrieron a todo lo que dieron sus pies, para luego encontrarse a Sanji tirada en el suelo en un charco de sangre.

¡Sanji! ¡¿Qué pasó?! – Usopp levantó a Sanji del suelo con cuidado.

Se llevaron al marimo… - Sanji cayó en inconsciencia.


Hasta aquí el capitulo, ¿qué puedo decir? Fue un capitulo extraño XD. Espero que les haya gustado ewe~ Habrán más revelaciones en el siguiente.

DEATH GOD RAVEN :3