Siento haber desaparecido tres semanas, he estado un poco deprimida y ya saben que cuando uno anda así como que uno no funciona mucho XD, pero bueno, hay que levantarse e intentar seguir ewe(?).
Sin más el penúltimo capítulo de la saga de la rebelión de las Kujas. Es un capitulo largo para que se demoren leyendo (?).
LEVIATHAN
CAPITULO 18: BALA DEL SILENCIO
ANTES
Suna sintió que el control que tenía sobre Zoro había desaparecido.
Es una lástima, me encantaba esa muñeca. – Accionó un botón de un control remoto que hizo detonar una bomba en donde estaban Zoro y Sanji. Había puesto explosivos en la ropa Zoro en caso de que perdiera el control de ella por alguna razón ajena a la situación.
AHORA
Hancock está sentada en frente de Cocodrile a quien miraba con odio profundo, el responsable de todo ese alboroto en su reino estaba sonriendo como si fuera alguien que merecía todas las cosas buenas de la vida, francamente esa actitud le fastidiaba en demasía.
Bienvenida Emperatriz pirata. – Dijo Cocodrile fumando su habano.
¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué no has tratado de tomar el control de mí como hiciste con los demás? – Dijo la pelinegra bien molesta mientras abrazaba a Chopper inconscientemente, el había sido capturado con Hancock al tratar de rescatarla.
Eres bastante observadora. Precisamente hay varias cosas que quiero de ti, Emperatriz. – Cocodrile le hizo señas a Suna para que trajera un den den mushi de color negro que se suponía que estaba en la habitación de Hancock. La pelirroja lo puso en frente de la pelinegra con una sonrisa en el rostro.
Este es el den den mushi para llamar al gobierno mundial, quiero que lo uses y pidas la presencia de un almirante con varios acorazados. – Ordenó él con una sonrisa arrogante, estaba claro que no aceptaría un no como respuesta, ya que convirtió su brazo en arena y rodeó a Hancock en son de amenaza haciendo que Chopper se asustara al no saber de qué se trataba su poder.
¿Un almirante? ¿Por qué? – Hancock no entendía nada. ¿Para qué demonios querría un almirante? ¿Eso no le dificultaba sus planes? Era como ponerse la soga al cuello, a simple vista esto no tenía sentido hasta que recordó la situación por la que estaba pasando, todo su pueblo estaba bajo el control de alguien que podía hacerse de la mente de aquellos que caían en sus redes. Si las cosas eran así, todo comenzaba a tener sentido.
Bien, te explicaré porque no quiero que cometas errores o tu familia pagará con creces. – El remolino de arena fue en dirección a Marigold que acababa de entrar en la habitación con la mirada vacía.
¡Mari! – Gritó Hancock asustada de lo que pudiera sucederle a su hermana menor, el remolino de arena desapareció y Cocodrile la miró complacido.
¿Vas a cooperar? – Preguntó el vampiro.
Si, no tengo opción. – Esa fue su respuesta definitiva al tomar en sus manos el den den mushi.
Hola, gobierno mundial. Necesito que envíen a un almirante con su flota para que esté presente en mi coronación. Es lo mínimo que pueden hacer para atestiguar mi subida al poder. – Dijo ella tratando de actuar como siempre.
Habla Kuzan, ¿la princesita ha decidido sentar cabeza y coronarse al fin? Tengo que ver eso con mis propios ojos. – Dijo una voz burlona del otro lado del den den mushi que Hancock conocía muy bien, su arrogancia la sacaba de quicio a veces, estaba por mandarle un insulto como los de siempre pero se contuvo, tenía una mejor idea.
Si, Kuzan-chan, he decidido por fin tomar el poder para hacer prosperar mi país con todo lo que esté en mis manos~. – Lo dijo de una manera tan tierna que la persona que estaba del otro lado se quedó en silencio por un momento.
Ya veo, entonces iré con más razón. Estaremos ahí en media hora. – Dijo con seriedad la voz para colgar de una vez.
Listo, está hecho. ¿Ahora qué? ¿Qué pasará con las personas de este país? – Preguntó sin mirarlo acariciando a Chopper sin darse cuenta por el nerviosismo.
Te explicaré lo siguiente que quiero que hagas. Fingirás que nada está sucediendo aquí y llevarás la ceremonia de coronación como si nada, el almirante y su tropa no deben sospechar nada, si fallas en eso yo me encargaré de que no haya ningún ciudadano en tu país nunca más. – Dijo Suna moviendo unos hilos entre sus dedos.
Bien, no tengo problemas con eso… - Hancock no podía decir algo en contra de todas formas.
También quiero que nos des la llave de Leviathan, sabemos que hay una en este país. Es probable que solo la realeza sepa de su existencia y su ubicación exacta. – Dijo Suna sentándose en frente de ella.
¿Llave? ¿Leviathan? ¿Qué es eso? No tengo idea de lo que hablan. ¿Por qué creen que está aquí? – Hancock sentía que había escuchado ese nombre alguna vez, pero no lograba recordar donde y en qué momento de su vida había sido.
Nami, mencionó a Leviathan. Es lo mismo que quiere Coby. – Dijo Luffy en baja voz desde un árbol cercano a la ventana de donde tenían a Hancock, gracias a la idea de Nami, no podían ser detectados por Cocodrile a esa distancia. Había sido buena idea llevar sangre de un humano normal de la caja de trasfusiones de sangre de Chopper que estaban en el barco. Al usar la sangre para cubrir el aroma de vampiro era más fácil pasar desapercibido por los vampiros Dignatis que podían detectar a otros en un rango preciso de distancia, además de que toda la ciudad debía apestar a sangre cosa que camuflajeaba su existencia ahí.
Si, quien diría que el dichoso Leviathan estaría involucrado. – Nami seguía intentando comunicarse con el barco pero nadie contestaba, temía que algo le hubiera pasado a Sanji y a Zoro. Aún desconocía las circunstancias de su situación por eso es que estaba más preocupada de lo normal. Solo quedaba seguir escuchando a escondidas para idear un nuevo plan, quizás podrían conseguir información valiosa.
Bien, explicaré un poco de historia para convencerte de que eso está aquí. – Dijo Cocodrile.
No es de mucho conocimiento para el mundo la existencia de los vampiros, muchos a estas alturas creen que solo es una leyenda urbana. ¿Sabes por qué? – Empezó Suna a explicar sentándose en el pupitre de Cocodrile.
No, apenas supe de la existencia de ustedes hace cinco años. – Dijo Hancock.
Eso es porque el Gobierno Mundial ha escondido su existencia desde su aparición para evitar el caos, hasta el punto de llegar a tratos en la oscuridad con nuestra especie. Las peores fechorías se han cometido en pro de evitar que ese gran secreto saliera a la luz, además de que las personas que llegan a conocer un vampiro son asesinadas si llega al conocimiento del gobierno.- Cocodrile sonreía mientras escuchaba esa parte, cuantas cosas no había visto que se habían cometido desde los 800 años de vida que tenía.
Los vampiros aparecieron de la nada hace 900 años aproximadamente, según escritos encontrados, personas normales de repente tuvieron sed de sangre y atacaron a otras haciendo que se multiplicaran en ciertos países. Por alguna razón, todos tenían la palabra Leviathan en su mente y también la misión de encontrarlo. Es ahí cuando los clanes comenzaron a formarse, ya que todos los individuos no parecían tener las mismas habilidades y es por esto que decidieron seguir a la persona a quien creían ellos había comenzado todo. Resumiendo, siguieron al más fuerte de todos los individuos de la "creación".
De ahí nacieron los 7 clanes de vampiros que existen actualmente. Bueno, existían, en realidad solo hay 6, los Morialis se habían extinguido hace 200 años por una cacería de brujas auspiciada por el gobierno mundial en base a que eran enemigos de la humanidad. Aunque hace unas horas vi a una Morialis, lástima que la maté por desobediente. – Suna sonrió.
Hace dos años encontré un diario en las ruinas de Water 7 que están debajo de la ciudad principal, el dueño de aquel diario era un arqueólogo cuyo nombre correspondía a Evans Mood. Sin embargo, alguien en plena invasión robó el diario y solo dejó atrás una página de este. Y es justamente en donde habla de las bodas de Kuja y la llave que está relacionada a esta festividad en especial. – Ahora comenzó a hablar Cocodrile mirando a los ojos de Hancock en busca de algo que la pusiera en evidencia en caso de que le intentara mentir.
Fue entonces que Hancock recordó su pasado, su madre constantemente cuando estaba viva le hablaba sobre unos anillos que representaban un pacto de sangre y algo más. También recordó a su padre quien no estaba presente desde que tenía 10 años, había escuchado que las había abandonado a causa de las políticas del reino, cosa que nunca le perdonaría. Ya que justo fue cuando su madre fue asesinada delante de ella en un ataque terrorista. Y en ese ataque escuchó la palabra Leviathan, palabra que había enterrado en sus recuerdos junto con su padre.
¿Fui llamado a una boda? Qué cursi. – Se quejó Aokiji Kuzan al ver que estaba en medio de una gran multitud que hacía fila para ser casados por la nueva Emperatriz de Kuja. Buscó en medio de la multitud en donde se suponía que estaba Hancock, necesitaba encontrarla rápido. Sin darse cuenta este que Suna lo observaba desde una de las gradas y se preparaba para lanzar su ataque en cualquier momento, Hancock estaba consciente de eso y por eso no le quitaba el ojo de encima.
Pero antes que salvar a Aokiji debía hacer otra cosa primero, y eso era deshacerse del objetivo de los terroristas que habían llegado a su reino y tomado todo lo que quería como rehén. Miró los anillos en sus manos, serían los primeros que daría a la primera pareja afortunada, aunque viéndolo bien, no iban a ser muy afortunados, estos anillos llevaban encima la palabra desgracia. Justo al frente estaban los primeros que debía unir en matrimonio, les hizo seña que se acercaran a ella, dándoles un anillo a cada uno.
Por favor, intercambien anillos. – Les ordenó a ambos, la chica que llevaba el velo de color negro en el rostro con una túnica bastante holgada podía vérsele algo de sangre en su mano,esto le pareció extraño a Hancock, ya que el novio también tenía olor a sangre y a pólvora. La pareja intercambió anillos y Hancock puso sus manos sobre las de ellos para decir algunas palabras que no tenían traducción para sus oídos, fue entonces que la emperatriz notó que los anillos brillaron de una forma que nunca les había visto hacer antes.
Felicidades, son marido y mujer desde ahora… - Terminó ella para comenzar el siguiente pero la novia la detuvo.
Díganos donde está la vampireza que controla a las personas aquí, nosotros nos encargaremos de ella. – Dijo la chica.
Cuando dé la señal, ella atacará a ese almirante que está diagonal a ustedes, resalta entre las personas por su altura. Ella está en las gradas del fondo, tiene en la mira a ese Almirante. – Dijo Hancock entendiendo de que no se trataban de personas que formaban parte del enemigo.
Dé la señal ya. – La chica del velo sonrió. Hancock alzó la mano y se echó el cabello hacia atrás dando el visto bueno para que Suna atacara. La pelirroja no perdió el tiempo y disparó su hilo rojo hacia Aokiji que estaba indefenso por su ignorancia sobre el asunto, pero fue entonces que una rubia apareció en frente de la trayectoria del hilo cortándolo con un cuchillo de cocina en el acto.
¡¿Qué?! ¡¿Quién demonios eres?! – Suna saltó de la grada para ponerse en frente de la recién llegada.
¿Qué quién soy? Soy alguien que intentaste volar por los aires hace un rato. – Sanji encendió un cigarrillo con cierta molestia en su rostro, a duras penas había podido sobrevivir y lo peor era que los daños habían sido grandes, había perdido bastante sangre y Zoro estaba en las mismas.
FLASHBACK
El uniforme de militar de Zoro de repente comenzó a ensancharse, se iluminó hasta el punto de indicarles de que se trataba de una bomba que estaba por desaparecerlos en cuestión de segundos. No tenían como huir, ambos estaban exhaustos de tanto pelear momentos atrás. Y fue entonces que un elemento adicional salió en su ayuda. La espada blanca de Zoro apareció de la nada entre los dos, dispersando un extraño campo sobre los dos.
"Quítale el saco a Zoro." – Dijo una voz femenina.
Sanji obedeció sin titubear y lanzó lejos la prenda que terminó estallando junto a ellos, Zoro por inercia abrazó a Sanji para protegerlo de la explosión y los escombros que cayeron contra ellos después de eso.
¿Estás bien? – Zoro habló con dificultad.
Si tu definición de estar bien estar atravesados los dos por la misma barra de metal en el hombro, supongo que sí. – Sanji vomitó sangre hacia un lado. Zoro quitó la barra de sus cuerpos, pero la abundante sangre que salía era lo que les preocupaba más. Improvisaron un torniquete para evitar más hemorragia, pero no creían poder llegar más lejos.
Si fuéramos 100 % humanos, estaríamos muertos. – Dijo Sanji.
Si, solo por estas cosas agradezco ser mitad vampiro… - Contestó Zoro adolorido.
¿Qué fue eso? Estaba seguro que dejé la espada en el barco. – Dijo el rubio encendiendo con dolor un cigarrillo con su brazo herido.
El tiempo se ralentizó o algo. ¿No? – Zoro estaba seguro que eso había sucedido pero no sabía cómo.
"No te acostumbres. No soy alguien que suele salvar a traidores." – Dijo la voz femenina que había escuchado a Sanji.
¿Traidores? – Sanji volteó hacia la dirección de la voz.
"Si, traidores. No te atrevas a tocarme con tus sucias manos de nuevo. La próxima vez te mataré." – La figura de una mujer de unos 20 años estaba en frente de ellos sentada en una roca con mirada fría y llena de reproche hacia Sanji, ambos se quedaron estáticos al ver a la chica que estaba en el sueño de Zoro en la isla de Orange.
¿E-Esa no es…? – Preguntó Sanji mientras la señalaba sin saber que decir realmente.
No entiendo… - Zoro estaba en el mismo estado.
Se supone que ella está muerta desde hace doscientos años… - Dijo Zoro en un hilo de voz.
"Lo estoy, pero mi voluntad vive en esta espada, Zoro." - Ella tenía la espada blanca en sus manos.
Kuina… - Zoro solo pudo decir su nombre con cierta culpabilidad sobre su alma.
FIN DEL FLASHBACK
Ya veo, te salvaste por los pelos. Es una lástima, viniste a morir ahora por mi mano. – Suna se dirigió hacia Sanji para atacarla.
¡Aokiji, haz una jaula de hielo para encerrarlos a ellos dos! – Gritó Luffy detrás de Aokiji de la nada.
¡¿Qué?! – Aokiji no entendía que pasaba, pero sabía que había algo raro con esa ceremonia desde que había escuchado a Hancock tratarlo cariñosamente por el den den mushi. Sin más, él creó una jaula de hielo del tamaño de una tarima para encerrar a Sanji y a Suna dentro. Sanji aprovechó para atacar a Suna pero más específicamente los hilos rojos que salían de las puntas de sus dedos, el cuchillo se iluminó en llamas envolviendo con estela de fuego la red de hilos que estaban sobre las cabezas de toda aquella falsa multitud, de inmediato todos cayeron al suelo desmayados.
¡Maldita zorra! ¡¿Cómo diablos los puedes ver?! – Suna estaba furiosa, había perdido el control de más de la mitad de su ejército de muñecos vivientes.
Son demasiados rojos como para que no pueda notarlos. – Dijo Sanji.
¿Rojos? Se supone que una persona normal no puede verlos. – Suna estaba confundida y sabía que contra Sanji estaba en desventaja.
¡Tarkan necesito ayuda aquí! – Gritó ella algo desesperada.
Zoro por su parte se lanzó al ataque contra Cocodrile, pero este desapareció volviéndose arena al instante. Al ver esto, Luffy y Aokiji comenzaron a perseguir en conjunto a la tormenta de arena que intentaba escapar de la ciudadela.
¡¿Qué demonios sucede?! Además dime una razón lógica para que no te arreste por lo de Water 7. – Dijo Aokiji mientras iba corriendo con una expresión de extrema pereza.
A ver… Cocodrile quería hacerte su muñeco controlado para buscar algo misterioso dentro de la Marina. Y mi nakama te salvó el trasero, así que me debes una. – Luffy resumió lo más que pudo o lo más que entendía de la situación. Zoro iba a seguirlos cuando apareció el compañero faltante de Cocodrile y Suna.
Creo que Cocodrile se puede hacer cargo de esos dos por si solos, así que solo me queda acabar con tu compañera y tú. – Un hombre de cabellos largos y azules con lentes oscuros estaba frente a Zoro y la gran jaula de hielo.
¡Tarkan! ¡Aquí estoy! – Suna le gritó desde donde estaba ella.
¡Zoro, ten cuidado es un Walkuan! ¡Aún no sabemos cuál es su habilidad! – Gritó Nami desde las gradas.
Ya veo, es el otro sujeto que había detectado Luffy. – Dijo Zoro poniéndose en guardia de inmediato.
Antes de comenzar alguna pelea debo eliminar a la causante de todo este lio. – Tarkan caminó pausadamente hacia Zoro y de la nada se esfumó en una estela de humo de la vista del peliverde.
Asesinar a Boa Hancock es la prioridad. – Tarkan reapareció frente a la pelinegra sin esta poder reaccionar correctamente, tampoco podía defenderse del ataque, ya que aún llevaba las esposas de kairoseki sin cadenas en las muñecas. Su cuerpo estaba debilitado en estos momentos.
"Recuerda Hancock, tu padre no puede estar junto a nosotras por nuestras tradiciones. Además el ama a otra persona ahora."
"¿Pero por qué? ¿Él no nos ama ya?"
"Nosotros tenemos un deber que cumplir, debemos proteger ese legado. No hay cabida para nada más y menos para otra persona. Por eso él se cansó de eso y se fue."
"¿Por qué tengo que recordar esta conversación con mi madre en un momento como este?" – Pensó Hancock al verse rodeada por los brazos de Tarkan que la envolvía por completo desde su espalda.
"Estoy a punto de ser asesinada… No tiene caso recordar cosas innecesarias." – La mano de Tarkan se ubicó sobre su garganta, sus dos dedos estaban por hacer presión sobre este punto para hacer que muriera asfixiada de una vez.
"¡Ayuda!" – Su mente gritaba.
¡Newkama Kenpo: Técnica de Arte Estetica 44: Sueño del Golpe de Puño Inverso de Condena! – Una lluvia de brazos que golpeaban con sus uñas le cayeron a Tarkan haciéndolo retroceder bastante por el inmenso dolor.
¡¿Iv-Ivankov?! – Hancock no lo podía creer.
¿Mocosa, qué es esa expresión de tonta sorpresa en tu cara? – Dijo la reina okama.
¡Marimo-boy, yo cuidaré a la Emperatriz! ¡Patéale el trasero a ese alborotador! – Le gritó a Zoro.
¿…Por qué? – Hancock aún no salía de la sorpresa.
Preguntas el por qué… ¿No es obvio? Vengo a rescatar a mi egocéntrica hija. – Dijo Ivankov. Las palabras que había querido escuchar por casi 20 años habían sido dichas y no sabía que decir.
¿…Ni creas que estoy feliz por eso, plebeyo? – La pose de ego que caracterizaba a Boa Hancock hacia aparición para "salvarla" de decir cualquier cosa.
¡Conmigo no funciona esa pose, soy más alto que tú, mocosa engreída! – Ivankov la imitó haciéndola enfurecer.
¡No soy una mocosa, tengo 29 años! – Contestó ella.
¿29? ¡No me hagas reír! – Se burla de ella.
¡Grosero! – Lo mira molesta.
Ambos se miraron mal, pero luego sonrieron sin querer, hasta que sintieron unos jadeos cerca. Levantaron la vista para ver que habían vampiros sedientos de sangre muy cerca de las personas que estaban desmayadas aún. Ivankov abrió las esposas de Hancock.
Digamos que es una tregua temporal. – Dijo ella tocándose las muñecas.
Me parece bien, mocosa de 29. – Contestó él.
Y el reporte del tiempo dice que habrá fuertes tornados para la Ciudadela Kuja. – Nami extendió los brazos hacia el cielo, podía usar sus habilidades por un corto periodo de tiempo desde las gradas, pero era más que suficiente para quitarse de encima algunos enemigos. Usopp les disparó a varios enemigos desde el techo de un edificio alejado por miedo a los vampiros.
¡Nosotros les cubriremos desde aquí! – Le gritó a Ivankov y a Hancock.
Ahora que lo pienso… ¿Dónde está Robin? – Usopp preguntó en alta voz hacia nadie en especial, era extraño que ella no hubiera llegado aún hasta ese punto.
No me gusta pelear contra hermosas mujeres, pero en este caso soy una y creo que lo puedo dejar pasar solo esta vez… - Decía Sanji mientras buscaba un punto en donde atacar, para su mala suerte, Suna había usado los hilos rojos para hacerse una fortaleza usando como apoyo la jaula de hielo de Aokiji.
Lo dices como si fueras a ganar. – Dijo Suna mirándolo retadoramente.
Soy el único que puede ganarte, si te dejo escapar, la única ventaja que tenemos se irá por el caño. – Sanji se lanzó al ataque con su cuchillo, Suna movilizó algunos hilos de su menique para envolver a la rubia, si no podía controlarla la atraparía y la asfixiaría. Uno de ellos tomó el pie de Sanji en el aire, pero el logró encenderla como antes en la pelea contra Zoro y pudo liberarse para caer en el suelo.
Ella seguía envolviéndose más para que Sanji no pudiera alcanzarla, solo había una forma de resolver esto rápido antes de que volviera a ser hombre. Se había dado cuenta de que el transcurso del camino, si el concentraba su energía lo suficiente podía transmitirle ese calor a ciertos objetos. Con una concentración potente, Sanji puso todo de sí para volver a ejecutar el ataque que había usando en un principio con Suna.
Sintió como el calor envolvía su cuchillo de cocina, si podía acercarlo lo suficiente para que diera de lleno en ese capullo, habría conseguido la victoria. Sanji corrió con todo hacia ella, aún cuando sus heridas estaban abriéndose de nuevo, esta vez la acabaría. Evadió con éxito varios pelambres de hilo para posicionarse sobre y ahí fue cuando asestó el corte de fuego que la mandó al mundo de los sueños, quemando todo el material de paso.
Al fin… - Sanji se desplomó en el suelo por el cansancio.
¡Oi, Sanji! – Zoro le gritó preocupado al ver que se desplomó también con su oponente.
¡Concéntrate en tu pelea, chico verde! – Tarkan hizo un corte con su mano en el brazo de Zoro sin que este lo viera venir, la habilidad de ese sujeto era molesta.
¿Tu habilidad es la tele-transportación, no es así? – Zoro dijo tratando de averiguar más sobre su oponente.
Se podría decir, vaya, diste en el clavo. – El peliazul aceptó.
Eso hace las cosas más fáciles para mí. – Zoro se lanzó al ataque con la espada blanca en su mano, había solo una forma de encargarse de esa tele-transportación que le hacía difícil poner una mano en él.
¿No entiendes que no funcionará? No me puedes capturar. – Tarkan desapareció de la vista de Zoro mas su sorpresa fue ver que no se había movido nada. Y por si fuera poco, Zoro estaba por darle una estocada por el frente con una sonrisa.
¡Imposible! – Se movilizó lo más rápido de lo que su habilidad podía dejarle hacer pero en donde llegaba siempre Zoro estaba ahí.
Mi habilidad tiene ventaja sobre ti, una vez que caes en mis redes no puedes volver a encontrar una salida. – Zoro sonrió saboreando la victoria.
¡Ittoryu lai: Shishi Sonson! – La técnica de una espada terminó cortando a su enemigo hasta hacerlo morder el polvo, acabando de esta forma la pelea. Fue entonces en que una serpiente negra apareció detrás de un muro que aún se mantenía en pie, con una cámara que llevaba integrada tomó el rostro de Zoro y se retiró.
Inmediatamente fue corriendo y cortó una parte de la jaula de hielo para sacar a Sanji que estaba inconsciente, este abrió los ojos con molestia y poco a poco comenzó a tomar el aspecto masculino original que tenía desde un principio. Se veía bastante lastimado por lo que hizo que pensara en la posibilidad que quizás estaba más grave de lo que el rubio quería admitir.
Estoy bien… además esto aún no ha terminado. - Dijo Sanji adivinando lo que pasaba por la mente de Zoro.
¡Es difícil de alcanzar! – Gritó Luffy ya algo cansado de correr inútilmente.
Puedo hacer algo… ¡Ice Time Capsule!- Una ola de hielo fue enviada hacia el vendaval de arena que seguía su recorrido hacia el mar. Cocodrile retomó su forma antes de que fuera atrapado por el ataque de Aokiji.
¡Te tengo! – Luffy golpeó su cara con la mano humedecida en agua para lograr dar con él. Cocodrile se estrelló contra el techo de un edificio y cuando se disponía a escapar, Aokiji congeló sus piernas.
¡Maldición! – Se quejó Cocodrile al sentir el incesante frío en sus extremidades.
¿Qué era lo que querías de la Marina? – Preguntó Aokiji, Cocodrile se percató de que había un brillo extraño desde la ventana de un edificio a lo lejos. Estrechó los ojos y fumó su habano con tranquilidad.
"Al parecer he fallado." – Pensó el hombre arena al verse en esa situación, ya sabía cómo acabarían las cosas.
Te diré algo que apuesto que no sabes antes de morir, el poder que la marina esconde es el poder para controlar la vida de las personas, es algo que es como una base para Leviathan, la gran máquina de los deseos terrenales. Yo traté de llegar a ella primero que los demás, pero para poder lograrlo necesitaba esa información, los datos de aquel arqueólogo que perdió la vida buscando Leviathan. Al igual que los Morialis, la Marina será desec-… - Un disparo selló la parte esencial de lo que iba a decir Cocodrile, había mencionado a los Morialis que había sido perseguidos por la marina. ¿Qué significaba esto?
¡Fue desde esa dirección! – Aokiji se lanzó en busca de la persona que había disparado en la cabeza a Cocodrile.
Luffy a simple vista podía decir que se trataba de una bala de plata, eso era mortal para los vampiros, la persona sabía que ellos alcanzarían a Cocodrile y aprovechó el momento para dispararle. El pelinegro cerró los ojos de su antiguo enemigo, no es que sintiera lastima, pero sabía que la angustia con que había dicho sus últimas palabras llevaban un secreto más grande sobre sus siniestras actividades. Le quedaba claro que la marina ocultaba algo y que la presunta extinción de los Morialis por ser enemigo de la humanidad podía ser quizás una mentira. Aún no lo sabía con certeza y tampoco lo podía asegurar, lo que si sabía era que para desentrañar el misterio de la traición de Coby debía encontrar el Leviathan.
Primero que todo, si, ya sé, deben pensar que estoy demente por poner de padre de Hancock a Ivankov XDDD, pero en personalidades hay cosas que tienen en común y me pareció chistoso hacerlo ewe~ *se sigue riendo*
Siguiente capítulo, más sobre la madre de Hancock y el secreto de los anillos. 8D
Nos vemos ~
DEATH GOD RAVEN :3
