Siento haberme perdido por seis meses.
Perdí mi motivación :c
Trataré de ponerme al día con mis demás historias en One Piece poco a poco DX
PD: Agradecimientos especiales a lisbethfalette por revivirme XD
LEVIATHAN
CAPÍTULO 19: ¿UNIÓN OFICIAL?
Sanji abrió los ojos con pesadez para ver que se encontraba en una habitación lo bastante iluminada como para adivinar que quizás era mediodía. Su cuerpo dolía como nunca, pero en comparación a otras veces no le importaba mucho, estaba feliz de estar despierto. Acababa de despertar de un sueño horrible en donde aquella sirena intentaba estrangularlo, al pensar en ello se tocó el cuello instintivamente, ya habían sido dos días seguidos así desde que el incidente de Cocodrile había terminado.
Y al parecer ella se llamaba Asagi.
Si sus recuerdos eran verdaderos él era un asesino a sangre fría quizás.
¿Por qué la había asesinado?
¿Qué le había hecho ella?
Eso era algo que no podía responderse él mismo porque no lo recordaba.
Cejas. El desayuno. – Dijo una voz muy conocida por él trayéndolo a la realidad.
Tengo un nombre. ¿Sabes? Ma-ri-mo. – Deletreó el nombre para fastidiar más.
¡Sanji! ¿Cómo te encuentras? – Llegó Luffy a la puerta interrumpiendo la posible discusión que pudiera haber entre los dos.
Igual que ayer, maldito gomu. ¿Dónde está Nami-swan~? – Sanji pasó a modo enamorado esperando que una de sus diosas al menos lo viniera a visitar en su dolencia.
Está con Boa en su despacho junto con Robin para tu desgracia, así que vas a tener que aguantarte nuestra visita. – Contestó Zoro poniendo la comida que Robin le había enviado a Sanji.
¿Jah? No, yo quería que mis dos adoradas vinieran en vez de ustedes… Ni modo. – Este comenzó a comer notando el estilo de cocina de las Kuja quedando encantado al instante. Estaba seguro que una hermosa mujer había cocinado lo que se estaba comiendo haciendo que su humor mejorara.
Por cierto… ¿Qué sucedió con esos dos que nos atacaron? La chica de los hilos y el sujeto que se tele-transportaba. – Preguntó Sanji a Luffy que era el único que había podido ver lo que sucedía después de que ellos hubieran sido llevados para ser atendidos al hospital.
Pues… - Luffy veía por dónde empezar a contar.
DOS DÍA ANTES
Ahora díganme que es lo que hizo que ustedes cooperaran con ese criminal, dependiendo de lo que digan aplicaré la sentencia. – Dijo Aokiji con mirada severa junto a un Luffy que se hurgaba la nariz viendo todo lo que sucedía. Suna y Tarkan tenían unas estacas de plata clavadas en sus piernas para evitar que intentaran usar los poderes de sus respectivos clanes. La agonía en sus rostros era clara, el metal escocía su cuerpo de una forma que sería difícil esperar que hablaran.
N-Nosotros queríamos el prototipo q-que guarda la Marina para llegar a Leviathan. – Suna dijo tratando de disimular el dolor en su voz inútilmente.
Necesitábamos saber la ubicación de esa máquina antes de que ese maldito de Coby llegara. – Dijo Tarkan llamando la atención de Luffy al escuchar el nombre de su ex-nakama que los había traicionado en Water 7 dos años atrás.
Ya veo. Entonces ya tengo una sentencia para ustedes… ¡Ice Time! – Aokiji posó cada una de sus manos en uno de los hombros de Suna y Tarkan congelándolos sin esperar más explicaciones. Con lo que sabían era un peligro de que siguieran vivos, no quería más gente problemática persiguiendo algo que siquiera creía que existía.
¡¿Por qué hiciste eso?! - Luffy gritó furioso.
Antes de que el sombrero de paja pudiera hacer algo, el mayor pateó los dos muñecos de hielo que acababa de hacer para evitar que pudiera hacer algo para salvarlos. Ahora eran pedazos de hielo esparcidos por el suelo.
Mugiwara no Luffy, te voy a hacer una advertencia que tu elegirás seguir o no. Olvídate de lo que escuchaste aquí, si no te he congelado a ti o a tu tripulación es porque te debo una. Pero te prohíbo decir alguna palabra fuera de tu embarcación. Si alguien se entera de la razón por la que este ataque se llevó, los ancianos del gobierno mundial mandarán una Buster Call aquí sin vacilar y puedes preguntarle a Robin que tal es una de esas. – Aokiji comenzó a caminar terminando de hablar.
La mención de la Buster Call era suficiente para detener los reclamos de Luffy, sabía que Aoikiji no hacia esto por simplemente ser parte de la ley. No, Aokiji había tomado esa decisión para proteger el país de Hancock de ser destruido como habían hecho con la patria de Robin, Ohara. Sabía que era una marejada de destrucción sin sentido que ejecutaban cuando el gobierno señalaba algo como nocivo para ellos.
Así que por primera vez dejaría las cosas seguir.
Y guardaría la información que había ganado de presenciar la sentencia.
Bien… - Contestó Luffy acomodándose su sombrero para comenzar a caminar en el sentido contrario, tenía que ver el estado de sus nakamas y donde había quedado Ageha con el barco antes que nada más.
DE VUELTA AL PRESENTE
Y eso pasó… - Luffy se había abierto espacio en la cama de Sanji mientras contaba la historia.
Lárgate, Luffy. – Sanji estaba fastidiado y estaba por patear a Luffy cuando unas pezuñas lo detuvieron.
¡Espera, Sanji! ¡Te he dicho que no hagas movimientos bruscos que puedes abrirte las heridas! – Regañó el reno junto a la cama.
¡Y tu también Zoro! ¡¿Qué demonios haces que no estás descansando en tu cuarto?! – Chopper se percató que el peliverde estaba también en la cama pero arropado desde el lado de los pies de Luffy y Sanji.
¡¿Es que acaso ustedes no tienen sus propias camas?! – Ahora el que gritó fue Sanji por ver su espacio vital reducido.
Aquí estoy más cómodo. ¿No es obvio? Él se enoja y mi salud mejora de la nada~. – Dijo Zoro contestando la pregunta de Chopper y Sanji.
¡Solo quieres molestar! – Gritaron Chopper y Sanji de vuelta.
Luffy ya estaba roncando en medio de todo el griterío.
¡Despierta! – Sanji sacudió a Luffy pagando su ira contra el menor pero este siquiera se movió.
¡Ya cállense, son demasiados ruidosos! – Nami entró por la puerta hastiada de escuchar sus gritos desde el pasillo.
Tú también lo eres… - Dijo Usopp junto a ella y esta lo miró mal enseguida, este hizo que le hablaba a la pared para escapar de la amenaza inminente de una malhumorada navegante.
¡Namie-Swan~! ¡Robin-Swan! ¡Hancock-chan! – Sanji recuperaba su buen humor.
Me alegra que ya te veas mejor, nova-san~. – Robin dijo como saludo.
¡Solo verte cura todas mis heridas~! – Dijo Sanji.
Tonto. – Zoro suspiró pateándolo debajo de la sabana sin expresión en su cara solo para hacerlo enojar.
Si, si… Sanji-kun, Zoro, tengo que decirles algo. Más bien preguntarles. – Nami no sabía por dónde comenzar, dijera lo que dijera sería impactante no importa por donde iniciara. Todos las miraron con atención excepto Robin y Hancock que ya sabían el asunto.
¿Sucede algo…? – Sanji ya temía lo que Nami iba a decir.
Sabía que ya no podía ocultarlo más.
Zoro estaba de la misma forma.
Sus anillos… No pueden ocultarlo. – Dijo la pelinaranja.
¿Qué cosa? ¿Anillos? – El rubio se hizo el loco tratando de que Nami dejara el tema muerto, pero eso iba a ser imposible.
No se hagan los idiotas. Ya sé que no pueden quitárselos. Hancock me habló de ellos ya. – Nami se sentó en una silla cercana para tomar la mano de Zoro a regañadientes y comprobar lo que le acababan de informar. El anillo no se despegaba del dedo de Zoro y Usopp fue a cerciorarse de que con Sanji fuera igual, dándose cuenta de que también estaba atascado.
Como lo suponía… - Dijo Hancock suspirando con desgana.
Lo siento mucho, traté de deshacerme de las reliquias de Kuja para evitar que cayeran en las manos de Cocodrile y terminé metiéndolos en este predicamento. Me disculpo por lo que voy a decir, pero la ceremonia que llevé fue real y significa que están casados bajo nuestras leyes. Por eso las reliquias se activaron, no estoy segura si fue porque eran vampiros, si hubieran sido humanos tal vez no hubiera pasado nada… - Hancock los miró arrepentida, si que había metido la pata, pero en realidad no era su culpa, ella cuando vio a Sanji este tenía forma de mujer y desconocía que esa no fuera su verdadera apariencia.
Sospecho que ya lo sabían y por eso no habían dicho nada al respecto para que todos hiciéramos la vista gorda. ¿No es verdad? – Robin ahora se percataba basándose en el silencio en el que estaban sumidos los dos involucrados.
No sé de qué hablas, Robin-chan. Solo tengo que cortarme el dedo. ¿No? – Dijo Sanji simulando tranquilidad cuando en su interior estaba impactado con la verdad, pensaba que estaba maldito o algo así, pero… ¡¿Casado?! Eso ya superaba sus malos presentimientos más extremos.
Podemos hacerlo con esta espada, ya crecerá después. – Dijo Zoro pensando en la misma treta, esto ya era demasiado.
¡Eso nunca va a pasar! ¡¿Están locos?! – Usopp interrumpió poniendo su mano en medio de todos.
¡No quiero estar casado con él! – Gritaron ambos.
¿No lo puedes deshacer? – Preguntó Usopp ya viendo que era imposible contener el desagrado que sentía uno por el otro.
No… Por eso lo lamento. – Dijo de nuevo Hancock.
Entonces deberíamos celebrar con un banquete la boda. ¿No? No todos los días unos nakamas se casan y-…– Dijo Luffy despertando de su sueño solo alcanzando a escuchar lo último de la conversación.
¡Tú solo quieres comer, así que no opines! – Sanji y Zoro patearon a Luffy por la ventana ya hastiados de su supuesto capitán.
Solo pensemos que es un anillo y ya… - Zoro suspiró volviéndose a tirar en el otro extremo de la cama.
Es verdad, le estamos dando mucha importancia a un trozo de joyería. Bien, solo es un anillo de aniversario de que… ¿salvamos a Kuja? – Sanji miró a Zoro.
Me parece bien. – Felicitó Zoro a lo que dijo el rubio.
Temo decirles que esos no son anillos normales. – Todos miraron hacia la ventana donde Luffy acababa de salir despedido por la patada de los otros dos. Sentada en la abertura estaba Nyon-ba escuchando toda la discusión probablemente desde hace buen rato.
¿Quién eres…? – Preguntó Zoro sorprendido de no notar cuando ella apareció.
Soy la consejera de la actual emperatriz. Mi nombre es Nyon-ba y más o menos conozco algo del porque esos anillos no son normales.
Esto es normal que Hancock no lo sepa porque no pensaba decírselo hasta que fuera oficialmente la soberana de este país. Es un secreto que se ha pasado de generación en generación y por eso muchas mujeres de nuestro linaje han sufrido el destino maldito que guardan estas reliquias. – Nyon-ba miró el suelo como rememorando recuerdos amargos que nublaban su mente por unos segundos.
"Recuerda Hancock, tu padre no puede estar junto a nosotras por nuestras tradiciones. Además el ama a otra persona ahora."
"¿Pero por qué? ¿Él no nos ama ya?"
"Nosotros tenemos un deber que cumplir, debemos proteger ese legado. No hay cabida para nada más y menos para otra persona. Por eso él se cansó de eso y se fue."
Hancock repasaba esa conversación con su madre nuevamente, al fin sabría la verdad sobre porque su padre las había abandonado.
¿Conocen el nombre de Evans Mood? – Preguntó la anciana.
Es el nombre de un arqueólogo que se dedicó al estudio del siglo vacío y también es el hombre que intentó dar con el mítico Leviathan hace doscientos años. Tuvo una muerte bastante trágica por lo que sé y aún el gobierno mundial persigue a sus descendientes hasta el momento. – Dijo Robin respondiendo a la pregunta de Nyon-ba.
Exacto niña, veo que tienes conocimiento del tema. Entonces debes saber que lo que estoy por decir en estas cuatros paredes es algo que nos hará ser perseguidos por el gobierno mundial si se enteran. – Dijo Nyon-ba riendo amigablemente.
Ya me persiguen por algo así… – Contestó Robin con una sonrisa.
Zoro por su parte no se veía muy feliz de escuchar ese nombre que traía malos momentos, era inevitable que se topara con el legado de ese sujeto en muchas formas luego de su despertar en esas ruinas. Se mantuvo lo más tranquilo que pudo, las cosas ya no eran como en ese momento, esta vez haría las cosas de forma diferente, así que siguió atento lo que diría la anciana.
Hace más de doscientos años Evans Mood visitó esta isla buscando indicios del Leviathan.
En ese entonces la emperatriz Kunaya era la que reinaba el imperio. Según mi abuela, ella permitió que estudiara las ruinas que se encontraban en el lugar que ahora conocemos como… New kama Land.
Evans al estar por un año en esta isla llegó a la conclusión de que la tradición Kuja tenía una relación con el Leviathan a raíz de una historia que se contaban en dichas ruinas que databan de hace 900 años aproximadamente.
La leyenda contaba que la primera emperatriz que había llegado a esta isla era una simple mujer que había sido confinada al exilio debido a la traición de su esposo. En esos momentos todavía no existía Kuja, así que por eso no había nada en este lugar.
Solo ella y su amargura por ser separada de su hija que solo tenía escasos diez años.
La mujer pasó mucho tiempo sola, esperando que su pareja cambiara de parecer y la dejara volver, sabía que ella no lo había engañado, pero por rumores infundados terminaron enfureciendo al rey que no se midió a la hora de castigarla. Por supuesto, ella a medida que pasaba el tiempo su amargura se convertía lentamente en odio.
Odio que la consumía lentamente.
Un día al no poder saciar su sed de sangre decidió terminar con su sufrimiento. Tomó la daga que se le había dado en caso de que esto llegara a pasar y se sentó en el suelo arenoso en medio del tranquilo oleaje. Sin esperar un arrepentimiento en su interior, cortó sus muñecas y dejó la sangre ser llevada por las olas.
En ese momento un hombre apareció en la orilla y se acercó a ella lentamente hasta que tomó sus muñecas que miró con lastima. Este hombre tocó sus muñecas e hizo que sus heridas sanaran al instante, ella lo observó contrariada, pero la siguiente acción del hombre evitó que pudiera decir algo.
Él le hizo entrega de dos anillos.
"Cuida este tesoro que te estoy entregando. Has sido elegida para reinar. Por eso no debes morir aún, cuando vea tu progreso regresaré."
Dicho esto el extraño ser desapareció de su vista en un parpadeo.
Ella lo tomó como un dios que vino a evitar que muriera.
¿Tal vez no era su destino vivir de esta forma?
Ella no podía entender nada de lo que había sucedido, pero sabía que las palabras del hombre podían ser una señal divina.
"Estoy hecha para reinar." Se dijo ella misma.
Al pasar los días notó que la condición de su cuerpo estaba mejorando a pesar de no comer bien. Sin embargo, había algo que la inquietaba, sentía mucha sed, pero por más agua que tomara no se saciaba.
Al cabo de unas semanas su marido mandó a buscarla. De regreso solo tuvo las disculpas de su pareja quien aducía que había descubierto que no era una traidora y lamentaba todo lo ocurrido. Ella aceptó la disculpa, pero en el fondo la historia era muy diferente. Dos días después el rey fue encontrado colgado en un árbol de cabeza sin una gota de sangre en el cuerpo, nadie podía entender cómo era posible que eso hubiera sucedido.
Pero esto solo sería el comienzo.
Muchas víctimas siguieron al malvado rey, siempre en su mayoría hombres.
La nueva reina como medida preventiva decidió mudar el reino a la isla en donde había estado exiliada y formar un nuevo reino. Decretó que los hombres estaban prohibidos en el palacio y la ciudadela para evitar que murieran por la maldición.
Los sentimientos de la reina ahora eran su único acompañante, ya que todos los hombres morían de manera "inexplicable". Ella esperaba que aquel hombre que le había dado esa nueva visión de la vida regresara y era por eso que mientras esperaba casaba a las parejas que llegaban a la isla como ofrenda a la reliquia que este le había dejado.
Pero pasaron los años y él nunca regresó.
A simple vista parecería un simple cuento de desdicha. Pero Evans Mood pensaba diferente.
Su hipótesis era que aquella reina era uno de los primeros vampiros.
Probablemente podría ser la líder de algún clan que conocemos hoy en día. Él había contactado con algunos vampiros de clanes diferentes y todos decían que cada agrupación tenía una pista de Leviathan.
"¿Qué tal si la pista no era algo escrito si no una reliquia como menciona este cuento?" Dijo una vez Evans.
También pensaba que aquel hombre podía ser alguna entidad divina relacionada al Leviathan. Quizás algún mensajero. Ya que los vampiros habían aparecido de la nada, si las cosas eran de esta forma era probable que él hubiera iniciado todo esto. – Dijo la anciana.
¿Entonces hay un vampiro de 900 años suelto? – Pensó Usopp con miedo abrazando a Chopper que no se atrevía a decir ni una palabra.
Es posible, las muertes continuaron hasta hace doscientos años pero para la gente normal esto sucedía por la maldición de la reina desdichada que nunca volvió a ver al hombre del cuento. Pero la realeza conocía la verdadera razón, por eso no permitía a los familiares varones quedarse en la isla mucho tiempo. Mientras las mujeres cuidaban el legado a petición de ella misma antes de desaparecer. – Explicó Nyon-ba.
¿Eso quiere decir que estos anillos son la pista hacia Leviathan? Además… ¡Yo nunca la hubiera dejado en esa isla! ¡Quiero patear al infeliz! – Exclamó Sanji aun conmovido por la historia de la sanguinaria reina.
Creo que a quien se refieren en esa historia es a Morgana… Aunque no estoy seguro. – Dijo Zoro de repente después de estar callado un buen rato.
¿Morgana? – Interrogó Nami.
Ella era la líder de los Morialis. – Contestó Zoro dejando todo en un silencio incomodo.
Ya entiendo porque no sufrieron más ataques… - Dijo Robin dándose cuenta de que ya probablemente aquella mujer no existía más.
Eso quiere decir que la razón por la que se activaron los anillos era porque pertenecían al clan de Zoro. Ahora entiendo y lo mejor es que es una muy pista. Me pregunto en qué forma nos ayudará… ¿Habrá algún mecanismo especial? – Nami estaba intrigada por el relato. ¿Tal vez en donde estaba el Leviathan podría haber muchas cosas valiosas que podía vender?
Ya tenía una motivación más.
¡Bien! ¡La pareja feliz es la nueva encargada de investigar sobre el Leviathan! – Dictaminó Nami molestando de paso.
¡Contamos con ustedes! – Dijo Usopp.
Tal vez si deberíamos hacer un banquete, Nova-san. ¿No lo crees? – Dijo ella tomando la barbilla del rubio entre sus manos para engatusarlo.
¡Ah~~! ¡Sí! ¡Banquete! ¡Lo que quieras, Robin-chan~! – Sanji ya no respondía a la razón.
Idiota… - Zoro solo atinó a decir antes de sumirse en su mente, realmente el destino era algo aterrador para él.
Toparse con Sanji.
Toparse con esos anillos.
Toparse con una investigación de Evans Mood.
¿Qué más le esperaba en su camino de ahora en adelante?
"Zoro, él te va a volver a traicionar." – La voz de Kuina resonó en su cabeza con esas crueles palabras.
Era mejor no pensar y solo celebrar su "boda" para olvidar el tema…
DEATH GOD RAVEN :3
