TITULO: El Fin Absoluto del Mundo.
AUTORA: clumsykitty.
GENERO: Pos yaoi, que otra.
PAREJAS: Puf, muchas.
SERIE: Yu-Gi-Oh.
DISCLAIMERS: Que cosas no, los personajes de YGO no son míos.
WARNINGS: Que conste, difícil el asunto, si no gusta no lean, pues. Que raro que estén leyendo esto si ya saben que encontrarán por aquí.
SUMMARY: Cuando la esperanza muere al último y el amor se marchita, el fin de todo se avecina. ¿Quién puede detener la catástrofe?
NOTA CLUMSY: Para la pequeña Goth que hace de las suyas también. Para Arashi que me ha dejado conocer una triste historia de amor verdadero.
Gracias muchas a quienes me leen y otras tantas a quienes me dejan un review por ahí. Gachias.
Padre, madre
Un abrazo volveré
Héroes, causas
De un poder absurdo
Guerra, odio
No entendido bien porqué
Vivo muerto
Por un mundo nuevo
Me acercaré hasta el valle
Que me vio nacer
¡Qué amarga despedida!
Cantos de acero no quiero matar
Último grito de rabia y se va
Que no me llamen cobarde traidor
¡Partisano!
Patria y bandera
Yo os pido perdón
Hoy que deserto
Me armé de valor
Himno de paz por el hombre que fue
Libre
Libre
Como un águila seré
Vuelo alto
Que hay un mundo nuevo
Y llévame hasta el valle
Que me vio nacer
¿Qué niebla es esta, amigo?
Lejos de aquí
Sé que descansaré
Me iré
Me iré
Te escribiré mi hermano
…(Partisano, Miguel Bosé).
CAPITULO XXX. PESADILLAS.
12 de Enero
Mamá estuvo llorando todo el día por la memoria de mi padre. Cuando tiene ese ánimo es mejor dejarla sola. Mis hermanos han venido a reconfortarla dada mi escasa habilidad para consolar viudas. Si supieran.
He vuelto a revisar el manuscrito. Estoy seguro que no hay ningún error al respecto. El Dios Oscuro existe y duerme en la mismísima Tierra, un caos reptante que quiere despertar. Está rastreando algo. Los egipcios contaban de un día de batallas crueles donde sus cartas más poderosas, las Cartas de los Dioses Egipcios combatieron contra un malvado, solo para ser aplastados en el momento crucial cuando el Dios Oscuro apareció para llevarse al Dragón Blanco de Ojos Azules. Pero no contaba con que los egipcios también habían despertado sin querer al Dragón Negro de Ojos Rojos. Ese dragón odia de sobremanera al dios. El resultado de la batalla logró que sigamos vivos. Pero el dragón negro perdió su corazón. Lo estoy buscando.
23 de Enero
La nieve no deja ir a ningún lado. He tenido que remitirme a mi habitación. Es peligroso hacer esto en casa. Siento que me observan. No son imaginaciones mías. Ese cuervo es el mismo que vimos cuando mi koshka estaba con Meiran y yo en el lago. Me mira y sé que algo trama.
Ni el servicio de correo quiere apoyarme. Estoy encerrado en este maldito lugar de miseria. Solo me queda revisar una y otra vez los pergaminos druidas y los registros hindúes junto con los papiros egipcios.
Abraxas… ese nombre ha saltado a mi mente. Es una dualidad, un ente todopoderoso y quizá con mucho la esencia misma de la creación del universo. No tiene maldad ni bondad. Es un absoluto que no cabe en un entendimiento humano. En su conciencia total ha creado muchas cosas, entre ellas a los dragones del Ouroboros. Y ellos lo han creado a él. Es una simbiosis perfecta. Si el Dragón Blanco de los egipcios es el mismo que el del Ouroboros podría yo ganar el Nobel de Ciencia. Ja.
14 de Febrero
Svetlana… Dios, ¡que idiota fui! No hay modo de que este remordimiento se vaya. Ahora mismo podría haber estado a mi lado, riendo de mis investigaciones. Sirviéndome un poco de vodka junto con un trozo de pan de aquellos que cocinaba solo para mí. Pero estoy solo por mi propia mano. Solo con ese cuervo que está en la ventana de la cocina picando el vidrio. Madre lo ha asustado con su escoba pero solo se ha posado en un árbol viejo, mirando a mi habitación. Endemoniada criatura.
Tengo el descubrimiento del siglo pero nadie lo sabe gracias a la ignorancia que me ahoga. El Dragón Blanco de Ojos Azules. Esa carta que posee Solomon Mutou es ni más ni menos que el mismísimo dragón guardián de la Creación. ¡Albricias! Pero eso no es todo, las piezas del dragón están reuniéndose. No me gusta, porque desconozco si es por cuenta propia o el dios oscuro lo está haciendo de nuevo. Si tan solo pudiera escapar.
El cuervo ha venido a estrellarse a mi ventana. Ha hecho un boquete en el vidrio.
Si tan solo pudiera escapar.
7 de Abril
Tengo el nombre. He rastreado la línea de sangre, afortunadamente pude correr hasta la ciudad más próxima y conectarme a la red de comunicación del periódico local. No es una carta sino tres cartas del Dragón Blanco. Hay otra cuarta pero es falsa, la creó el dios oscuro para tentar a las demás piezas. Supe que Maximilian Pegasus, el creador de las cartas originales en el mundo moderno, ha hecho otras más.
Es increíble. Tuve un golpe de suerte de la nada. Madre me envolvió un pedazo de pan con periódico pasado y lo puso frente a mi puerta. Cosa de nada pero siempre me ha gustado leer. Koshka lo sabía, jejeje. Encontré una foto de un par de niños. Me inquietó el hecho de que son los mismos que vi cuando partimos a Mongolia –ese maldito viaje por el cual perdí a mi amor-. No hay error, tengo excelente memoria fotográfica. Son los mismos y me aterra leer en el periódico la fecha:
1934.
29 de Mayo
He tenido la tentación de hablarle a Shashenka, pero la cordura me lo impidió. Ah, koshka, como te necesito. Muero de miedo en mi prisión de pobreza.
El dios oscuro perdió su poder cuando le arrancó el corazón al Dragón Negro. Tuvo que hacerse humano para guardar lo que quedó. Pero eso no le impide estar jugando todo este tiempo contra nosotros. ¡Si tan solo pudiera escapar! Maximilian Pegasus es otro títere más. Trajo de vuelta las cartas de los Dioses Egipcios y activó la llave que despierta al Dragón Blanco de su sueño. Las siete piezas sagradas brillarán y él podrá atraparlas. Cuento con que el Alto Sacerdote haya reencarnado en alguna alma normal que no llame la atención del dios.
El cuervo no está solo. Hay un monstruo con él. No he conseguido verle bien en la noche cuando aparece pero es macabro. Horrendo.
15 de Junio
Cayó a mis manos un periódico. Estoy muerto de miedo y desesperación. Japón. ¿Por qué no se me ocurrió? "Niño genio vence a magnate en un juego de ajedrez". Dios nos ampare. Es él. Es él.
El corazón del Dragón Blanco.
19 de Junio
Una inesperada nevada nos ha dejado incomunicados. Ni tan inesperada. Los monstruos que danzan en las noches están cada vez más cerca. Abraxas heredó poder a sus hijas, o hijos aún no estoy del todo seguro. Bien podrían ser algunas féminas y otros varones. Esa línea de sangre corrió por un dragón chino que se enamoró de una sacerdotisa y que ésta a su vez se desposó con un norteamericano en la invasión americana a China. Tuvo un par de gemelos, los bisabuelos de Meiran Pei.
Esa misma línea corrió por un hechicero que tenía en sus ojos el poder del Fuego Azul del Hielo Eterno. Cuentan las leyendas druidas que caminaba sobre las nubes y volaba a las estrellas lejanas desde donde veía el futuro. Tuvo descendencia que heredó su poder, infaliblemente reconocible en sus ojos azules. Kisara.
Hubo una princesa en los cuentos védicos que soñó que un dragón le hablaba, cuando despertó estaba embarazada de un pequeño príncipe. Ojos púrpura, símbolo de los Djins, los demonios. Sin dudarlo le asesinaron antes de alcanzar la edad madura y quemaron su cuerpo no sin antes desmembrarlo. Ese odio carcomió por siempre al pequeño.
Un ser carmesí caminaba en silencio entre la jungla africana. Una especie de Wendigo. Sus ojos como el fuego tenían el poder de detener el sol en el cenit. Una alegoría al uso de la magia negra y blanca en el punto de balance cosmogónico perfecto. La leyenda dice que cuando los egipcios construyeron sus pirámides, caminó a ellos y se convirtió en su vidente de muertes trágicas, algo no muy popular para el pueblo egipcio.
27 de Junio
Aparecieron marcas de garras alrededor de la casa. Madre asustada de que los osos hayan bajado antes de tiempo de las montañas. No son osos sino los monstruos que avisan que pronto me matarán. Al dios oscuro no le apetece que los humanos husmeen demasiado en sus asuntos personales y que le echen a perder sus planes.
Dos dragones, son dos. Uno blanco y otro negro. Como el Ying y el Yang. Luz y Sombra. Equilibrio y Caos juntos. Vida y Muerte. Son la clave del Ouroboros. Cuando se fusionan se hacen invencibles de tal suerte que el poder de Abraxas fluye en ellos. Un big bang mágico. El dragón blanco duerme en el corazón de un niño genio del Japón. ¿Dónde estará el corazón del dragón negro?
29 de Junio
La tormenta azota en esta noche. El cuervo grazna y picotea mi ventana. Lo saben. Estoy solo. Vienen ya por mí… koshka… hay pocas cosas de las cuales me alegro y una de ellas eres tú… tienes mi sexto sentido para ver más allá de las cosas… solo que en ti se dio de otra forma… pero al fin y al cabo lo has hecho… tienes a tu lado a la última heredera de un poder ancestral que deberá despertar cuando el tiempo apremie, koshka. Confío en que puedas lograrlo.
El dios oscuro ha imitado a Abraxas… tiene dos monstruos por hijos cuyo poder solo ha ido creciendo con la avaricia de los hombres por más poder. Los quiere para destruir el Ouroboros. No es solo que el mundo se destruya koshka, es todo lo que no vemos y desconocemos. La vida misma. Y ahora reclama mi alma por inmiscuirme en ello. No tengo miedo de eso, Shashenka. Acepto ese destino, quizá con ello vea a Svetlana. Lo que me duele es dejar desamparados a los dos dragones. Y más aún no haber descubierto donde duerme el dragón negro.
Ahí vienen… escucho sus pasos inestables subir por las escaleras…
Es…
…
Koshkkkk
No tp anf kneu….
Me falta la respiración… dios, me duele horrible… y sabes que soy un cobarde al dolor… koshka… tomé la escopeta de padre para defenderme… él ha venido riendo a mí… sabe que sé muchas cosas, pero aún más quiere estas notas… no lo dejes… he inscrito los sellos de protección para que solo tú puedas abrir estas hojas y darle al mundo las armas para defenderse koshka… koshka…
Meiran encontrará al dragón, tú lo verás a los ojos y sabrás que es él. No estará muy lejos del dragón blanco… protégelos koshka… yo ya no puedo… el monstruo me ha mordido un costado y sangro por todos lados… la vista me falla… me concentro…
Koshkka…
Te quiero mucho… hermna mucs
… el… blanc s llama…
… negro… furttte…
… ojos rojos…
Shashenka dejó caer el cuaderno de notas, con el corazón queriendo salírsele del pecho en cualquier segundo. Notas confusas para cualquiera pero que con las memorias de la chica se fundían en una visión de la verdad que estaba aterrándola.
Se giró alrededor, buscando… no entendía porque su recámara estaba llena de sangre y destrozos si al fin había podido escapar a al cueva.
/ ¿Qué fue de Sheriozha? /
-¿En verdad quieres saberlo? –siseó una voz.
Shashenka respingó, lanzando un grito. La figura salió de entre las penumbras de la cueva. Un joven de rasgos hindúes con una sonrisa diabólica.
-No sabes lo aburrido que es esperar aquí tanto tiempo. Suerte que llegaste, linda. Y abriste ese cuaderno para mí.
-¿Qué?
El joven se transformó en el acto en un dragón negro y deforme que se plantó frente a ella.
-Los monstruos existen. Bu.
-¡Ahhhhhh!
Shashenka quiso correr pero el dragón le hizo tropezar con su cola. Al verla caer, se echó a reír y tomó con sus garras el cuaderno que hojeó con interés.
-Tu hermano tuvo un sabor muy rico. El sabor de la soberbia. ¿Tú a que sabrás?
-¡NO! ¡NOOOO!
-Aunque pensándolo bien… -Khura se acercó a ella- No eres como él, estás temblando de miedo. Mmmm. Bueno, siempre existen las dos caras. Tú hueles a magia. Has estado con alguien mágico. ¿Será acaso mi dragón? Ahhh, ya sé lo que haremos. Usarás tu miedo para lastimar, herir y llamar la atención de mi dragoncito lindo. Luego te avocarás al dragón negro. Y cuando hayas terminado, por fin te diré que fue del alma de tu hermano… Noooo, eso es algo muy aburrido. Mejor te diré que fue de él.
El dragón enroscó su cuerpo alrededor de la chica que chilló desesperada y aterrada.
-Los humanos que son muy malos terminan convirtiéndose en monstruos. Tu hermano se ha vuelto un monstruo justo como yo o mi hermanita. Tú también te convertirás en un monstruo, solo que a ti te daré el don de la máscara. Cuando te veas en un espejo, verás el monstruo que realmente eres. Cuando alguien te de un beso, sentirás tus labios espantosos y deformes. Cuando te acaricien, sentirás tu verdadera piel de bestia blasfema. Serás el monstruo que nadie puede ver sino tú misma. Jajajajaja. Te pudrirás por dentro, justo como tu hermano. Y nadie podrá salvarte. Escupirás palabras crueles y nadie escuchará a tu corazón llorando por ellas, sufrirás en silencio el ser un monstruo hasta que tu cuerpo ya no lo soporte.
Tomando el mentón de Shashenka, Khura clavó sus ojos en ella. Leyó en ellos las cosas que la joven no decía pero eran evidentes para él.
-Dime, mortal, ¿siendo un monstruo, Meiran te seguirá amando? La tocarás con tus garras llenas de hediondez, le hablarás con tu aliento fétido. Amándola con un cuerpo corrupto que se pudre de miedo porque carece del valor para hacer lo correcto. Sheriozha lo veía en ti pero creyó el muy tonto que cambiarías. Los humanos no cambian, destruyen. Y tú destruirás. JAJAJAJAJAJAJAJAJA.
Shashenka fue liberada y echó a correr. Resbaló por la nieve congelada y fue entonces que miró su reflejo.
Un monstruo.
Gritó con todas las fuerzas que poseía, su grito solo fue igualado a la risa de Khura que se retorció divertido al verla huir de ahí con tropiezos violentos. Corrió y ya no miró atrás.
Nunca más.
Los monstruos existían. Ella era uno de ellos.
Shashenka se cubrió su boca con una mano temblorosa. Sus ojos llenos de lágrimas miraron a la gárgola de piedra que parecía ya dormir como quien duerme agotado. Pasó su mano pero la quitó al ver lo que traía en ella. Levantó su mirada hacia donde yacía dormido Seth. Pasos silenciosos de bailarina se le acercaron.
Se hincó con suavidad y miró la daga negra con inscripciones doradas. El poderoso dios oscuro le había prometido resucitar a Meiran si ella clavaba la daga en el corazón del Dragón Blanco. Le había recordado lo que era y lo único que le quedaba para salvar el amor que sentía por Meiran.
Pero no podía hacerlo.
Su mano libre rozó apenas la mejilla pálida del dragón. Tan inocente y gentil como cuando le viera. Tantas veces trató de decirle a Meiran quien era en realidad pero palabras retorcidas salían de su boca y terminaba cada vez más desquiciada. Las lágrimas volvieron a salir a raudales. No podía herir así a un dragón que moría por estar con su par porque le amaba de la misma manera en que Shashenka amaba a Meiran. Shashenka amaba a Meiran. Y no pudo decírselo más. Perdió el valor. Perdió la fe en sí misma.
-Yo no quería… -sollozó.
-Meiran lo sabía –respondió Seth abriendo sus ojos. Shashenka le miró sorprendida.
-¿Qué?
-Ella sabía que la amabas, porque no te amaba por tu cuerpo sino por tu alma. Pura y blanca como la nieve en una mañana de invierno.
-Pero murió por mi culpa.
-Te salvó la vida. Porque te amó.
-Yo debí haberle dicho a Joey…
-Ya lo sabe.
-Pero…
-Ya no te castigues más. Perdónate, Shashenka.
-Dragón… snif… yo… ¡LO SIENTOOO!
La rusa dejó caer su cabeza en el regazo de Seth quien le acarició con ternura mientras ella lloraba a mares. Su cuerpo esbelto fue sustituyéndose poco a poco por una masa deforme y putrefacta llena de pus y babas con una piel cascaruda y con algunas púas rotas. Su llanto ahora ronco junto con su grito hizo despertar al resto que en el acto se pusieron de pie, tomando lo que tenían a mano para golpearle sin preguntar.
-Joey… -susurró Seth con firmeza, deteniéndole con la mirada.
-¡Por todos los dioses! ¿Qué es eso? –gritó Ryou, abrazando a Honkie.
-¡Maldita sea, Seth! ¡Aléjate de eso!
Seth tomó entre sus manos el rostro deforme de Shashenka. Sus ojos azules le devolvieron el reflejo de quien alguna vez fuera una tierna bailarina.
-Ya no llores más.
Shashenka lanzó un graznido y se separó del ojiazul. Reptando a Joey, le miró unos segundos antes de "sonreírle" a través de una fisura que parecía ser un hocico. El rubio volvió a levantar la piedra que tenía en mano pero Seth se puso de pie, negando.
-Déjala.
Aquel monstruo que se arrastraba penosamente gimió de nuevo y extendió sus brazos deformes y podridos.
-/Ámale y no dudes, no dudes por favor… tu corazón aún es puro y puede obrar el milagro… no le dejes morir…/
-¿Qué…? –Joey sacudió su cabeza al escuchar esa voz en su cabeza, tenebrosamente conocida.
-Joey, ¿qué sucede? –preguntó Yugi.
-/No huyas de ti mismo, o te convertirás en tu propio asesino. Mírame, mírame como me he vuelto un monstruo por tanta mentira y miedo, no dejes que te pase eso… Joey… tú eres el verdadero Dragón Negro de Ojos Rojos. Has renacido para estar al lado de tu Dragón Blanco de Ojos Azules…/
El rubio jadeó confundido, mirando al ojiazul que le observaba tranquilamente.
-/… tú eres él… él es tú… no hay luz sin oscuridad… ama, Joey… y no tengas miedo…/
-¿Estás bien, Joey? ¿Qué sucede?
Joey jadeó más confundido todavía. Yugi se aferró a él cuando Shashenka levantó la daga oscura y la clavó en un costado de su garganta, abriéndosela hasta el otro extremo. Pus, baba y sangre oscura salieron a borbotones.
-/Yo le amaba y la maté… no lo hagas tú… solo basta un latido para cambiar tu corazón…/
El monstruo cayó muerto.
-¿QUE DEMONIOS ESTA PASANDO?
-¡Miren! –señaló Mokuba.
El cuerpo corrupto volvió a su estado original. La sorpresa y las lágrimas se hicieron presentes al mismo tiempo cuando el grupo vio el cuerpo desangrado de Shashenka. Joey cayó de rodillas, mesándose los cabellos.
-¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA!
Un rumor como de olas se dejó escuchar. Todos se giraron a la dirección por donde habían llegado. El castaño fue el primero en hablar.
-Tenemos que irnos ya. El tiempo apremia.
-Pero… Rebeca… Shashenka… Sheriozha… -gimió Yugi.
-Mokuba.
-Sí, Nisama.
-Tomen el Libro de los Muertos.
-Estás demente. Yo no meteré las manos al cuerpo de Rebeca. Hazlo tú si quieres -refutó Joey.
Seth le dirigió una mirada al rubio y luego echó a andar de la mano con Mokuba. Ryou le siguió, aún llorando. Yugi se giró a Joey.
-¿Qué hacemos?
-Vámonos. Ya no puedo ver más esto.
El grupo desapareció. El rumor se acercó. Khura en forma de dragón llegó arrastrándose. Sobre su cabeza venía Kaho quien bajó a donde Rebeca. Escupiendo sobre su cuerpo, terminó de abrir su pecho, aventando algunos gusanos. Con un crujido extrajo el Libro de los Muertos.
-Je.
-¿Los seguimos? Estamos cerca de ellos.
-No… aún no hermanito.
-Regresemos entonces.
-Tampoco.
-¿Uh?
-Jajajajaja.
Kaho abrió el libro. Sus letras, signos y símbolos estallaron en fuego. Todo el sagrado manuscrito se convirtió en un torbellino de fuego que la Maga Roja tomó a una mano, gruñiendo al controlarla hasta que por fin no fue más que una llamita en la palma de su mano que se echó a la boca como un niño se echa a la boca un dulce. Cerró sus ojos, danzando sobre sí misma y luego miró divertida a Khura.
-Hecho está. El libro ha vuelto a Padre.
-¿Entonces?
-Tío Miskra nos necesita. El verdadero duelo de cartas está por terminar.
-Ahhh… eso es más divertido aún.
-¡Vamos!
Ambos desaparecieron. Un mar de sangre y cuerpos en descomposición inundo el inmenso túnel. El cuerpo de Rebeca se unió a los restos, igual que el de Shashenka. Pedazos de piedra suelta terminaron por quebrar la estatua de Sherioza.
Después, todo desapareció.
-Joey, ¿qué fue lo que te dijo Sheriozha? –preguntó Ryou mientras escalaban un risco extraño.
-Bueno… mpf… Abraxas… la cosa esa… tuvo tres hijas… mpf… de ellas nacieron Khura, Kaho y Kisara… los tres son hijos de Irkalla… que también es hijo de Abraxas…
-¿Irkalla y sus hermanas…? –Mokuba abrió sus ojos como platos.
-Así es, Sheriozha dijo que de esa manera Irkalla consiguió manchar su luz con la oscuridad. Luego los buscó y se encargó de que murieran de forma violenta… que su odio creciera en el Inframundo… y después los revivió en forma de cartas.
-¿Las Cartas Malditas? –jadeó Yugi.
-Eran tres en realidad, pero… pero… no contaba con que Kisara se topara… con… con…
-Conmigo –terminó Seth.
-Ella se salvó de la maldición… o algo así… Irkalla tuvo que seguirle de nuevo… uf…
Por fin alcanzaron la cima. Un terreno ancho y desértico se abría a sus pies. El cielo era rojizo y de nubes negras. Joey suspiró.
-¿Y el Dragón Negro? –inquirió Ryou.
-Bueno…
-El Dragón Negro perdió los cojones y se volvió una mariquita –terció una voz.
-¡BAKURA!
Miskra torció una sonrisa, cabalgando a ellos en su caballo de fuego.
-Bienvenidos a la arena de duelo.
-¿Qué?
-Hora del duelo.
-¡YUGI! ¡SETH! ¡JOEY! ¡RYOU!
Atemu llegaba persiguiendo a Miskra. Yugi al verle sonrió aliviado y corrió a abrazarle.
-¡YAMI!
-Aibou…
-Bakura –gruñó el Faraón- ¿Qué intentas?
-Yo nada. Ustedes lo hicieron todo. Y es Miskra.
-¿QUE DUELO Y QUE ARENA? –bufó Joey.
-Uh… el perrito tiene miedo –se burló Miskra.
-¡TU…!
El cielo tronó con fuerza. Las nubes se abrieron y del espacio negro bajó un enorme dragón y otra figura más pequeña. Al tocar la tierra, se volvieron los normales Khura y Kaho. Mokuba miró con aprensión a la pelirroja que no le devolvió la mirada. Todos estaban tensos, sin decir palabra.
-Vaya, vaya. Para ser una agradable reunión familiar todos estamos muy agresivos el día de hoy.
Irkalla apareció de la nada detrás de Atemu que respingó y se giró con brusquedad, jalando a Yugi lejos del dios que sonrió con una reverencia antes de caminar a donde Miskra, Kaho y Khura. El dios vestía sus ropas sedosas de colores oscuros con joyas preciosas y una complicada corona sobre su cabeza. Miskra bajó de su caballo mientras Kaho y Khura se colocaron a los costados del dios oscuro.
-Bien, la hora final ha llegado para ustedes. Si les he dejado vivos ha sido por mi buena voluntad y las ansias de seguirme divirtiendo con sus culpas y remordimientos floreciendo a cada instante de sus miserables y cortas vidas humanas. Por cierto, si pensaban huir ya no tienen a donde, los pocos dioses que sobreviven están tratando de contener al vacío que engulle el todo. Así que… parece que no tienen más opción que vencernos.
Atemu gruñó apretando sus puños cuando cayó de rodillas, jadeando y sujetando uno de sus costados. Miskra rió divertido.
-¿Duele? Duele aún más que te dejen sin patria, futuro y familia en una sola noche.
-Tú…
-¡Yami! ¿Qué te ocurre?
-Nada, aibou… una simple… herida…
-Bueno, pero que esperamos. Es hora de comenzar el duelo. Por favor, Miskra, prepara la arena para nuestros invitados.
El general asintió, balanceando sobre su cabeza su espada antes de clavarla de lleno en el suelo arenoso que de inmediato respondió. La tierra se cimbró y se movió como si fueran pedazos de loseta que se acomodan cual tablero circular. Cada uno quedó aislado del otro sobre un peñasco. Ryou se percató que la forma no era caprichosa sino que obedecía a un patrón mágico.
-El sello…
-Faraón –llamó Irkalla cuando todo se calmó- Como en todos los juegos en los que has participado, siempre hay que poner una apuesta de entrada. ¿Qué tal si yo doy esto… -Irkalla sacó de sus ropas un papiro que arrojó al centro de la arena- … y tú pones la Rosa de los Vientos?
Todos miraron a Atemu que jadeó cansado. Miró a donde yacía el Libro de los Muertos y luego sacó la llave mágica que igual arrojó al centro. Ambos objetos fueron rodeados por una especie de burbuja translúcida que hizo brillar una luz tenue en esos pequeños abismos que rodeaban a todos y les separaban. Irkalla sonrió.
-Hora del duelo.
Continuará…
