Hola ~ Vengo a actualizar 8D

Se puede decir que es el último capítulo de la saga Kuja 83

Ahora respondiendo reviews:

bere uchiha: Es lindo que digas que mi historia es hermosa 8'D~. Y que te emocione x3.

Aquí hay otro capítulo para ti ~.


LEVIATHAN

CAPÍTULO 21: EL LUGAR PROMETIDO

FINAL DE LA SAGA DE LA REBELIÓN DE LAS KUJA


EN ALGÚN LUGAR…

Adrik-sama, la serpiente guardiana volvió de su viaje de reconocimiento. – Dijo una rubia volteando hacia el hombre que revisaba varios informes.

¿Qué encontró? – Preguntó el pelinegro.

Hizo varias tomas desde el Reino Kuja en medio de un enfrentamiento entre vampiros. – Contestó ella.

¿Vampiros? Muéstrame esas fotos. Tengo curiosidad. – No le agradaba que el Reino Kuja y la palabra Vampiros estuvieran en la misma oración.

Le daba mala espina…

La asistente personal tecleó varias veces con total insistencia para hacer más claras las imágenes para su jefe, hasta que finalmente mostró varias en donde la mayoría aparecía Roronoa Zoro. El hombre abrió los ojos con sorpresa al encontrar en la pantalla el rostro de aquel sujeto que no pensó volver a ver nunca más en su vida. Para colmo de males estaba cerca de una de las entradas más seguras al Mar de Niebla.

Había que detenerlo antes de que encontrara aquello o a él mismo.

Envía a uno de los experimentos del lote N°14, debería ser suficiente… - Dijo él con duda.

Como ordene. – Con un par de tecleos ella hizo todo lo posible para desactivar la seguridad presente en unas celdas sumergidas desde donde llegaban las grabaciones de seguridad que ahora mismo veían.

Adrik no dejaría que Roronoa Zoro viniera hasta ese lugar e intentara arruinar sus planes como había hecho ese otro individuo antes. El hecho de que en la fotografía fuera de día significaba que incluso ahora contaba con un Nova, cosa que hacía más problemático el asunto.


REINO DE KUJA

CERCA DEL RIO PRINCIPAL

¿Dónde estarán? – Preguntó Usopp al no sentir a Zoro y a Sanji corriendo por ahí como locos.

¿Se habrán cansado? ¿Estarán en el Merry? – Preguntó tentativamente Chopper comiendo varios pastelitos mientras caminaba.

Tal vez están haciendo cosas que sus instintos les dictan. ¿No crees? No creo que regresen hoy. – Dijo Robin saliendo de la nada asustando a los otros dos.

¡Robin! ¡¿Nos quieres matar?! – Usopp y Chopper se abrazaban con espanto.

Tenía en mente que de el miedo se lanzarían al agua, pero no son tan cobardes como pensé. – Dijo ella con tranquilidad caminando hacia ellos con una sonrisa.

¡Robin, eso es horrible! – Dijo Usopp indignado.

¿Cómo sabes que no van a venir hoy, Robin? – Preguntó el reno.

Pues ellos están en esos-… - Antes de que Robin pudiera continuar, Usopp corrió hacia ella para interrumpirla y evitar que la visión de Chopper del mundo se volviera más extraña y perturbadora de lo que ya imaginaba que podía ser.

Ellos están jugando cartas en algún lugar para hacer las paces, Chopper. – Usopp sonrió nervioso.

Ah, ya entiendo. Espero que ellos logren hacer las paces entonces. – Dijo el reno feliz.

¡¿Robin, qué intentas hacer?! – Dijo el hombre de la nariz larga en baja voz.

¿Quiere decir que tú si entendiste lo que quería decir, Usopp? – Robin sonrió divertida.

¡No he entendido nada! ¡Nada de nada! – Usopp agarró a Chopper y huyó con él hacia el barco.

Qué gracioso. – Dijo ella caminando también hacia la misma dirección.

Esperaba que ellos si hicieran las "paces" como correspondía.

Ya había demasiada tensión en el barco para agregar más…

MIENTRAS TANTO EN LA BÚSQUEDA DEL LUGAR PROMETIDO…

No puedes arrepentirte ahora. – Dijo Zoro jalando a un molesto Sanji quien era casi arrastrado hacia un área que parecía estar deshabitada temporalmente.

Aquel sitio era donde ellos habían batallado el día anterior y por eso mismo se encontraba en obras de reconstrucción, ya que ahí se llevaban a cabo las grandes ceremonias del reino Kuja. Al ser casi medianoche, para suerte de ambos no habían personas en los alrededores, todos habían ido a festejar dejando de lado por unas horas sus labores.

In-Incluso si lo hiciera me perseguirías por toda la isla otra vez. – Contestó Sanji forcejeando con Zoro mientras lo maldecía por lo bajo.

Es que eres demasiado… ¿Indeciso a veces? No quiero asustarte~. – Dijo Zoro con una sonrisa socarrona.

¡¿A quién llamas indeciso?! ¡Vamos! ¡¿Qué esperas?! ¡Te demostraré quién es el indeciso! – El rubio se soltó del agarre de Zoro y para sorpresa de este último el mismo Sanji sujetó su brazo para ahora ser él que arrastraba al otro. Prácticamente Sanji había tomado el comentario de Zoro como un reto que estaba haciendo que las cosas fueran por buen camino para el vampiro.

A veces la naturaleza competitiva de Sanji le podía ser conveniente.

¡Ese lugar está bien! – El rubio le señaló el sitio haciéndole prestar atención de nuevo a su entorno a Zoro.

Este edificio se está cayendo… ¿Eres de los que le gusta hacerlo con adrenalina en la sangre o algo así? ¿Eres un pervertido? – Dijo Zoro con ganas de fastidiar.

¡No quiero que me lo diga la persona que me ha estado arrastrando a un lugar solitario desde hace una hora! – Sanji gritó entrando al edificio con furia.

Yo solo complacía sus deseos su "majestad". – Zoro entró al edificio detrás de él con una sonrisa que decía que estaba ganando la discusión.

¡Cierra el pico, marimo imbécil! – Sanji gruñó subiendo al segundo piso por una escalera que estaba a medio caer, con las fuerzas de sus piernas no le costó mucho llegar a la parte de arriba. Zoro dio unos cuantos saltos más alto para seguirlo, pero a medio camino se dio cuenta que Sanji ya no se encontraba a la vista.

Marimo, no habrá juegos si no me encuentras antes~. – La voz del Nova se escuchó muy a los lejos haciendo rabiar a Zoro quien pensaba que ya lo tenía en el bolsillo.

No debió haberse confiado con Sanji.

Pero eso solo hacia las cosas más interesantes.

Sanji había dicho que si no lo atrapaba antes no jugaría con él.

Y a él le gustaban estos juegos.

Bien. – Zoro empezó a subir y vio un largo pasillo con un número determinado de habitaciones.

La luz de la luna se colaba por las ventanas de aquellas habitaciones y por eso mismo podía apreciar levemente el lugar. El espadachín comenzó a caminar afinando sus oídos e intentando separar los sonidos de sus propios pasos de todo lo demás. Sanji podía no haberse alejado demasiado del punto de partida sin hacer tanto ruido. La lejanía de la voz de hace un rato podía haber sido causado por un eco.

Zoro tomó varias rocas para ejecutar su contraataque, si seguía avanzando era capaz de perderse y eso imaginaba que era lo que quería Sanji.

Por eso haría algo más interesante.

El espadachín lanzó una roca hacia la primera habitación en donde no hubo una reacción, eliminó esa del conteo mental que llevaba y arrojó dos piedras a la vez en las dos habitaciones contiguas. De una de ellas no sintió ruido, pero si visualizó el leve movimiento de una sombra por un segundo. Zoro se desplazó hacia la última habitación y entró de improviso captando la silueta del cocinero. Sanji intentó saltar por la ventana porque estaba seguro que podría resistir el impacto contra el suelo, pero el Santoryu no lo dejó y terminó cruzando sus brazos alrededor de la cintura del rubio para jalarlo de vuelta al interior.

¡Te atrapé! – Zoro lo soltó sobre el suelo y se tiró sobre él para esta vez no dejarle vía de escape.

¡Eso dolió, maldito marimo! – Sanji se resintió un poco con el choque contra el suelo.

Suficiente calentamiento… - El espadachín unió sus labios con el del cocinero buscando no alejarse más.

Mhhhj… - El beso consumía lentamente los sentidos de Sanji quien iba dejando a Zoro avanzar más adentro de su boca. Cada lengüetazo tocaba un punto que hacía estremecerse por dentro al Nova haciéndolo rodear al peliverde con sus brazos para acercarse más. La mano de Zoro fue adentrándose por la camisa de Sanji levantándola en el proceso para revelar su piel pálida.

Sanji se sintió demasiado inconfortable con la mano fría de Zoro tocando su abdomen la cual siguió bajando hasta la cremallera de su pantalón que abrió sin dudas encontrándose con una erección lo bastante notable como para dejarla pasar. Estaba de más decir que Zoro ni Sanji habían hecho esto con alguien de su mismo género.

Zoro tal vez había tenido una o dos escapadas con alguna mujer en el pasado que podía decirse que correspondían a más de doscientos años atrás, pero nada comparado a esto. El peliverde tragó saliva y dejó de dudar, esto es lo que quería desde hace varios días, no podría estar tranquilo en el barco con Sanji revoloteando por ahí con la serenidad de que las cosas solo se mantendrían en discusiones acaloradamente eróticas.

No.

Él no era de hierro.

Eventualmente las cosas iban a terminar de esta forma.

Sanji comenzó a temblar al sentir los dedos de Zoro rodeando su miembro con movimientos que causaban una sensación demencial en él. Cada digito se esforzaba en transmitirle electricidad a su sistema nervioso que él no era capaz de resistir. Ya siquiera se esforzaba en contener los jadeos que salían de su boca al sentirse saciado por un breve lapso de segundos. Por ello, el vampiro podía olfatear el olor del líquido brotando entre sus manos a medida que hacía más rápida la fricción.

Zoro aprovechando que Sanji estaba distraído, se tomó la libertad de sacarle el pantalón y la ropa interior para que no le estorbara después. Así pudo ubicarse sin problemas entre sus piernas y desabrocharse el pantalón que notaba que le quedaba demasiado apretado de repente, bajó la mirada hacia Sanji recordando la razón.

Por supuesto que con la vista de un Sanji mareado por el placer cualquier pantalón que tuviera le parecería pequeño.

Dirigió la mano que había sido humedecida por los jugos de Sanji y la guió hasta la entrada de este quien se sintió incomodo por la invasión de dos dedos que se movían lentamente hacia su interior. Sanji podía percibir como se abrían los dedos para dilatar más el acceso de ellos. Era tan extraño para él que no podía evitar mirar entre asustado e indeciso a un concentrado Zoro que buscaba cómo hacer que no le doliera tanto cuando subieran al siguiente nivel.

No soportaría sus quejas.

¡Ahh…! – El tercer dedo hizo que Sanji soltara un quejido involuntario que logró darle paso a otros sonidos que no podía callar. Su espalda se arqueó un poco al ser tocado un punto dentro de él que desconocía que existía hasta ese momento. A pesar de que dolía podía hallar placentero toda esa actividad en su retaguardia. Abrió los ojos buscando los de Zoro para encontrarse que este estaba sumido en sus reacciones como una persona hipnotizada.

¡D-Deja de mirarme y sigue-e! ¡Alga estúpida! – Sanji ordenó entrecortadamente despertando del sueño a Zoro y quien lo fulminó con la mirada por el insulto.

¡¿A quién llamas alga estúpida?! – Zoro golpeó el lugar que antes había hecho reaccionar a Sanji con los dedos.

¡A-AA t-ti! – El rubio se retorcía un poco con el castigo que le estaba el espadachín por su insulto.

Quiero ver si me llamas así dentro de un rato. – Zoro sostuvo las piernas largas de Sanji un poco en el aire para así pegar su propia erección al lugar en donde segundos atrás tenía sus dedos haciendo que el rubio saltara un poco. El bulto se rozaba contra Sanji de una forma que lo hacía querer golpear a Zoro si no se apresuraba, no estaba seguro si era porque los dedos del peliverde habían hecho más sensible esa parte o solo era su propia excitación. No estaba seguro, pero había algo de lo que si estaba completamente seguro.

Quería que lo hiciera antes de que se arrepintiera.

Sanji extendió las piernas y pegó el paquete de Zoro contra él con desesperación, se moría por sentirlo dentro de él. El choque provocó un escalofrío que recorrió la espalda del santoryu haciéndolo entender el mensaje. Con su mano derecha llevó su miembro hacia esa parte de Sanji y lo obligó a entrar en el estrecho agujero que clamaba por ello. El cocinero no pudo contener la agonía de sentir el falo del otro haciéndose camino dentro de él, era como si la piel estuviera desgarrándose o eso le parecía a él que jadeaba adolorido con los ojos cerrados.

Dolía.

Cada pequeña distancia recorrida en él dolía.

Hasta el punto de querer gritar.

Los dos dedos de Sanji estaban clavándose en la espalda de Zoro quien entendía que el que estaba debajo de él estaba sufriendo como nunca. Y él también, la estrechez de Sanji no le permitía moverse como él quería, se estaba poniendo ansioso con toda esa calidez alrededor de su propia extensión. Estar a mitad de camino le estaba volviendo loco. Pero Sanji lo liberó del dilema, con sus manos tomó del trasero a Zoro para hacerlo terminar el recorrido hacia su interior de una maldita vez.

¡Duele…! – Sanji se quejó arrugando el entrecejo.

¡Por supuesto que iba a doler! ¡Por algo iba lento! ¡Eso te pasa por impaciente! – Gritó fastidiado y avergonzado porque estuvo a punto de venirse por culpa de la imprudencia de Sanji.

¡Cállate! ¡Esto no es nada en comparación con tus mordidas! – Dijo Sanji desafiante.

¿Ah, sí? – Zoro retrocedió en su andar por Sanji haciendo que este último tiritara por el dolor.

¡S-Si! – Sanji cruzó sus piernas alrededor de Zoro obligándolo a acercarse.

¡B-Bien! – El espadachín fue contra él inaugurando el desfile de embestidas.

¡Ahh…! ¡Ahhh! – Su cuerpo volaba con cada feroz sacudida, ya era imposible callar sus propios gemidos del gusto, incluso cuando no todo el dolor de la penetración había desaparecido, podía sentir entremezclados aquella molestia con el placer que le brindaba la misma acción. Era tan extraño que se sentía adicto a ese efecto de ser manejado de esa manera.

Era como una droga que lo hacía sentirse amado.

Los colmillos de Sanji se asomaron en medio de lo que podía ser una sonrisa de gozo y lo primero que hicieron fue clavarse en el cuello de Zoro para comenzar a saciarse de ese lado también. Zoro estaba tan concentrado en su otra actividad que no notó como el color de ojos de Sanji había cambiado a verde como cuando él estaba en su modo vampiro. La sangre corría por su cuello y Sanji se encargaba de beber cada gota para evitar que fuera alguna desperdiciada. Cuando Zoro se dio cuenta de lo que estaba haciendo Sanji lo sentó sobre su regazo para darle más comodidad y de paso él disfrutar de la nueva posición.

Los brazos de Zoro envolvieron el delgado cuerpo de Sanji quien seguía lamiendo la piel del espadachín para limpiar la sangre restante mientras seguía subiendo y bajando sobre él. Zoro mordió uno de sus pezones dejando correr la sangre y así poder lamer la piel pálida bajo su lengua junto con su sangre. Su otra mano que no estaba en el trasero de Sanji se dedicaba a masturbar más el falo que golpeteaba su abdomen pidiendo atención dolorosamente.

T-Tócalo más, maldición… - Gruñó Sanji desesperado, no podía con todas las sensaciones en su cuerpo, su mente comenzaba a desvariar, ya que en circunstancias normales jamás le hubiera pedido tal cosa a Zoro. Tal vez a una hermosa chica, pero ahora siquiera ellas existían en todo aquello, solo Zoro y lo que estaba sucediendo.

Qué insaciable ~. – Se burló Zoro cumpliendo su deseo logrando que se corriera en su mano. Sanji casi desfalleció después de eso dejándole al santoryu el control completo de su cuerpo para dar las últimas embestidas que le supieron a gloria a medida que detectaba que estaba en su límite. Lo sentía por Sanji, pero él quería soltar todo aquello adentro. Por ello, minuto y medio después, Sanji fue invadido por una sustancia tibia que solo lo hizo sonreír como idiota.

Por fin dormiría como un bebé y sin pesadillas.

Estaba lo suficientemente cansado para dejar pasar el que Zoro se corriera dentro de él.

Ya quiero dormir, maldito mari-… - Sanji cayó en los brazos de Morfeo antes de terminar la oración.

Eres el colmo… Te hubiera golpeado si te dormías antes. – Dijo entre fastidiado y divertido Zoro tirándose a lado de él mientras salía de él.

Esperaba que a nadie se le ocurriera dar un paseo nocturno por ahí.

Se encontrarían con una gran sorpresa…


AL DÍA SIGUIENTE

¡AHHHHHHHHHHHHH! ¡¿Ya es de mañana?! ¡Tenemos que irnos! – Gritó Sanji despertando de repente al ver que la luz del sol iluminaba el lugar y lo que era peor…

Escuchaba voces acercándose a donde estaban ellos.

¿Por qué? – Preguntó Zoro con pereza.

¡Hoy nos vamos! ¿No te lo dijo Nami-san? – Sanji se vestía con rapidez olvidándose por un momento lo que había pasado la noche anterior por los nervios.

¡¿Qué?! ¡No! ¡Ella no me dijo nada! Ella estaba borracha… - Dijo Zoro recordando esa parte de la noche antes de que lo agarrara la multitud que le hacía preguntas extrañas.

No importa, pero apúrate. – Sanji se adelantó saltando por la ventana.

¡Espera! ¡Me voy a perder…! - Dijo Zoro sintiendo que su propio orgullo se destruía con lo que acababa de decir.

EN EL MUELLE DEL PALACIO SECRETO DE LAS KUJA

ENTRADA AL MAR DE NIEBLA

¿Dónde estarán Zoro y Sanji? Ya nos vamos. – Decía Luffy haciendo puchero ya que quería irse lo más rápido hacia la nueva aventura que representaba el Mar de Niebla. Era como un lugar misterioso que podía tener muchas cosas divertidas o así pensaba Luffy sin deliberar profundamente lo que podía ser en verdad.

¿Fue tan intenso que Nova-san no puede levantarse o será Vampiro-san el que no puede…? – Se preguntaba con mucha seriedad la arqueóloga de la tripulación haciendo que Nami y Usopp trataran de taparse los oídos.

¡No he escuchado nada! ¡No sé nada de nada lalalalalala! – Gritaba Usopp huyendo hacia el barco.

¡Intento no imaginar nada, Robin! ¡Pero ahora por tu culpa pensaré en eso cuando los vea! – Dijo Nami convenciéndose de que lo que ella decía no era verdad, pero le era difícil…

¿Imaginar qué, Nami? No entiendo. – Preguntó Chopper con inocencia.

¡Nada que tengas que saber! – Dijo ella corriendo también hacia el barco como Usopp dejando muy confundido a Chopper.

Interesante. Así que eso también podría pasar~. O ya pasó… - La reina Okama hacia sus apuntes sobre su dos especímenes favoritos.

¡¿En serio?! ¡¿Luna de Miel…?! – Sanserdonia le preguntó a Ivankov quien solo sonrió como respuesta.

¿Luna de Miel? mmm… Ese también podría ser un buen negocio. ¡Hancock hay que agregar más cosas a la lista de futuros proyectos! – Nyon-ba también anotaba cosas para discutir con Hancock los siguientes días.

Tal vez remodelarían secciones de la ciudad para hacerla más turística.

¡Perfecto! Ah, por cierto, tengo que darles algunas cosas como agradecimiento. ¿Ya lo tienes listo, Mari? – Preguntó Hancock mirando a su hermana menor.

Si, Nee-san. Aquí está todo. – Marigold apareció con un cofre pequeño de monedas de oro junto con muchas armas y en sus manos algo que ellas creían podría serles de ayuda.

Un mapa.

No tenemos lo suficiente para agradecerles todo lo que hicieron aquí, pero espero que al menos esto pueda ayudarlos un poco. Dinero y armas para que puedan sobrevivir más adelante. Y también este mapa… - Dijo Hancock con una sonrisa tímida y agradecida a la vez.

No te preocupes, Hamcock~. Lo hicimos porque quisimos shi shi shi~. – Dijo Luffy con una sonrisa.

¿Este mapa…? ¿Es lo que creo que estoy pensando? – Nami había reaparecido de nuevo entre ellos y tenía ya el mapa en sus manos con mucho interés, ya que su gusto por la cartografía era su pasión.

Ella amaba hacer mapas y por eso mismo podía ver la belleza de ese mapa con solo un vistazo.

Si, es un mapa que tiene más de doscientos años… Como en ese tiempo no existía el mar de niebla en este lugar se llevaba un conteo de lo que había en las cercanías, por ello este mapa tiene un valor histórico incalculable y creo que les puede servir para guiarse un poco en aquellas aguas. – Explicó Hancock con seriedad.

¿Doscientos años? ¡No hay ningún mapa como este! ¡Su peso en oro debe estar por encima de los 500,000 Berries! - Calculó Nami cambiando sus ojos por los símbolos de Berries.

¿Estás segura que puedes darnos este mapa? ¿No es una reliquia para su reino? – Preguntó Usopp también reapareciendo de la nada.

Si, no se preocupen. Además… ¡Tendremos mucho dinero pronto gracias a sus dos amigos! – Los ojos de Hancock se iluminaron como llamaradas de fuego.

¿Eh? ¿Qué es eso…? – Chopper de repente se puso en alerta.

La marea… ¿Está jalando el barco? – Nami fue la primera en ver que el oleaje había cambiado de la nada.

He visto algunas veces esa extraña marejada, aunque la mayoría del tiempo la orilla de este lado está en calma. No hay mucha brisa tampoco. – Recordó Hancock en alta voz.

¿No hay viento? ¡Diablos! ¡Hay que aprovechar la ola entonces! – Ordenó Nami corriendo al barco.

¡Es verdad! ¡Váyanse rápido antes de que queden varados en la nada! ¡No saben cómo es eso allá adentro! – Dijo Nyon-ba.

¡Gracias por todo! – Gritó Luffy siendo el primero en subirse al barco en movimiento seguido de Nami y Chopper. Robin se agarró del pasamano y llegó también a bordo junto con Ivankov.

¡Maldición, Zoro! ¡Te dije que nos iban a dejar! – Gritó molesto Sanji saltando al barco.

¡Cállate! ¡No hubieras dormido tanto entonces! – Gritó de vuelta Zoro aterrizando en el Mery.

¡Casi no llegan! – Se rió Luffy al verlos un tanto aliviado de que no se hubieran quedado atrás.

El aire frío del Mar de Niebla los dejó en silencio por un minuto después de entrar en la bruma verde. Era como si ya no estuvieran en Kuja a pesar de que solo se habían separado del reino por unos escasos metros. Algo hacia presión sobre ellos dejándolos en estado de alerta perpetua, era como si en cualquier momento fuera a aparecer algo. Y el no poder ver nada al frente no ayudaba a calmarlos ni un poco.

Era un sitio aterrador y eso que solo era el comienzo de todo…


DEATH GOD RAVEN~