Capítulo 26

El despertar de la sangre

ATLA


La mayor parte de este capitulo funciona en retrospectiva, varios acotamientos en un mismo momento, así que para enfatizar el tiempo presente al pasado, es el uso de cursivas, las cuales son para eventos pasados y la letra normal para eventos en el presente, ahora aclarando esto, espero disfruten la lectura. :D

o00o

- ¡Zuko!

- ¡Katara!

Ambos caían por el abismo, desde lo alto, intentando alcanzar sus manos, Aang no actuó para salvarlos, algo no estaba bien, ¿porque dejarlos caer a su muerte?

- ¡Aang!, ¡Aang!, ¡Aang!

Se encontraba desorientado, ¿qué había ocurrido?, ¿fue todo un sueño?

- ¿Qué paso?

- Nada importante, solo que ¡gritabas como un loco!

- Ahora eres tu quien grita Sokka, no sabemos que soñaba, ¿Qué paso Aang?

Una preocupada Suki se presentaba para calmar a su novio y ayudarlo a comprender que tenía Aang

- No lo sé, no lo recuerdo, solo tengo memoria desde que Sokka empezó a gritar mi nombre.

- Tranquilo Aang quizás sea por Katara, veras que la rescataremos, pero por ahora no podemos hacer otra cosa, necesitamos descansar.

- Suki tiene razón Aang, solo que si no dejas de gritar tampoco sera mucho descanso para nosotros.

- ¡Sokka!

- ¿Qué?... ¿Muy brusco?

- No lo escuches Aang, vuelve a dormir.

- Sí, creo que tienes razón.

Pasó un tiempo y todos estaban nuevamente dormidos, salvo Aang, aun no podía conciliar el sueño, recordaba su sueño, había dejado morir a Katara y Zuko, los había abandonado, sus emociones se nublaban, su cabeza daba mil vueltas, necesitaba meditar, tomo su planeador y despego sin una dirección fija.

o00o

- Mira con atención

- ¿Por qué estás aquí?

- Siempre estoy contigo

- Quiero que te vayas

- ¿Porque?

- No me gustas, me asusta que estés aquí

- ¿Te asusto?

- Si, si, ahora vete.

- Bien, pero recuerda siempre regresare.

- Solo… márchate.

Cada vez era más frecuente, se estaba volviendo algo natural, alguien más, su presencia le llenaba de temor, porque en su ser sabia de lo que podía ser capaz, si permitía que siguiera a su lado.

- Chicos…Aang, Sokka, Toph, Suki, Zuko… alguien…sálveme.

- Sálvate tú misma.

- ¡No!

- No veo porque…

- ¡Ya… lárgate!

Cada momento que pasaba era más inestable, su corazón palpitaba con fuerza, su cabeza daba vueltas, su ser se perdía… y por una pequeña ventana en lo alto, la luz de la luna dejaba ver una tenue luz…era tan bella.

o00o

El sol aparecía en el horizonte, los cielos comenzaban a iluminarse, una luz tenue que con los y se volvía más fuerte hasta aclarar todo el lugar, la fogata se encontraba consumida, se oían los insectos, se podía sentir una ligera brisa en esta mañana, los soplidos de un bisonte y un lémur, pronto todo daría inicio, Suki despertó tranquilamente como costumbre era la primera en despertarse junto a Katara, al recordar eso su pensamiento se nublo, recordó que debían encontrar a su amiga, rescatarla en donde sea que se encontrara, ella. Miro a su alrededor, Sokka seguía dormido como una piedra, Momo y Appa parecía que nada los despertaría, busco a Aang con la mirada, pero no estaba, tampoco su planeador.

- Sokka, Sokka, ¡Despierta!

- Déjame dormir otro rato.

- Sokka, Aang no está.

- Quizás fue a darse un baño.

- ¡Sokka!

- ¿Espera como de que no está?

- Pues eso, no está, tampoco su planeador.

- ¿Dónde estará? ¿Appa, Momo, dónde está?

- Sokka ya te diste cuenta que están profundamente dormidos, dudo que puedan decirte algo interesante.

- Bien, bien… quizás esta meditando por ahí y regresara en cualquier momento.

- ¿Y si mejor lo buscamos?

- Tienes razón, despertemos a Appa de una vez.

- Sokka mira arriba, ¿ese no es Aang?

- Y viene con alguien más.

- Creo que vienen muy rápido.

- No está planeando, están cayendo, ¡despierta Appa!

Un fuerte rugido se escuchó por todo el lugar, mientras el joven Avatar caía a su fin.

o00o

Una tranquila noche sobrevolando el valle, en cuestión de pocas horas estarían llegando a Chan Cheng la ciudad fortaleza.

- Princesa Azula, estaremos pronto en la ciudad.

- Bien, iré a mis aposentos, encárguese del resto capitán.

- Si, su alteza.

Pese a todo era humana, y necesitaba dormir aunque fuera un poco, no podía enfrentar al avatar agotada, sabía que tarde o temprano el vendría a ella para buscar a su amiga.

- Una amiga…

No había nadie con ella, no había nadie más.

o00o

- Míranos, un desperdicio, aquí sin hacer nada.

- No necesito tu opinión.

- Acaso dejaras que nos tengan aquí.

- Vendrán

- Dudo mucho que sea el caso.

- Aquí estarán.

- Sigue pensando eso, sigue pensando… sigue.

- ¡Ya!

- No, no me iré, no ahora, estoy aquí y se hará mi voz y voluntad.

- ¡Jamás!

- Es tarde, no te das cuenta ya existo en ti, siempre he estado en ti, pero ahora me has dado tanto poder en nosotras.

- Vete…por favor.

- Me iré cuando nos salve a ambas.

Una nueva sensación recorrió su cuerpo, era extraña, podía sentir su cuerpo entero de una manera única, sentía su interior, sus movimientos cambiaron de sentido, no era agua control, era otra cosa, era ella, siempre estuvo sola, solo necesitaba de un olvido para regresar, ese poder, que tanto miedo le daba, ahora la salvaría. Su rostro emanaba sentimientos de odio, era como otra persona, se aproximó a la puerta lentamente, sintió al guardia del otro lado, levanto un poco su mano y tomo posición, ahora solo ella se liberaría.

- Que noche tan aburrida

- No lo creo

Un frió recorrió la espalda del guardia, podría jurar que era la voz de la prisionera la que había escuchado tan claramente, pero eso era imposible, nunca molestaba y les dividía una puerta de acero perfectamente sellada, entonces ocurrió, sus manos comenzaron a moverse, se agitaban con fuerza y temblaban hasta sus brazos, pronto su mano izquierda tomo la llave para abrir la puerta y giro su cuerpo, se aproximó a la cerradura, introdujo la llave y la puerta fue abierta. Una figura oscura apareció detrás de ella, sus ojos podían ver locura, sentía como su vida dependía de esa persona, su miedo era inmenso, no podía gritar, no podía moverse, no podía hacer nada, la prisionera se acercó a él.

- Ves… no es una noche aburrida.

Inmediatamente su cuerpo fue lanzado hacia la habitación, mientras chocaba con la pared de la misma, ocasionándole una fuerte contusión que lo desmayaría. Un fuerte suspiro se hizo presente en Katara.

- Libre.

Camino por el pasillo, con la mayor tranquilidad, un guardia apareció detrás de una esquina, fue silenciado de inmediato y lanzado hacia un lado, era sin lugar a dudas una noche hermosa, continúo su camino, no sabía hacia donde iba, mientras fuera lejos de esta nave. Continúo su camino, cada guardia que aparecía era apartado, hasta que llego al centro de control del dirigible.

- Da la vuelta.

- ¿Quién?

El controlador pudo sentir como su cuerpo ya no era suyo, solo podía hacer lo que ella quisiera, tomo el mando, y comenzó a dar vuelta a la gran nave, el capitán advirtió el dramático giro y se dirigió a la sala de control para averiguar que sucedía.

- ¿Se puede saber que está pasando aquí?

- Cambio de planes.

Katara alzo su mano y al mismo tiempo el capitán se levantó del suelo, pareciera que flotaba, no podía moverse a voluntad, fue arrojado contra un muro para desmayarlo.

- Continua.

Una fuerte alarma comenzó a sonar en toda la nave.

- ¿Qué?

- Estas atrapada

El capitán logro hacer sonar la alarma de emergencia, desde donde se encontraba. Katara se aproximó a él, su rostro reflejaba furia, el capitán sintió verdadero temor por su vida. Ella acerco su mano a su pecho, sintió como su corazón se comenzaba a detenerse, el moriría en ese instante.

- No… no…

- Muere.

Una llamarada azul surgió desde atrás, Katara logro apartarse tomando al capitán y lazándolo hacia Azula, la cual logro evitarlo.

- No se cómo escapaste, pero me asegurare de que regreses.

- Dudo que sea así.

- Ya veremos

Un enfrentamiento entre ambas estaba por comenzar, Azula propino varias llamaradas a Katara logro eludir, aunque el espacio era reducido, dirigió su mano hacia Azula y tomo control de ella, la silencio de boca, puso rígidos sus brazos y piernas, la joven princesa había quedado inmovilizada.

- ¡Princesa Azula!, ¡Princesa Azula!, ¡Abran la puerta!

La cerradura de la puerta fue fundida y los soldados entraron rápidamente a la sala de control, Azula se encontraba en el suelo agotada y furiosa.

- Persíganla

- Princesa

- ¡Atrapen a la maldita!, subió al techo de la nave.

- Si alteza.

Katara había salido por una de las ventanas, tomo unas escaleras hacia el techo de la aeronave, debía buscar una manera de escapar de ahí, pronto estaría rodeada de soldados de la nación del fuego.

- ¡¿Dónde estás?!

Azula la había seguido por la misma ruta, detrás ella, su furia era inmensa, nunca antes fue humillada de esa manera, sin poder moverse, sin hacer nada, era presa fácil, la princesa de la nación del fuego vencida por una simple maestra agua.

- Apartate Azula.

- ¿Qué me aparte?, jajajajaja, no desgraciada campesina, tú serás quien ¡muera!

Una gran llamarada se dirigió a Katara, tomo control del agua de una nube cercana, y creo una barrera para protegerse, Azula continuo sus ataques sin razón, los soldados habían logrado llegar al techo del dirigible y se preparaban para rodear a Katara.

- ¡Es tu fin!

- Tienes miedo de acercarte.

Azula había mantenido la distancia sabía que acercarse demasiado la volvería vulnerable a la misma situación y no lo permitiría.

o00o

Era una oscura noche iluminada por la luz de la luna, una luna llena basta y grande, miraba a su alrededor pero era poco lo que podían sus ojos mirar, luces a lo lejos, quizás algunos pueblos, nada más que eso, cuanto había volado desde que salió del campamento, últimamente solo así podía aclarar sus ideas, el viento soplaba con firmeza pero no era nada que no pudiera manejar, continuo su vuelo por otros minutos hasta percatarse de una extraña luz que provenía de las alturas, mientras más se acercaba se dio cuenta que se trataba de un dirigible de la nación del fuego, quizás sea el de azula, quizás sea…

- Katara…

o00o

- ¿No entiendo Zuko, que buscamos aquí?

- Algo, una especie de símbolo, un emblema.

- Pues es una gran caverna sin luz, nada agradable y en lo personal quizás le falte algo de decoración.

- Ty Lee no vinimos aquí por la caverna, estamos buscando algo de interés para el gobernador, algo con lo que conseguiré que me diga dónde está mi tío, ¿Toph puedes sentir algo?

- Nada fuera de lo común, es una simple caverna hueca.

- No tiene sentido porque nos enviaría aquí si no hay nada.

Una caverna oscura, sin luz más allá de la antorcha que portaba Zuko para iluminar su camino, llevaban tiempo dentro de la misma y la búsqueda no daba resultado, el gobernador simplemente se limitó a mencionar que debían encontrar un símbolo de gran valor dentro de la caverna, pero de que clase, tamaño, forma, era un misterio.

- Zuko tengo sueño, creo que debemos dormir un poco.

- No hasta que encontremos el dichoso símbolo, solo tenemos un día.

- Creo que Ty Lee tiene razón no hemos descansado desde que salimos de la ciudad.

- Es que debe estar aquí, debe haber algo aquí.

- Zuko, créeme no hay nada más allá, puedo sentirlo, quizás si dormimos un poco podremos pensar mejor.

- Bien… solo unas horas.

- A la orden jefe.

Toph y Ty Lee cayeron de inmediato, ni siquiera se molestaron en acomodar los sacos de dormir, una sobre la otra los ronquidos no se hicieron esperar, en realidad estaban muy agotadas, después de todo, Roku se acomodó entre ambas, el pequeño dragón había volado por horas, llevaban tiempo con este viaje y no habían podido dormir bien desde hace días, esta guerra no dejaba a nadie dormir, Zuko permaneció un poco más de tiempo despierto, sentado junto a las chicas, dirigiendo su mirada la entrada a la entrada de la caverna, sus parpados le pesaban, su mirada agotada, resistiéndose a dormir, cuando vio una sombra pasar, reacciono rápidamente, tomando posición de ataque, nuevamente la sombra se movió por el lugar.

- ¿Quién está ahí?

No obtuvo respuesta, el silencio se hizo presente, trataba de mirar entre la oscuridad, pero no encontraba respuesta, quizás solo fue causa de su cansancio, debía dormir aunque fuera un poco.

- Bienvenido.

Un inmenso ser emergió de la oscuridad, tragando a Zuko y desapareciendo del lugar, solo quedaba un pequeña flama en la fogata, Toph y Ty Lee profundamente dormidas y el pequeño Roku apenas se inmuto.

o00o

- ¿Dónde estoy?, ¿Quién eres?

- Oh… paciencia…paciencia…no eres muy paciente.

- ¿Qué está pasando?

- Tranquilo, no hay porque alarmarse.

Era un ente de gran apariencia, su altura sobrepasaba los dos metros, a medida que Zuko lo observaba con más detalle, pudo ver que se trataba de un hombre anciano, de tez clara, larga barba y largos cabellos canos, sus ropas no evidenciaban relación con la nación del fuego u otro pueblo, arrugas presentes en su frente, parpados caídos reflejaban su larga edad, su voz era serena, como un ente que viajaba con el tiempo, nada parecía inquietarle. Pronto esa figura le recordó a su tío Iroh. Se encontraba dentro de una pequeña cabaña, modesta con lo necesario para vivir, una chimenea con fuego, emanaba un calor acogedor.

- ¿Por qué me trajo aquí?, en la caverna aún están…

- No te preocupes ellas estarán bien, después de todo Ixtakara las resguardada.

- ¿Ixtakara?

- Si es verdad, el nombre que le has dado es otro, el joven dragón que te acompaña, no es otro que el señor de los dragones, el rey Ixtakara.

- ¿Rey?

- Si…algo así… ¿gustas un poco de té?

- Espera… no entiendo.

- Un poco te, siempre es bueno para acompañar.

- No eso, sino que ese dragón sea alguien importante.

- Ah eso… haber como lo explico…

- Le das muchas vueltas a un mismo asunto.

- No cabe duda eres familia de iroh.

- ¡¿Conoces a mi tío?!

- Si… somos amigos.

- ¿Por qué nunca me contó sobre ti?

- Porque no quiso, quien crees que le enseño todo sobre él té y el paisho, el pobre era un enérgico chico que no media sus palabras y era poco tolerante, se molestaba fácilmente, te lo dije se parecía bastante a ti, aunque hoy es un poco más sereno.

- ¿Lo has visto?

- Si, últimamente me he encontrado mucho con el

- ¿Aquí? ¿Dime dónde está?

- Claro, pero primero lo primero, la razón por la que estas tu aquí.

- Para encontrar a mi tío.

- Ah esa es la persona por la que estas.

- ¿Pero y tú?

- Para disculparme, que me perdone por traicionarlo.

- Veo que si… realmente estas arrepentido, Zuko, entenderás que los acontecimientos a futuro serán con el fin de esta guerra sin sentido, y es tu deber formar parte de esto.

- Lo sé, es mi deber ayudar al Avatar a detener esta guerra.

- Así es, es el Avatar quien detendrá a tu padre, pero los estragos a futuro por ocasionados por los señores del fuego pasados, no se detendrán tan fácil, es tu deber asumir el trono y sanar las heridas que por años esta guerra causo en el mundo.

- ¿Yo?, quizás mi tío debiera serlo, después de todo él era el heredero original.

- No Zuko, el tiempo de Iroh es otro, esta pesada carga solo puede ser llevada por ti.

- No creo estar listo

- Nunca se lo está, piensa, crees que el Avatar estuvo listo para su carga, o tu tío vive a gusto con su pasado, nadie ha de existir preparado, pero si podemos asumirla lograremos sobrellevarla y quizás encontrar la paz en nosotros y los demás, después de todo viven personas a tu alrededor que te acompañaran toda tu vida.

- Si eso es lo que soy…

- Bien creo que hemos llegado al fin del té y de este pequeño momento, ha sido placer Zuko.

- Espera, aun así deseo encontrar a mi tío.

- Lo encontraras en las costas del norte del reino tierra, cercanas a Ba Sing Se.

- Gracias.

Sus ojos se abrieron lentamente, se levantó lentamente y pudo ver que aún se encontraba en la caverna, Toph y Ty Lee dormidas, Roku se daba vueltas tranquilamente y la luz de la luna brillaba con intensidad, respiro profundamente, sintió la sangre en su cuerpo y los destinos que se entrelazaban, era hora de reunirse nuevamente. Poco después salieron de la caverna tomando una dirección desconocida.

o00o

Aang tomo fuerza en su vuelo y se dirigió a toda velocidad hacia el dirigible, a medida que se acercaba pudo ver oleadas de fue azul, no había duda era el dirigible de Azula, y Katara se encontraría ahí, al aproximarse vio a Katara en la sima del dirigible, rodeada por maestros fuego y Azula, era el momento de actuar, se impulsó a los cielos y descendió con fuerza hacia Katara.

- ¡Muere!

Una gran llamarada desde todas las direcciones se aproximó a Katara, no podía hacer nada, aquí terminaba su corta vida, pensó en todos, en familia, sus amigos, los buenos y malos momentos y sorpresivamente Aang fue el último en aparecer en su mente pero lo recordó con amor, era un chico único, con una gran carga, pero que nunca había perdido su energía y alegría pese a lo ocurrido.

- ¡Katara!

- Aang

Miro al cielo y vio al joven maestro dirigirse a toda velocidad hacia ella, nunca antes se había sentido tan aliviada, no quería morir, aún tenía mucho que decir, mucho que valorar, mucho que amar. Al aterriza, Aang controlo el fuego y lo expulso en todas las direcciones salvándolos a ambos.

- El avatar, atrápenlo, lo quiero vivo.

En el rostro de Azula se dibujó un sonrisa de satisfacción su plan había tenido éxito, como siempre, había conseguido atraer al avatar acosta de la maestra agua. Los soldados rodearon a ambos y se prepararon para atacar, Aang no se quedaría simplemente esperando el golpe de fuego, tomó aire con sus manos y creo una esfera protectora entre ellos y el ataque, a medida que las llamas tomaban intensidad, mantener la capsula de aire era más agotador, mas no podía dejar que lo capturaran, tomo una gran bocanada de aire y soplo en dirección del suelo, logrando así salir expulsados del lugar, tomo a Katara del cuerpo y logro acomodarse en el planeador con dificultad manteniendo el equilibrio, la joven maestra agua se sujetaba con firmeza al cuerpo de Aang.

- ¡Gracias, Aang!

Con un fuerte llanto, Katara agradecida por ser salvada, no solo de su encierro, sino de ella misma, recordó porque nunca quiso volver a controlar la sangre, su ser era otro, el poder de dominar a las personas, de controlarlas a su antojo, no era fácil de aceptar, quizás, solo quizás cuando la ocasión de vida o muerte lo amerite volvería… rogaba que nunca se presentase el momento.

- ¡Avatar!

Al dirigir la mirada Aang y Katara observaron anonadados que Azula aun los perseguía, ella y sus maestros fuego atacaban sin detenerse desde el dirigible, parecía que la persecución no tendría fin, Aang apenas podía volar adecuadamente, el amanecer estaba próximo, los rayos de luz se miraban al horizonte, cuando un enorme relámpago deslumbro el lugar, Azula sin el mayor arrepentimiento arremetió, el ataque apenas desviado por Aang, le dejo inconsciente, él y Katara caían desde lo alto a toda velocidad, nada se podía hacer.

o00o

- ¡Zuko, es Aang y Katara!

Toph, señalo a ambos cuerpos, al horizonte podía verse el enorme dirigible que los ataco en el templo la ultima vez, y en su cima Azula.

- ¡Vamos Roku!

Acompañado de un fuerte rugido, el dragón aumento su velocidad para alcanzar a los inconscientes maestros que caían a una muerte segura.


Debo decir que me encanto escribir este capitulo, esta parte de profundizar mas en sus emociones y pensamientos, me agrado bastante; en fin espero lo hayan disfrutado, hasta el próximo capitulo y recuerden si pueden dejar un comentario se los agradeceré.