Hola, quiero disculparme porque he tardado un par de años en actualizar, tenía planeado hacerlo el finde semana, pero se me juntaron proyectos, un horrible resfrío y demás. En compensación les traigo un capitulo largo.
¿Saben? Me imagino a Frozen Heart como una banda super chic y super indie al mismo tiempo, en este capítulo menciono algunas canciones como You Only Live Once de The Strokes, Float On de Modest Mouse y Can't take my eyes off you (Versión Muse), para que se den una idea del tipo de música que me imagino que tocarían, haha.
Y bueno el capítulo se ahoga en ELSANNA, sé que se preguntan qué onda con Anna, porque no tiene idea, y todo eso. Pueden ir haciendo sus conjeturas, pero por favor no me quiten la oportunidad de sorprenderlos.
NUESTRA HISTORIA
— ¡Buenas noches… Oslo! — De pronto las luces se encendieron vivamente, no en azul si no en algo parecido a naranja-amarillo por encima de la banda, y la voz de Flynn saludando a toda la audiencia, tan sólo hizo que esta enloqueciera más justo después de que la canción de apertura terminara.
La gente estaba vuelta una marea de emociones fuertes, gritando, aplaudiendo, silbando, saltando, agitando con fuerza las pancartas, luces y cualquier cosa, esperando ser vistos por sus ídolos, sin importar cuán lejos o cerca del escenario estuvieran.
Las grandes pantallas que se encontraban tras la banda de pronto sólo enfocaban a Flynn, mientras el staff ayudaba a los demás miembros a acomodarse para el siguiente performance. El trabajo de Flynn era recibir a la gente, entreteniéndola un poco hasta que el escenario estuviera listo de nueva cuenta.
— Wao… No pensé que fuera a venir tanta gente… Sobre todo porque trajimos a Kristoff. — Dijo burlón el castaño, mirando de reojo hacía donde la batería, provocando algunas risas por parte del público, de pronto las cámaras se enfocaron en el rubio que daba un trago a una botella de agua mineral, el chico fruncía el ceño en disgusto, haciendo que Flynn terminara por disculparse. — Ah, vamos amigo, sabes que te amo, y todo el público también… No más que a mí, pero siéntete dichoso. — El vocalista volvió a reír junto con parte del público, aquel que amaba su carisma y su forma de expresarse, sin mencionar su sofisticado atractivo; entre toda esa ovación de gritos, Rapunzel no podía contenerse, mientras que Anna hacía lo posible por buscar entre los movimientos en el escenario a Elsa, esperando hacer contacto visual de nuevo.
— En realidad nos sentimos muy felices de verlos a todos ustedes aquí hoy, porque nos gusta mucho divertirnos y esperamos que se diviertan mucho con nosotros. — Decía Flynn mientras se paseaba hasta el centro del escenario donde ya no estaba Elsa, ahora la rubia había tomado el lugar del joven, habiendo cambiado la guitarra acústica por una eléctrica. — Y bien, sé que esto no es necesario, pero… Estamos empezando y más vale presentarnos ¿No? — La gente respondía a Eugene como si fueran una misma, miles de "SI", gente asintiendo y aplaudiendo afirmativamente. — Ustedes saben… El gigantón de allá — Señaló el castaño mirando de reojo hacía atrás, donde se encontraba Kristoff rodeado de tambores, discos. — ¿Lo ven? ¡Exacto el del cabello de Barbie! Denle por favor un aplauso a nuestro grandulón ¡Kristoff Bjorgman!
El rubio no tardó en auto presentarse, haciendo retumbar con las baquetas los tambores, los discos, de una forma asombrosamente veloz y perfectamente rítmica, haciendo que el calor del ambiente aumentara aún mucho más. Y tras un final estruendoso, y a pesar de ello bastante limpio, acercar los labios al micrófono que colgaba a su izquierda y decir.
— Ya escucharon a la hermanastra más fea, ¡Divirtámonos hoy! — De nuevo el público parecía volverse loco en risas por los malos chistes que usaban sus integrantes para bromear entre ambos. Flynn sólo señaló al rubio y luego se paso el índice por el cuello como si lo estuviera amenazando por tal chiste, pero lo dejó pasar como si nada en tan sólo unos segundos, cuando proseguía a presentar al siguiente miembro de la banda.
— Dejando las cosas feas de lado, por favor reciban a nuestra bellisisisisisima telcadista… — Exagero moviendo los hombros y haciendo temblar la mano que señalaba hacía la pelirroja de la banda. — Gi-Gi-Gi-¡Giselle!
Las pantallas ahora dejaban ver el sereno y sonriente rostro de la pelirroja, quien saludaba a todos con un súper delicado movimiento de manos, para luego acercarse al micrófono y decir. — Gracias por venir, espero que lo pasemos bien, y que sepan disculparnos por cualquier cosa inapropiada que escuchen, vean o huelan aquí. — Inclinó la cabeza provocando risas una vez más entre la multitud sin si quiera pretenderlo. Y es que parecía que algunos fans recordaban aún muy bien cuando el líder había soltado una bomba de olor como regalo de cumpleaños a Kristoff en una de las presentaciones a las afueras de la ciudad.
—. . . — Eugene balbuceó de forma torpe tratando de ignorar lo dicho por Giselle y prosiguió a presentar al siguiente miembro. — Pasémonos a cosas que huelan mejor ¿Han olido a nuestra guitarrista? No sé cómo hace siempre para oler a chocolate con hierba buena… Un aplauso para la diosa del corazón congelado ¡Esa Wind! — Presentó Eugene, y con seguridad se sintió que la emoción del público se intensificó casi en un doble de lo que había logrado el vocal al presentar a los elementos anteriores de la agrupación.
Chicos y chicas estaban locos, haciendo resaltar sus camisas con el rostro de la rubia, sus pancartas con frases como "Elsa te amamos", "Elsa por siempre", "Elsa hazme un bebé", por mencionar algunos casos. Más a diferencia de Kristoff o Giselle, Elsa no dirigió palabras especiales al público sólo alzó la mano derecha sin ondearla o moverla respondiendo a las aclamaciones de forma seria.
— Uff, ese saludo me congelo ¿Y a ustedes? — Flynn rió un poco, mandándole un beso a Elsa y luego prosiguió a presentándose el mismo. — Y yo, soy el fabuloso, guapo, audaz, astuto y despampanante mente sexy ¡Flynn Rider! — El castaño alzó las manos esperando recibir las mismas aclamaciones que sus compañeros, que a pesar de su vanidad no se hicieron esperar.
Para ese entonces, ya todo estaba en posición, para continuar con la siguiente canción, Flynn estaba devuelto en su usual posición al centro, Elsa a la derecha, Giselle a la izquierda y Kristoff detrás de ellos, con el emblema de Frozen Heart justo tras él.
— Empezamos ultra románticos… Así que… ¿Qué tal algo para alocarnos un poco? ¿Hm? Esta canción la escribió Gi cuando estaba ebria, ¡Y no es broma! — Dijo Eugene mientras se hacía del micrófono con ambas manos.
En una de las pantallas se veía a una avergonzada Giselle negando con las manos, y en otra a Eugene divertido por la reacción de la pelirroja, era la misma de siempre.
— Preparense, esto es… ¡You Only Live Once! — Dijo Flynn, y en seguida un cambió de luces menos estático y animado se hizo presente sobre el escenario, casi al mismo tiempo en que Elsa y Kristoff iniciaban un divertido ritmo, uniendo el sonido de la batería y guitarra.
En tan sólo unos segundos Giselle y Eugene se unieron el sonido, la gente en efecto empezaba a cantar aquella animada canción, saltando, alzando los puños, y animándose al mayor nivel posible.
Rapunzel, quien parecía estarlo pasando increíble de pronto al voltear a un lado se dio cuenta de que Anna parecía estar más bien apagada, la música era buena, realmente lo era, pero sin poder evitarlo la pelirroja se sentía consternada y hasta cierto punto vacía.
— Anna, por favor… — Grito Rapunzel contra el oído de su amiga para que pudiera oírla, la tomó de la mano y la apretó con fuerza. — No pienses en nada, sólo disfruta el momento ¡Anímate! — Dijo la rubia sol sin estar segura de que podría estar preocupando a su amiga, pero a pesar de ello, consiguió sacar una sonrisa de su rostro, pequeña pero sonrisa al final. Rapunzel sonrió cómplice y volvió la mirada al escenario sin soltar la mano de Anna, incluso alzándola para que brincara y gritara con ella. Anna se sintió un poco cohibida, pero le bastó ver como una chica arrojaba algo muy parecido a un sostén al escenario, cuando su vergüenza termino. Todos estaban encendidos, disfrutando, y es que aunque no frecuentara ese tipo de música, no podría negar que la voz de Rider era hipnotizante, y el sonido de los instrumentos juntos hacían saltar el corazón de cualquiera. Así que sin cuestionarse más, Anna se dejó llevar y se volvió en un alma más, parte de aquel incomparable festejo.
Elsa, quien había estado vigilando a Anna, no pudo evitar sonreír por lo bajo cuando de pronto lo vio divirtiéndose, y sin que nadie lo notara, de pronto la rubia parecía estar más animada, más eufórica, se esforzaba mucho más porque cada nota resonara perfecta, porque sus dedos no fallaran nada contra las cuerdas, las partes en las que intervenía un solo suyo con la guitarra, no dejaba espacio para errores, con una habilidad que quizá sólo podría compararse con los grandes de las cuerdas, Elsa dejaba claro que sabía perfectamente bien lo que hacía.
El concierto parecía ir perfecto, parecía estarse convirtiendo en el mejor de muchos, las bromas, las ocurrencias de Flynn, las tocadas improvisadas entre los miembros, las canciones clásicas de la banda, las del nuevo álbum, la afición, el ambiente, las anécdotas que de pronto la banda contaba entre canciones, diciendo como había nacido tal composición o a que les recordaba, esos detalles hacían a Frozen Heart una banda sin duda muy cercana a sus seguidores.
— Algunos lo sabrán otros no, pero… Elsa y yo nos conocemos desde niños… Y hubo una ocasión… Cuando recién conseguía mi permiso para conducir y yo estaba súper emocionado, Elsa llegó del instituto aquel día con una amiga… Yo quería ser el "hermano mayor" modelo y les dije que podíamos dar un paseo… — Eugene contaba, ya con algo de sudor en la frente, sin la chaqueta con la que había empezado el concierto, estaba más acalorado con cada canción.
Elsa quien permanecía en su sitio, con la mirada en su amigo, empezaba a sonreír un poco, apenas perceptiblemente, sin que el castaño terminara la historia, ella misma ya podía verla entre sus recuerdos. Y aunque usualmente no le gustaba que el mayor contara historias de su vida, en esta noche en especial, no parecía molestarle en lo más mínimo.
— Al parecer Elsa y su amiga no habían tenido un buen día… A Elsa le habían llamado la atención en la escuela, y la otra chica había sido castigada por su padre… Yo me sentía tan de buen humor, que estaba seguro de que podría ayudarlas a mejorarlo. — El castaño parecía querer reír, recordando todo lo que había pasado ese día. — Yo era un principiante, así que me volé quizá algunos altos, cuando paramos a cargar combustible, la amiga de Elsa empujó por accidente una hilera de harlies, y sus dueños eran motociclistas barbones y rudos, tuvimos que huir sin pagar la montaña de chatarra que íbamos a comprar en la tienda de autoservicio, nos perdimos todo ese día… Ellas estaban preocupadas por que no sabíamos cómo volver… Era muy tarde y no teníamos idea de donde estábamos. — Continuaba Eugene, como si pudiera ver la cara de preocupación de Elsa y la chica de la que hablaba, una vez más.
Mientras el vocalista contaba la historia, Anna sin darse cuenta, se había estado recreando todo lo contado, como si la chica que los acompañaba aquel día fuera ella misma, no lo hizo de forma intencional, simplemente al inicio de la anécdota su mente había empezado a trabajar sin poder evitarlo.
— A pesar de todo lo malo, mi buen humor hacía lo posible por no extinguirse… Hasta que sin quererlo, estampe toda mi defensa contra una patrulla… — Eugene negó con los ojos cerrados sonriendo, y sin evitarlo Elsa hizo casi lo mismo; era de ese tipo de recuerdos que jamás imaginarías que se volverían divertidos, porque en el momento en el que lo viviste estabas deseando que la tierra te tragara. — El oficial se bajó, nos habíamos salido sin pagar el combustible y la chatarra, teníamos a una manada de motorizados locos detrás, estábamos perdidos, era muy tarde, yo tenía a mi cargo a dos menores de edad y además nos acababa de conseguir bronca con un policía… ¿Pero, saben qué? — Eugene ajustó el micrófono más a sus labios y prosiguió. — En realidad ese oficial nos ayudó a volver, y sobre el golpe dijo algo como "Oh, está bien chicos, sólo conduzcan con cuidado" — El castaño hizo una pequeña pausa y dio un trago a su botella con agua. — A veces pensamos que las cosas resultaran realmente mal, pero… Siempre hay un lado bueno… Así es como Elsa me ayudó a crear esta canción… Esto es Float On. Por favor, disfrútenla.
Así nuevamente las luces encima se movían jugando con la música, los miembros de la banda tomaban una vez más ese involuntario aire profesional, y se hacían uno con la canción, Giselle movía los dedos contra el teclado a razón del ritmo, Eugene movía la cabeza mientras cambiaba como tratando de darle fuerza al sentido de la canción. Elsa movía los pies contra el suelo en un ritmo preciso, como si pisoteara frente a ella cada vez que la voz de Eugene sonaba rasgada, Kristoff se mantenía 'tranquilo' por detrás, el sonido de la batería no resultaba ser tan fuerte en esta pista.
— Estamos muy felices… Y muy agradecidos… Esperamos vernos pronto, y no perder nunca su apoyo, por ustedes es que estamos aquí. — Decía Giselle, siendo ella siempre quien hacía las despedidas a punto de tocar la última canción del concierto. — Gracias Oslo, por esta estupenda noche… Nos despedimos con esta canción del último álbum… Can't take my eyes off you…
Sin duda, esta última canción y la de apertura fueron las más coreadas en toda la noche, la gente estaba sin duda muy contenta, aunque nadie quería que terminara, nadie quería despedirse, y nadie quería dejar de estar en medio de ese intenso ambiente. Habían pasado poco más de dos horas y media y la presentación debía terminar.
A las afueras del auditorio había ya montones de fanáticos que se mantenían a los alrededores, compartiendo números con personas que recién habían conocido, compartiendo las fotos y vídeos que habían conseguido tomar, hablar de la experiencia que habían tenido. Sólo las personas con pases vips permanecían dentro, haciendo fila fuera de camerinos, esperando su turno para conocer a la banda, tomarse algunas fotos, conseguir autógrafos, e incluso dar obsequios que habían llevado para los miembros.
En total eran treinta personas con boletos preferenciales, así que pasaban en grupos de diez en diez, el segundo grupo ya había salido, súper emocionado, con afiches, CDs, e incluso la piel firmada por los integrantes de Frozen Heart. Era el turno del grupo donde Anna y Rapunzel estaban, Rapunzel estaba ensayando una forma de saludar al vocalista sin perder la razón y dejarse llevar por los nervios, se estaba muriendo con cada paso que daba hacía la puerta, donde ya los primeros fanáticos del último grupo entraban. Y aunque la rubia sol estaba nerviosa, no era la única, Anna también lo estaba. Es decir… Entrar ahí sería ver de frente a la rubia guitarrista, encararla, y tratar de enfrentar ese mar de sentimientos que la habían atrapado desde antes de que el concierto empezara.
La sala estaba adornada por varios sofás, algo de bebida e incluso botana encima de la mesa de centro. Miembros del staff y hasta de seguridad alrededor por cualquier incidente no esperado. La banda estaba de pie recibiendo con un saludo de mano a cada fanático y luego simplemente los invitaban a sentarse. Anna y Rapunzel eran las últimas de la fila. Ya habían entrado, Anna sin si quiera esforzarse se encontró con la mirada de la rubia, quien a pesar de estar saludando a los primeros fans en entrar, había estado mirando a la puerta, esperando ansiosa a por la aparición de la pelirroja.
Pero esa unión de miradas duro apenas una fracción de segundo, Anna no se sentía preparada, timbró el hombro de Rapunzel, haciendo que esta saliera de su trance por ver a Flynn Rider.
— ¿No es guapísimo? — Preguntó muerta de emoción la rubia sol, pero Anna no estaba para responderle. En cambio dejó los CDs que Hans le había dado para pedir el autógrafo de Giselle en los brazos de su amiga y se disculpó en voz baja.
— Lo siento, pero no puedo hacer esto, por favor, pide los autógrafos de mi hermano por mi ¿Si? Te esperaré afuera. — Dijo Anna dándose la vuelta, dejando perpleja a su amiga.
Pero no sólo a Rapunzel, Elsa alzó las cejas sorprendida cuando vio a Anna romper la fila, girándose y caminar hacía la salida, abandonando la sala. Nadie se había percatado de ello, más que la misma guitarrista, así sin terminar de saludar a todos los fans, Elsa rodeo el sofá y caminó apresurada a la salida.
— ¿Els? ¿A dónde vas? — Preguntó Eugene, haciendo que todos de pronto miraran hacía la rubia confundidos.
— Yo… Debo ir al sanitario, volveré en seguida. — Se disculpó y salió corriendo, dejando a fans y a la misma banda parpadeando sin entender.
— Bueno… Cuando uno tiene que ir, tiene que ir. — Dijo Kristoff alzando los hombros como tratando de explicar la premura de su amiga.
Al salir, Elsa en seguida miró de un lado a otro, tratando de descifrar por qué lado el pasillo la pelirroja había huido, sin saber cómo elegir su camino, clavo su penetrante e inquisidora mirada hacía un empleado de limpieza, que entendido lo que la rubia quería saber sin si quiera pronunciar una palabra. El hombre tomó una postura completamente firme, como la de un cabo ante la presencia de su general, acto seguido señaló hacía la derecha, que era la dirección que Anna había seguido al salir corriendo de camerinos.
Elsa apenas agradeció con un movimiento de cabeza, y emprendió su carrera hacía Anna, no era el camino hacia la salida, más bien el camino de vuelta al escenario, pero tratándose de la pelirroja, Elsa supo en seguida que quizá había sido un error suyo. Hubiera reído de tratarse de una circunstancia diferente.
La guitarrista, corrió y corrió, hasta que las luces de los pasillos y salas contiguas desaparecieron, de pronto una modesta oscuridad la estaba rodeando, Había llegado justo al ahora completamente vacío backstage. Iba a regresar, quizá se había equivocado de camino, pero entonces miró bien, al extremo contrario del escenario se encontraba Anna sentada, con la mirada perdida en la nada, las manos apoyadas sobre el piso del escenario y los pies tambaleantes de adelante hacía atrás.
Era una escena demasiado enternecedora, pero la rubia tuvo que apretarse el corazón y reprimir sus ganas de correr y abrazarla desde atrás. Al contrario, caminó con sumo sigilo hasta quedar a un lado de la pecosa pelirroja, quien parecía no tener idea de que hacía unos segundos su soledad había sido rota por quien menos esperaría.
Anna sólo esperaba que Rapunzel le llamara, viniera por ella, se fueran a casa y todo terminara de una vez, pero ingenuamente, ignoraba que ese no sería para nada el panorama que pintaría su noche.
— ¿Me puedo sentar? — La voz de Elsa rompió el silencio, y la quietud de Anna, quien se sobresaltó mirando hacía la rubia, y sin quererlo empezó a balbucear.
— Y-Yo… B-Bueno... T-tu… E-Eh… — Anna trataba de darle coherencia a sus incompletas palabras con ademanes, que no servían de nada, porque también resultaban mostrarse incompletos, apresurados y pausados.
— Tomaré eso como un "sí". — Dijo Elsa formando una vaga sonrisa de lado mientras se acomodaba junto a Anna, sin guardar mayor espacio entre ambas. Llevando a los niveles más altos los nervios de pelirroja.
Anna ahora había desviado la mirada hacía el frente, sus pies habían dejado de moverse, sus palmas se apretaban fuerte contra el suelo, terminando por hacerse puños, su corazón latía al mil por hora, sus labios se habían tensado, no sabía a donde mirar, que decir, o si debía decir algo, como moverse o si debía moverse, no había diferencia entre una llama que temblaba a razón del frío viento y Anna nerviosa por la presencia de Elsa.
Pasó un minuto, para Elsa quien pensaba en cómo debía acercarse después de todo. Muchas veces había preparado un discurso de hojas y hojas enteras para decirle a la pelirroja cuando la volviera a ver, pero ahora todas esas palabras se le habían olvidado. Sólo quería decirle lo hermosa que se veía esa noche, lo bien que le sentaban esos colores, ese aire vagamente maduro que había aparecido en su rostro al pasar de los años, y sobre todo hacerle saber que sus sentimientos no habían cambiado ni un poco desde la última vez que se vieron.
Claro que, sólo de ver a Anna y cualquiera notaría su nerviosismo, por lo que Elsa sabía que decir todas esas cosas la harían sentir incomoda, abrumada, inquieta, más nerviosa… Así que, la guitarrista comprometida a vencer al silencio en esa pequeña disputa, habló nuevamente.
— ¿Te ha gustado? — Dijo sin mirar a Anna.
— ¿Ah? — Reaccionó de pronto girando el rostro hacía la rubia.
— El concierto ¿Te ha gustado? — Explicó, devolviendo la mirada con suavidad hacía Anna.
— Ah… — Se perdió un momento en los ojos opuestos, pero casi en seguida recobró la consciencia cambiando su punto de vista hacía el frente una vez más. — C-Claro… Es decir… Yo... Yo no suelo oír música así… Tampoco frecuento lugares de este tipo, pero… P-Pero me ha gustado… Realmente… Tú eres… Quiero decir… Ustedes son increíbles...
— Gracias… — Elsa respondió sin borrar su casi imperceptible sonrisa. Y con miedo a que el silencio volviera a dominar, prosiguió. — ¿Hubo… Alguna canción que te gustara especialmente? — A pesar de saber la respuesta, preguntó, quería oírlo.
— A-hm… — Para controlar sus nervios, los pies de la pelirroja retomaron aquel infantil vaivén, mientras miraba pensativa hacía las gradas vacías. — Es difícil… Todas han sido realmente muy buenas… P-Pero… — La voz de Anna se hizo más tímida, y casi un poco más baja, su mirada se pasó al suelo, y las puntas de sus pies empezaron a chocar una con la otra. — Supongo que… Que tu canción… Quiero decir… La… L-La canción de apertura… Fue la que más me ha gustado…
— ¿Porqué? — Atacó Elsa casi en seguida, mirando con sus afilados zafiros los celestes de Anna.
— Porque… Porque… No parecía una canción, parecía… Más bien… Una historia… — Concluyó Anna, mirando aún las puntas perfectamente lustradas de sus zapatos, chocar entre sí.
— Una historia… — Elsa quería sonreír, había escuchado eso antes. — ¿Qué clase de historia? — Preguntó inclinando el rostro un poco más hacía el lado de Anna. Quien volteó como reacción ante la cercanía, encontrándose directo con ese par de azulados ojos, que parecían haberla hechizado porque de pronto no podía mirar a otro lado, o si quiera moverse.
— De… ¿De amor? — Preguntó Anna, más que afirmar.
— Así es… — Elsa asintió, elevó la mano derecha hacía el rostro de Anna y acomodarle el flequillo que seguro se había desordenado mientras corría. — Y dime… ¿Qué relata la historia? — Preguntó con la misma serenidad de antes.
— La historia… — Anna se dejaba hacer, sus músculos perdían fuerza, aquellas partes de su cuerpo que se habían tensado ya no lo estaban más. Sus sentidos no estaban más a la defensiva, parecía que su principal tarea era perderse el rostro ajeno, y la tarea secundaria era hacer lo posible por darle sentido a sus palabras y responder la pregunta hecha por la rubia.
— ¿Si, Anna? — La rubia se acercó un poco más, buscando en los orbes celestes la respuesta.
Antes de preguntarse cómo es que aquella chica sabía su nombre, o porque de pronto la atmosfera se había vuelto tan íntima, Anna cambió su objetivo principal. Quería responder esa pregunta, de verdad quería dar una respuesta apropiada. Así que, cerró los ojos, ignorando la cercanía que tenía con la otra y en su mente empezó a reproducir la canción nuevamente. Y como si se tratara de relatar una historia que ya conocía, empezó a decir…
— Es la historia de… De dos personas… — Empezó Anna, apretando los puños contra el suelo, temerosa a que la historia que había imaginado no tuviera que ver con la canción. — Que… Se encontraron una vez, dos veces, tres, cuatro…Y más veces… Compartieron el mismo tiempo, los mismos lugares, los mismos caminos, pero nunca… Una sola palabra. — Anna se humedeció los labios, la simple canción le había hecho crear toda una historia en su cabeza. — Eran personas desconocidas… Dos extrañas… No era sencillo acercarse y decir "Hey, hola" — Aún con los ojos cerrados, sabiéndose mirada por la guitarrista. Empezó a sentir un par de suaves caricias contra su mejilla. Abrió los ojos de pronto y se encontró con la mirada quieta y devota de Elsa contra su rostro. El blanquecino y terso dorso de la mano derecha de la rubia estaba siendo usado para dejar apenas perceptibles roses sobre su piel. Jamás se había sentido tan 'apreciada' como en ese instante.
— Te escucho, Anna. — Con un tono de voz que podría caer en la categoría de susurro, Elsa le hizo saber a la pelirroja que quería oír lo que seguía.
— S-Si… — Anna cerró los ojos, asintió un par de veces, y como si volviera a concentrarse inhaló y exhaló un par de veces. — Sin… Sin embargo… Hubo una noche… Una noche especial… Que en principio no parecía tener nada de eso, "especial" habría sido el último adjetivo… Con el que aquellas desconocidas se habrían referido a esa fiesta, antes… Antes de encontrarse… — Anna asumía ya, que las protagonistas de aquella historia eran chicas, dos, chicas, mujer por mujer. Y aunque en un contexto diferente al actual, jamás habría obviado una situación así, en este momento no había sido corregida y algo en su corazón le decía que estaba en lo correcto. — Por compromiso, obligación, fuera la razón que fuera… Ambas estaban ahí… Entre gente, música, conversaciones, risas… No era realmente divertido para ninguna, probablemente habrían estado deseando irse… Irse desde que pusieron un pie en ese lugar… Pero todos sus deseos por irse… Terminaron… Terminaron cuando por azares del destino… Entre luces, personas, bebidas, y demás… Sus miradas se encontraron… — Anna hizo una pausa, no sabía si estaba llevando su imaginación muy lejos, apenas estaba empezando con toda la idea que había creado en su mente. Pero ahí estaba Elsa para incitarle a que continuara, acercando su rostro aún más, hasta que ambas frentes chocaron.
El corazón de Anna dio un estruendoso latido, que quizá y sólo quizá podría compararse en intensidad al que dio el de Elsa tras atreverse a efectuar semejante acercamiento. Sin embargo, no hubo reacción de rechazo, no hubo alejamiento, la cercanía había sido bien aceptada.
— Sigue… — Pidió Elsa, susurrando y cerrando los ojos esta vez en compañía de la pelirroja.
— E-entonces… — A Anna le costaría un poco de más trabajo volver a sintonía esta vez, tenía el rostro de Elsa casi completamente pegado al suyo, casi podía sentirla respirar. Era más de lo que creía podía soportar. Aun así, trató de mantener la calma y continuar, con evidentes fallas traicioneras en su voz. — U-Una de ellas… Decidió dar el primer paso… Y-Ya estaba ahí… Era ahora o nunca… El destino… El destino le había estado interponiendo a aquella extraña en su camino… E-Era hora de responderle al destino… No había ensayado, planeado o premeditado un tema de conversación, un chiste, una pregunta, una situación… No había nada… Sólo sus pies moviéndose entre la gente, llegando hasta la desconocida y… Y Entonces… Sólo… "Hola" — La visión de Anna había cambiado un poco, se hacía más nítida cada vez, podía casi oír la música de fondo, percibir aromas, e incluso ver a las protagonistas de la historia.
— No fue fácil, no fue difícil… Sólo fue… De pronto reían, reían juntas, se explicaban cosas, se contaban otras más, hacían bromas entre palabras, se sentían cómodas, llenas, felices…La pesadez de la noche había desaparecido, la música de pronto no parecía tan mala, el ambiente, la gente, todo había sido remodelado de pronto, el panorama de cada una había cambiado… Tan sólo por una persona. — Y ahí estaba Anna, imaginándose así misma con la guitarrista, sentadas en alguna vieja terraza, hablando, riendo, haciendo señas, muecas, jugando… Siendo ellas mismas como nunca lo habían sido con nadie. — La noche no era eterna… Y debieron despedirse… La despedida fue… Quizá… La peor parte de la noche… No sólo por el hecho de tener que terminar con el agradable momento, sino porque al decir "Adiós"… Parecía como si en los labios de ambas, se escondieran tímidas las palabras "Fue encantador conocerte"… Y así… Sin decir lo que realmente querían al final… Así terminó aquella noche… — Anna entreabrió sus ojos con lentitud y sin separarse, murmuró. — No es una historia con un final feliz…
— Pero si ese no es el final… — Respondió Elsa, rebuscando con su mano derecha la de Anna, y con lentitud forzarla a entrelazar sus dedos. La pelirroja por alguna razón, no opuso ni la menor de las resistencias. Su cuerpo estaba frágil, débil, ligero, muy ligero. — Te ha faltado una parte…
— Me ha faltado… ¿Cuál? — Preguntó Anna, correspondiendo el agarre entre dedos.
— Por favor… No te enamores de nadie más…— Respondió Elsa, entreabriendo los ojos también, buscando en seguida la mirada de Anna.
— Y-Yo… — Anna trató de decir algo que tuviera lógica entre todo lo que ocurría, pero Elsa la interrumpió.
— Por favor… No tengas a nadie esperando por ti… — Usando los fragmentos de aquella canción como disfraz a sus desesperadas suplicas, esperando que la historia pudiera tener un final diferente, una final en el que sus peticiones fueran escuchadas.
— No podría…— Respondió Anna, respondió lo que quiso responder en medio de la canción, lo que quiso decir irracionalmente mientras escuchaba aquella interpretación. Había desconectado su cerebro a sus labios, y ahora parecía ser el corazón el que demandaba las palabras sin ninguna clase de razón encima. — No podría hacerlo… — Negó vagamente, rosando la punta de su nariz con la ajena.
Elsa no supo definir si fue aquel peligroso rose entre narices, o aquella sincera respuesta la que la hizo reaccionar como lo había hecho. De esa forma tan repentina, ¿Brusca tal vez? Simplemente no lo había resistido, su rostro se ladeó lo suficiente como para hacer que ambas bocas compactaran y sí. La guitarrista esfumó toda la distancia que había entre sus labios, hasta que estos se unieron como piezas perfectas de un rompecabezas.
Los ojos de la pelirroja se abrieron con sorpresa, levantó la mano libre para apartar a la guitarrista, pero como si esta pudiera adivinar sus movimientos aún con los ojos cerrados. Sujeto la muñeca de Anna y la mantuvo presa en el aire. Llevando a cabo una disputa de fuerzas entre sus brazos, mientras que sus labios, permanecían juntos uno a uno. Cuando Elsa se dispuso a avanzar, profundizando aquel beso, moviendo con lentitud y casi dulzura sus labiales contra los ajenos, fue de pronto cuando… Anna flaqueó, la determinación que tenía por alejar a la guitarrista parecía nula, de pronto… Su antebrazo fue cediendo ante el empuje de Elsa, hasta bajar completamente, rindiéndose por completo ante el beso que le ofrecía la rubia.
Anna no sentía que su cuerpo reaccionara, sentía la boca de Elsa hacerse de la suya sin poder hacer mucho a favor, y mucho menos en contra. Era incapaz de negar que eso era lo que había deseado en alguna parte de su corazón, pero también lo era de aceptar que lo que estaba ocurriendo fuera real, o en su defecto correcto. Le había mentido a su padre, había dejado sola a Rapunzel, se había hecho ajena de los autógrafos de su hermano, había iniciado una conversación extraña con una extraña, había aceptado un acercamiento extraño de una extraña, había estado imaginando cosas extrañas con una extraña, y ahora se encontraba siendo besada ¡Por la misma extraña!
De ninguna manera podría estar bien. Aunque para Elsa las cosas eran diferentes. La rubia sentía en el pecho esa flama que sólo Anna era capaz de encender, en medio de muros del más grueso y afilado hielo. Una pequeña llama empezaba a arder. Elsa podía sentir ese calor que nadie más nunca le había provocado. Se podría derretir ahí mismo, en los labios de Anna si eso fuera posible. Podía revivir cada instante con ese rose entre labio y labio, como si su vida junto a Anna pasara en cámara rápida en colores sepia.
Pero así como empezó… Terminó.
Un par de apresurados pasos se escucharon acercarse. Anna sobresaltada se separó, mirando asustada en dirección a donde se oían aquellos pasos. Elsa sin quererlo desvió la mirada también. Podrían ser técnicos, empleados de limpieza, nada importante, pero al parecer a Anna la presencia de cualquier persona además de ellas en ese momento la alteraría de sobre manera.
Elsa notó la inquietud de la más joven, se puso de pie se subió el zipper de la chaqueta y extendió la mano derecha hacía Anna.
— Vámonos. — Propuso con determinación, mirando hacía Anna.
— P-Pero ¿A dónde? — Miró la mano con duda sin ponerse de pie.
— ¿Confías en mí? — Respondió Elsa uniendo una vez más pupilas con pupilas.
— Sí. — Anna no necesito más, para sujetar la mano de la guitarrista, ponerse de pie y dejarse guiar por ella, corriendo rumbo a una salida que jamás habría encontrado por si sola.
CONTINUARA…
- REVIEWS -
TheSleepyKnight. Hola, cuanto tiempo sin leernos, jaja, te voy a pedir muchísima paciencia por que, rayos… Me encantan las intrigas, y al igual que en IAD, sólo tengo las ideas en el aire, y no me decido por una hasta que me convenzo de que sea la mejor, o en su defecto de que tu me ayudes a decidir lo que pasara en la historia sin darte cuenta, haha.Aclararé las cosas con Anna, pero de poco en poco, dejaré pistas y ustedes podrán ir jugando a los detectives. Y Hans… Quiero un Hans bueno, déjalo ser fangirl haha. ¡Saludos!
Tomoyo-neechan. Ah, que halago, gracias por seguirme, eso me dice que estoy haciendo algo bien ¡Saludos!
Crhismas-Machine. Me pone de buen humor saber que alguien disfruta mis chistes de tipo badumm tss, haha, aunque debo decir que sobre todo me intriga mucho el hecho de que este fic te recuerde a un aspecto de tu vida ¿Pasaste algo asi? ¿Eres un rockero empedernido? Pasame unos tips, haha, sinceramente yo soy completamente ajena a este ámbito, soy mala en música y en cualquier instrumento. Pero mi mejor amigo una banda, y es por ellos que sé apenas algunas cuantas cosas. Gracias por seguir el fic y por tus buenos comentarios, como siempre se aprecian!
LaMafer. Seguro que estas molesta por que he actualizado hasta ahora, espero que este capitulo te guste también, creo que de los tres que he escrito este es mi favorito de momento. ¡Saludos!
Madh-M. Creo que se me da bien cambiar la perspectiva que tiene el lector sobre el personaje de un momento a otro, aprovecha estos primeros capítulos donde ves a Elsa así, por que realmente no tengo pensado dejarla así por mucho tiempo. No haré un drama intenso de este fic, como te dije alguna vez pretendo que sea algo más ligero, fresco, tranquilo. Más de entretenimiento que de cualquier otra cosa, gracias por el comentario. Saludos.
m-vampire18. Gracias por apreciar I Almost Do, ya hasta me arrepiento de haberlo terminado, por ahí entre reviews me sugirieron hacer al menos un one shot sobre como serían sus vidas después del final, quizá lo haga, cuando tenga tiempo haha. En cuanto a Anna aquí, vas a tener que ser muy paciente, iré soltando detalles poquito a poquito. ¡Gracias por leer y comentar Saludos!
A-little-death-for-you. Me acostumbraré al aura sombría que envuelven tus coments, lo prometo. Y bueno Hans… Siempre es malo, y la verdad es que con la primera impresión que da en la película es con la que me quiero quedar al menos para Wildest Dreams, Y te parezca sorprendente o no, no me gusta tanto que enamoren a Elsa/Anna de otra persona… Es decir, yo podría jugar con un triangulo amoroso, pero que las únicas que siempre se correspondan sean Elsa y Anna. Así que bueno no querría cargarle a Elsa un amor fallido, sólo quiero a Anna en su historia y sólo Anna. Eres buena deduciendo así que imagino que ya iras armando las piezas. Gracias por el review y por leerme ¡Saludos!
Galleta. No me digas hahaha, se supone que no quiero escribir Drama en este fic y me sales con esto, creo que no nací para hacer comedia-romantica - se mata-
