Capítulo 3

Arreglos

Presente

La luz me molestaba pues quería seguir durmiendo. Unos golpes en la puerta seguidos de la voz de mi amiga se hicieron presentes. Ella se adentró en la habitación y pude oír que dejo algo en la mesa del escritorio. Olía bien, era comida; justo lo que necesito pues ayer apenas si comí algo y ahora estaba verdaderamente hambrienta.

-le prepararé el baño.- y con eso ella desapareció por otra puerta. Me destape de las cobijas y me dirijo directo hacia la comida. Era un desayuno enorme, jugo de naranja, té, café, huevos revueltos, panecillos de canela con miel, leche fresca, una fuente de fruta picada, panqueques con mermelada de Albaricoque. Por suerte yo tenía hambre.

Yo iba en mi segundo panecillo de canela cuando tocaron la puerta y distinguí la voz de IA. Ella entro seguida por otras mujeres. Una de ellas era rubia canosa con mirada verde casi translucida y era bastante regordeta, IA le presento con el nombre de Lady Miriam. La otra era una jovencita de cabello corto rubio y unos penetrantes ojos negros llamada Gabriela, y otra joven más, como de la edad de Gabriela, ella tenía el cabello rizado en un fuerte color rojizo y sus ojos negros, se llamaba Galatea.

-Lady Miriam es la mejor costurera de todo Amaton, Gabriela es la maquillista más experta y Galatea la mejor estilista. Ellas se harán cargo de su arreglo.-dijo IA. Las otras mujeres hicieron una reverencia. Las cuatro me acompañaron con Miki al baño y entre todas me acicalaron. Galatea se encargaba de limpiar mi cabello y untarle quien sabe que tantos menjurjes. Gabriela se estaba encargando de limpiar todos y cada uno de mis poros. IA se mantenía apartada sosteniendo una esponjosa toalla blanca. Lady Miriam coordinaba a sus compañeras. Mientras Miki solo me veía sorprendida al lado de IA y hasta algo incomoda. Yo también estaba bastante incomoda, generalmente la única que se encargaba de acicalarme y arreglarme era Miki.

En cuanto termino el baño, por lo cual agradecí al cielo pues me estaba muriendo de vergüenza, me pusieron una bata larga de seda blanca y pantuflas. Primero me atendió Galatea, ella decidió que sería mejor aprovechar mi cabello lacio pues así quedaría mejor con el vestido, el cual aún no veía. Mientras Galatea se encargaba de hacerme rizos y peinarlos en un moño alto pero que dejara en caída algunos mechones, Gabriela procedió a pintar mi cara, IA se puso a leer un libro sentada en el borde de mi cama, Miki estaba a su lado observándome con una mirada preocupada, lo cual me puso a pensar ¿qué me estaban haciendo como para que Miki se preocupe tanto? No podía ver a Lady Miriam pero por lo que sabía ella se había retirado a buscar mi vestido y mis accesorios.

-¡Lista!-exclamaron Gabriela y Galatea al mismo tiempo. Por la charla que tuvimos durante ese tiempo, supe que ellas eran gemelas, solo que Galatea se había teñido el cabello, que tenían 23 años. Y no solo eso, sino que eran hijas de Lady Miriam. Ambas eran buenas chicas, Gabriela parecía mas extrovertida que Galatea, pero esta última era más parlanchina que su hermana en cuanto tomaba confianza. Ya para este momento me seguía muriendo de hambre pues solo pude comer dos panecillos de canela y media taza de té.

En cuanto ellas terminaron llegó Lady Miriam con un vestido sumamente precioso. Era de color naranja, el pecho de corazón drapeado con un solo hombro de flores de tela naranja con el centro de diamantes, en la cintura una cinta de perlas, de ahí caía una falda amplia y con muchas capas superpuestas de tela, la del fondo era de seda amarilla y las demás de organza, la última era de encaje, todas en distintas tonalidades de naranja. Era sin duda una obra de arte, solo que seguía sin comprender el color, generalmente en la capital las mujeres vestían de blanco para su boda. Poco después Lady Miriam me explico que era el color tradicional para la boda en la familia del Duque, al igual que las perlas.

Lady Miriam me puso el apretado corsé con la ayuda de Miki. Luego las medias, las pantaletas y la enagua. Luego me vistió con el hermoso vestido y cerró la larga hilera de botones de perlas que tenía en la espalda que empezaba a la mitad de mis glúteos y terminaba a la mitad de la espalda, para después ponerme los zapatos color perla que hacían juego. Aunque hermoso, el vestido era bastante revelador y la verdad me incomodaba bastante ¿que manía tenían todos de que yo enseñara tanta piel?

Después de eso dejaron que me viera en un espejo y Lady Miriam se fue. Lo que vi me dejo impactada, si bien del cuello para abajo me veía estupenda en ese hermoso vestido, y mi cabello se veía excelentemente peinado, mi cara me espanto. Mis labios estaban pintados en un brillante color rojo carmín, mis mejillas se veían sumamente rojas gracias al rubor en exceso, mis ojos delineados en exceso con pigmento negro arriba y abajo, con unas pestañas abundantes súper pintadas de negro, y el sombreado de ojos en naranja y negro. Esos colores solo hacían que mis ojos resaltaran de manera grotesca; en general mi cara se veía grotesca y exagerada, ahora entendía porque Miki se veía tan preocupada.

-Miss Honne ¿está segura que Gabriela es la mejor maquillista?-pregunté con algo de miedo.

-¡por supuesto! Solo mírate estas hermosa.-ella dijo emocionada. Vi que Miki solo bajo la cabeza avergonzada.

-es solo que creo que me maquillo demasiado ¿no le parece?-le pregunte mordiéndome un labio.

-para nada. Solo estas nerviosa y por eso buscas un defecto. Tranquila querida todas pasamos por eso, pero en cuanto estés en el altar con ese hombre al que amas todo lo demás se esfumará y solo te importara él.-se acercó y me abrazo como una hermana. Si claro, con el hombre que amo.-Ahora que ya está lista iré a arreglarme, más tarde vendré por ti querida.-dijo ella después de deshacer el abrazo y salió por la puerta.

Voltee a ver a Miki y ella rápidamente se dirigió al baño.