Hola queridos!

Se que os dije que yo subía capítulo en cuanto escribiera el que sigue, pero he de confesaros que esta vez subiré sin hacerlo. La explicación es simple, ¡Adoré este capítulo! y me muero de ganas a que vosotros lo lean. ¡Ya quiero ver vuestras reacciones! Es más hasta lo dedicaré.

A cutii-chan porque me encantan tus reviews

A Dianis Mar porque es la que más ha mandado reviews

Y a SofiAlexandra15 porque como le dije, ella me dio la idea.

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia si.


Capítulo 9

Primera Vez

Presente

Rin

-¿Qué?-pregunté desconcertada. ¿Un hijo? ¡Pero si hasta hace un día que no me toleraba!-¿Por qué?-en seguida me paré de la cama y me alejé de su cercanía ¡Yo no estaba en condiciones de eso!

La cara de Len incluso se sonrojó un poco ¡se sonrojó! Todo esto parecía muy fantasioso.

-Los Kasane están esperando a su primer hijo, el cuál si yo no tengo descendencia se convertirá en el Duque de Amaton en cuanto yo muera. Es algo que debo evitar, y tu como mi esposa me tienes que cumplir.-declaró. Len también se paró de la cama y se acercó a mí. Yo retrocedí hasta que mi espalda chocó con la puerta, ahí Len aprovechó para acorralarme con su cuerpo.

-Sé que te encuentras asustada...-me tomó por los hombros con un cuidado especial, como jamás lo hizo. Su voz sonaba dulce e incluso cálida.-...Sé que me he portado como el peor hombre del mundo...- él aprovechó para bajar su mano por mi brazo hasta mi cintura.-...Pero necesito que entiendas que hacer esto es necesario, incluso para ti.

-¿Porque para mí?-pregunté intentando quitármelo de encima, él lo noto y se acercó todavía más, tanto que necesitaba voltear arriba para verle a la cara. Me sentía pequeña, sometida, indefensa ante él.

-Porque, si yo muero, con un hijo mío tu estarías protegida ante los Kasane, sino, ellos podrían correrte de esta casa y dejarte sin nada. Así que como ves, es necesario.- ni siquiera me dejó responderle. Me tomó de la cintura y de la nuca, y me besó, como solo Mikuo me había besado. Al principio me quedé quieta, no sabía cómo reaccionar ¿Debería empujarlo y correrlo de mi habitación? ¿O mejor dejarme hacer y soportar mi destino?

Len

Ella cedió, se rindió ante mí y me dejó profundizar el beso. Mis manos vagaban por su espalda, su cadera, sobre su camisón de seda, seda sobre su piel, seda sobre seda. Por un momento recordé como era yo antes de conocer a Miku, cuando solo disfrutaba de estos placeres sin importarme quien era la mujer en concreto. Miku...Paré un momento y vi a Rin a los ojos, ella de nuevo los tenía un poco llorosos. ¡Mi Miku por favor perdóname! Pedí al cielo.

La besé en el cuello, y la dirigí a la cama. Por un momento me dio la impresión de estar jugando con una muñeca, un ser inanimado que puedo manipular a mi antojo. La recosté en la cama, y seguí con mi tarea en su blanco cuello. Tengo que admitir que era hermoso y a mí me gustaba de sobremanera.

Rin

Él se posó sobre mí, mientas me seguía besando el cuello. "mi señora con todo respeto, lo que usted hará será cerrar los ojos y dejarse hacer." casi oí decir a Miki, así que seguí su consejo y solo cerré los ojos.

-Desabróchame la camisa.-Len me dijo en el oído. A pesar de que intentaba ser tierno, yo lo seguía escuchando como una orden. Con las manos temblorosas las subí hasta su pecho y él tembló un poco. Desabroché los primeros botones, pero paré en seco. Len acariciaba uno de mis pechos, me tensé.

-¿Voy muy rápido?-me preguntó.-Tranquila, nunca he hecho que ninguna mujer la pase mal entre mis brazos. Solo relájate.-él me veía a los ojos para luego bajar a besar mis clavículas. Debo admitir que no me desagradaba, pero tampoco me sentía cómoda.

Si tan solo fuera Mikuo. ¡Eso era! Podía imaginar que era Mikuo, y no Len, el que me besaba de esa manera. Él que empezaba a subir mi camisón mientras acariciaba mi pierna derecha, no sé porque yo la levanté un poco para aferrarla a su cadera, sintiendo algo duro que presionaba contra mí en esa zona que comenzaba a cosquillearme. Len volvió a besarme, parecía que leyera mis pensamientos y quería hacerme volver a la realidad, en donde era él y no Mikuo, el que me hacía sentir así. Seguí desabrochando su camisa y él me ayudó a quitársela, la aventó a un lugar indefinido de la habitación. Él continuó subiendo mi camisón hasta que me lo quitó por encima de la cabeza, así quedé totalmente expuesta, desnuda ante él. Su mirada se ensombreció y como si fuera un gato se relamió los labios, para después dirigirse directo hacia mis senos. Volví a cerrar los ojos imaginando que era Mikuo.

Len

Procuraba ir despacio para no asustarla. Admito que me asombró cuando ella comenzó a relejarse e incluso hasta tocarme. Aunque solo eran simples roces, bastaban. Tengo que confesar que descubrí que me gustaba su cuerpo, con pesar pero cierto, aún más que el de Miku. Rin era más mujer, lo que hacían cuatro años de diferencia entre ellas. Pero me dolió en mi orgullo que, en cada vez que la hice llegar al clímax, ella suspirara el nombre de mi ex cuñado. Me dolió en mi orgullo como hombre, ¡Joder era yo! YO el que la había hecho sentir así. Pero tal vez así era más soportable para ella, lo que me recordó como la había tratado, era normal y triste pero así era. Luego me encargaría de corregir eso.

Rin

Por pequeños instantes realmente sentí que quería a Len, pero así como llegaban a mi mente se iban. Esa noche fue tal vez una de las más cansadas de mi vida, ni siquiera sé a qué hora logré quedarme dormida. Cuando desperté, lo primero que vi fue el reloj encima del tocador, eran las 12 de la tarde. Lo primero que sentí fue un incómodo dolor en mi entrepierna, eso y una mano que sujetaba uno de mis senos. Un cuerpo enredado en el mío.

Como pude, me voltee y vi a Len, él dormía a mi lado, abrazándome con fuerza. Así, tan relajado parecía incluso más joven.

Tal vez fue mi movimiento el que hizo que él despertara. Estábamos en una cercanía tan íntima, tan personal. Pero ninguno sentía nada por el otro. Len sonrió.

-Gracias por confiar en mí.-me dio un pequeño beso en la frente y se paró de la cama sin que yo intentara evitarlo, sentí frio. Él se vistió rápidamente y salió de la habitación sin siquiera verme. Tal vez hoy podría pasar el día en cama.

Pero no, teníamos invitados y tenía que comportarme como la señora de la casa. No llamé a Julia, no era necesario y la verdad no me apetecía. Tomé del armario un vestido blanco que no tenía botones y se ajustaba con un lazo de seda azul turquesa en la cintura, con él no necesitaba ayuda para ponérmelo. En el espejo vi mi rostro, si bien el morete no había desaparecido, mi cara y ojos brillaban de manera especial y saludable. Me cepillé el cabello y me hice un pequeño y sencillo recogido. Fue en ese momento en el que me di cuenta de la marca rojiza que tenía en el cuello. Ayer no la tenía, y Len no me había golpeado ¿La había hecho Len? ¿Cómo? Decidí mejor dejarme el cabello suelto.

Para ese entonces eran alrededor de la una de la tarde, ya todos estarían almorzando. Y no me equivoqué, todos estaban reunidos en la terraza, Teto estaba sentada tomando un poco de té en compañía de Mikuo y su esposo, mientras que Len y el señor Shion hablaban de pie cerca de los ventanales. Justo como la noche anterior en cuanto entré a la terraza todos callaron su conversación, y de nuevo Len se acercó a mí, más cuando él tomó mis manos y las besó, no sentí ese común cinismo e hipocresía que era normal en él.

-Ya has llegado, te estábamos esperando querida.- dijo él. Como la noche anterior me escoltó hacia la mesa en donde él se sentó a mi lado, del otro tenía a Teto y está al otro tenía a Mikuo.

-Sinceramente no pensábamos que asistieran a almorzar, con eso que no asistieron al desayuno...-nos decía Teto a Len y a mí con una traviesa sonrisa. Su esposo y el señor Shion también rieron.

Yo no pude evitar sonrojarme, con lo que aumentaron un poco sus risas. Voltee a ver a Len quien me veía sonriente, una sonrisa cómplice. Él dirigió una de sus manos hacia mi cuello en donde tenía la marca rojiza. La acarició.

-¿Que esperaban, primos míos? Aún estamos recién casados.-dijo Len sin ver a nadie más que a mí. Los Kasane y el señor Shion volvieron a reír. Mikuo solo veía a Len como si quisiera matarlo. No pude evitar sentirme culpable.

-solo tú puedes ser tan cínico, Len.-dijo el señor Shion entre carcajada y carcajada.

-Es cierto, admito que me gusta mi esposa ¿Es eso acaso un delito?-contestó Len uniéndose a la broma. Me abrazó por los hombros y besó mi frente.

Un ruido sordo resonó haciendo callar a todos. Voltee a ver a Mikuo, sus manos habían golpeado la mesa, furioso mientras se levantaba. Él me vio dolido y a Len con odio. Se giró y se fue echando fuego por cada poro de su ser.

Yo no era la única que no sabía cómo reaccionar ante eso.


(*se sonroja*) Espero y haya sido de su agrado, debo decir que si me apena mucho escribir cositas así, por eso yo creo que si en esta historia vuelve a haber algo así, que lo habrá, una amiga me ayudará :3

Lo siento Lenka-chan es inocente :3

Os quiero leer ehh!

Beshitos

Lenka Mockingjay (LeaM para los cuates)