Hola!

Debo confesaros que creí que me tardaría más en terminar de escribir este capítulo jeje pero gracias al cielo no ha sido así. Espero lo disfruten. Os leo abajo

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia si.


Capitulo 10

Depresión

Rin

Nuestros queridos invitados al final tuvieron que irse. El primero en hacerlo fue Mikuo, justo después de esa noche en donde fui mujer de Len por primera vez. Mikuo se fue sin siquiera decir nada a nadie, solo después de ese almuerzo no lo volví a ver. Y lo peor de todo es que su mirada, esos hermosos ojos aguamarina llenos de dolor mirándome me atormentaban por las noches. En especial cada vez que Len iba a visitarme a mi recamara. El siguiente en retirarse fue el señor Shion. Y después de unos meses, Los Kasane. Miki y yo pasamos mucho tiempo con Teto, la cual al regresar a su casa en Londres, ya iba con una tierna barriga de embarazo. Descubrí que los Kasane no eran tan malos a como los creía mi esposo, en realidad eran buenas personas, y Ted realmente apreciaba a su primo.

Para cuando ellos se fueron, al recordar la barriga de Teto me ponía celosa. Yo quería un hijo, no solo como protección sino porque realmente ahora me sentía más sola que nunca. Resultó que el tiempo en que no tuve noticia alguna de Miki, fue porque Len la mandó a comprar ciertas cosas a Londres, cosas par bebes que aún no se usarían. En fin, ahí mi querida amiga conoció a un joven médico llamado Piko, en resumen se enamoraron y ella ahora vive en Londres con su flamante esposo. Así que yo necesitaba compañía, los Honne estaban visitando arrendatarios del ducado de Amaton, en representación de Len y no volvería hasta dentro de muchos meses.

Y aunque ya la presencia de Len no me erizaba los cabellos de la nuca, hacía meses que no me golpeaba, y que desde esa primera noche juntos él parecía más dispuesto a tener un buen matrimonio, a pesar de que tuviéramos conversaciones amenas, e incluso que descubriéramos que tenemos más cosas en común de lo que pensábamos o que compartiéramos el lecho casi a diario, seguíamos siendo un par de desconocidos viviendo en la misma casa.

Yo no hacía cosas que pudieran hacerle enojar, él trataba de ser paciente. Pero había que admitirlo, la ausencia de un embarazo, y el hecho de que estuviéramos solos, comenzaba a llenar esta casa de tensión.

A veces los silencios eran insoportables, la casa se sentía vacía y fría. Y yo ya no hallaba que hacer durante el día más que tocar el piano y pasear por la casa.

Después de casi diez meses de casados, por fin decidí subir al segundo piso. No entré a la recamara de Miku por temor a romper la armonía que habíamos obtenido, aunque me picaba la curiosidad. Había muchas habitaciones, las del ala este estaban casi desiertas y ahí encontré una buena habitación en donde podría entretenerme. Había muchas estanterías llenas de libros de literatura, sillones de terciopelo azul claro, grandes ventanales y ventanales enormes, además de un escritorio en el fondo de la habitación, lo abrí. Ahí había unas cartas que al leer los remitentes me dijeron de quien era esta habitación, Lilian Kagamine la difunta duquesa de Amaton, la madre de Len.

Esa misma noche en mi recamara después de que Len acabara, y justo cuando yo sabía que él estaba más relajado, le pregunté a mi esposo si podría pasar el tiempo en esa habitación, él al principio me miró como la vez que moví el cuadro de Miku y pensé que tendría la misma reacción, pero me sorprendió cuando me abrazó por la cintura y hundió su cabeza en mi cuello. No me atreví a moverme. Él suspiró y me volteo a ver a los ojos.

-Claro que puedes ¿Quién mejor sino? Eres tan parecida a ella que a veces quisiera no tener un hijo varón, sino puras niñas todas idénticas a mi madre.-Sonrió y me volvió a besar. ¿A sí que yo era parecida a la difunta duquesa? Entonces si le recuerdo a su madre ¿Por qué me trató tan mal al principio de nuestro matrimonio?

Era una pregunta que no me permitiría yo misma decir nunca. A partir de ese día, pasaba mis mañanas en el salón tocando piano, cuando generalmente Len no estaba, y mis tardes en el saloncito azul, como lo nombré por estar pintado de ese color. Ahí bordaba, como cuando vivía con mi madre; tocaba un poco de arpa, pero jamás se me dio bien ese instrumento; sin embargo lo que más prefería hacer era leer, las fabulosas novelas que habían ahí y cuando me aburría admito haber leído algunos textos científicos, que me parecieron interesantes a pesar de ser inmoral que los leyera por ser una dama. A veces también le escribía a Miki, la cual en su última carta me notificó que estaba a la espera de su primer hijo. Y no era la única acrecentando mi tristeza. El mes pasado Teto había dado a luz a su bebe, nació niña y la llamaron Tamar. Su nacimiento, para alivio de Len, no nos afectaba, pues como mujer no podría heredar el título; sin embargo aún yo debía concebir a un hijo varón. Y la falta de capacidad para hacerlo, debo decir que me ponía deprimida y a Len un poco molesto conmigo.

Len

No entendía cuál era la razón. Casi a diario teníamos relaciones y aún así Rin no quedaba embarazada. ¿Era por ella? o ¿Era por mí? Estaba seguro que era por ella, yo si había concebido un hijo con Miku. Entonces era Rin la del problema.

Cierto día lo hablé con un médico, sin que ella se enterara. Y lo único que logró decirme era que ella estaba deprimida y que probablemente ese era la raíz de todos los problemas. Justo en ese momento, por el salón se oía una deprimente y hermosa música de piano, el doctor preguntó que si era la señora la que tocaba, y sin que ella lo supiera o siquiera se diera cuenta, nos acercamos como único público a su concierto. Ella tocaba con los ojos cerrados, y ahí pude asimilar que tal vez si solo era depresión. Su cara, hermosa y joven, demostraba una tristeza profunda, justo como su melodía.

El doctor no me dijo más que tratara de darle pequeñas alegrías, por eso cuando pidió poder pasar tiempo en el antiguo salón de mi madre, uno que en décadas no había sido tocado, accedí.

Yo ya no quería verla triste.

Rin

A tres meses de haber ocupado la habitación azul cada tarde, era un día lluvioso y Len había ido al pueblo, no regresaría hasta muy entrada la noche. Suspiré, me sentía tan sola. Cuando comenzó a llover lo suficientemente fuerte, decidí que era hora de tomar una pequeña siesta. Los ojos me pesaban e incluso la cabeza comenzaba a dolerme. Salí de ahí y tomé rumbo a las escaleras. Sin embargo justo cuando pasaba enfrente de la recamara de Miku, sentí un dolor punzante en mi vientre que me hizo caer al suelo. Solo recuerdo ver a una asustada Julia corriendo en mi auxilio, antes de perder el conocimiento.

Len

Ya eran alrededor de la una de la madrugada y yo apenas regresaba a casa. Hoy no iría a buscar a Rin pues ya estaría dormida y no me hubiera gustado despertarla. Cuando el carruaje estuvo lo suficientemente cerca de Kagamine Royal Hall, noté que a pesar de ser tan tarde, muchas velas iluminaban su interior. En cuanto entré al recibidor, note a muchas de las sirvientas afuera de la recamara de Miku. Me extrañe ¿Qué era lo que estaba pasando? Una de ellas me vio y en seguida bajo corriendo las escaleras, tan rápido que temí que se cayera.

-Milord ¡Que gusto que haya llegado! La señora se ha desmayado y el doctor la está atendiendo.-dijo atropelladamente. En un momento lo relacioné todo y me apresuré a llegar a la habitación de Miku. Un lugar en donde yo había visto como el último suspiro de vida había abandonado el cuerpo de mi querida esposa, juré nunca más entrar ahí, y dudé un momento antes de hacerlo.

Al abrir las puertas, noté que todo estaba idéntico a la última vez que había entrabo ahí, salvo que más polvoso. Todo en colores rosas y dorado, una mujer inconsciente recostada en la enorme cama con dosel y un doctor a su lado.

-¿Que ha sucedido?-pregunté al aire. El doctor me vio y sonrió para luego volver su vista al lecho al mismo tiempo que yo seguía su mirada.

Rin estaba despierta, con el rostro algo pálido y una sonrisa temblorosa en sus labios. Ella levantó una mano, como si me llamara. Me acerqué a ella y tome su mano entre las mías.

-Len...-ella casi suspiró mi nombre.-...estoy embarazada.-dijo con una tenue sonrisa.


¿Os gusto? jejeje solo he de decir "pobre Rin" aunque todo se ve mejor en el panorama ahora, muajajajajaja si claro xD

en fin, como en mi primer fic, cuando llegamos a la parte en donde Rin decia eso, yo no puse la reacción de Len, en este si pero hasta el siguiente capítulo jeje

Quiero ver sus comentarios jeje

Sin más por ahora, bueno solo me queda anunciaros que ¡soy madre adoptiva! si soy la oka-san de cutii-chan

Beshitos a mi hijita

Beshitos a todos :*

Lenka Mockingjay (LeaM para los cuates)