¡Buenas noches hermosas criaturas de la creación!
Asi, es por fin he acabado el hermoso capitulo 11 y próximamente el 12 de esta historia
¿Me extrañaron? ¡Yo os he extrañado! Pero bueno no os detengo más. Nos leemos abajo.
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia si.
Capítulo 11
Embarazo
Rin
-Len...-dije un poco cansada.-...estoy embarazada.-Una alegría enorme inundaba mi corazón, y pude ver que a Len le pasaba igual. Él lentamente se sentó a mi lado, viéndome como si no diera crédito a lo que decía, volteo a ver al médico.
-Así es Lord Kagamine. Su duquesa está esperando un niño ¡Felicidades!-dijo sereno el doctor.
No me esperaba la reacción de mi esposo. Me tomó en sus brazos y me besó. Pude notar que estaba eufórico, se separó y posó una mano sobre mi vientre mientras sonreía estúpidamente. Emocionado, como un niño en navidad.
De pronto su semblante se ensombreció y miro al doctor con la duda en la cara.
-¿Por qué se desmayó? ¿Sucede algo con su embarazo?
Me di cuenta que estaba preocupado, y era normal después de lo sucedido con Miku y su hijo. ¿Le preocupamos mi hijo y yo? ¿O solo su hijo?
-digamos que fue la manera del niño de darse a conocer...-dijo el médico medio en broma para tranquilizar a mi esposo.-...Pero si, la duquesa tendrá que regular su alimentación. Nada de grasas y muchos vegetales...Pero sobre todo, la duquesa tiene que estar tranquila.-sentenció serio.-En fin, me retiro. De nuevo, en hora buena excelencias.
Dicho esto el médico se fue dejándonos solos a mi esposo y a mí. Yo intente sentarme en la cama, pero él me lo impidió tomando mis hombros y dejándome acostada.
Len acercó su cara a mi vientre y lo beso, para luego recostar su cabeza ahí. Yo no podía sentirme más plena, después de tanto tiempo. Así nos quedamos unos minutos solo disfrutando de la noticia y de la compañía del otro.
-quiero regresar a mi habitación.-pedí. No me sentía cómoda en la habitación de Miku.
-lo comprendo.-dijo después de verme a los ojos unos segundos. Para después levantarse de la cama y tomarme en brazos como si fuera una niña pequeña. No pude evitar chillar por el susto.
-Puedo asegurarte que soy capaz de caminar.-dije un poco asustada aferrándome a su cuello. Siempre le tuve miedo a las alturas. Él rio.
-Lo sé, pero no quiero que lo hagas.-dijo. Así se dirigió a mi recamara, y las escaleras fueron un martirio para mí. Cuando llegamos, me dejo con cuidado en la cama.
-Ahora vuelvo.-se fue, y yo aproveche para ponerme la pijama ¿Será que quería hacer eso? ¡Pero si ya estaba embarazada! pensé que si me embarazaba él ya no tendría que visitarme cada noche. Pero mejor decidí dejarme llevar, la verdad es que no me desagradaba que Len viniera, y estaba tan contenta que me daba igual.
Pero esa noche opté por un vaporoso camisón blanco de manga larga, ya hacía frio. A pesar de que mi recamara fuera parecida a la de Miku, la de ella tenía cierta melancolía, cierto aire de gusto refinado y frívolo. Eso decía mucho de lo que fue ella.
Len regresó vestido con su pijama. Nunca lo había visto vestido así, ni una vez en casi un año de casados. Era una ropa sobria de seda color verde obscuro, cubierta por una bata en juego. Me dirigí a la cama y me arropé con las sabanas, casi parecían mojadas de tan frías que estaban. Len me dio la espalda y se quitó la bata dejándola en una silla, bien todo normal. Después se quitó la camisa de pijama ¡Se la quitó! ¿Que estaba loco? ¡Hacía muchísimo frio! Temblé solo de verlo desnudo de la cintura para arriba. No era la primera vez, y de seguro que no la última, en que veía la espalda desnuda de mi esposo, sin embargo aún sentía que me ruborizaba solo de verlo.
-Pensé que en cuanto estuviera embarazada dejarías de venir.-casi salió de mi boca sin pensarlo. Len me miro confundido y ¿dolido?
-¿Quieres que me vaya?-preguntó cauteloso, mientras se acercaba a la cama.
-Solo me sorprende de que estés aquí.-dije igual de cautelosa, ninguno quería herir los sentimientos del otro ahora que estábamos tan felices.
-No pienso dejarte sola, además...-sonrió de lado mientras se abría paso en las sabanas a mi lado.-...prometo no tocarte, solo voy a dormir.
Me gire hacia él. Len me veía de lado y noté que tembló
-¿Tienes frio?-pregunté. Él me tomó por la cintura y me abrazó y no pude evitar tensarme. Aún no me acostumbraba a su tacto.
-Prometo solo abrazar a mi hijo.-dijo sonriendo. Pero me dolió escucharlo y me enojé.
-Bien.-Me gire hacia el otro lado, dándole la espalda, aún con su mano abrazándome, comenzó a acariciar mi vientre.
A la mañana siguiente, ya se comenzaba a notar el frio invernal. Me desperté sola en mi habitación ¿Dónde estaría Len? ¿O solo fue un sueño? No, fue real todo. Me lo confirmó la bata de seda verde que reposaba en la silla. Sinceramente no quería levantarme, hacía frio y estaba cansada. Volví a recostar mi cabeza en la almohada y la gire hacia mi buro. Me sorprendí. En él había un hermoso y grande ramo de rosas blancas y rosas que inundaban la habitación con su aroma. En el centro tenían una tarjeta. La tomé y en ella pude leer con una cuidada y elegante letra:
"Rin:
Gracias por hacerme el hombre más afortunado y feliz de todo el mundo.
Len"
Está bien ese era un bonito detalle de su parte. Una sonrisa estúpida apareció en mi rostro. Al menos él querría a su hijo al igual que yo. Ahí sentí que esta niño nos uniría más todavía pues sería un cariño que ambos compartiríamos. El futuro prometía buena esperanza. Suspiré ¿Qué hubiera pasado si este niño fuera de Mikuo? Tal vez estaría aún más feliz. ¡Basta! Debía dejar de pensar en lo que pudiera haber pasado y concentrarme en mi felicidad del presente.
La puerta se abrió dejando ver a Julia, la muchacha me sonrió.
-Buenos días excelencia.-saludó y dejó en la mesa una bandeja con desayuno.
-Buenos días Julia.-Me levanté de la cama.- ¿Sabes en donde está el duque?
-Su esposo salió muy temprano miladi. Pero nos ha dicho la maravillosa noticia, y permítame decirle en hora buena excelencia.-dijo mientras me sentaba y ella comenzaba a servir los platos.
-Gracias Julia. ¿Dijo a dónde fue?-pregunté. ¿Que no se supone que él no quería dejarme sola?
-No excelencia. Solo le dijo a la señora O'Brien que tendría que cocinar de manera especial para usted. Eso por supuesto no le gusto a ella, pero el duque le dejó bien en claro que era su obligación cuidar la alimentación de usted o sino la echaría de aquí.-Julia rio, a ella también le desagradaba la huraña señora O'Brien. Y además esta chica era muy cotilla. Así me enteraba de lo que pensaban de mí los criados.
-Bien, aunque espero no tengamos que llegar a tales extremos.-dije y comenzó a comer.
Después del desayuno le pedí a Julia que mandará a preparar un baño. La verdad me moría de frío y un baño caliente sería de gran ayuda. Después, ella me ayudó a vestirme, con el corsé casi sin apretar, bueno tampoco lo necesitaba tanto. Un vestido color coral de mangas largas y cuello alto, y un recogido sencillo para el cabello. Pase la mañana buscando la habitación ideal para mi hijo, y aunque muchas de la planta alta podrían servir, decidí que estaría mejor en la habitación que fue de Miki, justo en frente de mi puerta.
Para el almuerzo, me comunicaron que Len ya había llegado y que me esperaba en el comedor. Eso no era sorpresa. Me dirigí ahí con paso lento, la verdad no tenía hambre y estaba apenada por algún extraño motivo con Len.
La mesa estaba servida para el almuerzo y mi esposo esperándome en la cabecera de la mesa.
-Buenas tardes.-Salude y me senté a su lado.
-¿Han estado bien?-preguntó. Como siempre, los formalismos y buenas maneras no eran mucho de las costumbres de mi esposo.
-Hemos estado excelente, gracias. Habéis salido muy temprano.-le reproché con una ligera sonrisa, mientras nos servían la sopa.
-Tenía cosas que hacer ¿Os has aburrido sin mi compañía?-sonrió. Casi pude notar su diversión. Bien al menos ambos seguíamos de buen humor.
-no realmente.- yo también sonreí. Si alguien me hubiera dicho hace diez meses y medio que Len y yo podríamos estar verdaderamente comportándonos como personas felices, no le habría creído.-la verdad estuve ocupada buscando cual sería la mejor habitación de la casa para nuestro hijo.-a ambos se nos escapó una sonrisa estúpida.
-Mientras no hayas elegido la que fue mía de niño. Todo estará bien querida.-Len debía de estar realmente feliz como para no darse cuenta de que tomó mi mano y la beso ¿O lo hizo intencional? No lo sé.- No, esa recamara está alejada y es terriblemente fría.
-No, yo estaba pensando en la que fuera de Miki.- retiré mi mano con la excusa de tomar agua.
-Bueno, eso ya se verá.-dijo mientras sonreía misterioso.- Rin te he traído algo.
Lo miré confundida. ¿A mí? ¿Por qué? ¿Que sería?
-Espero sean de tu agrado.-dijo sacando de su chaqueta una pequeña caja negra de terciopelo y la dejo en la mesa cerca de mi mano. La tomé y en seguida la abrí. La cajita contenía unos preciosos pendientes con una hermosa y brillante piedra azul en el centro, un zafiro enorme, rodeado de dos filas de diamantes más chicos. Sin duda los más preciosos que nunca había recibido.
Aun no salía de mi asombro, cuando apareció la señora O'Brien y Len la llamó con tono seco y agresivo. Ella sumisa se acercó.
-¿Se les ofrece algo a los duques?
-Sí, quiero que traspasen todas mis cosas de la habitación principal a la habitación de mi esposa.-dijo él sin siquiera mirar a nadie. La pobre ama de llaves, con cara confusa miro los pendientes que tenía yo en la mano, más no dijo nada.
Después de un momento, ella sin responder. Len grito. -¡Ahora!-y la señora O'Brien se alejó apenada. Esa fue la última vez que ella fue huraña conmigo.
-¿Y bien?- preguntó él viendo los aretes.
-Son preciosos muchas gracias. Pero ¿Por qué Len?-pregunté. Realmente estaba confundida con su actitud.
-¿No puedo hacerle un regalo a mi bella esposa, madre de mi futuro hijo?-preguntó Len con una sonrisa en su rostro.
¿Os ha gustado? Esta ve por hacerlos esperar más, he escrito más de lo ue generalmente subo.
¿Que opinan? ¿Len ya va ueriendo a Rin? ¿O todo es por el hijo? Quiero saber que opinan. Tambien estuve pensando en hacer algo asi como "Preguntas al autor" en donde me podrán preguntar cosas de mi, sin relacion con la novela y ya yo os contesto por Nota de Autora en el siguiente capítulo o por PM. Pero diganme que opinan de mi idea. jeje
Beshitos a mi hija adoptiva
Beshitos a todos
Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)
