hola hermosas criaturas! bueno hoy ando publicando algo apurada :3
Nos leemos abajo :*
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece pero esta historia si.
Capítulo 12
Williams'town Street No.508
Rin
Durante la primera mitad de mi embarazo, vivimos en Kagamine Royal Hall. Los Honne llegaron y felices compartieron las noticias. Durante ese tiempo solo recuerdo las enormes jaquecas que me daban, el incontrolable asco hacia todo lo dulce, y sin embargo los antojos de comer dulce, y claro cómo olvidar el vómito diario en las mañanas... Len durmió cada noche en mi habitación abrazándome de lado, y después solo por la cintura pues mi estómago crecía y crecía. Él decía estar preocupado, según él no era normal que yo me sintiera así de mal y que ahora fuera yo la que por todo se molestaba. Sin embargo, a pesar de mis berrinches, gritos y exigencias, Len mantuvo la calma y hay que decirlo, me consentía demasiado, pero jamás me dejó arreglar la habitación para el bebe. Y justo cuando cumplía los cinco meses y medio de embarazo descubrí porque. ¡Nos iríamos a Londres! Según Len ahí estaban los mejores médicos, las mejores matronas, y mi madre, ya que él no se iba a volver a arriesgar de quedarnos aquí, solos y que el niño y yo corriéramos algún riesgo.
No vivíamos lejos de Londres, pero tampoco lo suficientemente cerca como para que alguien hiciera visitas sociales a diario. Partimos de Kagamine Royal Hall a las nueve de la mañana, entre lágrimas de despedida de IA Honne, pero prometieron que pronto nos visitarían.
Y llegamos a Londres cerca de las cinco de la tarde, yo estaba tan cansada que moría por una cama. Nuestra casa en Londres estaba en Williams'town str. En el número 508.
Era una zona en donde se alzaban grandes mansiones a lo largo de las calles, cada una con enormes jardines y cercas de hierro. Aquí era normal ver a duques, marqueses y condes, en general personas ricas con título nobiliario viviendo aquí. Al bajar del carruaje, lo cual di gracias a Dios pues ya estaba harta de estar sentada, pude apreciar que nuestra casa no era en sí muy diferente a Kagamine Royal Hall, salvo que era un poco más pequeña, pero no menos elegante. La entrada era por un camino de grava rodeado por flores, y una escalinata de mármol llevaba a la enorme puerta de roble de la entrada. El vestíbulo, en donde nos recibió el mayordomo, era enorme y elegante, pero en esa habitación no note el estilo de Miku, cosa que en la otra mansión se hacía presente ahí por donde vieras.
-sus excelencias. Bienvenidos sean.-dijo el mayordomo. Un señor flaco y viejo, pero de cara amable.
-Charles...-comenzó a decir mi esposo.-...ella es mi bella esposa, Lady Rin Marie Kagamine duquesa de Amaton. Espero y se le trate con el debido respeto.
-tenga eso por seguro, excelencia.-dijo Charles con una pequeña sonrisa en su rosto y haciendo una reverencia.- ¿Desea la señora que se le preparé un baño en su habitación?- me preguntó.
-Primero me gustaría saber cuál es mi habitación.-pregunté mirando hacia las escaleras, a sus lados no había pasillos, lo que significaba que tampoco habría recamaras abajo. Len me tomó la mano y lo miré.
-Yo te la enseñaré. Charles, que se sirva la cena a las diez.-diciendo esto mi esposo me guio escaleras arriba por la parte derecha, pues esta se dividía en dos partes. Pasamos por un pasillo corto y giramos a la derecha y se detuvo en la primera puerta doble, enorme y blanca.
-Esta será tu habitación querida...-él abrió la puerta dejándome pasar a una bella recamara en su total blanca, la cama con dosel y las cortinas de esta, la chimenea, las paredes, la puerta del armario, las sillas, las puerta de la habitación de baño, el lavamanos, las alfombras, el tocador y otras enormes puertas dobles, incluso la madera era de roble emblanquecido y solo algunas cosas se percibían en toques dorados.-...en esta casa todo será diferente Rin.- dijo mientras cerraba la puerta. Me di cuenta de que a pesar de lo hermoso de la habitación, esta no tenía ventanas.
-¿Y las ventanas?-pregunte evadiendo su comentario. ¿Realmente sería diferente?
-En que esta habitación no hay, al igual que en la mía. Ambas están en el centro de la casa.-contestó sonriendo y sentándose en una silla cercana a la chimenea, ya casi era diciembre y el frio invernal ya se sentía con fuerza.
-¿Y tú habitación?-pregunté sentándome frente a él, sin embargo Len se paró de su asiento y se dirigió a las puertas dobles, estas conducían a una habitación en exceso masculina, idéntica a la mía salvo que parecía estar en espejo y sus colores eran cafés oscuros, rojos y dorados. En fin, muy masculina. Eso quería decir entonces que Len me estaba dejando dormir en las habitaciones de matrimonio. En la recamara de Miku. Un pequeño escalofrío recorrió mi espalda.
-Cómo puedes ver, estarán ustedes cerca de mi.-dijo sonriendo mientras cerraba las puertas. Solo unas puertas nos separarían.
No supe que decir, solo me quedé mirando el fuego de la chimenea mientras me abrazaba a mí misma ¿Que se supone que debería decirle? ¿Gracias por dejarme dormir en donde Miku? ¿Gracias por al fin darme mi lugar? o mejor aún ¿Todo lo haces por el niño verdad?
-Rin...-no me había dado cuenta de que tanto se me había acercado. Cuando le escuche, Len casi estaba abrazándome, tan cerca que ya no necesitaba la chimenea.- Sé que estás pensando y te puedo asegurar que esta nunca fue recamara de Miku. De nuevo te pido perdón por mi actitud en el pasado.
-Estoy cansada Len ¿Te parece si nos vemos en la cena?-me aleje de él y me dirigí a la cama.
-Está bien.-Len se me acercó, beso mi cabeza y se fue ¿A caso algún día dejará de tocarme? Bueno no es que me desagrade su tacto, solo que yo bien podría vivir feliz el resto de mi vida sin necesidad de su contacto físico. ¿Algún día lograré acostumbrarme? Decidí dormir un rato, aunque tal vez sería mejor conocer al personal doméstico de la casa. No, estaba exhausta y necesitaba descanso, mejor dicho necesitábamos descanso.
Al despertarme ya era tarde y había oscurecido. En el escritorio había una bandeja con té que ya estaba frio y panque de albaricoque. Era desde siempre mi favorito ¿Len la había mandado? ¿Qué hora era?
Como pude me quité el vestido de viaje y gracias al cielo con mi panza de embarazo me era imposible usar corsé. En el vestidor ya se encontraban acomodadas mis cosas en un lado y las de Len en el otro. Tomé un camisón de pijama y su bata y me las puse, parecía un barril cubierto de tela de encaje y seda. ¿Sería que Len ya estaba dormido? Abrí las puertas dobles que comunicaban nuestros cuartos, Len no estaba ahí, la chimenea prendida y su cama estaba vacía. ¿Se habría ido? ¿Tan tarde? ¿A dónde?
No sé qué me motivó a dejar mis aposentos y bajar por la escalera, todo estaba oscuro. Me dirigí a la ventana que estaba al lado de la puerta, y me asome, en la calle todo estaba vacío y oscuro, pero note una luz que salía de la casa por la parte derecha. Sin pensarlo me dirigí ahí y al abrir la puerta vi algo de lo más tierno del mundo. Era el despacho de Len, la chimenea estaba prendida y había muchas estanterías en las paredes, y en el escritorio descansaba la cabeza de mi esposo, estaba dormido entre muchos papeles, que supuse eran parte de la administración del ducado. Sin hacer ruido me acerque a él, y aparte un rubio mechón que tapaba su rostro. Casi pude ver al que sería mi hijo, así con la misma expresión de su padre, dormido en mis brazos.
-Len ya es tarde.-le dije al oído tratando de despertarlo. Él solo se movió un poco.
-Len despierta.-Dije un poco más fuerte. Más él ni siquiera se movió.
-¡Len!-grité. No, ningún resultado, dormía como tronco. Eso empezaba a desesperarme.
Repetí mis gritos varias veces acompañándolos moviendo bruscamente a mi esposo. Nada, él no se despertaba. ¿Qué hacer? ¿Dejarlo aquí? No, aun con la chimenea encendida hacia frio. Era su esposa y tenía que cuidar de él. Pero ¿Qué hacer? a gritos no funcionaba, a susurros tampoco... ¿Y si...?
Tome valor de lo profundo de mi ser. Bueno si no funcionaba, él no despertaría y jamás sabría de esto. Rodee el escritorio y me situé a su lado. Su cara estaba relajada, tanto que casi daba pena despertarlo. Me incline y bese su cuello, luego su mejilla, su frente y de nuevo su mejilla, pero antes de alejarme, un par de labios atraparon los míos. ¡Había funcionado! y yo ahora moría de vergüenza, más, cuando Len se incorporó y me guio, aun besándome, a que me sentará en sus piernas. Le pase los brazos por el cuello y él puso su mano en mi espalda. Ya que, solo me quedaba dejarme llevar.
Cuando la falta de aire se hizo presente, nos separamos. Pero yo aún seguía sentada en sus piernas rodeando su cuello con mis brazos. Él sonrió.
-Que buen despertar...-quito una de mis manos de su cuello y el beso.- ¿A qué santo se lo debo?
Me paré y me dirigí a la ventana. ¿Que no se daba cuenta de que estaba muerta de vergüenza y que su coqueta actitud era sumamente irritante?
-No despertabas.-dije mirándolo a los ojos. Él miro el reloj.
-ya es tarde. Deberíamos ir a dormir.-Len se levantó y tomo mi mano. Ambos salimos de ahí, después de que él apagara la chimenea. Tomo mi mano mientras subíamos las escaleras, y por primera vez me sentí segura en su compañía. Ya no me sentía perseguida por un fantasma, a esta casa no llego Miku, esta era MI casa.
-Rin...-dijo cuando llegamos a mi habitación y yo ya estaba en la cama y él en las puertas dobles.-... ¿Puedo dormir aquí contigo?
-Por supuesto.-no pude evitar sonreír, era la primera vez que lo pedía.
Len
La tensión podía sentirse en el aire ¿O era solo yo? La señora Megurine parecía casi aburrida ante los gritos desgarradores que provenían de la recamara de Rin.
Afuera, en el pasillo estábamos, mi suegra, IA y Dell Honne, ellos igual de preocupados que yo, y el Conde Rei Kagene, él era mi mejor amigo y a penas hoy acababa de regresar de Nueva Zelanda, vaya el destino, él vino a conocer a mi querida esposa Miku.
Pero al llegar, le encuentra la sorpresa de que no es Miku, es Rin, y está embarazada. En el momento en el que Rei, confundido, llamó a Rin "Miku", casi recibe una cachetada por parte de mi esposa.
Pero eso había sido ya hace varias horas. Después de la hora del té, Rin comenzó con las contracciones del alumbramiento. Otra sorpresa más para el regreso de mi amigo. En fin, se llamaron al médico, la matrona y a mi suegra. Los Honne habían llegado hacía ya una semana.
Pero ya habían pasado más de cinco horas y él bebe aún no nacía. Pase mi mano por mi cabello. Todos menos yo, parecían cansados y la señora Luka, casi parecía harta de que este asunto tardará tanto. ¿A caso yo era el único que quería tirar esa maldita puerta?
¿Porque estaba tardando tanto? ¿A caso había algún problema? Esta ansiedad me estaba matando.
-Len...-oí decir a Rei.-...amigo, si sigues caminando así, abrirás una zanja.-me valió, yo seguí caminando. Era la única forma de controlar mis nervios.
-ya tranquilízate. Rei tiene razón.-dijo Dell.
-Len, te aseguro que todo saldrá bien.-aseguró IA.
Todos intentaban calmarme. Tal vez lo necesitaba. Justo en ese momento un grito desgarrador salió de la recamara, uno más fuerte que los anteriores. ¡Rin!
Me acerque a la puerta tratando de escuchar algo más. Nada solo silencio. Unos momentos después un pequeño llanto se oyó en la lejanía. ¿Ya había acabado?
-¡Ya era hora!- casi dijo con alegría mi suegra. Algo raro en ella. Nunca la había visto ser especialmente expresiva en cuanto a su hija se trataba ¿Rin sería así como su madre?
La puerta se abrió dejando ver al doctor y ni siquiera me esperé a que él dijera algo. Me adentré en la blanca habitación de mi esposa y cuando la vi, parpadeando cansada y acostada en su cama, sentí que podía volver a respirar con normalidad. Me acerqué a ella y me sonrió. Su cara denotaba cansancio y felicidad. La matrona se acercó con un pequeño bulto en brazos envuelto en sabanas blancas. Lo puso en brazos de mi cansada esposa, y tanto ella como yo pudimos verle. Era pequeño, algo rosado y nos miraba con unos brillosos ojos azul grisáceo como los de Rin. En su cabecita se notaban unos pequeños rizos dorados. Sin duda, iba a ser un niño muy guapo, como su madre pero en hombre, un rompe corazones y soltero codiciado de la sociedad cuando fuera su tiempo, justo como lo fui yo. Mi heredero. Mi hijo.
-Sus excelencias, permítanme presentarles a su bella niña.-dijo la matrona. ¡¿UNA HIJA?!
jejeje xD lo siento tenía que hacerlo jajajaja
¿Len esta empezando a amar a Rin?
¿Rin ya olvidó a Mikuo?
¿Como creen que reaccione Len por el nacimiento de su hija?
¿Será Rei alguien importante?
¿Luka algún día querrá a Rin?
¿Quieren saber por que Luka odia tanto a su hija?
¿Ustedes que opinan?
muajajaja okay parecí presentador de infomerciales xD
Respecto a sus preguntas... mmm pues mido 1.64 cm que para en donde vivo es como ser chaparrita, so...soy un minion :D y pues .-. tengo en total 20 dedos en todos mi cuerpecito :D
sin más por ahora, los dejó con la duda.
Beshitos
Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)
